18 de diciembre de 2008

El cambio

El 16 de diciembre 2008 Michael Rowan publicó en El Universal un excelente llamado nacional titulado "La necesidad de cambio". Endoso cada palabra de ese artículo. Por favor, léanlo.
¿Quién no quiere cambios en Venezuela? Aparte de algunos malditos sádicos gozones que saben que cualquier cambio les menguaría su capacidad para abusar, todos los quieren. Eso es tan así que hasta quien lleva detentado durante ya toda una década los instrumentos supuestamente necesarios para cambiar al país, no hace sino seguir hablando sobre la necesidad de cambios, como si fuese su primer día de preescolar.
No obstante, como lo dice Rowan y como lo hemos venido sosteniendo algunos otros, cualquier cambio, para que sea provechoso y duradero, requiere estar basado en un cambio de la estructura de la sociedad y no sólo en un cambio de gobierno. Con el quita-ese-tuyo-para-poner-este-mío-quien-creo-mejor jamás podemos lograr los cambios necesarios deseados.
¿Cómo hacemos? Buscando poner al Estado al servicio nuestro en lugar de nosotros tener que estar al servicio del Estado.
¿Y cómo logramos eso? Evitando que el usufructuario del Estado se alimente con los recursos naturales del país haciéndose rico sin necesidad de recurrir al ciudadano.
¿Ah pero si con la caída de los precios del petróleo ya el Estado no es rico? Quizás sea así, una vez que raspe la olla, temporalmente, pero eso no implica que debamos dejar abierta la puerta para que otro futuro usufructuario del Estado pueda volver a montarse encima de nosotros.
¿Que se nos vuelva a montar encima? ¿No está montado? ¡No! Se encuentra en plena caída y por lo cual hay que cuidarse de las patadas de desesperado que pueda lanzar.
¿Pero no significa esto que uno de los cambios que se debe lograr es que el ciudadano acepte su responsabilidad como ciudadano sin poder refugiarse más en la comodidad del súbdito? Pues sí y eso no es tarea fácil en un país donde intelectuales, profesores, comunicadores y todos los demás que se jactan con aspiraciones de élites, ni siquiera se atreven a debatir el tema sobre quién debe sembrar las resultas petroleras, el Estado o el ciudadano. Lamentablemente, entre élites fofas o focas, nos bandeamos.
Nuestra próxima oportunidad democrática para propulsar los cambios necesarios será con las elecciones para la Asamblea Nacional, las cuales se me antojan más cercanas a lo que originalmente estaría planteado. A esa Asamblea hay que enviar asambleístas que compartan con los ciudadanos la necesidad de limitar los poderes del regente, no de expandirlos, ni mucho menos de alargarlos.

27 de noviembre de 2008

Gobernadores… ¡descentralícense!

El domingo ganó la descentralización y nadie puede dudar que los recién electos gobernadores poseen mucha más legitimidad que un gobierno central que en todos los aspectos se ha venido a menos. A nivel local y apartando la inseguridad causada por el hampa desbordada, pocos asuntos parecen requerir soluciones tan urgentes como los problemas del tránsito causados por el exceso de vehículos privados y la falta de un buen transporte público. Buscar solucionar lo anterior, mientras la gasolina sea regalada, es ridículo; sería sencillamente un arar en el mar.
De igual manera, las recientes caídas en los precios del petróleo deben tener al gobierno central desesperado, ubicados como están entre la necesidad de aumentar los precios de la gasolina doméstica para disminuir los costos que esa política actualmente le causa, así como para tener más gasolina que vender en el exterior y la falta de la credibilidad necesaria para implementar tales aumentos. Para colmo de males, no hace mucho, el autoritario clasificó un aumento en el precio de la gasolina como un atentado en contra de la soberanía nacional.
En virtud de lo anterior me permito sugerirle a todos los gobernadores que al unísono le reclamen al gobierno central el aumentar el precio de la gasolina por ejemplo a 500 de los originales por litro, o sea a 50 cts. de los dizque bolívares fuertes, pero sujeto a que ese aumento sea íntegramente entregado a las gobernaciones con el fin de que procedan a ejecutar de inmediato un plan de transporte público que respete al usuario así como lograr el mantenimiento y la ampliación de las redes viales.
Lo anterior ayudaría además a eliminar ese vergonzoso robo de recursos públicos que se le hace a las clases más desposeídas del país cuando se vende la gasolina por debajo de su valor de mercado internacional. ¿Queremos gobernabilidad en nuestro país? Comencemos entonces por eliminar las peores fuentes de desgobierno.
Gobernadores electos, les pregunto: ¿Qué mejor manera para honrar la democracia que invertir vuestro muy efímero capital político en ayudar solucionar un problema existencial del país, al mismo tiempo que cumplen mejor con sus electores? Imagínense el final de su periodo y pregúntense si con los ingresos provenientes de un aumento de la gasolina, bien invertidos, tendrían mayores o menores posibilidades de reelección.
Si además deciden, todos juntos, crear una comisión de asesoría en materia de transporte y que alejada del desastroso autoritarismo central trabaje directamente para ustedes, mejor aún.
En lo personal no cesaré en mis esfuerzos por ayudar lograr la verdadera descentralización en Venezuela y la cual no es otra que la entrega de las resultas petroleras directamente a los ciudadanos, para que sean estos y no unos sabihondos burócratas que las siembren. No obstante, el acercar una parte de las resultas petroleras locales a los gobernadores y por ende a los ciudadanos, es un buen primer paso. En las bombas de gasolina, al pagar, nosotros sabríamos a quién exigir y los gobernadores tendrían su recordatorio sobre a quiénes se deben.
Noticiero Digital

20 de noviembre de 2008

Los impuestos a la gasolina

Mi primera obsesión petrolera, con lo cual me refiero a escribir por ejemplo unos 30 artículos sobre un mismo tema en menos de dos años, no tenía nada que ver con los vergonzosamente bajos precios de la gasolina en Venezuela, ni con el hecho de que las resultas petroleras son sembradas por los burócratas del Estado y no por los ciudadanos. El tema era el de los impuestos a la gasolina que cobraban los países consumidores, dizque por razones ambientales, pero cuyo importe con frecuencia subsidiaba otras fuentes de energía aún más sucias, como el carbón.

De hecho mi primer articulo en El Universal, en marzo de 1999, se tituló “La injusta distribución de la actual bonanza petrolera” a cuenta de que en las bombas de gasolina europeas la gasolina se vendía en un precio de petróleo que equivalía unos 150 dólares por barril pero de los cuales, a quienes sacrificaban un recurso natural no renovable, solo les quedaban unos 25 dólares.

Tales impuestos y que para principios de 2000 se ubicaban en Europa cerca de un 450% sobre el valor mercado de la gasolina, en Estados Unidos eran de entre un 10 y un 50%, dependiendo en que Estado se vendía. Tal diferencia significaba que el precio de la gasolina en Europa era el doble del precio en Estados Unidos y que el consumo per cápita en Estados Unidos era el doble del de Europa. En otras palabras, la principal fortaleza del mercado petrolero, antes de ser impactado por el crecimiento económico de China, India y otros, se fundamentaba en la fuerte demanda de Estados Unidos, la cual era sostenida por los bajos impuestos a la gasolina.

No hay manera de ocultar que el aumentar los impuestos a la gasolina le conviene mucho a Estados Unidos, tanto que si fuese yo el responsable esto sería lo primero que yo propondría. De hacerse se reduciría la demanda por petróleo con lo que tendría una mejor balanza comercial; tendría un menor déficit fiscal y dejaría una menor huella ambiental. Lo extraño es que tales aumentos no hayan ocurrido antes pero al ver como ni siquiera un defensor del ambiente como Al Gore se atrevió a mencionar las palabras "impuestos a la gasolina", nos damos cuenta de lo delicado de la materia. Algo así como aumentar el precio de la gasolina en Venezuela. La crisis lo está cambiando todo.

El domingo 16 de noviembre el Washington Post publicó un artículo titulado "Aumente el impuesto a la gasolina" en el cual se argumenta, entre otros, el "así lograr que en lugar de ir el dinero a países que guardan los intereses de Estados Unidos de la misma manera como lo podría hacer un traficante de drogas, los ingresos se queden aquí".

Un jeque de los Emiratos Árabes Unidos, hace unos años, le planteó la posibilidad a Inglaterra de regalarle el petróleo con tal de compartir, 50-50%, el precio al cual se vendía la gasolina en sus gasolineras ya que así obtendría más del doble por ella. Por los vientos que soplan, por lo menos hasta que se salga de lo más urgente de la crisis en camino, Venezuela podría quedar tentada en hacerle la misma oferta a su principal cliente.

Por cierto, la historia muestra que la principal razón de la formación de la OPEP fue defenderse contra la discriminación del petróleo implícita en los impuestos a la gasolina, por lo que se observa que la necesidad de una OPEP, gústenos o no, sigue estando muy vigente.

La crisis lo está cambiando todo. En Venezuela también habrá que aumentar mucho los precios de la gasolina. Qué lastima que no desarrollamos un buen transporte público antes, cuando teníamos con qué. Ahora… ¡A llorar al valle… sin tener como ir al valle!

El Universal
Noticiero Digital

17 de noviembre de 2008

Una felicitación y una sugerencia al Coronel Macario y a Carlos Sicilia

Felicito al Coronel Macario por un video que preparó sobre la base de un escrito que entiendo es de Carlos Sicilia y en el cual, ante las tristes y vergonzosas realidades del país, sostiene que para encontrar a los culpables de todo basta con que los venezolanos nos veamos cada quien en el espejo. http://www.youtube.com/watch?v=fgv9uwscWqA
El combo Sicilia/Macario tiene toda la razón pero antes de que le preguntes al espejo ¿y cómo soy? y el espejo, como espejo al fin, se le ocurra achacarlo todo a una mala e irreversible carga genética; de la que te sugiere que no hay nada que hacer; de la que te da una excusa perfecta para no hacer nada, permítame, como un venezolano que por pura carambolas logró intuir algo distinto, sugerirte otra respuesta.
Venezolano: "Tú has crecido en un país que teniendo petróleo debería objetivamente ser más rico que otros países que no tienen tal recurso. En este país las resultas de la liquidación de esa riqueza natural son entregadas todas al Estado, al cacique o al hacendado de turno, tu padre putativo, para que las siembre… y todo por cuanto así lo dictan las tradiciones ideadas e impuestas por otros padres putativos.
En tal sentido es lógico que siempre te veas como el hijo de un padre putativo ricachón y quien espera que su padre putativo, quedándose con las semillas, las siembre y coseche los frutos, para luego repartir el cacao entre todos sus hijos, de manera justa o, preferiblemente, si estás con suerte, con una injusticia que te pueda favorecer.
En tal sentido es lógico que te pelees con tus hermanos por el amor de tu padre putativo, no vaya tu padre putativo querer más a un hermano tuyo más que a ti. A veces, cuando le caes especialmente gracioso a tu padre putativo, como cuando te vistes del color que a él le agrada, de hecho te regala más cacao que a tus hermanos. En fin, venezolano, todo estaba servido para que te tornases en ese niño malcriado, incapaz y engreído que hoy eres… y eso no estaba en tus genes, eso está en el sistema social que te rodea. Ahora bien…qué difícil es salirte de ese sistema… a menos que uses la única puerta de salida que existe.
No te quejes, estás en buena compañía. Hasta los grandes profetas de tu tierra, como Arturo Uslar Pietri y Juan Pablo Pérez Alfonzo, en medio de todas sus discrepancias, jamás cuestionaron el hecho que tu padre putativo, fuese el sembrador, el cosechero y el repartidor de las resultas del petróleo. De seguro ellos eran igualmente hijos putativos entrampados.
Tú sabes, o por lo menos intuyes, que algo no funciona y en la búsqueda de una solución no has encontrado otra alternativa que la de buscarte otros padres putativos, entre todos aquellos quienes con el solo fin de ponerle la mano a tus semillas amorosamente prometen tratar mejor a sus hijos… "por igual", lo que en lenguaje de las promesas políticas tú, como el malcriado que eres, esperas que significa un trato para ti bastante mejor al de uno por igual.
Tus padres putativos de antes y los candidatos a serlo mañana, también te han convencido que estás incapacitado para asumir la responsabilidad de sembrar tus propias semillas por cuanto te falta educación. El argumento aun cuando suena lógico, aparte que tu padre putativo tampoco tiene mucha educación que se diga, se cae por sí solo al reflexionar sobre que siempre te insisten en que debes prepararte para un mañana donde no existan las resultas petroleras, pero que mientras, ni de broma, te quieren entregar tus semillas para que por lo menos puedas aprender a sembrar.
Amigo venezolano, hoy, cuando te veas en el espejo, permita que en quien más debes confiar te llame bruto, bruto y otra vez bruto… y luego busques la única puerta de salida de la que te conté… la de exigir que te entreguen tu cuota parte verdaderamente equitativa y por igual de las resultas petroleras, ya, de entrada… y para que así al fin te dejes de esas soberanas bobadas de necesitar de padres putativos.
El Universal

6 de noviembre de 2008

¡Independencia!

En mucho sentido hoy somos tan dependientes del cacique de turno que hemos elegido, como antes lo eran nuestros antecesores del Rey de España que algunos pocos por allá coronaron. Tanto el Rey, antes, como el cacique de turno, hoy, controlan el poder que surge de las riquezas naturales de nuestro país.
En tal sentido nosotros los ciudadanos venezolanos necesitamos iniciar una nueva guerra de independencia, la cual esta vez no puede tener otro objetivo que el hacer al petróleo verdaderamente nuestro, por primera vez.
Conseguir a los neo-independistas no es tarea fácil por cuanto si revisamos lo que debería ser una fuente natural de instintos de libertad, las universidades, observamos con horror que más bien parecen antros para la defensa de los poderes reinantes o aspirantes y en ellas ni siquiera se discute sobre quién debe ser el sembrador del petróleo, el ciudadano o el Estado.
Conseguir los medios de comunicación que quieran cooperar en divulgar nuestro mensaje tampoco parece ser tarea fácil por cuanto a la mayoría de los medios lo único que les parece interesar es o quedar bien con el cacique de turno o nominar su propio cacique, para así conseguir sus favorcillos.
Conseguir avivar el fuego independista no es fácil por cuanto la población no se ha dado cuenta de la magnitud del poder real que surge del solo manejo de las resultas petroleras y por lo que muchos de ellos se dan por bien servidos recibiendo sus migajas petroleras. Tal ignorancia resulta, entre otros, del truco que usan los apropiadores-indebidos, el de regalar la gasolina en el mercado local para que nadie se dé cuenta de lo que vale.
Ciudadanos venezolanos en rebeldía, pintemos las paredes con mensajes alusivos a cuanto significa haber liquidado para siempre el petróleo extraído durante los últimos cinco años, calculado a su valor real internacional, por cada uno de los venezolanos.
Ciudadanos venezolanos en rebeldía, entreguemos en cada gasolinera la información sobre cuánto el cacique de turno le regala a un propietario de vehículo cada vez que llena el tanque, comprando su conciencia, haciéndolo cómplice en el saqueo.
Ciudadanos venezolanos en rebeldía, pregúntenle a padres o hijos, maestros, colegas en el trabajo o simplemente a sus vecinos sobre quién debe sembrar el petróleo, el ciudadano o el Estado. Si les responden "el Estado" pregúntenles sobre el porqué ellos no se sienten capaces de hacerse responsables de sus propias resultas petroleras y prefieren entregárselas al cacique. ¿Puede un tan sumiso ser independiente?

30 de octubre de 2008

Sin jugarse su pellejo

Una de las causas de la actual crisis financiera es que quienes otorgaban las hipotecas al mercado denominado subprime las revendían y por lo tanto no dejaban nada de su pellejo expuesto a ellas.
En 1974, recién graduado del IESA comencé a trabajar en el Fondo de Inversiones que se estaba fundando. Un lunes, me llamaron desde Miraflores para solicitar que ese viernes tuviese lista la opinión del FIV sobre la factibilidad económico financiera del Plan IV de Sidor. Les respondí, “encantado” y les solicite 20.000 profesionales, para así tener una posibilidad real de evaluar un proyecto de más de 4 millardos de dólares, en solo cinco días. Me colgaron el teléfono. Me dirigí a la Junta Directiva del FIV diciéndoles “si algo va mal con esa inversión a los responsables pueden colgarlos en la Plaza Bolívar y aún me encuentro en primavera.” Fui el primero en irme del FIV, el mismo día que llego mi escritorio.
El Plan IV de Sidor termino por supuesto siendo estudiado solo por quienes más estaban interesados en que se ejecutara; y aprobado por quienes, más conocedores que yo, sabían que para nada exponían su pellejo sino solo las resultas petroleras del Estado y por ende las resultas petroleras de nadie.
Esta semana leí sobre el histórico debate petrolero televisado en 1963 entre Juan Pablo Pérez Alfonso y Arturo Úslar Pietri. Un Pérez Alfonso, preocupado por sacarle el mayor provecho al petróleo defendía a la OPEP, pero también se preocupaba por el hecho que ese provecho fuese tan grande que ahogase al resto del país; y un Úslar Pietri que preocupado con la disminución de la importancia de Venezuela como “productor” de petróleo, predicaba esa para mi algo extraña tesis que sostiene que son las propias inversiones petroleras las que dinamizan el crecimiento de la economía venezolana.
Como ciudadano de un país petrolero que quiere verle el máximo a cada barril petrolero que liquidamos para siempre y que detesta oír hablar de “producción petrolera” cuando lo que hacemos es extraerlo, me identifico más con la posición del Dr. Pérez Alfonso.
No obstante ni Pérez Alfonso, ni Úslar Pietri, ninguno de esos dos grandes intelectuales venezolanos, mencionaron en el tema sobre quien debería ser el sembrador del petróleo venezolano, dando por sentado que eso era una responsabilidad natural del Estado. ¿Nadie representaba la voz de los ciudadanos? El debate sobre quién debe ser el sembrador del petróleo en Venezuela, increíblemente, sigue sin darse.
Estamos acercándonos al final de otro ciclo de bonanza petrolera que de nuevo terminara en la nada, o en algo peor, solo por cuanto nuestras resultas son manejadas por quienes ni son los dueños de ellas ni exponen su pellejo… y mas bien se quedan con gran parte de nuestras resultas y nuestro pellejo. ¿Cuando le tocara al ciudadano venezolano sembrar su petróleo?

9 de octubre de 2008

¡Pum! ¡Pum!

Y quienes creen que lo que pasa en el mundo no tiene nada que ver con Venezuela son solo o unos inocentes estúpidos o unos criminalmente estúpidos.
Y "¡Pum!" nos explotará en la cara esa olla de presión que significan los precios de la gasolina contenidos al absurdo y que tendrán que ajustarse fuertemente, pero no como he venido rogando por años para corregir una sinvergüenza nacional, sino solo como el resultado de necesitar de nuevos recursos para seguir financiando otras posibles sinvergüenzuras de nuestros desgobiernos.
Y "¡Pum!" nos explotará en la cara esa olla de presión que significa una tasa cambiaria contenida al absurdo y que tendrá que ajustarse fuertemente, pero no para librarnos de un odioso sistema cambiario que coloca en manos del cacique de turno el poder de otorgar los derechos de paso en la economía, sino para ser sustituido por otro sistema de emergencia, que solo podemos rogar sea algo mejor.
Y en este país preso y desesperanzado, con todas las rutas de comunicación interna bloqueados por odios, ineptitudes, resentimientos y mezquinos intereses, sin ninguna parte con la suficiente credibilidad para lograr una representación sin que el lado contrario se sienta totalmente excluido… ¿Cómo hemos de manejar, responsablemente, el "¡Pum! ¡Pum!"?
Este Gobierno, y no obstante de lo que tanto habla en contra del capitalismo, basado en la creencia que el capitalismo mundial era lo suficientemente estable y prospero como para garantizarle su futuro particular, agarro de esas reservas internacionales que respaldaban la emisión de todos nuestros bolívares todos los dólares del mundo, para así financiar sus ocurrencias. Si a eso ahora le añadimos las pérdidas en el valor de las dizque reservas reales remanentes, pérdidas en la que de seguro ha incurrido como cualquier otro inversionista, y la disminución de ingresos corrientes para el país que ha de venir, solo podemos concluir que el gobierno terminará financieramente desnudado y, por supuesto, nosotros desnudos con él.
A la larga sabemos que el país cuenta con bastantes haberes, de toda naturaleza, suficiente como para saldar sus tantos pasivos, también de toda naturaleza, y salir adelante. No obstante el solucionar los desequilibrios en el corto plazo sin crear un saldo rojo que hipoteque la nación venezolana, no es nada fácil. Así que… ¿qué hacemos ahora con nuestra Venezuela hecha Zimbabue? Y no nos vengan con ese cuento que con salir del Mugabe criollo se soluciona todo.
Como mínimo y por cuanto la que se autodenomina Asamblea Nacional no tiene absolutamente nada que ver ni con representatividad ni con capacidad, necesitamos convocar, con urgencia, unas elecciones para conformar una Asamblea Nacional que le pueda servir al país para algo, o por lo menos que no lo estorbe. Por mí ya aprovecharía el 23 de noviembre para ello. Y que no se engañe nadie, la necesidad de una Asamblea Nacional funcional es algo hasta más urgente para el oficialismo.
Luego, una vez calmado lo peor, debemos asegurar que más nunca el Estado sea el sembrador de nuestra resultas petroleras y que estas nos sean entregadas directamente a los ciudadanos, para ver si así por fin logramos un gobierno en Venezuela que, en época de altos ingresos petroleros, se interese en gobernar para nosotros.
Esta semana son las reuniones anuales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Asistiendo en nombre de la sociedad civil en general, de nuevo buscaré que el FMI acepte calcular las resultas petroleras como parte de la carga fiscal de los países petroleros, como si estas resultas petroleras hubiesen pasado por los bolsillos de sus dueños, los ciudadanos, y luego el Estado se los hubiese quitado vía impuestos, como de hecho hace el Gobierno en Venezuela quitándole hoy en día unos 200 dólares al mes, hasta al más pobre de nuestros pobres.

26 de septiembre de 2008

¡Guillo Ruperto! en Aporrea

En un foro de Noticiero Digital “elduendequecamina” dice “PER: Que buena vaina te echaron en Aporrea. Esa raya no te la sacas más nunca.”
Y yo le respondí.
¿Me publicaron en Aporrea? ¡Que bueno! Llevo tiempo enviándoles a todos los articulistas algunos de mis artículos sobre este tema.
O acaso, cuando digo que las resultas son nuestras y no del cacique de turno ¿ustedes creen que solo me refiero al cacique que esta de turno hoy? ¡Pues no! No quiero entregarle nuestras resultas mas nunca a ningún cacique que este de turno en el futuro.
O acaso, cuando digo que las resultas son nuestras y no del cacique de turno ¿ustedes creen que con nuestros me refiero solo a la oposición? ¡Pues no! Me refiero a todos los venezolanos, tanto a los azul-azulitos, rojo-rojitos y los descolorados.
O acaso, cuando digo que las resultas deben ser nuestras ¿ustedes creen que vamos a conseguirlo nosotros solos? ¡Pues no! Necesitamos a todos, a los de Aporrea, a los de Noticiero Digital y a los despreocupados o desinteresados.
¿Por qué quiero que se nos entregue el dinero en efectivo? Por cuanto siento que ofrecer una cuenta en un fondo de capitalización, especialmente en épocas donde el concepto de la capitalización esta siendo sacudido en el mundo entero con la crisis financiera que se esta desarrollando, quizás no logre estimular la suficiente rabia colectiva que permita capturar lo nuestro de nuestro petróleo.
No se olviden que las fuerzas de los quítatetu-paraponermeyo son inmensas… ellos luchan para ponerle la mano a millones de dólares cada uno, mientras que nuestros ciudadanos-soldados, si bien lo hacen por la libertad, para ellos se trata solo de unos poquitos dólares mensuales para cada uno.
Hoy en términos macro-económicos nos resulta difícil entregarle las resultas a los ciudadanos por cuanto el espacio monetario y económico ha sido ocupado por el Estado. Entregue las resultas a los ciudadanos y que sea el Estado el que tenga que ajustarse al espacio monetario y económico ocupado por los ciudadanos.
En otras palabras el que el mismo día me hayan publicado el mismo artículo en El Universal, Noticiero Digital y Aporrea, lejos de ser una raya es un inmenso honor para quien sufre por tener un país tan desunido y tan lleno de amarguras y rencores.
El petróleo en manos de los caciques nos ha puesto a pelear el uno contra el otro. Repartámonos las resultas del petróleo entre los ciudadanos por igual y por lo menos así nos ahorramos esa nefasta, inútil y diaria pelea entre compatriotas que tiene carcomido el significado de ser Venezuela y que nos hace tan difícil conseguir un gobierno que gobierne para nosotros.
Y gracias a quien en Aporrea se atrevió a dar un paso al frente y comenzó a construir un puente.

http://www.aporrea.org/ideologia/a64501.html

25 de septiembre de 2008

¡Guillo Ruperto!

Alí Primera por cuanto sus versos contienen tanto material explotable por la ideología que lo sedujo seguirá siendo el cantautor por excelencia de la izquierda venezolana. Pero Alí Primera igualmente se hace querer por todos quienes capaces de desligarse del color de sus palabras, oyen en él la expresión de lo que fue un sincero amor a Venezuela y a los venezolanos.
Alí Primera nos cantó que a Ruperto "se le enfermó su muchacho, el más pequeño de ellos y el más grande de sus sueños; que Ruperto bajó a la ciudad a buscarle algún remedio y se le murió en la cola, se le murieron sus sueños" y que luego, desesperado, alguien "lo vio buscando tablas, no pa' enterrar a un pequeño, sino pa' enterrar un viejo, pa' enterrar al capitalismo".
Lo interesante es que no obstante que Alí Primera sin duda creía que el capitalismo era el culpable y aúpa a Ruperto con su "¡échele bolas Ruperto!" también, como de contrabando, le oímos un "¡guillo Ruperto!". ¿Guillo?... ¿Guillo con qué Alí?
¿Acaso intuía algo Alí? Yo sí lo creo y como prueba de ello basta oír el profundo lamento que expresa en su "Ahora que el petróleo es nuestro" cuando nos canta que "izaron el pabellón, subieron las caraotas, las tajadas y el arroz, no hablo de carne mechada, porque así le queda al pueblo, en la manifestación".
Nunca tuve ocasión de conocer a Alí Primera y lamentablemente ya es tarde para ello pero cómo me hubiese gustado conversar con él sobre el significado de "el petróleo es nuestro". Dado que Alí Primera, antes que nada, demostró tener una inmensa confianza en sus compatriotas; estoy seguro que él estaría hoy muy de acuerdo en que aquello sólo puede llegar a ser cierto en la medida que se le entregue a Ruperto y a su hijo, a Alí y a Per, y a todos los demás venezolanos, su cuotaparte de las resultas petroleras, en efectivo.
Igualmente creo que de haber Alí Primera compuesto la canción de Ruperto hoy, en lugar de hablar de "construir su rancho con latas vacías de Pepsi-Cola con latas vacías de Mobil Esso", sin que le hubiese temblado su firme voz, nos hubiese cantando de las latas vacías de Pdvsa. Por lo menos Ruperto y su hijo, Alí y Per, y todos los demás venezolanos que conozco, somos hoy tan poco accionistas de Pdvsa como jamás lo fuimos de una Mobil Esso.
Y con la mano sobre el corazón, a qué manoseadores creen ustedes que se referiría hoy Ali Primera con ese salvaje "Sangueo para el regreso" con el que anunciaba que "Bolívar trae furia y coraje por dentro al ver que nos han quitado lo que él dejó siendo nuestro, dicen que viene caliente por nuestro comportamiento al dejar caer su espada y también su pensamiento… La patria es una mujer y el regreso para amarla contra los que se desvelan tan solo por disfrutarla y en vez de darle caricias, lo que hacen es manosearla".
Amigos "¡Vámonos pa' allá vamos a su encuentro, vámonos pa' allá vamos a su encuentro!". Rescatemos a nuestro capturado Bolívar y hagamos por primera vez verdaderamente nuestro al petróleo que nos legó la Providencia. ¡Sí, echémosle bolas Ruperto!
Posdata a los venezolanos con talento en música y letras. Por favor, busquen escribir la canción que crean que Ali Primera nos hubiese compuesto de haber estado vivo observando hoy cómo, con tantos Ruperto e hijos de Ruperto rondando desolados por nuestro país, aún así el cacique de turno le entrega setenta céntimos de dólar, lo que a la tasa oficial de cambio son unos 1.500 bolívares de los viejos y cansados (o muchos más a la tasa real de ese mercado "que no debe ser nombrado") por cada litro de esa "gasolina nuestra" que distribuye en las gasolineras de nuestro triste y cansado país, solo por cuanto perdió la credibilidad necesaria para gobernar. ¿Me la envían?

El siguiente youtubazo se lo debemos a chuparin80 quien sea que sea.



El Universal
Noticiero Digital
Aporrea

4 de septiembre de 2008

¡Se los dije!

Algunos de los monosilenciosos, esos quienes llevan décadas en un solo silencio sobre el tema de la concentración de las resultas petroleras en manos del cacique de turno, me acusan de monotemático por dedicar demasiado de mis últimos artículos a promover la distribución directa de las resultas petroleras al ciudadano; lo cual por supuesto incluye también eliminar la pésima e injusta distribución que se hace regalando la gasolina. Me importa un bledo, seré entonces un monotemático a mucha honra y por lo menos me cabe la tranquilidad que… ¡Se los dije!

En la revista Debates IESA, Vol.3 N° 3 Ene-Mar 1998 publiqué un articulo titulado "El Rentismo: un modelo viable para Venezuela" y del cual extraigo:

"Adoptar un modelo rentista significa darle un uso productivo a la renta, no dedicarse simplemente a disfrutarla sin desplegar esfuerzo alguno. Es un modelo con un elevado contenido moral y ético; implica desarrollar la capacidad del individuo para que, con agradecimiento y humildad, se responsabilice de la administración de la renta en pro de futuras generaciones.

¿De dónde habrá surgido esa extraña connotación peyorativa que tiene el ser rentista, cuando toda la humanidad lucha para convertirse en rentista?

Los únicos que pudiesen tener un interés directo en evitar la aplicación de un modelo rentista en Venezuela son quienes han logrado una participación mayor en el disfrute de una renta que no les corresponde… quienes argumentando la necesidad de salvar a la sociedad de caer en un nihilismo gozón, se han ofrecido de forma "sacrificada" para manejar los recursos.

Hoy no vendemos las perlas o el petróleo a cambio de espejitos, sino a cambio de muchos dólares; pero si esos dólares se utilizan para comprar espejitos, los resultados tienen que ser los mismos".

El artículo terminaba con la siguiente posdata.

"Leo en la prensa las siguientes declaraciones del ilustre Dr. Arturo Uslar Pietri: "No hemos crecido como país productor de riqueza sino como país rentista. No hay otro problema mayor y más amenazante en el futuro de Venezuela". Además, el Dr. Uslar advierte que a mediados del siglo próximo es posible que "el hidrógeno reemplace el petróleo". Por supuesto, no dudo de sus nobles intenciones, pero difiero absolutamente de él.

El momento no es para abandonar el rentismo sino, todo lo contrario, para exigir la adopción de un modelo rentista exitoso. Una convocatoria para celebrar el Día Nacional del Ingreso Petrolero que se inicie con una misa para agradecer a la Providencia (donde el evangelio sobre la parábola de los talentos sería una apropiada fuente de inspiración para el sermón), que siga con emotivos discursos de nuestros principales líderes (incluido el Dr. Uslar) sobre la responsabilidad moral que significa una renta y que finalice con una estimulante presentación sobre el verdadero potencial del país, tendría un impacto mayor, en cuanto a la generación de la presión necesaria para corregir el rumbo de Venezuela, que los llamados derrotistas y desagradecidos a que ignoremos la renta".

De 1997 acá el petróleo aumentó su precio de manera increíble y el país, por no saber manejar las riquezas, de nuevo, evidentemente, ha desperdiciado otra oportunidad. ¿Qué quieren? ¿Que sigamos en el monosilencio?

Reconozco que hemos pasado una desconcertante y surrealista etapa con el primitivismo del cacique de turno pero… ¿no deberían estos casi diez años ya haber sido suficientes para inspirar unas propuestas de reformas a fondo por parte de la oposición y no solo un discurso basado en regresar a Guatemala desde Guatepeor?

El Universal
Noticiero Digital

28 de agosto de 2008

De los reyes de España vía Bolívar a chávez

Venezuela Heroica de Eduardo Blanco, 1881, termina así: "Después de tres siglos de dominio absoluto sobre la vasta región del Nuevo Mundo, España no fue vencida sino por España. Las glorias castellanas no fueron empañadas; con la espada del Cid triunfó Bolívar; la histórica tizona blandíala un descendiente del héroe de Vivar".
¿Qué quería decir el autor? ¿Que Bolívar era solo un quítate-ReydeEspaña-pa-ponerme-yo? Que respondan los historiadores, yo, admirador de Bolívar, en esas aguas no me meto.
Pero con el petróleo, ese recurso no renovable respecto al cual un vendido publicista inventó esa cuña de "nuestro petróleo" y que de tanto haberse publicitado la mayoría se la cree, con eso sí me meto.
1. Las Ordenanzas de San Lorenzo, dictadas por Felipe II en 1584, que incorporaron al real patrimonio todas las minas, estuvieron vigentes en América hasta 1783 cuando fueron derogadas por las Ordenanzas de Minería para la Nueva España, promulgadas por el Rey Carlos III, que preceptuaba "Las minas [inclusive los bitúmenes o jugos de la tierra] son propias de mi Real Corona".
2. "En 1829, el Libertador promulgó en Quito un Decreto que establecía tácitamente que las minas pasaban de la Real Corona Española al dominio de la República….cuyo Gobierno las concede en propiedad y posesión a los ciudadanos que las pidan, bajo las condiciones expresadas en la Leyes y Ordenanzas de Minas, y con las demás que contiene este decreto". Como queriendo reafirmar su origen, el Congreso, en la Ley de 1832, resolvió: "con arreglo al Decreto de 24 de Octubre de 1829, la Ordenanza que debe servir de regla al Gobierno en lo relativo a minas, es la de Nueva España de 1783".
3. El primer Código de Minas de 1854 y que incorpora aspectos de la Ley de Minas Francesa de 1810, origina cierta confusión por cuanto si bien se indica que la propiedad le corresponde al Estado, también habla sobre la posibilidad de la propiedad perpetua de una mina… una propiedad transmisible sin necesidad de autorización del Poder Ejecutivo. Entre la Constitución de 1864, que establece el régimen federal, hasta 1909, leemos que la propiedad es de cada Estado Federal. Entre 1910 y 1925 parece que "nada se dijo de la propiedad de las minas".
4. Y en 1920 se dicta la primera Ley sobre Hidrocarburos y demás Minerales Combustibles y que hasta nuestros días establece que "el Estado puede explotar directamente… discutir libremente, al igual que un propietario particular, las condiciones de la cesión. No está obligado, sin embargo, a conceder la cesión de su derecho".
En la página sobre legislación minera de Pdvsa-Intevep, 1997, leo del Ordenamiento de Alcalá de 1348 donde el Rey Alfonso XI establece: "Todas las mineras de plata, oro, plomo y de otro cualquier metal, de cualquier clase que sea, pertenecen a Nos; por ende, ninguno sea osado de labrar sin nuestra especial licencia y mandato". Por lo que vemos, chávez es solo otro de una larga cadena de quítateReydeEspaña-paraponermeyos.
Si el Estado maneja el petróleo como si fuese un propietario privado, como sabemos que lo hace…. ¿qué rayos de nuestro tiene el petróleo? ¡Ya basta! ¡El petróleo sí debe ser nuestro! Desde 1348, o antes, hasta 2008… ¿y nos las seguimos calando?
Ahora el cacique de turno, en nuestro país que requiere desarrollo, usará las resultas petroleras para comprar… ¿estaciones de gasolina?
Nota: "chávez" con minúscula es a cuenta de una pequeñísima sanción social que le impuse cuando insultó a una buena parte de la juventud venezolana. La pena es por 10 años, pero puede ser extendida o reducida, de acuerdo al arrepentimiento que demuestre.

21 de agosto de 2008

Suciedad o sociedad

Nuestra nación es un sucio pantano y los ciudadanos formamos parte de él. La vida transcurre lentamente en el negociar con el cacique de turno la máxima cuota individual en las resultas petroleras. Tal es la ceguera y la amnesia que genera el vivir como pantanero petrolero que la mayoría de los ciudadanos pierden la noción sobre que es correcto y que no. Ejemplo de ello es que ante lo indescriptiblemente asocial que representa regalarle a quienes tienen carros algo así como un 10% del PIB, que es lo que ocurre al vender la gasolina al precio actual, no se dice nada.

Si profesores, maestros, profesionales, empresarios, políticos, curas, reporteros, artistas y todos los que tienen alguna responsabilidad en educar y formar sociedad callan sobre asuntos como la gasolina regalada, seguiremos siendo más suciedad que sociedad. Si no es para salir del pantano y mejorarnos como sociedad… ¿entonces para qué sirve la democracia?

¿Sienten que cada día se hunden más? Pues no debe sorprenderles por cuanto si ustedes compatriotas pensantes no colocan unas piedras firmes sobre los cuales todos puedan pisar para elevarse y salir del pantano, entonces le delegan esa función a los no pensantes, de cualquier color, quienes nos arrastraran cada vez más al fondo, a todos.

Por favor, oposición, ¿no se dan cuenta que el tema de la gasolina regalada les permite abrir un diálogo constructivo con quienes menos tienen y son quienes más se aferran a las promesas imposibles de cumplir del cacique de turno?

Por favor, socialistas, ¿no se dan cuenta que la cobardía mostrada por el cacique de turno en no atreverse a aumentar el precio de la gasolina los tienen embaucados en unas políticas públicas que no tienen nada que ver con un socialismo racional y moderno que pueda merecerse un calificativo siglo XXI?

Por favor, amantes del mercado, ¿no se dan cuenta que para tener el derecho de predicar sobre los beneficios del libre mercado existe la obligación de denunciar todas las faltas de libertad de mercado?

Imagínense el problema que tendrían los gobernadores y alcaldes de otros países si a su respectivo cacique de turno se le ocurre regalar la gasolina…un soberano caos en el transporte público y en el transporte privado. Eso es lo que tenemos en Venezuela. En tal sentido y buscando colocar una de esas piedras de las que les hablé, a continuación les hago un llamado a los 328 alcaldes y 22 gobernadores que resulten elegidos el próximo 23 de noviembre, para que firmen el siguiente manifiesto.

Excelentísimo Cacique de Turno. Habiendo tantas otras necesidades no podemos, debemos o queremos dedicarle más tiempo a buscarle aspirinas a los problemas viales y de transporte que azotan nuestras comunidades y que son imposibles de corregir mientras usted, todopoderoso y sabiondo, decide seguir regalándole la gasolina a todo venezolano con carro.

En tal sentido nosotros, los más recientes depositarios de la confianza del electorado, sin distingo de color político, le exigimos que aumente el precio de la gasolina y que nos transfiera todos los ingresos adicionales que se recojan, para nosotros buscar darle una solución real a nuestros problemas comunitarios de vialidad y transporte y así quedar bien con quienes nos honraron con su voto.

Un buen transporte público es un privilegio para todos, sean de clase baja, media o alta. En un país desarrollado, para la gran mayoría, el usar el carro debe ser una opción, no una obligación.

Por cierto, si quiere enviarle esos recursos directamente a los ciudadanos… no hay problema, nosotros hablaremos con ellos.
Noticiero Digital

14 de agosto de 2008

El ganar-ganar de una gasolina costosa

Nuestra mejor y quizás única posibilidad como nación para salirnos de lo que pareciese ser una eterna pubertad, está en que la responsabilidad por la siembra de las resultas petroleras pase del Estado al ciudadano y que se comprenda que la gasolina no puede regalarse… por lo que sigo con el tema.

Me preguntan: "Entendemos que aumentar el precio de la gasolina y al mismo tiempo lograr que los ingresos adicionales que se recauden sean devueltos íntegramente a los ciudadanos nos permite un ganar-ganar. Pero, si el Gobierno no devuelve esos ingresos, o los gasta a su manera… ¿puede haber un ganar-ganar?". Les respondo: "A largo plazo, definitivamente que sí. A corto plazo, es un ganar-y-no-perder-tanto-como-se-cree".

El valor de un regalo es en parte una función de su escasez. Si la gasolina fuese cara y regalada a una sola persona, sin duda que tal persona tiene un beneficio, pero si la gasolina se regala a muchos, ese beneficio, en términos relativos, se diluye y hasta puede llegar a ser un regalo oneroso para algunos receptores. De igual manera si la gasolina es regalada a una sola persona los que no obtienen el regalo sufren poco, pero, si se regala a muchos, el costo para quienes no la reciben se hace cada vez mayor.

Pocas cosas le han salido tan caro a los ciudadanos como la gasolina regalada y la cual pagamos con:

Un sistema de transporte costoso, ineficiente e insostenible, donde los únicos ganadores son los que nos venden los carros, los cauchos y los repuestos. Un fuerte aumento en el precio de la gasolina obligaría al Gobierno, so pena que lo saquen a patadas, a poner a la disposición del pueblo un transporte público decente.

Tiempo perdido en colas. Un fuerte aumento en el precio de la gasolina reduciría el tráfico. Según el valor que cada quien le asigne al tiempo ahorrado habrán tanto ganadores como perdedores, pero todos se beneficiarían del ahorro en el desgaste del vehículo y en la gasolina consumida.

Impuestos ineficientes. Un aumento en la gasolina ciertamente implicaría una inflación pero si tal aumento funcionase como un impuesto también recogería parte de ese exceso de liquidez monetaria que genera presiones inflacionarias en otros rubros y que el Gobierno recoge, o busca recoger, de otras maneras, algunas mucho menos efectivas. El creer que el Gobierno no nos quitará, por vía de la inflación, lo que no recibe por vía de la gasolina es ser iluso.

Distorsión de las señales económicas. Con razón nos podrán decir que el Gobierno no sabe gastar pero el gasto que efectúa la ciudadanía de la gasolina regalada tampoco es un gran ejemplo. Un precio real por la gasolina ayudaría a optimizar el gasto del ciudadano desde la perspectiva del interés nacional (y del ambiente) al mismo tiempo que le dificultaría al estado cometer sus desmanes, como el de regalar petróleo.

Una sociedad injusta. Venezuela tendrá gasolina barata, pero a cambio no tiene una sociedad justa y responsable. En una nación digna de llamarse nación, la defensa de los débiles es responsabilidad de los fuertes y nuestros débiles ya no aguantan más, ni este salvaje socialismo del siglo XXI, ni el que se siga favoreciendo con tanto a los ciudadanos que tienen carro.

Posdata. ¿Qué pasaría en un país si de repente le cae un meteoro que emite mensualmente 350 dólares mensuales por cada habitante del país? En nuestro país, donde ha caído uno, eso ni siquiera se discute por nuestros políticos, universidades, medios o ciudadanos? ¿Locos? ¡De perinola!

7 de agosto de 2008

¿Hoy que flota y que se hunde en el petróleo?

El ingreso proveniente de las resultas petroleras debería ayudar a elevar el país; y lo hace, cuando es modesto, pero cuando pasa a representar más de un cierto porcentaje del PIB, por ejemplo el 5%, comienza surgir una extraña transformación de sus características, que poco a poco lo lleva a flotar la ineptitud y el malandraje y hundir las capacidades y las buenas voluntades del país.

Acaba de fallecer Alexander Solzhenitsyn y quien en su Archipiélago Gulag resumió a su querida Rusia con un "Simplemente no amamos la libertad lo suficiente. Sencillamente merecimos todo lo que nos ocurrió después".

Siendo lo más importante de una libertad correctamente ejercitada el saber decirse las verdades, ante nada a los más cercanos, procedo:

Ustedes, candidatos de la oposición son una vergüenza. A ustedes, de quienes debemos tener el derecho de esperar algo mejor, no les hemos visto comentar, ni una sola vez, como grotesca la actual política pública de regalar la gasolina. Si no tienen la valentía para ello simplemente no son los candidatos que el país necesita sino solo otros de ese continuismo mediocre que tanto adora los quítatetu-paraponermeyo. ¿De que no voy a votar por ustedes? ¡Por supuesto que sí, no soy bruto! Pero a cambio no los voy a dejar tranquilos. ¡Atrévanse a poner una valla anunciando como suya una obra hecha con nuestros recursos!

¿De que no es políticamente oportuno hablar sobre los precios de la gasolina? Pues creo que no debe existir un mejor momento para ello, por cuanto solo desde unas alturas morales muy bien conquistadas y defendidas, se puede aspirar a enderezar lo torcido. ¿O acaso creen que eso de la gasolina regalada no representa algo muy torcido?

Ustedes los candidatos de la oposición son una vergüenza. Nada o muy poco le hemos oído hablar sobre la posible compra, con nuestros recursos, del Banco de Venezuela por parte del Estado. ¿Será por cuanto estiman eso pueda significar afectar unos intereses afiliados, o simplemente por cuanto como unos buenos quítatetu-paraponermeyo no quieren sentar unos precedentes que puedan diluir su gozo futuro de la chequera petrolera?

¿Indelicado meterse en una negociación entre privados y el Estado? ¡Jamás! Ustedes exigirían de quien les administra sus bienes una explicación muy clara sobre por qué le conviene al Estado venezolano comprar un banco y, si logra convencerlos de ello, sobre el por qué justamente el Banco de Venezuela y a qué precio. ¿Por qué no el Provincial? ¿Por qué no un banco de accionistas venezolanos?

Las anteriores son preguntas razonables que un ciudadano debe hacerle oportunamente a su gobierno, a menos que haya sido reducido a ser menos que un ciudadano. ¿Será que somos solo… unos burdos primitivos que cada seis años elegimos a nuestro cacique de turno, vestido con plumaje, taparrabo y medias cha-cha-cha, y al cual le entregamos como ofrendas todas nuestras resultas petroleras, solo para pasarnos los próximos años chupándole sus medias y agradeciéndole cualquier huesito que nos lance, por ejemplo la gasolina?

Finalizando y por cuanto frecuentemente me preguntan sobre por qué me refiero a las resultas del petróleo en lugar de a utilidades, ingresos, rentas u otro término, de nuevo les respondo. Uso "resultas" por cuanto me parece un término más adecuado para describir un dinero que proviene de la extracción y de la transformación en efectivo de un recurso no renovable… y por cuanto detesto darle alas a la infantil y arrogancia creencia que con el petróleo estamos inmersos en un proceso "productivo".

El Universal
Noticiero Digital

31 de julio de 2008

Aquí… entre tantos rabos de paja

Todos hemos durante casi un siglo ya aceptado o condonado con nuestro silencio que el Estado retenga las resultas del petróleo y sea el responsable por darle su mejor uso, gastándolas o sembrándolas.

Lo anterior y especialmente cuando el precio del petróleo es alto y las resultas inmensas, sitúan tantos recursos en manos del Estado que nosotros, los ciudadanos, conciente o inconscientemente, no solo buscamos recuperar lo que podría ser nuestra justa cuota parte de esas resultas sino, preferiblemente, algo mas. En tal sentido la gran mayoría de los venezolanos tenemos rabo de paja y quienes por alguna razón no la han logrado, nuestros muy pobres, tienen por supuesto todo el derecho del mundo de aspirar a tener su propio y frondoso rabo de paja.

La captura de lo nuestro lo hemos buscado vía contratos públicos, Recadi, Cadivi, gasolina regalada, planes tipo Mariscal de Ayacucho, cargos públicos para los cual no somos suficientemente calificados y muchas otras vías, algunas de las cuales pueden ser tan creativas o sigilosas que ni siquiera las conocemos.

Por supuesto el todos tener rabos de paja en un país que funciona es algo muy diferente a poseerlos en un país que no funciona, por cuanto en el primer caso por lo menos podríamos justificar toda la energía, inteligencia, creatividad y combatividad que hemos invertido en su consecución con nuestra chupadera de las medias del cacique de turno.

No obstante lo mas triste es que las resultas del petróleo y que estaban supuestas hacernos unos grandes profesionales, trabajadores, empresarios y ciudadanos, con su centralización en manos del cacique de turno, han terminado por convertirnos en limosneros… ya que limosnero es limosnero independientemente de lo bien que se vista y de a quien le pida la limosna.

A lo anterior tenemos que darle un parado ya, a cuenta del amor que le profesamos a Venezuela y a nuestros hijos.

Ustedes saben que llevo tiempo escribiendo sobre lo grotesco que resultan los precios a los cuales vendemos la gasolina en Venezuela. Pero igualmente saben que igual como ustedes he sufrido del solo pensar que algo de esos aumentos vayan a ingresar a las cuevas donde el gobierno guarda sus otros tesoros y por lo que siempre he sujetado ese aumento a que el ingreso que ello genere se reparta íntegramente por partes iguales y en efectivo entre los ciudadanos.

No obstante necesitando nuestro país con tanta urgencia un gobierno lo suficientemente bueno para que pueda hacer las cosas que debe hacer, en lugar de un gobierno repartidor, tan malo que hasta nos contentamos con las cosas malas que nos deja de hacer, he llegado al convencimiento que no nos queda otra ruta que librarnos de nuestros propios rabos de paja, para así poder retarlos, en nuestro campo de batalla, el de la justicia social y la racionalidad económica.

Ciudadano Cacique de Turno, respetuosamente le informo que tiene usted la obligación de aumentar el precio de la gasolina, que aparte de enviar unos exabruptos señalamientos económicos que estimulan el que se queme para nada, permite además a los que tienen carros repartirse de manera injusta unos inmensos recursos, que hoy pasan de los catorce mil millones de dólares anuales, a cuenta de quienes no los tienen.

Ciudadano Cacique de Turno, respetuosamente le informo que es su obligación de lograr imponer tal aumento de la gasolina sin que el país se le venga abajo y el no hacerlo equivale a una admisión propia que usted no tiene ni el liderazgo suficiente, ni esta calificado para gobernar… con lo que me parece que no le quedaría otra que renunciar.

Y así siempre se lo haremos saber al mundo, cuando alguno de nuestros caciques de turno ande por ahí vendiéndose como líder mundial y echándosela de justo y preocupado por el ambiente. Se le pedirá explicar, en público, lo de los 12 céntimos de dólar por galón de gasolina, cien veces menos que el precio en Europa, así como esa absoluta falta de liderazgo que tiene en su propia casa.

Ciudadano Cacique de Turno, respetuosamente, atrévase y cóbreme los 1.500 bolívares débiles que como mínimo debería cobrarme por la gasolina, si quiere ser justo con los pobres, racional con la economía y responsable con el ambiente… ándale… no sea cobarde.

Amigo compatriota, un rabo de paja personal de diseño exclusivo puede que en ciertos momentos le pueda haber brindado algunas ventajas especiales al que lo luce, pero los rabos de paja masificados, tipo los nuestros, llevados por millones de venezolanos, resultan sencillamente estúpidos y hasta se ven ridículos.

El Universal
Noticiero Digital

24 de julio de 2008

El juramento… de la oposición

Aun cuando la historia evidencia que eso no garantiza mucho, en algún momento, antes que en nombre de la unidad de la oposición votemos todos por el candidato de la oposición que nos toque, deberíamos haberle por lo menos exigido un juramento que tenga un contenido que va mas allá que un "¡Uh ah si se va!" y un "yo prometo ser el mejor conserje". Un juramento dado, no bajo un Samán, encogollado, sino en una notaría pública.

Si no mantenemos encausados a los electos, lo mas probable es que luego se dediquen solo a lo suyo y al establecer aquellos vínculos con el gobierno central que les proporciona una parte de las resultas petroleras, para así poder alimentar a quienes ellos buscan sean sus propios leales agradecidos. El solo hecho de tener un alcalde de la oposición electo, de por si no significa mucho… o hasta puede restar.

Hoy de seguro que hay muchas discusiones con quienes deben sacrificar su candidatura en nombre de la unidad pero por cuanto somos muchos más quienes debemos sacrificar nuestro voto en nombre de esa misma unidad, igual tenemos el derecho de exigir que ello no sea un sacrificio inútil.

Cada quien puede pedir en el juramento lo que a él le parezca conveniente pero he aquí algunos puntos que yo quisiera ver incluidos, en orden aleatorio. Que algunos de ellos excedan el ámbito de una alcaldía no importa, lo que nos importa es saber que podamos contar con el electo para lo necesario.

1. Juro que entre el Estado y el ciudadano siempre le daré el beneficio de la duda al ciudadano.

2. Juro buscar el entendimiento entre el pueblo de Venezuela y extender la mano al lado opuesto sin odios y revanchismos, siempre asegurando el cumplimiento de las leyes para acabar con la impunidad

3. Juro que no aspiro a otra cosa que ser un humilde servidor público y que trabajaré por incrementar la participación de los ciudadanos en las decisiones del país, inclusive hasta lograr que las resultas del petróleo les sean entregadas directamente. Juro no usar mi posición para vender la noción que los funcionarios del Estado son los únicos y mejores sembradores del petróleo.

4. Juro jamás vender como un logro personal mío, aquellos resultados u obras financiadas con recursos que no provienen de mi propio bolsillo. Pura obras, ni una sola valla.

5. Juro apoyar a los más débiles de la sociedad, no por cuanto significan la posibilidad de un voto sino justamente por cuanto al ser los más débiles necesitan el mayor apoyo.

6. Juro creer en que hay algo profundamente injusto y equivocado cuando un activo tan valioso como la gasolina, cuya venta en su valor real podría generar recursos para satisfacer tantas otras necesidades, simplemente se regala a quienes tienen carro.

7. Juro no levantar obstáculos que dificulten que Venezuela se coloque entre los mejores del mundo y mucho menos con el sólo propósito de buscar defender a nuestros rezagados.

8. Mientras el mundo imponga y exija que les respetemos sus ventajas comparativas, muchas de ellas artificiales, juro defender las nuestras; así como a la OPEP que nos ha permitido lograr una mejor valorización de nuestro recurso petrolero no renovable.

9. Juro hacer lo que este en mi poder para entregarle a la ciudadanía toda la información que desee sobre mi gestión, de manera oportuna e inteligible, así como el dar hasta la vida por la pulcritud de los procesos electorales, incluso los revocatorios.

10. Juro que no existen otros acuerdos que me impidan cumplir con este juramento y estoy conciente que de no cumplirlo, merezco ser revocado… por mis propios electores.

El Universal
Noticiero Digital

17 de julio de 2008

Grotesco

Si un presidente, durante una cadena de televisión introdujera un dedo en su nariz y después de escarbar un rato, en cámara se comiese lo encontrado, todos nos revolveríamos en asco por lo grotesco del acto, aun cuando a la hora de la verdad, aparte de mostrar una gran falta de cultura y refinamiento, lo anterior no tenga un significado muy trascendental.

No obstante, suerte la nuestra que lo anterior no ocurre y lo cual se debe íntegramente a que en algún momento la sociedad a través de la mensajería de los padres, educadores y amigos, le logró transmitir a quien llegaría ser el presidente de turno, que eso simplemente no se hace.

Pero qué haríamos quienes sentimos una repulsa nata por ese acto si tuviésemos que vivir en una sociedad de come-mocos, donde a todos eso le parece algo muy normal y nadie cuestiona la costumbre. ¿Horrible eh?

Pues bien, algo similar me está pasando, no por lo de unos mocos, sino por algo inmensamente más grotesco e inmensamente más perjudicial para la sociedad, lo de la gasolina regalada.

El que ciudadanos educados y pensantes, en el mundo de hoy, no sean capaces de entender el mal que desde toda perspectiva se le causa a nuestra Venezuela por vender en el país a precio regalado algo tan valioso como lo es la gasolina en la actualidad; y hasta desarrollan argumentos ridículos para justificar tal nefasta política pública, eso me resulta sencillamente grotesco.

Además, vivimos en un país donde a profesores universitarios, lideres empresariales, comunicadores, grandes intelectos les parece algo perfectamente normal el regalarle el valor de la gasolina a quienes tienen un carro mientras que, al mismo tiempo, ante una sugerencia de entregarle las resultas del petróleo directamente a los ciudadanos para librarnos de la dictadura petrolera argumentan… ¿regalar?, ¿estás loco Kurowski será para que se lo tomen en caña y pongan a las mujeres en estado? ¡Grotesco!

Pues bien, en nombre mío y en el de los tantos que de una u otra manera apoyan mis argumentos, permítanme recordarles a quienes se puedan creer elite que cada vez que sienten una repulsa por algún acto presidencial, los responsables de aquello son ellos mismos, por su falta de voluntad de querer entender y querer transmitir a sus alumnos, hijos, amigos o presidente de turno el sencillo mensaje de que "eso simplemente no se hace".

¿Llegará el día en que la sociedad sea capaz de dar unas buenas clases de responsabilidad social e imponer sanciones sociales a quienes la violen y así se gane el derecho moral de quejarse del presidente de turno? ¡Dios lo quiera!

Si ustedes no son capaces de reclamar que se les entregue las resultas del petróleo para ustedes sembrarlas, y aceptan que siga el regalismo salvaje de las benevolencias presidenciales… ¿entonces de qué se quejan ustedes mis compatriotas?

Si ustedes no son capaces de responderle a un presidente que la soberanía se ejerce haciendo lo que se debe hacer y para nada como lo dicho por el de ahora, que no aumenta la gasolina para evidenciar la soberanía… ¿entonces de qué se quejan ustedes mis compatriotas?

¿Y que les podría haber dicho todo lo anterior con mayor finura? Pues no, el tiempo para eso ya pasó. Si quieren, guarden el artículo, atrévanse a que sus hijos lo lean en unos años y luego hablamos.

Y no crean que con esto quiero sugerir que otras naciones no tengan sus propios asuntos grotescos… ¡no!, para nada, abundan, solamente que, aquí y hoy, se trata de resolver algunos de los nuestros.

El país que queremos no debemos buscarlo donde lo perdimos sino donde queremos encontrarlo.

10 de julio de 2008

Con rumbo fijo al precipicio

¿Y qué si nuestro Simón Bolívar, aparte de todo lo grande que ya sabemos que fue, hubiere además sido el Warren Buffett de su época y habiendo con gran tino comprado unos campos petroleros en Texas hubiese legado sus resultas a sus compatriotas venezolanos y que a cuenta de tal herencia estuviésemos recibiendo cada uno de nosotros en estos momentos 350 dólares mensuales? ¿Habría algo malo o amoral con ello?

Y si en tal caso se apareciesen unos políticos y nos quitan esos $350 dólares a todos los venezolanos, hasta a los más pobres, con la madre de los impuestos recesivos… ¿habría un alzamiento popular basado en esos sentimientos descritos en Venezuela Heroica o nos quedaríamos tranquilos, como dopados, en nuestra Venezuela sumisa?

Digo lo anterior por cuanto eso es justamente lo que ha pasado en nuestro país donde sin existir un registro de haberse debatido o votado el asunto, el Estado simplemente se ha apropiado de las resultas del petróleo, sin más argumentos que un "así son las cosas"… "legados jurídicos de la corona"… habiendo además demostrado no ser capaz de sembrar tales resultas para que generen algo razonable.

En este momento existen tres inmensos y venezolanísimos problemas que obstaculizan cualquier solución económico-política que se le quiera dar al país para salir de las arenas movedizas donde se encuentra entrampado y agónico.

1. Las inmensas resultas del petróleo que le entran al Estado son usadas como instrumento de dominación política y claramente desbordan la capacidad del gobierno para sembrarlas de manera que puedan rendir frutos.

2. La insolencia social de mantener unos precios de gasolina con los cuales aparte de dar las señas económicas completamente equivocadas se transfiere vía la madre de los impuestos regresivos más del 10% del PIB de los que no tienen nada a los que poseen ese titulo de accionista llamado carro que les permite cobrar su dividendo petrolero.

3. Que ni los del gobierno ni los de la oposición que aspiran dirigirnos ni ven el problema anterior ni mucho menos se atreven a fijar posición sobre los dos problemas mencionados y con lo que queda establecido que los unos y los otros no son sino unos quítatetú-paraponermeyos.

Hace poco oímos al presidente devolverse sobre sus propias palabras y anunciar que para evidenciar la soberanía Venezuela no aumentaría el precio de la gasolina doméstica, a lo cual no se ha atrevido ni una sola vez durante su ya muy largo gobierno, pero tampoco oímos la oposición levantar su voz para comentar sobre la falta de soberanía que se evidencia con el no poder aumentar el precio de la gasolina cuando se debe.

En estos momentos, gane quien gane las gobernaciones y las alcaldías en noviembre, parece que Venezuela sólo podrá ir de mal en peor por cuanto se insiste en mantener rumbo fijo hacia el precipicio. ¿A estas alturas ustedes de verdad creen que lo que el país necesita y lo que importa es sólo que los servicios de recolección de basura funcionen?

El Universal

3 de julio de 2008

El mensaje petropolitano

Si un mensaje logra captar el interés de la audiencia su retransmisión está garantizada. Si un ciudadano durante una semana conversa con 10 compatriotas sobre algo y cinco de estos luego hacen lo mismo, con resultados similares, entonces, en diez semanas, se habrá logrado transmitir más de 48 millones de mensajes.

Una conversada del petropolitano Per Kurowski, cédula de identidad número 1.799.580

1. ¿Amigo, sabes que el petróleo después de cubiertos los costos de extracción y las necesidades de inversión generan algo así como 350 dólares por mes por cada uno de los 26 millones de venezolanos?

2. ¿Entiendes que el Estado agarra la totalidad del valor de esos 26 millones de veces 350 dólares mensuales, devolviendo algo de ese monto a quienes tienen un carro, o sea esa herramienta que en nuestro loco país se ha decidido es necesaria para cobrar un dividendo petrolero?

3. ¿Aparte que nosotros ya lo sabemos por cuenta propia, sabes que no hay ni un solo tratado o estudio en el mundo que sostiene que la centralización de las resultas petroleras produce un mejor resultado económico para un país?

4. ¿Estás consciente que por agarrarse esos ingresos el Estado se hace fabulosamente rico sin la ayuda nuestra y eso desequilibra a la sociedad convirtiendo al Estado en un arrogante engreído y nos reduce a los ciudadanos a ser para el cacique de turno unos simples chupamedias, o hasta un estorbo?

5. Pues bien, nosotros, los petropolitanos, somos un grupo de venezolanos que después de casi 100 años de haberle permitido al Estado agarrarse las resultas petroleras, con tan pobres resultados, consideramos que ya llegó la hora para ejecutar el único acto de verdadero significado revolucionario en nuestro país, el de entregar las resultas del petróleo directamente a los ciudadanos.

6. Nosotros, los petropolitanos, estamos 100% seguros que si logramos generar una suficiente presión del soberano podemos vía un referéndum obligar a modificar nuestra Constitución para conseguir lo anterior así sea en contra de la oposición de todos los políticos quítatetú-paraponermeyos, quienes sólo buscan ponerle la mano a las resultas, vendiéndonos una y otra vez su cuento de "ahora sí sabemos".

7. Nosotros, los petropolitanos, estamos 100% seguros que se puede lograr la distribución de las resultas mediante un sistema completamente transparente y del cual no cabría ni la más mínima objeción social.

8. Nosotros, los petropolitanos estamos 100% seguros que con el transcurrir del tiempo las resultas del petróleo, manejadas directamente por los ciudadanos producirán resultados inmensamente mejores para el país que seguir con el sistema actual.

9. Puede que un ciudadano desperdicie, una, dos, o hasta 100 resultas mensuales, pero aceptamos que esa es la única manera como un ciudadano, o su hijo puedan aprender asumir su responsabilidad. 10. Amigo, ayude a nuestro grupo de petropolitanos a convertir a los venezolanos en los mejores sembradores de petróleo del mundo.

Y yo... cédula… teléfono… @... dejo aquí una constancia por escrito de haber recibido el mensaje, de gustarme su contenido y del compromiso con mis petropolitanos para retransmitirlo, hasta mucho mejor que Kurowski, ayudando así a lograr el objetivo final de una patria mejor.
El Universal
Noticiero Digital

26 de junio de 2008

De Arnold para Venezuela

Yo, Arnold Schwarzenegger, por algunos conocidos como Terminator y por otros como el detective en el kinder, como gobernador del estado California, en tamaño la séptima economía del mundo, mediante esta me dirijo a todos los ciudadanos venezolanos para exponerles lo siguiente:

Mis representados en California están sumamente molestos con los altos precios del petróleo; algo que supongo no requiere de mucha explicación.

Igualmente están muy molestos con la exagerada fluctuación de tales precios (en lenguaje fino volatilidad) por cuanto cuando son bajos los tientan a comprarse unas Hummers que luego les cuestan un ojo de la cara, mientras que cuando los precios de la gasolina son altas caen con unos carros híbridos, que cuestan más y de los cuales existen ciertas dudas tecnológicas, para luego, cuando los precios del petróleo vuelven a caer, quizás dejarlos quedar como unos alarmistas ridículos.

Finalmente, la comunidad que represento, conocida como ambientalmente responsable, se encuentra también muy alarmada con la actual propuesta de nuestro gobierno central de iniciar extracción en áreas de alta sensibilidad ambiental, especialmente por cuanto sabemos que hay otros lugares en el mundo, como en Venezuela, donde el hacerlo no tendría el mismo impacto ambiental negativo.

Entendemos que ustedes también enfrentan problemas relacionados. Cuando los precios petroleros son altos, les resulta difícil planificar y disfrutar completamente de la bonanza al saber que todo eso puede cambiar; como también es difícil invertir fortunas desarrollando petróleo para que de repente, si caen los precios, quedar como desnudos en un campo de no nudistas, cosa poco agradable.

Actualmente a Venezuela le ingresa por resultas netas del petróleo algo así como 350 dólares por cada uno de los 26 millones de Venezolanos y los cuales son entregados directamente al gobierno central. Los únicos de ustedes que logran cobrar algo de esos ingresos son quienes tienen un carro y consumen unos 480 litros de gasolina por mes, algo así como 4 tanques de Hummer y sabemos que la mayoría de ustedes le encuentra poco del queso bueno a la tostada que tales ingresos justificaría.

Por supuesto, el Gobierno de Venezuela que mensualmente recibe 350 dólares de cada uno de los 26 millones de venezolanos tiene más ingresos de los que puede manejar; especialmente cuando además les sigue cobrando impuestos para que no se den cuenta que con el petróleo debería tener suficiente y en tal sentido no tiene mayores incentivos para aumentar la producción… excepto quizás para regalársela a otros. En otras palabras, si bien a ustedes un dinero les podría caer bien, a su gobierno eso no le importa.

Todo lo cual me lleva hacerles la siguiente propuesta: acordemos entre ustedes y nosotros un precio razonable para el petróleo, por ejemplo que en lugar de ser el precio del día en el mercado sea el precio promedio de los últimos cinco años, y luego me permiten mandar a empresas de California a invertir para extraer dos millones de barriles de petróleo diarios, a un costo vigilado entre las partes, y yo, gobierno de California, me comprometo a depositarles la cuota parte que les toca, a cada uno de ustedes los 26 millones de venezolanos, en la moneda y en la cuenta que cada quien me indique.

¿Y por qué se los propongo directamente y no a su gobierno? Digamos… que es una cuestión de confianza… Saludos, su pana Arnold.

Posdata de Arnold: Ustedes saben que yo no soy socialista pero, francamente, con esos precios de la gasolina que tienen en Venezuela, su presidente tampoco parece serlo. Yo diría que como socialista se muere de hambre, pero, como Terminator, quizás a él le irá hasta mejor que a mí.

Pregunta de Per Kurowski: Compatriotas, nosotros, los verdaderos accionistas de Pdvsa ¿qué hacemos si recibiésemos una carta tal de Arnold? ¿Perderíamos esta oportunidad sólo a cuenta de permitirle a los gobernantes de turno tener el derecho a seguir malgastando nuestras resultas petroleras?
El Universal
Noticiero Digital

19 de junio de 2008

Las focas y la payasita-dominatrix

Se inundo el espectro de opiniones con comentarios sobre un supuesto cambio de 180° en el rumbo de chávez. En lo que a mi me concierne, nada de eso, ya que para todos los fines prácticos, ahí sigue chávez igualito, sentado con la chequera de nuestras resultas petroleras, por lo que cualquier movimiento solo debe interpretarse como una rotación entre las focas que lo aplauden esperando que con eso se han de ganar un favor presidencial durante el reparto de los pescaditos.

Las resultas petroleras son nuestras y de solo tener un poco más de respeto por nosotros mismos, hace tiempo que con nuestros votos ya hubiésemos ordenando que tales resultas se nos fuesen entregadas por completo y que nuestros gobierno se limiten a gobernar con los recursos que nosotros le hagamos llegar por la vía del pago de impuestos… igualito como lo hacen absolutamente todos los países que han logrado un desarrollo de primera.

Permítame ser lo más claro posible. Ustedes habrán leído que existen quienes obtienen un disfrute sexual subyugándose a otra persona, algo frecuentemente ilustrado con la presencia de una dominatrix que tiene a sus pies, lamiéndole sus botas, a quienes están dispuestos a someterse a todo tipo de vejámenes e humillaciones. Igualmente estoy seguro que conocen a esas simpáticas payasitas que animan las fiestas de los niños repartiendo regalitos.

Pues bien, en Venezuela, en época de altos precios petroleros, quien controla las resultas del petróleo termina siendo en efecto una raro engendro entre payasita de piñata con dominatrix y que, dueño absoluto de la piñata y del látigo petrolero, le va entregando poco a poco los regalitos o los latigazos a quienes el quiere y como a él le da la gana, aún cuando por supuesto también hay entre los invitados algunos quienes tienen la habilidad de colearse y apoderarse de gran parte de los regalos sin que el presidente se de cuenta. Esto, amigos, no es de país serio.

Necesitamos dejar de someter al país a un sufrido proceso de repartición de las resultas petroleras, que dependa de los favores de quien esté en el gobierno, no solo para librarnos de ese payasita-dominatrix sino también para librarnos de esa creencia de que vivimos en una piñata en lugar de vivir en una nación donde los ciudadanos tienen la obligación de sembrar su futuro y no solo de esperar la cosecha. Para ello, nada mejor que establecer un simple sistema mediante el cual se le entrega las resultas del petróleo a cada ciudadano.

Y de nuevo ya oigo los gritos de quienes consideran esta propuesta “amoral” y de quienes antes de atreverse hacer cualquier cosa quieren evidencias contundentes de que aquello vaya a funcionar.

¿Amoral? ¡Para nada! 3 millones de barriles diarios a 100 dólares neto por barril representan 350 dólares mensuales por a cada uno de los 26 millones de venezolanos. No hay Biblia o tratado económico o político alguno que prescriba que entregarle 350 dólares mensuales a cada ciudadano sea peor que entregarle 26 millones de veces 350 dólares mensuales al payasita-dominatrix de turno. Amoral y asocial es robarle 350 dólares a quién no tiene nada.

¿Que eso vaya a funcionar en un 100? ¿Qué se yo? Lo único cierto es que lo actual no sirve y que estamos urgentemente necesitados de un gobierno dispuesto a trabajar para nosotros con lo que nosotros le pagamos en lugar de ser gobernados por quienes además tienen la osadía de insultarnos anunciando la pocas obras ejecutadas como hechas por ellos. Venezolanos, atrevámonos a sembrar el petróleo…nosotros mismos. Les ruego…no eduquemos nuestros hijos a ser focas.
El Universal
Noticiero Digital

5 de junio de 2008

¿Herederos de Bolívar?

Actualmente cuando cada litro de nuestra gasolina es vendida por el Estado en una gasolinera venezolana en 3 céntimos de dólares y siendo su valor internacional el de 75 céntimos esto equivale a regalar 72 céntimos de dólar por litro o sea BsF 1,55 por litro.

Al llenar una Hummer bolivariana su tanque de 121 litros y cortesía de este extrañísimo socialismo tropical que vivimos, su dueño se lleva un regalito de BsF 187, algo así como el salario mínimo semanal, sin ninguna contraprestación, libre de polvo, paja e impuestos sobre donaciones presuntas. El dueño de un Corolla con su tanque de solo 50 litros, se lleva de regalo el equivalente a dos días de salario mínimo, BsF 77.

Por cuanto una Hummer gasta como 1 litro de gasolina cada cuatro kilómetros, un viaje ida y vuelta de Caracas a Valencia implica un regalo del Gobierno al dueño de la Hummer de BsF 124 mientras que el dueño de un Corolla, por rendir ese carro 12.7 Km por litro, recibe solo BsF 39 por el mismo recorrido.

Digo todo esto por cuanto oí a chávez decir que en el país existe una Contraloría Social y me pareció que a ésta le podrían interesar estos datos, especialmente considerando el hecho que muchos, o por lo menos la mayoría de nuestros pobres no poseen el carro necesario para llevarse sus regalitos.

Digo todo esto por cuanto una filial de Pdvsa, de acuerdo a la página Web de nuestra grandiosa empresa petrolera, anuncia ahora la venta en "carnicerías socialistas" de carne de primera y de pollos a BsF 11,72 y BsF 6,90 el kilo respectivamente y de aplicar una política de precios consistente con el de la gasolina, deberían vender la carne a BsF 0,47 el kilo y el pollo a BsF 0,28, o menos.

Actualmente con un precio por el petróleo que debe producir un neto de $100 por barril y con una extracción petrolera que de acuerdo al Gobierno ronda por los 3 millones de barriles diarios esto permitiría entregarle, a cada uno de 26 millones de venezolanos, 350 dólares mensuales o BsF 752.

Ahora bien de extraer los 5.8 millones de barriles que anuncia Pdvsa en su pagina Web y de lograr venderlos para que quede un neto de 200 dólares, algo bastante factible según los caciques rojos, entonces estaríamos hablando de la posibilidad que cada venezolano recibiese 1.350 dólares mensuales, o BsF 2.900, digo para el caso teórico que algún día nosotros los venezolanos decidamos que somos más capaces de darle un mejor uso a esas resultas que el gobierno de turno.

¿Podrá llegar ese día? No estoy seguro. Por las tantas respuestas que recibo regañándome por lo "amoral" de sugerir repartir las resultas del petróleo por igual entre los venezolanos y prefieren que sigan siendo repartidas de acuerdo a la voluntad del supremo cacique supremo, la mayoría de los venezolanos somos:

a. Unos vivos, buscando quedarnos con más que nuestra cuota parte de las resultas, así tengamos que humillarnos y arrastrarnos en el camino.

b. Unos estúpidos, creyéndonos el cuento que la cara actual, de hoy en adelante; la próxima cara nueva y fresca, la próxima cara experimentada, o la próxima cara de experto sabiondo que nos hable bello, sí sabrá manejar bien las resultas del petróleo, o por lo menos mucho mejor que nosotros los ciudadanos.

c. Unos cobardes, por no querer aceptar la responsabilidad de sembrar nuestras propias resultas petroleras y con ello correr el riesgo de no tener a quien echarle la culpa si fracasamos. Por solo tener nuestro "pagapeo" estamos dispuestos a pagar con nuestra libertad.

d. Un maluco cóctel tropical de todo lo anterior.

¿A cuál de los anteriores pertenece usted? ¿Qué somos herederos de Bolívar? ¡Yo te aviso chirulí! Los verdaderos herederos de Bolívar estarían ocupados liberando a su patria de la tiranía de la chequera de las resultas del petróleo.

29 de mayo de 2008

La torta de chocolate

Había una vez un municipio que por razones y consideraciones de naturaleza inexplicable recibía todas las semanas una torta de chocolate, a veces inmensa, a veces no tan grande.

Desde tiempos inmemorables, a cuenta de un "así son las cosas", le tocaba al alcalde repartir la torta, por lo que todo el mundo intuía que para vivirlas bien en el municipio, convenía estar en las buenas con el alcalde; así como todo niño con sueño de grandeza soñaba con ser alcalde, El Repartidor de la Torta de Chocolate.

En aquellas semanas cuando la torta recibida era pequeña y no alcanzaba para mucho más que para la familia y los amigos íntimos del alcalde pues no había mucho alboroto... pero ay la que se armaba cuando la torta venía de grande a inmensa.

Para comenzar, apenas la torta pasase de cierto diámetro, eso significaba que el alcalde se sintiese más importante de lo que de ello cabía en él y reuniese a la ciudadanía todos los días en la plaza para anunciarles sus magníficas estrategias de distribución y a las cuales, todos, interrumpiendo sus labores cotidianas, diligentemente acudían, por si acaso mandaban hacer una lista de ausentes.

Y que discursos más bellos. "Ciudadanos, saben que poseo la capacidad, la sabiduría y la inmensa voluntad de sacrificio necesaria para repartirles esta torta de chocolate para que cada quien reciba justamente lo suyo, el gordo, por gordo, menos y el flaco, por flaco, más. ¿Que les parece?" Y le respondían los ciudadanos "¡Viva, viva nuestro noble Alcalde!".

Además, como a la hora de los resultados lo del reparto jamás resultaba y por cada semana que pasaba había en el municipio más obesos y más raquíticos, no obstante sofisticados mecanismos distributivos tales como "todos quienes se creen flacos pónganse la camisa de este mi color, para así mejor identificarlos"… los ciudadanos tuvieron que abandonar por completo algunas labores de importancia, para dedicarse a la tarea más prioritaria de todas, la de conseguir quien de verdad supiese repartir. En eso transcurrieron décadas tras décadas… no siempre mansas.

Pero, un día, en la plaza, durante una locuacidad del alcalde de turno, a un niño, sin que jamás se sabrá el porqué, se le oyó preguntar "¿Mamá y por qué no se reparte la torta en pedacitos iguales cuando llega y así nos ahorramos todos todo esté fastidio?". Silencio sepulcral... ¿herejía?... la mamá del niño sin encontrar donde esconderse imploraba su "no sé que le pasa, a lo mejor una indigestión, por comer demasiada torta, o una baja de azúcar, por falta de torta… sea lo que sea, les prometo esto no volverá a pasar".

Pero el buen daño ya estaba hecho. La idea de repartir la torta en pedacitos iguales, cada quien su propio alcalde, para luego cada quien negociar con los vecinos lo que le sobrase o le faltase de torta, aun cuando sonaba algo tan prohibitivamente atrevido, quizás hasta amoral, "¿qué dirá el cura?" también sonaba tan deliciosamente atractivo que se le metió bajo la piel a muchos, donde comenzó a germinar.

Por supuesto todos los aspirantes a alcaldes, o a ayudantes de alcaldes, se horrorizaron ante lo ocurrido ya que, sin el derecho a repartir la torta, el ser El Alcalde, o un Ayudante jamás sería lo mismo.

Y no solo los aspirantes andaban preocupados. En las televisoras del municipio hubo reuniones de emergencia. "¿Podrá eso afectar nuestro concurso 'Una cara fresca para la alcaldía'? ¿Quedará obsoleta nuestra programación centrada en el cómo evitar poner la torta repartiendo la torta? ¿Perderemos audiencia, anunciantes? ¿Qué rayos hacemos? ¡Qué confusión!... Así que, por favor, todos, mientras... ¡ni pío sobre lo de ese niño!"

¿Y el niño? Muy bien, cada día peor: "Mamá. ¿Por qué se quejan tanto de este Alcalde, y que dizque ha regalado la torta a otros?… ¿No era suya acaso? ¿Acaso no se la regalamos nosotros primero?

22 de mayo de 2008

¡Repartamos con confianza la confianza!

Imagínense dos países, uno en el cual cada uno de los 26 millones de ciudadanos reciben de 200 a 400 dólares mensuales por concepto de su participación en las resultas de liquidar el petróleo y otro en el cual todos esos ciudadanos, entre quienes hay muchos que no tienen nada de nada, le entregan todas esas resultas a un cacique para que se los siembre y administre. ¿Cuál de los dos países tiene los ciudadanos más cuerdos y responsables?

Ustedes saben que desde unos meses acá he osado proponer que después que Pdvsa haya satisfecho sus requerimientos de inversión se repartan todas las resultas del petróleo directamente entre los ciudadanos venezolanos, en partes iguales, en efectivo y sin condiciones. Por supuesto que esa idea no es fácilmente asimilable por unas mentes domesticadas para de forma paradigmática creer que el repartir dinero es malo y que exponerse a tales tentaciones, llevaría al país al derrumbe moral... igual como yo también una vez lo pensaba.

Lo triste para mí no ha sido tanto el que no me hayan aceptado la propuesta de inmediato gritando vivas y sacándome en hombros como el gran descubridor del desnudo rey, sino que tantas de las respuestas que he recibido evidencian la profunda desconfianza que existe en el país, entre todos sus ciudadanos. El 99% de los que se oponen y en eso no se diferencian si son chavistas o se consideran de oposición, lo hacen explícitamente sobre la base de que "el venezolano es una mierda y no se merece esa confianza". Algunos hablan de "los ricos aprovechadores de mierda" y otros de "los pobres aprovechadores de mierda".

Una nación es un conjunto de personas que viven en un mismo territorio, comparten una serie de elementos comunes y están gobernados por una misma estructura política. En tal sentido les hago la siguiente pregunta: ¿Puede existir una nación si el principal de esos elementos en común es la desconfianza entre los ciudadanos compatriotas? ¡Difícil! Que tontería el discutir referéndum autonómicos, en un país donde cada ciudadano se comporta como un ente autonómico.

Pocos pueblos se ufanan de manera tan exagerada y hasta cursi sobre su nacionalidad como lo hace el venezolano, lo cual revela su angustia de no pertenecer a una verdadera nación, a menos que alguien sinceramente crea que nuestro "sálvense quien pueda" califique como tal. Por los caminos que vamos en algún momento nuestra Venezuela está condenada a desaparecer en las arenas movedizas de la desunión y lo cual es una tragedia para todos quienes recordamos haber vivido en una nación donde la principal fuente de orgullo era justamente el ser compatriota de los venezolanos.

Las resultas del petróleo, especialmente durante una época de altos precios, hacen del ciudadano para el gobierno de turno, un molestoso innecesario; mientras que la centralización de las resultas petroleras en el Estado, convierte a todos los ciudadanos en competidores por la tajada. Todo ello conspira en contra de la unidad nacional, por lo que antes de perder tiempo buscando un gobierno en quien confiar, lo que necesitamos es recuperar la confianza entre nosotros los ciudadanos.

En tal sentido, para salvar nuestra nación, sugiero que nos entreguemos a cada quien una parte igual de las resultas del petróleo, como símbolo de amistad y confianza. Con ello lograríamos también que el gobierno gobierne para nosotros, con los recursos que nosotros aceptemos pagarles en impuestos.

Aparte de dejar el petróleo en el subsuelo para siempre, tal alternativa parece ser la única manera de como lograr eliminar de entre todos nosotros, a nosotros los "aprovechadores de mierda", seamos ricos o pobres.

El Universal
Noticiero Digital

15 de mayo de 2008

Educar... ¿en qué país?

El recurso económico más valioso con el cual cuenta el recurso más valioso de Venezuela, sus ciudadanos, es en este momento el petróleo. El instrumento más importante para educar a la ciudadanía sobre como usar ese recurso no renovable llamado petróleo, es justamente la educación.

Aun cuando hay algunos buscando imponer un currículum educativo rojo-rojito y otros llamando a una rebelión pacífica en contra de esta, ambos lados lo hacen sin antes haber definido con exactitud que país queremos.

Una cosa es un país donde le entregamos todas las resultas del petróleo al Estado y le pedimos a este que por cuenta nuestra las siembre, para luego sentarnos a esperar o cosechar o quejarnos y otra cosa, muy distinta, es un país donde se le entrega tales resultas directamente al ciudadano diciéndole "salga a sembrarlas con cuidado para usted, su familia y su país, por cuanto un día no habrá más de ellas".

En el primer país hay dos carreras básicas, la del quítatetú-paraponermeyo, cuyo objetivo es formar agarradores de chequera con ciertas cualidades mínimas para distribuir las resultas petroleras; y la del chupa-medias, la cual busca desarrollar la experticia que asegura la máxima tajada de las resultas. Por el contrario, en el segundo país, hay la necesidad de ingenieros, agricultores, expertos en turismo y todas esas profesiones mediante las cuales un ciudadano construye familia y país.

Además la educación no se da sólo en colegio, liceo o universidad, sino comienza por casa. La semana pasada cuando de nuevo escribí sobre esa vergüenza de política pública de estar regalando la gasolina, otra vez recibí comentarios del tipo "la gasolina barata es lo único que nos queda y si chávez se la puede regalar a otros también me la puede regalar a mi"; "si los pobres no tienen un carro con el cual cobrar su dividendo en gasolina pues que formen una cooperativa y se compren uno".

Con padres así, incapaces de comprender que a otros países no le hace mal recibir la gasolina regalada puesto que ellos conocen muy bien su valor, mientras que en nuestro país la gasolina regalada nos impide valorarla y de hecho convierte a sus consumidores en cómplices del robo que con ello se le hace a quienes no consumen la misma cantidad de gasolina, resulta claro que el saber qué país queremos también es algo muy necesario para lograr una buena educación en casa.

Por cierto, el hecho que en nuestras iglesias jamás se oigan unas misas de acción de gracias por el petróleo parece indicar que nuestro colectivo religioso también se encuentra necesitado de unos seminarios de reparación. ¿Quién se imagina un país agrícola sin una Iglesia que ruega por y agradece una condiciones climatológicas que permitan una buena cosecha?

Por cierto, como sé que habrán quienes me acusarán de querer educar con el populismo como bandera me les adelanto con las siguientes preguntas.

¿Quién es más populista? ¿El político que no se opone a que el ciudadano reciba su cheque de 200-400 dólares mensuales o quién sostiene que sólo concentrando esos recursos en las manos del Estado (sus manos) se puede lograr el gran país que todos merecen por cuanto, a diferencia de todos los que lo antecedieron, el sí sabe que hacer?
¿Quién es más fácil víctima del populismo? ¿El venezolano que por ser venezolano recibe su cheque de 200-400 dólares mensuales sin hacer nada sólo por cuanto la providencia situó en su país un recurso no renovable como es el petróleo... o el venezolano que no recibe nada en efectivo y por lo tanto necesita creerse las promesas de los políticos?

Amigos, insisto en que el mejor mensaje que puede recibir un individuo para desarrollar conciencia de ciudadano en un país petrolero es: "Aquí están tus 200-400 dólares mensuales que te envía la providencia. ¡Pronto no habrá más así que te toca hacer lo mejor con ellos!".

¿Y lo del gobierno? Bien gracias, con los impuestos que le pagan sus ciudadanos, por cuanto el gobierno se debe a los ciudadanos y no a la providencia.