2 de noviembre de 2006

Hasta el último centavo

Encabezaba yo una delegación en Tanzania, que por lo menos se creía importante, cuando nos sentaron alrededor de unas modestas mesas para oír un reporte sobre el uso de una donación que por 7.614.873.60 TZS (aproximadamente 8.000 dólares) se le había entregado a un colegio muy humilde para su total refacción. 
El Maestro Principal, durante unos diez minutos que se nos hacían inmensamente largos por la letanía de las cifras, nos explicó con lujo de detalles cómo se usó el dinero, hasta el último centavo. Le dimos las gracias y nos fuimos. 
Al rato, reflexionando sobre lo que habíamos presenciado, me percate que más que una rendición de cuentas, el acto representaba un importante recordatorio para todos nosotros sobre que a la hora de aceptar la responsabilidad por una gestión, esto siempre debe basarse en el principio del "hasta el último centavo" y no puede, como es tan frecuente, redondearse a la ligera "hasta el último billón". Lamenté mucho no haberle agradecido más efusivamente al Maestro Principal su reporte. 
Digo todo esto por cuanto el programa de "La Negra" ofrecido por Manuel Rosales y que consiste en entregarle a las 2.500.000 familias más pobres una participación directa del 20% en los ingresos que obtenemos por la liquidación de nuestro petróleo, obligatoriamente crearía la necesidad de reportar hasta el último centavo del 100%, para así poder apartar el 20% prometido y entregarlos a aquellos para quienes, sin duda, hasta el último centavo cuenta. 
Como tampoco se le puede permitir al Estado compensar los ingresos que entrega con La Negra con un mayor endeudamiento público, lo que podría llevarnos hasta donde la soga se revienta, el programa también implica la necesidad de crear una entidad de fiscalización superior para que de manera autónoma, le reporte a la sociedad todo lo relativo a nuestro endeudamiento público, hasta el último centavo. 
Igualmente, con 2.500.000 familias directamente interesadas en los resultados de la actividad petrolera, también habrá que contemplar crear lo que siempre he solicitado, una oficina del tipo Ombudsman petrolero para que, en nombre de la sociedad, vigile todo lo que Pdvsa y el Ministerio de Energía se traigan entre manos y nos defienda, hasta el último centavo. 
Hay quienes acusan el programa "La Negra" de ser populista, pero la verdad es que de ejecutarse correctamente, transformaría las realidades político-económicas de nuestro país produciendo una moderna democracia participativa, por lo que todos tenemos un interés en el atrevernos ahora y en el vigilar después.

12 de octubre de 2006

“La Negra”, pica y se extiende

Existe algo que se conoce como la Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva (EITI por sus siglas en inglés). Es una coalición de gobiernos, sociedad civil, empresas y organizaciones como el Banco Mundial, que promueve la transparencia y la rendición de cuentas respecto de los ingresos provenientes de la explotación de los recursos naturales, todo con el propósito de ayudar al desarrollo sostenible y a la reducción de la pobreza. Este mes, en Noruega, EITI sostendrá su tercera plenaria y ya hay como 20 países que apoyan e implementan sus programas. En nuestro continente están afiliados Trinidad y Tobago, Perú y Bolivia. 
Las razones por las cuales los ingresos del petróleo y otros similares con frecuencia no logran traducirse en beneficios para sus países, “la maldición de recursos”, son muchas, pero una de ellas es obviamente el que los ciudadanos nunca están debidamente informados, sospechamos que adrede. Por ejemplo hoy, en pleno Siglo XXI, con todas las tecnologías de información a nuestra disposición, cuando podríamos y deberíamos conocer a instante todos los resultados de “nuestra” industria petrolera, la información que se nos entrega es tan pobre que da vergüenza. Como ningún gobierno tiene derecho de exigirnos actos de fe sobre el estado real de nuestra industria petrolera, los principios que defiende EITI son de interés vital para nosotros. 
Pues resulta entonces que “La Negra” propuesta por Manuel Rosales, aparte de que por fin alguien demuestra tener confianza en el venezolano a pie; que por fin se le da un sentido concreto a lo de la democracia participativa; que por fin se comienza a reducir esa concentración de recursos en las pocas manos del gobierno que tanto mal nos ha causado; también nos sorprende muy gratamente aceptando el espíritu de EITI, por cuanto una promesa de entregar el 20% del ingreso neto del petróleo, por necesidad implica ser muy transparente con respecto a cual es el 100% de ese ingreso. 
Hay quienes andan acusando “La Negra” de ser populista. Por Dios, si populismo es creer en la capacidad de nuestros compatriotas, pues que viva el populismo. Lo que si rogamos es que “La Negra” sea bien popular y que genere los votos que se merece, para que nos ayude desterrar por siempre ese argumento de que los “venezolanos solo se lo beberían en ron” que tanto han usado nuestros gobernantes, para bebérselos ellos en champaña.
El Universal

21 de septiembre de 2006

Nuestra Negra

El día en que los 26 millones de venezolanos llevemos Nuestra Negra en la cartera, ese día habremos al fin logrado nacionalizar de verdad nuestra industria petrolera, anclándola firmemente en nuestros corazones, con esa ancla de anclas que es el bolsillo. Ese día PDVSA tendrá el blindaje necesario para que nadie pueda manosearla de una manera que atente contra nuestros intereses. Ese día quizás lograremos oír en alguna iglesia nuestra unas Gracias al Señor por el petróleo. Ese día quizás hasta se nos ocurra celebrar en nuestro país petrolero, el día del petróleo. 
El día en que los 26 millones de venezolanos llevemos Nuestra Negra en la cartera, ese día podremos distribuir el ingreso petrolero de manera transparente, evitándonos la necesidad de tener que pasar por el peaje de las reverencias o de las bajadas de mula, que hasta la fecha se nos han impuesto. Ese día podremos al fin construir la democracia participativa que todos queremos, Ese día tendremos al fin una la posibilidad real de liberarnos de los efectos más perniciosos que produce, lo que en el mundo se conoce como la maldición de los recursos. 
El día en que los 26 millones de venezolanos llevemos Nuestra Negra en la cartera, ese día no habrá problema alguno en colocarle a la gasolina que vendemos en nuestro país, el precio que refleje su verdadero valor y así evitarnos esa nefasta y vergonzante política pública; que nos tiene como una fábrica de cerveza, que paga sus dividendos a sus accionistas con cerveza, para que la tomen quienes les gusta la cerveza y con el agravante de que, en nuestro caso, ni siquiera somos productores, sino simplemente unos extractores de un recurso no renovable. 
Yo no conozco cual fue la intención inicial de Nuestra Negra y no me importa. Lo que si sé es que cuando algo tan bueno aparece, todos tenemos el deber de hacer lo mejor de la oportunidad, antes de que quienes temerosos de su potencial revolucionario o quienes molestos con que les pueda hacer perder su negocio de siempre, la hagan desaparecer. Amigos, el 3D, asegurémonos que nos entreguen Nuestra Negra ya, que ella representa nuestra mejor posibilidad de lograr reunirnos todos de nuevo, en un solo país. 
Yo ya cargo mi cartoncito negro en la cartera y les sugiero que hagan lo mismo… se siente bien. Por supuesto, en su debido momento debemos pedirles propuestas de diseños a nuestros artistas plásticos ya que como entenderán Nuestra Negra será un nuevo símbolo patrio.

24 de agosto de 2006

De un accionista de PDVSA a otro


Jamás he trabajado ni en la vieja ni en la nueva Pdvsa, pero justo por ser uno de esos accionistas minoritarios ignorados, que somos todos los venezolanos, creo saber más lo que nos conviene con respecto a nuestro petróleo que toda esa cuerda de políticos que sólo buscan distribuir las ganancias a su conveniencia, o las gerencias, cuya prioridad son sus condiciones de trabajo. No perdono la revolucracia actual, que supongo deben estar haciendo tales horrores que ni se dejan ver, como tampoco enmudecí en bobalicona admiración ante la meritocracia anterior. Amigos accionistas, he aquí lo que pienso.

Sin una OPEP, jamás podríamos recibir por nuestro petróleo agotable y no renovable un precio superior al del costo marginal de extraerlo y transportarlo a nivel mundial, destino triste de todos los demás productores de materia primas, por lo que soy un fiel defensor del concepto OPEP. Quien le juegue quiquirigüiqui a la OPEP... ¡Fuera!

Estar en la OPEP, obliga a poder controlar la producción, por lo que la exploración, la producción y la refinación básica deben estar 100% en manos de empresas del Estado. Una empresa del Estado es generalmente menos eficiente que una privada, pero como a nosotros lo que nos interesa es el resultado final del negocio, tendremos que convivir con ello y ser vigilantes.

Todas las empresas, tanto estatales como privadas, pueden caer en la tentación de crecer por crecer y diluir en actividades no competitivas lo que ya debería formar parte de nuestro dividendo. En este sentido, hay que prohibirle a Pdvsa cualquier actividad distinta a las más básicas. Por ejemplo la distribución de gasolina en Venezuela y en el exterior y las actividades sociales propias del gobierno... ¡Fuera!

Dividendos. Después de apartar los recursos para que Pdvsa pueda acometer sus inversiones, sin necesidad de endeudarse, el remanente se debe entregar directamente a nosotros, los accionistas. Eso de seguir entregándoles el ingreso por la liquidación de nuestro petróleo a unos políticos para luego tener que hacerles las mil y una reverencias... ¡Fuera!

Amigos, estamos hartos de oír a los políticos prometer una mejor distribución de la riqueza petrolera, como si acaso fuese de ellos, cuando lo que les toca es simplemente entregarnos nuestros cheques. Si necesitan ingresos, pues que cobren sus impuestos. Un país se construye haciendo al ciudadano responsable, no declarándolo irresponsable.


13 de julio de 2006

¡Ni con una laptop!

Nacieron en una tierra bendita, que tiene de todo para apoyarlos en la búsqueda de su futuro, pero lo que les entregan son unos rifles Kalashnikow, que generalmente sólo sirven para destruir sus propios sueños y defender las vagabunderías de otros. El que algunos de ellos pudiesen haber sentido algún entusiasmo por recibir un rifle sólo puede explicarse desde la perspectiva de una bajísima autoestima o de un profundo sentido de desesperación. Sea lo que sea, para rescatar a los que siguen siendo tan jóvenes venezolanos como los demás y evitar que otros caigan en lo mismo, la sociedad necesita ofrecerles algo mucho mejor. Aun cuando una laptop sea mil veces mas poderosa que un rifle, ni con regalar millones de esas nos alcanza.
En tal sentido, y aun cuando faltará hacer aún mucho más, sugiero que para comenzar les ofrezcamos las dos siguientes reformas, tan vitales para que nuestros jóvenes puedan llegar a donde pueden, deben, quieren y merecen.
I. El problema-dilema-maldición de nuestro país petrolero se resume en que cuando nuestros ingresos petroleros son bajos y no tenemos los recursos para poder hacer mucho, entonces nuestros gobernantes son humildes y nos oyen, pero cuando los ingresos son altos y nos permitirían dar un verdadero salto hacia adelante, pues entonces nuestros gobernantes se convierten en unos insoportables y arrogantes sabelotodos. Nuestra única posibilidad de lograr escapar de esta trampa-jaula institucional es la de cortar el vínculo directo entre el petróleo y el bolsillo de los políticos, asegurando que la mayor parte del producto petrolero vaya directa y equitativamente a los ciudadanos, para que luego el Seniat haga el trabajo a cuenta de quienes deben convencernos que el Estado merece nuestra contribución fiscal.
II. Hoy, el país puede recibir por cada litro de gasolina 1.380 bolívares en el exterior, por lo que al venderlo localmente en 80, estamos transfiriendo 1.300 bolívares por litro del que tiene o usa carro al que no, lo cual es sencillamente incompatible con el buen gobernar de cualquier país con voluntad de futuro. Corregir lo anterior para llegar a que más nunca se venda la gasolina por debajo de su costo de oportunidad, es quizás la principal bandera que se debe ondear para poder evidenciar el querer rectificar a fondo.
Muchachos del Batallón Francisco de Miranda, devuelvan sus Kalashnikows y en su lugar pidan a gritos estos dos misiles.

20 de abril de 2006

¿Perdimos PDVSA?

Me expuse a la burla proponiendo que nuestros hijos no fueran a Disneyworld cuando la Florida prohibió el uso de la Orimulsión. 
Fundé una asociación civil para difundir los perjuicios, que algunos países consumidores de petróleo le causaban a nuestros intereses al imponer impuestos al consumo de la gasolina, que superaban el 400% ad-valoren. 
Critiqué a fondo los argumentos económicos de la apertura petrolera y la manera como se estructuró, dificultando mis relaciones con esa parte de la sociedad, que le rendía pleitesía ciega a la meritocracia. 
Critiqué a PDVSA cuando eliminando a sus filiales anuló ese valioso control de tener gente calificada vigilándose los unos a los otros. 
Cuestioné a Citgo, tanto por ser un mal negocio, como por la idiotez de venderle petróleo a precios subsidiados, que generaban ganancias ficticias sobre las cuales había que pagar impuestos en los Estados Unidos. 
Protesté gastos superfluos como los del lujoso CIED dando cursos que otros ya daban, y las cuñas que promocionaban la gasolina en las estaciones de servicio venezolanas, como si hubiera una competencia de gasolinas importadas. 
Critiqué a muchos de los de PDVSA por creerse superiores al resto del país. Y jamás estuve de acuerdo con la huelga petrolera, por no creer en el auto-flagelo de un país. 
Todo lo anterior lo hice con artículos escritos desde la perspectiva de ese accionista minoritario e ignorado que todos somos, y sin percibir jamás un solo céntimo de nadie por algo relacionado con el petróleo. En tal sentido, hoy tengo todo el derecho moral de criticar a la PDVSA actual pero, lamentablemente, ya no lo puedo hacer, por cuanto parece que ya no tengo el derecho de saber nada de ella. 
El ministro de Energía, cuando anuncia que Citgo y Pdvsa, saldrían del registro de la Comisión de Valores de los Estados Unidos, argumenta "que no puede estar sujeta a disposiciones legales de países extranjeros para proteger a tenedores de papeles de deuda" ignorando que nosotros, los venezolanos, ya de por sí tendríamos derecho a mucha más información pública que cualquier acreedor extranjero. En este momento, en la página web de PDVSA, no encontramos ni una sola cifra auditada sobre su negocio, pero si muchas cifras sobre la Misión Ribas. 
Compatriotas, lamento decirles que podemos haber perdido para siempre la oportunidad de llegar a ser los verdaderos accionistas de PDVSA y, lo que es peor aún, puede que el Estado venezolano también haya perdido el control sobre ella. 

16 de junio de 2005

¡Ahí vienen las olas!

A los pobres les regalan alas para volar pero les roban el aire; al país le canjean su alegre joropo por un triste tango. ¿Quién gana? Los de siempre, los de la tribu autóctona de los quitatetuparaponermeyos. 
Hoy presiento a Chávez derrotado y renunciando frustrado tras su fallida pelea entre las cuerdas de las nostalgias izquierdistas; de los complejos y resentimientos de nuestra sociedad (los suyos incluidos); de las ineptitudes y, por supuesto, de la siempre briosa corrupción. ¡Qué lástima!...pintaba algo, pero, como dicen, para atrás ni para agarrar impulso. 
Los océanos globales están agitados y si no logramos dominar sus olas nos arrastrará el Tsunami. A estas alturas, el país ya intuye que no basta con construir líneas de defensa imaginarias, tipo Maginot o crear gloriosos escuadrones, tipo caballería polaca y que eso más bien sólo puede provocar que las olas revienten aún más fuerte sobre nosotros. 
Las olas, que se nos vienen encima, no son fáciles y por ser muchas de ellas nuevas, no basta la experiencia para manejarlas. En tal sentido, nos alegramos que el primero de la oposición que se haya ofrecido como candidato a conducirnos sobre ellas, sea alguien de la nueva generación ¡Así debe ser! Ahora sólo esperamos que los de Chávez, con su apoyo, también nos presenten sus relevos jóvenes. 
Pero nada impide que un joven cincuentón, que jamás haya logrado montarse sobre una tabla (menos ahora con más barriga) dé concejos. El primero y principal que les doy a nuestros jóvenes surfístas es que elijan muy bien las olas, asegurándose de montarnos en olas venezolanas y no en olas habaneras o mayameras. Igualmente les pediría:
1. Insertar en PDVSA una Junta Observadora, que representando a la ciudadanía supervise las actuaciones de los técnicos y las del gobierno. 
2. Saber que sueldos dignos a policías, prisiones decentes y registros eficientes, son más importantes para la majestuosidad de la justicia que toda la pompa de sus tribunales. 
3. Acabar con la deuda pública, para así eliminar ese enfisema pulmonar que le impide al resto de la economía respirar. 
4. Entender que un país que mantiene sus precios de gasolina tan bajos, que transfiere casi un 4% del PNB de los más pobres a los dueños y a los usuarios de vehículos, es un país socialmente inviable, punto. 
5. Jamás olvidar que no importa cuán buena sea la educación de los mejores, si no es buena la educación de la mayoría… y por supuesto, igualar hacia arriba y no para abajo.
Publicado en El Universal el 16 de Junio 2005


2 de junio de 2005

Radicalmente racional

Estoy harto de aquellos radicales, de lado y lado, que lanzan sus engolosinados ataques al detectar cualquier debilidad en su enemigo, sin importarles un bledo si con ello incendian al país. Con sus estúpidas solidaridades automáticas y esas risitas tras las cuales no logran ocultar su gozo con las buenísimas-malas-nuevas sólo logran cohesionar más… a sus enemigos…como una pega-loca. 
Por supuesto, la mayoría de las incontinencias de la oposición, son causadas por las soberanas tientas, que con capote y muleta les lanza cada domingo ese toreador, que tantos rabos y orejas ha cortado en las últimas temporadas. Por cierto, como nota curiosa, algunos de los últimos lances de ese torero, podrían ser demasiado revolucionarios incluso para su propia fanaticada. 
No obstante, a sabiendas de que el país necesita construir puentes de entendimiento montados sobre unos sólidos pilotes de meas-culpas, dejemos al lado la discusión sobre el radicalismo-tienta y el radicalismo-respondón… y apelemos a un radicalismo-racional. 
Hoy PDVSA enfrenta una situación grave, no tanto por la merma en la producción, ya que todos sabemos el pobre uso que siempre se le ha da a lo extraído, sino por el hecho de que por cada día que pasa, más se parece a una guarida a la que sólo tienen acceso quienes, de verdad o de mentira, han jurado lealtad a una revolución de pacotilla. 
Para salvar a PDVSA es indispensable diluir la pega-loca y para ello es necesario que se comprenda que la tragedia actual no implica la maravilla del ayer, por lo que las críticas a la vieja PDVSA siguen vigentes. Igualmente hay que acordar qué hacer con su Ex-Gente y en tal sentido propongo el uso de la siguiente matriz: en el eje vertical, Culpable/Inocente (que cada quien decida qué rayos significa) y, en el eje horizontal, Necesario/No Necesario, de acuerdo a si antes hacían algo indispensable en PDVSA, o sobraban como consecuencia de la trágica reestructuración, que centralizó los poderes y acabó con las filiales.
Al grupo Inocente/No Necesario (¿la mayoría?) hay que indemnizarlos correctamente, ajustando por todos los retrasos en el pago. Al grupo Inocente/Necesario hay que abrirles la puerta a PDVSA y rogarles que regresen. Estos, por haber escarmentado historia en carne propia, conformarán la mejor línea de defensa para evitar que ésta se repita. Finalmente, ¿con los culpables?, decidan Ustedes, pero ni son muchos, ni creo que incluya indispensables.
Caracas, El Universal, 2 de Junio de 2005


5 de mayo de 2005

Mi cuenta pulpera

Mi experiencia como analista financiero me ha enseñado que muchas veces no hay nada mejor que una simple cuenta pulpera. 
Venezuela produce unos 3 millones de barriles de petróleo por día, que a 40 dólares por barril arrojarían un ingreso bruto petrolero anual de 43.800 millones de dólares. Los dos millones extraídos por el Estado, a $5 por barril, cuestan $3.650 millones, mientras que el millón extraído por los asociados privados, a $12 por barril, $4.380 millones. Si además suponemos que Pdvsa debería invertir unos 2.000 millones en lograr nueva producción petrolera, el dinero que debería entregarle a la nación sería de unos 33.770 millones anuales. 
Tal ingreso representa, por cada uno de 23 millones de venezolanos, 1.470 dólares anuales, Bolívares 3.160.000 a la tasa actual, libres de polvo y paja. Un ingreso público mayor que el 35% del PNB, sin ni siquiera haber cobrado el Estado el primer bolívar del IVA ¿En qué se usa? 
Primero, para la madre de todos los descuentos, el de la gasolina doméstica. Por cuanto esto debe equivaler a regalar unos 300.000 barriles diarios, su costo anual sería de $4.380 millones. Es difícil entender cómo nuestros pobres no han introducido una demanda en contra de nuestros gobiernos por ante alguna Corte Internacional de Derechos Humanos, por los crímenes económicos cometidos al regalar tanto a quienes usan carros, en detrimento de quienes no. Un Estado Comunista o Fascista puede hacer lo que le venga en gana, pero un Estado democrático, socialista o puro capitalista, jamás podría justificar tal aberración. Aún así, quedarían $29.390 millones anuales. ¿En qué se usan? 
En el camino de entregar la renta petrolera ganada al Estado se gastan billones, como por ejemplo en las petro-ocurrencias geopolíticas del gobierno; los inventos propios de Pdvsa, tales como inversiones del tipo Citgo, que requieren de descuentos para cuadrar; gastos en cuñas para promover el consumo en Venezuela del petróleo venezolano regalado; pagos a los asesores internacionales para que respondan sin respon der nuestras preguntas; y vulgar corrupción. 
Sobre el uso final de la renta petrolera formal, se lo dejo a mis lectores. ¡Qué triste es que mientras las bolsas del mundo tienen derecho a recibir sofisticados balances de Pdvsa y Citgo, a nosotros no nos queda otra que las cuentas de pulperos! Compatriotas, hablando entre pulperos... ¿no deberíamos pedir una mejor rendición de cuentas a quienes nos (des)cuidan la despensa?

10 de marzo de 2005

Mi conclusión sobre Citgo

TRAS CUATRO ARTICULOS escritos sobre Citgo y dos meses de mensajes electrónicos recibidos sobre el tema, debería poder llegar a una cierta conclusión y así trataré.
Si los actuales estudios, que dicen que están haciendo sobre Citgo, no indican unas buenas perspectivas y resulta posible estructurar una venta donde: se obtenga un buen precio por la empresa o sus activos, nos liberemos de las obligaciones contractuales de vender nuestro petróleo a descuento y nos aseguremos una continuidad en la refinación de nuestro crudo pesado contratando con terceros, pues hagámoslo... y se acabó el asunto.
Ahora bien, que todo lo anterior se dé, no será fácil. Además, mientras los que contratan el análisis no tengan ganas de abandonar la empresa, los analistas siempre conseguirán en sus proyecciones financieras ese numerito o esa premisa, que cuadra los resultados con los deseos de quien los contrata. Es justamente en esa habilidad que se cimienta la fama de muchos analistas.
Pero supongamos, como muy bien pudiera ser, que Citgo, independientemente de sus pobres resultados del pasado, ahora efectivamente sí evidencie un gran potencial. Pues amigos, por lo que he visto y oído, aun en ese caso creo que debemos venderla. Mi razón es que sencillamente resulta difícil evitar el que en una empresa estatal como Citgo unos burócratas meritorios, o unos revolucionarios apasionados, tarde o temprano, caigan en la tentación de abusar si es que ya no lo han hecho. Por si acaso, el sucumbir ante una tentación no es algo típicamente venezolano, sino algo muy universal.
Durante los primeros diez años de su nacionalización, nuestra industria petrolera estuvo muy bien manejada, a punta del fervor y el talante de sus creadores iniciales... un combustible que se agota con el transcurrir del tiempo. Las dos décadas siguientes resultaron más o menos aceptables, por cuanto en Pdvsa existían varias filiales, que con sus orgullos corporativos, de una manera u otra se vigilaban entre sí. Lamentablemente, desde la arrogante centralización de Pdvsa, que acabó con las filiales, sin duda que la industria se fue palo abajo. Hoy, para recuperar el buen manejo de nuestro petróleo necesitamos concentrarnos en la producción petrolera propiamente dicha y dejar en manos privadas todas las demás actividades petroleras aguas abajo y en las cuales el país, con toda seguridad, sólo tiene que perder algo de lo que antes le haya ingresado por su petróleo.




24 de febrero de 2005

¿La joya de Citgo?

He publicado tres artículos seguidos argumentando la tesis de vender total o parcialmente a Citgo. Por simple deducción lógica creo tener razón, pero a la hora de la verdad... ¿cómo ha de saberlo con exactitud alguien que jamás ha tenido un vínculo directo con esa empresa, cuando ni siquiera lo saben los que han dedicado su vida a ella?
Lo más triste del actual debate de Citgo es observar que nadie se preocupó por llevar los registros, que permitiesen evaluar su gestión adecuadamente, ni los autocalificados meritócratas del ayer, ni los autocalificados revolucionarios de hoy. Esperemos que, por el bien del país, los venezolanos del mañana encuentren las ganas de corregir tal desidia.
Para conocer el resultado real de Citgo, se debería haber registrado para cada venta a descuento efectuada a Citgo, cuál era el precio aproximado al que se le podría haber vendido ese petróleo a un tercero, registrando así el costo de oportunidad. ¡Nadie lo hizo! Ya sea por cuanto a nadie le interesaba o, peor aún, quizás por cuanto les interesaba que no se supiese.
Nosotros, los venezolanos, tenemos derecho a conocer nuestra industria petrolera y solicitarle una rendi ción de cuentas a sus gerentes. Leímos que presuntamente Pdvsa presentará pronto los resultados financieros auditados a la Bolsa de Nueva York... ¡Excelente!... pero ¿y a nosotros?... ¿acaso no nos merecemos más respeto que la Bolsa de Nueva York?
El caso Citgo evidencia por enésima vez la necesidad de una Oficina de Ombudsman Petrolero para que analice, opine e informe de manera independiente al país... y rompa el turbio velo que crean los intereses políticos o meritocráticos coyunturales, individualmente o en complicidad. Cómo desearíamos leer cada mes un reporte petrolero transparente a la nación preparado por un Ombudsman.
Finalmente, necesito comentar que leí a un experto decir que "aunque Citgo sea lajoya de la corona' de Pdvsa, Chávez podría terminar vendiéndola a precio de gallina flaca". Por supuesto, que debemos buscar evitar, a como dé lugar, que Citgo, o algunas de sus refinerías se vendan a un mal precio... pero igualmente nos causa perjuicios valorizar a Citgo como "La Joya".
Amigos, Pdvsa no tiene otras joyas en su corona que no sean esos pozos de petróleo con lo que la Providencia bendijo al país. No nos dejemos deslumbrar por los tantísimos expertos de cuello blanco y recordemos que nuestros más valiosos orfebres se encuentran en los campos petroleros.





10 de febrero de 2005

Sigo con lo de Citgo

NI YO, NI NADIE tenemos porqué desear que Citgo no sea un buen negocio para Venezuela... Todo lo contrario.
O vendemos nuestro barril de petróleo pesado con un descuento de 4 dólares, comparado con el precio del liviano a un tercero, o dejamos que Citgo lo refine. Si a Citgo refinar le cuesta tres dólares por barril entonces, sobre unos 400.000 barriles por día, nos ganaríamos 146 millones de dólares al año; lo cual, menos un 30% de impuestos pagaderos al Fisco americano, nos deja un saldo positivo de 102 millones de dólares anuales... no gran cosa después de todo lo que se invirtió en Citgo. Obviamente que si le vendemos el barril a Citgo con un descuento de seis dólares, Citgo ganaría más... pero eso sólo tiene que ver con ilusionismo y no con negocio.
Si alternativamente invertimos en generar más producción petrolera, por ejemplo 400.000 barriles, vendiéndolos a 30 dólares y con un costo directo de 7, esto le produciría un margen de 23 dólares por barril, equivalentes a 3.350 millones al año... una suma bastante apreciable.
No es que lo uno excluya lo otro pero, francamente, en estos momentos cuando nos estamos quedando fallos en capacidad de producción y de pronto ni siquiera tendremos para mandarle los 400.000 barriles a Citgo, el país tiene que concentrarse en lo suyo. Sólo un fanático de Citgo puede creer que ella representa el meollo estratégico del negocio petrolero. Además, siendo las refinerías negocios donde hay que buscar eficiencias, no creo que Estados, como el nuestro u otros, sean ni hayan sido gerentes particularmente aptos para ello, ni ayer, ni hoy, ni mañana.
Por cierto, a la larga, si necesitamos refinar nuestro petróleo pesado, lo lógico es que lo hagamos en sitio, para sólo tener que transportar lo valioso.
Para el deshojamiento de la Citgo, la vendo no la vendo, hace falta información. Los tantos estudios efectuados por los McKinseys y otros siguen siendo considerados en extremo confidenciales... por los interesados.
Implicaciones geopolíticas... ¡Ningunas! Negocio es negocio. Es un poco como aquello de desviar barriles a la China en lugar de venderlos en Estados Unidos... puro cuento (¿chino?). A las primeras de cambio la misma China propondría enviar tales barriles al Norte y partir la cochina del ahorro en el transporte... o peor, quedarse con toda ella.
Que Citgo sea un símbolo de orgullo nacional... Quizás, pero si a eso vamos quizás más orgullo por dólar invertido nos producía VIASA.




27 de enero de 2005

Vender Citgo

EN MI ULTIMO ARTICULO compartía con ustedes algunas razones por las cuales considero que Venezuela debería vender a Citgo.
Desde entonces tengo virtualmente inundada mi bandeja de entrada con e-mails tales como "Señor Kurowski, como usted no está metido en este asunto usted no sabe nada de esto" o "Señor Kurowski, cómo se atreve cuestionar una inversión tan maravillosa a la cual le dedicamos tanto esfuerzo"... Jamás me hubiese imaginado que el Citgo Fan Club fuese tan numeroso.
Para rematar, a los pocos días, el Presidente de Citgo anunció ganancias record, supuestamente "gracias a las medidas que se instrumentaron desde su incorporación a Citgo en agosto de 2003".
No dudo que de haber ganancias reales en Citgo, éstas deberían ser record, ya que durante las últimas décadas jamás han habido condiciones tan favorables para las refinadoras como las de este año, cuando se presentaron una serie de cuellos de botellas.
La pregunta es si estas ganancias "record", son suficientes como para justificar nuestra inversión. Puede que yo efectivamente no esté "metido en el asunto", pero sí he dedicado tiempo a estudiarlo, y estoy seguro de que la inversión de nuestros escasos recursos en la capacidad productora de Pdvsa, produciría mejores resultados que invertidos en Citgo.
Me gustaría que Citgo y Pdvsa nos aclararan cuántas de las ganancias operativas de Citgo, que rondan los mil millones de dólares y por los cuales parece que se debe pagar como 300 millones en impuestos a Estados Unidos, simplemente se deben a que Pdvsa le vendió el petróleo más barato a Citgo de lo que podría habérselo vendido a otro.
El presidente de Citgo también anunció con orgullo que las agencias calificadoras le han asignado un buen puntaje a la empresa, por ejemplo Ba2 y BB pero, dado los excelentes resultados contables y un endeudamiento aparentemente razonable, la pregunta sería la de porqué no la clasifican como AAA. ¿Será porque las agencias saben que sin el apoyo y subsidio de Pdvsa, Citgo no vale nada?
Mientras los nuevos se tapan con el manto de la solidaridad revolucionaria y la autodenominada oposición no se atreva a tocar a las sagradas vacas viejas ni con el pétalo de una rosa, aquí no vamos para adelante... no sólo en materia de petróleo.
Necesitamos urgentemente mayor transparencia con respecto a nuestro petróleo, pero mientras sigan existiendo cuartos oscuros en Pdvsa, no la habrá y seguiremos yendo para atrás... todos.




13 de enero de 2005

Vendan Citgo ¡ya!

Si PDVSA fuera una empresa privada, jamás hubiera comprado CITGO y, de haber caído en tal infortunio, hace tiempo que la hubieran vendido… registrando cualquier pérdida que fuese necesaria. Para entender lo anterior, no hay que ser genio, ni usar argumentos complicados. 
En CITGO el país invirtió billones de dólares y nunca ha recibido ni dividendos ni rendimientos aceptables… y no hay nada que nos indique que será distinto en el futuro. 
¿CITGO no ha tenido ganancias? Para que no apareciese como la pésima inversión que fue y siempre será, PDVSA le vende petróleo crudo a precios inferiores a los que puede obtener en el mercado… en ocasiones con descuentos tan exagerados, que hasta producen unas ganancias ficticias allá, sobre las cuales CITGO debe cancelar impuestos... al gobierno de los Estados Unidos. Las malas lenguas sostienen que esto es lógico, por cuanto así se evitan pagar impuestos más altos en Venezuela. 
¿No necesitamos quien refine nuestro petróleo pesado? Por supuesto, pero para ello basta pagar por el servicio en lugar de invertir allá en un negocio para el cual no tenemos ninguna cualidad especial. Además, de acuerdo a lo que se oye, PDVSA sigue refinando petróleo pesado con terceros y usando a CITGO para los livianos. 
¿No se necesita garantizar el acceso al mercado? Por enésima vez, el petróleo es un producto que se vende por disponibilidad y precio. No existe un solo consumidor, que al quitarle la tapa a su tanque, y olfatear, luego exprese un “Oh–la-la, un Citgo 2001 du cru vénézuélien”. 
¿Con tantas gasolineras, no ha aumentado el valor de nuestra inversión en CITGO? ¡Que va! Todas las gasolineras pertenecen a concesionarios privados... siempre dispuestos a irse con quien les venda la gasolina más barata. 
¿No resulta operativamente más fácil manejar el negocio petrolero con CITGO? Quizás, pero la responsabilidad de PDVSA es producir el máximo rendimiento, así sea nada fácil hacerlo. 
¿No puede ser útil el tener un flujo de caja libre en el exterior? ¡Sí!... y justamente por ello escribo estas líneas. 
La razón por la cual nuestros políticos no venden CITGO, aparte de lo sabroso que les resulta tenerla para justificar viajes, es que no obtendríamos nada por ella, aún cuando creo que esto último evidencia mejor que nada el porqué la debemos vender, o regalar, para invertir los recursos futuros liberados en la producción [perdón debí decir extracción] del petróleo… que es lo unico rentable en PDVSA.




21 de octubre de 2004

Basta de apocalipsis petrolero

QUE DIFICIL ES LOGRAR un verdadero acuerdo nacional para enrumbar a nuestro país, cuando hay tanta bulla en el debate. Entre los más bulliciosos, se encuentran quienes con fervor vienen predicando la pronta venida del acabose del petróleo, pidiendo que tiremos el petróleo por la ventana, así sea para recuperar sólo su costo de extracción. 
Hace poco, usando el símil del jeque Yamani que “la edad de piedra se acabó aún con la abundancia de piedras”, la secta del Apocalipsis Petrolero sostenía que la existencia de petróleo en cantidades ilimitadas, garantizaba la dramática caída de su valor. Hoy, con un descaro intelectual asombroso, alertan que por cuanto el petróleo pronto se acabará, ya otros comienzan a sustituirlo… por lo que igualito urge su liquidación… para que no se nos quede frío. 
No soy quien para decirle a estos expertos que nunca podrán tener razón. De hecho, en 1998, el precio del barril bajó a 7 dólares…e incluso El Economist, en 1999, proyectaba que los precios del petróleo podrían llegar a 5 dólares el barril... y permanecer ahí para siempre... 
Pero sí tengo derecho decirle a los que sugieren liquidar nuestra riqueza petrolera hoy, sólo por cuanto mañana puede que no valga nada, que no es así como se construye un país. Aún cuando resulta posible que lo que nuestros hijos estudien hoy no les sirva para nada en el mañana, eso no es un argumento válido para que abandonen sus estudios hoy. 
Lo que sí es cierto es que los fabulosos ingresos petroleros que obtuvimos con la ayuda de la OPEP, se tiraron por la ventana de una manera vergonzosa. De allí que un buen proyecto petrolero nacional, debería concentrase más bien en como disminuir los despilfarros, en lugar de ver como liquidamos la mercancía ante el supuesto fantasma de la baja en los precios petroleros. 
Los Grandes Despilfarradores han sido siempre nuestros gobiernos, anteriores y actuales, por lo que nos urge encontrar una manera más respetuosa de cómo administrar nuestros providenciales dividendos petroleros. 
También hay despilfarros en la propia PDVSA, tanto en la vieja como en la nueva. Por ejemplo, PDVSA, hasta la fecha nunca le ha presentado al país una evaluación real y consolidada de los resultados de sus inversiones en CITGO…¿por qué será?… y tampoco tiene como justificar los gastos superfluos en que incurre al hacerle publicidad a la gasolina nacional en un país donde jamás habrá otra gasolina que compita.






23 de septiembre de 2004

Un impuesto mundial

Un mundo que día a día se torna más chiquito, con sus problemas que solo se agrandan, hace necesario mas recursos de carácter global, por lo que poco a poco, muy a regañadientes, ya se discuten propuestas para un impuesto mundial.
Antes que nada, si nos hemos de esforzar en navegar las inmensas dificultades políticas que tales impuestos entrañan, por lo menos que genere un monto importante. Así por ejemplo, gravar los vuelos comerciales no produciría muchos ingresos… por lo menos no comparado con las necesidades. 
El impuesto también debe ser fácil de cobrar para que no se diluya en la gestión de cobranza. Hay quienes desean cobrar un impuesto a la venta de armas, lo que suena bello pero, si ni siquiera logramos controlar el contrabando de armas hoy, como lo haríamos cuando con ese impuesto el contrabando resultase aun mas tentador. 
El impuesto tampoco debe generar serias distorsiones económicas. En tal sentido el principal obstáculo a un impuesto sobre las transacciones financieras es que teóricamente desincentivaría la fluidez de las transacciones, incrementando así la volatilidad del mercado financiero.
No estoy seguro del argumento ya que los intermediarios ya cobran por las transacciones pero... los expertos son muchos, tienen peso y saben bloquear. 
En donde siempre terminan los estudios es en la gasolina. Ustedes saben cuanto he protestado contra los gigantescos impuestos a la gasolina que aplican muchos países consumidores, con los cuales discriminan al petróleo y conforman una de las principales razones por las cuales necesitamos de la OPEP. 
No obstante la verdad es que los impuestos a la gasolina; producen muchos ingresos, (en Europa solo por la gasolina sin plomo cobran mas de 100 billones de dólares al año); son fáciles de cobrar y las distorsiones que generan al frenar su consumo, no pueden decirse ser del todo malo. Por lo tanto, ya que de todas maneras no hay como parar tales impuestos, y a veces se usan hasta para subsidiar otras energías como el carbón, de pronto estos nos resultarían hasta más tragables, si fuesen usados para el bien del mundo. 
La opción gasolina también permite a todos participar de manera proporcional y así no ser excluidos del grupo de los responsables del planeta. Si en Europa, con su ingreso por habitante de 30.000 dólares anuales aplicasen 5 centavos de dólar por litro, un país con ingreso de 3.000 pagaría medio centavo por litro. Con tales cifras, el impuesto daría unos 50 billones anuales… y eso es plata donde lo pongan 

12 de agosto de 2004

Salga sapo o salga rana

NO ES QUE EL QUINCE de agosto, el día del Referendo, no sea importante, podría incluso ser recordado como el final del principio, pero, a la hora de la verdad, es el dieciséis la fecha que vale. Salga sapo o salga rana, el que sea, tendrá que ver cómo se las arregla para que nuestro triunfo no se convierta en nuestra derrota... en poco tiempo.
Los actuales medios tecnológicos no permiten que la historia se re-escriba con mucha facilidad así que, aun cuando a muchos de nuestros actuales protagonistas puede que les importe un bledo, desde ya les advierto al sapo o a la rana, que este cronista, así como la mayoría de mis colegas, serán implacables con quienes no ayuden a evitar que nuestro país se desmadre.
Gane el sapo o gane la rana, manejar la victoria es más difícil que manejar la derrota. Mientras que la realidad política exige conseguir algo que entregarle a los derrotados, en un rápido gesto de conciliación, de seguro los propios andarán, en el mejor de los casos, buscando la champaña y, en el peor escenario, queriendo venganzas.
¿Qué dote puede entregar el ganador a la oposición, sin que los suyos se le rebelen? Por supuesto que no podrá ofrecer 50 sabrosas embajadas a los cincuenta opositores más destacados, no sólo por cuanto pocos de ellos estarían dispuestos a suicidarse recibiéndolas pero, ante nada, porque en las actuales circunstancias la dote requiere tener un profundo significado, casi espiritual, para todo el país.
A mí sólo se me ocurre una... ¡Pdvsa! Nada puede atentar más contra la unidad del país, que seguir manteniendo a Pdvsa como un coto privado. Por el otro lado, un buen camino hacia una paz social, sería permitir que la luz del sol, esa luz que desinfecta y sana heridas, le llegue a nuestra empresa petrolera. Con sólo un poco de voluntad sería posible desarrollar mecanismos, que permitan acercar al ciudadano a esa industria, que intuye tan vital para su país, pero que al mismo tiempo, cruelmente, debe generar muy pocos empleos directos.
Si me tocara manejar el triunfo, estaría pensando en la posibilidad de que las autoridades de Pdvsa también fuesen electas... claro que con una debida representación proporcional... claro que con unos procesos de revocación de mandato más ágiles y menos dolorosos que el parto actual.
Amigos, por enésima vez, en Pdvsa no hay nada que requiera de tanta confidencialidad.
¡Dios bendiga y ampare a nuestro querido país!


17 de junio de 2004

Un acuerdo petrolero

"Sin duda, a este país para quererlo hay que verlo con el corazón, no con la razón porque hay tantas razones para luchar por él, como para abandonarlo. Aquí ser valiente en la defensa de sus intereses se paga muy caro porque muchos se venden por menos de nada". Así expresaban su angustia ciudadanos de otro país latinoamericano esta semana en la prensa. Sentí que estamos en las mismas. 
Pase lo que pase en los próximos procesos democráticos, si queremos recuperar el sueño de una nación y que la reconciliación no tome el camino de la humillación, ni la justicia el de la persecución, requerimos de un acuerdo nacional. Para lograrlo, necesitamos callar a quienes, intoxicados con destilados consensuales ajenos, ya sean de Miami o de La Habana, vociferan tanto que impiden que el resto del país nos oigamos unos a otros. 
El petróleo es, sin duda, uno de los asuntos más delicados para nuestro consenso. Habiendo escrito mucho sobre el tema, criticado tanto a la vieja como a la nueva Pdvsa y por jamás haber estado económicamente vinculado con la industria petrolera, me siento con todo el derecho moral de presentar ideas y de criticar a quienes busquen aprovecharse de la confusión. 
Tanto la exploración como la producción petrolera del país (perdón debí decir extracción) debe permanecer cien por ciento en manos de Pdvsa que, hasta la fecha y apoyada por la OPEP, ha logrado generar excelentes ingresos para Venezuela. 
Todas las demás actividades de Pdvsa deberían ser delegadas al sector privado, por cuanto Pdvsa malgasta en ellas los ingresos antes generados. 
Pdvsa, exploradora y productora, necesita de mucha transparencia y de evitar caer en manos de agendas privadas de mérito o sin meritocracias internas. Por cuanto Pdvsa y el Ejecutivo siempre estarán tentados a conspirar a espaldas de la nación, debemos insertar en ella un Ombudsman, que represente los intereses del resto de la sociedad. 
El mal uso que los gobiernos le han dado a los ingresos petroleros durante los últimos 30 años, constituye "La Vergüenza Nacional". Necesitamos transferir recursos para saldar la deuda pública pero, una vez logrado esto, el Estado debe ceder a los ciudadanos una porción de los ingresos petroleros para que sean administrados directamente por ellos en intereses sociales, como la educación. 
Finalmente, un gobierno que no logre aumentar el precio de la gasolina a lo que recibe por ella en el exterior, no tiene el derecho de llamarse gobierno, ni será sostenible.
El Universal

29 de enero de 2004

La sugerencia del eminente

ACABAN DE SALIR a la luz pública las conclusiones de La Revisión de las Industrias Extractivas (minas, petróleo y otras), relativas a la manera como el Grupo del Banco Mundial (GBM) debe actuar en proyectos del sector. El estudio se inició en julio de 2001, encabezado por el Dr. Emil Salim, un ex ministro del Medio Ambiente de Indonesia, como "Persona Eminente".
Si bien muchas de las conclusiones parecen perfectamente lógicas e incluso ya forman parte de las normas de operación del GBM, sin embargo, vemos con alarma la recomendación que formulan al GBM para que, a partir del 2008, paralicen el financiamiento de todos los proyectos de petróleo y gas y sólo financien energías exclusivamente alternas.
La eliminación de tal financiamiento probablemente implicará recortes productivos ajenos a la OPEP y un mayor precio por nuestro petróleo. Mis lectores, que saben lo mucho que apoyo a la OPEP, por considerarla el único instrumento que tenemos para defendernos de impuestos y normas ambientales, que discriminan al petróleo, quizá piensen que estaré celebrando. ¡Pero NO!
Así como a nadie se le ocurriría pasear por un barrio malo con un Rolex, tampoco nos conviene que el precio por el barril de petróleo se establezca sobre la base del costo marginal de una energía eólica, transformada en hidrógeno y almacenada en celdas de combustible (200 dólares por barril y más). De hecho, ya la demanda de energía resultante del vertiginoso crecimiento económico de la China, que la llevará de bicicletas a vehículos, puede desatar una crisis de escasez con fuerte incidencia sobre los precios petroleros.
No obstante, las posibilidades de que el mundo acepte un "Fuera petróleo" no son muy grandes, así lo diga una Persona Eminente. El petróleo presenta demasiadas ventajas y la cultura petrolera, demasiadas adicciones a su consumo difíciles de abandonar. Además, y aun cuando poco se hable de ello, los fiscos también han desarrollado una adicción al petróleo gracias a los altos impuestos, que pueden aplicar a la gasolina, debido a que el precio del petróleo es tanto menor que el monto que el consumidor acepta pagar. El hecho de que los fiscos europeos reciban como seis veces más ingresos por litro de gasolina que el fisco del país productor, puede dar cierta idea de su adicción. Finalmente, los países en vías de desarrollo no aceptarán que algunos países hayan podido quemar petróleo para desarrollarse y ellos no.
Posdata. Perdona el haber escrito "país productor" cuando obviamente debe decirse "país extractor".





3 de enero de 2004

Pérdidas y encuentros

Hace poco leí que a unos de los príncipes de Inglaterra, le injertaron un dispositivo de seguimiento satelital, para que el muchacho no se le perdiese a la Corona durante su viaje por Australia. ¡Pobrecito! Uno de los derechos humanos básicos de cualquier muchacho (ver nota) es el de perderse, para buscar encontrarse consigo mismo.

Por el contrario, un país como el nuestro, que no tiene derecho a perderse ni siquiera por un segundo, lleva por lo menos como cuarenta más cinco años dando tumbos.

Buscando encontrar el rumbo de nuestra Patria hemos usado sofisticados sistemas de rastreo satelital consensuados en el Norte y hasta a pintorescos baqueanos, pero ninguna de estas brújulas nos ha servido.

En estos días, propicios para la reflexión, permítanme dibujarles tres estrellitas para reordenar el manejo de nuestra riqueza petrolera. Quizá nos permitan al menos colocarnos en la senda correcta.

* PDVSA, nuestra vaquita petrolera, nos proporcionará leche por mucho tiempo más, siempre y cuando nosotros y la OPEP la cuidemos con cariño y valentía de todos aquellos lobos que le lanzan mordiscos desde todas partes del mundo, con sus impuestos, sus normas ambientales discriminatorias o sus simples lujurias.

* Nuestra vaquita petrolera produce buena y abundante leche y además es dócil. Lo único que debemos asegurar es que su ordeño se haga bajo la mirada de todos y no en unos oscuros establos donde tecnócratas, políticos o simples bandoleros del ayer, del hoy o del mañana, se queden con toda la nata y sólo le entreguen un aguadito al país.

* Una vez ordeñada nuestra vaquita petrolera, debemos asegurarnos que su leche sea distribuida equitativa y directamente al ciudadano. Sólo así lograremos acabar con esa franquicia de distribución, que estúpidamente le hemos otorgado a los políticos, para que distribuyan el aguadito sobrante a cambio de favores, pleitesías, votos o no votos.

Quienes no han llorado, no pueden reír y quienes no se han perdido nunca conocerán la bendición de poder decir ¡Gracias Dios, ya sé donde estoy! ¡Pobre Principito! Jamás podrá disfrutar, como disfrutaremos los venezolanos... todos... ese día que sembremos la semilla de la razón en nuestra fértil y muy arada tierra. ¡Feliz Año!

Nota: Eso lo del derecho a perderse, es válido sólo para varones... ¡tengo tres hijas!

El Universal




20 de noviembre de 2003

La Maldición

Últimamente se están publicando, como arroz, artículos que analizan la supuesta maldición que pesa sobre los países ricos en recursos petroleros. A primera vista parecería que existe cierta base de sustento para estas teorías del oscurantismo, sin embargo, para su debida lectura, es importante aclarar uno que otro detalle. 
Ante nada y a juzgar por la inmensa cantidad de ofertas existentes para liberarnos de esta carga maldita, es obvio que no estamos hablando de una maldición común. Hay hasta quienes generosamente se ofrecen a asumir sus riesgos, incluso pagándonos por el derecho a tal sacrificio. 
Un exorcismo sugerido es el de salirnos de la OPEP para vender el petróleo a su costo marginal de extracción, garantizándonos así el evitar ganarnos la sucia renta por el petróleo. Otra vía es la de privatizarlo, contra un sabroso y tentador pago inicial, para cancelar así la actual deuda pública… ¿y endeudarnos de nuevo? Como podrán observar, ambos métodos tienen una extraña similitud con la venta del sofá. 
Por último, considerando que al fisco europeo le entran unos 100 dólares netos por barril, mientras que a quienes sacrifican el recurso sólo les tocan 25 dólares, brutos, tampoco resulta demasiado evidente quién es el maldecido. 
Lo indiscutible es que los ingresos petroleros no se han usado bien, pero como podrán entender, ello tiene menos que ver con la abundancia de recursos y más con el maldito sistema usado para distribuirlos. Actualmente la totalidad de la renta petrolera le entra solita y sin esfuerzo a las arcas del gobierno, desequilibrando así al sistema democrático, ya que todos sabemos que el feliz tenedor de una chequera petrolera repleta, tiene pocos incentivos para hacerle caso al ciudadano. 
¿Cómo salirnos de esta? Para comenzar y por la evidente e incurable falta de talentos de nuestros gobernantes, debemos aplicar la parábola de los talentos al revés y baipasearlos, delegando una mayor parte de la administración de los ingresos petroleros directamente en la ciudadanía. 
No obstante, como nosotros los societarios civiles no somos muy distintos de nuestros políticos, de tal palo tal astilla, quizás deberíamos, por si a las moscas, pagar los dividendos petroleros con cesta tickets educativos. 
¿Chances de ello? Pocos, debido a esa sí que verdadera maldición, esa que lleva a nuestros dirigentes a creer que todo lo malo del pasado se cura milagrosamente con la llegada de ellos al poder (con la chequera) y, a nosotros, a creerles.




9 de octubre de 2003

En la luna

Soy un decidido defensor de la OPEP. Si no fuera por ella, probablemente estaríamos entregando nuestras reservas petroleras al mundo por cualquier minucia por encima de su costo de extracción. Quien lo dude... que observe cómo les va a todas las demás materias primas en el mundo. Es más, aun con la OPEP, recibimos sólo una pequeña fracción de su valor. Así, en Europa, de los 150 dólares que el consumidor paga por los derivados de un barril, se reparten: 20 para quien lo refina, transporta y distribuye, 100 para el fisco Europeo y apenas 30 para quien sacrifica para siempre el producto no renovable. Sin la OPEP, seguramente el fisco Europeo agarraría 120 en lugar de 110 y, de los 30 nuestros, nos dejarían 10, si acaso... 
Ahora bien, por cuanto estar en la OPEP requiere, casi por definición, que la industria petrolera extractiva esté 100% en manos del Estado, ello puede dificultar su eficiente manejo. Ya en 1984 alerté de que si Pdvsa no era sometida a un fuerte escrutinio público, tarde o temprano degeneraría en un ente vicioso manejado por falsas agendas, sin importar cuán buena y meritoria fuese la inmensa mayoría de su gente. El único antídoto posible sería la continua vigilancia de Pdvsa de parte de sus ciudadanos-accionistas, de manera directa o vía una Oficina de Defensoría (Ombudsman). 
De hecho, a partir de 1997, con unos 100 artículos, cuestioné una serie de aspectos relativos al manejo de Pdvsa, entre otros, el de la apertura petrolera, que se nos vendió como obligatoria a cuenta de que no había recursos para invertir en la producción y, al final, nos sorprendieron gastando los fondos recibidos en asuntos tan secundarios como la remodelación de gasolineras. 
Jamás recibí una sola respuesta, ni de Pdvsa ni del Ministerio de Energía y Minas, ni de antes ni de dahora, excepto quizás por el regaño que me dio la directiva del CIED, cuando les reclamé que en lugar de investigar asuntos importantes, como las discriminatorias políticas fiscales y ambientales que afectaban al petróleo mundialmente, sólo daban cursitos... que otros podrían dar mejor. 
Al haber leído que ahora la empresa piensa invertir en gasolineras argentinas, una locura para quien, escasa de recursos, debería usarlos para asegurar su capacidad de producción, que es lo único con que Pdvsa gana dinero... sólo me resta concluir, que quienes nos preocupamos por saber qué pasa con nuestro petróleo, seguimos donde siempre... ¡En la luna!




27 de marzo de 2003

Petróleo vs. hidrógeno

En los Estados Unidos, por enésima vez, fueron anunciados hace poco unos nuevos y mejorados planes, que supuestamente asegurarían el triunfo próximo de la “esperanza blanca” de las fuentes de energía, el hidrógeno. Por enésima vez, salieron también nuestros pajarracos de mal agüero, lloriqueando que como el petróleo estaba a punto de perder importancia, básicamente habría que regalarlo, para evitar así la desgracia nacional de que se nos quede frío en el subsuelo venezolano. 
¡Pues ya me harté! Públicamente declaro que los considero unos pobres idiotas… salvo que demuestren tener unos intereses particulares, que justifiquen su proceder, en cuyo caso accedería a catalogarlos como poco venezolanos …en lugar de idiotas. 
No entiendo qué se persigue, pero en un país dividido, como el nuestro, es obvio que ni los intereses de la Habana, ni los de Miami podrán ayudarnos a amalgamar nuestra Patria… para esos fines sólo sirven los intereses de Venezuela… un país petrolero. 
En consecuencia, el día que surja un sustituto energético del petróleo…ese día veremos. Mientras tanto, por favor, como venezolanos, tenemos la obligación de defenderlo con las uñas contra quienes nos prohíban la Orimulsión; contra quienes le apliquen impuestos discriminatorios de más del 400%; contra quienes se embolsillen los márgenes y contra quienes de una u otra forma atenten contra nuestra capacidad de producción. 
De seguro que los ingresos petroleros no le han servido al país. No obstante, no se debe confundir la gimnasia con la magnesia y, en tal sentido, lo que hay que buscar es como mejorar el uso de los ingresos, ya que la teoría de que es preferible desperdiciar barriles que desperdiciar dólares, es francamente intragable. 
Ahora bien, para su consuelo les cuento que en otros lares también hay idiotas, aunque más bien esos busquen ser pájaros de buen agüero. Así vemos como el Wall Street Journal dedicó todo un artículo dirigido a sus ilusos donde alertaba que lo del hidrógeno, en el mejor de los casos, sería quizás entre el 2030 y el 2050 y que en todo caso, la mejor manera para producir hidrógeno seguía siendo con el petróleo. 
Compatriotas derrotistas, llegado el siglo del hidrógeno, si nos aplicamos, quizás logremos vender la gasolina al mundo, no a los 23 centavos por litro de hoy, sino a 2 dólares, al mismo precio que actualmente pagamos… por una agüita Europea.




30 de enero de 2003

Para que los vientos soplen a favor

HE PUBLICADO MAS DE 100 ARTICULOS sobre el petróleo desde una perspectiva totalmente independiente puesto que, a diferencia de la mayoría de opinadores en la materia, jamás he tenido una relación formal o informal con la industria petrolera, en otras palabras, la industria jamás ha puesto ni un solo bolívar en mis bolsillos. Considero que lo anterior me da cierto derecho a opinar en épocas donde evidentes vientos de cambio pueden soplar, tanto a favor como en contra.
Por lo tanto, en cualquier reestructuración de la industria petrolera... les ruego que consideren lo siguiente:
1. Es necesaria la designación de un observador independiente, un Defensor Petrolero, para que a nombre del resto de la sociedad, evalúe la actuación tanto del Ejecutivo como de la meritocracia, para buscar limitar los despropósitos, que por simple naturaleza humana, siempre habrán de ocurrir si estos actores son abandonados a su propio designio. El Defensor debería ser preferiblemente elegido por voto popular o, como mínimo, nombrado por la Asamblea.
2. Son discusiones estériles las que versan sobre las divisiones parciales y verticales de la industria, entre el Estado y los privados, 49-51% o 51-49% cuando, en verdad, la división debe ser absoluta y horizontal. La actividad productiva primaria, mientras usemos a la OPEP como nuestro instrumento de mercadeo, tiene que ser 100% del Estado, mientras que todas las demás actividades petroleras, donde las limitaciones operativas propias de un Estado harían que se perdieran parte de las ganancias antes obtenidas, deberían ser 100% privadas. Espero que más nunca debamos oír cómo una PDV del Estado gasta fortunas para promocionar a través de los medios la venta de gasolina venezolana.
3. La OPEP le ha servido fabulosamente bien al país para generar ingresos y nunca debemos confundir esto con nuestra demostrada incapacidad para darle buen uso a tales ingresos. Hoy, la única alternativa a la OPEP que podría ser evaluada, sería un contrato de compra firmado irrevocablemente por Estados Unidos, a muy largo plazo, por un volumen considerable y a buenos precios.
4. No debemos seguir administrando nuestras fuentes energéticas de forma independiente, cuando sabemos que todas ellas se encuentran relacionadas. Por ejemplo, no debemos permitir la producción de un gas, que pueda desplazar la demanda petrolera internacional, cuando por la ausencia de una 'OPEG', los márgenes de rentabilidad en el gas son infinitamente menores a los del petróleo.
5. Debemos asegurar que el pueblo de Venezuela está unido alrededor del petróleo y sepa defenderlo. La desidia del no reaccionar cuando la Florida prohíbe la orimulsión y cuando Europa aplica impuestos de más del 400% a la gasolina, mientras nosotros le aplicamos aranceles menores del 20% a su agua mineral, es sencillamente imperdonable.
6. Para asegurar la unidad petrolera nacional, deberíamos instaurar de inmediato un sistema de precios automático, que elimine del debate público todo lo combustible de los precios de la gasolina doméstica.





24 de octubre de 2002

El precio

En Venezuela, más explosivo que los gases de la gasolina, ha sido su precio... por desconocimiento y politiquería. 
PRECIO COSTO DIRECTO. ¿Por qué no se regala la gasolina? Tal exageración facilita intuir que no es lo mismo que una sociedad provea, gratuitamente, la educación o la salud, que la gasolina. De allí que debamos llegar al consenso de que deberíamos cobrar por la gasolina, como mínimo, el precio que cubra sus costos directos. No hacerlo significaría meter la mano en el bolsillo a quien menos use la gasolina, para favorecer a quien más la use... en dos platos... ¡UN ROBO! 
¿Cuáles costos directos? Serían, valga la redundancia, sólo los directamente relacionados con producir la gasolina. En consecuencia, otros tales como regalías, no deberían considerarse por cuanto sólo tienen que ver con la manera cómo Pdvsa y el Estado se reparten el ingreso. 
Supongamos que producir un barril de petróleo cueste 8 dólares y que el 75% de su costo deba recuperarse con los subproductos más valiosos, como la gasolina, que representarían como 100 de los 160 litros que tiene un barril. Bajo tal premisa el costo sería de 6 cts. de dólar por litro, que si le sumamos 2 cts. por refinación y 4 cts. por distribución, obtendríamos un precio referencia mínimo de 12 cts. de dólar por litro de gasolina, equivalente a Bs. 160 a la tasa de Bs. 1.350/US$, lo que sin duda es alto comparado con los precios actuales, pero que obedece básicamente a la reciente devaluación del bolívar, ya que si la tasa fuera de Bs. 800/US$, el precio sería de Bs. 100 por litro. 
PRECIO OPORTUNIDAD. De igual manera, mientras nuestros acuerdos con la OPEP sean cuotas de producción y no de exportación, cada litro de gasolina que vendamos a un precio menor al que obtendríamos exportándolo, significaría quitarle un ingreso a quien menos use la gasolina para favorecer a quien más la use... en dos platos... ¡UNA INJUSTICIA! 
¿Cuál es el precio de oportunidad? Por cotizarse en el mercado es fácil de calcular. Por ejemplo, si al precio en Rotterdam, de alrededor de 20 cts. de dólar por litro, le quitamos el costo de transporte de 1 cts. y le sumamos los 4 cts. de distribución, obtendríamos como precio neto de Venezuela 23 cts. de dólar, que a Bs. 1.350/US$ 1, equivaldría a Bs. 310 por litro. 
En Venezuela, tanto el Gobierno como la oposición tienen que demostrar la suficiente madurez como para situar los precios de la gasolina en el nivel mínimo (Bs. 160), que evite el robo ¡YA! y, gradualmente, en algunos años, llevarlo a su nivel justo (hoy de Bs. 310). 
¿Sólo porque Kurowski lo diga?... ¡NO! Los cálculos reales deberían ser efectuados por economistas independientes de Pdvsa y del Gobierno, tales como académicos de la UCV, USB, ULA y el IESA. 
PRECIO MUNDO. Pero, si en Europa la gasolina se vende en Bs. 1.500 por litro ¿cómo es posible que aquí se sugiera venderla a un precio máximo de apenas Bs. 310 y que esto sea justo? La respuesta está en los inmensos impuestos, que de manera discriminatoria se aplican al petróleo, y nosotros, como país petrolero, no debemos caer en esa trampa.

29 de agosto de 2002

La neodemagogia petrolera

Esta semana solicitaron mi opinión sobre una Propuesta para la Transición, pero al expresarles mi preocupación, porque nuevamente esgrimían al aumento de la producción petrolera, como la varita mágica para solucionar nuestros problemas, me rebotaron: 
“¿Qué política petrolera dinamiza más la economía nacional: el producir 2.5 millones de barriles por día a $20, ó 5 millones de barriles a $10? En los dos casos se generan $50 millones diarios de ingresos por ventas, pero el segundo caso tiene un efecto multiplicador sobre la economía nacional sobre el sector de bienes y servicios conexo; así como, la generación de empleos.” 
Quedé loco… si el costo de producir un barril es de 8 dólares, la primera alternativa significaría entregarle al mundo 2.5 millones de barriles por una ganancia de 30 millones de dólares y la segunda, 5 millones de barriles por una ganancia de sólo 10 millones… aún suponiendo que el 100% del costo fuese nacional ¿puede acaso alguien dudar cuál alternativa es la mejor? 
Si el aumento de la producción, en lugar de buscar maximizar nuestro rendimiento como país, sólo busca aumentar el componente local, pues que PDVSA emplee más gente o pague mejores sueldos, pero que por Dios no regale más petróleo. 
También resulta incongruente que sugieran “la aprobación inmediata de un programa de expansión del volumen de producción de crudo” paralelamente junto con la necesidad de “garantizar la sanidad comercial y financiera de PDVSA”, algo que, por lo menos cuando yo dictaba clases de finanzas corporativas, sólo se lograba maximizando las ganancias… jamás maximizando los costos, aún cuando éstos fuesen 100% locales. 
La propuesta incluye el tradicional slogan de lograr una mayor “participación ciudadana en la riqueza del subsuelo”, por lo que me pregunto cómo reaccionarán los nuevos “accionistas” cuando, de aplicarse lo sugerido, se les anuncie: “Señores, este año, en lugar de dividendos, recibirán estos certificados de generación de componente de costo local”. 
Claro que sería una maravilla que Venezuela lograra aumentar su producción, para venderla a buenos precios, pero esto sólo se hace con un buen plan. Indiscutiblemente que, como país, hemos sido pésimos usando y redistribuyendo los ingresos de PDVSA, pero lo que es la OPEP, ha sido… ¡una maravilla! En una empresa privada cualquiera, si alguien en circunstancias similares propusiera como plan abandonar la OPEP y lanzarse al vacío… estaría despedido. 
¿Por qué el riesgo tiene que ser 100% nuestro? ¿Por qué los Estados Unidos, que tanto necesitan de un proveedor seguro, simplemente no ofrecen ser un comprador seguro… y nos emiten una orden de compra por 4 millones de barriles diarios, a buen precio, por 50 años? ¿Quién la rechazaría? 
Amigos redactores de propuestas para Venezuela, no se dejen engatusar por neo-demagogos, que usando teoremas extraños, vía el componente local, quizás buscan socializar para sus propios bolsillos la renta petrolera… quién sabe si como futuros Directores de La Transición en PDVSA.