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3 de julio de 2014

Gobierno, Pdvsa y BCV... driblándonos

Acabo de leer el informe financiero auditado de Pdvsa al 31 de diciembre de 2013. Se indica que Pdvsa recibió, en diciembre 2013, como una donación por parte del Estado valorizada en US$ 30.000 millones, el 100% de la Empresa Nacional Aurífera, ENA.
Ese mismo mes, Pdvsa vende el 40% de ENA al BCV contra la cancelación de una deuda de US$ 21,524 millones. Habiendo valorizado el 40% de ENA en US$ 12.000 millones, la operación le genera una utilidad a Pdvsa de US$ 9.524 millones... el 60% de todas sus utilidades de 2013.
Espero que a nadie se le pagó una comisión por lograr venderle al BCV las acciones de ENA en un precio casi 80% más alto al que el mismo Estado las había valorizado ese mismo mes. ¡Qué ganancias, qué pérdidas... qué dribleo!
Y hace poco Rafael Ramírez declaró: "Esta empresa es muy importante porque Pdvsa... tiene adjudicado el derecho de protección de más de 92 mil millones de onzas de oro"
¿Importante? 92 mil millones de onzas de oro a US$ 1.300 la onza, aún calculándolo en millones, casi explota mi calculadora, e indica, creo, US$ 11.960 millardos... o sea como 12 veces la total bonanza petrolera manejada por los "revolucionarios rojos".
Pero sigo sin entender, quizás por cuanto no entiendo qué significa "el derecho de protección". Lo digo por cuanto según el Art. 12 de la Constitución, ese artículo que defiende las futuras generaciones de venezolanos de ser depredados por pedófilos económicos, ese oro que se encuentra en yacimientos mineros... "son bienes del dominio público, y por tanto, inalienables e imprescriptibles". Y en tal sentido no veo cómo esas reservas de oro puedan serle asignadas a nadie. 
Igual como sigo sin entender cómo, en razón de ese mismo artículo de la Constitución, alguien pueda negociar un solo barril no extraído de petróleo, como lo hace Pdvsa pre-vendiéndolo a China, buscando satisfacer intereses actuales, con resultas petroleras que le pertenecen a ese mañana que no les importa.
E igual sigo sin entender que hace el BCV con un oro que se encuentra bien bajo tierra y no en sus bóvedas... ¿Piensa el BCV acaso lograr la aceptación de una nuevo bolívar con un patrón de convertibilidad en oro extraído, en un futuro indefinido? ¿Proveerán a sus tenedores picos y palas? ¡Buena suerte!
E igual sigo sin entender qué hace Pdvsa protegiendo la extracción de oro, cuando ni siquiera logra proteger adecuadamente la extracción de petróleo.
Pero lo más triste de todo es que permitiendo la emisión de bolívares de una manera que ni refleja las realidades, ni que puede ser recogida cuando las realidades se le viene encima, el BCV se hace culpable de torturar a los venezolanos con su impuesto inflacionario. Otro ejemplo de lo que igual al crimen de la gasolina regalada, debería ser enjuiciable ante tribunales como crímenes económicos de lesa humanidad.
Por lo que se ve estos jugadores nos creen unos débiles mentales y piensan que a nosotros los venezolanos nos puedan driblar como quieran. Lo triste es que viendo cómo seguimos entregándoles nuestras resultas petroleras al primer habla-bello-suena-experto que se nos pasa por frente las urnas electorales, parecería que sí lo somos, o como mínimo que sufrimos de un muy avanzado Alzheimer cultural.
¡Paremos el juego! ¡Quitémosles nuestra pelota a todos esos abusadores! ¡No importa el color de su franela! Ya suficientemente nos han mordido, y no existe absolutamente nada que nos indique la menor posibilidad de que se dejen de esa mala maña.

29 de mayo de 2014

El cochinito desahuciado

Debo comenzar por felicitar al gobierno por la iniciativa de Cencoex de revisar cuidadosamente el uso de los dólares viajeros, no vaya ser que alguien, en vez de haberse comido un chupe de camarones en Lima, haya vendido ese dólar para hacerse de un dinerillo con el cual comprarle un litro de leche a su nieto en Venezuela, o un litro de ron venezolano a su compadre.
Ahora todos esperamos que de ahí el detective nacional Alejandro Fleming, pase a Pdvsa a investigar sobre la gasolina regalada en el mercado local, no vaya ser que alguien, en lugar de haberse transportado de Catia a Petare, la quemó en una cola o, peor aún, se la llevo a Colombia para revenderla y así hacerse de un dinerillo con el cual comprarle un litro de leche a su nieto en Venezuela, o un litro de ron venezolano a su compadre. ¡Así es que se gobierna!
Pero, para horror nuestro, el Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó que el 2do. semestre de 2013 había 612.051 hogares, o 2.791.292 personas, viviendo en extrema pobreza. Y digo "horror" por cuanto 2.5 millones de barriles de petróleo, que dejan unas resultas de US$70 por barril, dividido entre 29 millones, indica que a cada uno de esos extremadamente pobres, de ser venezolano, por concepto de los dividendos que la providencia le legó a Venezuela, le debería haber tocado unos US$6 diarios, unos US$180 mensuales, equivalente a unos US$820 mensuales por hogar extremadamente pobre promedio. Esos dividendos providenciales le fueron confiscados a los extremadamente pobres, por un desgobierno que se da golpe de pechos por defender a los extremadamente pobres. ¡Así no es que se gobierna!
Y de nuevo en la semana tuvimos que recordarnos sobre el problema de créditos a soberanos que violan la Constitución, o se dedican a otras maldades. Y me refiero a los 2.000 millones de dólares que la Rosneft de Rusia, mediante una pre-compra de petróleo, piensa adelantarle al gobierno de Maduro... vía Ramírez.
Nuestra Constitución establece en el Art. 12 "Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles." 
Y como entenderán ése es el artículo que defiende los intereses de los venezolanos del mañana de los intereses de los venezolanos de hoy... y por lo cual el petróleo venezolano no puede ser pre-vendido y por lo cual esa operación con Rosneft, aparte de odiosa, resulta ilegal.
Y me conseguí una bolsita llena de bolívares de antaño, tanto monedas como billetes, tanto de los viejos viejos como de los nuevos viejos. Y sentí un nudo en la garganta pensando en todos nuestros muchachitos y muchachitas que con muchos sacrificios pueden haber postergado varios de sus antojos para, depositando en un cochinito, ahorrar para lograr alcanzar un sueño... y hoy se encuentran con un cochinito desahuciado que no vale ni siquiera uno de los antojos de ayer.
La inflación es solo otro instrumento para robar. Son ustedes... Banco Central, Ministerio de Finanzas, Ministerio de Planificación y Cacique emplumado de turno... sólo unos vulgares...
PS. De llegarse a constatar que un juez consciente de no existir una debida causa, condena alguien a la cárcel, ese juez debe ser condenado a la cárcel a por el doble del tiempo. Ni más, ni menos.

15 de marzo de 2012

Mi paraíso fiscal

Mi paraíso fiscal no sería, como muchos podrían pensar, un país donde no se paga impuestos, sino un país con un sistema fiscal justo, transparente y eficiente; el cual, sin debilitar al ciudadano, logre generar los ingresos fiscales que permitan al Gobierno acometer lo que los ciudadanos consideren que debe acometer por cuenta de ellos... y más nada. 
Actualmente tal paraíso fiscal no existe en ninguna parte. De hecho, lo que predomina en el mundo son unos verdaderos infiernos fiscales kafkianos. Todo país que logre transformarse en un paraíso fiscal, tendrá todas las de ganar. 
Mi paraíso fiscal, se regiría por los siguientes dos principios: 
1. Toda persona tiene el derecho inalienable de contribuir con su país pagando impuestos, no importa cuán pobre sea. Además es inaceptable que la ciudadanía pueda ser odiosamente dividida, por políticos y burócratas interesados, en pagadores y no pagadores de impuestos. 
2. El Estado no debe percibir ingresos por concepto de cualquier otro impuesto que los pagados directamente por los ciudadanos en nombre propio. Es un derecho inalienable de los ciudadanos que sus gobiernos trabajen exclusivamente para ellos, sin que otros mecenas o interesados puedan introducir confusión en tal relación. 
En tal sentido, en ese paraíso fiscal, toda persona que recibe, así sea un solo bolívar en ingresos, por cualquier concepto, pagaría impuestos. El impuesto, por supuesto de índole progresivo, podría por ejemplo ubicarse entre el 10 y el 49 por ciento. Ni pensar que el Estado se quede con la mayor parte del ingreso de cualquier ciudadano, por adinerado que sea el contribuyente. 
Las empresas no serían gravadas con impuestos, por cuanto su función es la de crear trabajos y aumentar los ingresos gravables de los ciudadanos, algo que pueden lograr mejor sin distorsiones fiscales. Por supuesto, las empresas quedarían obligadas a enterar un impuesto por los dividendos pagados a quienes no se encuentren fiscalmente domiciliados en el país. 
Todo los demás ingresos que puedan ingresar al Estado, por ejemplo las provenientes de las resultas petroleras, aranceles netos y utilidades cambiarias, serán repartidos directamente entre los ciudadanos, en la medida que las realidades macroeconómicas así lo permitan, y formarán parte de sus correspondientes ingresos gravables. 
El ingreso fiscal recaudado por el Estado central sería automáticamente repartido según un situado constitucional bastante descentralizado, y el cual visualizo como en un 10 por ciento para las gobernaciones y un 40 por ciento a los municipios, distribuidos 90 por ciento en base de la población y 10 por ciento en base al territorio. Los municipios podrán además cobrar sus respectivos impuestos a las propiedades, residenciales. 
En casos de emergencia nacional, y contando con el voto favorable del 80 por ciento de los asambleístas, la Asamblea Nacional podrá igualmente decretar un impuesto sobre el valor de los activos financieros hasta por un máximo del 1 por ciento anual, hasta por períodos máximos de 3 años. 
¿Privatizaciones de servicios públicos? Por supuesto que sí, pero siempre adjudicándolos sobre la base de minimizar las tarifas para los usuarios y no, como suele ser, para maximizar el ingreso del Estado. 
¿Deuda pública? Ni un céntimo más que el 30 por ciento del PIB, y solo a largo plazo. 
Agradezco toda sugerencia que pueda hacer aún más paradisiaco mi paraíso fiscal.