22 de diciembre de 2011

Detestables “Amado Líder”

"Este país no merece gobernar a unos ciudadanos tan excepcionales". Ese comentario, según el Financial Times de Londres, se hizo en la web sobre los habitantes del pueblo chino de Wukan, quienes andan rebelándose contra unas corruptas autoridades locales comunistas. 
Transcribiendo lo anterior a lo nuestro podríamos decir: "estos ciudadanos tan excepcionales, no merecen que sus resultas petroleras sean dilapidadas por sus 'Amado Líder'". 
En Navidad, si usted le entrega cien bolívares a alguien para que le compre un regalo de Navidad y luego ese alguien, arrogantemente creyéndose un San Nicolás, se lo entrega con un "Feliz Navidad, mira el regalo que te compré"... ¿Qué diría usted? 
Y si además ese San Nicolás chimbo le entrega un regalo que no costo ni siquiera diez bolívares... ¿No debería usted sentirse estafado? 
Y si además ese San Nicolás chimbo le regala algo que no es de su gusto o ni siquiera de su talla, pero le niega a usted su derecho a reclamar... ¿No debería usted sentirse atropellado? 
Y si además ese San Nicolás chimbo se publicita en vallas por todo el país, hablando sobre los fabulosos regalos que con tanto amor fabricó en sus propios talleres, para poder entregárselos a usted... ¿No debería usted sentir rabia? 
Y si luego les dicen que la delegación de la compra de sus regalos en un San Nicolás, es una delegación por naturaleza irrevocable, y que por lo tanto la única manera de remediar todo, es eligiendo a otro San Nicolás, en la esperanza de que éste resulte menos chimbo... ¿No le debería entrar a usted algo así como unas ganas de mandarlos a todos ellos bien lejos... a lavarse el paltó? 
En la Misión en Amor Mayor, nuestros viejitos deben doblegarse en agradecimiento a nuestro "amado líder" de turno criollo. ¡Qué vergüenza! Saquen la cuenta de lo que desde hace años, podrían estar recibiendo estos viejitos mensualmente, a cuenta de sus propias participaciones en las resultas petroleras. Más le regala ese San Nicolás chimbo a quienes solo llenan su tanque de gasolina. 
"El Reporte del Grupo de Estudio de Irak", escrito por miembros de ambos partidos del congreso de Estados Unidos, mencionó en 2006: "hay propuestas de redistribuir una parte de las resultas petroleras directamente a la población sobre la base de un per cápita. Estas propuestas presentan el potencial de darle a todos los iraquíes un interés directo en el principal recurso natural de su país". Lamentablemente el reporte, de ahí en adelante, exageró algunas dificultades para lograr aquello... y finalmente nada se logró. 
Hoy cuando Estados Unidos se retiran "triunfalmente" de Irak, ese triunfo será pírrico, por cuanto no se hizo nada para evitar la acumulación exagerada de poder en manos de un futuro "Amado Líder", quien potencialmente podría llegar a ser uno hasta peor... por lo menos las proyecciones parecerían indicar que podría tener a su plena disposición muchas más resultas petroleras que Saddam Hussein. 
En el 2013, nuestra primera tarea como ciudadanos, no importa quien gane las elecciones, debe ser la de asegurarnos el derecho a poder elegir presidentes, y no tener que seguir eligiendo a unos detestables "amado líder". Los usurpadores de nuestras resultas petroleras, descendientes todos en línea directa de la corona española, son usurpadores, y sin que para ello importe el si usurpen bien, usurpen regular, o usurpen mal. ¡Feliz Navidad!

8 de diciembre de 2011

¿Presidente o chulo?

En una democracia normal, donde el gobierno trabaja y realiza obras con los recursos que le entregan los ciudadanos con sus pagos de impuestos, se elige presidente. 
En una democracia normal, donde el gobierno trabaja y realiza obras con los recursos que le entregan los ciudadanos con sus pagos de impuestos, los candidatos a presidente, debaten políticas públicas 
En una democracia anormal, como la de Venezuela, donde el gobierno controla más del 95 por ciento de las exportaciones del país, se elige un chulo, ni más ni menos. 
En una democracia anormal, como la de Venezuela, donde el gobierno trabaja, realiza obras, despilfarra y regala con nuestras resultas petroleras retenidas por el Estado, los candidatos a ser el próximo chulo, debaten la manera de repartir la piñata. 
Y una cosa es oír debates entre candidatos a presidente, y otra, algo muy distinto, es el oír debates entre candidatos a reemplazar el chulo de turno… por muchísimo más respetuosos, educados y en general tanto mejores que tales reemplazos nos pueda parecer. 
¿Les estoy faltando el respeto a ustedes los votantes? Antes de responder, consideren primero cuanto pueden estar faltándose el respeto ustedes mismos. Por supuesto que no es fácil aceptar la dura y cruel realidad de lo que les expongo, y todo ser humano posee una inmensa capacidad de auto-engaño, cuando lo necesita, pero recuerden que un presidente trabaja para los ciudadanos, mientras que un chulo doblega al ciudadano con artimañas, poder, malacrianzas y dinerillos. 
¿Sienten ustedes que están dadas las circunstancias para que en el 2012 con seguridad elijamos un presidente y no sólo un neo-chulo? Si no tengo alternativas, como ser racional, por supuesto que votaré por quien al final ustedes decidan es el chulo más sensato… pero cuánto desearía poder votar con ustedes por un candidato que pudiere ser un presidente. 
¿Urgencia? ¡Por supuesto! Si no comenzamos a ofrecer las opciones que permitan corregir la falla fundamental de nuestra pseudo-democracia, las posibilidades de obtener un triunfo electoral, con aquellos márgenes incuestionables que callan todo, son pocas. Y, sin unos márgenes electorales amplios, nuestras posibilidades de lograr una transición pacífica serán muy reducidas, a cuenta de esa piñata petrolera que, con su “dale-dale”, azuza a venezolanos contra venezolanos. 
PS. Después de cada artículo relativo a este tema, siempre recibo muchos correos electrónicos con preguntas sobre la OPEP y PDVSA… así que: 
Estoy 100 por ciento de acuerdo con la OPEP y nuestra posición debe siempre ser la de buscar fortalecerla por cuanto si no, el petróleo, como le ocurre a todos los demás recursos naturales que no tienen una OPEP que los defiendan, se valorizará al costo marginal de extracción, sin respetarle valor alguno por el hecho de ser un recurso natural no renovable. 
En consecuencia, también estoy 100 por ciento a favor de una PDVSA 100 por ciento del Estado, por cuanto eso hace nuestra permanencia en la OPEP más sólida y creíble… además que de ser PDVSA privada, eso podría exponer a sus accionistas a ser acusados por actividades ilegales de cartel. 
Por supuesto, ni el hecho que el Estado posea las acciones de PDVSA, ni el hecho que Venezuela permanezca en la OPEP, impiden para nada la entrega de las resultas petroleras a los ciudadanos venezolanos, para que sean estos quienes las aprendan a sembrar y, con sus cosechas, paguen los impuestos que consideren merecen ser entregadas… a un Presidente.

1 de diciembre de 2011

¿Una mejor continuidad, o una oposición?

Si en algún país desarrollado uno de esos empresarios multi-millardarios hubiere legado un dividendo mensual a cada uno de sus compatriotas... ¿llamaríamos a estos últimos mendigos? 
Y si entonces un gobierno les anunciase a esos herederos que, por cuanto no saben administrar su dividendo, se los va a quitar a todos, ricos y pobres por igual,... ¿nos parecería bien? 
Y si luego ese mismo gobierno usando los dividendos confiscados, favorece a algunos ciudadanos mucho más que a otros... ¿nos parecería bien? 
Y si respondemos NO a las tres preguntas... ¿a cuenta de qué no protestamos la centralización de nuestras resultas petroleras... a cuenta de qué llamamos a quienes logran recuperar una partecita de su dividendo vía unas misiones unos mendigos... y a cuenta de qué nos negamos a calificar a quienes les toca una mayor tajada, vía por ejemplo la gasolina regalada o los dólares preferenciales capitalizados, como unos vulgares aprovechadores? 
Por supuesto, e igualito a quienes se mercadean como "oposición", me opongo vehemente a la falta de respeto a la Ley que impera en Venezuela, a la falta de seguridad personal y a las tantas estupideces, odiosidades e inmoralidades cometidas por tantos de este gobierno. 
No obstante, una "oposición" que ni siquiera debate la principal perversión en Venezuela, la centralización de sus resultas petroleras, y que convierte lo que nos legó la Providencia en un instrumento de opresión, no merece ser llamada "oposición", sino sólo otra alternativa de continuidad, así sea seguramente mucho mejor que lo actual. 
Si estuviésemos ante la elección de elegir una mediocridad para sustituir a otra... mis propuestas difícilmente tendrían eco... pero después de los últimos desastres, ya se nos agotó el derecho moral de no hacer lo posible por corregir lo que nos impide ser una nación viable. 
Si en los próximos debates los candidatos no tocan el tema del cómo los ubicados, o sea aquellos quienes se posicionan de una manera u otra para agarrar más de lo que le toca de las resultas petroleras, se aprovechan de manera vergonzosa de los desubicados, gobierno tras gobierno... se los echaré en cara, mientras pueda. 
Posdata 1: Vimos una parte de nuestro oro retornar a Venezuela. ¡Qué bien! En Venezuela les será menos fácil desaparecerlo vía transferencia electrónica. Ahora solo nos falta esperar que quienes lo trajeron al país sean consecuentes y vuelvan a enterrar todo ese oro en las minas venezolanas. 
La verdad es que mientras los ciudadanos venezolanos, los verdaderos propietarios del oro, no pueden darle un uso correcto, o por lo menos mientras no pueden ni siquiera estar aprendiendo sobre el cómo usarlo correctamente, nuestro oro jamás debería haber sido extraído. Qué tragedia, el que no podamos igualmente pedir el regreso físico a nuestra patria, de los cientos de millardos de barriles petroleros dilapidados. 
Posdata 2: Para que la esperanzadora Ley de Costos y Precios Justos pueda cumplir sus objetivos debe ser complementada con dos leyes. La primera, la Ley del Bolívar Fuerte, la que le prohíbe a los funcionarios del Gobierno o del Banco Central, so pena de cárcel, facilitar cualquier acto que debilite el valor adquisitivo del bolívar... y la segunda, la Ley de Compras a Precios Justos, la que le prohíba a todo venezolano, so pena de cárcel, adquirir un bien pagando una cantidad de bolívares por encima de su "Precio Justo". Bendita economía sommerza... allá vamos.

24 de noviembre de 2011

¿Cambio de carcelero… o libertad?

Somos prisioneros de una cárcel, donde los presos elegimos un carcelero mayor, quien, como consecuencia de una prerrogativa monárquica heredada de España, tendrá el acceso al gabinete que contiene las armas que representan nuestras resultas petroleras... y para que luego, supuestamente, haga algo bueno con éstas. 
Aquellos presos que consideren que el carcelero de turno está haciendo un trabajo aceptable, o son tratados con cariñitos especiales, o simplemente le tienen pavor a cualquier cambio de carcelero, preferirán reelegirlo; mientras quienes consideran que el carcelero actual no sabe lo que hace, o detestan sus atropellos, o simplemente otro les parece mejor, van a querer uno nuevo. 
La tragedia es que ambos grupos han sido condicionados a ignorar que no existe una verdadera razón por la cual deben estar presos, o por la cual las resultas petroleras no les sean directamente entregadas a ellos, por lo que no son capaces de ver la opción de una Venezuela que no sea cárcel. 
Y lo anterior representa nuestra actual paradoja. Justamente en los momentos en que más se ha evidenciado la vital necesidad de acabar para siempre con nuestra prisión petrolera, es también cuando, más urgente se le hace a quienes más se oponen al carcelero, el lograr esa aspirinita que representa un cambio de carcelero. Por lo que hoy, cuando sigo pidiendo que derrumbemos la prisión, hay quienes que hasta me acusan de traidor, por no concentrarme en apoyar su comprensible pero tan limitada causa. 
¡Y qué difícil es librarse! La semana pasada, en respuesta a otro artículo sobre el tema, uno de los prisioneros comentó: "¿Hasta cuándo lo de repartir las ganancias petroleras? A sus lectores nos gustaría que no escribiera siempre acerca de lo mismo". Como notarán, a ese prisionero le resulta imposible entender que es a quienes, década tras década, sólo escriben sobre lo que el carcelero de turno debe hacer, o recomiendan a alguien para tal cargo, a quienes deberían acusar de escribir siempre sobre lo mismo... ¿O será que no quiere que lo incomode recordándole lo que debería hacer? 
Y estamos tan acostumbrados a ser prisioneros, y a vivir sometidos a ciertas normas, que por ejemplo nadie de los candidatos a carceleros ni siquiera se atreve a cuestionar la prebenda de la gasolina regalada, que se ofrece sólo a los prisioneros motorizados. 
La ineficiencia e injusticia en la asignación de recursos que significa la gasolina regalada es sin duda alguna uno de los principales síntomas de la infección que agobia a Venezuela... el pus que brota, y el hecho de que esto no sea ni siquiera un tema de discusión, evidencia tanto la falta de liderazgo como el encarcelamiento mental que sufre el venezolano. 
Por supuesto no tengo dudas que, llegada las elecciones del 2012, y de no haberse logrado adelantar el derrumbe de la prisión, tendré que votar por un nuevo carcelero mayor; al cual, sin duda, habré de considerar mejor que el actual, aun a sabiendas que el día siguiente tendré que enlistar a otros presos para la Gran Fuga. Lo más triste de ganar la oposición es el perder tanto de la oposición que sigue siendo tan necesaria. 
¿Por qué no buscamos la libertad? ¿Será que no tenemos el coraje para ver qué es lo que hay allá afuera? ¿Será por cuanto en la cárcel siempre podemos echarle la culpa a los carceleros? 
Compatriotas, cantada por prisioneros que prefieren quedarse en cadenas, lo del "Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó" hasta parece de mal gusto.

17 de noviembre de 2011

El presidente que yo quiero

El presidente que yo quiero, convocaría de inmediato a una licitación pública, abierta a empresas venezolanas, para asignarle la responsabilidad de repartir las resultas petroleras entre todos los venezolanos, a la que, cumpliendo con ciertos requisitos técnicos, nos ofrezca cobrar el menor porcentaje por sus servicios. 
Ese contrato incluiría cláusulas penales, como el tener que cancelar 1.000 veces al perjudicado cualquiera resultas que no ha sido debidamente repartida por culpa de la empresa; y el tener que cancelar 10.000 veces, al fondo de resultas, el valor de las resultas que por culpa de la empresa hayan sido entregadas indebidamente. El presidente y los miembros de la junta directiva de tal empresa, serían solidariamente responsables hasta por el 10 por ciento de las multas. 
Una vez establecido el sistema de reparto de resultas, el presidente que yo quiero, incrementaría el precio de la gasolina a su valor internacional, y repartiría de inmediato todo lo recaudado a los ciudadanos, para que ellos puedan hacer lo que más les convenga con esos ingresos, sin tener que estar obligados a consumir gasolina para poder participar en el reparto. 
El presidente que yo quiero, inicia de inmediato, mediante un amplio proceso de consultas, la formulación de una reforma constitucional que habrá de imponer estrictas limitaciones a los ingresos provenientes de las resultas petroleras que puedan ser usados por el Estado, y obligar a que cualquier desembolso de resultas que exceda esos niveles, deba ser repartido, en efectivo, directamente a la ciudadanía. La reforma propuesta debe ir a un referéndum. 
El presidente que yo quiero, está profundamente convencido que el futuro de Venezuela está en manos de su pueblo y que su mayor responsabilidad, al ser elegido, así como la de todos sus funcionarios es, antes que la de ayudar, la de no molestar. 
El presidente que yo quiero sabe que antes de lograr hacer de Venezuela el país más seguro del mundo, en materia de seguridad ciudadana y seguridad jurídica, no tiene derecho a inventar más nada. 
El presidente que yo quiero sabe que está recibiendo un país dividido y que su responsabilidad es la de unirla caminando habilidosamente sobre esa peligrosa cuerda floja, colgada entre la importancia de evitar la impunidad y la importancia de evitar alimentar los odios. 
El presidente que yo quiero no convoca a cadenas, limita sus actuaciones públicas y prohíbe las cuñas destinadas a promover la idea de que está haciendo un grandioso trabajo. 
El presidente que yo quiero le dice chao pescado a todo lo cubano, y sus similares, y que hoy tienen invadido nuestro país. 
El pueblo que yo quiero sabe que sentarse en un debate entre candidatos a caciques, esperando oír para luego creer en sus respectivos ofrecimientos de lo que van a inventar hacer con sus resultas petroleras... es la mejor manera de garantizarse un futuro, bastante peor que mediocre. 
Finalmente, a los candidatos amigos, permítame citar a H.L. Mencken de su libro "La crestomatía de Mencken", de 1929: "Lo más triste de la vida es la de un aspirante político en democracia. Su fracaso es ignominioso y su éxito es una vergüenza". 
Candidatos, adelante... buena suerte... pero sepan que, por lo menos éste articulista, hará lo que pueda para vigilarlos... ya que eso de rodillas en tierra y arrodillados se presta a demasiada confusiones, y ya hemos aprendido demasiado para andarnos con tonterías y alabanzas cursis.

10 de noviembre de 2011

Nosotros los primitivos

Peter Bernstein, en “Contra los Dioses: La Historia del Riesgo” (1998) sostuvo que la verdadera frontera entre la antigüedad y los tiempos modernos, se ubica a mediados del siglo XVII; época cuando se inicia el verdadero desarrollo de las estadísticas o matemáticas probabilísticas, con las cuales el hombre pasa de considerar todo como definido por los dioses, a creer que puede y debe administrar riesgos. 
De esa misma manera estoy seguro que la frontera entre una Venezuela primitiva y una Venezuela moderna se ubicará en ese momento en que la ciudadanía decida sembrar sus propias resultas petroleras, en lugar de bobamente esperar por lo que el cacique de turno haga con ellas. 
Y francamente, si pudiésemos vernos en una película colocando nuestras billonadas de resultas petroleras en una bóveda para luego, sobre la base de unas bufas promesas electorales, elegir a uno de nosotros como nuestro cacique, para que nos las devuelva, de la manera que a él le plazca, no hay duda que sería más fácil vernos las caras de primitivos idiotas que llevamos. 
La semana pasado asome la posibilidad que un tercer candidato, sobre la base de una muy breve agenda, tendría grandes posibilidades de ganar la presidencia en el 2012. La agenda incluiría el limitar estrictamente las resultas petroleras que puedan ir directamente al Estado, el maximizar las resultas entregadas directamente a los ciudadanos para que sean estos quienes la siembren, y el concentrar toda la atención del Estado en hacer de Venezuela uno de los países con mayor seguridad ciudadana… en el mundo. 
Por supuesto, y aún cuando la idea recibió apoyo, mucho más de lo que yo esperaba, no faltaron quienes, desde AMBOS extremos políticos, me tildaron de ser un mercenario divisionista… al servicio del malvado agente extranjero correspondiente. 
¿Divisionista yo? Dividir una mayoría tiene significado… dividir una posible mayoría tiene significado siempre que la división no sea reversible… y dividir una minoría no significa nada… muy especialmente si es para construir una mayoría perdurable. En estos delicados momentos, en Venezuela no se trata sólo de conseguir el indispensable 51%, se trata también de conseguir ese margen de votos tanto mayor al 1% que permita manejar un triunfo. 
Se necesita de visión país para entender que de no querer que nuestro país se hunda aún más en los tan destructivos pantanos del odio, la oposición, aún triunfando con un gran margen, debe formar un gobierno de coalición que incluya a grandes partes del oficialismo... lo que, adelantándome a algunos típicos comentarios automáticos que he de recibir, por supuesto que no significa impunidad. En el oficialismo también se observa deseo de castigar a sus “traidores” quienes desperdiciaron sus resultas. 
Además tanto el candidato único del oficialismo como los varios candidatos de la oposición en vía de ser el único, deben recordar que una cosa es quedar electo como quien puede abrir la puerta a un futuro mucho mejor y otra cosa muy distinta, es quedar electo por el sólo hecho de haber indicado la ubicación de una puerta de escape… donde el votante, tratando de evitar que el pánico se cierne sobre él, no tenga otra alternativa que buscarla. 
En fin, quien crea que con librar al país de la actual infección alcanza, no tiene la menor idea de la enfermedad que nos agobia. Amigos, se los ruego, dejémonos de ser tan pero tan primitivos.

3 de noviembre de 2011

El tercer candidato

Un oficialismo que lleva demasiado tiempo gobernando se agota, pero también se agota una oposición que lleva demasiado tiempo oponiéndose... y a muchas caras nuevas les pasó como a Penélope, envejecieron esperando. 
Entre los oficialistas desilusionados que votarían por otro candidato, siempre y cuando no sea de la oposición; o los oficialistas que votarían por otro candidato, por cuanto temen aún más que una fracción opuesta del caciquismo-sin-cacique se imponga; y la cantidad de votos por la oposición que están ahí, solo por cuanto no tienen otro instrumento con que sacar al cacique de turno, existe una clara mayoría como para lanzar y elegir a un tercer candidato. 
Y esa es la oportunidad de oro que tenemos los ciudadanos para proponer una verdadera revolución antipolitiquería... y no una de esas fallas alternativas de cambio que ante nada buscan sacar a otros, pa-ponerse a sí mismos.
Y no es que esté en contra de los políticos, en absoluto, son indispensables... pero es que estoy tanto más a favor de mí mismo y de los demás ciudadanos... y estoy convencido que si no logramos controlar a los políticos, con unas riendas cortas y entregándoles una billetera con resultas petroleras más bien pobres, pues elección tras elección, década tras década, siglo tras siglo... nos comerán vivos. 
¿Qué rompo la necesaria unidad? ¡No! La unidad necesaria, es ante nada la del país y falta casi un año para las elecciones... y el país no aguanta una encerrona entre dos polos opuestos... el país necesita por donde respirar. 
No sé quién podría ser ese tercer candidato, pero hay unos cuantos que pudiesen cumplir la función de ejecutar una agenda perfectamente identificada... como la siguiente: 
Hacer pasar absolutamente todas las resultas petroleras por un Fondo Nacional (FN), desde el cual solo se podrá traspasar al gobierno central, gobernaciones, y alcaldías, un monto anual que no exceda por ejemplo, el 4% del PIB, o el 15% de las exportaciones de la nación, o el 25% de los impuestos que por cualquier vía se esté recaudando de la ciudadanía. 
Tal FN sería manejado por personas elegidas por el voto popular y quienes, de considerar que el país tenga la suficiente capacidad de absorción para recibir más recursos, sin generar inflación, podrán hacer traspasos adicionales de resultas petroleras, pero en tal caso, exclusivamente mediante pagos en efectivo y por igual, a cada uno de los venezolanos. 
Ese FN será establecido como un fideicomiso a favor de los venezolanos, como personas privadas, y al cual los acreedores de la nación no tendrán acceso, para que los gobiernos no se apropien de las resultas vía las deuda. Mientras el FN guarde sus activos en el exterior, como cualquier banco central, en esencia representará una fuga democrática de capitales, o sea de todos. 
Mientras se implementa la profunda transformación política de la nación que lo anterior implica, al Estado le debe quedar prohibido asumir funciones nuevas, muy especialmente mientras no se haya solucionado el inmenso problema de la inseguridad ciudadana. 
Amigos. No nos interesa mantener a Venezuela a flote en la cloaca de las resultas petroleras centralizadas, solo para que no se ahogue, sino que, por el bien de todos, necesitamos sacar a Venezuela de esa cloaca, por siempre... antes que esto degenere aún mas y tengamos que vernos hasta con unos Gadafis criollos, trapeados de azul, rojo o amarillo.

27 de octubre de 2011

Mesmerizados

La imagen de un enfermo, lentamente acercándose, acongojado y adolorido, un altar, en una inmensa carpa, donde lo espera un predicador, para minutos después soltar las muletas y exclamar a gritos "¡Milagro!"... y bailarnos un joropo, es una imagen portentosa que casi siempre nos deja con una mayor o menor espina del ¿será? 
Habiendo cursado estudios en un colegio evangelista, y el cual me dejo inmejorables recuerdos, no dudo de la buena fe y la bondad de la mayoría de los predicadores, pero ellos también conocen que, entre ellos, también hay muchos quienes cuecen habas. 
Y no estuviese escribiendo sobre esto, si nuestra Venezuela no me recordase tanto a una de esas carpas donde predicadores profesionales venden ilusiones, en nuestro caso ofreciéndonos multiplicarnos nuestro petróleo para nuestro bien... y por supuesto despotricando contra el diablo que nos hace dudar de sus habilidades multiplicadoras. 
Y si algo causa tristeza, es ver a nuestros pobres desesperados, amarrándose a las ilusiones y promesas novelescas que un mediáticamente habilidoso Petrolista Mayor les ofrece, para no simplemente no caer al vacío... puesto que ya agotaron todas sus reservas de esperanzas. 
Y si algo causa tristeza, es ver a la inmensa mayoría de nuestra supuesta élite, incapaces de visualizar una Venezuela donde nuestras resultas petroleras no son centralizadas en manos de un cacique o de unos cuantos pocos caciquillos. 
Y triste también es ver una oposición, en carpas más pobres, dedicados a recoger los votos de los desilusionados, los cuales probablemente alcanzarán para lograr una mayoría, pero incapaces de crear su propia mayoría de ilusionados. 
Como multiplicadores, todos los Petrolistas son malos. Puede que si no hay demasiadas resultas petroleras, logren administrar la escasez con cierta racionalidad, pero, en abundancia, a quienes no somos aprovechadores de profesión, solo lograrán devolvernos migajitas. 
Y lo peor de todo es que todos, ricos y pobres, nos encontramos en una de esas carpas, anonadados e incapaces de salirnos del trance en que hemos caído, hipnotizados por algún malvado para creer que solo el cacique de turno es el señalado para administrar lo nuestro. Alguien podría decirnos con razón: "Ustedes mesmos han sido mesmerizados". 
¡Pues no! Sacúdete Venezuela. El que en Venezuela, las elecciones presidenciales, hace décadas se reduzcan a decidir a quién nombrar como cacique de turno para entregarle la chequera con nuestras resultas petroleras, es un acto de completa y total locura. Supongan por un segundo que las resultas petroleras estuviesen ya entregadas a los ciudadanos, para su siembra, y de repente se aparece un candidato sugiriendo que de llegar él a ser presidente, habría que entregarle todas esas resultas, por cuanto él sí sabe sembrar mejor... ¿qué harían los electores?.. ¿tirarle trompetillas? por supuesto... ¿y entonces en que andamos? 
Y me repugna oír a los candidatos desvelarse por hablar sobre la gran capacidad de los venezolanos, "con ellos sin duda lograremos hacer país", al mismo tiempo que ni siquiera se les ocurre confiarle a los venezolanos mismos la siembra de sus propias resultas petroleras... como implicando que todos fuésemos como una bellas misses Venezuela, bellísimas pero tontas e inútiles. ¡Falsos predicadores todos! Lo que soy yo, voto por que Juan Bimba pueda sembrar sus propias resultas petroleras... así sea solo para que Juan Bimba aprenda.

20 de octubre de 2011

Maldito monopolio

La exposición de motivos de la "Ley de Costos y Precios Justos" establece:
"Los abusos flagrantes del poder monopólico en muchos sectores de la economía han originado que la base de acumulación de capital se materialice en los elevados márgenes de ganancia que implica el alza constante de precios sin ninguna razón más que la explotación directa e indirecta del pueblo.
Sabido es que las asimetrías de los agentes en la dinámica económica han derivado en precios altos y en daños incalculables a la economía de los consumidores.
El poder monopólico o monopsónico y la cartelización, se han constituido en la política aplicada, por los empresarios, para dominar el mercado, siendo ellos quienes fijan los precios y condiciones comerciales, que no se corresponde a referentes internacionales, ni obedecen a una estructura de costos justificable".
Y eso lo dicen los abusadores más flagrantes de lo que sin duda alguna es uno de los poderes más monopólicos que existe en país alguno... el control de una chequera repleta de resultas petroleras.
Y eso lo dicen quienes han ejercido el mayor poder asimétrico y causando daños incalculables a la economía de los consumidores actuales y futuros.
Y eso de cartelización lo dicen quienes usan a la OPEP para valorizar un recurso agotable que si obedeciesen a una estructura de costos de lo que ellos denominan justificable no valdría lo que hoy vale.
Y eso lo dicen quienes mediante sus políticas cambiarias y fiscales fijan los precios básicos y las condiciones comerciales en correspondencia con sus referentes ocurrencias.
A sabiendas que este tipo de leyes intervencionistas no funcionan, para nada, sólo empeoran todo, pregunto: ¿Cuánto cinismo, arrogancia o simple brutalidad es necesaria para decretarlas? ¿Quieren acabar con monopolios, como todos queremos? Entonces comiencen por donde hay que comenzar, lo cual es introduciendo severas limitaciones constitucionales a la cantidad de recursos distintos al de impuestos pagados por los ciudadanos, que pueda recibir y usar un gobierno.
Lo triste es que tampoco la oposición parece tener interés en liquidar el maldito monopolio que nos ahoga como nación, al solo parecer querer ejercerlo para sus propias mejores y más finas ocurrencias.
Después de todo artículo en el cual propongo que se le entregue las resultas del petróleo a los ciudadanos, para que sean estos quienes las siembren, recibo cientos de mensajes que comienzan con un "totalmente de acuerdo" y terminan con un "pero".
Y los "peros" son casi siempre relacionados con la importancia de construir la infraestructura necesaria para el país, o con la de brindarles una óptima educación a los venezolanos. Por supuesto estoy de acuerdo con ello... "pero", siempre que estén dadas las condiciones para que esto pueda ser aprovechado por el ciudadano. Mientras la infraestructura mental del venezolano sea producto de un monopolio malvado y disfuncional... no habrá infraestructura o educación en Venezuela que sirva.
Y, como siempre, quienes más sufrirán, son los pobres, a quienes los caciques de turno más les quitan, sin que se den cuenta.
El ministro Jorge Giordani declaró: "El presupuesto anual del país debe desvincularse del precio del petróleo... tienen que ser los ingresos, o sea, el valor agregado interno que produzca y que pague los impuestos". De acuerdo ministro, entréguenos entonces, YA, nuestras resultas petroleras. ¿O será que el ministro propone quedarse tanto con las perlas como con los espejitos?

13 de octubre de 2011

Cerebros lavaditos

Permítame comenzar con un párrafo del libro "La crestomatía de Mencken", de Henry Louis "H. L." Mencken, un gran periodista y ensayista americano, 1880-1956: 
"Aun cuando condene a los políticos de ser pícaros, vagabundos, fraudes y sinvergüenzas, a veces sospecho que, como los demás, espero demasiado de ellos. Aunque soy de naturaleza desconfiada, con frecuencia me encuentro considerándolos capaces, diligentes, sinceros e incluso honestos. Claramente eso es un pedido demasiado grande, especialmente considerando la forma en que llegan a ocupar los cargos públicos. Rara vez, excepto por casos verdaderamente milagrosos, llegan ahí por méritos propios, al menos en la democracia. Normalmente son elegidos por razones diferentes, la principal de ellas es simplemente su poder para impresionar y encantar a los intelectualmente menos favorecidos". 
Imagínense si a lo anterior le añadimos el hecho que además esperamos que el candidato a cacique tenga a su disposición una inmensa chequera con resultas petroleras con la cual respaldar sus promesas. Ya quisiera yo ver cómo H.L. Mencken hubiese definido, en un país con resultas petroleras centralizadas, a los "intelectualmente menos favorecidos". De repente ese calificativo tendría que abarcar hasta a un Dr. Arturo Uslar Pietri... puesto que ni ése sobre-dotado intelectual, planteó la posibilidad de una Venezuela donde fuesen los ciudadanos mismos los que efectuasen la siembra del petróleo que él mismo sugería. 
El que después de décadas de despilfarro de nuestras resultas petroleras, no exista un mayor reclamo por parte de toda la sociedad, muy en especial por parte de los pobres, para que éstas resultas les sean entregadas directamente a ellos, tiene que deberse a que básicamente toda la sociedad venezolana, se ha sometido a una especie de autolavado de cerebro. 
Después de más de cien artículos sugiriendo la entrega al ciudadano de las resultas petroleras no puedo sino quedar asombrado por la pobreza de los argumentos que esgrimen quienes me replican y apoyan la tesis que éstas deben seguir siendo administradas directamente por el gobierno. Según ellos, el problema se reduce a conseguirse un suficientemente buen gobierno... algo que, como ustedes entenderán, requiere de una impresionable impresionabilidad para poder creer ser algo que se pueda lograr. 
La semana pasada, en un comentario publicado a mi artículo "A la sexta va la vencida" se me interrogaba: "¿cómo cree usted que vamos a hacer, por ejemplo, las obras públicas necesarias para la vida colectiva, tales como hospitales, autopistas, puentes, colegios y universidades? En verdad, ¿cree usted que esa es la vía de progreso para una nación?". 
¿Cómo se le responde a alguien que, aún cuando el mundo está lleno de países no petroleros con hospitales, autopistas, puentes, colegios y universidades, no puede imaginarse a Venezuela lográndolo, sin entregarle nuestras resultas petroleras al cacique de turno? 
A cada rato me sugieren que todo tiene arreglo, si sólo las resultas petroleras se invierten en educación... y me pregunto... ¿Educación para un ciudadano sembrador del petróleo o educación para un ciudadano que espera recibir las cosechas de la siembra pública del petróleo? La diferencia entre esas dos carreras profesionales no podría ser más grande. 
¿Cómo se recompone un cerebro lavado? Quizás recordándole a cada venezolano que no fueron las resultas petroleras del cacique de turno las que se malgastaron, sino las suyas propias.

6 de octubre de 2011

¡A la Sexta va la vencida!

Cuenta la leyenda que en 1787 el mariscal duque Grigori Potemkin, para ganar puntos con la zarina Catalina la Grande, creó y pintó fachadas de idílicas aldeas, que desde lejos daban la impresión de un gran progreso y bienestar en la Crimea recién conquistada por él. Verdad o no, el hecho es que en nuestro país, abundan las fachadas Potemkin... y solo para comenzar, nuestra piñata petrolera pintada como democracia, es una de ellas. 
Necesitamos lograr que los venezolanos nos acerquemos a nuestras falsas fachadas y las toquemos para que entendamos una vez por todas, las mentiras en que hemos creído... todos nosotros, sin excepción. 
Una de las mejores maneras de lograr eso es repetir vez tras vez la pregunta que hace unas pocas semanas les sugerí hacerle a todo candidato que levante la mano con aspiraciones de convertirse en nuestro cacique de turno: 
"¿Quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada venezolano usando 200 dólares mensuales, o usted usando 63.875.000.000 anuales? 
Si el aspirante a Gran Cacique responde: "¡Yo!", repregúntale... ¿Cómo es posible que usted menosprecie tanto al venezolano al mismo tiempo que le pide su voto de confianza? 
Si el aspirante a Gran Cacique responde: "¡Los ciudadanos!", repregúntale... ¿Entonces cómo es posible que no incluye usted en su propuesta de gobierno el darle al ciudadano venezolano el acceso directo a sus resultas petroleras? 
Amigos, periodistas venezolanos... ¿No les parece que la pregunta anterior se dirige al corazón de lo que es la esencia política de nuestro país? ¿Cuántas veces la han hecho? ¿Van a seguir permitiendo que los repartidores de las resultas petroleras, pobrecitos tan sacrificados ellos, se salgan con las suyas sin siquiera tener que responderla? 
Entre los de la Cuarta que están hartos de la Quinta repartiendo; los de la Cuarta que están temerosos que los de la Quinta puedan volver a ganar; los de la Quinta que están hartos del cómo la Quinta reparte de malo pero que se desviven por el que no regrese los de la Cuarta a repartir, y los que no quieren que ni la Quinta ni la Cuarta reparta, o sea los verdaderos Ni-Ni, se pueda construir una mayoría a favor de una Sexta donde las resultas petroleras le son entregadas al ciudadano, para que las siembre, como quiera, como necesite. 
Pregúntale a los de la Cuarta... ¿Por imposible que te parezca, si vuelve a ganar la Quinta, no preferirías votar antes a favor de que tu cuota parte de las resultas petroleras se te entregue directamente a ti, para que el cacique de turno de la Quinta no las despilfarre o, peor aún, las pueda usar en tu contra? 
Pregúntale a los de la Quinta... ¿Por imposible que te parezca, si la Cuarta regresa no preferirías votar antes a favor de que tu cuota parte de las resultas petroleras se te entregue directamente a ti, para que el cacique de turno de la Cuarta no las despilfarre o, peor aún, las pueda usar en tu contra? 
Pregúntale a los Ni-Ni... ¿Tú, a quien ni te gustó la Cuarta ni te gusta la Quinta, y que reconoces que quien quiera que triunfe se convertirá en un engreído e insoportable cacique a cuenta de sacarse el gordo de los gordos de la lotería de las resultas petroleras, no preferirías votar antes a favor de que se te entregue tu cuota parte de tales resultas, para así evitar que quien sea electo cacique de turno, o bien por la Cuarta o bien por la Quinta, o bien en nombre de una nueva utopía, no las despilfarre o, peor aún, las pueda usar en tu contra?

29 de septiembre de 2011

La oposición, la real y la a medias

Hay la oposición real, aquella que demanda que se le entregue las resultas del petróleo al ciudadano y hay la oposición a medias, aquella interesada solo en lograr el muy necesario cambio de cacique. Que no queden dudas, soy totalmente de la oposición real... hoy más que nunca. 
Para quienes jamás les resulta suficiente lo que dicen los venezolanos, permítame citar extensivamente de un artículo titulado "¿Se ahogará en petróleo la Primavera Árabe?" escrito por Michael L. Ross, un profesor de ciencias políticas en la universidad de California y que aparece en la revista Foreign Affairs. Debería ser de lectura obligatoria para todos los venezolanos que sufrimos de décadas tras décadas ahogadas en petróleo. 
"En el mundo la democracia ha logrado impresionantes avances en las últimas tres décadas: solo el 30 por ciento de los gobiernos del mundo eran democráticos en 1980, casi el 60 por ciento lo son hoy. No obstante casi todos los gobiernos democráticos que emergieron en ese período fueron países con poco o sin ningún petróleo. De hecho países que producen menos de 100 dólares de petróleo por habitante por año, tienen tres veces más probabilidades de democratizar que los países que producen más que eso".... (nota mía: en Venezuela las resultas petroleras "netas" se pueden calcular en 2.400 dólares por habitante año). 
Antes de los primero años de los 1970, países que producían petróleo, no eran menos probables de tener democracia que otros. Irónicamente, por cuanto las Siete Hermanas... dominaban... y los gobiernos de países con mucho petróleo no tenían más ingresos, y por ende no más poder sobre sus ciudadanos, que los gobiernos de países sin petróleo... 
Las nacionalizaciones produjeron masivos flujos de nuevas riquezas y por lo tanto fueron muy populares; esas hicieron la carrera de muchos políticos... 
Desde ese tiempo, el control sobre los ingresos petroleros ha permitido a las autocracias permanecer en el poder, principalmente por tres vías: 
La primera... comprando a la ciudadanía... proveyéndoles muchos beneficios con virtualmente nada de impuestos... 
La segunda, autócratas que obtienen sus ingresos de las petroleras nacionales tienen mayores facilidades para guardar las finanzas del país en secreto... 
La tercera, fortunas petroleras les permite a los autócratas generosamente fondear -y comprar la lealtad- de las Fuerzas Armadas. El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, por ejemplo, ha otorgado billones de dólares en contratos sin licitación a empresas asociadas con la élite paramilitar de la Guardia Revolucionaria... 
Los países petroleros podrían... entregar dividendos anuales a sus ciudadanos, como Alaska lo ha hecho desde los 1970. Bien diseñados, esquemas como esos, pueden resultar políticamente populares y satisfacer la demanda de los ciudadanos por participar en las riquezas de un país petrolero, e incentivar a la ciudadanía a escudriñar las finanzas de su gobierno". 
El profesor Ross ha identificado adecuadamente muchos de las fuerzas autocráticas que generan unas resultas petroleras centralizadas, pero, no sufriendo la maldición en carne propia, naturalmente se le escapa muchas de sus sutilezas, tales como la de tener una ciudadanía que espera que todo lo haga el Gobierno, inclusive hasta sembrar el petróleo. 
Amigos, aceptemos que nuestra responsabilidad como venezolanos, es hacer algo mucho más real e importante con nuestra democracia, que el simplemente nombrar otro cacique de turno.

22 de septiembre de 2011

El mapa de la Venezuela sitiada

Una organización civil no gubernamental www.queremosPaz.orgdesarrolla, con un esfuerzo encomiable, un mapa en el cual se reporta los delitos en Venezuela, buscando obtener estadísticas sobre los índices delictivos. Lamentablemente, por cuanto donde más población existe, más probabilidades de delitos existen, el mensaje visual no queda muy claro. 
Una alternativa sería pedirle a por lo menos 4 o 5 hogares de cada cuadra, que reportasen en una escala del cero a diez, qué seguridad sienten dándole una vuelta alrededor de su cuadra caminando con su familia, durante cada hora del día... para luego traducir los resultados en un mapa con colores y significado del tipo semáforo verde amarillo y rojo. De repente aquello podría aumentar la presión del "hagan algo" sobre unas autoridades que simplemente no deberían tener el derecho de hacer más nada, de no asegurar un nivel mínimo de seguridad.
En un país con ofertas políticas tipo variada piñata, un candidato que ofrezca paralizar toda otra actividad gubernamental, menos escuelas y hospitales, hasta no haber hecho de Venezuela el país más seguro del mundo, podría tener una buena opción de ganar... especialmente si mientras entrega las resultas petroleras ahorradas directamente a los ciudadanos.
Salir a pasear por ciudades relativamente seguras y compararlas con las inseguras, evidencia el inmenso impacto negativo que la inseguridad tiene en una economía. De seguro que una ciudad segura puede generar por lo menos un 20 por ciento más de fuentes de empleo que una insegura, y eso aún considerando los tantos guardaespaldas que puedan quedar desempleados.
La seguridad comienza, poco a poco, a adquirir características de ser uno de los bienes económicos más demandados a nivel mundial, y no me sorprendería de pronto oír, a una de esas ciudades que han perdido el rumbo económico, relanzarse como la ciudad con los impuestos más altos a la propiedad... pero la más segura. De atraer aquello a unos cuantos de los profesionales y adinerados nuestros, nuestros pobres quedarían aún más desamparados.
Y por supuesto no es que existan ni que aspiremos a ciudades 100 por ciento seguras, para el 100 por ciento de los ciudadanos, en el 100 por ciento de los lugares, y durante el 100 por ciento de los minutos del día... ustedes saben muy bien a lo que me refiero.
Quiero un gobierno bueno y fuerte, pero eso solo se logra con un gobierno que se dedique a lo que verdaderamente son sus responsabilidades. En Venezuela, lamentablemente lo que tenemos es un gobierno sobre-consentido a cuenta de haberse quedado con nuestras resultas petroleras y que brinca como un picaflor, de ocurrencia en ocurrencia, sin lograr hacer absolutamente nada bien.
De quedarnos nosotros los ciudadanos con nuestras resultas petroleras, y que los sueldos del gobierno dependan solo de los impuestos nuestros... de seguro que tuviéremos más seguridad.
Me encantaría ver al cacique de turno, los ministros, jueces, alcaldes, gobernadores y demás divos, divas, prima-donas o primo-uomos de la burocracia de nuestro Estado petrolero convertido en opereta bufa, verse obligados a enfrentar el mapa de la Venezuela sitiada, con un ranking que compara sus gestiones en seguridad con la de otros, en tiempo real. ¡Cuán inseguros no podrían sentirse!

15 de septiembre de 2011

Deshecho en Venezuela

El hágase ha desaparecido en un país donde reina los cómprese, los exprópiese, los regálese y los demás facilismos que permite, o más bien alimenta, una chequera repleta de resultas petroleras. Desapareció el "Hecho en Venezuela" y hasta el valor de las resultas petroleras asignadas por la providencia a nuestro país se convirtió en un deshecho en Venezuela, por cuanto tampoco los cómprese, los exprópiese, los regálese o los demás facilismos se ejecutan con eficiencia.
Por ejemplo hasta en el caso de la corrupción, cuanto más eficiente no sería ésta si la tajada a la cual se creen en derecho de llevarse, estuviese por lo menos sujeto a la ejecución del proyecto. Si se roban 30 millones de dólares cuando una instalación eléctrica, cuyo costo neto de corrupción es de 30 millones, ya funcione, eso es muy distinto a robarse la tajada a la entrada, lo cual no deja en sitio los incentivos suficientes para asegurar que la obra llegue a un feliz término. La primera corrupción, 30 de 60, equivale a un 50%, la segunda 30 sobre nada es infinita.
Si como unos soberanos bolsas, necesitados de tener a quién echarle la culpa, persistimos en el manejo centralizado de nuestras resultas petroleras, debemos reorganizar a fondo el funcionamiento del sector público. Por ejemplo de repente deberíamos privatizar el gobierno licitando los cargos más lucrativos sobre la base de unas recompensas extraordinarias, a ser pagadas una vez cumplidos los planes. ¿A quién le molestaría pagarle a quienes ejecutan el plan eléctrico un bono de unos 1.000 millones de dólares, sujeto a resolvernos el problema, cuando lo comparamos con lo actual donde se llevan hasta cuidado que más, dejándonos en la oscuridad?
¿Pero cómo rescatamos el hágase, para así lograr un "Hecho en Venezuela"? Por supuesto una posibilidad sería obligar a todo proveedor extranjero que nos envíe sus mercancías de manera no totalmente terminada, así qué, cuando arribe a Venezuela, se requiera de apretar un tornillo, poner un clavo más en el tacón, pulir la manzana, o un toque final similar. Para que el componente venezolano fuese importante, habría que pagar unos sueldos inmensos por esos importantes servicios finales, y por lo cual también podríamos pensar en privatizar los puestos de "hacedores venezolanos".
No obstante, el crear una secta de "hacedores venezolanos" tendría el problema de incrementar el número de egos inflados que tanto abundan en nuestro país, a cuenta de una de las peores maldiciones de aquello que debería ser una bendición, esa abundancia de resultas petroleras que permite a los incapaces echárselas y hasta creerse capaces.
En términos del provecho que se le debería haber sacado a las resultas petroleras no hay duda que éste gobierno es el peor. Pero si le echamos la culpa de lo anterior sólo al gobierno y no reconocemos nuestra culpa como ciudadanos, al permitirle a un gobierno manejar tal exceso de resultas, demostramos ser brutos y no haber entendido nada. Pongan en el gobierno al candidato más derechista que se puedan imaginar y, de seguir manejándose las resultas petroleras de manera centralizada, en un país donde más del 95% de las exportaciones es petróleo, quiéralo o no, ese derechista será un comunista, por mucha propiedad privada que respete, por muy azul azulito que se vista.
Ruego que el "Hecho en Venezuela" un día llegue a significar un "Hecho por los ciudadanos venezolanos", por cuanto, mientras, sólo es posible el "Deshecho en Venezuela".

1 de septiembre de 2011

Presidente ¡SI! Cacique ¡NO!

Hay varios candidatos de la oposición que considero podrían ser buenos presidentes, si tuviésemos una democracia funcional. Y de seguro entre los del oficialismo igualmente podría haber uno que otro que también podría serlo, si es que el oficialismo le permitiese eso. No obstante ninguno de estos candidatos nos servirá para lo que nuestro país necesita, de seguir sólo siendo elegido como el nuevo cacique de turno en nuestra dictadura de resultas petroleras. 
Un ejemplo, María Corina Machado, una candidata con mucha garra, capacidad y muy buena disposición, se pierde por completo en buenas pero erradas intenciones cuando recientemente afirmo, por ejemplo, que “trabajará para que Carora recupere el sitial que alguna vez tuvo como productor de leche y hortalizas”. 
Mi muy respetada candidata, le digo ¡No!; esa es no es una responsabilidad de un presidente, eso es responsabilidad de los ciudadanos de Carora. De ser Usted nuestro presidente lo que me gustaría verle hacer es facilitar y no obstaculizar el que los caroreños mismos hagan lo que les toca hacer para recuperar ese sitial, si es que así ellos lo quieren, lo suficiente, y sin que el Estado y sus sabelotodo, armados con nuestras resultas petroleras, se entrometan y decidan lo que deben hacer. 
En la próxima elección ruego que el tema sobre quién debe ser el sembrador de las resultas del petróleo, los ciudadanos o el Estado, sea el tema prominente. Solo un cambio fundamental en la asignación de tal responsabilidad indicaría que hemos aprendido algo de nuestros errores de por lo menos las últimas cuatro décadas. 
Un gobierno repartidor de resultas petroleras, en democracia, optimiza sus posibilidades de ser elegido por una de las dos siguientes vías: La primera es garantizando a un grupo bien identificado y representativo del 50.1 por ciento de los electores, que les entregara también las resultas que le corresponde al otro 49.9 por ciento restante, o sea básicamente el 2 por uno de resultas a cada uno. La segunda manera, su alternativa de triunfo, es lograr venderle a más del 51% la ilusión que por alguna razón, no explícita, se les entregará mucho más de un dos por uno. Ambas vías desvirtúan por completo lo que es la democracia y destruyen la valiosa representación de las minorías. 
Díganme que candidato anda por ahí queriendo entregar a los ciudadanos sus resultas petroleras sin hacer ninguna diferenciación y limitar su acción de gobierno a lo que éste pueda financiar con lo que los ciudadanos pagan en impuestos y les diré por cuál candidato debemos votar. 
Díganme que indios andan por ahí queriendo quitarse de encima el tener un cacique empoderado y endiosado con las resultas petroleras de los venezolanos y les diré quienes aprendieron la lección y por fin quieren hacerse ciudadanos en democracia. 
Y me preguntan “¿Porqué atacas a los candidatos de la oposición, cuando sabes que terminaras votando por alguno de ellos? Y les respondo “Justamente por ello, estoy seguro que un candidato de oposición ganará y por ello debemos querer imponer a alguien que logre los cambios necesarios y no uno que signifique sólo una continuación de nuestra tragedia, por mejor que nos luzca, por mejor que nos hable bonito, y por mejor que nos caiga (por lo menos al principio) el nuevo presidente. 
Entregarle al ciudadano sus resultas petroleras no es populismo. Populismo, y del bien malo, son las promesas de lograr maravillas administrando esas resultas a favor de los ciudadanos-amigos.

18 de agosto de 2011

Élite sumisa (por no decir otra palabra)

Oí al oficialismo vanagloriarse por haber reducido la pobreza y la brecha entre ricos y pobres, igualito como se han vanagloriado muchos gobiernos del ayer, e igualito como se irán a vanagloriar muchos gobiernos del mañana... si es que no le ponemos un parado a la centralización de nuestras resultas petroleras. 
Al oficialismo solo me permito recordarle que cuando comenzó su gestión en 1999, recibía un nivel de resultas petroleras que equivalía a unos 15 dólares mensuales por cada ciudadano, mientras que actualmente estas representan unos 200 dólares mensuales, con menos petróleo extraído. Por supuesto, las cifras son calculadas suponiendo que todo el petróleo extraído es vendido y cobrado a precios internacionales. 
Cuando se regala el 10 por ciento del PIB en gasolina a quienes tienen carros o a empresarios del contrabando; o se regala millonadas en dólares baratos a los que importan para revender caro, o a quienes gastan en el exterior castigando a los que buscan hacer algo en el país... o simplemente se regala dólares a otros, hay que ver lo sinvergüenza que se necesita ser para hablar con cara tan lavada sobre reducir pobreza y brechas de ingreso. 
Si hubiese sido Presidente desde 1999 para acá, y simplemente hubiese repartido las resultas petroleras por igual entre cada venezolano, apuesto fuertes a lochas a que no solo tendríamos un país con menos pobres, y un país con una menor brecha entre pobres y ricos, pero también, ante nada, un país con una ciudadanía mejor preparada tanto para construir una nación como para defenderse por su propia cuenta. 
Hace poco, en este mismo espacio, le pregunte al cacique de turno y a los que aspiran ser caciques en el próximo turno: ¿quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada ciudadano venezolano usando 200 dólares mensuales, o usted usando 63.875.000.000 anuales? Solo alguien que responda "el ciudadano" indicaría querer ser un Presidente de una democracia funcional, o sea algo más que un cacique. 
Hoy, le hago la misma pregunta a cada uno de los indios de turno: ¿quién cree usted que le puede dar un mejor uso a sus resultas petroleras actuales de unos 200 dólares mensuales, usted, o el cacique manejándolas junto con las de los demás 28 millones de venezolanos? Solo quien responda con un "yo", indicaría el querer ser un ciudadano en una democracia funcional. 
¿Dónde está la élite de nuestro país? O está hundida en la más profunda indiferencia o, peor aún, está gozándose una irresponsabilidad que argumenta como no culposa, justificándose ante la locura de Cadivi y la locura de la gasolina regalada con un "no me gusta, pero, si no me aprovecho, soy pendejo". Los miembros de nuestra disque élite llevan décadas limitándose a presenciar como perversos mirones los delitos contra nuestra nación... cuando es que no participan activamente en ellos. 
¿Cuándo tendremos una élite capaz de asumir su responsabilidad asegurando que las resultas petroleras dejen de ser la fuente de maldiciones que nos impide prosperar como nación? ¿Cuándo tendremos una élite que no se pavonee ante el cacique de turno, quien sea que esté de turno, o busque un "quítalo-a-él-pa-pone-el-mío", solo para lograr un cacique más cónsono con la imagen de una élite fina? 
¿Cuándo tendremos una élite que sabe que la mejor manera de evitar ser prostituida por las resultas petroleras es evitar que estas se acumulen en pocas manos? ¿Hay algo más triste que un país con una élite sumisa? ¡No! 

4 de agosto de 2011

Quiero dos tarjetas electorales más.

Ya en 1896, hasta antes del petróleo, en el COJO ILUSTRADO, Manuel Vicente Romerogarcía escribía "Venezuela es el país de las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas". Hay que ver cómo esa verdad luego se potenció a la enésima con la ayuda de las resultas del petróleo. Sazonado con mucha cursilería mediática, las nulidades nos restriegan a diario sus imbecilidades y, como razón, esa sola bastaría para arrancarle de cuajo al cacique que esté de turno, la chequera con nuestras resultas petroleras.
Pero qué difícil es cuando la sola posibilidad de llegar ser el cacique manejador de tales las resultas, o uno de sus más íntimos ayudantes, hace que todo político venezolano insista en que esas resultas sean del Estado. El poder decidir qué hacer y qué deshacer con nuestras resultas es un instrumento de poder demasiado irresistible para ellos poder renunciar a éste. En otras palabras, los ciudadanos necesitamos movernos nosotros mismos, si es que queremos acabar con tener nuestras resultas petroleras financiando a las nulidades engreídas.
En tal sentido le pido a la MUD, y al PSUV, que en las próximas elecciones presidenciales, incluyan una tarjeta donde el elector pueda votar por el candidato de la MUD o el del PSUV, pero cuyo uso expresa la exigencia del votante de que existan estrictas limitaciones sobre el monto de las resultas petroleras a ser entregadas al Estado, y que las restantes sean repartidas de manera disciplinada y equitativa entre los ciudadanos.
Y el asunto se nos hace urgente por cuanto la campaña electoral está entrando en esa fase donde se nos promete extraer más y más petróleo (ellos lo llaman producir más y más petróleo) y donde se nos promete usar las resultas petroleras mejor y mejor (sin que oigamos algo nuevo o distinto de lo que hemos oído desde 1974). La verdad es que algunas de las cifras de extracción que están asomando por ahí, si calculamos los barriles vendidos a los precios actuales, resultaría en unos ingresos petroleros del Estado tan gigantescos, que sin duda garantizaría una dictadura de-facto... sin importar el candidato que gane.
La semana pasada pregunté en este mismo espacio ¿quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada venezolano usando 200 dólares mensuales, o usted usando 63.875.000.000 anuales? Si bien recibí apoyo como nunca de los ciudadanos, ni un solo político siquiera asomó una respuesta. ¿Será necesario inscribir una candidatura monotemática en las primarias de la MUD para tener el chance de que el asunto sobre quién debe ser el sembrador del petróleo en Venezuela, el cacique o los indios, por lo menos se discuta? ¿Algo como lo que describí en "Los 100 días del presidente Kurowski" en EL UNIVERSAL el 5 de mayo 2011?
En Estados Unidos existe hoy un movimiento que se conoce como el "Tea Party". Es muy difícil definir a ese movimiento pero por lo menos ha logrado que ciertos asuntos de gran interés para el ciudadano, y para quienes pagan impuestos, y que antes estaban silenciados por el sindicato de los políticos, por lo menos se comienzan a discutir. ¿Será que aquí necesitaremos algo parecido? Lo bueno es que en nuestro caso ese movimiento no tendría por qué azuzar más divisiones, por cuanto sería un movimiento con todos los ciudadanos unidos de un lado y algunos pocos políticos unidos del otro.
El Universal

28 de julio de 2011

"Responde... y no te hagas el loco"

Si en Venezuela se extraen unos 2.5 millones de barriles de petróleo diarios, que generan unas resultas netas por barril de 74 dólares, eso representa 63.875.000.000 dólares anuales y lo cual, por cada uno de 28 millones de venezolanos, representa Si en Venezuela se extraen unos 2.5 millones de barriles de petróleo diarios, que generan unas resultas netas por barril de 74 dólares, eso representa 63.875.000.000 dólares anuales y lo cual, por cada uno de 28 millones de venezolanos, representa unos 2.400 dólares por año, unos 200 dólares por mes. La pregunta que habría que hacerles entonces al Gran Cacique y a todo aspirante a Gran Cacique, sería la siguiente: 
¿Quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada venezolano usando 200 dólares mensuales, o Usted usando 63.875.000.000 anuales? 
Si el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique responde: "¡Yo!", le repreguntaría... ¿Cómo es posible que usted menosprecie tanto al venezolano al mismo tiempo que le pide su voto de confianza? 
Si el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique responde: "¡Los ciudadanos!", le repreguntaría... ¿Entonces cómo es posible que no incluye usted en su propuesta de gobierno el darle al ciudadano venezolano el acceso directo a sus resultas petroleras? 
Y si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique me balbucea algo sobre socialismo, le diría "no sea usted tan sinvergüenza, cualquier socialismo que se respete, debe por supuesto iniciar por confiar en el individuo". 
O si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique balbucea algo sobre capitalismo, le diría "No sea usted tan sinvergüenza cualquier capitalismo que se respete, debe por supuesto iniciar por confiar en el individuo". 
Y si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique balbucea algo sobre como el que la economía venezolana no es lo suficientemente grande, o no está lo suficientemente preparada para recibir tal cantidad de resultas petroleras, sin crear problemas de inflación o de índole cambiario, le diría: "por supuesto, y hay maneras de enfrentar ese problema, el cual por cierto es uno de los problemas que tampoco alguno de los Caciques que han estado de turno ha logrado solventar". 
Y si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique balbucea algo sobre la necesidad de educar al venezolano le diría: no sea usted tan sinvergüenza... ¿Cree usted acaso que con un millón de doctorados, estudiados u honoríficos, la educación suya le alcanzaría para hacerlo mejor... y sin que algún día, con la soberbia del caso, meta nuestra pata nacional hasta la coronilla? 
Señor Gran Cacique, del turno de hoy o del de mañana, renuncie usted a la idea de quitar a otro para ponerse a usted mismo a manejar nuestras resultas petroleras, y entregue estas resultas a nosotros, los indios de turno. Después, como en cualquier país que se jacte de ser democrático, hablaremos de tú a tú sobre los impuestos que hemos de pagarle por una gestión gubernamental que valga la pena... en lugar de que se nos cobre por anticipado por una gestión de gobierno predestinada a ser malísima. 
Música paga no suena. Indios venezolanos todos, amarillos, azules, rojos y demás colores, unámonos para ponerle un parado en seco a estos petro-engreídos majunches caciques nuestros. Si bien entre nosotros, de seguro nos conseguiremos unos cuantos hasta aún más majunches, como grupo, los indios superamos al cacique en capacidad, por un larguísimo rato y trecho. 
¿Amigos me ayudan a preguntarle al Gran Cacique y a los aspirantes a Gran Cacique la pregunta Kurowski, o van a seguir permitiendo que se salgan con las suyas llevándose las nuestras?

21 de julio de 2011

¡No nos despreciemos!

Cuando un candidato a la presidencia venezolana, venga de donde venga, nos lanza su arenga de promesas sobre lo que nos habrá de dar "administrando" nuestras resultas petroleras, está anunciándonos, ni más ni menos, que él se considera más capaz de usar bien esas resultas de lo que cada venezolano estaría en capacidad de hacer con las que le corresponda. Eso, desde todo punto de vista, es simplemente despreciar al pueblo venezolano. 
Pero cuando y como diría Arturo Uslar Pietri, apendejados le creemos a ese candidato sus pazguatadas sobre el futuro promisor que con él nos espera, por cuanto él sí sabe firmar buenas órdenes de compra, eso lo que representa es un autodesprecio de nosotros mismos. 
Si queremos un país, es indispensable lograr que el debate político supere el plano de quien es el mejor repartidor de resultas petroleras y de quienes habrán de ser sus más devotos siervos y agradecidos consentidos. 
Sin duda que hay caciques más abusadores y prepotentes que otros, y actualmente tenemos uno de los que rompen el molde, pero, cuando nos llaman a no tenerle miedo y hacer lo que debamos de hacer, no nos demos por satisfechos con solo un cambiémoslo-ya-pa-ilusionarnos-con-otro, sino que extirpemos radicalmente ese maligno tumor nacional que significa situar nuestras resultas petroleras en manos del cacique de turno. 
Los que nos prometen que van a gobernar sin hacer diferencia en colores, simplemente plantean, sin siquiera saberlo, diferenciaciones basadas en otros criterios. Por ejemplo el cacique actual solo permite que los que posean una tarjeta de crédito puedan adjudicarse unos muy económicos dólares viajeros. La única manera de minimizar las diferenciaciones, es entregándole a cada quien su cuota parte de resultas petroleras. 
Y quienes nos prometen a incluir a todos simplemente no deberían tener el derecho de excluir a nadie. Pero por tener la política demasiados de "los que están conmigo y de los que no están conmigo", es a nosotros, los indios, que nos toca asegurar la inclusión de todos. 
Sé que me dirán que los políticos son iguales en todas partes del mundo, con o sin resultas petroleras. Exactamente, y, de nuevo, es justamente por ello que es a nosotros que nos toca imponerles limitaciones puesto que, si no, seguiremos friéndonos en nuestros propios hidrocarburos. No le pidamos peras al olmo, no le pidamos a un político que renuncie a las resultas petroleras, no le pidamos a un político renunciar a poder ofrecer sus ofertas del "si estás conmigo"... esa tarea de limitarle el acceso a ellas nos toca a nosotros. 
Imaginémonos un proceso electoral después que hayamos cumplido con nuestra obligación. Un proceso donde los políticos son los que nos deben demostrar de porque hemos de permitirles usar algo de nuestras resultas petroleras y del porqué debemos pagarle impuestos... Eso sí que sería un proceso electoral de verdad... y ese está a nuestro alcance, si así lo deseamos. 
Definitivamente necesitamos un gobierno de transición. No para manejar una burda transición de un cacique y otro, sino para una transición vital, entre un país fofo y pedigüeño y un país enérgico donde nosotros, los indios, somos los sembradores de nuestro futuro. 
Que el cacique de turno es más capaz que los ciudadanos en sembrar el petróleo, es un valor venezolano que no debemos defender, sino un valor venezolano que debemos erradicar. Hoy nadie nos humilla, hoy nos autohumillamos.

7 de julio de 2011

El Centenario de la Dependencia

Agua mucho la celebración del bicentenario de la declaración de nuestra independencia de España, el saber que en poco tiempo debemos recordar el centenario del inicio de nuestra dependencia del petróleo, aquella iniciada el 31 de julio de 1914 con el reventón de Zumaque 1. 
Nuestra profunda dependencia del petróleo, que solo va en crescendo, es económica, política y psicológica. 
Económica por cuanto no hemos tenido el carácter para domar los vaivenes de las resultas petroleras, por lo que siempre estamos expuestos a los latigazos del mercado. 
Política por cuanto no hemos tenido el coraje de ejercer nuestros derechos como ciudadanos dueños de las resultas petroleras, sintiéndonos siempre más cómodos buscando a un Gran Cacique para que los ejerza en nombre nuestro... para luego tener que hacerle a éste enrevesadas reverencias a fin de que nos devuelva por lo menos algo, o preferiblemente más de lo que nos correspondería de esas resultas. 
Psicológica por cuanto para ocultar nuestra dependencia hablamos de la industria petrolera y celebramos en alto nuestras pasadas y superadas independencias... para que a nadie se le ocurra el celebrar un Día del Petróleo que podría desnudarnos y mostrar que, profundamente adictos, ni siquiera tenemos la decencia de pertenecer a unos Petroleros Anónimos. 
 Especialmente duro debe ser el día de independencia anterior, la de España, para todos quienes deben estar conscientes que de no encontrarse en un país de dependientes petroleros dependientes del cacique de turno, y ante éste haberse rendido en los términos más absolutos que una rendición pueda implicar, no tendrían posibilidad de esperar que algunos, fuera de sus más intimo círculo de sufridos amigos, se calasen sus discursitos patrios. 
Si de verdad queremos lograr la independencia de los venezolanos, el próximo Centenario de la Dependencia sería una maravillosa ocasión para promulgar La Liberadora... si es que no la promulgamos hoy mismo, como sería lo más aconsejable. 
Esa Liberadora colocaría las resultas petroleras en un fondo petrolero manejado por ciudadanos sin vinculación política... desde el cual se traspasaría al país resultas petroleras por montos que puedan ser digeridos por la economía sin producir ingestas inflacionarias o excesivos gases que se esfuman en importación suntuarias. Igualmente La Liberadora prohibiría cualquier endeudamiento público que implicase una hipoteca explícita o implícita sobre las futuras resultas petroleras. 
Esa Liberadora limitaría las resultas que puedan anualmente ser traspasadas al Estado, al no exceder el monto menor del 15% de las exportaciones nacionales, del 4% del PIB, o del 25% que recibe el Estado de los ciudadanos directamente por concepto de pago de impuestos... lo último para evitar las dudas sobre quién es el verdadero soberano. 
Esa Liberadora determinaría que cualquier repartición adicional de resultas solo podría ocurrir mediante su entrega directa en partes iguales a los ciudadanos, los verdaderos sembradores del petróleo. 
Esa Liberadora nos tranquilizaría al determinar que el agrandar el futuro de nuestro país estará siempre en manos de nuestros hijos y nietos, sin necesidad de angustiarnos por la posibilidad de verlo desangrar en peleas sobre qué tribu habrá de imponer su cacique a los demás. 
Solo esa Liberadora podrá garantizar que el interés de los ciudadanos en defender la Constitución supere el interés de sus gobernantes en violarla.

30 de junio de 2011

¡La OPEP, es nuestro cartel!

Suponga un mundo con solo dos pozos petroleros, cada uno con una capacidad de satisfacer la demanda mundial, de 1.000 barriles. El pozo A presenta un costo de extracción de $18 por barril, el pozo B un costo de $20. ¿Qué pasaría, en un mercado libre? El pozo A extraería para satisfacer toda la demanda, pudiendo vender el barril en $19.99 y obtener unas resultas petroleras de $1.999 (1.000x1.99). Pero, si el pozo A y el pozo B tuviesen su OPEP, y deciden limitar la producción entre los dos a solo 950 barriles, cada cual extrayendo la mitad, el precio podría dispararse a $25 por barril. Con ello el pozo A obtendría resultas de $3.150 (450x7), $1.151 mayores que antes y el pozo $2.250 B (450x5) en lugar de cero. 
Eso es sencillamente la razón por la cual, si el petróleo es nuestro, como dueños de ese petróleo, como cualquier accionista dispuesto a defender sus intereses, debemos darle nuestro completo apoyo a la OPEP. Lamentablemente muchos de nuestros coaccionistas no están muy claros en el asunto. 
Unos de ellos, por cuanto sostienen que dejemos que sean otros los de la OPEP que se coman los cambures verdes que a veces toca comerse, al necesitar de reducir el volumen de extracción, y nosotros solo comernos las maduras. Puede ser, pero de haber pensado así todos la OPEP no existiría. Mejor es abrir los brazos a nuevos miembros en la OPEP, para buscar hacer algo más digerible la época de las verdes. 
Otros, por un simple prurito intelectual, el de solo aceptar mercado libres, se oponen por principios a la OPEP, sosteniendo que ésta no es sino un vulgar cartel. Pues bien, será un cartel, pero, como podría haber dicho Roosevelt, es nuestro cartel. Y basta pensar que hubiere ocurrido sin la OPEP si aún con la OPEP, el fisco de por ejemplo los países europeos, vía los impuestos a la gasolina, ya recibe mayores ingresos por barril de petróleo que el que recibimos quienes sacrificamos ese barril por siempre. ¿A cuenta de qué pueden algunos países tener derecho de proteger bienes renovables, como inventos, lo que les permite extraer el máximo de renta de las patentes, y nosotros no tener derecho de buscar maximizar el ingreso de nuestros recursos no renovables? 
Escribo esto por cuanto Alberto Quirós Corradi, en "La Futura Industria Petrolera" El Nacional, 26 de junio 2011, dice lo siguiente: 
"No hay que tenerle miedo a crear una nueva relación Estado/sociedad/petróleo. Hemos vivido demasiado con la doctrina populista de la propiedad del Estado del subsuelo y todos los modelos que se intentaron bajo ese paraguas han fracasado. No hemos podido construir un país moderno, sin pobreza, con servicios adecuados y con pensiones dignas. Es hora de cambiar de paradigma. Los venezolanos como propietarios del petróleo tenemos derecho a recibir los beneficios que genera, participar directamente en su explotación y guardar parte de sus ingresos para el futuro inmediato, de manera de no seguir a merced de los vaivenes del mercado". 
Para quien como yo lleva más de una década y más de cien artículos indicando tal cambio de paradigma como la única esperanza para Venezuela, sin duda alguna el artículo de Quirós Corradi me contenta mucho. No obstante, por cuanto en todo ese artículo ni siquiera se mencionó a la OPEP, y algunas de las 10 sugerencias que contiene pueden entrar en serio conflicto con nuestra permanencia en la OPEP, también quede muy preocupado... por cuanto con eso no se juega.

23 de junio de 2011

¡Una madre ruta!

Con la excepción del caso de un corto gobierno de transición para imponer unas urgentes reformas fundamentales, estoy a favor de que sea uno de los jóvenes que asuma la próxima presidencia. Eso sí, que ese joven tenga la capacidad de aprender de las experiencias, y no que ese joven se ponga a soñar las mismas imbecilidades con las que nosotros, sus padres, soñamos de jóvenes en 1974. 
Acabo de leer sobre Leopoldo López proponiendo aumentar bastante la capacidad de extracción petrolera para lograr mayores ingresos. Nada mal con eso pero si no es precedido por una limitación constitucional sobre el monto de las resultas petroleras que se puede entregar al estado y a el nombramiento de los ciudadanos como los únicos sembradores del petróleo, tendría que recurrir a la versión vulgar del “¡Ni de broma Leopoldo!” La utilidad marginal nacional de un dólar petrolero hace tiempo que ha sido casi cero o hasta negativa.” 
Por supuesto que deseo brindar mi apoyo a un candidato inteligente y educado pero, como alguien que necesita de la libertad para respirar, mientras persista la locura de entregarle tanto poder al cacique de turno, me puede convenir tener un cacique bruto e inepto… por cuanto así en algo disminuyen las posibilidades de por siempre tener que vivir bajo una diabólica políticamente correcta dictadura democrática. 
Un Nuevo Tiempo, con su La Negra, en su momento, hizo unos intentos de cambiar la manera de darle uso a las resultas petroleras. Lamentablemente, tales esfuerzos, se enmarcaron más en el populismo de las dádivas que en el principio de lograr los cambios estructurales necesarios. 
Primero Justicia también ha hecho unas buenas tentativas de discutir sobre el tema, pero aun sin lograr o querer agarrar por los cachos al toro de las reformas fundamentales. 
Ahora bien como me parece oír a María Corina Machado confiar más en las madres y en las mujeres venezolanas que en los políticos o funcionarios públicos, sin excluir a los padres, mantengo la esperanza de verla ir por esa ruta madre de sugerir entregarle las resultas petroleras directamente a los ciudadanos, vía depósitos en tarjeta de debito, iguales per cápita, hasta por un monto global que sea digerible por la economía. 
Quién sabe, si como dicen que las mujeres tienen menor tendencia de creer en pajaritos preñados, de repente por ahí va la vía de quitarle el arma con el cual tanto mal nos hace quien sea que sea el cacique o ¿caciqua? de turno. Entregarle el poder al ciudadano es algo que no tiene color político y que puede reunirnos como nación. Por ejemplo, a diferencia de las opositoras u oficialistas izquierdas de partido o gobierno, las opositoras u oficialistas izquierdas de pueblo, deberían estar muy de acuerdo. 
Esta semana el presidente de Rusia Dmitry Medvedev en una entrevista en el Financial Times decía: “Nuestro enemigo está dentro de nosotros. Por un cúmulo de razones, la gente de este país invirtió todas sus esperanzas en el amable Zar, en el Estado, en Stalin, en sus líderes y no en sí mismos.” ¿Suena familiar? 
  PS. De una carta mía en El Universal, Mayo 2005: “Cuando de nuevo leemos sobre las vergonzosas condiciones que rigen en nuestras cárceles no queda más remedio que recordarles otra vez a nuestros jueces que cada vez que envíen un reo ahí, puede ser como, a conciencia, enviar alguien a un campo de exterminación del tipo Auschwitz. ¿Quieren los jueces que los ciudadanos los demandemos en La Haya?” 

16 de junio de 2011

El absceso


Me preguntaban en el exterior sobre cómo le va a Venezuela y les respondí "más del 95 por ciento de todas las exportaciones del país van directamente al Estado, donde son administradas por el cacique que esté de turno... así que, díganme ustedes cómo creen que nos va". No requerí decir más nada, por cuanto todos sabían que, en la terminología del día, eso es como vivir dentro de un absceso, pus por doquier. En el caso nuestro con el muy serio agravante de que pocos quieren o siquiera entienden la necesidad de drenarlo.
¿Qué plan nacional para hacer de nuestro país un mejor país y de nuestros ciudadanos unos mejores ciudadanos, puede una oposición presentar basado en que el petróleo seguirá teniendo tanta importancia y seguirá siendo manejado, en esencia, de la misma manera?
¿No entienden quienes se venden como más capaces de distribuir los ingresos petroleros que simplemente serán otros productores de pus, hagan lo que hagan? Cuando las resultas petroleras les llega a Venezuela éstas pueden ser usadas para su desarrollo pero, una vez que caen en una todopoderosa central distribuidora, se convierten en puro pus.
¿Qué tontería es esa de hablar sobre cumplir con la Constitución cuando nuestra realidad petrolera imposibilita que la constitución se pueda cumplir? Una Constitución se escribe, ante nada, para limitar el poder del Estado... y ante la actual concentración de poder, no hay constitución que valga, por mucho que la actual se quiera obedecer y respetar.
Para drenar nuestro absceso nacional y librarnos del pus y de los tejidos muertos en nuestra patria, propongo lo siguiente:
Primero, limitar el monto de las resultas petroleras disponibles para la economía nacional a las que le resultan digeribles a la economía nacional. Eso fue lo que se intento hacer con el Fondo de Inversiones de Venezuela, pero que no se logró, sólo por cuanto no se pudo mantener las manos políticas alejadas del FIV. Y aquello lo sé por cuanto en 1974 fui el primer gerente de diversificación del FIV, pero que a los muy pocos días de ocupar el cargo, el mismo día que llegaba el escritorio, renunciaba asqueado por las presiones políticas que ya se notaban. \
Segundo, limitar la concentración de las resultas petroleras en el Gobierno. A tal fin he propuesto limitar lo que se pueda traspasar anualmente al Estado de las resultas petroleras a no exceder el menor monto: del 4 por ciento del PIB, del 15 por ciento de las exportaciones nacionales o del 25 por ciento de todo lo que el Estado recibe en contribuciones fiscales de sus ciudadanos.
Tercero, si las resultas petroleras que pueden traspasarse a la economía nacional exceden de lo que es permitido traspasarse a el Estado, esos traspasos deben ocurrir solo vía el pago de cuotas iguales, en efectivo, a cada uno de los ciudadanos dueños del petróleo.
Y eso sí, que seamos los venezolanos quienes drenemos nuestro absceso. Eso de permitir que otros se queden con nuestras resultas petroleras para gastarlas ellos, eso parece indicar además la existencia de un muy serio absceso craneal.

9 de junio de 2011

¡Vivir pidiendo!

El cacique de turno, por cuanto nuestras fabulosas resultas petroleras le resultan insuficientes, explicaba cómo le pediría a Brasil 4 mil millones de dólares para ayudar construir las millones de viviendas qué, por cuanto no quiere que el sector privado venezolano o los profesionales venezolanos le tapen su brillo de Cacique Sol, le pedirá a China, Rusia, Bielorrusia e Irán que le construyan, con el fin de entregárselas a quienes se las pidan a él, como a él le parece que deban pedírselas, en sus asambleas de vivienda-venezolanas, a las que deben asistir quienes no que quieran quedar relegados a una segunda lista, una lista que todos intuyen que no servirá para la pedidera. ¡Vivir pidiendo! 
Y no se trata de cualquier casita... el cacique promotor nos cuenta que viene con escuelas, canchas deportivas, gimnasio, parque infantil, caminerías, áreas para cultivos, fuentes de empleos (carpinterías y ferreterías) y mucha seguridad... o sea en otras palabras ofrece, a los suyos TUTA LA VITA bella... ¿y los demás?... allá ellos. Y sale un viejito con una cuña diciendo "Si yo fuera muchacho de 18 años me iría a una nueva forma de vivir". 
Y como según el cacique nada de eso puede ofrecerlo ese capitalismo que convierte todo en mercancía, resulta indispensable darle más y más tiempo a su revolución, donde la única mercancía transable es la alabanza de sus ocurrencias.
Y, de repente, ese cacique que durante su gobierno ha regalado más de un año completo de producto interno bruto de Venezuela sólo en gasolina para nuestros carros, y que ha ayudado con dólares baratos a colocar millones de carros en las colas de nuestras carreteras, con un desprecio total a la economía, al ambiente y a la gente, pregunta en tono retórico... ¿qué es más importante los carros o la gente?
Y queda más claro que nunca que quien posee el control de la chequera de nuestras resultas petroleras, se considera en derecho de decir y hacer absolutamente cualquier cosa, sin necesidad de considerar minucias tales como la verdad, la decencia o el sentido común... e igualmente queda claro que los indios aceptan que tiene ese derecho... y quienes no, es sólo por cuanto prefieren a otro cacique al cual aceptarle sus tonterías.
Si alguien duda del porqué necesitamos quitarle al cacique nuestras resultas petroleras ése "Aló" es suficiente... y, mis no tan queridos QUÍTATETÚ-PAPONERMEYO, no me vengan con el cuento que con cambiar de cacique basta. Venezuela, para lograr ser más que el país de la piñata arreglada y negociada que es, necesita que sus ciudadanos salgan del trance del vivir pidiendo, en el cual fueron colocados a cuenta de un trágico accidente histórico. 
Y el actual cacique de turno está tan convencido de que si no logra construir las viviendas no podrá ser reelecto en el 2012, y está tan convencido de que si logra construirlas será cacique por unas cuantas lunas más, que nadie en su alrededor se atreve asomarle la verdad. Esa verdad de que un plan tan desbalanceado de inversión como el que se propone, generará todo tipo de cuellos de botella y situará tanta liquidez no absorbida en la calle, que sólo se avivará aún más esa inflación que al final, como siempre, terminan por pagar y sufrir quienes no tienen nada de recursos con que pagar y a quienes ya le sobran sufrimientos. Pero, el vergonzoso silencio de su círculo íntimo de interesados, es solo otra faceta del mismísimo problema. ¡Pobre pobres de Venezuela, bien caro pagarán las casitas rojas rojitas!

2 de junio de 2011

Patrioteros de pacotilla

Defender la patria por cuanto crees que te conviene políticamente, no tiene nada que ver con defender la patria y todo con explotar a la patria. Hay quienes hoy se rasgan las vestiduras ante una relativamente inofensiva expresión de disgusto de Estados Unidos por el hecho cierto de mantener el gobierno actual de Venezuela, y Pdvsa, una abierta amistad con un gobierno, Irán, y que se declara como enemigo de muerte de Estados Unidos.
¿Pero dónde está, por ejemplo, las protestas de cualquiera de estos agitados, cuando la Florida de verdad castigó a Venezuela prohibiendo el uso de la Orimulsión para la generación de su energía?
¿Pero dónde está, por ejemplo, las protestas de cualquiera de estos agitados, cuando Europa aumentaba de mes a mes los impuestos al consumo de la gasolina y con ello le imponían un arancel de facto a nuestro principal producto de exportación?
¿Sí, dónde estaban en ese entonces los Chávez, los Vivas, los Maduro, los Flores, los Ramírez rojo rojitos y los demás "petro-patriotas"? Pues calladitos, por cuanto no les convenía a sus pellejitos.
Yo sí me expuse, hasta al ridículo, solicitando por escrito, justamente en el DAILY JOURNAL que leían todos los estadounidenses, el boicotear a Mickey Mouse en Disney por lo de la Orimulsión. Yo sí publique más de cuarenta artículos sobre el tema de los impuestos al consumo de la gasolina y por cierto mi primer artículo en EL UNIVERSAL versaba justamente sobre ese tema.
En tal sentido tengo todo el derecho moral de decirles a estos patrioteros de pacotilla que se callen, que la defensa de Pdvsa comienza por casa y que lo que Estados Unidos ha asomando no le hará ni remotamente el mismo daño a nuestra querida Venezuela que su extraordinariamente mala administración, tanto de nuestra empresa extractora del petróleo como de nuestras resultas petroleras.
Ah, pero ya los oigo... todo eso es por cuanto Kurowski se opone a nuestra nueva y revolucionaria Pdvsa. Pues sí me opongo a ella, cómo no, pero, a diferencia de los cobardes oportunistas, también puedo evidenciar haber criticado la vieja Pdvsa, cuando me parecía que debería ser criticada.
¿Dónde están por ejemplo sus cuestionamientos, a tiempo, sobre varios de los aspectos del proceso de centralización de Pdvsa y de Apertura y que ciertamente podrían ser cuestionados? Yo sí critique públicamente la centralización de Pdvsa y varios aspectos de la Apertura, no después, sino durante.
¿Dónde está por ejemplo sus cuestionamientos sobre la venta a Citgo de petróleo a precios subsidiados, sólo para mostrar que esa empresa era rentable... así hubiere que pagar impuestos en Estados Unidos? Yo sí lo critique como lo que era, un engañoso abuso.
Fueron los soldados de Estados Unidos quienes liberaron a mi padre, un soldado polaco, del campo de concentración, por lo que le tengo un inmenso afecto por ese país. No obstante no vacilo ni un instante en criticar a Estados Unidos si hacen algo que considere vaya directamente en contra de los intereses de mi nación, o en contra de los intereses de su nación, puesto que eso es lo que hacen los amigos.
Por alguna razón la gran mayoría de los venezolanos llevamos una espinita antiyanqui por dentro, pero volver esa espinita en un maligno tumor, sólo se le puede ocurrir a un gobierno cancerígeno. Hagan un referéndum en Venezuela y pregúntenle a la ciudadanía que de tener que elegir a quién prefieren de aliado y amigo, a Estados Unidos o a Irán. ¡Atrévanse!