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17 de mayo de 2007

Una Junta Ciudadana para PDVSA

Aún con el petróleo a 100 dólares el barril, PDVSA entrara en crisis, por cuanto ya debe haber traspasado ese momento cuando los intereses por ocultar superan los intereses por divulgar y se revientan los últimos amarres éticos y gerenciales. De repente veremos escenas que nos recordaran al Caracazo, cuando cargaban sobre el hombro un cuarto de res. ¿De que como lo se? De la misma manera como el gobierno y sus devotos lo saben, leyendo el libro El Estado Fallido escrito por Noam Chomsky, ese autor que Chávez recomendó en su discurso de las Naciones Unidas. 
Chomsky define a los Estados Fallidos como aquellos que no logran proteger a sus ciudadanos de la violencia, que se consideran a si mismos fuera del alcance de las leyes domésticas e internacionales y que sufren un déficit democrático y lo que implica que cumplen con algunas de las formalidades de la democracia pero no con la sustancia. ¿Necesito explicar más? No lo creo. 
Dado lo poco logrado con el petróleo durante los últimos 100 años, el cual hasta nos ha hecho daño manteniendo en el poder a autócratas y financiando sus arrogantes ocurrencias, hay quienes sostienen que estaríamos mejor si PDVSA quiebra, perdemos nuestro petróleo y podemos asi al fin comenzar hacer vida normal como país. 
Otros, ante la posibilidad que nuestro petróleo pase a manos distintas, prefieren que se quede en el subsuelo, por lo menos hasta el momento en que como país nos hayamos ganado el derecho de extraerlo y para que así rinda los frutos que las generaciones venideras tienen el derecho esperar. ¡Que suerte la de Noruega que consiguió su petróleo, ya viejo e institucionalmente desarrollado! 
Ahora bien, el hecho es que si no nos pre-ocupamos a tiempo, la verdad es que nos exponemos al riesgo de que se nos arrebate hasta nuestro derecho para poder decidir que hacer con nuestro petróleo. En tal sentido le rogamos a quienes conocen del día a día de la industria, en su esencia operativa, que preparen una lista de nombres y direcciones de candidatos para que puedan integrar una junta interventora ciudadana, para cuando inicie el Gran Deslave. Quienes pueden sentirse como elegibles deben ir preparando los planes de emergencia. 
La Junta Ciudadana de PDVSA debe ser cuidadosamente elegida para que en ella se sientan representadas todas las corrientes políticas del país y lo mejor sería evitar integrarla con quienes ya han tenido una actuación pública en el sector. Digo esto por cuanto al ser todo lo relativo a PDVSA algo muy delicado, en la operación, para que el enfermo sobreviva, necesitamos evitar tumultos y forcejeos. Por supuesto que para la defensa de nuestro petróleo se necesita de contactar y sumar, desde ya, todas las buenas intenciones que sufriendo mucho o poco siguen haciendo vida en PDVSA. 
De la misma manera se podrán necesitar de Juntas Ciudadanas para otras áreas críticas como por ejemplo el de las deudas públicas. Ahí, igualito, aún cuando hay quienes están tan hartos que hasta lo puedan preferir, debemos evitar que nos rematen al mejor postor. En estos menesteres no es cuestión de gobierno u oposición, es cuestión de venezolanas y venezolanos.

2 de noviembre de 2006

Hasta el último centavo

Encabezaba yo una delegación en Tanzania, que por lo menos se creía importante, cuando nos sentaron alrededor de unas modestas mesas para oír un reporte sobre el uso de una donación que por 7.614.873.60 TZS (aproximadamente 8.000 dólares) se le había entregado a un colegio muy humilde para su total refacción. 
El Maestro Principal, durante unos diez minutos que se nos hacían inmensamente largos por la letanía de las cifras, nos explicó con lujo de detalles cómo se usó el dinero, hasta el último centavo. Le dimos las gracias y nos fuimos. 
Al rato, reflexionando sobre lo que habíamos presenciado, me percate que más que una rendición de cuentas, el acto representaba un importante recordatorio para todos nosotros sobre que a la hora de aceptar la responsabilidad por una gestión, esto siempre debe basarse en el principio del "hasta el último centavo" y no puede, como es tan frecuente, redondearse a la ligera "hasta el último billón". Lamenté mucho no haberle agradecido más efusivamente al Maestro Principal su reporte. 
Digo todo esto por cuanto el programa de "La Negra" ofrecido por Manuel Rosales y que consiste en entregarle a las 2.500.000 familias más pobres una participación directa del 20% en los ingresos que obtenemos por la liquidación de nuestro petróleo, obligatoriamente crearía la necesidad de reportar hasta el último centavo del 100%, para así poder apartar el 20% prometido y entregarlos a aquellos para quienes, sin duda, hasta el último centavo cuenta. 
Como tampoco se le puede permitir al Estado compensar los ingresos que entrega con La Negra con un mayor endeudamiento público, lo que podría llevarnos hasta donde la soga se revienta, el programa también implica la necesidad de crear una entidad de fiscalización superior para que de manera autónoma, le reporte a la sociedad todo lo relativo a nuestro endeudamiento público, hasta el último centavo. 
Igualmente, con 2.500.000 familias directamente interesadas en los resultados de la actividad petrolera, también habrá que contemplar crear lo que siempre he solicitado, una oficina del tipo Ombudsman petrolero para que, en nombre de la sociedad, vigile todo lo que Pdvsa y el Ministerio de Energía se traigan entre manos y nos defienda, hasta el último centavo. 
Hay quienes acusan el programa "La Negra" de ser populista, pero la verdad es que de ejecutarse correctamente, transformaría las realidades político-económicas de nuestro país produciendo una moderna democracia participativa, por lo que todos tenemos un interés en el atrevernos ahora y en el vigilar después.

16 de junio de 2005

¡Ahí vienen las olas!

A los pobres les regalan alas para volar pero les roban el aire; al país le canjean su alegre joropo por un triste tango. ¿Quién gana? Los de siempre, los de la tribu autóctona de los quitatetuparaponermeyos. 
Hoy presiento a Chávez derrotado y renunciando frustrado tras su fallida pelea entre las cuerdas de las nostalgias izquierdistas; de los complejos y resentimientos de nuestra sociedad (los suyos incluidos); de las ineptitudes y, por supuesto, de la siempre briosa corrupción. ¡Qué lástima!...pintaba algo, pero, como dicen, para atrás ni para agarrar impulso. 
Los océanos globales están agitados y si no logramos dominar sus olas nos arrastrará el Tsunami. A estas alturas, el país ya intuye que no basta con construir líneas de defensa imaginarias, tipo Maginot o crear gloriosos escuadrones, tipo caballería polaca y que eso más bien sólo puede provocar que las olas revienten aún más fuerte sobre nosotros. 
Las olas, que se nos vienen encima, no son fáciles y por ser muchas de ellas nuevas, no basta la experiencia para manejarlas. En tal sentido, nos alegramos que el primero de la oposición que se haya ofrecido como candidato a conducirnos sobre ellas, sea alguien de la nueva generación ¡Así debe ser! Ahora sólo esperamos que los de Chávez, con su apoyo, también nos presenten sus relevos jóvenes. 
Pero nada impide que un joven cincuentón, que jamás haya logrado montarse sobre una tabla (menos ahora con más barriga) dé concejos. El primero y principal que les doy a nuestros jóvenes surfístas es que elijan muy bien las olas, asegurándose de montarnos en olas venezolanas y no en olas habaneras o mayameras. Igualmente les pediría:
1. Insertar en PDVSA una Junta Observadora, que representando a la ciudadanía supervise las actuaciones de los técnicos y las del gobierno. 
2. Saber que sueldos dignos a policías, prisiones decentes y registros eficientes, son más importantes para la majestuosidad de la justicia que toda la pompa de sus tribunales. 
3. Acabar con la deuda pública, para así eliminar ese enfisema pulmonar que le impide al resto de la economía respirar. 
4. Entender que un país que mantiene sus precios de gasolina tan bajos, que transfiere casi un 4% del PNB de los más pobres a los dueños y a los usuarios de vehículos, es un país socialmente inviable, punto. 
5. Jamás olvidar que no importa cuán buena sea la educación de los mejores, si no es buena la educación de la mayoría… y por supuesto, igualar hacia arriba y no para abajo.
Publicado en El Universal el 16 de Junio 2005


24 de febrero de 2005

¿La joya de Citgo?

He publicado tres artículos seguidos argumentando la tesis de vender total o parcialmente a Citgo. Por simple deducción lógica creo tener razón, pero a la hora de la verdad... ¿cómo ha de saberlo con exactitud alguien que jamás ha tenido un vínculo directo con esa empresa, cuando ni siquiera lo saben los que han dedicado su vida a ella?
Lo más triste del actual debate de Citgo es observar que nadie se preocupó por llevar los registros, que permitiesen evaluar su gestión adecuadamente, ni los autocalificados meritócratas del ayer, ni los autocalificados revolucionarios de hoy. Esperemos que, por el bien del país, los venezolanos del mañana encuentren las ganas de corregir tal desidia.
Para conocer el resultado real de Citgo, se debería haber registrado para cada venta a descuento efectuada a Citgo, cuál era el precio aproximado al que se le podría haber vendido ese petróleo a un tercero, registrando así el costo de oportunidad. ¡Nadie lo hizo! Ya sea por cuanto a nadie le interesaba o, peor aún, quizás por cuanto les interesaba que no se supiese.
Nosotros, los venezolanos, tenemos derecho a conocer nuestra industria petrolera y solicitarle una rendi ción de cuentas a sus gerentes. Leímos que presuntamente Pdvsa presentará pronto los resultados financieros auditados a la Bolsa de Nueva York... ¡Excelente!... pero ¿y a nosotros?... ¿acaso no nos merecemos más respeto que la Bolsa de Nueva York?
El caso Citgo evidencia por enésima vez la necesidad de una Oficina de Ombudsman Petrolero para que analice, opine e informe de manera independiente al país... y rompa el turbio velo que crean los intereses políticos o meritocráticos coyunturales, individualmente o en complicidad. Cómo desearíamos leer cada mes un reporte petrolero transparente a la nación preparado por un Ombudsman.
Finalmente, necesito comentar que leí a un experto decir que "aunque Citgo sea lajoya de la corona' de Pdvsa, Chávez podría terminar vendiéndola a precio de gallina flaca". Por supuesto, que debemos buscar evitar, a como dé lugar, que Citgo, o algunas de sus refinerías se vendan a un mal precio... pero igualmente nos causa perjuicios valorizar a Citgo como "La Joya".
Amigos, Pdvsa no tiene otras joyas en su corona que no sean esos pozos de petróleo con lo que la Providencia bendijo al país. No nos dejemos deslumbrar por los tantísimos expertos de cuello blanco y recordemos que nuestros más valiosos orfebres se encuentran en los campos petroleros.





17 de junio de 2004

Un acuerdo petrolero

"Sin duda, a este país para quererlo hay que verlo con el corazón, no con la razón porque hay tantas razones para luchar por él, como para abandonarlo. Aquí ser valiente en la defensa de sus intereses se paga muy caro porque muchos se venden por menos de nada". Así expresaban su angustia ciudadanos de otro país latinoamericano esta semana en la prensa. Sentí que estamos en las mismas. 
Pase lo que pase en los próximos procesos democráticos, si queremos recuperar el sueño de una nación y que la reconciliación no tome el camino de la humillación, ni la justicia el de la persecución, requerimos de un acuerdo nacional. Para lograrlo, necesitamos callar a quienes, intoxicados con destilados consensuales ajenos, ya sean de Miami o de La Habana, vociferan tanto que impiden que el resto del país nos oigamos unos a otros. 
El petróleo es, sin duda, uno de los asuntos más delicados para nuestro consenso. Habiendo escrito mucho sobre el tema, criticado tanto a la vieja como a la nueva Pdvsa y por jamás haber estado económicamente vinculado con la industria petrolera, me siento con todo el derecho moral de presentar ideas y de criticar a quienes busquen aprovecharse de la confusión. 
Tanto la exploración como la producción petrolera del país (perdón debí decir extracción) debe permanecer cien por ciento en manos de Pdvsa que, hasta la fecha y apoyada por la OPEP, ha logrado generar excelentes ingresos para Venezuela. 
Todas las demás actividades de Pdvsa deberían ser delegadas al sector privado, por cuanto Pdvsa malgasta en ellas los ingresos antes generados. 
Pdvsa, exploradora y productora, necesita de mucha transparencia y de evitar caer en manos de agendas privadas de mérito o sin meritocracias internas. Por cuanto Pdvsa y el Ejecutivo siempre estarán tentados a conspirar a espaldas de la nación, debemos insertar en ella un Ombudsman, que represente los intereses del resto de la sociedad. 
El mal uso que los gobiernos le han dado a los ingresos petroleros durante los últimos 30 años, constituye "La Vergüenza Nacional". Necesitamos transferir recursos para saldar la deuda pública pero, una vez logrado esto, el Estado debe ceder a los ciudadanos una porción de los ingresos petroleros para que sean administrados directamente por ellos en intereses sociales, como la educación. 
Finalmente, un gobierno que no logre aumentar el precio de la gasolina a lo que recibe por ella en el exterior, no tiene el derecho de llamarse gobierno, ni será sostenible.
El Universal

9 de octubre de 2003

En la luna

Soy un decidido defensor de la OPEP. Si no fuera por ella, probablemente estaríamos entregando nuestras reservas petroleras al mundo por cualquier minucia por encima de su costo de extracción. Quien lo dude... que observe cómo les va a todas las demás materias primas en el mundo. Es más, aun con la OPEP, recibimos sólo una pequeña fracción de su valor. Así, en Europa, de los 150 dólares que el consumidor paga por los derivados de un barril, se reparten: 20 para quien lo refina, transporta y distribuye, 100 para el fisco Europeo y apenas 30 para quien sacrifica para siempre el producto no renovable. Sin la OPEP, seguramente el fisco Europeo agarraría 120 en lugar de 110 y, de los 30 nuestros, nos dejarían 10, si acaso... 
Ahora bien, por cuanto estar en la OPEP requiere, casi por definición, que la industria petrolera extractiva esté 100% en manos del Estado, ello puede dificultar su eficiente manejo. Ya en 1984 alerté de que si Pdvsa no era sometida a un fuerte escrutinio público, tarde o temprano degeneraría en un ente vicioso manejado por falsas agendas, sin importar cuán buena y meritoria fuese la inmensa mayoría de su gente. El único antídoto posible sería la continua vigilancia de Pdvsa de parte de sus ciudadanos-accionistas, de manera directa o vía una Oficina de Defensoría (Ombudsman). 
De hecho, a partir de 1997, con unos 100 artículos, cuestioné una serie de aspectos relativos al manejo de Pdvsa, entre otros, el de la apertura petrolera, que se nos vendió como obligatoria a cuenta de que no había recursos para invertir en la producción y, al final, nos sorprendieron gastando los fondos recibidos en asuntos tan secundarios como la remodelación de gasolineras. 
Jamás recibí una sola respuesta, ni de Pdvsa ni del Ministerio de Energía y Minas, ni de antes ni de dahora, excepto quizás por el regaño que me dio la directiva del CIED, cuando les reclamé que en lugar de investigar asuntos importantes, como las discriminatorias políticas fiscales y ambientales que afectaban al petróleo mundialmente, sólo daban cursitos... que otros podrían dar mejor. 
Al haber leído que ahora la empresa piensa invertir en gasolineras argentinas, una locura para quien, escasa de recursos, debería usarlos para asegurar su capacidad de producción, que es lo único con que Pdvsa gana dinero... sólo me resta concluir, que quienes nos preocupamos por saber qué pasa con nuestro petróleo, seguimos donde siempre... ¡En la luna!




30 de enero de 2003

Para que los vientos soplen a favor

HE PUBLICADO MAS DE 100 ARTICULOS sobre el petróleo desde una perspectiva totalmente independiente puesto que, a diferencia de la mayoría de opinadores en la materia, jamás he tenido una relación formal o informal con la industria petrolera, en otras palabras, la industria jamás ha puesto ni un solo bolívar en mis bolsillos. Considero que lo anterior me da cierto derecho a opinar en épocas donde evidentes vientos de cambio pueden soplar, tanto a favor como en contra.
Por lo tanto, en cualquier reestructuración de la industria petrolera... les ruego que consideren lo siguiente:
1. Es necesaria la designación de un observador independiente, un Defensor Petrolero, para que a nombre del resto de la sociedad, evalúe la actuación tanto del Ejecutivo como de la meritocracia, para buscar limitar los despropósitos, que por simple naturaleza humana, siempre habrán de ocurrir si estos actores son abandonados a su propio designio. El Defensor debería ser preferiblemente elegido por voto popular o, como mínimo, nombrado por la Asamblea.
2. Son discusiones estériles las que versan sobre las divisiones parciales y verticales de la industria, entre el Estado y los privados, 49-51% o 51-49% cuando, en verdad, la división debe ser absoluta y horizontal. La actividad productiva primaria, mientras usemos a la OPEP como nuestro instrumento de mercadeo, tiene que ser 100% del Estado, mientras que todas las demás actividades petroleras, donde las limitaciones operativas propias de un Estado harían que se perdieran parte de las ganancias antes obtenidas, deberían ser 100% privadas. Espero que más nunca debamos oír cómo una PDV del Estado gasta fortunas para promocionar a través de los medios la venta de gasolina venezolana.
3. La OPEP le ha servido fabulosamente bien al país para generar ingresos y nunca debemos confundir esto con nuestra demostrada incapacidad para darle buen uso a tales ingresos. Hoy, la única alternativa a la OPEP que podría ser evaluada, sería un contrato de compra firmado irrevocablemente por Estados Unidos, a muy largo plazo, por un volumen considerable y a buenos precios.
4. No debemos seguir administrando nuestras fuentes energéticas de forma independiente, cuando sabemos que todas ellas se encuentran relacionadas. Por ejemplo, no debemos permitir la producción de un gas, que pueda desplazar la demanda petrolera internacional, cuando por la ausencia de una 'OPEG', los márgenes de rentabilidad en el gas son infinitamente menores a los del petróleo.
5. Debemos asegurar que el pueblo de Venezuela está unido alrededor del petróleo y sepa defenderlo. La desidia del no reaccionar cuando la Florida prohíbe la orimulsión y cuando Europa aplica impuestos de más del 400% a la gasolina, mientras nosotros le aplicamos aranceles menores del 20% a su agua mineral, es sencillamente imperdonable.
6. Para asegurar la unidad petrolera nacional, deberíamos instaurar de inmediato un sistema de precios automático, que elimine del debate público todo lo combustible de los precios de la gasolina doméstica.





19 de noviembre de 2001

Para la próxima

Desde 1997 he publicado 71 artículos sobre el petróleo, sin lograr influir en la redacción de la actual Ley de Hidrocarburos. ¡No importa - clavo pasado! ... ya comenzó la discusión de la próxima Ley y a tal fin les presento un breve resumen de los cambios necesarios. 
1. Cuando en la Florida se prohibió la Orimulsión, busqué promover, sin éxito, la idea de colocar en una valla del aeropuerto de Miami, un pequeño mensaje, de pueblo a pueblo, indicando que eso no era la forma de tratar a sus amigos. Resulta indispensable enseñar al ciudadano a participar en la defensa de su principal activo no renovable, por lo que en la próxima, no podemos seguir ignorándolo. 
2. Es una vergüenza que a los 26 años de haber nacionalizado nuestra industria petrolera, aún no contemos con un ente creíble, capaz de repartir entre la industria y el Estado los beneficios obtenidos por la explotación, de acuerdo con los intereses a largo plazo del país y sujeto a las realidades de un mercado dinámico. Espero que la próxima logre sustituir el fijar a lo macho los impuestos y las regalías, por el uso del criterio flexible de un Ombudsman Petrolero. 
3. Ya se le ha causado suficiente daño al país al desaprovechar los recursos obtenidos por el petróleo extraído, como para arriesgar que la reservas aún no explotadas se dilapiden de manera anticipada. La próxima deberá prohibir toda posibilidad de anticipar rentas fiscales, tales como: el endeudamiento no operativo de PDVSA, las ventas de petróleo a futuro y la negociación de contratos de asociación, que se basen en la obtención de un pago inicial. 
4. El petróleo está expuesto a una continua discriminación mundial con los impuestos aplicados a su consumo, los subsidios otorgados a fuentes energéticas alternas y unas normas hipócritas de protección ambiental. Ante esto, el Estado debe conservar intacta la única defensa posible, que es la capacidad de decidir autónomamente los volúmenes de producción, por lo que imploro que la próxima prohíba cualquier limitación a esa capacidad. 
5. El Estado venezolano, gracias a la OPEP, ha logrado generar altos ingresos petroleros en las fases primaria de exploración y explotación, los cuales lamentablemente luego son diluidos al incursionar en actividades aguas abajo, que exigen una mayor competitividad. Para la próxima, solicito que las fronteras entre la gestión estadal y la privada sean delimitadas con mayor precisión


3 de septiembre de 2001

Burrundanga sin candanga

En Inglaterra, entre 1980 y 1999, el productor de gasolina vio disminuir sus ingresos de 15 peniques a 10p por litro, mientras que el Fisco Inglés, con 20 decretos anuales, aumentó su impuesto de 11 a 58 peniques. Esa misma tendencia, altamente perjudicial para un país petrolero, se observó en la mayor parte del mundo, sin que nadie, ¡NADIE! de PDVSA, ni del Ministerio de Energía y Minas, ni del CIED, ni nuestros “expertos petroleros” hayan dicho pío al respecto. De allí que tuviera la ilusa esperanza de que la Ley de Hidrocarburos, en estudio, fuera más al fondo del problema. 
Llámenlo Excremento del Diablo si quieren, pero para mí el petróleo es y seguirá siendo una bendición para el país. Lo cierto es que, ya sea vendiéndolo a precios bajos, como despilfarrando sus ingresos, los venezolanos somos los únicos culpables de nuestra triste realidad. En consecuencia, si la Ley no ataca el problema planteado sólo podrá catalogársela como burrundanga sin candanga. Llevo años reclamando la presencia de un Ombudsman Petrolero, que defienda los intereses de los venezolanos y no pienso tirar la toalla...
El Petróleo es nuestro principal producto de exportación y debido a su importancia estratégica es frecuente víctima de políticas comerciales discriminatorias, algunas basadas en el apetito fiscal y otras, en hipócritas políticas ambientalistas, por ello considero que la Ley debería tener al menos un artículo que obligue a la Cancillería o a la autoridad competente a que, cuando negocie un tratado bilateral, le asigne primordial atención al trato que ese país le dé al petróleo. Quizás así nos evitemos la vergüenza de importar agua mineral de Francia con un arancel menor del 20%, cuando ese país le aplica a la gasolina un impuesto ad-valorem superior al 500%.
El proyecto de Ley sugiere que las operadoras aporten un 3% de su ingreso neto de exportación al Ministerio de Energía y Minas, para ayudarlos a hacer cumplir la Ley y como un 7% a PDVSA (sin decir para qué) ... ¡en total unos 300 millones de dólares al año! Por cuanto estoy harto de expertos que se rasgan las vestiduras cuando efectuamos recortes en la oferta de petróleo, pero que ven con indiferencia cuando el mundo reduce artificialmente su demanda, considero que parte de esos aportes deberían ir a financiar la Oficina del Ombudsman y a educar a los venezolanos en cómo defender nuestro petróleo y exigir resultados.


30 de agosto de 2001

¿Y... el ombudsman petrolero?

Parafraseando a alguien, diría que el petróleo es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de políticos y de tecnócratas petroleros. Por ello, considero que en la Ley de Hidrocarburos deberían incluir la supervisión ciudadana de la industria. 
Para maximizar nuestros ingresos petroleros requerimos, sin duda, de una OPEP fuerte, lo que excluye toda participación privada directa en las actividades primarias de exploración y extracción. No obstante, hay ocasiones en las que un defensor ciudadano, un Ombudsman Petrolero, capaz, independiente y con recursos, puede y debe arbitrar a favor de los intereses petroleros del ciudadano común. Veamos algunos ejemplos: 
Cuando nuestra industria petrolera se dividió en filiales, seguro que hubo duplicidad de costos, pero al menos presentíamos que se vigilaban entre sí. Ese modelo fue sustituido por un centralismo total, por lo que sería bueno saber, de alguien independiente, si esa reestructuración obedeció a criterios racionales o a simple apetito de poder. 
El proceso de la Apertura, por su parte, siempre me pareció un negociado entre unos tecnócratas con sus propias agendas y unos políticos ávidos de recursos fiscales. “Déjame ejecutar la Apertura, tú rebajas los impuestos a cobrar el día de mañana y, vía una subasta, te hago llegar un cheque grande para que lo gastes hoy”. ¿Qué hubiera dicho un Ombudsman al respecto? 
Se sospecha que para que las operaciones de CITGO lucieran mejor, se le vendía petróleo por debajo de su valor mercado. Algunos incluso sostienen que, para repatriar las ganancias ficticias, se firmó con los Estados Unidos el Convenio para evitar la doble tributación. Desconozco si será cierto o no, pero que exista la duda, ya de por sí es una vergüenza. 
El impuesto sobre la renta de PDVSA debería ser del 0% y sus utilidades repartidas vía dividendos, por cuanto no es lógico que una empresa estatal pueda reducir el costo efectivo de sus gastos, con ahorros impositivos obtenidos a costa de su único accionista. Ahora bien, por cuanto no se le debe permitir a PDVSA extraer petróleo cubriendo sólo los costos directos, sin que le quede nada a la Nación por sacrificar un activo no renovable, también son necesarias regalías, pero éstas, cuando no son flexibles, pueden imposibilitar la actividad misma. El manejo fiscal de PDVSA, con una Ley rígida y en condiciones de mercado cambiantes, siempre será imperfecto. Un Ombudsman, que influya en cuánto y cuándo debe repartir PDVSA, podría ser parte de la solución. 
¿Y quién no desea su presencia cuando, como sugiere la Ley, “... por circunstancias particulares ... podrá hacerse escogencia directa de las operadoras, previa aprobación del Consejo de Ministros”? Por no hablar de cuando a PDVSA la endeudan para pasarle fondos al Fisco o cuando la obligan a asistir al BCV en política cambiaria. 
En fin, el binomio: chequera de PDVSA y poder político del Ejecutivo es demasiado fuerte para que exista una real división de poderes en Venezuela, así que... ¡Soberano, exija su Ombudsman Petrolero ya!


29 de marzo de 2001

El cuento de la participación

El cuento de la participación
Dudo que exista algún conductor capaz de olfatear el contenido de su tanque de gasolina y declarar: Así me gusta, 30% de Texas, 25% Saudita y 45% venezolana. Es más, hasta el tanque del Lincoln de la Casa Blanca pudiera contener un tigre 100% iraquí, sin que Hussein ni Bush se enteren. Tampoco creo que haya algún consumidor dispuesto a pagar más si la gasolina es de Shell, Texaco o Citgo, como de hecho sí está dispuesto a pagar, cuando elige su agua potable favorita. 
Lo anterior indicaría que el petróleo y sus derivados son productos genéricos y, como tales, se comercializan, ante nada, en función de su precio. Hablar entonces de la vital importancia de una participación de mercado, parece sin sentido y podría hasta resultar engañosa. 
En mi (auto-asignado) rol de ombudsman petrolero, le pido a la industria que me aclare a qué rayos se refieren cuando predican la importancia sine qua non de la participación del mercado, o del market share, como más elegantemente la llaman. Mientras tanto, protestaré tal dogma por cuanto con él se insiste en justificar una estrategia orientada a maximizar el volumen de producción, que sólo beneficia a los países consumidores y a proveedores de la industria, entre quienes se cuentan algunos locales, a quienes de vez en cuando le tiran un hueso. 
Igualmente creo que dicho paradigma alimenta un complejo de inferioridad, que nos debilita al momento de negociar con nuestros mercados naturales. En lugar de negociar bajo la muy razonable premisa de que ambas partes se necesitan por igual, se apunta a que nosotros los necesitamos más a ellos, que ellos a nosotros, por aquello del market share
Con esto no acuso a nuestra industria petrolera de falsear información, ya que quizás el insistir sobre la participación de mercado sea el resultado natural de nuestra manía por corporativizar nuestros intereses nacionales.
A Pdvsa, al igual que a las demás petroleras, lo que le interesa es maximizar sus ganancias, así que mientras el precio sea mayor que su costo marginal, buscará producir y vender más, lo que en sí no tiene nada de malo. No obstante, para nosotros, como nación petrolera, más nos debe interesar maximizar el beneficio del activo no renovable, que liquidamos para siempre en el mercado. 
Tal diferencia de objetivos explica el por qué la gestión de un ejecutivo petrolero como Giusti, de capacidad sobradamente evidenciada por la demanda que las empresas petroleras y los países consumidores hacen por sus servicios de asesoría, pueda resultar un desastre para un país productor. 
No sé hasta qué grado el argumento de la importancia de la participación de mercado puede haber sido usado para justificar nuestra inversión en Citgo. No obstante, y por cuanto considero que el rol de una Pdvsa 100% del Estado debe estar estrictamente confinado a la actividad exploradora y productora, debemos estar alertas. 
Como siempre, estoy dispuesto a rectificar cada palabra, pero para eso, me lo tienen que explicar mejor. Mientras, le ruego a PDV que por favor no gaste más dinero en cuñas – yo les garantizo que en Venezuela, el petróleo venezolano, tiene un cien por ciento de participación.



15 de diciembre de 1998

Una petición para la Constituyente

Sin menospreciar los derechos que actualmente tenemos como electores, con frecuencia, me he preguntado, sobre lo irrelevante que resulta poder elegir los representantes de una Asamblea Legislativa, cuando no tenemos derecho a elegir la directiva de lo que es, para todos los fines prácticos, el ente mas importante en Venezuela, Pdvsa.
Pertenezco a los que sostienen que en 1974 Venezuela perdió el equilibrio interno, debido al aumento de los ingresos petroleros y a la estatización del petróleo. Consecuencia de lo anterior, es que hoy, 25 años mas tarde, con vergüenza contemplamos, cómo nuestra sociedad ha desperdiciado una oportunidad de oro, de lanzar a nuestro país sobre la senda de un desarrollo real y sostenible.
Hoy, entre otros factores, a razón de la inmensa caída de los ingresos petroleros, que coadyuvó a propiciar un nuevo reacomodo de poderes, tenemos la posibilidad de rectificar. Por favor, hagámoslo antes de que un aumento en los ingresos del petróleo nuevamente nos emborrache. 
En la Constituyente, que con toda seguridad viene, cifro mis esperanzas para lograr dominar, en favor del país nacional, aquél poder omnívoro que representa la chequera del petróleo.
El primer cuarto de siglo de nuestra industria petrolera transcurrió bajo la consigna "Por favor, ante nada, no politicen a Pdvsa". Al inicio, la industria despolitizada y autónoma funciono bien. Lamentablemente y por un proceso propio a la naturaleza del ser humano, se inició, de forma irreversible, un proceso degenerativo. Como era de esperarse, resultó imposible obtener resultados consistentes de una organización, que no estaba sujeta a una verdadera rendición de cuentas.
Evidencia de la degeneración de Pdvsa abunda. Como ciudadano, entre muchos otras cosas, me ha molestado la monárquica concentración de poderes; la absurda asignación de prioridades, que ha sembrado a un país, falto de escuelas y hospitales, con estaciones de servicio en acero inoxidable, capaces de satisfacer cualquier antojo por papitas fritas. 
Igualmente me he quejado de la intromisión de Pdvsa en las actividades del Gobierno, repartiendo, a diestra y siniestra, dinero ajeno para programas de desarrollo social y cultural. Tampoco estoy de acuerdo con las vacilaciones entre el abra y el cierre de la producción; con la incapacidad de proyectar la posibilidad de la caída de precios, que actualmente nos afecta; con las millonarias campañas publicitarias para promocionar la imagen de la industria y con la incapacidad de lograr una necesaria protesta nacional, cuando la prohibición del uso de la Orimulsión en Florida.
Finalmente, y probablemente más que nada, me ha perturbado ese desentendimiento total para con las realidades de un país sumergido en problemas morales y éticos, que permite a una alta gerencia, amparada por el aura de la tecnocracia y de los recursos abundantes, hablarnos, con sonrisitas, de "un país condenado al éxito".
En este momento soplan vientos de cambio. No obstante, y con el derecho moral que me asiste, por haber cuestionado, de forma abierta y constante, la gestión de la industria petrolera, debo alertar que la solución no se encuentra en permitir que el péndulo histórico simplemente nos lleve, desde la indiferencia y arrogancia de la tecnocracia, a la ineficiencia de la politización.
Igual que una tecnocracia autónoma, no responsable ante nadie, irreversiblemente termina actuando de forma equivocada, resultan las consecuencias de una politización. Una vez disminuido el calor inicial de un espíritu de rectificación y una vocación de servicio, que puede embriagar a la primera generación de autoridades, sería inocente suponer que la politización no derive sus propios males.
Por supuesto, lo peor que puede pasar es que la política y la tecnocracia se den la mano y lleguen a un acuerdo de convivencia a espaldas del país. Hoy, algunos venezolanos sospechamos, justamente, la existencia de tal acuerdo. Por lo menos, no resulta difícil plantear tal hipótesis, al contemplar, tanto la cooperación de la industria en levantar recursos al Fisco, como la permisibilidad con la cual el Gobierno se ha hecho de la vista gorda ante aparentes exabruptos de la industria.
En 1961, cuando se promulgó nuestra actual Constitución, el petróleo era operado por terceros. Digan lo que digan, cuando el país asumió la responsabilidad de operar la industria petrolera, la realidad del país cambió de manera dramática. Dicho cambio aún no ha sido reflejado en nuestra Constitución. 
Hoy, nos resulta indispensable asegurar para nuestra industria petrolera una estructura de poderes, que tenga posibilidades de armonizar, a largo plazo, entre las necesidades propias de la industria, como ente inmerso en un mundo competitivo y los objetivos propios del país. Cuando próximamente el país busque, probablemente vía la Constituyente, formas de asegurar la autonomía y la real independencia del sector judicial, aprovechemos la ocasión para hacer algo similar para la Industria Petrolera.
En tal sentido, propongo que los Miembros de la Junta Directiva de Pdvsa, sean elegidos de forma nominal por toda la Nación. La Junta, que pudiese tener 9 miembros, renovaría cada 3 años la autoridad de tres de ellos, por un período de 9 años. 
Una Junta conformada de esa manera, que garantice su autonomía, que responda directamente ante la Nación, sería la mejor forma de asumir el compromiso de administrar, en provecho de las generaciones futuras, el bien con que la Providencia nos ha bendecido. Lo creo mucho mejor, que dar bandazos entre técnicos y políticos.
En tal Junta pueden estar hasta los que hoy he criticado. Mis criticas están centradas en la forma cómo se encuentra organizada Pdvsa y no en las personas que, como en muchos otros casos, simplemente son el fruto del ambiente que los rodea.
A mis lectores, que con frecuencia me han oído proponer la idea de crear una oficina del Ombudsman Petrolero, para asegurar tanto el entendimiento, como la participación del sector civil, les quiero decir que no la he abandonado, sólo que, con la Constituyente a la vuelta de la esquina, surge la oportunidad de lograr algo aún mas significativo para mi país.
Economía Hoy 15 de diciembre de 1998


11 de agosto de 1998

La urgente necesidad de un Ombudsman petrolero

El Ombudsman es un ente supuesto a ser un defensor de los derechos del ciudadano y en tal sentido debe ser totalmente independiente. Durante mucho tiempo he clamado por la creación en Venezuela del Ombudsman Petrolero. Por la importancia que esto tiene para el país corro el riesgo de ser tedioso. Para no enfrascarme en una discusión teórico histórica del significado del Ombudsman (como economista graduado en Suecia esto podría consumir todo el artículo) me limitaré a enumerar una serie de preguntas sobre petróleo y PDVSA que yo esperaría que este ente pudiese respondernos. Obvio debería contar con los recursos necesarios para cumplir con sus investigaciones.

Desde el momento de la nacionalización del petróleo y la creación de PDVSA el principal reto organizativo del país es como garantizar la necesaria autonomía de la industria - evitar que se politice, al mismo tiempo que se garantiza su competividad y eficiencia interna - evitar convertirla en una incestuosa monarquía destinada a degenerarse. ¿Cómo vamos en este sentido?

Inicialmente la industria estaba organizada alrededor de varias empresas petroleras y que si bien significaban la duplicación de costos, mal que bien era una forma de tratar que los expertos se vigilaran los unos a los otros. La reciente reorganización de la industria ha de significar una total y absoluta centralización del poder. ¿Que medidas se han tomado para evitar los riesgos inherentes a una centralización?

Por cierto, en el momento que se le vendía al país el Plan de Reorganización se reportó al Congreso que este plan produciría ahorros por la cantidad de 2.000 Millones de dólares anuales. Que falta nos hacia en ese momento el arbitrio de un Ombudsman porque, para ofrecer un ahorro de esta magnitud como simple resultado de una reorganización, o el grado del despilfarro era absolutamente increíble (se debería haber mandado a cárcel a la mayoría de la Junta anterior) o simplemente se mentía sobre la posibilidad de ahorros.

La apertura petrolera se fundamento sobre el hecho de que la industria no tenía los recursos suficientes para acometer las inversiones curiosamente llamadas marginales. Los ingresos obtenidos no fueron otorgados a PDVSA para ser reinvertidos y terminaron dilapidados dentro del gasto público. Así mismo hemos visto que se le ha pedido a la industria tanto colaborar en la lucha contra la inflación (retrasando como cualquier maula los pagos a los proveedores) como endeudarse con fines claramente destinados a apoyar las finanzas públicas (los 1.800 millones de dólares en Mayo). Un Ombudsman podría analizar y explicarle al ciudadano común, quien por cierto es el verdadero accionista de PDVSA, si tal actuación es el resultado de unas presiones indebidas ejercidas por el Ejecutivo, o simplemente un encompinchamiento del Fisco y PDVSA.

El papel del Ombudsman tendría una inmensa significancia en todas las discusiones relacionadas con la fijación de los precios locales para la gasolina y sus derivados. Se están cubriendo los costos de producción etc., etc.? No se le debe exigir a la industria el pagar y darse el vuelto.

Existen una serie de preguntas operativas que de forma muy normal pueden inquietar al ciudadano y donde un Ombudsman por no tener conflictos de interés puede brindar respuestas mas calificadas y por lo tanto mas tranquilizadoras que las provistas por genéricas y seguramente muy costosas campañas publicitarias. Entre estas:

¿Obviamente no es responsabilidad de PDVSA construir hospitales y colegios pero, por qué invierte en ultramodernas estaciones de servicio? El sector privado puede acometer la totalidad de estas inversiones. De todas formas la participación de PDVSA en el mercado de la gasolina en Venezuela estaría garantizado ya que sería muy difícil que nos lleguen a meter un camello en el tanque.

Hoy algunos candidatos cuestionan por ejemplo la inversión de Venezuela en la red gasolinera de Citgo. Si bien a primera vista parecería ser una inversión superflua para un país necesitado de recursos también pudiese ser, por su rol de garantizar el acceso a los mercados, una inversión mucho mas importante que la que hacemos localmente para extraer petróleo del subsuelo. Que tema tan delicado y tan necesitado de un Ombudsman.

Vía prensa e Internet hemos observado a PDVSA cumplir funciones y efectuar gastos en una serie de actividades que no parecerían de su directa incumbencia. Ejemplos: Cuando tuvieron que asignar a oficinas de control cambiario a ejecutivos y en los que habrían invertido ingentes recursos en su formación profesional petrolera. El CEID una filial de PDVSA ofrece cursos de toda índole, como el de Consultoría en Organización, de 120 horas por Bs.1.212.000 mas IVA, y lo cual aparentaría ser una función del sector educativo venezolano. PDVSA pago 170 millones de Bs. por un estudio técnico para un puerto comercial en Caño Francés (Monagas) el cual no tiene absolutamente nada que ver con petróleo. No hay duda, un Ombudsman tendría trabajo.

¿De que si la industria cumple con sus responsabilidades con el medio ambiente? ¿De que si el plan de inversión de la Petroquímica solo reabrirá el recientemente tapado hueco de Sidor? ¿De que si la industria mostró ineptitud en el desarrollo de los posibles escenarios usados para proyectar los precios petroleros? ¿De que si la industria cumple con sus responsabilidades fiscales? ¿De que si abrimos el chorro petrolero y ganamos mercado para justificar las inversiones que se están haciendo? ¿De que si cerramos el chorro en la espera de lograr mejores precios para un producto no renovable? ¿De que si vendemos o no al pequeño inversionista acciones tipo EPIC? ¿De que si se hubiesen vendido hace un año cuál debería ser la actitud ante su probable caída de precios? ¿De que si están dadas las causales, así sea por simple disciplina, para despedir a la Junta Directiva de PDVSA? ¿De como puede la sociedad civil apoyar el desarrollo de la Orimulsión y protestar la reciente y desfavorable decisión de Florida?

Todas las preguntas anteriores tienen una mejor posibilidad de ser correctamente respondidas de existir un Ombudsman Petrolero que represente a los ciudadanos. ¿Que esperamos? Candidatos por favor háganlo parte de su verdadero compromiso electoral.

Publicado en Economía Hoy, 11 de Agosto de 1998

4 de mayo de 1998

The Petroleum Ombusdam Revisited

Almost one year ago, I published an articled titled “The Petroleum Ombudsman”. In this article I raised the need to institutionalize the figure of a qualified entity that could satisfy the requirements of the Venezuelan citizens of objective and independent information and analysis related to the country’s oil industry.

At that time, my observations were initially driven by a desire to know what effects on the industry the vast restructuring of PDVSA’s organization would have. In my opinion, there was a risk of centralization of the company.

Today, upon reviewing the myriad of questions PDVSA’s actions have raised in the Venezuelan society over the past year, I am even more convinced that the matter of the ombudsman for the petroluem sector must pass from being a mere suggestion to being an outright and urgent requirement. Let us see some examples:

The Oil Opening was justified by a lack of availability of resources to continue PDVSA’s investment plans. All of the funds raised by the opening, however, went directly into the Nation’s fiscal coffers. Who can explain that?

Without the slightest remorse, the National Executive requested that PDVSA withhold or delay payment of its obligations to local suppliers in an effort to further fight inflationary pressures, thereby becoming just another poor payer. Could this have been the beginning of an interesting swap aimed at sending Mr. Guisti to the Central Bank in return for Dr. Casas?

We are continually bombarded by adds in the press, selling courses and seminars to be dictated by an educational affiliate denominated PDVSA Cied. One single session, from 8 AM to 5 PM costs Bs. 300,000, an evident divorce from the economic realities of the country. When was PDVSA authorized by the country to expand its scope of activities in this manner?

Everyone has been made aware of the dangers of lead in gasoline. The solution for this seems to be of lesser importance than the revamping of an immense amount of service stations which, in addition to dispensing gasoline, are also to sell snacks. Who establishes investment priorities?

If any market is to be considered a captive client for PDVSA, it should be the Venezuelan one. I find it difficult to visualize a supertanker from the gulf trying to pass gasoline through our port authorities with the aim of selling me the concept “Put a camel in your tank”. If this is so, and if PDVSA truly is short of resources, on what basis can they announce a plan to invest US$ 800 million over the next nine years in order to improve their service station network. Why aren’t these resources invested in countries who’s markets we should be conquering?

And while we are talking of PDV, how much did the changes in image and the marketing of a new logo and trademark cost us?

And speaking of logos and trademarks, I haven’t seen any of the large oil companies now coming into Venezuela to participate in the local markets make these changes in order to compete in our environment. In a world of global markets, global coherence would seem to be important. We are all aware of the PDVSA’s important participation in the US markets through its holdings in the CITGO network. Why, then, don’t we support this trademark and market it in Venezuela as well?

By raising these questions, I don’t wish to give the impression that I argue in favor of the Petroleum Ombudsman only to supervise PDVSA. It is also important to note that this office could also launch a vigorous defense of the industry’s interests at times when fiscal pressures are brought to bear by the National Executive. These pressures could ultimately lead to further indebtedness and/or endanger our goose of the golden eggs in many other ways.

If anyone still harbors doubts as to the need for the office of this ombudsman, it should be enough to reflect on the confusion and ado created by the question as to whether PDVSA has or has not legally complied with is fiscal obligations.

PDVSA is a State owned company, headed by Directors and Management designated by the State. We should therefore be able to expect a certain confidence an adherence by the same with the norms handed down by the State. If this were not so, it would seem to indicate a much more serious problem, one that cannot be solved merely by establishing a special SENIAT office within PDVSA.

In the Daily Journal May 4, 1998

5 de febrero de 1998

PDVSA’s shadow budget

Once again we read that PDVSA has been given instructions to purchase goods and services it requires to operate from sources outside national borders, limiting thereby local purchases. The reason for this policy is purported to be the fight against inflationary pressures. Although we have continuously heard declarations issued by Government sources to this effect, the official petroleum sector vehemently denies it.

Evidently, it did not take long for local suppliers of goods and services to raise the roof with severe criticism. The latter is obviously based on the outright injustice brought on them and the local economy by an evident preference given foreign suppliers. The brief observations that follow address other aspects of this initiative.

Above all, it is important to note that there is no direct link between local purchases and inflation, specially in the case of PDVSA. Should the oil industry purchase goods locally instead of importing them, the State always has the option of selling hard currency against Bolívares, thereby soaking up the possible excess liquidity caused by these transactions. By the way, in order not to be disqualified from the roster of possible suppliers of services to the oil industry, I am willing to invoice any services they could possibly require in US$ and from the location they prefer. The only thing left for me then is to make my peace with the tax man.

Evidently, it is necessary to import should PDVSA’s demand of local goods and services eventually result in such strain on supplies that prices go through the roof. In this case, imports would not be the result of the application of economic policy (hare-brained or not) but of a simple and usual business common sense that dictates that you buy where it is least expensive.

These observations bring us around to the real question about the real scope of the oil industry’s operative independence or, if we look at the other side of the coin, the scope of the direct influence exerted by the National Executive on PDVSA and its operations.

If it is true that the Government has the power to instruct PDVSA to direct it’s purchases towards one source or another, when to pay its bills, etc., etc., without being subjected to legal norms and regulations such as the Law of Safeguarding of Public Patrimony (Ley de Salvaguarda del Patrimonio Público) and running circles around the Central Bank’s independence without so much as a polite salute, then I’m afraid we are in the presence of a parallel government of some import.

I am not a public servant, but I feel that should I be one and be appointed to sit on the Finance Committee of Congress, I would definitely consider my job belittled. Should I be called on to collaborate with the development of the national budget, which is evidently based on the use of a few small printed bills, it is possible that the game of Monopoly would have immediately come to mind. In addition, I would surely be intensely jealous of those who, being directly in charge of budgeting the use of real resources such as PDVSA’s, have much more to say in the future of our country.

By saying this, I am not inferring that Congress should be the entity in charge of PDVSA’s budget. A democracy is based on the existence of a system of checks and balances. Therefore, if the National Executive, with or without reason, insists on intervening directly in the oil industry’s activities, it is clear that it is necessary to regulate the limits of this interference.

A few months ago for similar ends, I suggested the creation of the figure of the “Oil Ombudsman”. Initially this was aimed at simply informing the common citizen, objectively and truthfully, about the state of the national oil industry. In Swedish, the word “Ombudsman” means something like the spokesman and representative of public interest. It is a figure used in many countries in areas that are infinitely less important than the oil industry is to Venezuela.

Today, we are all trying to evaluate the consequences of the recent reorganization of PDVSA and would all like to clear up the issue of the instructions supposedly issued as far as PDVSA’s purchases are concerned. We all must feel the need to go talk to someone credible who could clearly answer our questions about matters related to the efficiency of the industry as well as about possible consequences of Government intervention in the same. If accusations of intervention are false, would it not be comforting to hear this from a neutral source as well?

It is probable that neither the National Executive nor the petroleum industry is keen about the possibility of having an external observer hanging around the halls. However, due to the all-important nature of the oil industry for Venezuela as a whole, it is our responsibility to request the existence of one.

In the Daily Journal, Caracas, February 5, 1998

7 de agosto de 1997

The Petroleum Ombudsman

Ten years ago during an interview with a local reporter, I expressed my worries about the long term future of organizations such as Petroleos de Venezuela. While satisfying a real need for freedom of action and informative confidentiality, we have unfortunately also set the organization on a path towards degeneration of its operative capacity, no matter how efficient it may have been at the starting point. During this interview I even stated that the day could conceivably come when it could theoretically be more attractive to have politicians sit on PDVSA’s board than suffer the effects of an encysted meritocracy, unaware of the country’s realities. Venezuela’s challenge at that moment was to find a way to avoid this. It still is.

During the last few weeks we have received information pertaining to our oil industry which seems a bit strange and contradictory. Some “experts” harp on the fact that the internal cost of producing gasoline exceeds by far its price in the national market while others maintain just the opposite. The industry has announced a reorganization plan which would result in annual savings of US$ 2 billion. The other side of the coin of such sweet savings would seem to be the bitter possibility that the industry has been throwing these resources out the window all these years.

What does all this news really mean? Are we in bad shape but doing better, or are we in good shape but doing worse? This is very difficult to answer. As Venezuelans, shareholders and indirect beneficiaries of the petroleum industry we should have access to qualified sources of information. This information should be somewhat more objective than that we receive today from sources dedicated to different agendas, may they be government, opposition or industry insiders.

In this sense, I believe it may be interesting to promote the appointment of a Petroleum Ombudsman who, beginning with the limited role of providing truthful information, could eventually develop into a real defender of the Nation’s interests. The Ombudsman, a word of Swedish origin that identifies a spokesman and representative of the interests of society, is a figure that is used in many countries and performs many different functions in areas that are of relatively lesser importance than what the oil industry is to Venezuelans.

In addition to his role of truthful informer, the Petroleum Ombudsman can assist in the evaluation of the consequences of a great variety of aspects that affect the industry. One interesting case would be the implications of a request by Venezuela’s Central Bank to expand the oil industry’s role by asking it to delay payments to suppliers of goods and services in order to reduce excess liquidity in the local market and, as a result, fight inflationary pressures.

Another matter on which the solid, objective opinion of an Ombudsman would be more than welcome is the oil opening. Our happiness would be more complete when we are asked to celebrate the oil opening, could we only rest assured that the reasons for this aperture are not related to excessive fiscal pressure imposed on the industry which has limited its investment possibilities and even forced it to contract debt.

The existence of an Petroleum Ombudsman that is respected by the country would guarantee the collaboration of the nation’s citizens when it is justified. I am sure that among all Venezuelans of good faith that love this country, there isn’t one that would outright wish to contribute towards a deficit for the oil operators by purchasing gasoline at prices below production costs. On the other hand, among these same Venezuelans, very few would be prepared to pay a higher price in order to contribute to a Central Government that squanders its resources.

During the interview I mentioned at the beginning of this article, I maintained that should PDVSA be politicized, citizens would at least be in the position every five years of being able to pass judgment as shareholders of its management’s achievements. This was interpreted by the reporter as a recommendation to politicize PDVSA. This, as you can imagine, caused much embarrassment, and I was very relieved that the article was published on Saturday and during a period of vacations when few people read the press anyway. Today, talk about politicizing PDVSA does not continue to be a crime when we are seeing the latter become a political player; what is the same is not cheating (lo que es igual no es trampa).

In the Daily Journal, Caracas, August 7, 1997



El ombudsman petrolero (El Defensor del Pueblo en el área petrolero)

 

Hace diez años, durante una entrevista con un periodista local, expresé mis preocupaciones sobre el futuro a largo plazo de organizaciones como Petróleos de Venezuela. Si bien satisfacemos una necesidad real de libertad de acción y de confidencialidad informativa, lamentablemente también hemos encaminado a la organización hacia la degeneración de su capacidad operativa, por muy eficiente que haya sido en el punto de partida. Durante esta entrevista incluso dije que podría llegar el día en que, en teoría, sería más atractivo tener políticos en el directorio de PDVSA que sufrir los efectos de una meritocracia enquistada, inconsciente de las realidades del país. El desafío de Venezuela en ese momento era encontrar una manera de evitarlo. Sigue siendo.

 

Durante las últimas semanas hemos recibido información sobre nuestra industria petrolera que parece un poco extraña y contradictoria. Algunos “expertos” insisten en que el costo interno de producir gasolina supera con creces su precio en el mercado nacional mientras otros sostienen todo lo contrario. La industria ha anunciado un plan de reorganización que supondría un ahorro anual de 2.000 millones de dólares. La otra cara de la moneda de estos dulces ahorros parecería ser la amarga posibilidad de que la industria haya estado tirando estos recursos por la ventana todos estos años.

 

¿Qué significa realmente toda esta noticia? ¿Estamos en malas condiciones pero nos va mejor, o estamos en buena forma pero nos va peor? Esto es muy difícil de responder. Como venezolanos, accionistas y beneficiarios indirectos de la industria petrolera debemos tener acceso a fuentes de información calificadas. Esta información debería ser algo más objetiva que la que recibimos hoy de fuentes dedicadas a diferentes agendas, ya sean expertos del gobierno, de la oposición o de la industria.

 

En este sentido, creo que puede ser interesante promover el nombramiento de un Ombudsman Petrolero que, partiendo de la limitada función de brindar información veraz, pueda eventualmente convertirse en un verdadero defensor de los intereses de la Nación. El Ombudsman, palabra de origen sueco que identifica a un portavoz y representante de los intereses de la sociedad, es una figura que se utiliza en muchos países y desempeña muy diversas funciones en áreas que son de relativamente menor importancia que lo que es la industria petrolera para los venezolanos. .

 

Además de su papel de informador veraz, el Ombudsman Petrolero puede ayudar en la evaluación de las consecuencias de una gran variedad de aspectos que afectan a la industria. Un caso interesante serían las implicaciones de una solicitud del Banco Central de Venezuela para ampliar el papel de la industria petrolera pidiéndole que retrase los pagos a los proveedores de bienes y servicios para reducir el exceso de liquidez en el mercado local y, como resultado, luchar contra la inflación. presiones.

 

Otro asunto sobre el que sería más que bienvenida la opinión sólida y objetiva de un Defensor del Pueblo es la apertura petrolera. Nuestra felicidad sería más completa cuando nos invitaran a celebrar la apertura petrolera, ¿podríamos estar seguros de que las razones de esta apertura no están relacionadas con una presión fiscal excesiva impuesta a la industria que ha limitado sus posibilidades de inversión e incluso la ha obligado a endeudarse.


La existencia de un Ombudsman Petrolero que sea respetado por el país garantizaría la colaboración de los ciudadanos de la nación cuando esté justificada. Estoy seguro que entre todos los venezolanos de buena fe que aman a este país, no hay uno que desee de plano contribuir al déficit de los operadores petroleros comprando gasolina a precios inferiores a los costos de producción. Por otro lado, entre esos mismos venezolanos, muy pocos estarían dispuestos a pagar un precio más alto para contribuir a un Gobierno Central que despilfarra sus recursos.

 

Durante la entrevista que mencioné al inicio de este artículo, sostuve que si PDVSA se politizara, los ciudadanos estarían al menos cada cinco años en la posición de poder emitir juicios como accionistas sobre los logros de su gestión. Esto fue interpretado por el periodista como una recomendación para politizar a PDVSA. Esto, como puedes imaginar, me causó mucha vergüenza y me sentí muy aliviado de que el artículo se publicara el sábado y durante un período de vacaciones en el que, de todos modos, poca gente leía la prensa. Hoy hablar de politizar a PDVSA no sigue siendo un delito cuando vemos a ésta convertirse en un actor político; Lo que es igual no es trampa.