20 de junio de 2002

Un vikingo guaiquerí…

... FUE LO PRIMERO QUE PENSE cuando, en el reciente foro 'Creación de Capacidad Nacional en Desarrollos Costa Afuera', coordinado por la Cámara Petrolera de Venezuela, mostraron la imagen de una plataforma de explotación de gas en aguas profundas en la zona de Paria, que desplegaba una bandera noruega y una venezolana.
Venezuela está próxima a adentrarse en el área de la producción del gas libre, por lo que todos buscan asegurar que el resto de la economía nacional logre finalmente una verdadera participación en el sector, a diferencia de la poco alcanzada con el petróleo. ¿Qué mejores baquianos que los vikingos noruegos, quienes, comenzando de cero en los setenta, hoy se tutean con quien sea en la producción de bienes y servicios para la industria del petróleo y del gas?
Si bien alentaba ver el entusiasmo de los empresarios presentes, sin embargo, me preocupa cómo podrán obtener los recursos financieros necesarios para desarrollarse y competir. De nuevo vi la plataforma NorVen y, como economista, comencé a especular sobre alternativas.
Hace unas décadas, uno de los tópicos más discutidos en finanzas versaba sobre las captaciones y los créditos 'offshore' (costa afuera), que pagaban más y cobraban menos, por no estar afectados por las regulaciones cambiarias aplicadas en tierra firme. ¿Podría desarrollarse un nuevo instrumento financiero útil en una plataforma 'offshore'? Y, de desplegar la bandera noruega y la venezolana... ¿que prima de riesgo-país se le aplicaría?
Como nadie es profeta en su tierra, si por ejemplo, un fondo de pensión noruego decidiera destinar una importante suma de sus propios recursos al financiamiento en Venezuela del gas y de sus actividades conexas... ¿no podría ese fondo llegar incluso a atraer algunos de los recursos venezolanos privados en el exterior, considerando que debido al pobre desempeño de Wall Street, probablemente han perdido en los últimos dos años algo así como el valor de toda nuestra deuda pública externa?
Siempre he cuestionado a los gobiernos, que al privatizar u otorgar licencias de explotación, reciben un gran pago inicial, porque eso sólo significa: 'pan para hoy y hambre para mañana'. No obstante, de llegar el Gobierno a recibir algún pago inicial por otorgar las concesiones de gas, lo primero que debería hacer es sembrar y constituir un fondo (500 millones de dólares) para apoyar el desarrollo de las actividades del gas y sus actividades conexas... ¡Qué iluso es Kurowski!
Una información amplia, veraz y transparente sería la mejor manera de reducir riesgos y, consecuencialmente, lograr precios más altos o créditos más largos y baratos. Es por ello que me sorprendió oír que recomendaran en el foro efectuar un mapeo sismográfico de toda la zona costera de Venezuela, por cuanto ya lo daba por hecho. Si nuestros meritócratas nos están lanzando por la vía del gas, sin haber aprovechado todos los últimos avances tecnológicos, para saber y hacer saber con antelación el gas que tenemos entre manos... no hay duda de que necesitamos de los vikingos.



19 de junio de 2002

La Apertura indispensable... de PDVSA

Nuestro petróleo es pesado y contiene mucho azufre, por lo que resulta más difícil de vender que el néctar de nuestros competidores. Gracias al Programa de Internacionalización de PDVSA, basado principalmente en la compra de una serie de refinerías especializadas, parecería que hasta la fecha hemos logrado superar ese obstáculo o por lo menos así nos lo dicen y así lo creemos. No obstante, es triste que nuestra confianza en PDVSA deba resultar de un inmenso acto de fe y no de contundentes respuestas a las preguntas y dudas que flotan en el ambiente.
Hay quienes se preguntan si nuestras refinerías verdaderamente son usadas para procesar crudos pesados, al existir información que apunta a que muchas de ellas procesan crudos livianos y que seguimos contratando con terceros la refinación de los pesados.
Aún cuando suene increíble, hay quienes sospechan, que el verdadero trasfondo de estas adquisiciones obedece a un intento de PDVSA por asegurar que ciertos flujos financieros queden fuera del alcance de las garras de su propietario. En tal sentido, hay quienes llegan a sostener que nuestros tecnócratas petroleros están tan aislados del resto del país, que prefieren que PDVSA pague impuestos al 35% en los Estados Unidos, que pagar el 66% en Venezuela, sólo porque eso le resulta menos oneroso a La Corporación.
Hay quienes piensan que de decidir PDVSA vender algunas de estas refinerías, probablemente no recuperaría su inversión, salvo que se incluya dentro del precio la garantía de un contrato de suministro de crudo a descuento. Algunos sostienen que eso fue justo lo que pasó cuando PDVSA las compró, es decir, que los precios de adquisición fueron demasiados altos, porque de antemano incluían la plusvalía que se podría derivar de una relación preferencial con PDVSA.
Siempre me he preguntado si no resultaría más efectivo vender nuestros crudos directamente en el mercado, así sea con grandes descuentos, en lugar de incurrir en los costos de ejercicios tipo Citgo, tan difíciles de controlar, más aún cuando la propia Citgo, en documentos públicos, reconoce que de todas maneras le compra petróleo a PDVSA a precios por debajo del mercado.
En 1986 declaré a la prensa que no importaba lo bueno, lo capaz y lo meritorio que fuesen los profesionales de PDVSA, si se les dejaba actuar solos y sin supervisión, tarde o temprano, pondrían la torta… eso es humano… Basta el ejemplo de ENRON.
Amigos, por meritorios que sean los meritócratas de PDVSA, siempre serán nuestros empleados, con sus propios intereses. Asimismo por buenos que sean los políticos de turno, tarde o temprano su interés se limitará a cuánto le puedan sacar a PDVSA para el gasto público, para así ganar las próximas elecciones. Es por ello que insisto en la urgencia de un Ombudsman Petrolero o una Comisión Nacional de Energía, fuerte y autónoma, que sólo responda al país civil, para que vigile nuestros intereses a largo plazo.
Señores, aprovechemos el actual despertar de la ciudadanía para exigir la verdadera apertura de
PDVSA.
Publicado en Tal Cual 19 de Junio de 2002



 

9 de mayo de 2002

El monólogo de Kurowski

El debate económico ha sido secuestrado por quienes nos quieren ver como otra Cuba o por quienes más bien tienen a Puerto Rico en mente… ¡Estoy harto de sus propuestas talibánicas! Un verdadero pacto de gobernabilidad debería comenzar por sacar momentáneamente del tapete aquellos asuntos conflictivos sobre los que no podemos perder más tiempo discutiendo, tales como:
Privatización de PDVSA. Para la defensa de nuestros intereses petroleros, en las actuales circunstancias no existe otra alternativa lógica que la de ser miembro de la OPEP, lo que obliga a que PDVSA sea 100% del Estado. 
Servicios públicos. Buscando vender bien caro los monopolios eléctricos a empresas extranjeras, hipotecando así nuestro futuro con tarifas innecesariamente altas, nunca desarrollaremos otras alternativas, que las hay.
Fondos de pensiones privados. Mientras no existan en el país instrumentos financieros, que permitan colocaciones prudentes a largo plazo, la discusión del tema es irrelevante. 
Ley de tierras. Mientras el Estado sea el principal latifundista, propietario de todas las tierras que quiera repartir y no existan condiciones para que las actividades económicas a desarrollarse en tales tierras sean rentables, todo el bla bla bla de expropiar tierras privadas, es ridículo, dañino e inmoral.
Impuestos. Por cada impuesto regresivo que se implemente sólo por su facilidad de cobro, más alejados quedan los impuestos redistributivos, que el país sí necesita.
No obstante, por la precaria situación de nuestro país, puede que necesitemos de medidas extremas, pero el único extremismo válido aceptable es el que coloque a Venezuela de primero… Un buen comienzo sería con la reafirmación de nuestra realidad petrolera, defendiéndola con orgullo. A cuyo fin, me atrevo a sugerir algunos gritos de guerra:
Mientras la demanda por el petróleo sea desplazada artificialmente por la de otras fuentes energéticas, a causa de un neo proteccionismo ambiental o fiscal, que afecte sólo al productor petrolero, Venezuela no tiene por qué respetar convenios comerciales. El trato tan poco equitativo que recibimos se evidencia cuando observamos cómo en Europa se cobra un impuesto ad valorem al petróleo superior al 400%, que no sólo disminuye su demanda, sino que tales ingresos se destinan a subsidiar al carbón y hasta al maíz, que convertido en etanol y exportado a los Estados Unidos, donde bajo el amparo de cuestionables normas ambientales desplaza al petróleo.
Venezuela recibe sus divisas exportando petróleo, un bien que se vende por sí solo, de acuerdo a su precio e independientemente de cualquier acuerdo comercial, llámese ALCA u otro. En tal sentido, y antes de permitir a los extranjeros el acceso al jugoso mercado venezolano de la recirculación de petrodólares, no deberíamos conformarnos con que nos compren petróleo, deberíamos pedir otra contraprestación, tal como la generación de empleos.
Pienso que quizás un Credo Petrolero sea justo el ingrediente que nos falta para formular esa pegaloca que tanto necesitamos como Nación… ¿qué perdemos tratando?
El Universal, Caracas, 9 de mayo de 2002



25 de abril de 2002

La encrucijada de Pdvsa

Hay quienes sostienen que somos tontos útiles de la OPEP y proponen que PDVSA la abandone y busque un mayor volumen de producción pero, en el mundo real, donde impera la resultadocracia, si a un ejecutivo se le hubiera ocurrido presentar una propuesta similar a los dueños de una empresa, sin ni siquiera presentar un flujo de caja proyectado, sería despedido. 
Hasta la fecha, cualquier evaluación objetiva de los INGRESOS de PDVSA tiene que concluir que éstos han sido fabulosos y que en gran medida se han debido a la OPEP, por lo que no creo que hayamos sido tan tontos… o por lo menos nunca tan tontos como lo seríamos si abandonáramos ese paracaídas y nos lanzáramos al vacío sin haber desarrollado otra alternativa. 
Otra sería la posición si los Estados Unidos, necesitados de seguridad energética, nos colocaran una orden de compra a largo plazo a precios razonables, pero desgraciadamente hasta la fecha la única propuesta que se nos ha formulado es la de producir más… y rezar para que los precios no se caigan. 
Hay quienes argumentan que el valor de la producción petrolera no es el beneficio en dólares que le produce a la Nación, sino la actividad económica que genera. Aún cuando tuviesen razón, la tesis es algo extraña ya que suena a maximizar costos, por lo que a todo evento me permito recordarles que música paga no suena y que PDVSA debería primero aprender a generar actividad local con el volumen actual. 
En tal sentido, considero interesante comparar nuestro desarrollo petrolero nacional con el de un país como Noruega, que comenzó el desarrollo de su petróleo de cero mucho después que Venezuela, también con una empresa estatal, la Statoil. Por cuanto Noruega ya posee miles de empresas que compiten exitosamente por todo el mundo, vendiendo servicios petroleros de la más avanzada tecnología, evidentemente nos hemos quedado rezagados. 
Sin duda hay muchas diferencias entre Venezuela y Noruega, pero en un foro reciente se dijo algo que puede explicar el porqué de la gran diferencia. Según un vocero de Statoil, cuando se observó que en la primera licitación importante de esa empresa sólo acudían extranjeros, el estado noruego la obligó a dividir ese contrato en tantas piezas como fueran necesarias para que sus nacionales pudieran estar presentes. 
Lo anterior sugiere, que entre los nuevos méritos que debemos incluir en la meritocracia de PDVSA, está el saber como incorporar al país en la actividad petrolera, pero de verdad. Esto tardará, ya que no sólo parecemos más dispuestos a favorecer la importación de bienes y servicios, sino que además vemos con suspicacia cuando existe alguna relación contractual entre el Estado y sus nacionales. 
Con respecto a lo anterior cabe una anécdota de 1911, cuando Churchill decidió que la armada inglesa sustituyera al carbón por el petróleo y asignó tal responsabilidad al Almirante retirado Jacky Fisher, quien se dice que lo primero que hizo, por ser un verdadero servidor público, fue vender todas sus acciones en la Shell, para no tener conflictos de interés.




14 de marzo de 2002

Kurowski a Pdvsa

Durante los últimos 5 años he publicado más de 80 artículos expresando opiniones críticas en relación con en el manejo de PDVSA y de nuestras políticas petroleras. No obstante, jamás he sido contactado, ni por curiosidad, por ese sector... a no ser por la vez que el CIED, ese ente que se presenta como la Universidad Corporativa de PDVSA, me llamó sólo para preguntarme: ¡Kurowski! ¿Qué tiene Usted en contra de nosotros? 
Por ello debo reconocer, que los siguientes comentarios relativos al actual bululú meritocrático son hechos desde afuera, sin conocimiento sobre las particularidades internas de PDVSA, como lamentablemente también serían las opiniones del 99.999999% restante de los venezolanos. 
Para comenzar, quisiera aclarar que no me cabe la menor duda de que, hasta la fecha, los meritócratas de PDVSA han cumplido mejor con su misión de generarle ingresos a la Nación, que los políticos con la suya de darle un uso racional a tales ingresos. No obstante, a la hora de la verdad, tal afirmación me resulta algo irrelevante por cuanto quien tiene el mayor mérito con lo del petróleo venezolano es Dios... seguido por la OPEP. 
Hace unos años, cuando lo de la Apertura, tuve la impresión de que ésta consistía en que para adelantar unos objetivos propios de algunos en PDVSA, se había “convencido” al gobierno de turno con el pago de unos cuantos miles de millones de dólares, que en esencia no eran sino un adelanto de impuestos por cobrar, equivalentes a lo que hoy sería si el gobierno fuese a vender, por diez años, el derecho de introducir importaciones libres de aranceles. Como detesto ver como nuestros gobiernos malgastan sus ingresos ordinarios, me enfermaba la posibilidad de adelantarles ingresos, por lo que protesté y sostuve que la sociedad civil merecía tener sus propios representantes, directores u Ombudsman en PDVSA. Creo que esa propuesta sigue vigente. 
No quiero dejar nuestro destino petrolero en manos de unos políticos, que aún en el supuesto de que llegaran a perseguir unos objetivos correctos, de que tuvieran buenas intenciones y estuvieran libres de agendas propias, desgraciadamente muchas veces no poseen los suficientes conocimientos como para defendernos en un mundo global y moderno, lleno de complicaciones técnicas y pseudotécnicas. 
Tampoco quiero dejar ese destino en manos de una meritocracia, que por maravillosa que suene, no es sino un conjunto de normas sobre política organizacional y de personal, igualmente sujetas a ser masajeadas en defensa de intereses extraños. Si la meritocracia fuese tan buena, hace tiempo que todos habríamos abandonado la democracia. 
Amigos, estoy seguro de que nosotros los mortales, los dolientes finales, debemos tener el derecho de nombrar a la mayoría de los directores de PDVSA por un período largo, eligiéndolos entre profesionales con mente crítica y formación amplia, que no tengan otro interés que el bien del país y el futuro de sus hijos, nietos y bisnietos. ¿Directores como yo? ¡Pues SI! No hay tiempo para la modestia.



28 de febrero de 2002

A los militares de mi pais

Entre 1980 y 1999 Inglaterra, como tantos otros países, elevó con impuestos el precio de la gasolina al consumidor de 26 a 68 peniques por litro, simultáneamente que el productor veía disminuir su ingreso de 15 a 10 peniques. Esto ocurría justamente mientras Venezuela desmontaba la estructura arancelaria con la cual protegía la actividad económica nacional: industria, agricultura y servicios y firmaba convenios que la obligaban a respetar las fuentes de ingresos de los países desarrollados: propiedad intelectual, marcas y patentes. 
Hoy tenemos que por el agua europea importada, que se vende en Venezuela a Bs. 1.000 por litro, nuestro Fisco recibe 200; mientras que por la gasolina que se vende en Europa a ese mismo precio, el Fisco europeo se cobra 800. El alto margen que le queda al vendedor del agua le permite promocionar su marca hasta el punto de que, aún cuando el país está en crisis, muchos consideran a esa agüita como indispensable; mientras que en Europa los ingresos que percibe su Fisco por la gasolina le permiten a éste, disfrazado de ambientalista, subsidiar al carbón y demás fuentes de energía que compiten con el petróleo. 
Tengo ante mí 19 fechas en que se aumentaron los impuestos al petróleo, sin embargo no consigo registro alguno de que quienes representan nuestros intereses petroleros hayan protestado en su oportunidad por tales atropellos. Ello evidencia que nuestras fronteras económicas han estado totalmente desguarnecidas, como si una división de guerrilleros hubiera estado entrando por Maiquetía todos los días, sin que ninguno de nuestros militares se haya dado cuenta. 
Nadie puede alegar que esta guerra económica haya sido clandestina. España ha declarado oficialmente que su subsidio al carbón tiene como finalidad “alterar el orden económico” y hacer al carbón más barato que el petróleo. 
Ni hablemos de nuestras guerras civiles, por ejemplo la eléctrica, donde a pesar de nuestras riquezas energéticas enfrentamos un racionamiento y todo el sector es un caos. En Margarita, a cuenta de nuestra cuota OPEP, se genera electricidad a punta de petróleo, mientras que exportamos hidroelectricidad a Brasil, incluso a menores precios de la que compramos a Colombia y ni hablar de las políticas tarifarias, donde nuestras autoridades no tienen la menor idea de dónde vienen ni adónde van y no olvidemos la electricidad que se roba y las facturas que no se pagan. 
Un país tiene varias fronteras que defender. En condiciones normales Ustedes estarían a cargo de la territorial y nosotros, digamos los de la sociedad civil, de la económica y cultural. No obstante, en circunstancias extremas, como de una guerra, deberíamos recurrir el uno al otro, para darnos mutuo apoyo. 
¿Qué espero de Ustedes? Exactamente no lo sé. Sólo les ruego que antes de considerar sacrificar la vida de un joven venezolano en defensa de nuestra frontera territorial, se aseguren de que ésta no sea sólo una cáscara, por haberse vaciado nuestro país en lo económico y en lo cultural.


22 de noviembre de 2001

Lo privado y lo público del petróleo

Hay fundamentalistas para todos los gustos y las actuales turbulencias del mercado son propicias para que salgan de sus cuevas quienes predican que privatizando el petróleo se dará el milagro que acabará con todos nuestros problemas. ¡Cuidado con su canto de sirenas! 
Sí creo que debemos encontrar una manera más justa y eficiente de entregarle al ciudadano privado los ingresos petroleros, ya que el Estado, habiendo demostrado que sabe ganar en el petróleo, también nos ha demostrado que no sabe gastar. 
Sí creo que todo lo petrolero, distinto a la exploración y la explotación primaria, debe ser 100% privado, por cuanto el Estado no está diseñado para competir con la cruel eficiencia que tales áreas requieren y sólo consumiría inútilmente los recursos ya ganados. 
Sí creo que debemos lograr una presencia nacional privada en el petróleo, que no se limite a vender bombas y tubos. Cuando veo cómo un país pequeño como Finlandia desarrolla tecnologías para usar la orimulsión en El Salvador, mientras que en Venezuela no existe ni un solo generador que use el combustible que buscamos venderle al mundo, me avergüenzo. Por Ley, el 10% de la electricidad en Venezuela, debería ser generada con orimulsión. 
Sí creo que el ciudadano debe involucrarse más con el sector y puedo evidenciarlo con mi trayectoria: cuestionando la apertura... cuando otros lanzaban vivas; criticando los impuestos a la gasolina y los subsidios al carbón por discriminar contra el petróleo... cuando se ignoraba el problema; objetando la protección ambiental... cuando sólo persigue al petróleo; solicitando un ombudsman petrolero... para lograr algún control y sugiriendo el Día del Petróleo... para que el país aprenda a respetar y defender su recurso no renovable. 
Pero... también estoy seguro de que, en sus facetas primarias, la actividad petrolera debe ser 100% del Estado, por cuanto no debemos diluir la poca fuerza que tenemos para defenderlo, lanzándonos por la vía de explotarlo privadamente hasta donde el cuerpo y los costos marginales aguanten y, en tal sentido, le recuerdo a nuestros otros fundamentalistas algunos hechos de la vida real. 
Si Pdvsa fuera privada, olvídense de manejar recortes de producción como hoy, su gerencia podría hasta ir presa en Estados Unidos por actividades ilícitas de cartel. 
Si Pdvsa fuera privada, puede que se caiga la OPEP con lo que a los privados no les tocaría trabajar bajo la cómoda sombra de unos precios OPEP, sino competir contra los menores costos marginales de una industria privada saudita... y pedir cacao... al Estado. 
Si Pdvsa se vuelve privada, seguiría igualita la pelea del Estado por extraerle recursos. 
Amigos, como todos estoy angustiado por mi país y creo que necesitamos, no de menos, sino de mucha más revolución de la que hasta hoy hemos observado. Pero la revolución que yo reclamo, que no tiene nada que ver con el reestreno de obras fallidas con utilería gastada, tampoco se basa en mitos privatizadores y mucho menos en un ¡DALE, DALE! a la piñata de Pdvsa.


19 de noviembre de 2001

Para la próxima

Desde 1997 he publicado 71 artículos sobre el petróleo, sin lograr influir en la redacción de la actual Ley de Hidrocarburos. ¡No importa - clavo pasado! ... ya comenzó la discusión de la próxima Ley y a tal fin les presento un breve resumen de los cambios necesarios. 
1. Cuando en la Florida se prohibió la Orimulsión, busqué promover, sin éxito, la idea de colocar en una valla del aeropuerto de Miami, un pequeño mensaje, de pueblo a pueblo, indicando que eso no era la forma de tratar a sus amigos. Resulta indispensable enseñar al ciudadano a participar en la defensa de su principal activo no renovable, por lo que en la próxima, no podemos seguir ignorándolo. 
2. Es una vergüenza que a los 26 años de haber nacionalizado nuestra industria petrolera, aún no contemos con un ente creíble, capaz de repartir entre la industria y el Estado los beneficios obtenidos por la explotación, de acuerdo con los intereses a largo plazo del país y sujeto a las realidades de un mercado dinámico. Espero que la próxima logre sustituir el fijar a lo macho los impuestos y las regalías, por el uso del criterio flexible de un Ombudsman Petrolero. 
3. Ya se le ha causado suficiente daño al país al desaprovechar los recursos obtenidos por el petróleo extraído, como para arriesgar que la reservas aún no explotadas se dilapiden de manera anticipada. La próxima deberá prohibir toda posibilidad de anticipar rentas fiscales, tales como: el endeudamiento no operativo de PDVSA, las ventas de petróleo a futuro y la negociación de contratos de asociación, que se basen en la obtención de un pago inicial. 
4. El petróleo está expuesto a una continua discriminación mundial con los impuestos aplicados a su consumo, los subsidios otorgados a fuentes energéticas alternas y unas normas hipócritas de protección ambiental. Ante esto, el Estado debe conservar intacta la única defensa posible, que es la capacidad de decidir autónomamente los volúmenes de producción, por lo que imploro que la próxima prohíba cualquier limitación a esa capacidad. 
5. El Estado venezolano, gracias a la OPEP, ha logrado generar altos ingresos petroleros en las fases primaria de exploración y explotación, los cuales lamentablemente luego son diluidos al incursionar en actividades aguas abajo, que exigen una mayor competitividad. Para la próxima, solicito que las fronteras entre la gestión estadal y la privada sean delimitadas con mayor precisión


8 de noviembre de 2001

El ántrax petrolero

El ántrax petrolero

No obstante de que el índice de precios del petróleo bajó, en términos reales, de un 100% en 1980 a un 18% en 1998, la participación del petróleo en el consumo mundial de energía se redujo en ese mismo periodo del 43% al 35%. Lo anterior se debe a que el mundo enfiló contra del petróleo cañones de gran poder destructivo, entre los cuales destacan:


·       Los impuestos al consumo de los productos petroleros. Sólo como ejemplo, en Inglaterra, entre 1980 y 1998, los impuestos aumentaron de un 85% ad-valorem a un 450%. Lo que el Fisco inglés percibe por el petróleo es tanto, que un jeque árabe propuso entregarles el petróleo gratis y partir el ingreso 50-50%.


·       Los subsidios para fuentes de energía alternas. En España, por ejemplo, debido a los subsidios pagados a su carbón autóctono, en 1998 el 38% de la energía eléctrica se generaba con carbón, mientras que el gas y el petróleo, apenas significaban el 3%.


·       Una protección ambiental falsa y discriminatoria. Basta recordar la prohibición de usar la Orimulsión en la Florida, por sucia, para poder seguir usando el carbón.


Ante tales ataques contra nuestro principal producto de exportación, sería lógico que el país se uniera sólidamente en su defensa. Lamentablemente no es así, por el contrario, durante las últimas semanas un importante número de gestores petroleros, aprovechando la confusión reinante, consecuencia de los trágicos eventos del 11/9, se han dedicado a debilitar nuestra capacidad de defensa, sembrando ideas dignas de un terrorista intelectual. Algunas evidencias de ese contaminante “ántrax” petrolero serían: 


·       La noción de que la economía mundial requiere de una baja en los precios petroleros para salvarse de una recesión mundial. Más eficiente sería bajar los impuestos o usar el petróleo o el gas cuando, en términos reales, sean decididamente más baratos (y limpios) que el carbón. Y si lo que se solicita es simplemente una rebaja, que bajen ellos también sus márgenes de ganancia, por ejemplo en los antibióticos.


·       La prédica de que debemos cuidar la clientela, a sabiendas que el petróleo, al ser un producto genérico, lo único que importa es el precio. Clientes somos nosotros cuando compramos sus cachivaches renovables y reciclamos hasta el último dólar que obtenemos liquidando nuestro activo no renovable.


·       La tesis de que la única manera de mostrar amistad y solidaridad con los Estados Unidos es aumentando la producción petrolera, aún cuando disminuye la demanda, como si los Estados Unidos exigiesen que sus amigos fuesen brutos.


·       El sugerir la salida de Venezuela de la OPEP, debilitando la organización justamente cuando requiere de mayor unión, sin ni siquiera haber desarrollado una alternativa.


·       Que aún cuando el Estado Venezolano haya sido muy exitoso en generar ingresos petroleros, por haber sido un total fracaso al gastar tales ingresos, es necesario proceder a la inmediata privatización de nuestra industria petrolera........ ¡la madre de todas las ventas de los sofás!.


Compatriotas y amigos, aprendamos a defender nuestro petróleo y no nos dejemos engañar por falsos expertos. Para empezar, ¿por qué no exigimos la creación del Día del Petróleo?

 




3 de septiembre de 2001

Burrundanga sin candanga

En Inglaterra, entre 1980 y 1999, el productor de gasolina vio disminuir sus ingresos de 15 peniques a 10p por litro, mientras que el Fisco Inglés, con 20 decretos anuales, aumentó su impuesto de 11 a 58 peniques. Esa misma tendencia, altamente perjudicial para un país petrolero, se observó en la mayor parte del mundo, sin que nadie, ¡NADIE! de PDVSA, ni del Ministerio de Energía y Minas, ni del CIED, ni nuestros “expertos petroleros” hayan dicho pío al respecto. De allí que tuviera la ilusa esperanza de que la Ley de Hidrocarburos, en estudio, fuera más al fondo del problema. 
Llámenlo Excremento del Diablo si quieren, pero para mí el petróleo es y seguirá siendo una bendición para el país. Lo cierto es que, ya sea vendiéndolo a precios bajos, como despilfarrando sus ingresos, los venezolanos somos los únicos culpables de nuestra triste realidad. En consecuencia, si la Ley no ataca el problema planteado sólo podrá catalogársela como burrundanga sin candanga. Llevo años reclamando la presencia de un Ombudsman Petrolero, que defienda los intereses de los venezolanos y no pienso tirar la toalla...
El Petróleo es nuestro principal producto de exportación y debido a su importancia estratégica es frecuente víctima de políticas comerciales discriminatorias, algunas basadas en el apetito fiscal y otras, en hipócritas políticas ambientalistas, por ello considero que la Ley debería tener al menos un artículo que obligue a la Cancillería o a la autoridad competente a que, cuando negocie un tratado bilateral, le asigne primordial atención al trato que ese país le dé al petróleo. Quizás así nos evitemos la vergüenza de importar agua mineral de Francia con un arancel menor del 20%, cuando ese país le aplica a la gasolina un impuesto ad-valorem superior al 500%.
El proyecto de Ley sugiere que las operadoras aporten un 3% de su ingreso neto de exportación al Ministerio de Energía y Minas, para ayudarlos a hacer cumplir la Ley y como un 7% a PDVSA (sin decir para qué) ... ¡en total unos 300 millones de dólares al año! Por cuanto estoy harto de expertos que se rasgan las vestiduras cuando efectuamos recortes en la oferta de petróleo, pero que ven con indiferencia cuando el mundo reduce artificialmente su demanda, considero que parte de esos aportes deberían ir a financiar la Oficina del Ombudsman y a educar a los venezolanos en cómo defender nuestro petróleo y exigir resultados.


30 de agosto de 2001

¿Y... el ombudsman petrolero?

Parafraseando a alguien, diría que el petróleo es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de políticos y de tecnócratas petroleros. Por ello, considero que en la Ley de Hidrocarburos deberían incluir la supervisión ciudadana de la industria. 
Para maximizar nuestros ingresos petroleros requerimos, sin duda, de una OPEP fuerte, lo que excluye toda participación privada directa en las actividades primarias de exploración y extracción. No obstante, hay ocasiones en las que un defensor ciudadano, un Ombudsman Petrolero, capaz, independiente y con recursos, puede y debe arbitrar a favor de los intereses petroleros del ciudadano común. Veamos algunos ejemplos: 
Cuando nuestra industria petrolera se dividió en filiales, seguro que hubo duplicidad de costos, pero al menos presentíamos que se vigilaban entre sí. Ese modelo fue sustituido por un centralismo total, por lo que sería bueno saber, de alguien independiente, si esa reestructuración obedeció a criterios racionales o a simple apetito de poder. 
El proceso de la Apertura, por su parte, siempre me pareció un negociado entre unos tecnócratas con sus propias agendas y unos políticos ávidos de recursos fiscales. “Déjame ejecutar la Apertura, tú rebajas los impuestos a cobrar el día de mañana y, vía una subasta, te hago llegar un cheque grande para que lo gastes hoy”. ¿Qué hubiera dicho un Ombudsman al respecto? 
Se sospecha que para que las operaciones de CITGO lucieran mejor, se le vendía petróleo por debajo de su valor mercado. Algunos incluso sostienen que, para repatriar las ganancias ficticias, se firmó con los Estados Unidos el Convenio para evitar la doble tributación. Desconozco si será cierto o no, pero que exista la duda, ya de por sí es una vergüenza. 
El impuesto sobre la renta de PDVSA debería ser del 0% y sus utilidades repartidas vía dividendos, por cuanto no es lógico que una empresa estatal pueda reducir el costo efectivo de sus gastos, con ahorros impositivos obtenidos a costa de su único accionista. Ahora bien, por cuanto no se le debe permitir a PDVSA extraer petróleo cubriendo sólo los costos directos, sin que le quede nada a la Nación por sacrificar un activo no renovable, también son necesarias regalías, pero éstas, cuando no son flexibles, pueden imposibilitar la actividad misma. El manejo fiscal de PDVSA, con una Ley rígida y en condiciones de mercado cambiantes, siempre será imperfecto. Un Ombudsman, que influya en cuánto y cuándo debe repartir PDVSA, podría ser parte de la solución. 
¿Y quién no desea su presencia cuando, como sugiere la Ley, “... por circunstancias particulares ... podrá hacerse escogencia directa de las operadoras, previa aprobación del Consejo de Ministros”? Por no hablar de cuando a PDVSA la endeudan para pasarle fondos al Fisco o cuando la obligan a asistir al BCV en política cambiaria. 
En fin, el binomio: chequera de PDVSA y poder político del Ejecutivo es demasiado fuerte para que exista una real división de poderes en Venezuela, así que... ¡Soberano, exija su Ombudsman Petrolero ya!


2 de agosto de 2001

Ni un solo barril

A menos de tres años de haber sido desnudados en público, nuevamente se oyen las voces de quienes insisten que Venezuela abandone la búsqueda de un precio razonable para su petróleo, aumente su producción y se entregue por completo a las fuerzas y que “del mercado”. Según ellos Venezuela estaría mejor vendiendo 4 millones de barriles no renovables a 10 dólares, que 2 millones a 20. Con tristeza y pena ajena, les recuerdo algunos hechos. 
El índice de los precios del crudo, en términos constantes, pasó de ser un 100% en 1980 a sólo un 18% en 1998. Una rebaja en los precios de tal magnitud debería haber producido un aumento en el uso del petróleo, sin embargo no ocurrió. El petróleo, que en 1980 representaba el 43% del consumo mundial de energía, para 1998 sólo constituía el 35%. La explicación la encontramos en unos impuestos discriminatorios, unos vulgares subsidios y abusos escudados en la política ambiental. 
En Europa y muchas otras partes se cobran impuestos de más del 500% a los derivados del petróleo, llevando el precio efectivo del barril a más de 150 dólares, por lo que cada día se vende menos. Una baja en los precios del crudo de seguro sólo significará que el fisco europeo aproveche para aumentar aún más sus ingresos. 
En España en 1998 el 37.9% de su electricidad se generaba con carbón y apenas el 3.5% con fuel oil y gas. El porqué, según sus propias autoridades, está en los subsidios que pagan a su carbón autóctono. Una baja en los precios del crudo no aumentará entonces su venta, si acaso, sólo obligará al aumento de los subsidios al carbón. 
En la Florida, esa tierra que tanto hemos beneficiado con nuestro “ta barato dame dos”, ya estaríamos vendiendo nuestra Orimulsión, de no haber sido por una mafia del carbón, que logró “convencer” a sus autoridades de que la Orimulsión era sucia y el carbón limpio. Para quienes alberguen ilusiones de cambio, lamento informarles que según la prensa de los Estados Unidos los carboneros, gracias a sus generosos apoyos electorales, están más fuertes que nunca. 
A quienes crean que los altísimos precios petroleros son los causantes de la recesión económica actual y que regalarle el petróleo al mundo le permitiría tomar la senda del crecimiento económico sostenible – POR FAVOR .... 
A quienes crean que todos nuestros problemas como Nación milagrosamente se resuelven privatizando el petróleo – que le prendan velas a otro santo. Ya en 1723, muchísimo antes del petróleo, José Oviedo y Baños, en la Historia de la Provincia de Venezuela decía que “Si su fertilidad estuviera acompañada por la aplicación de los moradores y se supieran aprovechar las conveniencias que ofrece, sería una de las provincias mejor abastecidas y ricas de América.” 
Para rescatar nuestro país, requerimos del entusiasmo por defenderlo, no por entregarlo, por lo que, si queremos diversificarnos del petróleo, hagámoslo – pero no sobre la base de regalarlo. Mientras no exista un mercado libre para el petróleo, en lugar de la banda, ... quizás, .... ni un sólo barril a menos de 30.


19 de julio de 2001

Y ahí están, y ahí siguen

Y ahí están, y ahí siguen

Muchos esperaban de Chávez algo más que un refrescamiento de su arrugado sistema político, ansiaban el rescate de una política económica, que produjera mejores resultados, que considerase de manera pragmática el interés venezolano y liberara al país de quienes sólo se sienten realizados copiando y pegando los paradigmas globales. Pero, ¡qué va!... ¡Qué difícil le resulta! 

Nuestra no retribuida apertura comercial, le causó un inmenso daño al país. Y ahí están... siguen negociando quienes, aspirando lograr un cambur en un organismo internacional, se desvelan por ser fashion. Y ahí están... en materia de derechos intelectuales, marcas y patentes, siguen negociando quienes buscan representar los intereses de los propietarios de tales derechos y que, para eso, estudiaron sus jurisprudencias en sus universidades.


Vemos como países como Inglaterra, que entre 1980 y 1999 aumentaron anualmente los  impuestos a la gasolina hasta situarlos hoy en más de Bs.630 por litro, perjudicando nuestra principal exportación. Y ahí están... nuestro petróleo sigue, básicamente, en manos de quienes no protestaron lo que ocurría o lo que es peor aún, ni lo vieron.


Hay quienes no fueron capaces de entender, que los 63 millones de dólares recibidos por el Estado en la privatización de la electricidad de Margarita, no eran sino otra deuda pública externa, sólo que, en este caso, pagadera por el consumidor de la isla  a través de las tarifas. Y ahí están... en el sector eléctrico, siguen los causantes de ello y de la crisis que se nos avecina.


En 1997 advertía que el costo directo para el país de su entonces reciente crisis bancaria, sería superado por el costo de no saberla administrar y el costo, en términos de un menor crecimiento económico, que produciría el naciente puritanismo financiero. Y ahí están... tanto la burocracia de Fogade, como quienes regulan aceptando lo que el mundo les dicta en la materia, ignorando que Basilea nunca consideró los intereses de un país en desarrollo.


A finales de los 70, Venezuela tenía una de las bancas más modernas del mundo. Y ahí están ... quienes se desvelan por defender, como grandes avances tecnológicos y sólo por ser importadas, a unas pobres y vergonzosas loterías.


En 1997 también advertí, que el país se lanzaba por un horripilante tobogán recesivo cuando, en plena recesión, aumentaba la carga fiscal e iniciaba una política cambiaria, que parecía más destinada a abaratar el ocio en la Florida y el consumo importado, que a valorizar la competitividad del empleo en Venezuela. Y ahí están.. hoy, con la tragedia consumada, hasta Fedecámaras, hogar de tanto empresario suicida, no logra salir de su confusión.


¿Podemos encontrarnos? ¡Claro que sí! Para ello sólo requerimos de un nacionalismo, inteligente y libre de complejos.  Es cierto que a veces “el patriotismo es el último refugio del vagabundo”. No obstante, si Janeth Kelly puede reclamar la presencia del “Antichavista Bueno”, me creo con igual derecho, para reclamar la presencia del Patriota Bueno.




7 de junio de 2001

El referéndum petrolero

¿Estaría Usted de acuerdo con que la República Bolivariana de Venezuela firmara un contrato petrolero con los Estados Unidos de América (EEUU) en las siguentes condiciones?

* EEUU se obliga durante 50 años a partir de hoy a comprar y Venezuela se obliga a vender tres millones de barriles diarios de petróleo, de unas características venezolanas. El precio referencial (PR) será de US$25 por barril, indexado por la inflación de EEUU, más o menos un ajuste equivalente al 50% de la diferencia que exista entre el PR y el precio del mercado spot.

* Como contraprestación, Venezuela mantendrá además, a la disposición preferencial de EEUU, una cantidad adicional de 2 millones de barriles diarios, que pueden ser comprados por ese país a precios del mercado spot, siempre y cuando exista una emergencia que haga que tales precios superan el PR, en un 100%.

* Para asegurarle a EEUU el que Venezuela esté siempre en posición de cumplir con sus obligaciones de suministro, Venezuela acepta no contraer, bajo ningún pretexto, nuevo endeudamiento público para que no se descuente por adelantado la renta petrolera por recibir en 50 años y se despalillen tales ingresos en 50 días.

* Para asegurar el aplauso entusiasta del mundo ambientalista, Venezuela dedicará un 3% del ingreso petrolero a sembrar de árboles nuestro país y así dejar capturado el carbón que emite el petróleo.

* Para asegurarle a la ciudadanía venezolana su justa participación en la renta, (y que voten un SI), un 30% del ingreso petrolero bruto venezolano, deberá ser repartido directamente y por igual a cada venezolano. Tal reparto puede ser en efectivo o en tickets utilizables para servicios de salud y educación.

¿Sí o no?

De ganar el SI en un referéndum hipotético, como el antes descrito, Venezuela tendría una estabilidad macroeconómica, que le permitiría formular un verdadero plan de desarrollo y EEUU un mayor y más seguro abastecimiento energético, además de no tener que estudiar la alternativa de ampliar los límites de cobertura geográfica de planes como el de Colombia.

Pero mientras el mercado natural para nuestro petróleo, Estados Unidos de América, no sea capaz de valorar sus intereses por un período más largo que el trimestre en curso, prohíba el uso de la orimulsión para favorecer el carbón, no le importe que el petróleo caiga a 7 dólares por barril y prefiera crear costosas reservas estratégicas enterrando crudo o explotando áreas ambientalmente delicadas, entonces a cualquier Presidente venezolano, que desee defender a su país y que busque que el petróleo valga más que un miserable costo marginal de extracción, no le queda más remedio que fortalecer la OPEP y buscar alternativas en otros meridianos, así sea sólo para provocar celos.

Según entiendo, de esto es que se trata la geopolítica y es por ello que creo que a los Estados Unidos no les vendría mal estudiar algo sobre realpolitik especialmente cuando hace como 40 años, en una isla caribeña, reprobaron feamente la materia.

Posdata. Como alternativa también he sugerido la posibilidad que para fijar el PR se use el precio de mercado promedio de los últimos 5 años para así disminuir la volatilidad que hace daño tanto a los extractores como a los consumidores de petróleo.

Posdata. Habiendo observado el descarado despilfarro durante los últimos 15 años de unos increíbles ingresos petroleros, hoy exigiría que se le entregase a la ciudadanía por lo menos el 90% de las resultas petroleras... en efectivo... en dólares.

24 de mayo de 2001

A la iglesia de mi país

Por cuanto mi madre es protestante, yo también lo soy. No obstante, tal hecho no me impide acompañar a mi esposa e hijas cada Domingo a la Misa católica y sentirme muy cercano a mi Díos. 
Hay quienes no sienten la misma cercanía ecuménica entre la iglesia católica y la protestante. Por ejemplo, el Sr. Emeterio Gómez, un “neoliberal convicto y confeso”, a quien creo católico – aún cuando a veces lo he oído decir cosas poco cristianas - hace poco imputó a la iglesia católica una corresponsabilidad por la difícil situación del país. Según Gómez “la idea de Lutero, de aceptar el lucro como algo perfectamente legítimo, es lo que establece el vínculo entre el protestantismo y el capitalismo” por cuanto, para “poder aspirar al cielo, hay que trabajar y generar riqueza” – y quejándose Gómez de que “en el catolicismo nos quedamos al margen.” 
Para aliviarle la frustración a Gómez, déjame asegurarle, como protestante, que jamás he oído que aspirar el lucro y generar riqueza, sean llaves que garanticen entrar en el Reino de Dios. Es más, cuando observo a los venezolanos, día tras día levantarse temprano para cumplir con su labor en condiciones adversas, a veces he pensado que lo de la muy especial “ética de trabajo protestante”, sólo es un invento de algún promotor inteligente. 
Pero, si el católico Gómez puede quejarse, creo que el protestante Kurowski también puede con cariño y respeto hacerle una observación a la Iglesia Católica, la cual resumo en la siguiente pregunta. ¿Por qué nunca hemos oído en una Misa en Venezuela a un sacerdote expresar, a nombre de nuestro pueblo, un sincero agradecimiento al Señor por haber bendecido a nuestro país con el petróleo? 
De hecho, creo que la para mi inexplicable falta de agradecimiento como Nación por el petróleo, es una de las principales razones de la confusión que reina en nuestro país. Al no haber enseñado que el petróleo es un legado de Dios y que, como tal, debe ser responsablemente administrado, el país ni aprendió a defender como pueblo unido su valor, ni a protestar cuando sus ingresos son desperdiciados o repartidos injustamente por unos pésimos o corruptos administradores. 
Por favor, por el bien de sus feligreses venezolanos, consideren dar una Misa de Acción de Gracias al Señor por el petróleo. Quizás así, puedan transmitirle algo sobre la responsabilidad por los talentos, a un pueblo que ni siquiera celebra el día del petróleo y que ha llegado al colmo de atribuirle el petróleo, del cual viven, el ser una mera necesidad fisiológica del diablo. 
Por supuesto, de dar tal Misa, corren el riesgo de perder a Gómez de sus filas, por cuanto le debe resultar difícil oír como sus héroes no se comportan como tales. En Europa, los neoliberales protestantes, le aplican a los derivados del petróleo unos aranceles proteccionistas de más de 400%, mientras que, en Venezuela nuestro proteccionistas católicos, permiten importar agua con menos del 20%. 
Amigos, para que la siembra del petróleo sea más que sólo un sueño, debemos comenzarla por el corazón de los venezolanos.

29 de marzo de 2001

El cuento de la participación

El cuento de la participación
Dudo que exista algún conductor capaz de olfatear el contenido de su tanque de gasolina y declarar: Así me gusta, 30% de Texas, 25% Saudita y 45% venezolana. Es más, hasta el tanque del Lincoln de la Casa Blanca pudiera contener un tigre 100% iraquí, sin que Hussein ni Bush se enteren. Tampoco creo que haya algún consumidor dispuesto a pagar más si la gasolina es de Shell, Texaco o Citgo, como de hecho sí está dispuesto a pagar, cuando elige su agua potable favorita. 
Lo anterior indicaría que el petróleo y sus derivados son productos genéricos y, como tales, se comercializan, ante nada, en función de su precio. Hablar entonces de la vital importancia de una participación de mercado, parece sin sentido y podría hasta resultar engañosa. 
En mi (auto-asignado) rol de ombudsman petrolero, le pido a la industria que me aclare a qué rayos se refieren cuando predican la importancia sine qua non de la participación del mercado, o del market share, como más elegantemente la llaman. Mientras tanto, protestaré tal dogma por cuanto con él se insiste en justificar una estrategia orientada a maximizar el volumen de producción, que sólo beneficia a los países consumidores y a proveedores de la industria, entre quienes se cuentan algunos locales, a quienes de vez en cuando le tiran un hueso. 
Igualmente creo que dicho paradigma alimenta un complejo de inferioridad, que nos debilita al momento de negociar con nuestros mercados naturales. En lugar de negociar bajo la muy razonable premisa de que ambas partes se necesitan por igual, se apunta a que nosotros los necesitamos más a ellos, que ellos a nosotros, por aquello del market share
Con esto no acuso a nuestra industria petrolera de falsear información, ya que quizás el insistir sobre la participación de mercado sea el resultado natural de nuestra manía por corporativizar nuestros intereses nacionales.
A Pdvsa, al igual que a las demás petroleras, lo que le interesa es maximizar sus ganancias, así que mientras el precio sea mayor que su costo marginal, buscará producir y vender más, lo que en sí no tiene nada de malo. No obstante, para nosotros, como nación petrolera, más nos debe interesar maximizar el beneficio del activo no renovable, que liquidamos para siempre en el mercado. 
Tal diferencia de objetivos explica el por qué la gestión de un ejecutivo petrolero como Giusti, de capacidad sobradamente evidenciada por la demanda que las empresas petroleras y los países consumidores hacen por sus servicios de asesoría, pueda resultar un desastre para un país productor. 
No sé hasta qué grado el argumento de la importancia de la participación de mercado puede haber sido usado para justificar nuestra inversión en Citgo. No obstante, y por cuanto considero que el rol de una Pdvsa 100% del Estado debe estar estrictamente confinado a la actividad exploradora y productora, debemos estar alertas. 
Como siempre, estoy dispuesto a rectificar cada palabra, pero para eso, me lo tienen que explicar mejor. Mientras, le ruego a PDV que por favor no gaste más dinero en cuñas – yo les garantizo que en Venezuela, el petróleo venezolano, tiene un cien por ciento de participación.



1 de febrero de 2001

No, gracias

No, gracias

El párrafo que sigue lo extraigo verbatim del UK Energy Report 1999, publicado por el Ministerio de Comercio e Industria de Inglaterra.
El precio al detal de los productos se determina en gran parte por los impuestos, especialmente para los combustibles. Las cifras anexas ... ilustra la creciente proporción del precio de la gasolina, atribuible a los impuestos. La incidencia de los impuestos, ...explica alrededor del 85 por ciento del precio final de la gasolina sin plomo... Se espera que los precios sigan creciendo, dado el compromiso del Gobierno Inglés de aumentar los impuestos al petróleo en promedio un 6% anual, por encima de la inflación."
Las cifras del reporte indican que el precio de la gasolina sin impuestos, bajó de 15 a 10 peniques por litro entre 1980 y 1999, una disminución del 33%. No obstante para el mismo periodo en Inglaterra, el precio al consumidor pasó de 26 a 68 peniques por litro, aumentando el 162%. La explicación de tal fenómeno se encuentra en los diversos impuestos a la gasolina, que de 11 peniques en 1980 se elevaron a 58 peniques por litro para 1999, un incremento del 427%.
Los impuestos, aplicados de manera discriminatoria al petróleo, que favorecen por ejemplo al carbón, afectan tanto el volumen como el precio de venta de nuestro principal producto de exportación y perjudican por lo tanto directamente a nuestro país. Toda Europa aplica impuestos del mismo orden y las demás economías consumidoras, exceptuando los Estados Unidos, evolucionan en esa misma dirección.
Fue sólo hace pocos meses que se comprendió la magnitud de estos impuestos y las consecuencias, por lo menos en Europa, fueron serias protestas por parte de los consumidores. Habrá que observar si en el 2001, países como Inglaterra y Alemania, aún cuando desnudados, prosiguen con sus alzas preprogramadas.
El relativo silencio de Venezuela y de otros países petroleros, los verdaderamente agraviados, sorprende. En ocasiones me pregunto si tal pasividad tendrá su origen en el hecho de que en este mundo globalizado, aún todos se mueren por la posibilidad de que algún día La Reina, los invite a tomar té en su palacio. 
En Noviembre del 2000, el presidente de la Fundación Europea de Energía de la Unión Europea, con gran cinismo anunció que en el diálogo entre consumidores y productores del petróleo, se podría discutir de todo, menos de los impuestos, ya que éstos no afectaban significativamente el consumo.
En Diciembre del 2000, la Unión Europea anunció un donativo de 55 millones de euros para la reconstrucción de Vargas, a ser desembolsado en dos años.
En un mundo que pregona el libre comercio, los impuestos al petróleo constituyen una hipocresía. Puede que yo, por ser venezolano descendiente de europeos reaccione en especial, pero estoy convencido de que tenemos que situar nuestra protesta en su correcta dimensión. En tal sentido, y aún cuando jamás hubiera rechazado la ayuda ofrecida por los Estados Unidos durante la tragedia en Vargas, hoy no dudaría en responderle a Europa: No gracias, no queremos su donativo, esa cantidad equivale a la que Venezuela obtendría cada semana si Ustedes, sobre las bases de un falso ambientalismo y una voracidad fiscal real, no aplicasen impuestos que discriminan al petróleo. No ayudaremos a calmarles su conciencia institucional, aceptándoles unos insolentes trueques con espejitos limosneros.



7 de diciembre de 2000

Venezuela masoquista.

Venezuela masoquista

Otra vez, por idiota, acudí a uno de esos foros masoquistas, donde los venezolanos se reúnen para que, en su cara, expertos internacionales les cuenten lo bueno que ellos son y lo malos que somos nosotros. Esta vez fue con ocasión de la presentación del Índice de la Libertad Económica 2001, publicado por The Heritage Foundation y lujosamente editado en español.

 

Para comenzar, en la contracubierta del libro se establecía con orgullo que “el internacionalmente aclamado Índice de la Libertad Económica constituye una herramienta indispensable para todos aquellos que realizan inversiones o negocios en el extranjero”, para luego, con refinada crueldad, proceder a detallar las razones por las cuales consideran que Venezuela debe compartir, con China, Indonesia, Georgia, Malawi y Papúa Nueva Guinea, el puesto número 114.

 

Como es normal, los expertos internacionales sermonearon sobre la necesidad para Venezuela de abandonar el petróleo, como siempre sin explicar el por qué de tanta lloradera mundial, cada vez que recortamos su producción. Por lo visto, en su léxico, abandonar el petróleo, sólo significar renunciar a obtener un buen precio por ese activo no renovable y regalarle al mundo 6 millones de barriles, a un precio menor que 9 dólares – la madre de todos los masoquismos.

 

Con respecto al proteccionismo, se ignoró lo extraño que resulta que Venezuela esté inundada de importaciones y aún así reciba un puntaje de 4 en una escala donde el 5 es lo peor. Tampoco se comparó nuestra tasa arancelaria promedio del 11.8%, con los 400% o más que aplican Europa y otros países en impuestos discriminatorios a nuestro principal producto de exportación, el petróleo.

 

En cuanto a los obstáculos a las inversiones extranjeras, se mencionan los límites que existen para radio, televisión y prensa, sin decir una sola palabra sobre áreas como banca, telecomunicación y electricidad, donde el inversionista nacional, casi ha desaparecido. El resultado fue que Venezuela obtuvo el mismo puntaje que Francia en este renglón, no obstante que ese país es mucho más adverso al capital extranjero.

 

Toda la legislación relativa a la propiedad intelectual, marcas y patentes fue desarrollada por quienes son dueños del 99.9 % de las propiedades intelectuales, marcas y patentes que existen en el mundo. En ocasiones he alertado que por ser un país en vías de desarrollo, debemos tener cuidado al suscribir convenios en esta materia, para que éstos no sólo signifiquen obligarnos a comprar los cachivaches al precio que sea, en la tienda del super patrón global. Cuando entonces Venezuela, en materia de mercado negro y propiedad intelectual, se destaca por su mal comportamiento y saca 5 de 5, reconozco haber estado tentado a preguntar, si tal puntuación, en lugar de poca libertad, pudiera significar mucha libertad económica. Me faltó coraje.

 

Por supuesto que nadie se puede oponer a la mayoría de las recomendaciones expresadas por los  constructores del referido índice. No obstante, jamás debe pensarse que con sólo seguir un recetario, sobre el cómo otros deseen que nos compartamos, podamos aspirar lograr algo bueno, como nación independiente.

 

Amigos, antes de aplicar proverbios tales como “más vale un pájaro en mano, que cien volando”, debemos estar seguros de no ser pájaros.