Mostrando las entradas con la etiqueta Apertura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Apertura. Mostrar todas las entradas

20 de abril de 2006

¿Perdimos PDVSA?

Me expuse a la burla proponiendo que nuestros hijos no fueran a Disneyworld cuando la Florida prohibió el uso de la Orimulsión. 
Fundé una asociación civil para difundir los perjuicios, que algunos países consumidores de petróleo le causaban a nuestros intereses al imponer impuestos al consumo de la gasolina, que superaban el 400% ad-valoren. 
Critiqué a fondo los argumentos económicos de la apertura petrolera y la manera como se estructuró, dificultando mis relaciones con esa parte de la sociedad, que le rendía pleitesía ciega a la meritocracia. 
Critiqué a PDVSA cuando eliminando a sus filiales anuló ese valioso control de tener gente calificada vigilándose los unos a los otros. 
Cuestioné a Citgo, tanto por ser un mal negocio, como por la idiotez de venderle petróleo a precios subsidiados, que generaban ganancias ficticias sobre las cuales había que pagar impuestos en los Estados Unidos. 
Protesté gastos superfluos como los del lujoso CIED dando cursos que otros ya daban, y las cuñas que promocionaban la gasolina en las estaciones de servicio venezolanas, como si hubiera una competencia de gasolinas importadas. 
Critiqué a muchos de los de PDVSA por creerse superiores al resto del país. Y jamás estuve de acuerdo con la huelga petrolera, por no creer en el auto-flagelo de un país. 
Todo lo anterior lo hice con artículos escritos desde la perspectiva de ese accionista minoritario e ignorado que todos somos, y sin percibir jamás un solo céntimo de nadie por algo relacionado con el petróleo. En tal sentido, hoy tengo todo el derecho moral de criticar a la PDVSA actual pero, lamentablemente, ya no lo puedo hacer, por cuanto parece que ya no tengo el derecho de saber nada de ella. 
El ministro de Energía, cuando anuncia que Citgo y Pdvsa, saldrían del registro de la Comisión de Valores de los Estados Unidos, argumenta "que no puede estar sujeta a disposiciones legales de países extranjeros para proteger a tenedores de papeles de deuda" ignorando que nosotros, los venezolanos, ya de por sí tendríamos derecho a mucha más información pública que cualquier acreedor extranjero. En este momento, en la página web de PDVSA, no encontramos ni una sola cifra auditada sobre su negocio, pero si muchas cifras sobre la Misión Ribas. 
Compatriotas, lamento decirles que podemos haber perdido para siempre la oportunidad de llegar a ser los verdaderos accionistas de PDVSA y, lo que es peor aún, puede que el Estado venezolano también haya perdido el control sobre ella. 

19 de junio de 2002

La Apertura indispensable... de PDVSA

Nuestro petróleo es pesado y contiene mucho azufre, por lo que resulta más difícil de vender que el néctar de nuestros competidores. Gracias al Programa de Internacionalización de PDVSA, basado principalmente en la compra de una serie de refinerías especializadas, parecería que hasta la fecha hemos logrado superar ese obstáculo o por lo menos así nos lo dicen y así lo creemos. No obstante, es triste que nuestra confianza en PDVSA deba resultar de un inmenso acto de fe y no de contundentes respuestas a las preguntas y dudas que flotan en el ambiente.
Hay quienes se preguntan si nuestras refinerías verdaderamente son usadas para procesar crudos pesados, al existir información que apunta a que muchas de ellas procesan crudos livianos y que seguimos contratando con terceros la refinación de los pesados.
Aún cuando suene increíble, hay quienes sospechan, que el verdadero trasfondo de estas adquisiciones obedece a un intento de PDVSA por asegurar que ciertos flujos financieros queden fuera del alcance de las garras de su propietario. En tal sentido, hay quienes llegan a sostener que nuestros tecnócratas petroleros están tan aislados del resto del país, que prefieren que PDVSA pague impuestos al 35% en los Estados Unidos, que pagar el 66% en Venezuela, sólo porque eso le resulta menos oneroso a La Corporación.
Hay quienes piensan que de decidir PDVSA vender algunas de estas refinerías, probablemente no recuperaría su inversión, salvo que se incluya dentro del precio la garantía de un contrato de suministro de crudo a descuento. Algunos sostienen que eso fue justo lo que pasó cuando PDVSA las compró, es decir, que los precios de adquisición fueron demasiados altos, porque de antemano incluían la plusvalía que se podría derivar de una relación preferencial con PDVSA.
Siempre me he preguntado si no resultaría más efectivo vender nuestros crudos directamente en el mercado, así sea con grandes descuentos, en lugar de incurrir en los costos de ejercicios tipo Citgo, tan difíciles de controlar, más aún cuando la propia Citgo, en documentos públicos, reconoce que de todas maneras le compra petróleo a PDVSA a precios por debajo del mercado.
En 1986 declaré a la prensa que no importaba lo bueno, lo capaz y lo meritorio que fuesen los profesionales de PDVSA, si se les dejaba actuar solos y sin supervisión, tarde o temprano, pondrían la torta… eso es humano… Basta el ejemplo de ENRON.
Amigos, por meritorios que sean los meritócratas de PDVSA, siempre serán nuestros empleados, con sus propios intereses. Asimismo por buenos que sean los políticos de turno, tarde o temprano su interés se limitará a cuánto le puedan sacar a PDVSA para el gasto público, para así ganar las próximas elecciones. Es por ello que insisto en la urgencia de un Ombudsman Petrolero o una Comisión Nacional de Energía, fuerte y autónoma, que sólo responda al país civil, para que vigile nuestros intereses a largo plazo.
Señores, aprovechemos el actual despertar de la ciudadanía para exigir la verdadera apertura de
PDVSA.
Publicado en Tal Cual 19 de Junio de 2002



 

30 de agosto de 2001

¿Y... el ombudsman petrolero?

Parafraseando a alguien, diría que el petróleo es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de políticos y de tecnócratas petroleros. Por ello, considero que en la Ley de Hidrocarburos deberían incluir la supervisión ciudadana de la industria. 
Para maximizar nuestros ingresos petroleros requerimos, sin duda, de una OPEP fuerte, lo que excluye toda participación privada directa en las actividades primarias de exploración y extracción. No obstante, hay ocasiones en las que un defensor ciudadano, un Ombudsman Petrolero, capaz, independiente y con recursos, puede y debe arbitrar a favor de los intereses petroleros del ciudadano común. Veamos algunos ejemplos: 
Cuando nuestra industria petrolera se dividió en filiales, seguro que hubo duplicidad de costos, pero al menos presentíamos que se vigilaban entre sí. Ese modelo fue sustituido por un centralismo total, por lo que sería bueno saber, de alguien independiente, si esa reestructuración obedeció a criterios racionales o a simple apetito de poder. 
El proceso de la Apertura, por su parte, siempre me pareció un negociado entre unos tecnócratas con sus propias agendas y unos políticos ávidos de recursos fiscales. “Déjame ejecutar la Apertura, tú rebajas los impuestos a cobrar el día de mañana y, vía una subasta, te hago llegar un cheque grande para que lo gastes hoy”. ¿Qué hubiera dicho un Ombudsman al respecto? 
Se sospecha que para que las operaciones de CITGO lucieran mejor, se le vendía petróleo por debajo de su valor mercado. Algunos incluso sostienen que, para repatriar las ganancias ficticias, se firmó con los Estados Unidos el Convenio para evitar la doble tributación. Desconozco si será cierto o no, pero que exista la duda, ya de por sí es una vergüenza. 
El impuesto sobre la renta de PDVSA debería ser del 0% y sus utilidades repartidas vía dividendos, por cuanto no es lógico que una empresa estatal pueda reducir el costo efectivo de sus gastos, con ahorros impositivos obtenidos a costa de su único accionista. Ahora bien, por cuanto no se le debe permitir a PDVSA extraer petróleo cubriendo sólo los costos directos, sin que le quede nada a la Nación por sacrificar un activo no renovable, también son necesarias regalías, pero éstas, cuando no son flexibles, pueden imposibilitar la actividad misma. El manejo fiscal de PDVSA, con una Ley rígida y en condiciones de mercado cambiantes, siempre será imperfecto. Un Ombudsman, que influya en cuánto y cuándo debe repartir PDVSA, podría ser parte de la solución. 
¿Y quién no desea su presencia cuando, como sugiere la Ley, “... por circunstancias particulares ... podrá hacerse escogencia directa de las operadoras, previa aprobación del Consejo de Ministros”? Por no hablar de cuando a PDVSA la endeudan para pasarle fondos al Fisco o cuando la obligan a asistir al BCV en política cambiaria. 
En fin, el binomio: chequera de PDVSA y poder político del Ejecutivo es demasiado fuerte para que exista una real división de poderes en Venezuela, así que... ¡Soberano, exija su Ombudsman Petrolero ya!


7 de agosto de 1997

The Petroleum Ombudsman

Ten years ago during an interview with a local reporter, I expressed my worries about the long term future of organizations such as Petroleos de Venezuela. While satisfying a real need for freedom of action and informative confidentiality, we have unfortunately also set the organization on a path towards degeneration of its operative capacity, no matter how efficient it may have been at the starting point. During this interview I even stated that the day could conceivably come when it could theoretically be more attractive to have politicians sit on PDVSA’s board than suffer the effects of an encysted meritocracy, unaware of the country’s realities. Venezuela’s challenge at that moment was to find a way to avoid this. It still is.

During the last few weeks we have received information pertaining to our oil industry which seems a bit strange and contradictory. Some “experts” harp on the fact that the internal cost of producing gasoline exceeds by far its price in the national market while others maintain just the opposite. The industry has announced a reorganization plan which would result in annual savings of US$ 2 billion. The other side of the coin of such sweet savings would seem to be the bitter possibility that the industry has been throwing these resources out the window all these years.

What does all this news really mean? Are we in bad shape but doing better, or are we in good shape but doing worse? This is very difficult to answer. As Venezuelans, shareholders and indirect beneficiaries of the petroleum industry we should have access to qualified sources of information. This information should be somewhat more objective than that we receive today from sources dedicated to different agendas, may they be government, opposition or industry insiders.

In this sense, I believe it may be interesting to promote the appointment of a Petroleum Ombudsman who, beginning with the limited role of providing truthful information, could eventually develop into a real defender of the Nation’s interests. The Ombudsman, a word of Swedish origin that identifies a spokesman and representative of the interests of society, is a figure that is used in many countries and performs many different functions in areas that are of relatively lesser importance than what the oil industry is to Venezuelans.

In addition to his role of truthful informer, the Petroleum Ombudsman can assist in the evaluation of the consequences of a great variety of aspects that affect the industry. One interesting case would be the implications of a request by Venezuela’s Central Bank to expand the oil industry’s role by asking it to delay payments to suppliers of goods and services in order to reduce excess liquidity in the local market and, as a result, fight inflationary pressures.

Another matter on which the solid, objective opinion of an Ombudsman would be more than welcome is the oil opening. Our happiness would be more complete when we are asked to celebrate the oil opening, could we only rest assured that the reasons for this aperture are not related to excessive fiscal pressure imposed on the industry which has limited its investment possibilities and even forced it to contract debt.

The existence of an Petroleum Ombudsman that is respected by the country would guarantee the collaboration of the nation’s citizens when it is justified. I am sure that among all Venezuelans of good faith that love this country, there isn’t one that would outright wish to contribute towards a deficit for the oil operators by purchasing gasoline at prices below production costs. On the other hand, among these same Venezuelans, very few would be prepared to pay a higher price in order to contribute to a Central Government that squanders its resources.

During the interview I mentioned at the beginning of this article, I maintained that should PDVSA be politicized, citizens would at least be in the position every five years of being able to pass judgment as shareholders of its management’s achievements. This was interpreted by the reporter as a recommendation to politicize PDVSA. This, as you can imagine, caused much embarrassment, and I was very relieved that the article was published on Saturday and during a period of vacations when few people read the press anyway. Today, talk about politicizing PDVSA does not continue to be a crime when we are seeing the latter become a political player; what is the same is not cheating (lo que es igual no es trampa).

In the Daily Journal, Caracas, August 7, 1997



El ombudsman petrolero (El Defensor del Pueblo en el área petrolero)

 

Hace diez años, durante una entrevista con un periodista local, expresé mis preocupaciones sobre el futuro a largo plazo de organizaciones como Petróleos de Venezuela. Si bien satisfacemos una necesidad real de libertad de acción y de confidencialidad informativa, lamentablemente también hemos encaminado a la organización hacia la degeneración de su capacidad operativa, por muy eficiente que haya sido en el punto de partida. Durante esta entrevista incluso dije que podría llegar el día en que, en teoría, sería más atractivo tener políticos en el directorio de PDVSA que sufrir los efectos de una meritocracia enquistada, inconsciente de las realidades del país. El desafío de Venezuela en ese momento era encontrar una manera de evitarlo. Sigue siendo.

 

Durante las últimas semanas hemos recibido información sobre nuestra industria petrolera que parece un poco extraña y contradictoria. Algunos “expertos” insisten en que el costo interno de producir gasolina supera con creces su precio en el mercado nacional mientras otros sostienen todo lo contrario. La industria ha anunciado un plan de reorganización que supondría un ahorro anual de 2.000 millones de dólares. La otra cara de la moneda de estos dulces ahorros parecería ser la amarga posibilidad de que la industria haya estado tirando estos recursos por la ventana todos estos años.

 

¿Qué significa realmente toda esta noticia? ¿Estamos en malas condiciones pero nos va mejor, o estamos en buena forma pero nos va peor? Esto es muy difícil de responder. Como venezolanos, accionistas y beneficiarios indirectos de la industria petrolera debemos tener acceso a fuentes de información calificadas. Esta información debería ser algo más objetiva que la que recibimos hoy de fuentes dedicadas a diferentes agendas, ya sean expertos del gobierno, de la oposición o de la industria.

 

En este sentido, creo que puede ser interesante promover el nombramiento de un Ombudsman Petrolero que, partiendo de la limitada función de brindar información veraz, pueda eventualmente convertirse en un verdadero defensor de los intereses de la Nación. El Ombudsman, palabra de origen sueco que identifica a un portavoz y representante de los intereses de la sociedad, es una figura que se utiliza en muchos países y desempeña muy diversas funciones en áreas que son de relativamente menor importancia que lo que es la industria petrolera para los venezolanos. .

 

Además de su papel de informador veraz, el Ombudsman Petrolero puede ayudar en la evaluación de las consecuencias de una gran variedad de aspectos que afectan a la industria. Un caso interesante serían las implicaciones de una solicitud del Banco Central de Venezuela para ampliar el papel de la industria petrolera pidiéndole que retrase los pagos a los proveedores de bienes y servicios para reducir el exceso de liquidez en el mercado local y, como resultado, luchar contra la inflación. presiones.

 

Otro asunto sobre el que sería más que bienvenida la opinión sólida y objetiva de un Defensor del Pueblo es la apertura petrolera. Nuestra felicidad sería más completa cuando nos invitaran a celebrar la apertura petrolera, ¿podríamos estar seguros de que las razones de esta apertura no están relacionadas con una presión fiscal excesiva impuesta a la industria que ha limitado sus posibilidades de inversión e incluso la ha obligado a endeudarse.


La existencia de un Ombudsman Petrolero que sea respetado por el país garantizaría la colaboración de los ciudadanos de la nación cuando esté justificada. Estoy seguro que entre todos los venezolanos de buena fe que aman a este país, no hay uno que desee de plano contribuir al déficit de los operadores petroleros comprando gasolina a precios inferiores a los costos de producción. Por otro lado, entre esos mismos venezolanos, muy pocos estarían dispuestos a pagar un precio más alto para contribuir a un Gobierno Central que despilfarra sus recursos.

 

Durante la entrevista que mencioné al inicio de este artículo, sostuve que si PDVSA se politizara, los ciudadanos estarían al menos cada cinco años en la posición de poder emitir juicios como accionistas sobre los logros de su gestión. Esto fue interpretado por el periodista como una recomendación para politizar a PDVSA. Esto, como puedes imaginar, me causó mucha vergüenza y me sentí muy aliviado de que el artículo se publicara el sábado y durante un período de vacaciones en el que, de todos modos, poca gente leía la prensa. Hoy hablar de politizar a PDVSA no sigue siendo un delito cuando vemos a ésta convertirse en un actor político; Lo que es igual no es trampa.