24 de febrero de 2005

¿La joya de Citgo?

He publicado tres artículos seguidos argumentando la tesis de vender total o parcialmente a Citgo. Por simple deducción lógica creo tener razón, pero a la hora de la verdad... ¿cómo ha de saberlo con exactitud alguien que jamás ha tenido un vínculo directo con esa empresa, cuando ni siquiera lo saben los que han dedicado su vida a ella?
Lo más triste del actual debate de Citgo es observar que nadie se preocupó por llevar los registros, que permitiesen evaluar su gestión adecuadamente, ni los autocalificados meritócratas del ayer, ni los autocalificados revolucionarios de hoy. Esperemos que, por el bien del país, los venezolanos del mañana encuentren las ganas de corregir tal desidia.
Para conocer el resultado real de Citgo, se debería haber registrado para cada venta a descuento efectuada a Citgo, cuál era el precio aproximado al que se le podría haber vendido ese petróleo a un tercero, registrando así el costo de oportunidad. ¡Nadie lo hizo! Ya sea por cuanto a nadie le interesaba o, peor aún, quizás por cuanto les interesaba que no se supiese.
Nosotros, los venezolanos, tenemos derecho a conocer nuestra industria petrolera y solicitarle una rendi ción de cuentas a sus gerentes. Leímos que presuntamente Pdvsa presentará pronto los resultados financieros auditados a la Bolsa de Nueva York... ¡Excelente!... pero ¿y a nosotros?... ¿acaso no nos merecemos más respeto que la Bolsa de Nueva York?
El caso Citgo evidencia por enésima vez la necesidad de una Oficina de Ombudsman Petrolero para que analice, opine e informe de manera independiente al país... y rompa el turbio velo que crean los intereses políticos o meritocráticos coyunturales, individualmente o en complicidad. Cómo desearíamos leer cada mes un reporte petrolero transparente a la nación preparado por un Ombudsman.
Finalmente, necesito comentar que leí a un experto decir que "aunque Citgo sea lajoya de la corona' de Pdvsa, Chávez podría terminar vendiéndola a precio de gallina flaca". Por supuesto, que debemos buscar evitar, a como dé lugar, que Citgo, o algunas de sus refinerías se vendan a un mal precio... pero igualmente nos causa perjuicios valorizar a Citgo como "La Joya".
Amigos, Pdvsa no tiene otras joyas en su corona que no sean esos pozos de petróleo con lo que la Providencia bendijo al país. No nos dejemos deslumbrar por los tantísimos expertos de cuello blanco y recordemos que nuestros más valiosos orfebres se encuentran en los campos petroleros.

10 de febrero de 2005

Sigo con lo de Citgo

NI YO, NI NADIE tenemos porqué desear que Citgo no sea un buen negocio para Venezuela... Todo lo contrario.
O vendemos nuestro barril de petróleo pesado con un descuento de 4 dólares, comparado con el precio del liviano a un tercero, o dejamos que Citgo lo refine. Si a Citgo refinar le cuesta tres dólares por barril entonces, sobre unos 400.000 barriles por día, nos ganaríamos 146 millones de dólares al año; lo cual, menos un 30% de impuestos pagaderos al Fisco americano, nos deja un saldo positivo de 102 millones de dólares anuales... no gran cosa después de todo lo que se invirtió en Citgo. Obviamente que si le vendemos el barril a Citgo con un descuento de seis dólares, Citgo ganaría más... pero eso sólo tiene que ver con ilusionismo y no con negocio.
Si alternativamente invertimos en generar más producción petrolera, por ejemplo 400.000 barriles, vendiéndolos a 30 dólares y con un costo directo de 7, esto le produciría un margen de 23 dólares por barril, equivalentes a 3.350 millones al año... una suma bastante apreciable.
No es que lo uno excluya lo otro pero, francamente, en estos momentos cuando nos estamos quedando fallos en capacidad de producción y de pronto ni siquiera tendremos para mandarle los 400.000 barriles a Citgo, el país tiene que concentrarse en lo suyo. Sólo un fanático de Citgo puede creer que ella representa el meollo estratégico del negocio petrolero. Además, siendo las refinerías negocios donde hay que buscar eficiencias, no creo que Estados, como el nuestro u otros, sean ni hayan sido gerentes particularmente aptos para ello, ni ayer, ni hoy, ni mañana.
Por cierto, a la larga, si necesitamos refinar nuestro petróleo pesado, lo lógico es que lo hagamos en sitio, para sólo tener que transportar lo valioso.
Para el deshojamiento de la Citgo, la vendo no la vendo, hace falta información. Los tantos estudios efectuados por los McKinseys y otros siguen siendo considerados en extremo confidenciales... por los interesados.
Implicaciones geopolíticas... ¡Ningunas! Negocio es negocio. Es un poco como aquello de desviar barriles a la China en lugar de venderlos en Estados Unidos... puro cuento (¿chino?). A las primeras de cambio la misma China propondría enviar tales barriles al Norte y partir la cochina del ahorro en el transporte... o peor, quedarse con toda ella.
Que Citgo sea un símbolo de orgullo nacional... Quizás, pero si a eso vamos quizás más orgullo por dólar invertido nos producía VIASA.