22 de mayo de 2008

¡Repartamos con confianza la confianza!

Imagínense dos países, uno en el cual cada uno de los 26 millones de ciudadanos reciben de 200 a 400 dólares mensuales por concepto de su participación en las resultas de liquidar el petróleo y otro en el cual todos esos ciudadanos, entre quienes hay muchos que no tienen nada de nada, le entregan todas esas resultas a un cacique para que se los siembre y administre. ¿Cuál de los dos países tiene los ciudadanos más cuerdos y responsables?

Ustedes saben que desde unos meses acá he osado proponer que después que Pdvsa haya satisfecho sus requerimientos de inversión se repartan todas las resultas del petróleo directamente entre los ciudadanos venezolanos, en partes iguales, en efectivo y sin condiciones. Por supuesto que esa idea no es fácilmente asimilable por unas mentes domesticadas para de forma paradigmática creer que el repartir dinero es malo y que exponerse a tales tentaciones, llevaría al país al derrumbe moral... igual como yo también una vez lo pensaba.

Lo triste para mí no ha sido tanto el que no me hayan aceptado la propuesta de inmediato gritando vivas y sacándome en hombros como el gran descubridor del desnudo rey, sino que tantas de las respuestas que he recibido evidencian la profunda desconfianza que existe en el país, entre todos sus ciudadanos. El 99% de los que se oponen y en eso no se diferencian si son chavistas o se consideran de oposición, lo hacen explícitamente sobre la base de que "el venezolano es una mierda y no se merece esa confianza". Algunos hablan de "los ricos aprovechadores de mierda" y otros de "los pobres aprovechadores de mierda".

Una nación es un conjunto de personas que viven en un mismo territorio, comparten una serie de elementos comunes y están gobernados por una misma estructura política. En tal sentido les hago la siguiente pregunta: ¿Puede existir una nación si el principal de esos elementos en común es la desconfianza entre los ciudadanos compatriotas? ¡Difícil! Que tontería el discutir referéndum autonómicos, en un país donde cada ciudadano se comporta como un ente autonómico.

Pocos pueblos se ufanan de manera tan exagerada y hasta cursi sobre su nacionalidad como lo hace el venezolano, lo cual revela su angustia de no pertenecer a una verdadera nación, a menos que alguien sinceramente crea que nuestro "sálvense quien pueda" califique como tal. Por los caminos que vamos en algún momento nuestra Venezuela está condenada a desaparecer en las arenas movedizas de la desunión y lo cual es una tragedia para todos quienes recordamos haber vivido en una nación donde la principal fuente de orgullo era justamente el ser compatriota de los venezolanos.

Las resultas del petróleo, especialmente durante una época de altos precios, hacen del ciudadano para el gobierno de turno, un molestoso innecesario; mientras que la centralización de las resultas petroleras en el Estado, convierte a todos los ciudadanos en competidores por la tajada. Todo ello conspira en contra de la unidad nacional, por lo que antes de perder tiempo buscando un gobierno en quien confiar, lo que necesitamos es recuperar la confianza entre nosotros los ciudadanos.

En tal sentido, para salvar nuestra nación, sugiero que nos entreguemos a cada quien una parte igual de las resultas del petróleo, como símbolo de amistad y confianza. Con ello lograríamos también que el gobierno gobierne para nosotros, con los recursos que nosotros aceptemos pagarles en impuestos.

Aparte de dejar el petróleo en el subsuelo para siempre, tal alternativa parece ser la única manera de como lograr eliminar de entre todos nosotros, a nosotros los "aprovechadores de mierda", seamos ricos o pobres.

El Universal
Noticiero Digital

15 de mayo de 2008

Educar... ¿en qué país?

El recurso económico más valioso con el cual cuenta el recurso más valioso de Venezuela, sus ciudadanos, es en este momento el petróleo. El instrumento más importante para educar a la ciudadanía sobre como usar ese recurso no renovable llamado petróleo, es justamente la educación.

Aun cuando hay algunos buscando imponer un currículum educativo rojo-rojito y otros llamando a una rebelión pacífica en contra de esta, ambos lados lo hacen sin antes haber definido con exactitud que país queremos.

Una cosa es un país donde le entregamos todas las resultas del petróleo al Estado y le pedimos a este que por cuenta nuestra las siembre, para luego sentarnos a esperar o cosechar o quejarnos y otra cosa, muy distinta, es un país donde se le entrega tales resultas directamente al ciudadano diciéndole "salga a sembrarlas con cuidado para usted, su familia y su país, por cuanto un día no habrá más de ellas".

En el primer país hay dos carreras básicas, la del quítatetú-paraponermeyo, cuyo objetivo es formar agarradores de chequera con ciertas cualidades mínimas para distribuir las resultas petroleras; y la del chupa-medias, la cual busca desarrollar la experticia que asegura la máxima tajada de las resultas. Por el contrario, en el segundo país, hay la necesidad de ingenieros, agricultores, expertos en turismo y todas esas profesiones mediante las cuales un ciudadano construye familia y país.

Además la educación no se da sólo en colegio, liceo o universidad, sino comienza por casa. La semana pasada cuando de nuevo escribí sobre esa vergüenza de política pública de estar regalando la gasolina, otra vez recibí comentarios del tipo "la gasolina barata es lo único que nos queda y si chávez se la puede regalar a otros también me la puede regalar a mi"; "si los pobres no tienen un carro con el cual cobrar su dividendo en gasolina pues que formen una cooperativa y se compren uno".

Con padres así, incapaces de comprender que a otros países no le hace mal recibir la gasolina regalada puesto que ellos conocen muy bien su valor, mientras que en nuestro país la gasolina regalada nos impide valorarla y de hecho convierte a sus consumidores en cómplices del robo que con ello se le hace a quienes no consumen la misma cantidad de gasolina, resulta claro que el saber qué país queremos también es algo muy necesario para lograr una buena educación en casa.

Por cierto, el hecho que en nuestras iglesias jamás se oigan unas misas de acción de gracias por el petróleo parece indicar que nuestro colectivo religioso también se encuentra necesitado de unos seminarios de reparación. ¿Quién se imagina un país agrícola sin una Iglesia que ruega por y agradece una condiciones climatológicas que permitan una buena cosecha?

Por cierto, como sé que habrán quienes me acusarán de querer educar con el populismo como bandera me les adelanto con las siguientes preguntas.

¿Quién es más populista? ¿El político que no se opone a que el ciudadano reciba su cheque de 200-400 dólares mensuales o quién sostiene que sólo concentrando esos recursos en las manos del Estado (sus manos) se puede lograr el gran país que todos merecen por cuanto, a diferencia de todos los que lo antecedieron, el sí sabe que hacer?
¿Quién es más fácil víctima del populismo? ¿El venezolano que por ser venezolano recibe su cheque de 200-400 dólares mensuales sin hacer nada sólo por cuanto la providencia situó en su país un recurso no renovable como es el petróleo... o el venezolano que no recibe nada en efectivo y por lo tanto necesita creerse las promesas de los políticos?

Amigos, insisto en que el mejor mensaje que puede recibir un individuo para desarrollar conciencia de ciudadano en un país petrolero es: "Aquí están tus 200-400 dólares mensuales que te envía la providencia. ¡Pronto no habrá más así que te toca hacer lo mejor con ellos!".

¿Y lo del gobierno? Bien gracias, con los impuestos que le pagan sus ciudadanos, por cuanto el gobierno se debe a los ciudadanos y no a la providencia.

8 de mayo de 2008

Venezuela y su récord de gasolina

Venezuela tendrá de todo… excepto unas elites responsables. Reflexionemos sobre donde nos encontramos en el caso de la gasolina.

Después de ese 25% de aumento en el precio de la gasolina que se atrevió hacer este gobierno de pacotilla al disfrazarlo como un redondeo producto de la transición de un bolívar débil a un bolívar fuertote, después de casi diez años ejerciendo el poder, la gasolina se colocó, a tasa de cambio oficial, en 4.6 céntimos de dólar por litro.

La sola gasolina, sin distribución, tiene hoy un valor en el mundo cercano a los 70 céntimos y con distribución debe estar cercano a 75 céntimos de dólar por litro... o más.

Algunos países le añaden impuestos hasta del 200% a su consumo y venden la gasolina en 2.25 dólares por litro.

La diferencia entre nosotros quienes menos cobramos por la gasolina y los que más cobran es como de cincuenta veces. Alguien tiene que estar loco de metras. Al comparar la calidad de vida de muchos de quienes la cobran cara tengo la impresión que nosotros estamos más cercanos a ganarnos ese calificativo.

Pregunto: ¿Cómo puede un político venezolano hablar de políticas públicas sin emitir una clara opinión sobre este disparate nuestro?

¿Dónde en la Constitución puede el gobierno encontrar un justificativo para regalar 70 céntimos de dólar por cada litro de gasolina a quien solo tiene la credencial de poseer un vehículo?

¿Donde en la Constitución existe una frase que permita deducir que el gobierno está autorizado a vender las cosas a su antojo por debajo de su valor? Si Alcasa estuviese vendiendo internamente sus lingotes de aluminio en el 6% de su precio internacional… ¿no estarían presos?

Si yo fuese parte de un sindicato de transporte público hace rato que hubiese demandado al gobierno de Venezuela por competencia desleal. Los bajos precios de la gasolina implican que menos gente use mis servicios y que además tenga que sufrir más colas. No hay países donde los dedicados al servicio del transporte publico estén mejor que en los países donde los precios de gasolina son verdaderamente altos.

Si yo fuese un pobre de los verdaderos pobres y alguien me ilustrase sobre lo que está pasando, pasaría a formar parte ipso-facto de una contra-revolución. Pero si para los que se creen unas finas elites tal locura parece no tener significado… ¿quién rayos ilustra al pobre?

Y ni siquiera he mencionado el ambiente sobre cuya protección tantos se dan golpes de pecho.

Cuando uno cuenta sobre lo de la gasolina en el exterior y se les asegura que no es un chiste, comienzan a discernir sobre si los venezolanos somos ridículos, idiotas o vagabundos. Lo más triste de todo es que esa discusión a mucho de los venezolanos les provoca gracia. Pues amigos a mí no… ¡a mí me provoca tristeza y vergüenza!

¿Que no queremos que ni un céntimo más le entre a este gobierno para que lo malgaste? Sin duda… ¿pero qué rayos tiene que ver eso con la necesidad de eliminar la locura? Cobre la gasolina al precio que tiene en el mercado y reparta el dinero a la gente. ¿Imposible? Lo será para el que no quiere.

La venta de la gasolina a 4.6 céntimos de dólar por litro constituye en la actualidad probablemente el acto más grande de corrupción que se haya conocido en la historia, no solo en cuanto a los montos involucrados sino además en términos de número de personas metidas en el guiso… ¿la mitad de los venezolanos?

¿Qué queremos? ¿Qué nos inscriban en el libro de Records Guinness? ¿Para que ellos se sigan burlando de nosotros? ¿Jóvenes de Venezuela, por favor dónde están?

El Universal
Noticiero Digital

24 de abril de 2008

Sí, hablemos de impuestos.

La semana pasada con relación a mi propuesta de entregarle las resultas del petróleo directamente al ciudadano venezolano, para que las siembre y para que tengamos una democracia funcional, un seudónimo oponiéndose a la idea me increpó con: "Todos los ciudadanos están obligados a contribuir con el mantenimiento del Estado de acuerdo a sus posibilidades y para ello existen impuestos directos e indirectos que pechan de diferentes formas a la población".

Estoy de acuerdo, solo que no nos damos cuenta que el hecho de retener el Estado para sí mismo las resultas del petróleo, resulta en uno de los impuestos más regresivos que existen en el mundo. Lo "de acuerdo a sus posibilidades", en nuestro país, es una sádica mueca.

En términos de lo que podría ser si las proyecciones de extracción de petróleo de Pdvsa para el 2012 terminen siendo ciertas, a los precios de hoy, eso le significaría 6.500 dólares anuales a cada uno de los 26 millones de venezolanos. Hagámonos entonces la idea que este dinero estuviese repartido entre los venezolanos y luego se aparece el Estado para quitarnos 6.500 dólares en impuestos a cada uno de nosotros, aun al más pobre. Eso es exactamente lo que pasa en Venezuela, con la sola diferencia que los 6.500 dólares jamás pasaron por el bolsillo del venezolano… sino que se retuvieron en la fuente.

En noviembre de 1998, con el barril de petróleo a 15 dólares, en un articulo en el Daily Journal sobre la corrupción escribí lo siguiente: "En Venezuela más que en cualquier otro país ha quedado evidenciado la total ineptitud administrativa del Estado. Todos los ingresos y nada de resultados. Cuando entonces un organismo, como el Fondo Monetario Internacional viene acá y nos receta, como única vía para salir de nuestros problemas, el que proveamos al Estado con más ingresos aún, pagando más impuestos, para el beneficio no individual sino colectivo de la secta política; ¿estaremos enfrentando una faceta desconocida de la corrupción?".

Imagínense entonces cómo pienso hoy, con el barril a más de 100 dólares. ¿Ustedes saben del porqué el gobierno recoge impuestos hoy? No porque los necesite para gastar, su capacidad de gasto racional hace tiempo que ha sido desbordada, no, lo hace solo para recoger la liquidez causada por su propio gasto, para que no se les desborde aún más la inflación… ¿Es que no hay límites? A los ciudadanos nos han reducido a ser el coleto para recoger tras el Estado.

Resulta casi imposible explicar en el exterior que pueda existir una estatización de las resultas de la liquidación del petróleo en países como Venezuela y México. La mayoría de quienes oyen hablar de ello terminan opinando: "En comunismo lo entendemos, en un emirato árabe lo entendemos… pero, en una democracia el que los ciudadanos se dejen quitar lo suyo así de fácil… ¿cuán gafos pueden ser los venezolanos y los mexicanos? Y no sé qué contestarles.

Y eso que no saben de los impuestos que pagamos a cuenta de los malos servicios públicos que recibimos. Y eso que no saben sobre los subsidios que tantos de nuestros servidores públicos le tienen que pagar al Estado al tener que aceptar trabajarle por un sueldo indigno. Y eso que no han tenido que sufrir la insoportable arrogancia de los que se creen sabihondos y finos solo a cuenta de controlar la chequera petrolera. Compatriotas, calladitos, así entre nosotros… ¿de verdad seremos gafos?

Gafos de toda Venezuela… ¡unámonos! Primero que nos entreguen las resultas del petróleo y luego vemos qué hacemos. Eso de que primero ellos nos quitan las resultas petrolera para ellos luego ver qué hacen, tiene que acabarse ya… a punta de nuestros votos.

17 de abril de 2008

EITI… ¡llame a Venezuela!

La Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva (EITI por sus siglas en inglés) es una coalición de gobiernos, empresas, grupos de la sociedad civil, inversionistas y organizaciones internacionales. La EITI promueve la mejora de la gobernabilidad en países ricos en recursos naturales mediante la publicación y verificación de los pagos realizados por las empresas y de los ingresos fiscales procedentes del petróleo, gas y minerales.

Cuando no existen niveles aceptables de gobernabilidad, los recursos extractivos son causa segura de pobreza, corrupción y conflictos, en lo que se ha dado en llamar la "maldición de los recursos". La EITI busca eliminar estos impactos negativos a través de la transparencia y la rendición de cuenta. La EITI cuenta con el apoyo de un Secretariado Internacional que opera en estrecha colaboración con el Banco Mundial.

Como ciudadano de un país petrolero donde por cada día que pasa poseo menos información sobre las entradas y las salidas de las resultas del petróleo, apoyo iniciativas como la de EITI.

En el 2003/2004 cuando fui director ejecutivo en el Banco Mundial no logré que alguien en Venezuela se interesase por el EITI y más bien tuve tener que observar un serio retroceso en la transparencia de nuestra industria petrolera, hasta llegarse al actual eclipse total.

La semana pasada, esta vez como miembro de la Sociedad Civil, tuve la ocasión de participar en las reuniones de primavera del Banco Mundial y lo siguiente fue lo que les expuse a los representantes del EITI.

"Vengo de una nación que desde 1914 debería haber sido bendecida por tener petróleo pero donde hay demasiado poco desarrollo económico y social como para justificar haber liquidado para siempre tantos de nuestros recursos no renovables.

Somos una democracia, pero para todos los fines prácticos, como las resultas del petróleo son recibidas íntegramente por el gobierno, somos gobernados por un jeque y jequecillos, a quienes les agrada que se les conozca como presidente, gobernadores y alcaldes.

Estamos hartos de los políticos argumentando del por qué debemos votar por ellos y no por los otros, cuando la verdadera división en nuestro país está entre los que consideran que las resultas petroleras son mejor administradas por el jeque y los jequecillos a través del Estado y quienes consideran que los ciudadanos lo pueden hacer mejor y tienen el derecho a ello.

Cuando se me pregunta por qué no cambiamos esta lamentable situación con nuestros votos, respondo que algunos en efecto así lo tratamos de hacer, pero lo cual no es fácil lograr en un país donde al ciudadano se le ha condicionado a esperar que el gobierno le entregue sus regalitos petroleros; que debe chupar las medias del jeque y de los jequecillos; y donde la ciudadanía carece de la suficiente confianza en su propia capacidad.

En tal sentido me dirijo a ustedes para solicitarles lo siguiente:

1. Que hoy, cuando están contemplando un nuevo programa que denominan EITI++, que por favor incluyan en él el requerimiento que por lo menos el 30% de las resultas netas de las actividades de extracción de los recursos naturales no renovables sean distribuidas en efectivo y con mínimos condicionamientos, directamente a la ciudadanía. Por favor, no causen la impresión de estar logrando avances, si sólo boxean con las sombras.

2. Que EITI con el apoyo de los entes multilaterales se dirija a todas las bolsas de acciones y mercados internacionales donde se tranzan instrumentos relacionados con la extracción de recursos naturales y les exija que para hacer operaciones a través de ellas, formalmente deben adherirse a los principios de EITI.

Consideramos las medidas anteriores como mínimas necesarias, seguramente no suficientes, para asegurarle a los inversionistas del mundo que no estén invirtiendo en algo donde no quisiesen invertir; y para fortalecer a los ciudadanos ante el hecho que el jeque y jequecillos no quieren entregar nada nadita del poder que tienen, así sean democráticamente elegidos".

Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva
El Universal
Noticiero Digital

10 de abril de 2008

¡Tabula rasa Venezuela!

¿Y qué si los no alineados, los ni-ni o los decepcionados se dan cuenta que su alternativa no es la de elegir entre el chavismo y una oposición tal cual se conoce, sino entre los que ofrecen gobernar al país sólo con lo que los ciudadanos le paguen en impuestos y quienes prefieren seguir chupando y administrando un petro-Estado? ¿Y qué si convocan al siguiente referéndum?

¿Estaría usted de acuerdo con una reforma constitucional que establezca lo siguiente?

Ordenar al Estado que una vez cubiertas las necesidades de inversión de Pdvsa de inmediato traspase el 30% de las resultas netas provenientes de la extracción del petróleo a la ciudadanía por concepto de su dividendo petrolero. El porcentaje de distribución se aumentara anualmente con un 10% hasta lograr, en 8 años, liberar a Venezuela de esa dictadura petrolera de facto a la cual ha sido sometida desde 1914. Los dividendos de los ciudadanos menores de 16 años serán entregados, con preferencia, a sus madres.

Constituir una Junta Petrolera Ciudadana cuya función será la de supervisar los procesos de entrega de las resultas del petróleo a la ciudadanía para que respondan al mejor interés del ciudadano considerando las realidades macroeconómicas del país. Los miembros de la Junta Petrolera Ciudadana serán nombrados por periodos de seis años por la vía de elecciones públicas. La mencionada junta deberá elegir por lo menos un director en Pdvsa

Ordenar a Pdvsa aumentar el precio que se cobra por la gasolina vendida en Venezuela hasta igualar lo que Pdvsa podría recibir por ella en los mercados internacionales. Tal aumento se ejecutara en el momento que se haya desarrollado un sistema que permita la entrega del dividendo petrolero mensual a los ciudadanos.

Se le ordena asimismo al Estado invertir la cuota parte de las resultas que obtenga por la reducción en el consumo local de gasolina y que liberara capacidad adicional de exportación, en mejorar los sistemas de transporte público.

Se estima que con la entrega del 30% de las resultas incluyendo las provenientes del ajuste en los precios de gasolina y basado en los niveles actuales de extracción y de precios, en la fase inicial se podrá entregar más de 70 dólares mensuales a cada uno de los 26 millones de venezolanos. De acuerdo a las (optimistas) metas de extracción presentadas por Pdvsa para el 2012, con los precios actuales para el petróleo, y el dividendo petrolero repartiéndose íntegramente estaríamos hablando de mas de 500 dólares por ciudadano al mes… y si no hacemos nada… ¡de más de 13.000.000.000 de dólares mensuales al ocurrente de turno!

¿SI o NO?

Amigo no alineado, ni-ni o decepcionado, hágase una idea sobre dónde podríamos estar si desde Zumaque en 1914 hasta hoy hubiese existido un sistema que entrega las resultas del petróleo directamente al ciudadano. ¿Podrían haber llegado unos irresponsables al gobierno? Claro que sí… pero jamás hubiesen durado… eso sí que lo sabemos. Y les aseguro que la suma de las posibles irresponsabilidades de nuestros ciudadanos jamás se hubieren ni acercado a la suma de irresponsabilidades cometidas por nuestros gobiernos. Así que amigos; ni Cuarta, ni Quinta, ni Sexta de lo mismo. ¡Tabula rasa Venezuela!

Por favor, no lea esta propuesta como una puerta de salida para una actualidad desesperante sino como una puerta de entrada para un futuro lleno de las ilusiones que hacen a un país afortunado.

3 de abril de 2008

Prueba de admisión para candidatos

Un candidato que no se atreva responder públicamente a las dos preguntas que mayor importancia tienen para un país petrolero, no tiene derecho a ser candidato… de nadie.

Las dos preguntas a las que me refiero y las cuales increíblemente no se han debatido a fondo y en público en nuestra Venezuela desde que se descubrió el petróleo, hace 100 años y desde que Arturo Úslar Pietri recomendó la "siembra del petróleo", hace ya 72 años, son:

1. ¿Quién debe ser el responsable por la administración y la siembra de los recursos petroleros que se obtienen por la liquidación de un recurso no renovable: el Estado o el ciudadano?

2. ¿Es posible lograr una verdadera democracia participativa cuando el Estado venezolano obtiene tanto de sus ingresos no de los contribuyentes sino por vía de la apropiación de las resultas de petróleo y que con frecuencia lo convierte en rico y poderoso sin siquiera necesitar de la ayuda del ciudadano para ello?

Por cierto, si responden "El Estado" a la primera pregunta y un "Sí" a la segunda les agradecería explicar bien las razones por las cuales un ciudadano como yo no debería considerarlo a Usted, solo otro candidato de nuestra tribu endógena los quítatetu-paraponermeyos.

Candidatos, ¡atrévanse a presentar la prueba de admisión o retiren su candidatura!

Aprovecho la ocasión para hacer una nueva aclaratoria sobre el tema de la privatización ya que cada vez que medio asomo la idea de pasarle al ciudadano la administración de las resultas del petróleo hay alguien que me brinca automáticamente con un muy bien aprendido "¡Ah ya, sabia yo, Usted lo que quiere es privatizar… Fo!".

Amigos, una vez por todas, no propongo, ni quiero privatizar a PDVSA, por lo menos no en el sentido tradicional de la palabra, o sea el de asignársela a algunos pocos intereses privados, por lo siguiente:

A nosotros los venezolanos, los verdaderos dueños del petróleo de Venezuela, nos conviene obtener un margen alto entre el costo de extraer el petróleo y su precio en el mercado y para ello necesitamos de la OPEP.

De no existir la OPEP las fuerzas de la economía, tarde o temprano, nos llevarían a tener que vender el petróleo a un precio equivalente a su costo marginal de extracción mundial y no tiene sentido que lo único que como Nación le podamos sacar a un recurso no renovable como el petróleo, sea el margen entre nuestro costo promedio de extracción y el costo marginal de extracción del mundo. Lo anterior equivaldría a que Microsoft renunciase a sus derechos de propiedad industrial para competir sobre la base del costo directo de reproducir los discos.

Y, en la OPEP, no hay cabida para accionistas privados que puedan correr el riesgo de que los agarren en los aeropuertos del mundo y los manden presos, por estar incursos en actividades ilícitas de cartel.

Además, el solo plantear nuestras alternativa como el tener que elegir entre el Estado o las empresas privadas, es lo que siempre termina dejando al ciudadano sin el chivo ni el mecate.

Ahora bien, si quieren llamar privatización a lo que igualmente pudiese llamarse colectivización, el asignarle a cada uno de los ciudadanos un derecho igual y no transferible a las resultas netas que produzca la liquidación de nuestro petróleo, pues entonces sí estoy con esa privatización o esa colectivización, como quiera que lo quieran llamar.

Por cierto los derechos de la privatización o de la colectivización que apoyo, no son transferibles por cuanto, con lo malo que hemos demostrado ser administrando nuestro país, sería amoral gastarnos hoy todas las resultas que también pertenecen a las generaciones del mañana.

27 de marzo de 2008

Aquí, sentado esperando al hombre nuevo

Ustedes saben que llevo muchos artículos solicitando que se entregue los ingresos netos de la liquidación del petróleo directamente al venezolano; por tantísimas razones pero entre las cuales destacan las siguientes:

1. Que no tengamos que perder esfuerzos peleándonos por la distribución de las resultas, lo que es obvio no tiene ningún valor agregado.

2. Para que el Estado pueda, al obtener su ingreso sólo por la vía de los impuestos cobrados al ciudadano, lograr entender que es para el ciudadano que trabaja.

3. Por cuanto para cumplir la sugerencia de Úslar Pietri sobre la siembra del petróleo ya resulta más que obvio que sea el ciudadano que aprenda sembrar y siembre y no el Estado.

4. Que ciertas proyecciones indican que de seguir igual para el 2012 podríamos estar entregando la cantidad de veinte y seis millones de participaciones ciudadanas individuales por $ 6.500 cada una… a un solo amo y señor… lo cual equivale a la muerte de lo que significa ser un ciudadano.

¿No les suena esto lógico? Pues no para todos y de lado y lado recibo objeciones…algunas hasta rayando en insultos.

Algunos dizque porque no somos suizos y primero debemos ser educados como suizos y otros por cuanto no somos socialistas y primero debemos ser educados como socialistas… por lo que heme aquí sentado, preguntándome, ¿cuánto tiempo debemos de esperar por ese hombre nuevo?

¿Y si es para que el hombre nuevo pueda aprender manejar las resultas de la liquidación de nuestro petróleo por qué no le entregan la bicicleta desde ya? Lo pregunto por cuanto darle una oportunidad de practicar a los candidatos a nuevos hombres antes que los recursos se acaben, parece la mejor manera para lograr un nuevo hombre, especialmente considerando que todos nuestros hombres viejos han desarrollado una dependencia total del esperar que el gobierno les entregue la papa pelada y, si no es así, de culpar al gobierno por ello.

Y si tenemos que esperar al hombre nuevo para hacerle llegar su veinte y seis millonésima parte de las resultas petroleras, ¿cómo podemos justificar la entrega de todas las veinte y seis millones de partes a una sola camarilla de hombres viejos? ¿Acaso somos gafos?

Y si es que repetimos consignas como "El poder para el pueblo" ¿cómo se nos ocurre darle las resultas del petróleo al Estado para solo incrementar su poder?

Y si es que hablamos de darle leche, huevos, pollo, café y de todo al venezolano ¿por qué simplemente no le depositamos los ingresos petroleros en sus respectivas cuentas y que ellos compren lo que necesitan?

De lado y lado también hay mucha confusión ideológica y algunos dizque neoliberales me acusan de comunista, tal como unos comunistas me acusan de neoliberal… lo que solo confirma el hecho de que los extremos se tocan y que en la tribu quítatetu-paraponermeyos hay tanto rojos, azules y descolorados.

Nadie tiene aquí la intención de desarticular al gobierno y puede que todo suene algo revolucionario, pero no somos anárquicos. Todo lo contrario, buscamos articular mejor las condiciones necesarias para lograr un mejor Estado y unos mejores gobiernos.

Si no hay manera de cómo pueda manejarse la transición sin darle lugar a serios problemas para un Estado de librarse del consumo de un ingreso tan adictivo, pues no hay problema. Que nuestros gobiernos nos indiquen cuánto quiere que le entreguemos al Estado y en el depósito en cuenta al ciudadano se establecerá "Dividendo petrolero $ 6.500: Retenido por el Estado para sus gastos operativos $ 6.401: Deposito neto al ciudadano $99"… y a ver si se lo aceptamos.

Acabo de oír a un chávez decir que usará nuestro dinero para comprar una pasteurizadora de leche, o sea, ni siquiera intentó sembrar, va a comprar un árbol ya sembrado. ¡Insolentemente inaceptable!, considerando que el dinero es nuestro y no de él y especialmente cuando todos intuimos que eso no significa que la pasteurizadora vaya a funcionar mejor.

20 de marzo de 2008

¡Abajo la dictadura petrolera!

Amigos, seamos claros, no existen alternativas ni medias tintas. Para chupar el petróleo, o lo hacemos directamente de la generosa mama de la madre tierra o lo tenemos que hacer de la corrompida teta de un petro-Estado. Yo estoy bien claro en mis preferencias.

Uno de los mayores malentendidos de nuestra historia económica surgió cuando Arturo Úslar Pietri en 1936 ¡hace 72 años! dijo que "Si hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica… la necesidad de invertir la riqueza producida por el sistema destructivo de la mina… en sembrar el petróleo" y el imaginario venezolano entendió algo así como que tal siembra tenía que hacerla el Estado. ¡No es así!

Aparte de darle unos datos, hacerle algunas advertencias, facilitarle una bicicleta medio funcional y sostenerle un poco la bici antes de que arranque, no hay manera como un padre pueda ayudar a su muchacho el aprender a montar la bicicleta. Cualquier intento del padre de ir más allá sólo puede impedir que el muchacho adquiera la necesaria confianza en sí mismo, o que se produzca la caída aparatosa de los dos. De esa misma manera, resulta imposible para el Estado entregar un petróleo sembrado…llave en mano.

En estos momentos estamos viviendo la tragedia de ser un país que no encuentra qué hacer con sus recursos financieros; que ni siquiera se atreve a ponerlos a funcionar, por cuanto producirían una indigesta inflacionaria. Si observamos que Venezuela reportó para el 2006 un ingreso bruto nacional por persona de unos 6.070 dólares y que según las proyecciones de producción de Pdvsa a los precios actuales del petróleo, la resulta del ingreso petrolero podría ser de 6.500 dólares anuales por persona para el 2012, queda claro que, dado la estructura actual del país, la brecha entre los recursos obtenidos y los recursos utilizables sólo crecería.

Nos encontramos entonces en un círculo vicioso y del cual sólo podemos salir quitándole al Estado la administración de las resultas de la liquidación de nuestro petróleo, entregándosela directamente a los ciudadanos…así sea inicialmente produciendo inflación.

¿Que muchos de los recursos serán despilfarrados? Por supuesto que sí. Eso forma parte del desarrollo de una nación pero por lo menos ese despilfarro tiene la posibilidad de traducirse en una lección aprendida y no como hoy simplemente en el despilfarro del loco-anterior que ilusamente creemos que lo evitará el no-loco-por-venir. Y digo loco…por cuanto eso es en que irreversiblemente termina cualquier persona a la cual se le entregue una repleta chequera petrolera.

Quitarle al Estado el ingreso petrolero y obligarlo a trabajar sólo con lo que pueda recaudar en impuestos cobrados al ciudadano, como por cierto lo hace cualquier Estado normal que se respeta, no sólo mejoraría las posibilidades de nuestra economía sino además facilitaría la mejor gobernabilidad del país, al eliminarle al Estado ese rol de Gran Distribuidor que tanto lo distrae del cumplir con sus verdaderas funciones.

El lograr lo anterior nos convertiría en sembradores del petróleo; y además nos liberaría de ese yugo que nos tiene disminuidos y que causa que hasta la posibilidad de un aumento en los ingresos petroleros nos produzca tristeza, al intuir que éstos sólo serán usados para humillarnos.

¡Abajo la dictadura del imperialismo petrolero! En un país petrolero no puede existir una democracia real si el ingreso petrolero se centraliza en el Estado. ¿De qué rayos hablan los que se dicen de la oposición? ¿Serán sólo representantes de los quitatetuparaponermeyo?

Una Venezuela sin un chávez, rojo, azul o del color que venga, sólo es posible si los ciudadanos tenemos las agallas de responsabilizarnos por lo que es nuestro, aprendiendo a sembrar nosotros mismos el petróleo, en la ilusionada certeza de que así cosecharán nuestros hijos y nietos un futuro mejor.

El Universal
Noticiero Digital

13 de marzo de 2008

Preguntándole a nuestros intelectuales

En la página Web de PDVSA leemos que esa empresas estima alcanzar una producción de 5 millones 847 mil barriles diarios para el año 2012 con lo cual, de quedar 80 dólares neto por barril, tendríamos que a Venezuela le podría entrar en ese año 170.7 billones de dólares por concepto de la liquidación de este recurso natural no renovable.

Tal monto representaría un ingreso anual de 6.560 dólares para cada uno de nuestros 26 millones de ciudadanos. En tal sentido permítame dirigirles a ustedes, los intelectuales de nuestro país, las siguientes dos preguntas.

¿Que tiene mayores posibilidades de traducirse en mejores resultados para el país, entregarle anualmente 6.560 dólares a cada ciudadano o solicitarle a un Estado liderado por un carlos andrés, un caldera, un luis herrera, un lusinchi, un chávez o un quien nos venga cada seis años que nos administre tales recursos?

¿Que tiene mayores posibilidades de traducirse en una democracia participativa, entregarle anualmente 6.560 dólares directamente a cada ciudadano o solicitarle a un Estado liderado por un carlos andrés, un caldera, un luis herrera, un lusinchi, un chávez o un quien nos venga cada seis años, que nos distribuya esos recursos?

Personalmente respondería tajantemente con un ¡entréguennos nuestros recursos ya!, por cuanto encuentro mil razones a favor de ello y ni uno solo en contra. No solo se me caería la cara de vergüenza al tratar de vender un populismo del tipo "yo puedo administrárselos mejor" sino igualmente estoy convencido que no hay sistema político que no se vuelva una tiranía engreída si tiene esa cantidad para distribuir, sin haberlos obtenido por concepto de impuestos cobrados a ser redistribuidos.

Por supuesto algunos podrían venirme con exquisiteces tales como referirse a la importancia de lograr una importante acumulación de fondos pero, de convencerme de ello, solo sería para sugerir entonces una lotería anual donde a cada uno de 170.700 venezolanos le entregamos un millón de dólares libres de polvo y paja… y ante nada libres de corrupción.

Por supuesto algunos podrían venirme con exquisiteces tales como que no es posible repatriar tanta riqueza sin tener la capacidad productiva que pueda absorberla sin causar inflación pero a lo cual les respondería solo con un "gracias por el dato" y guardaría mis recursos en una cuenta en el exterior como de hecho a veces hace el Estado a cuenta de nosotros.

Por supuesto siempre me habrá quien venga con argumentaciones tales como "de repartir las resultas del petróleo no tendríamos infraestructuras, educación o salud" ante los cuales no me quedaría más remedio de doblarme de risa o llanto dependiendo de quien así me lo argumente.

La pregunta que pudiese quedar en el ambiente es: Si no llegan a ser 6.560 dólares por ciudadano sino menos ¿cuándo vale la pena comenzar a repartir? y a lo cual sin duda respondería con un "¡Hoy!". Con los 580.000 barriles de petróleo que diariamente se reparten gratis en el país y que a 80 dólares por barril representan un valor de 16.936 millones de dólares, de cobrar este valor podemos repartir 80 dólares mensuales a 17,6 millones de niños y jóvenes venezolanos, con lo cual estaríamos ganando desde el primer momento, simplemente por el hecho de lograr un reparto más lógico. Entre el carro y nuestros hijos ¿cómo se nos ocurrió privilegiar el carro?

Pero así solo opino yo y de verdad quisiera saber que responderían los intelectuales de mi país, aún aquellos quienes no confiando mucho en las posibilidades de encontrarle un buen Mesías presidencial para el país les encanta tener un acceso privilegiado a los mecenas que disponen de nuestras resultas del petróleo.

El Universal
Noticiero Digital

6 de marzo de 2008

Apostando al ciudadano

Deseo ayudar a construir una nueva mayoría política en nuestro país, aquella que busca situar los recursos provenientes de la liquidación del petróleo no renovable directamente en manos del ciudadano, de una manera u otra. Hay dos razones fundamentales para ello.

La primera es que concentrar los ingresos petroleros en el gobierno, distrae su atención de lo que un gobierno debe hacer y lo convierte en sólo un distribuidor de recursos, mientras que igualmente el ciudadano, en lugar de trabajar todo el tiempo a favor de su familia y su país, cae en la trampa de buscar mendigarle favores al gobierno de turno.

La segunda razón es que sinceramente creo que 26 millones de venezolanos sabrán mejor que hacer con sus 26 millones de partecitas del ingreso petrolero de lo que un ocurrente de turno pueda inspirarse hacer él solo con todas ellas. Por lo menos, después de haber colocado el ingreso en manos de gobiernos variopintos durante 100 años y haber logrado tan poco, sería lógico y justo darle una oportunidad al ciudadano.

Creo en un Estado fuerte pequeño y eficiente, que apoya y no pisa; por lo que en ningún momento estoy predicando el debilitamiento del Estado, más bien lo contrario, al permitirle dedicarse a lo que debe y eliminarle la distracción que le representa el petróleo. En tal sentido, de llegar a ser insuficientes los ingresos del gobierno que obtiene vía sus impuestos ordinarios, cada uno de los 26 millones de venezolanos deberán asignarle al gobierno, una fracción igual de sus ingresos petroleros.

Reconozco que la tarea no será fácil, por cuanto se ha logrado impregnar la mente del venezolano con la idiotez que el darle una participación directa en la liquidación de sus activos petroleros, equivale a someterlo a un "rentismo" degenerativo donde termina emborrachado buscando poner en cinta a sus mujeres para tener más cuota partes del petróleo. Los que más discretamente expresan lo anterior, lo hacen con un "no somos suizos", sin reflexionar siquiera que mucho "menos suizos" son nuestros gobiernos.

Claro está que toda la clase política se opondrá a lo anterior… sean adecos, copeyanos, chavistas, militaristas, ya que ello le quitaría lo más sabroso para ellos de gobernar a Venezuela y los dejaría en la incómoda situación de tener que gobernar como gobiernan otros gobiernos, de países que no tienen petróleo.

Buscando despertar al venezolano interpelaría al ministro de energía y al presidente. Al primero le preguntaría: "Si en lugar de regalar el petróleo en el mercado interno se fuese a vender en su verdadero valor internacional… ¿a cuantos niños venezolanos le podríamos entregar por intermedio de sus madres un cheque mensual de 80 dólares para que tengan con qué enfrentar algunas de sus necesidades?"

Ante una respuesta del… "cercano a los diez millones de niños y jóvenes venezolanos" me dirigiría entonces al presidente con un: "¿Y qué rayos espera usted para aumentar el precio de la gasolina y entregarle esos cheques a las madres de esos muchachas y muchachos para así ayudarles a enfrentar el aumento de los precios de los productos tan necesarios para que por lo menos haya productos?".

Ahora bien, chávez, no crea que usted pueda aumentar la gasolina y quedarse con los reales. Si busca hacerlo le garantizo una explosión social peor que la del 27 de febrero de 1989… ya que en estos momentos su credibilidad no alcanza siquiera la que tenía carlos andrés.

El Universal
Noticiero Digital

28 de febrero de 2008

¡Sinvergüenzas!... sí, es con ustedes

Una repleta bandeja de correos electrónicos y una discusión en un foro a cuenta de un artículo que replico a mis "Atrévanse cobardes" y "Atrévanse valientes", me obliga retomar el tema del precio de la gasolina, los controles de precios y la asignación de los poderes en nuestro país. ("El bebe que llora y la mamá que lo pellizca").

En mis "atrévanse" rogué aumentar los precios de la gasolina para con esos recursos repartir 80 dólares mensuales a todos los niños venezolanos, entregándolos en efectivo a sus madres, para así darles a ellas la capacidad adquisitiva mínima necesaria para que el Gobierno pudiera levantar los controles de precios que ya sobreagotaron cualquier utilidad que jamás tuvieron; y para así comenzar asignar los ingresos de la liquidación del petróleo a los ciudadanos, sus verdaderos dueños, en lugar de que los gobiernos usen nuestros recursos para dominarnos y para hacer lo que a ellos se les antoja.

Fue numerosa las objeciones que recibí de mis compatriotas explicándome que aquel reparto induciría a la flojera y a la borrachera del venezolano y estimularía la tasa de nacimientos… ¡sinvergüenzas ustedes!

Hoy en Venezuela los 580.000 barriles de petróleo que diariamente se reparten de manera gratuita en el país (el precio en la gasolinera no cubre ni el costo de distribución), a 60 dólares por barril representan un valor de 12.700 millones de dólares, que de cobrarse permitiría repartir los bolívares equivalentes a 80 dólares mensuales a 12,7 millones de niños y jóvenes venezolanos. Así que, sinvergüenzas, no estoy proponiendo ningún reparto nuevo sino simplemente un reparto distinto.

¿Que algunos tomarán esos recursos y beberán caña? Será, pero a ustedes cuyos carros hoy se beben la gasolina les pregunto… ¿acaso el ahorro que ustedes sinvergüenzas hacen en las gasolineras lo invierten mejor que lo que lo harían los pobres que no tienen carros para cobrar ese dividendo petrolero?

Algunos me escribieron en mayúsculas (lo que en lenguaje del Internet significa gritar) "que las madres venezolanas así sólo buscarán tener más hijos como negocio". Pues, claro, siempre habrá un número de personas confundidas, pero jamás he leído que la pobreza sea un anticonceptivo eficiente…más bien todo lo contrario. Y, aparte de eso, ustedes sinvergüenzas que el año pasado se buscaron más de 450.000 vehículos nuevos a cuenta de la gasolina barata y los dólares preferenciales, ¿son acaso quiénes para lanzar la primera piedra?

El pueblo venezolano no necesita que los gobiernos venezolanos de carlos andrés, lusinchi, luis herrera, caldera, chávez y los que puedan venir, se dediquen a redistribuir lo del petróleo, sino lo que debe esperar de ellos es que se dediquen a gobernar, como lo hacen todos los gobiernos de aquellos países que no tienen petróleo y a los cuales parecería que les va hasta mejor sin el petróleo.

Los políticos han creado el mito del venezolano flojo e irresponsable con tonterías tales como la que "no somos suizos", sólo para que ellos mismos puedan hacerse cargo de la chequera petrolera, para satisfacer sus propias ocurrencias y tenernos a todos pisados.

Así que amigos, no seamos tan sinvergüenzas y atrevámonos a asumir la responsabilidad por nuestras resultas del petróleo. Luego, a nuestros gobiernos les pagaremos, no con ese bono anticipado que significa el petróleo, sino con nuestros pagos de impuestos… y los cuales deberán
saber ganárselos.

¿El proceso? Comiencen por aumentar la gasolina lo necesario para poder entregarle sus recursos a cuatro millones de niños y luego sigan aumentando los precios hasta llegar a cubrir a todos los jóvenes. Les juro que al poco rato todos nos sentiremos mejor comprometidos con los niños y jóvenes venezolanos, que seguir de manera tan desvergonzada comprometidos con los carros que recorren nuestras ya más que abarrotadas calles y carreteras.

14 de febrero de 2008

¡Atrévanse valientes!

La semana pasada con el título ¡Atrévanse cobardes! reté al gobierno entregarle a 4 millones de niños venezolanos, por intermedio de sus madres, 80 dólares mensuales provenientes de los ingresos petroleros, en lugar de seguir inventando beneficiarlos con sus tan poco funcionales controles de precios y que hasta parecen comenzar necesitar de cupones de racionamiento. Esos pagos serían financiados con el aumento de los precios de la gasolina.

De los comentarios que recibí, tanto privados como en un foro de discusión, de nuevo me sorprendió lo profundo que se encuentra arraigada en la psiquis del venezolano algunas imágenes que lo paralizan. A continuación algunas de ellas.

El entregarle así sea un solo dólar que provenga directamente de las resultas de liquidar nuestro petróleo directamente a un venezolano es un "rentismo amoral"… mientras que el recibir ese mismo dólar por vía de algún servicio gratuito o por ejemplo gasolina regalada pareciese que no lo es.

El entregarle, como propuse, 960 dólares anuales a cada niño (lo cual en otras ocasiones lo he hecho extensivo a 2.000 dólares anuales a cada ciudadano) no representa una ayuda virtuosa sino la manzana del pecado que provocará la flojera y la borrachera eterna del venezolano… mientras que ciudadanos en otros países sí pueden recibir esos montos y más de sus respectivos gobiernos, por ejemplo vía las contribuciones que en países desarrollados se dan a los padres justamente para ayudar sufragar los gastos de sus niños, sus futuros contribuyentes, sin que ellos se degeneren.

Todos apoyan el concepto del impuesto progresivo (los que entraron en otra discusión paralela sobre una "tasa única" la aceptaban siempre y cuando con deducciones y compensaciones se garantizase su progresividad) por cuanto les parece que lo justo es que el más-gana-más-paga… pero a todos les resulta tan difícil asimilar el hecho que cuando un pobre no recibe directamente su cuota parte del petróleo mientras que otros agarran más de su cuota parte por ejemplo vía la gasolina regalada y los mayores subsidios cambiarios que resultan de sus mayores consumos, se hace presente la injusticia del menos-tiene-más-paga.

La mayoría está convencida que la centralización del ingreso por la liquidación del petróleo fortalece a la nación… sin poder comprender que estén en manos del ciudadano o en manos del gobierno esos recursos siguen estando en manos de Venezuela. Lo único que logramos al entregar nuestros ingresos petroleros al gobierno, sin rechistar, es garantizar un sistema donde la principal función del gobierno no es la de gobernar sino la de redistribuir y el ciudadano en lugar de dedicarse sólo a trabajar tiene que dedicar tiempo a chupar las medias de turno y a no quedarse atrás en las diversas piñatas del reparto, por ejemplo las de Cadivi.

Nuestro problema fundamental es que hemos caído en la trampa-mentira alimentada por los usurpadores del petróleo de llegar a creer que el Estado y nuestros gobernantes representan más a la nación venezolana de lo que hacemos los ciudadanos. Reversemos esa locura y hagámosle comprender a nuestros políticos que el pueblo manda y que un presidente aún cuando tiene ciertos poderes limitados para representarla, jamás es Venezuela. ¡Atrévanse valientes!

7 de febrero de 2008

¡Atrévanse cobardes!

Nuevamente nos encontramos ante una de esas muy recurrentes encrucijadas donde las ocurrencias y los deseos de nuestros (des)gobernantes de ocultar el sol con un dedo ya no dan para más y deben encontrar cómo manejar el reventón. En este caso me refiero a la escasez estructural de productos que ha venido resultando del control de los precios.

Siempre surgen voluntarios creativos y en esta ocasión a uno de ellos, definiendo el problema como "las clases medias aterradas de no poder abastecerse compran para el futuro, mientras que los pobres no tienen cómo" nos sugiere, desde su garaje, el siguiente invento para aliviar la situación de los pobres.

"Entregar a las 4 millones de familias más humildes…una tarjeta al estilo de 'La Negra'… pero sin valor monetario. En vez de ser una tarjeta de pago cargada con una suma de dinero, es una tarjeta de racionamiento electrónica. Cada 'cuenta' permitiría a su dueña obtener una cantidad de leche, pan, etc., fija, por semana. Además, la tarjeta debería incluir la foto de la dueña, para que no la vendan para intercambiar los productos por alcohol o drogas. Madres con varios niños podrían tener acceso a una cantidad mayor de productos, etc."

¡NO, NO y NO! Hasta cuándo vamos en este país de fracasados gobiernos insistir en que la capacidad de nuestros burócratas es mayor que la capacidad de nuestras madres venezolanas para decidir qué es lo mejor para su familia y sus hijos. No digo que algunas cuantas madres no se equivoquen, pero eso no puede ser la razón de renunciar a usar el criterio de todas ellas.

Ahora bien, sí estoy de acuerdo con que si en nuestra actual encrucijada queremos conseguir un mejor destino para el país, "La Negra" es la mejor opción, así inventen llamarla "La Negra Matea".

Pero tal tarjeta no debe ser entregada a nadie a cuenta de que sea pobre, mucho menos cuando el paternalismo del Estado es el principal causante de haberlo mantenido pobre. No, esa tarjeta, por cuanto se alimentará con los ingresos petroleros de todos, debe entregarse a los ciudadanos por cuanto les pertenece; es parte de su dividendo país; tan cual lo puede ser el poder disfrutar de su naturaleza, de su clima y de la agradable compañía de sus compatriotas.

Por supuesto, no tenemos cómo entregar hoy nuestro dividendo petrolero a todos de un solo golpe y por lo que sugiero comenzar por nuestros hijos. Si apartamos 4.800 millones de dólares del ingreso petrolero anual, algo perfectamente factible y depositamos 80 dólares mensuales en cada "Negra Matea" alcanzaríamos a cinco millones de nuestros jóvenes.

Por supuesto, que al no poder entregarle ochenta dólares mensuales directamente a los niños se los entregaríamos a sus madres para que compren lo que necesiten, a precios de mercado. Apuesto fuertes a lochas a que ellas sabrán hacer con ello lo que es mejor.

Por supuesto, el añadir 400 millones de dólares mensuales a la demanda interna dispararía la inflación si no lo compensamos con algo. Por cuanto ahí mismito también nos espera la encrucijada del qué hacer con los precios de la gasolina, sugiero matar las dos encrucijadas de un solo golpe. En otras palabras, alimentemos esas 5 millones de "Negras Mateas" con lo que podamos recaudar vía aumentos en los precios de la gasolina. "¡Ay, pero eso dolerá!", y qué creen ¿que no hay aún más dolor hoy?

A nuestros politiqueros les encanta hablar de "participación protagónica del pueblo" pero siempre les sale ronchas cuando alguien les sugiere que ese pueblo debe participar en el decidir qué hacer con su propio dinero. En tal sentido, frecuentemente usan el argumento de no poder confiar en las madres venezolanas por cuanto ellas se lo beberán en caña…pero nosotros sabemos ya muy bien que eso es sólo para asegurarse que ellos puedan seguir bebiendo su champaña.

Así que; gobernantes, por favor, ¡Confíen en las madres venezolanas!... ¡Atrévanse cobardes!

El Universal
Noticiero Digital

24 de enero de 2008

Los empleos del alcalde

La semana pasada en uno de esos foros donde con desconocidos y enmascarados discuto mis artículos, un precandidato por un grupo de la oposición a una alcaldía del Táchira, indicando que "hay un enorme desempleo, falta mucho trabajo… por ejemplo mi esposa es ingeniero industrial y nunca ha podido trabajar en su ramo" me pregunta, "¿serías tan amable de sugerirme alguna idea que pueda concretar un alcalde?". Yo como tachirense originario con gusto acepte el reto.
Comencé con un "estoy de acuerdo, empleos buenos es el recurso más escaso en nuestra sociedad; si existen todo lo demás se puede resolver; si no existen no importa cuan bueno se maneje lo demás, todo degenerará". ¿Qué le cuento? Hay países tales como El Salvador donde los emprendedores ya tiraron la toalla, se fueron a trabajar en Estados Unidos y los alcaldes sin querer darse cuenta han quedado reducidos a ser un simples encargados, mientras el patrón está de viaje pal imperio".
Seguí con un "dígale a su esposa que se olvide de buscar un trabajo que se adecue a su título y más bien busque los trabajos a los cuales ella se pueda adecuar. Que imprima unas tarjetas de visita que diga "graduada universitaria en uno de esos tantos inventos de carreras cuya oferta supera la demanda; poseedora de adaptabilidad y sensatez". (Si ella estuviese en Estados Unidos, donde les encanta demandar por cualquier cosa, de repente podría sugerirle demandar a su universidad por "oferta engañosa".)
Le recomendé: "emplearía a los desempleados por lo menos durante un día para que se sienten en una mesa a discutir qué rayos creen que pueden hacer, en qué rayos se pueden ayudar el uno al otro y qué rayos de apoyo les puede dar un alcalde… pobre. Igualmente le recomendaría al alcalde que se deje de confiar en lo que lo puedan ayudar en Caracas ya que ahí se concentran todos los pedigüeños locales…".
Y ahí tuve que frenarme y regañarme con un "porqué no te callas Kurowski… tu estás pensando en un plan de empleo para la Venezuela posible y no para la Venezuela actual de un alcalde".
Veamos, la China ha mantenido su moneda artificialmente débil adquiriendo reservas, ante nada en dólares, para mantener una tasa cambiaria débil competitiva. En Venezuela, por el contrario, la tasa de Bs. 2.150 es una tasa "fuerte" que garantiza la competitividad del extranjero, lo que entre otras cosas da lugar al contrabando de extracción, algo por supuesto muy relevante para un estado fronterizo como Táchira… y entonces supe lo que tenía que recomendarle al alcalde.
Señor alcalde. Váyase a Colombia y haga un estudio de mercado sobre lo que a ellos más le puede interesar importar, por ejemplo computadoras, y luego configura un batallón de gestores municipales vestidos en franelitas rojas que anuncien su total entrega al líder y envíalos a Cadivi para buscar que las divisas preferenciales vayan directamente a nombre de empresas del municipio, para así asegurar que los márgenes y la generación de empleos de la importación-reexportación se queden en el Táchira y no en manos de los comisionistas de la capital.
Amigos. El Gobierno busca frenar el contrabando de extracción en la frontera, al mismo tiempo que lo incentiva en la capital; con su Cadivi y con su gasolina regalada. ¡Así de insostenibles están las cosas en nuestro país!

10 de enero de 2008

Cupos

Qué bueno fuese si todos los dólares preferenciales se repartiesen en cupos iguales entre todos los venezolanos con el explícito derecho de ser negociables, digo para que el subsidio implícito le llegue por igual al rico y al pobre y no como hoy, mayoritariamente a los vendedores internacionales de bienes y servicios, a los gestores e intermediarios y a los ciudadanos que más consumen dólares.
Qué bueno fuese si toda la gasolina que se vende a un precio menor que su costo de distribución se repartiese en cupos iguales entre todos los venezolanos, vía cupones negociables, digo para que el regalo de la gasolina le llegue por igual a rico y pobre y no como hoy, a quienes más la pueden consumir y contrabandear.
Qué bueno fuese si todos los derechos ciudadanos se repartiesen mediante un cupo igual a cada uno de los venezolanos, digo para que estos derechos amparen a todos por igual sin depender del color de la franela y del grado de necesidad con que se necesite de chuparle las medias al papaúpa de turno.
Qué bueno fuese si cada joven venezolano recibiese cupones, no negociables, con lo cual pudiera pagar todos sus estudios, digo para que le quede más claro a los maestros para quiénes deben trabajar todo el tiempo.
Genéticamente nos hemos convertido en una sociedad de arrastrados acostumbrados a tener que mendigarle favores a un sector político que, fascinado, encuentra en ello su mayor incentivo para aspirar a su cupo político. Lo triste es que la venezolanidad nuestra de hacernos los locos, nos impide darnos cuenta que podemos liberarnos de esa infectada llaga social, está a nuestro alcance, si sólo nos atrevemos.
Compatriotas, no quiero dólares preferenciales, no quiero gasolina gratis, no quiero ninguno de esos enredos administrativos… con que me den mi cuota parte del ingreso petrolero, la que por cierto a cada momento nos dicen que es nuestra, me basta y me sobra. Nuestra banca comercial es capaz de montar en poco tiempo un sistema ultraseguro y confiable que permita tal distribución.
Los gobiernos deben cobrar impuestos para cubrir sus gastos y hay una aceptación generalizada que estos deben basarse sobre una cierta progresividad que promueva una mayor distribución del ingreso. Este gobierno dice que distribuye sus ingresos considerando ante nada a los más necesitados, pero cuando nos ponemos a sumar la regresividad presente en el sistema de cambiario, en el subsidio de los precios de la gasolina y en los regalos a otros países, pues tendríamos que, como es costumbre reciente, mandarlos a lavarse ese paltó.
En Venezuela el día que nuestro éxito no dependa de nuestra capacidad para mendigar del sector público una cuota de favores algo superior al que logra mendigar nuestro vecino, o pedirle a otros que hagan el pedigüeñito a nombre nuestro, ese día sí podemos hablar de independencia en nuestro país.
El Universal

PS. Hoy en Febrero 2015 leo sobre un cupo de viajero de US$3.000 a Bs.12/US$. A Bs.170 por dólar eso significa algo así como un subsidio de Bs.158 por dólar, lo cual equivale algo así como Bs. 474.000, lo cual equivale en Febrero de 2015 algo así como 50 sueldos mensuales de un maestro venezolano. ¡Qué interesante manera de adjudicar recursos escasos!

3 de enero de 2008

Nuestros pésimos planificadores

Bienvenido sea un Banco del Sur pero si la función principal de ese banco de desarrollo se limita a ser un Banco contra el Norte, como algunos parecen querer, pues para nada sirve, excepto para enturbiar aún más nuestra visión sobre el país que queremos… la que sin duda ya está más que suficientemente turbia. Si lo dudan basta recordarles que los genios planificadores en nuestro país ni siquiera se han dado cuenta que el colocar en dos años 750.000 vehículos nuevos sobre nuestras ya abarrotadas calles y carreteras, representa la madre de los desgobiernos.
La bonanza petrolera de Carlos Andrés Pérez/Luis Herrera comenzó cuando el precio por el barril de petróleo pegó el brinco de 5 a 12 dólares en enero de 1974 y se acabó para los demás extractores (ver nota) en el primer trimestre del 1986 cuando los precios caen de 25 a 14. Para Venezuela la bonanza había acabado antes ya que la sola percepción, a finales de 1982, que el precio del petróleo podría descender, asesinó la ilusión de los 100 dólares por barril que respaldaban la locura de atestar al país con deuda externa. En cuestión de instantes pasamos de un "ta-barato-dame-dos" al viernes negro de febrero 1983 y a llorar las oportunidades perdidas.
La bonanza petrolera de los rojo-rojitos se inició yo diría que en mayo de 2004 cuando el petróleo pasa los 35. ¿Cuándo se acabará? No sé. En principio esta bonanza podría durar mucho por cuanto el crecimiento en la demanda por petróleo, de por ejemplo China e India, parecería poder exceder durante un tiempo la suma de las nuevas ofertas de extracción (ver nota) y la contracción en la demanda que causará la crisis financiera global en desarrollo. Ya veremos, pero igualito estoy seguro que de nuevo, en un instante, pasaremos de nuestro actual "está-carísimo-pero-va-estar-más-caro-dame-dos" a de nuevo llorar las oportunidades perdidas…sólo que esta vez creo que con mucha más rabia.
No es tanto que los planificadores en nuestro pobre rico país no sepan qué hacer sino que más bien se hacen los locos por cuanto eso les resulta mejor… a ellos. ¿Para quiénes creían ustedes que ellos planificaban? En tal sentido y comenzando el año es oportuno por enésima vez restregarles la cara con lo que necesitamos para alcanzar un futuro que nos ubique entre los mejores futuros.
Primero, debemos acabar con la acumulación central de poder que produce la centralización de los ingresos petroleros, especialmente en épocas de altos precios petroleros y que hace que la economía venezolana en lugar de producir tenga que dedicarse a chupar medias mendigando favores.
Segundo, debemos buscar reducir la volatilidad en los flujos de capitales y muy especialmente las inundaciones de capital que desprevenidamente puedan traernos los océanos financieros del mundo y que nada producen excepto unas tormentas que distorsionan todo en nuestra pequeña bañerita local.
Finalmente, debemos reconocer que mientras sigamos siendo un exportador de petróleo los flujos resultantes mantienen hasta a un bolívar débil demasiado fuerte para lo que es nuestra capacidad productiva y por lo que a juro, para poder competir, tenemos que dedicarnos a actividades de altísimo valor agregado… y dejar la marginalidad de los gallineros verticales a los países que no tienen otras opciones… excepto por supuesto si lo que exportamos a precios altos son gallineros verticales cinéticos, tipo Soto, o los usamos para tentar turistas a pagar fortunas por asombrarse visitando el museo del rojo-rojismo.
Nota: Detesto cuando se habla de productores y producción de petróleo por cuanto eso implica echárnoslas que somos algo más que unos extractores de lo que la providencia nos legó.

20 de diciembre de 2007

Nuestra frontera con el futuro

Somos un país muy confundido en un mundo inmensamente incierto. La oposición sostiene que el gobierno no tiene otros planes que no sea un desgobierno radical que venden como el socialismo siglo XXI y el chavismo sostiene que la oposición no tiene otro plan que no sea el salir del chavismo. Parecería entonces que nos encontramos entrampados como nación. O conseguimos salir de este pantano pronto o terminaremos todos mal…muy mal.
En tal sentido y sin pedir perdón por volver sobre un tema que ya he trillado bastante, de nuevo me referiré a lo del ridículo precio al cual vendemos la gasolina en nuestro país. Lo hago por cuanto estoy seguro que el poder solucionar correctamente ese problema específico, demarca la frontera entre una Venezuela con un gran futuro y un país destinado a diluirse en la nada.
En el 2007, con la venta de la gasolina por debajo de su valor y los subsidios cambiarios para la adquisición de vehículos, el Estado le habrá entregado unos 20.000 millones de dólares a quienes compran gasolina y vehículos…el 10% o más de todo el producto interno bruto.
La sociedad que se beneficia de ese regalo, "los recoge-gasolina" y que en su mayoría ni siquiera ven el problema, se rehúsa a colaborar en buscarle una solución a tal problema, argumentando que cualquier dinero entregado al gobierno será robado, malgastado o regalado a otros países, por lo que le parece mejor que quienes puedan quemen gratuitamente la gasolina.
La otra parte de la sociedad, la mucho más necesitada, tampoco protesta por cuanto el regalo de la gasolina es invisible y están demasiado ocupados haciendo su cola para que también les den su regalito, como lo puede ser un litro de leche, una curita, un techo de zinc o un trabajito.
El gobierno y que según reportes actualmente tiene hasta que importar gasolina para satisfacer la desbocada demanda local, por supuesto que quisiera aumentar los precios de la gasolina, pero no tiene la credibilidad necesaria para ello, menos tras el golpe que el ¡NO! les dio a su fama de invencibles. Para superar tal obstáculo el gobierno está actualmente diseñando un plan subrepticio para aumentar el precio de la gasolina basado en dos maniobras…lamentablemente ambas equivocadas.
La primera maniobra, explicada por ramírez de PDVSA, es lograr que los venezolanos en lugar de un tigre en el tanque pongan una bombona en la maleta y usen el gas. Para ello se necesita de unas inversiones billonarias, todo sólo para reemplazar los subsidios a la gasolina con unos subsidios al gas. Aun cuando a PDVSA, como empresa, esto le podría significar una leve mejora, usando cálculos de valor presente, tal alternativa no tiene el menor sentido para la nación.
La segunda maniobra, dicha por chávez es "Propongo que Pdvsa entregue eso a las comunas para que sean las que administren la distribución del combustible y el excedente económico se quede para el poder popular… recursos para la inversión social". De repente, si con esas "comunas" se significase las gobernaciones y los municipios, ésta podría ser una opción digna de analizar pero, al haber ya chávez desnudado su intención centralizadora con su propuesta deformadora, resulta claro que esas "comunas" solo son sus rojos rojitos no traicioneros, lo cual resulta inaceptable.
En tal sentido, si bien es necesario oponerse al plan actual del gobierno de cómo aumentar el precio de la gasolina, no debemos dejar de buscar otras alternativas ya que lograr aquello es la mejor vía tanto para reconciliar el país como para recuperar muchas décadas perdidas. Insisto, los estudiantes, de aquellos que aglutinan, podrían ser de mucha ayuda en esa tarea.
Nota: Algunos como chávez y ramírez han tratado al país con tanto irrespeto que como una pequeña y modesta sanción social, hace ya un tiempo les he retirado la mayúscula de sus nombres.

13 de diciembre de 2007

Soñando con La Concesión

El país después de tantas divisiones dolorosas no merece ser pegado con saliva sino que necesita de una pega mucho más fuerte. Los políticos buscarán la salivita que ellos consideren necesaria pero, como no soy político, me puedo dar el lujo de exponer sobre una súper-pega-loca, aun cuando les suene demasiado loca.

El indiscutible líder de las políticas públicas erradas en Venezuela es la venta de la gasolina por debajo de su valor oportunidad. En tal sentido, cualquier gobierno que no quiera enfrentar y no tenga la fuerza para solucionar lo anterior no es un gobierno que merece gobernar, mientras que cualquier gobierno que logre solucionar tal problema muy probablemente tenga la capacidad de solucionar muchos otros problemas. Es tan sencillo como eso.

¿Y cómo se puede llevar el precio de la gasolina a su correcto valor en la Venezuela dividida de hoy? Despierto no estoy muy seguro, pero soñando sueño con lo siguiente:

El país firma un contrato de diez años mediante el cual se le otorga a las universidades del país y a sus estudiantes la concesión exclusiva para vender la gasolina en Venezuela, asegurándoles el suministro de la gasolina al precio actual, gratuito. Igualmente se les entrega a ellos la administración de todas las carreteras de la nación.

Los estudiantes con el negocio de gasolina bajo el brazo buscan el financiamiento necesario para que el día que aumenten muy fuertemente el precio de la gasolina, puedan colocar sobre todas las calles de Venezuela un transporte público digno y gratuito y que cuente con sus vías exclusivas de movilización. Igualmente, como medida compensatoria transitoria, subsidiarán el costo de transporte de algunos de los productos básicos. Con el tiempo, con lo que produce la concesión, los estudiantes hasta podrán construir un tren veloz que atraviesa todo el país, así como hacer muchas otras cosas buenas.

Al final del contrato, cuando toda la ciudadanía reconoce estar mejor con la gasolina vendiéndose en un precio que refleje su valor, los estudiantes y las universidades le devuelven la concesión al gobierno. Para ese momento, ya el gobierno tiene a muchos de los actuales estudiantes en sus filas, por cuanto éstos aprendieron a gobernar como se debe gobernar.

Por supuesto que en una generación Venezuela puede duplicar el ingreso por habitante al mismo tiempo que logra una distribución más justa de tal ingreso. Lo que hace falta es sólo gobernar para el país y dejarnos de ser unos cursis y acomplejados copionetos de lo que la derecha o la izquierda ofrecen en otros países. Amigos, con nuestros estudiantes vayamos buscando a una Venezuela echada-palante, que en lugar de querer defenderse del mundo quiera aprovecharse de él, para el bien de todos.


El Universal

13 de septiembre de 2007

Supongamos

Supongamos que el gobierno de Venezuela nos hubiera entregado, a cada uno de los venezolanos, nuestro cheque anual proveniente de los fondos que sobran de los ingresos petroleros después de asegurar que PDVSA tenga suficiente con qué cubrir todos sus gastos y necesidades de inversión y que este año debería ser como unos dos mil dólares.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos unos 350 dólares para que pueda seguir subsidiando con gasolina regalada unos 3.000 dólares anuales por vehículo.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos unos 200 dólares para que pueda seguir regalándole dinero a otros países, para hacerse publicidad a su propio nombre.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos al Estado unos 100 dólares para comprar armas, como aquellos instrumentos de la muerte Kalashnikov que son entregados a algunos de nuestros vecinos, sin siquiera saber quiénes son ni mucho menos haber asegurado que estén mentalmente aptos para portar cualquier tipo de arma, así sea una china.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedirnos que le devolvamos al Estado el resto de nuestro dinero, los 1.350 dólares, para hacer con esos recursos lo que se le ocurra.

Y supongamos que fuésemos hacerle caso… ¿qué diría esto de nosotros los venezolanos? ¿Que somos idiotas?

Está en los planes actuales de Venezuela producir unos 5 millones de barriles diarios de petróleo y que de obtener neto 60 dólares por barril representaría unos 4.200 dólares anuales para cada uno de los 26 millones de venezolanos.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurre introducir una propuestilla de constitución donde nos pide ratificar nuestra voluntad de entregarle todo nuestro dinero directamente al Estado, para ahorrarse la molestia de tener que pedir.

Supongamos entonces que esa propuestilla propone además que, para permitirle al presidente poder disponer de todos los fondos sin tener que pedirle permiso a nadie, se sitúe todas “las reservas internacionales de la República… bajo la administración del Presidente”.

Supongamos entonces que esa propuestilla, para facilitarle la vida al presidente para el caso que los fondos no le alcancen para sus ocurrencias, le quita la autonomía al Banco Central de Venezuela y coloca la maquinita de imprimir dinero bajo el control directo del administrador de la Hacienda Pública, o sea, él mismo.

Supongamos entonces que tras nueve años con este presidente de turno ya sabemos a ciencia cierta que él se considera a sí mismo no sólo el administrador de la Hacienda Pública sino más bien el dueño de la Hacienda Bolivariana de Venezuela.

Y supongamos entonces que fuésemos a aprobarle al ocurrente su propuestilla constitucional ¿qué diría esto de nosotros los venezolanos? ¡Exactamente! ¿Dónde nos recluyen?

Amigos, a nuestra querida Venezuela no la podemos reencontrar en la senda donde la perdimos, sino que tenemos que buscarla donde queremos que llegue a encontrarse y, para ello, por favor, no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.

9 de agosto de 2007

Instruyendo al presidente

Hoy, al venderse la gasolina en Venezuela en 100 bolívares el litro, siendo su valor real en el mundo el de 1.500, se subsidia su consumo con 1.400 bolívares por litro, algo así como si los compradores de gasolina estuviesen pagando su debido precio en las bombas pero un funcionario, a nombre de una "Misión Cochecito", en el acto les devolviese todo su dinero, menos una pequeña comisión.

No tiene sentido que un país, petrolero o no petrolero, con un modelo de gobierno socialista, capitalista o de cualquier naturaleza, subsidie el consumo de gasolina antes de subsidiar otras necesidades sociales tales como la educación, el servicio de salud, la construcción de viviendas y el transporte público.

Estimando un consumo de 300.000 barriles de gasolina diarios (cada barril contiene cerca de 159 litros), un subsidio de 50 centavos de dólar por litro y dividiendo entre 2.900.000 vehículos obtenemos que el subsidio de gasolina ha alcanzado un nivel verdaderamente surrealista, ubicándose en 3.000 dólares por año y vehículo.

Tal subsidio adicionado a la existencia de un subsidio cambiario para la compra de vehículos y la ausencia de opciones para el ahorro financiero que produzca un rendimiento real, también ha provocado una explosión en la compra de vehículos nuevos (importados), 400 mil al año, lo que no solamente excede la capacidad de nuestras carreteras sino que además impone una inmensa hipoteca a nuestras futuras exportaciones petroleras y, por supuesto, a nuestro medio ambiente. En tal sentido, como un ciudadano miembro de la sociedad civil, hoy instruyo al Presidente, nuestro servidor, para que de inmediato proceda a diseñar y ejecutar un plan que ubique los precios de la gasolina en Venezuela en un nivel equivalente al que puede ser obtenido por su venta en el mercado internacional. Simultáneamente le requiero que ese plan incluya las medidas que logren aminorar las incidencias más difíciles que a corto plazo puede provocarle tal ajuste a la población; por ejemplo mediante la introducción de subsidios temporales al transporte de los bienes calificados como esenciales y la inversión masiva en un sistema de transporte público digno, moderno y que aspire ser el mejor del mundo.

Por cuanto el país se encuentra polarizado y existen muchas apreciaciones subjetivas sobre la imposibilidad de lograr tan necesario ajuste en el precio de la gasolina sin que se origine un serio conflicto social, igualmente espero que el Presidente presente una oferta de diálogo sobre la materia que satisfaga al país, en su totalidad multicolor y que garantice que los ingresos adicionales obtenidos no serán desviados a sus causas unicolor o a sus regalitos de viaje.

Como una mejor alternativa aún, le sugiero que entregue a cada venezolano un "gasolina-ticket" que otorga a su portador el derecho de adquirir hasta 700 litros de gasolina por año al precio de 100 bolívares cada uno, para que así cada quien que no tenga carro o tenga otras necesidades más urgentes, pueda vender tales derechos, a quien sea, por un valor cercano a los 350 dólares.

Aten… ¡Firm…! O algo parecido, a ver si así de repente se entiende mejor.


El Universal