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18 de noviembre de 2010

El cacique Sol

En la semana oí al cacique que tenemos de turno amenazar a Lorenzo Mendoza, un ciudadano, al que denominó "ricachón y burgués" con un "Mendoza, no te pongas a pelear conmigo. Tú puedes seguir con tu fábrica, con tu empresa pero no te metas conmigo, que yo ando con esto de frente (la Constitución). Yo no tengo ningún plan de expropiar la Polar, por ahora, a menos que tú insistas en meterte conmigo… si me sigues amenazando… ¡eh!". 
Pelé por la que con dice andar de frente el cacique y leo "Art.115. Sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes. Art.116. No se decretarán ni ejecutarán confiscaciones de bienes sino en los casos permitidos por esta Constitución". 
En otras palabras, debemos entender que este cacique sostiene que el no meterse con él debe calificarse como de utilidad pública o interés social. Alguien que se creía con derechos similares fue Luis XIV, a quien se conoce también como "El Rey Sol", y a quien se le atribuye haber dicho "L'etat, c'est moi" "¡El Estado, soy yo!". Ahora bien, para que nos ubiquemos, eso fue antes de la Revolución Francesa. Las revoluciones son justamente para acabar con tales insolencias autoritarias, por lo que parecería que esto lo que llaman una revolución, lo que más necesita, es justamente una revolución. 
Francamente, en el 2010 del mundo moderno, con una población en general alerta y perspicaz… ¿cómo pueden los venezolanos haber caído en éstas?... por guatemalas o cuartas que fuesen de donde viniesen. 
No hay otra explicación posible que el hecho de entregarle las resultas petroleras al cacique de turno, contiene un elemento que embrutece a los ciudadanos. Ese elemento embrutecedor es por supuesto el que ellos quedan psicológicamente dependientes del cacique por saber que ése tiene algo suyo que entregarle y que se lo entregará, como a él le salgan sus reales ganas… y eso sólo si se portan muy bonito, con él. 
Sin duda, cacique-con-chequera con resultas petroleras mata cacique-buen-administrador. 
¿Queremos seguir en estas de tener que depender tanto de conseguirnos un buen cacique, o comenzaremos a pasar más de las resultas petroleras directamente a nosotros los indios para que aprendamos a sembrar y defendernos como ciudadanos y no como súbditos? Yo diría que lo segundo es una imperiosa necesidad nacional. 
Lamentablemente, entre los tantos aspirantes a ser nombrados caciques con trono barrilero, los tantos que se han asegurado por unos momentos recibir una cuota de resultas mayor de lo que les corresponde y los tantísimos enamorados de la sumisión que los libera de responsabilidades, hay una silente conspiración para evitar que ni siquiera se debata este tema. 
En tal sentido, y sin oponerme a un cambio de cacique, ni loco que fuera yo, no quiero una oposición con tufo inconfundible del quítate-tú-para ponerme-yo, sino que quiero una oposición que huela bien al quitemos-los-caciques-para-poner- a-los-indios. 
Un cacique sin acceso directo a las resultas petroleras, tendría muchas menos posibilidades de poder amenazar con expropiarle el derecho del voto al ciudadano que se meta con él… o con ése plumaje que le queda tan bello (lo último y lo del "sol" por el por si acaso). 
Quitarle nuestras resultas petroleras a los caciques, eso sí es una revolución que vale la pena, ¿eh? 

5 de marzo de 2009

Socialistas y neoliberales, ¡uníos!

Estoy seguro que los socialistas sinceros, aquellos que respetan profundamente al pueblo y que no usan al pueblo para adelantar sus propios intereses deberían estar de acuerdo con una propuesta donde a cada ciudadano se le entrega su cuota parte de las resultas petroleras. Con ello evitarían que los ciudadanos sean sujetos a una confiscación regresiva de sus recursos sólo para financiar las ocurrencias del cacique o del Gran Hacendado que esté de turno. Con ello evitarían que la voz de los ciudadanos sea silenciada por la chequera petrolera, convirtiéndolos en unos humillados pedigüeños.

Estoy seguro que los neoliberales sinceros, aquellos que aceptando las limitaciones del mercado respetan profundamente la sabiduría inherente a las decisiones libres de millones de individuos y que no usan sus teorías solo para justificar privatizaciones o conquistar monopolios deberían estar de acuerdo con una propuesta donde a cada ciudadano se le entrega su cuota parte de las resultas petroleras. Con ello evitarían tener que someterse a la tortura de tener que oír al cacique o al Gran Hacendado que esté de turno creerse capaz de tomar, en nombre de todos, las más acertadas decisiones económicas.

Lo que pasa es que los socialistas sinceros y los neoliberales sinceros, se encuentran disminuidos por quienes secuestran la bandera socialista y la bandera neoliberal, buscando magnificar las diferencias que existen entre las dos filosofías políticas, con el solo fin de poder erguirse como líderes y adelantar sus propias posibilidades de llegar a ser el cacique o el Gran Hacendado de turno, con derecho a imponer ocurrencias.

Es hora de entender que la profunda insatisfacción que existía con respecto a las actuaciones de la Cuarta tiene exactamente el mismo origen que la profunda insatisfacción que hoy existe con respecto a las actuaciones de la Quinta. No debemos permitir que las diferencias que puedan existir entre los distintos caciques o los Gran Hacendados de turno, o entre los candidatos a tales posiciones, nos confundan, ya que la verdad es que esas diferencias y aún cuando puedan ser importantes, resultan totalmente irrelevantes en el contexto de nuestra Venezuela petrolera.

Socialistas sinceros y neoliberales sinceros, uníos en buscar que el pueblo reciba directamente sus resultas petroleras. Así podrán los ciudadanos aprender a efectuar su propia siembra de lo que la providencia tan generosamente les ha legado. Así podrán los ciudadanos responsabilizarse por su propio futuro en lugar de quedarse sentado esperando la entrega de su menguada parte de una mala siembra y cosecha hecha por el Estado.

27 millones de ciudadanos, responsables cada quien por su parte de las resultas petroleras, siempre habrán de producir un mejor resultado para nuestro país que un cacique o un Gran Hacendado vanidosamente creyéndose responsable por 27 millones de ciudadanos. Tan sencillo como eso.

El Universal