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29 de enero de 2026

#IA #ChatGPT #Grok: ¿Pueden ayudar a brindar a los ciudadanos venezolanos mayor transparencia sobre cómo se distribuyen y utilizan los ingresos provenientes de sus recursos naturales?

Pregunté a ChatGPT
En aproximadamente 300 palabras: "Para la transparencia que los ciudadanos venezolanos necesitan y desean, ¿puede la IA proporcionar un sistema que, en tiempo real, mediante resúmenes fáciles y/o detalles exactos, indique cómo se distribuyen y utilizan los ingresos de los recursos naturales de Venezuela, por ejemplo, el petróleo y el oro?"
ChatGPT respondio:
"Sí — la IA puede proporcionar un sistema que muestre, en tiempo real o casi en tiempo real, cómo se distribuyen y utilizan los ingresos provenientes de los recursos naturales de Venezuela (como el petróleo y el oro) — pero la clave está en cómo se construye el sistema y a qué datos tiene acceso.
Un sistema de transparencia impulsado por IA recopilaría datos de múltiples fuentes fiables, incluidos informes financieros gubernamentales, datos presupuestarios, cifras de exportación y estudios económicos independientes. Convertiría los datos brutos (como los ingresos por exportaciones de petróleo o ventas de minerales) en formatos estructurados y legibles por máquinas, lo que permitiría un análisis coherente a lo largo del tiempo.
Una vez digitalizados los datos, la IA puede resumirlos y visualizarlos de forma intuitiva, por ejemplo:
· Mostrar cuánto ingreso proviene de las exportaciones de petróleo cada mes.
· Desglosar el gasto público financiado con esos ingresos.
· Comparar los ingresos por recursos naturales con las asignaciones presupuestarias o el gasto en programas públicos.
· Detectar cambios inusuales o discrepancias en los flujos de ingresos.
En el caso del petróleo, los datos podrían incluir volúmenes de producción, destinos de exportación e ingresos totales. Para minerales como el oro, la producción y el valor estimado se consolidarían a partir de diversas fuentes, incluidos datos aduaneros o seguimientos independientes de mercado. La IA presentaría gráficos de tendencias, generaría resúmenes en lenguaje sencillo y respondería preguntas como: “¿Cuántos ingresos por recursos naturales se destinaron a programas sociales el trimestre pasado?”
Al relacionar estas cifras con los presupuestos oficiales, los ciudadanos podrían ver no solo cuánto dinero se generó, sino también cómo se utilizó (infraestructura, salarios públicos, servicio de la deuda, etc.). La IA puede además añadir explicaciones contextuales y referencias a las fuentes para facilitar la verificación y la comprensión.
Un desafío clave es que no todas las fuentes de ingresos se reportan de forma consistente ni están verificadas de manera independiente; algunas estimaciones sugieren que una parte significativa de la actividad económica —incluida la extracción de minerales y el contrabando— no se refleja con transparencia en las estadísticas oficiales. La IA puede ayudar a identificar vacíos e inconsistencias, pero el valor final del sistema depende de la disponibilidad, apertura y calidad de los datos.

Pregunté a Grok:
En aproximadamente 300 palabras: "Para la transparencia que los ciudadanos venezolanos necesitan y desean, ¿puede la IA proporcionar un sistema que, en tiempo real, mediante resúmenes fáciles y/o detalles exactos, indique cómo se distribuyen y utilizan los ingresos de los recursos naturales de Venezuela, por ejemplo, el petróleo y el oro?"
Grok  respondio:
"Sí, la IA puede proporcionar absolutamente un sistema de transparencia en tiempo real para los ingresos de los recursos naturales de Venezuela, como el petróleo y el oro, abordando la opacidad crónica que ha alimentado la corrupción y la desconfianza pública. Actualmente, los sectores extractivos de Venezuela sufren graves déficits de transparencia: divulgación limitada sobre contratos, ventas y asignación de ingresos, con estimaciones que muestran que solo el 8-14% de la producción de oro llega a las arcas del estado, mientras que el resto es desviado por redes criminales o élites. Los ingresos petroleros, gestionados por PDVSA, enfrentan problemas similares, con intervenciones de EE.UU. que ahora dirigen algunos fondos a cuentas controladas en medio de reformas post-Maduro.
Un sistema impulsado por IA podría integrar datos de fuentes como informes de PDVSA, libros contables del Banco Central de Venezuela (BCV), imágenes satelitales para monitoreo minero y transacciones en blockchain para registros inmutables. Utilizando aprendizaje automático, procesaría vastos conjuntos de datos en tiempo real, generando paneles amigables para el usuario: resúmenes simples (por ejemplo, gráficos de pastel que muestran la distribución de ingresos—60% a élites/socios, 20% a grupos irregulares, 14% al estado en estimaciones recientes de oro) y detalles clicables sobre transacciones específicas, como volúmenes de exportación de petróleo o regalías de oro.
La IA podría emplear procesamiento de lenguaje natural para resumir documentos financieros complejos, detección de anomalías para señalar irregularidades (por ejemplo, discrepancias entre producción e ingresos) y análisis predictivos para pronosticar el uso de recursos. La integración de blockchain aseguraría un seguimiento a prueba de manipulaciones desde la extracción hasta el gasto, similar a herramientas anticorrupción en extractivas globales.
Para los ciudadanos venezolanos, esto empodera la supervisión, reduce la corrupción y reconstruye la confianza—alineándose con los estándares EITI para una gobernanza responsable. 
Los desafíos incluyen la cooperación gubernamental para el acceso a datos, riesgos de ciberseguridad y el uso ético de la IA para evitar sesgos. Con apoyo internacional, tal sistema podría lanzarse a través de plataformas de código abierto, fomentando la transparencia que los venezolanos merecen."

 

12 de junio de 2014

¡Quítense-ustedes-pa-ponernos-todos!

El que jueces se sientan obligados a mantener estudiantes y dirigentes políticos presos sin causas justificadas, es algo abominable que debemos protestar. No obstante no ignoremos que de esas injusticias somos también en parte responsables, al permitir acumular demasiado poder en demasiado pocas manos.
Y lamentablemente invertimos inmensamente mayores esfuerzos en buscar de quienes deben ser esas pocas manos, que en buscar ajustar nuestro modelo económico político a nuestras realidades. Y eso por cuanto en materia de ideologías también sufrimos el efecto puerto... o sea preferimos lo importado a lo nuestro... venga de Estados Unidos, Cuba o de cualquier otro pensum extranjero.
Nuestra ineludible realidad económica, de ya pronto cien años, y por lo que puede ser mucho tiempo más, es que somos un país extraordinariamente rico en petróleo. Y el petróleo, cuando con la ayuda de OPEP su carácter no renovable es debidamente valorizado, nos provee de unos ingresos que alteran nuestros equilibrios internos.
Primero: Por lo del síndrome holandés (niño de pecho comparado con el síndrome nuestro) nuestra divisa, nuestros salarios, en fin toda nuestra economía interna, se mantiene tan fuerte que se nos hace difícil competir con el mundo exterior, por lo menos de las maneras tradicionales.
Segundo: Mientras esos ingresos petroleros se concentran en pocos centros de decisión, estaremos en manos de un cacique emplumado dictatorial y de su entorno íntimo, lo cual nos enferma. Puesto que enfermos estamos cuando, sin rechistar, aceptamos que se cometan crímenes económicos contra la humanidad, como por ejemplo que el precio de la leche sea 278 veces superior al de la gasolina.
En la semana acudí a una de esas tantas conferencias donde bien-intencionados tratan de solucionarle a países sus problemas con la "maldición de recursos naturales". Y en ésa conferencia lo que se trataba era como los Estados Unidos, por medio de la ley conocida como Dodd-Frank Act, y la Comunidad Europea, con leyes de transparencia corporativa, buscan imponerle a sus empresas petroleras y mineras unos fuertes requisitos de información con respecto a su relación con los gobiernos.
Mi posición como siempre fue: "Eso suena muy bonito pero la verdad sea dicha que para alguien que vive bajo el manto de una gigantesca ‘maldición' como la de Venezuela, el saber sobre lo que pasa en cada contrato, puede resultar interesante, pero solo distrae la atención de lo que pasa en general".
Si quieren ayudar, mejor publiquen mensualmente en un periódico de alta circulación mundial, su mejor estimación sobre cuánto en valor de recursos naturales no renovables extraídos, por ciudadano, por mes, deberían estar recibiendo los distintos gobiernos alrededor del mundo. Y luego deje que los ciudadanos pregunten. Les ruego, no causen que los ciudadanos crean que ustedes les están haciendo el trabajo que a ellos les corresponde.
"No nos sirve para nada que ustedes se esfuercen en hacer que las empresas suyas se comporten dignamente, si nosotros no nos esforzamos para que nuestros gobiernos se comporten dignamente"
Y ese cálculo del cuánto por ciudadano por mes es el que hoy, no como resultado de un diálogo entre los "aquí-estoy-yo-y-no-me-quita-nadie" y los "quítate-tú-pa-ponerme-yo", sino como resultado de un diálogo entre ciudadanos "chavistas", "oposición" y "ni-ni", le deberíamos pedir a nuestras universidades que nos reporten, para que todos estemos claros sobre qué exigir.

1 de octubre de 2009

Muéstrenos los espejitos

Cuando por televisión vi a Antonio Brufau, el presidente de Repsol, salir de una librería de Madrid donde tuvo una reunión con nuestro petro-autócrata de turno, portando una sonrisita de inmensa satisfacción, les confieso que me entraron unas inmensas ganas de cachetearlo, por cuanto él, tan europeo, debe estar consciente del irrespeto con que en Venezuela se trata a nosotros los verdaderos dueños del petróleo venezolano, al mantenernos en las tinieblas sobre lo que pasa con nuestros recursos naturales agotables.

Ya quisiera yo ver a Brufau, como ciudadano español, si algún extranjero le estuviese haciendo lo mismo en España. Y que no nos venga a llorar mañana pidiendo una ayudadita cuando se le enrede el papagayo. Nosotros tenemos el derecho de por lo menos ver los espejitos que proponen a cambio de las perlas, para asegurarnos que sirvan para algo más que pavonear, así que, Brufau, pon a la disposición de los venezolanos todos los convenios que tiene firmados Repsol con Venezuela. Y si acaso Brufau necesita de un empujón, solicito aquí la ayuda de todo ciudadano español, de todo accionista de Repsol o de toda autoridad que pueda tener alguna injerencia en el asunto.

Y que no me vengan a decir que todo esto me sale solo a cuenta de un descontento con el gobierno actual, por cuanto puedo evidenciar que llevo décadas en aquello de buscar la verdad sobre nuestro petróleo. Entre otro fui de los primeros en cuestionar cómo Pdvsa le enviaba petróleo por debajo de su valor a Citgo para que pudiere demostrar ganancias, aun cuando ello resultase en que sin razón tuviésemos que pagar impuesto sobre la renta en Estados Unidos, y para lo cual tuve que acudir a conseguir información en la Bolsa de Nueva York. Igualmente fui de los primeros en cuestionar la estructura de los contratos de apertura ya que implicaban un gran cheque para el momento y hambre para el mañana.

Esta semana en una reunión internacional sobre la transparencia de contratos en la industria petrolera, observando la participación de unas empresas de las que en su momento formaron parte de "las (malucas) siete hermanas" y los avances que la sociedad civil ha tenido en convencer algunas de ellas sobre la necesidad de mayor transparencia y responsabilidad social y ambiental, se me pasó por la cabeza que justamente cuando ya podemos lograr cosas mejores para el país, nuestros gobiernos firman convenios obscuros, con entes obscuros, de países obscuros para lograr cosas mejores, para los de nuestros gobiernos. Señor Antonio Brufau: ¿Conoce usted a sus otros colegas inversionistas petroleros en Venezuela?

En la exposición de motivos de nuestra Constitución leemos sobre: "La consagración amplia del derecho a la participación en los asuntos públicos de todos los ciudadanos… responde a una sentida aspiración de la sociedad civil organizada que pugna por cambiar la cultura política generada por tantas décadas de paternalismo estatal y del dominio de las cúpulas partidistas que mediatizaron el desarrollo de los valores democráticos". Señor Antonio Brufau, ¿Está usted enterado que hace usted negocios con violadores de la Constitución?

Señor Antonio Brufau. El logo de Repsol aparece en el folleto de la Iniciativa de Transparencia en la Industria Extractiva (EITI)… ¿Es puro show?

El Universal

17 de abril de 2008

EITI… ¡llame a Venezuela!

La Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva (EITI por sus siglas en inglés) es una coalición de gobiernos, empresas, grupos de la sociedad civil, inversionistas y organizaciones internacionales. La EITI promueve la mejora de la gobernabilidad en países ricos en recursos naturales mediante la publicación y verificación de los pagos realizados por las empresas y de los ingresos fiscales procedentes del petróleo, gas y minerales.

Cuando no existen niveles aceptables de gobernabilidad, los recursos extractivos son causa segura de pobreza, corrupción y conflictos, en lo que se ha dado en llamar la "maldición de los recursos". La EITI busca eliminar estos impactos negativos a través de la transparencia y la rendición de cuenta. La EITI cuenta con el apoyo de un Secretariado Internacional que opera en estrecha colaboración con el Banco Mundial.

Como ciudadano de un país petrolero donde por cada día que pasa poseo menos información sobre las entradas y las salidas de las resultas del petróleo, apoyo iniciativas como la de EITI.

En el 2003/2004 cuando fui director ejecutivo en el Banco Mundial no logré que alguien en Venezuela se interesase por el EITI y más bien tuve tener que observar un serio retroceso en la transparencia de nuestra industria petrolera, hasta llegarse al actual eclipse total.

La semana pasada, esta vez como miembro de la Sociedad Civil, tuve la ocasión de participar en las reuniones de primavera del Banco Mundial y lo siguiente fue lo que les expuse a los representantes del EITI.

"Vengo de una nación que desde 1914 debería haber sido bendecida por tener petróleo pero donde hay demasiado poco desarrollo económico y social como para justificar haber liquidado para siempre tantos de nuestros recursos no renovables.

Somos una democracia, pero para todos los fines prácticos, como las resultas del petróleo son recibidas íntegramente por el gobierno, somos gobernados por un jeque y jequecillos, a quienes les agrada que se les conozca como presidente, gobernadores y alcaldes.

Estamos hartos de los políticos argumentando del por qué debemos votar por ellos y no por los otros, cuando la verdadera división en nuestro país está entre los que consideran que las resultas petroleras son mejor administradas por el jeque y los jequecillos a través del Estado y quienes consideran que los ciudadanos lo pueden hacer mejor y tienen el derecho a ello.

Cuando se me pregunta por qué no cambiamos esta lamentable situación con nuestros votos, respondo que algunos en efecto así lo tratamos de hacer, pero lo cual no es fácil lograr en un país donde al ciudadano se le ha condicionado a esperar que el gobierno le entregue sus regalitos petroleros; que debe chupar las medias del jeque y de los jequecillos; y donde la ciudadanía carece de la suficiente confianza en su propia capacidad.

En tal sentido me dirijo a ustedes para solicitarles lo siguiente:

1. Que hoy, cuando están contemplando un nuevo programa que denominan EITI++, que por favor incluyan en él el requerimiento que por lo menos el 30% de las resultas netas de las actividades de extracción de los recursos naturales no renovables sean distribuidas en efectivo y con mínimos condicionamientos, directamente a la ciudadanía. Por favor, no causen la impresión de estar logrando avances, si sólo boxean con las sombras.

2. Que EITI con el apoyo de los entes multilaterales se dirija a todas las bolsas de acciones y mercados internacionales donde se tranzan instrumentos relacionados con la extracción de recursos naturales y les exija que para hacer operaciones a través de ellas, formalmente deben adherirse a los principios de EITI.

Consideramos las medidas anteriores como mínimas necesarias, seguramente no suficientes, para asegurarle a los inversionistas del mundo que no estén invirtiendo en algo donde no quisiesen invertir; y para fortalecer a los ciudadanos ante el hecho que el jeque y jequecillos no quieren entregar nada nadita del poder que tienen, así sean democráticamente elegidos".

Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva
El Universal
Noticiero Digital

12 de octubre de 2006

“La Negra”, pica y se extiende

Existe algo que se conoce como la Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva (EITI por sus siglas en inglés). Es una coalición de gobiernos, sociedad civil, empresas y organizaciones como el Banco Mundial, que promueve la transparencia y la rendición de cuentas respecto de los ingresos provenientes de la explotación de los recursos naturales, todo con el propósito de ayudar al desarrollo sostenible y a la reducción de la pobreza. Este mes, en Noruega, EITI sostendrá su tercera plenaria y ya hay como 20 países que apoyan e implementan sus programas. En nuestro continente están afiliados Trinidad y Tobago, Perú y Bolivia. 
Las razones por las cuales los ingresos del petróleo y otros similares con frecuencia no logran traducirse en beneficios para sus países, “la maldición de recursos”, son muchas, pero una de ellas es obviamente el que los ciudadanos nunca están debidamente informados, sospechamos que adrede. Por ejemplo hoy, en pleno Siglo XXI, con todas las tecnologías de información a nuestra disposición, cuando podríamos y deberíamos conocer a instante todos los resultados de “nuestra” industria petrolera, la información que se nos entrega es tan pobre que da vergüenza. Como ningún gobierno tiene derecho de exigirnos actos de fe sobre el estado real de nuestra industria petrolera, los principios que defiende EITI son de interés vital para nosotros. 
Pues resulta entonces que “La Negra” propuesta por Manuel Rosales, aparte de que por fin alguien demuestra tener confianza en el venezolano a pie; que por fin se le da un sentido concreto a lo de la democracia participativa; que por fin se comienza a reducir esa concentración de recursos en las pocas manos del gobierno que tanto mal nos ha causado; también nos sorprende muy gratamente aceptando el espíritu de EITI, por cuanto una promesa de entregar el 20% del ingreso neto del petróleo, por necesidad implica ser muy transparente con respecto a cual es el 100% de ese ingreso. 
Hay quienes andan acusando “La Negra” de ser populista. Por Dios, si populismo es creer en la capacidad de nuestros compatriotas, pues que viva el populismo. Lo que si rogamos es que “La Negra” sea bien popular y que genere los votos que se merece, para que nos ayude desterrar por siempre ese argumento de que los “venezolanos solo se lo beberían en ron” que tanto han usado nuestros gobernantes, para bebérselos ellos en champaña.
El Universal