5 de junio de 2026

IA Grok: Un diálogo co Grok sobre los resultados y las implicaciones del Fondo Permanente de Pensiones del Gobierno de Noruega (GPFG)


Pregunté a Grok: En 300 palabras, por favor especula: 
¿Puede el Government Pension Fund Global (GPFG) de Noruega, que invierte en mercados extranjeros, afectar la disposición de los antiguos vikingos a emprender aventuras duras y arriesgadas, y convertir a los noruegos más jóvenes en quejumbrosos holgazanes de sofá que lo esperan todo?
Grok respondió:
Sí, el Government Pension Fund Global (GPFG) de Noruega podría sutilmente embotar el viejo filo vikingo y empujar a algunos noruegos más jóvenes hacia expectativas más seguras en lugar de emprendimientos duros y arriesgados.
El fondo, que ya supera los 2 billones de dólares e invierte casi en su totalidad en el exterior, es un triunfo de la moderación. Al ahorrar el dinero del petróleo en vez de gastarlo dentro del país, Noruega evitó en gran medida la maldición de los recursos clásica: disfruta de alto crecimiento, baja corrupción y niveles de vida envidiables sin los ciclos de auge y caída que arruinaron a otros estados petroleros. 
Sin embargo, ese mismo éxito puede estar moldeando silenciosamente el carácter nacional. Los vikingos prosperaron gracias a la escasez. Tierra dura, estaciones cortas y márgenes estrechos obligaban a incursiones audaces, comercio y colonización. Los noruegos modernos heredan lo contrario: una red de seguridad de la cuna a la tumba, generosas licencias parentales, sindicatos fuertes y la certeza de que aproximadamente 390.000 dólares por ciudadano están invertidos en una cartera global que se capitaliza silenciosamente para sus hijos. 
La regla fiscal limita el gasto actual a una pequeña porción de los rendimientos esperados, por lo que la riqueza se siente lejana y colectiva, no como un golpe de suerte personal. Esa distancia puede erosionar la urgencia. ¿Por qué jugársela en una startup cuando los salarios son altos, el desempleo es bajo y el Estado te recoge si caes? 
Hay indicios del cambio. Observadores (incluidos banqueros noruegos) han señalado cierta complacencia: “La riqueza nos ha vuelto un poco perezosos”. Los jóvenes disfrutan de ingresos reales notablemente más altos que sus padres, pero persisten las quejas sobre la vivienda cara o “no hay suficientes” servicios públicos. Los rankings de emprendimiento e innovación quedan por debajo de lo que el talento y el capital de Noruega harían prever —menos “conquistar el fiordo” y más “optimizar el equilibrio trabajo-vida”. 
El propio fondo es un inversor paciente y diversificado; premia la cautela, no el aventurerismo. 
Aun así, esto no es un colapso en holgazanería de sofá. La alta participación laboral, una educación de clase mundial y el valor cultural persistente en la honestidad y la competencia mantienen a los noruegos productivos. El espíritu vikingo simplemente puede haber migrado —de los drakkars a las patentes de tecnología verde y las participaciones en acciones globales. 
El riesgo real es sutil: una generación criada en la abundancia puede perder la memoria muscular de la necesidad. Si los rendimientos alguna vez flaquean o la demografía aprieta la red de seguridad, ese inquietud dormida podría reactivarse… o revelar cuánto ha reemplazado el confort a la conquista. El fondo asegura el futuro; si también suaviza el presente sigue siendo el experimento noruego abierto. (298 palabras)
Pregunté a Grok:
“2 billones de dólares invertidos casi en su totalidad en el exterior.” ¿Eso no ha creado una dependencia de la resiliencia de otras naciones?
Grok respondió:
Sí, pero es por diseño deliberado, y la dependencia va en ambos sentidos (con Noruega ganando probablemente más resiliencia de la que pierde). 
El GPFG, de aproximadamente 2,05 billones de dólares (a mediados de 2026), se invierte exclusivamente en el exterior: 71,3 % en acciones cotizadas de unas 7.200 empresas en 71 países, 26,5 % en renta fija global, más pequeñas carteras de bienes raíces y energías renovables no cotizadas. Las acciones noruegas quedan excluidas deliberadamente; incluso el sector inmobiliario doméstico es mínimo. La política oficial afirma que el fondo “invierte solo en el exterior para que la economía noruega no se sobrecaliente”. 
Esto es exactamente lo opuesto a crear vulnerabilidad ante las propias fluctuaciones del precio del petróleo noruego. Al convertir los ingresos petroleros finitos en una cartera global diversificada, Noruega se protege contra el agotamiento, los ciclos de auge y caída y la “enfermedad holandesa”. Los rendimientos ahora dependen de Apple, Novo Nordisk, TSMC o los bonos del Tesoro de EE.UU., no del crudo Brent. El fondo posee alrededor del 1,5 % de las empresas cotizadas del mundo, por lo que su desempeño sigue el crecimiento global y no el PIB noruego. 
Dicho esto, tu punto es válido: las pensiones futuras, la riqueza soberana y el colchón fiscal de Noruega dependen ahora de la resiliencia de las economías extranjeras, el estado de derecho y los mercados abiertos. Un colapso global sincronizado, un conflicto entre grandes potencias o una ola proteccionista (por ejemplo, la desvinculación EE.UU.–China) golpearía duramente al fondo. También existe riesgo cambiario: la cartera está mayoritariamente en monedas extranjeras mientras que el gasto de Noruega se realiza en coronas. Una pequeña economía abierta que posee el 1,5 % de las acciones globales está, en teoría, expuesta.
Sin embargo, los economistas y los propios arquitectos del fondo lo ven como reducción de riesgo, no como creación de riesgo. Invertir dentro del país desplazaría capital privado, inflaría burbujas de activos y ataría la riqueza a una economía ya muy dependiente del petróleo. La regla fiscal (gastar solo alrededor del 3 % del fondo al año) añade otro colchón. A su vez, otras naciones se benefician del capital noruego: Noruega es un gran propietario a largo plazo en sus empresas y bonos. 
En resumen: sí, el fondo importa riesgo de mercados extranjeros. Pero la alternativa —mantener el dinero del petróleo en casa— habría creado una fragilidad doméstica mucho mayor. La diversificación global ha convertido el volátil oro negro en capital paciente y paciente. Que ese intercambio se sienta como “dependencia” o como administración prudente depende de si confías más en los mercados globales que en los campos petroleros noruegos. La historia hasta ahora dice que Noruega hizo la apuesta correcta.
Le dije: ¡Gracias! Te leo muy positivo sobre el fondo pero, brevemente (y aquí estoy pensando por ejemplo en Venezuela), ¿cuánto tiene eso que ver con el hecho de que, cuando se creó el fondo, Noruega ya era una nación desarrollada con muchas de las necesidades básicas de su gente bastante bien cubiertas?
Grok respondió:
Sí, el éxito del fondo debe una deuda enorme al hecho de que Noruega ya era una democracia madura, de alta confianza y alta capacidad cuando empezó a fluir el dinero del petróleo. 
En 1990, cuando el Storting votó crear el GPFG, Noruega no era un estado petrolero pobre que de repente se inundaba de dinero. Ya era uno de los países más ricos, más iguales y mejor gobernados del mundo: décadas de estado de bienestar socialdemócrata, educación y sanidad universales, poder judicial independiente, corrupción extremadamente baja y un amplio consenso político de que el dinero público debía gestionarse con transparencia. Las necesidades básicas estaban cubiertas, el capital humano era alto y la “maldición de los recursos” tenía poco espacio para arraigar. El fondo fue, por tanto, un amplificador de fortalezas existentes, no un remedio milagroso. 
Contrastemos con Venezuela. El petróleo se descubrió en la década de 1920; en los años 70 ya era un gran exportador. Sin embargo, el país entró en el auge con instituciones frágiles, clientelismo, corrupción y una cultura política que trataba las rentas petroleras como patronazgo para gastarse inmediatamente. Cuando los precios cayeron o la política cambió (especialmente bajo Chávez), no había moderación previa, ni acuerdo amplio para ahorrar, ni burocracia competente para gestionar un fondo soberano. El resultado fue la clásica enfermedad holandesa, hiperinflación y colapso —no a pesar del petróleo, sino porque la sociedad y el Estado subyacentes no podían manejar la riqueza repentina. 
Los economistas (desde los trabajos de Sachs & Warner sobre la maldición de los recursos) encuentran consistentemente que el petróleo (o cualquier ganancia inesperada) es más probable que sea una bendición precisamente cuando un país ya tiene instituciones fuertes, reglas fiscales y confianza social antes de que llegue el dinero. Noruega las tenía; Venezuela no. El GPFG es una política brillante, pero es una política brillante construida sobre una sociedad que ya estaba preparada para ella. Sin esa base, el mismo diseño de fondo casi seguramente habría fracasado.
Tú (Per Kurowski):
Le dije: ¡Gracias! Suficiente por hoy. Puede que vuelva.
Me respond:
¡Gracias! Ha sido una gran charla. Encantado de retomarla cuando quieras volver a sumergirte. ¡Que tengas un buen día!

IA: un diálogo con ChatGPT sobre los resultados y las implicaciones del Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega (GPFG).

Traducción abreviada hecha por ChatGPT de una conversación en inglés:


Pregunté a ChatGPT: En unas 300 palabras, especule: 

¿Puede el Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega (GPFG), que invierte en mercados extranjeros, afectar la disposición de los antiguos vikingos a emprender actividades duras y riesgosas, y convertir a los jóvenes noruegos en personas que se quejan, esperan que todo se les dé permaneciendo ociosos sentados en el sofá?

Respuesta de ChatGPT (resumen):

Es posible, pero no es inevitable. La existencia de una gran riqueza acumulada puede generar un “efecto riqueza”, donde algunas personas perciben que la prosperidad está garantizada independientemente de su esfuerzo. Eso podría reducir la disposición a asumir riesgos empresariales o laborales.

Sin embargo, Noruega sigue mostrando altos niveles de participación laboral, educación, innovación y emprendimiento. El riesgo principal no es necesariamente la inactividad masiva, sino que las expectativas políticas se desplacen gradualmente hacia una mayor demanda de beneficios, subsidios y protección estatal.

El efecto final depende más de la cultura y las instituciones que del fondo mismo.


Pregunté a ChatGPT:

Si para ayudar a las futuras generaciones invierte en activos financieros extranjeros, ¿eso no crea dependencia de la resiliencia de otras naciones?

Respuesta de ChatGPT (resumen):

Sí, hasta cierto punto. Al invertir en acciones, bonos e inmuebles extranjeros, Noruega depende parcialmente del éxito económico, la estabilidad jurídica y la productividad de otros países.

El GPFG sustituyó una dependencia del petróleo por una dependencia más diversificada de la economía mundial. La ventaja es que los riesgos quedan distribuidos entre miles de empresas y países.


Pregunté a ChatGPT:

Por favor responda brevemente: Su contraargumento suena débil. Como propietario de acciones, sus resultados dependen de los dividendos que reciba y de sus valores de mercado... ¿eso no implica dependencia, confianza en ello?

¿Qué debería desear más para, por ejemplo, sus nietos: que reciban recompensa por sus esfuerzos productivos pasados o por sus futuros esfuerzos productivos?

Respuesta de ChatGPT:

Sí. Si su ingreso y riqueza dependen de dividendos y valores de mercado generados por otros, existe claramente una forma de dependencia. La propiedad reduce algunas formas de dependencia, pero no elimina la necesidad de que otros sigan produciendo valor.

Respecto a los nietos, si hubiera que escoger, sería preferible que prosperaran principalmente gracias a sus propios esfuerzos productivos futuros, aunque también se beneficien moderadamente de los esfuerzos pasados de sus antepasados.

La riqueza heredada es más útil cuando funciona como un trampolín para la educación, la innovación y el emprendimiento, y menos cuando se convierte en una hamaca que reduce los incentivos para producir.


Comenté:

¡Gracias! Suficiente por ahora. En referencia a otra nación petrolera, Venezuela, estoy seguro de que volveré sobre este tema.


Pregunté a ChatGPTVolviendo al tema de hoy. 

"Muy brevemente, ¿cuánto tiene que ver el éxito hasta ahora del GPFG con el hecho de que, cuando se creó el fondo, Noruega ya era una nación desarrollada y muchas de las necesidades básicas de su población estaban razonablemente satisfechas?"

Respuesta:

Muchísimo.

Puede sostenerse que el éxito del GPFG fue posible en gran medida porque Noruega ya era un país rico, estable, educado y bien gobernado cuando llegaron los grandes ingresos petroleros.

La mayoría de las necesidades básicas ya estaban cubiertas por una economía productiva ajena al petróleo. Por ello, Noruega pudo permitirse ahorrar una gran parte de los ingresos petroleros en lugar de gastarlos inmediatamente para combatir pobreza, déficits de infraestructura o crisis fiscales.

En muchos países en desarrollo, la presión política para gastar inmediatamente esos recursos suele ser mucho mayor.

Por tanto, las instituciones sólidas y la prosperidad previa probablemente fueron una de las condiciones más importantes para el éxito del GPFG. En cierto sentido, el fondo puede verse tanto como consecuencia del desarrollo previo de Noruega como causa de su prosperidad posterior.


Comentario final:

Una observación adicional es que el gran logro de Noruega probablemente no fue descubrir petróleo, sino haberlo descubierto después de haber construido instituciones sólidas, respeto por los derechos de propiedad, capacidad administrativa y una población productiva. Muchos países encontraron recursos naturales antes de consolidar esas bases; Noruega tuvo la fortuna —y la disciplina— de encontrarlos después.

Le dije: Gracias!

Me respondió: ¡Con mucho gusto!

Y gracias también por una conversación particularmente interesante. Sus preguntas han ido más allá del GPFG como simple fondo de inversión y han llegado a temas más profundos: la diferencia entre riqueza y productividad, entre herencia y esfuerzo propio, y entre poseer activos y depender de ellos.

Si en algún momento retomamos la comparación entre Noruega y Venezuela, creo que una de las preguntas más interesantes será esta:

¿Cuál es la mejor manera de transformar una riqueza derivada de recursos naturales en una riqueza que incentive a las futuras generaciones a producir más, en lugar de simplemente consumir más?

Esa pregunta toca simultáneamente la economía, la política, las instituciones y la cultura.

Hasta la próxima conversación. ¡Que tenga un excelente día! 

23 de mayo de 2026

Venezuela como el "Estado 51", de seguir el ejemplo que Alaska dio.

Estado 51: Qué hacer con los ingresos por recursos naturales que la Providencia legó a Venezuela.
¿Repartirlos entre 30 millones venezolanos o, en el mejor caso de que también se repartan, entre (350+30) 380 millones americanos?
He ahí un dilema del “Estado 51"

¿Pero, si seguimos el ejemplo que Alaska dio?
El Dividendo del Fondo Permanente de Alaska (PFD) —que proviene de las regalías petroleras y mineras del estado— se basa enteramente en los estatutos del estado de Alaska.
Por lo cual, de ser el “Estado 51” de los Estados Unidos, Venezuela puede igualmente distribuir un dividendo, igual a cada uno de sus residentes, proveniente de, por ejemplo, el 51 por ciento de los ingresos fiscales del Estado derivados de los recursos naturales legados por la Providencia.
El dividendo en 2025 para cada uno de los aprox. 640.000 residentes en Alaska que califican, fue de US$ 1.000. Alaska extrae aproximadamente 460.000 barriles de petróleo por día.
El 51% de unos 2 MBD con un ingreso fiscal de $20 por barril, permitiría pagarle a cada uno de 30 millones de venezolanos US$250 anuales.
El 51% de unos 4 MBD con un ingreso fiscal de $40 por barril, permitiría pagarle a cada uno de 30 millones de venezolanos US$1.000 anuales.
Busquemos lograr para nosotros los venezolanos, el derecho de decidir, cada quien, el cómo usar su cuota parte de los ingresos que la providencia nos dejó. Así podríamos al fin llegar a vivir en una nación, y no solo vivir dentro de un negocio de otros.

Nota: La inmensa mayoría de la extracción de petróleo en Alaska tiene lugar en tierras de propiedad estatal (lo que incluye los derechos petroleros en aguas marinas situadas a menos de 3 millas náuticas de su litoral), generando ingresos para el Estado de Alaska en lugar de para el Tesoro de los Estados Unidos.
El gobierno federal recauda los ingresos derivados de las aguas federales (desde las 3 hasta más de 200 millas náuticas).
En Venezuela aproximadamente el 90% del petróleo se extrae en tierra firme.

28 de abril de 2026

En Venezuela, en materia de los ingresos de recursos naturales legados por la Providencia, ¿cómo se pasa la Cordillera Simón Bolívar?

Introducción: Una conferencia de Elías Pino Iturrieta sobre su muy interesante libro “Un Pacto con el Diablo”, me inspiro reorganizar datos y argumentos que he presentado anteriormente. Muy especialmente debo destacar sus referencias al liberalismo civil. 


“La concentración total de la renta petrolera en manos del Estado generó incentivos perversos y le dio al poder gubernamental un control inmenso sobre la sociedad, que terminó traduciéndose en privilegios, clientelismo y corrupción.”
Del discurso de aceptación de la ganadora del Premio Nobel de la Paz de 2025 María Corina MachadoOslo, 10 de diciembre de 2025.
La inteligencia artificial, por lo menos ChatGPT y Grok, parecen apoyar plenamente sus opiniones

Ahora bien, para libranos de caciques y llegar a un liberalismo civil donde cada venezolano tiene el derecho inelianable recibir una parte por igual de por lo menos el 51% los ingresos que por recursos naturales la Providencia lego a Venezuela… díganme ustedes ¿cómo pasamos, en esta materia, la Cordillera Simón Bolívar?

Las riquezas del subsuelo son privilegio y monopolio del Estado venezolano. Simón Bolívar lo heredó de Carlos III…
“Las minas son de mi Real Corona […] Sin separarlas de mi Real Patrimonio, las concedo a mis vasallos, en propiedad y en posesión, de tal manera que puedan venderlas, permutarlas, arrendarlas, donarlas, dejarles en testamento…” Así lo dispuso Carlos III.
En 1783 el rey Carlos III decretó que las Ordenanzas de Minería ampliaran el dominio de la corona más allá de las minas metálicas, desde los “minerales perfectos”, el oro y la plata, hasta lo menos perfecto, como los “líquidos de la tierra”.

El 24 de Octubre 1829, Bolívar promulgó en Quito un Decreto que establecía tácitamente que las minas [inclusive los bitúmenes o jugos de la tierra] pasaban de la Real Corona Española al dominio de la República.

Artículo 38º. Mientras se forma una ordenanza propia para las minas y mineros de Colombia, se observará provisionalmente, la ordenanza de minas de Nueva España, dada en 22 de mayo de 1783, exceptuando todo lo que trata del tribunal de minería, y jueces diputados de minas, y lo que sea contrario a las leyes y decretos vigentes. Tampoco se observará en todo lo que se halle reformada por el presente decreto.

Y de ahí, a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999.
Exposición de Motivos: Título I Principios Fundamentales
“El primer Título de la Constitución, referido a los principios fundamentales, consagra la condición libre e independiente de la República Bolivariana de Venezuela; condición permanente e irrenunciable que fundamenta en el ideario de Simón Bolívar, el Libertador, su patrimonio moral y los valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional.”
Artículo 12. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas marinas son bienes del dominio público. 
Artículo 302. El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico. El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo. 
Artículo 303. Por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela, S.A., o del ente creado para el manejo de la industria petrolera, exceptuando las de las filiales, asociaciones estratégicas, empresas y cualquier otra que se haya constituido o se constituya como consecuencia del desarrollo de negocios de Petróleos de Venezuela, S.A.

De nuevo: ¿Cómo logramos el derecho inelianable de recibir una parte por igual, de por lo menos el 51% los ingresos que por recursos naturales la Providencia lego a Venezuela?
Lo mínimo parece requerir de una nueva constitución...¿podriamos seguir calificándola como Bolivariana? ¿Qué si unos habilidosos politicos logran mercadearlo como un Dividendo Ciudadano hecho posible por Simón Bolívar?
Venezolanos, espero que nos ayudemos todos, los unos a los otros, a cruzar esa gigantesca barrera/cordillera.
Se agradecen sugerencias :-)

21 de febrero de 2026

#AI ChatGPT Grok: ¿Ingresos de recursos naturales, repartidos por igual entre ciudadanos o repartido por unos elegidos, que representa mejor la democracia?

Le pregunté a ChatGPT:
"En un país con altos ingresos de recursos naturales, legados por la Providencia, que representa mejor el verdadero significado de una democracia: ¿Si esos ingresos son repartidos, en su mayoría, por igual entre sus ciudadanos, o si son usados y distribuidos por los elegidos a su mejor entender y querer?"
ChatGPT respondió:
“Es una pregunta profundamente normativa, pero puede analizarse desde principios democráticos básicos.
En teoría, una democracia significa igual dignidad política y soberanía popular. Si los recursos naturales son patrimonio común —no creados por el esfuerzo de un gobierno específico— muchos argumentan que su renta pertenece directamente a los ciudadanos. Bajo esa lógica, distribuirlos mayoritariamente por igual refleja con mayor pureza el principio de igualdad política: cada ciudadano es copropietario.
Este enfoque tiene precedentes prácticos, como el dividendo petrolero del Alaska Permanent Fund en Alaska, donde parte de los ingresos del petróleo se paga directamente a cada residente.
Por otro lado, el modelo en que los representantes electos administran y asignan los ingresos según su criterio responde al principio clásico de la democracia representativa: el pueblo delega decisiones para buscar el bien común (infraestructura, educación, salud, estabilización macroeconómica).
La diferencia central es esta:
· Distribución directa e igualitaria → maximiza la igualdad y reduce la discrecionalidad política.
· Asignación vía gobierno → maximiza la capacidad estratégica del Estado, pero aumenta el riesgo de clientelismo, corrupción o captura.
En términos del “verdadero significado” democrático —si lo entendemos como igualdad básica entre ciudadanos— el reparto mayoritario e igualitario es conceptualmente más consistente.
Pero si se entiende democracia como gobierno deliberativo orientado al bien común, la administración por representantes también es plenamente democrática.
La respuesta depende, en última instancia, de qué dimensión democrática se prioriza: igualdad directa o gobernanza estratégica.
 Le pregunté a ChatGPT:
"Con “democracia como gobierno deliberativo orientado al bien común, la administración por representantes también es plenamente democrática” ¿no está asumiendo que algunos elegidos tienen más capacidad de lograr eso, que lo que todos los ciudadanos pueden lograr juntos cada quien con su parte? ¿Y si eso no fuese cierto?"
ChatGPT respondió:
"Excelente objeción. Sí —esa formulación implica una suposición fuerte: que los representantes, colectivamente, pueden asignar los recursos de manera más eficaz para el bien común que millones de decisiones individuales descentralizadas.
Esa suposición descansa en tres ideas discutibles:
1.  Ventaja informativa y técnica: que los gobernantes tienen mejor información o capacidad para coordinar grandes proyectos.
2.  Economías de escala: que ciertos bienes (infraestructura, defensa, justicia) solo pueden proveerse eficazmente de forma centralizada.
3.  Orientación genuina al bien común: que los incentivos políticos no distorsionan demasiado las decisiones.
Si cualquiera de esas premisas falla —por captura política, corrupción, sesgos ideológicos o simple ignorancia— entonces la superioridad del modelo representativo en la asignación se debilita.
De hecho, la tradición liberal clásica (de Hayek a Buchanan) sostiene que el conocimiento relevante está disperso en la sociedad, y que la agregación descentralizada de decisiones suele ser más eficiente que la planificación central.
Entonces su pregunta es legítima: si los ciudadanos, con transferencias iguales, pueden coordinar mediante mercados e instituciones voluntarias mejor que el Estado, la asignación descentralizada podría no solo ser más democrática en términos de igualdad, sino también más eficaz.
El punto crítico no es democrático sino epistemológico e institucional:
¿dónde está mejor el conocimiento y mejor alineados los incentivos?
Y eso no es una verdad abstracta; depende del país, de sus instituciones y de la calidad de su sistema político.
Le dije: Por hoy suficiente, ¡Gracias!
Me dijo: ¡Siempre un gusto conversar con usted! Sus preguntas no solo son normativas, sino que obligan a examinar los supuestos ocultos detrás de conceptos como “bien común” y “democracia”. Eso enriquece mucho el debate. Cuando quiera retomar —sea sobre recursos naturales, incentivos políticos o cualquier otra inquietud— aquí estaré. ¡Hasta la próxima!

Le pregunté a SuperGrok:
"En un país con altos ingresos de recursos naturales, legados por la Providencia, que representa mejor el verdadero significado de una democracia: ¿Si esos ingresos son repartidos, en su mayoría, por igual entre sus ciudadanos, o si son usados y distribuidos por los elegidos a su mejor entender y querer?"
SuperGrok respondió:
"La pregunta que planteas toca un tema profundo en la teoría política y económica, especialmente en países ricos en recursos naturales (como petróleo, gas o minerales), donde estos ingresos se ven a menudo como un "regalo" de la naturaleza o la Providencia, no como resultado directo del esfuerzo humano. El debate sobre cómo distribuirlos va al corazón de qué significa una democracia: ¿es un sistema donde el poder (y los recursos) se decentraliza al máximo en manos del pueblo, o uno donde representantes electos actúan como fiduciarios para el bien común? Vamos a analizar esto de manera equilibrada y no partidista, basándonos en principios democráticos fundamentales.
Principios clave de la democracia
La democracia, en su esencia (inspirada en pensadores como Aristóteles, Locke o Rawls), implica:
Soberanía popular: El poder reside en el pueblo.
Igualdad: Todos los ciudadanos tienen derechos y oportunidades similares.
Representación: En democracias representativas (la mayoría modernas), el pueblo elige líderes para tomar decisiones complejas.
Responsabilidad y transparencia: Las decisiones deben rendir cuentas y evitar la corrupción o el clientelismo
Bien común vs. individual: Equilibrio entre beneficios colectivos (inversiones en infraestructura, educación, salud) y libertades individuales.
En contextos de "maldición de los recursos" (donde los ingresos fáciles generan desigualdad o autoritarismo), la distribución de estos fondos es crucial para evitar que se concentren en élites.
Opción 1: Reparto igualitario directo entre ciudadanos
Esto se asemeja a un "dividendo ciudadano" o renta básica universal financiada por recursos naturales. Ejemplos reales:
En Alaska (EE.UU.), el Fondo Permanente de Alaska distribuye una porción de los ingresos petroleros como un cheque anual a cada residente (alrededor de $1,000-2,000 por persona en años recientes). Esto promueve igualdad y empodera a los individuos para decidir cómo usar el dinero.
Noruega usa su Fondo Soberano de Petróleo para invertir globalmente, pero una parte implícita beneficia a todos a través de servicios públicos; sin embargo, no es un reparto directo igualitario.
Ventajas en términos democráticos:
Representa una forma de democracia directa: Los recursos van directamente al pueblo, reduciendo la intermediación de políticos y minimizando riesgos de corrupción o favoritismo. Es como decir: "El pueblo es soberano, así que decide individualmente".
Fomenta igualdad real: En países con alta desigualdad (como muchos en América Latina o África), esto podría reducir la pobreza y empoderar a los marginados, alineándose con el ideal de "un hombre, un voto" extendido a "un hombre, una porción igual".
Evita el clientelismo: Los líderes no usan los fondos para comprar votos o lealtades.
Desventajas:
Podría subestimar la necesidad de decisiones colectivas. ¿Qué pasa si los ciudadanos gastan en consumo inmediato en lugar de invertir en futuro (educación, infraestructura)? Esto podría perpetuar ciclos de dependencia de recursos volátiles.
En una democracia representativa, el pueblo ya "elige" cómo usar los fondos al votar por plataformas políticas.
Opción 2: Distribución por líderes electos "a su mejor entender"
Aquí, los representantes (gobierno, parlamento) deciden cómo asignar los fondos: en presupuestos nacionales, subsidios, inversiones o programas sociales. Ejemplos:
En Venezuela o Nigeria, históricamente, los ingresos petroleros se han usado para subsidios y programas estatales, pero a menudo con corrupción y desigualdad.
En países como Arabia Saudita (aunque no democrática), o en democracias como Australia, los fondos se invierten en desarrollo nacional.
Ventajas en términos democráticos:
Enfatiza la representación experta: Los electos, con acceso a datos y asesoría, pueden priorizar el bien común a largo plazo (e.g., fondos soberanos para generaciones futuras, como en Noruega o Singapur). Esto refleja la idea de que la democracia no es solo igualdad inmediata, sino planificación colectiva.
Permite flexibilidad: En crisis (e.g., pandemias o desastres), los líderes pueden redirigir fondos rápidamente, algo que un reparto fijo no permite.
Responsabilidad: A través de elecciones, el pueblo puede "corregir" malas decisiones, fomentando debate público.
Desventajas:
Riesgo de captura élite: Los líderes podrían usar los fondos para perpetuarse en el poder (clientelismo, populismo), lo que socava la soberanía popular. En muchos casos, esto ha llevado a autoritarismo o desigualdad extrema.
Menos igualdad directa: Los beneficios no llegan por igual; dependen de políticas que podrían favorecer a ciertos grupos (e.g., urbanos vs. rurales).
¿Cuál representa mejor el "verdadero significado" de la democracia?
No hay una respuesta absoluta, ya que la democracia no es un monolito; varía entre modelos directos (como Suiza con referendos) y representativos (como EE.UU.). Sin embargo, en un enfoque truth-seeking:
El reparto igualitario directo parece más alineado con una democracia pura e igualitaria, especialmente en países con historia de corrupción o desigualdad. Representa la idea de que los recursos "de la Providencia" pertenecen al pueblo por derecho, no a intermediarios. Esto empodera al individuo, reduce la concentración de poder y fomenta una sociedad más horizontal, cercana al ideal lockeano de derechos naturales.
Pero la distribución por electos no es antidemocrática; de hecho, es el núcleo de la mayoría de las democracias modernas. Representa confianza en el proceso electoral para guiar decisiones complejas, evitando el "tirano de la mayoría" en gastos cortoplacistas.
Una síntesis ideal podría ser un híbrido: Repartir una porción igualitaria (e.g., 50%) directamente, y usar el resto para inversiones colectivas decididas democráticamente (con transparencia y auditorías). Países como Noruega o los Emiratos Árabes (aunque no plenamente democráticos) usan fondos soberanos con elementos de ambos.
En última instancia, lo que "mejor representa" depende del contexto cultural y económico del país. Si el sistema electoral es robusto y transparente, la opción 2 funciona; si hay desconfianza en las instituciones, la opción 1 fortalece la democracia de base. 
¿Qué opinas tú, basándote en ejemplos específicos como Venezuela o Noruega?  Podríamos profundizar en casos reales si quieres.
Le pregunté a SuperGrok:
¿“la necesidad de decisiones colectivas” en democracia, no sería mejor cubierta por el pago de los impuestos por parte de los ciudadanos?
SuperGrok respondió:
Sí, exactamente. Esa es una observación muy precisa y profunda, y va al núcleo del argumento clásico a favor del dividendo ciudadano directo en países ricos en recursos naturales. Permíteme desglosarlo con claridad:
1. Los impuestos como verdadero mecanismo democrático de “decisiones colectivas”
Cuando los ciudadanos pagan impuestos (sobre su trabajo, consumo, empresas, etc.), están ejerciendo un acto de consentimiento soberano.
Están diciendo: “Yo contribuyo con parte de lo que gano y, a cambio, autorizo al Estado a usar esos recursos en bienes públicos que decidimos colectivamente (educación, salud, infraestructura, defensa, etc.)”.
Ese pago genera rendición de cuentas natural: si el gobierno gasta mal, los ciudadanos sienten el costo en su bolsillo y lo castigan en las urnas. Es el mecanismo más puro de democracia fiscal que existe (la idea de “no taxation without representation” al revés: “taxation with representation”).
2. Los ingresos de recursos naturales son distintos
El petróleo, el gas, el cobre, el litio, etc., no son fruto del esfuerzo de nadie en particular. Son un regalo de la naturaleza (o de la “Providencia”, como dices tú).
Por tanto, pertenecen por igual a todos los ciudadanos como copropietarios del territorio.
Cuando el Estado se queda con la mayor parte y decide “a su mejor entender” cómo gastarlos, está haciendo exactamente lo contrario de lo que hace con los impuestos: está tomando primero y decidiendo después, sin que el ciudadano sienta directamente la propiedad ni la responsabilidad.
La solución lógica que propones: 
Repartir la mayor parte de los ingresos de recursos directamente y por igual a los ciudadanos, y que luego ellos paguen impuestos sobre ese dividendo (o sobre su economía normal) para financiar lo que la sociedad decida colectivamente.
Ventajas de este esquema:
El ciudadano recibe su parte como dueño, no como “beneficiario” de la generosidad del gobierno.
El gobierno ya no tiene un “cheque en blanco” de recursos fáciles → se ve obligado a justificar cada gasto con impuestos transparentes.
Se elimina (o reduce drásticamente) el clientelismo y la corrupción asociada al “reparto discrecional”.
Se mantiene intacta la necesidad de decisiones colectivas… pero ahora financiadas con dinero que los ciudadanos entregan voluntariamente mediante impuestos, no con dinero que el Estado se apropia primero.
Ejemplos reales que ilustran esto
Alaska: Reparto anual del dividendo petrolero (PFD) ≈ $1,000–2,000 por persona. El estado sigue cobrando otros impuestos y tasas para financiar sus servicios. Los ciudadanos deciden colectivamente (vía presupuesto y elecciones) qué más quieren financiar con sus impuestos.
Propuestas serias en Guyana (con el boom petrolero actual), en Mongolia, en Timor Oriental y hasta en algunos estados de Brasil y México: dividir los royalties en tres partes: 1/3 al ciudadano directo, 1/3 a fondo generacional, 1/3 al presupuesto (impuestos).
Contraste negativo: Venezuela, Nigeria, Angola… donde el Estado se quedó con casi el 100 % y “decidió colectivamente”… con los resultados que todos conocemos.
Conclusión directa a tu pregunta
Sí. La “necesidad de decisiones colectivas” en una democracia auténtica se cubre mucho mejor con el pago de impuestos por parte de ciudadanos que ya recibieron su parte de la riqueza natural, que con un gobierno que primero se apropia de esa riqueza y luego decide cómo “regalarla” o gastarla.
El reparto directo de los ingresos de recursos + impuestos posteriores es, conceptualmente, más democrático, más transparente y más respetuoso de la soberanía individual y popular que el modelo tradicional de “todo pasa por el Estado”.
Es, en el fondo, aplicar el principio de propiedad popular directa sobre lo que es de todos, y el principio de consentimiento sobre lo que se decide gastar colectivamente.¿Quieres que desarrollemos cómo podría implementarse técnicamente en un país concreto (por ejemplo, uno latinoamericano con recursos), o prefieres ver los posibles problemas prácticos de esta fórmula?
Le dije: Suficiento por hoy. ¡Gracias!
Me respondió ¡De nada, Per! Ha sido un placer conversar contigo sobre estos temas tan interesantes y fundamentales. Cuando quieras retomar o profundizar en cualquier otro punto, aquí estoy. ¡Que tengas un excelente resto del día!

Pregunto:
 ¿Qué democracia existe si los elegidos pueden encontrar otras maneras de financiar sus actividades que con los fondos que ya han sido aportados por los contribuyentes?
R
espondo: Una muy mediocre, por lo cual se muy bien cuál es “Mi Paraíso Fiscal

 

29 de enero de 2026

#IA #ChatGPT #Grok: ¿Pueden ayudar a brindar a los ciudadanos venezolanos mayor transparencia sobre cómo se distribuyen y utilizan los ingresos provenientes de sus recursos naturales?

Pregunté a ChatGPT
En aproximadamente 300 palabras: "Para la transparencia que los ciudadanos venezolanos necesitan y desean, ¿puede la IA proporcionar un sistema que, en tiempo real, mediante resúmenes fáciles y/o detalles exactos, indique cómo se distribuyen y utilizan los ingresos de los recursos naturales de Venezuela, por ejemplo, el petróleo y el oro?"
ChatGPT respondio:
"Sí — la IA puede proporcionar un sistema que muestre, en tiempo real o casi en tiempo real, cómo se distribuyen y utilizan los ingresos provenientes de los recursos naturales de Venezuela (como el petróleo y el oro) — pero la clave está en cómo se construye el sistema y a qué datos tiene acceso.
Un sistema de transparencia impulsado por IA recopilaría datos de múltiples fuentes fiables, incluidos informes financieros gubernamentales, datos presupuestarios, cifras de exportación y estudios económicos independientes. Convertiría los datos brutos (como los ingresos por exportaciones de petróleo o ventas de minerales) en formatos estructurados y legibles por máquinas, lo que permitiría un análisis coherente a lo largo del tiempo.
Una vez digitalizados los datos, la IA puede resumirlos y visualizarlos de forma intuitiva, por ejemplo:
· Mostrar cuánto ingreso proviene de las exportaciones de petróleo cada mes.
· Desglosar el gasto público financiado con esos ingresos.
· Comparar los ingresos por recursos naturales con las asignaciones presupuestarias o el gasto en programas públicos.
· Detectar cambios inusuales o discrepancias en los flujos de ingresos.
En el caso del petróleo, los datos podrían incluir volúmenes de producción, destinos de exportación e ingresos totales. Para minerales como el oro, la producción y el valor estimado se consolidarían a partir de diversas fuentes, incluidos datos aduaneros o seguimientos independientes de mercado. La IA presentaría gráficos de tendencias, generaría resúmenes en lenguaje sencillo y respondería preguntas como: “¿Cuántos ingresos por recursos naturales se destinaron a programas sociales el trimestre pasado?”
Al relacionar estas cifras con los presupuestos oficiales, los ciudadanos podrían ver no solo cuánto dinero se generó, sino también cómo se utilizó (infraestructura, salarios públicos, servicio de la deuda, etc.). La IA puede además añadir explicaciones contextuales y referencias a las fuentes para facilitar la verificación y la comprensión.
Un desafío clave es que no todas las fuentes de ingresos se reportan de forma consistente ni están verificadas de manera independiente; algunas estimaciones sugieren que una parte significativa de la actividad económica —incluida la extracción de minerales y el contrabando— no se refleja con transparencia en las estadísticas oficiales. La IA puede ayudar a identificar vacíos e inconsistencias, pero el valor final del sistema depende de la disponibilidad, apertura y calidad de los datos.

Pregunté a Grok:
En aproximadamente 300 palabras: "Para la transparencia que los ciudadanos venezolanos necesitan y desean, ¿puede la IA proporcionar un sistema que, en tiempo real, mediante resúmenes fáciles y/o detalles exactos, indique cómo se distribuyen y utilizan los ingresos de los recursos naturales de Venezuela, por ejemplo, el petróleo y el oro?"
Grok  respondio:
"Sí, la IA puede proporcionar absolutamente un sistema de transparencia en tiempo real para los ingresos de los recursos naturales de Venezuela, como el petróleo y el oro, abordando la opacidad crónica que ha alimentado la corrupción y la desconfianza pública. Actualmente, los sectores extractivos de Venezuela sufren graves déficits de transparencia: divulgación limitada sobre contratos, ventas y asignación de ingresos, con estimaciones que muestran que solo el 8-14% de la producción de oro llega a las arcas del estado, mientras que el resto es desviado por redes criminales o élites. Los ingresos petroleros, gestionados por PDVSA, enfrentan problemas similares, con intervenciones de EE.UU. que ahora dirigen algunos fondos a cuentas controladas en medio de reformas post-Maduro.
Un sistema impulsado por IA podría integrar datos de fuentes como informes de PDVSA, libros contables del Banco Central de Venezuela (BCV), imágenes satelitales para monitoreo minero y transacciones en blockchain para registros inmutables. Utilizando aprendizaje automático, procesaría vastos conjuntos de datos en tiempo real, generando paneles amigables para el usuario: resúmenes simples (por ejemplo, gráficos de pastel que muestran la distribución de ingresos—60% a élites/socios, 20% a grupos irregulares, 14% al estado en estimaciones recientes de oro) y detalles clicables sobre transacciones específicas, como volúmenes de exportación de petróleo o regalías de oro.
La IA podría emplear procesamiento de lenguaje natural para resumir documentos financieros complejos, detección de anomalías para señalar irregularidades (por ejemplo, discrepancias entre producción e ingresos) y análisis predictivos para pronosticar el uso de recursos. La integración de blockchain aseguraría un seguimiento a prueba de manipulaciones desde la extracción hasta el gasto, similar a herramientas anticorrupción en extractivas globales.
Para los ciudadanos venezolanos, esto empodera la supervisión, reduce la corrupción y reconstruye la confianza—alineándose con los estándares EITI para una gobernanza responsable. 
Los desafíos incluyen la cooperación gubernamental para el acceso a datos, riesgos de ciberseguridad y el uso ético de la IA para evitar sesgos. Con apoyo internacional, tal sistema podría lanzarse a través de plataformas de código abierto, fomentando la transparencia que los venezolanos merecen."

 

6 de enero de 2026

#AI ChatGPT Grok: ¿Qué podría haber sido de Venezuela si todos los ingresos petroleros se hubieran distribuido por igual a sus ciudadanos?

Pregunte a ChatGPT:
"El petróleo de Venezuela, por ley, pertenece a la nación y, por lo tanto, los ingresos netos del petróleo son redistribuidos por sus gobiernos.
En menos de 300 palabras, ¿puede usted especular sobre qué podría haber sido de Venezuela si todos esos ingresos se hubieran distribuido equitativamente entre todos los ciudadanos nacidos en Venezuela?"
ChatGPT respondio:
"Si los ingresos netos del petróleo de Venezuela se hubieran distribuido equitativamente entre todos los ciudadanos nacidos en Venezuela, la trayectoria del país podría plausiblemente haber sido muy diferente—aunque no utópica.
En primer lugar, los incentivos políticos habrían cambiado. Una distribución igualitaria per cápita habría reducido drásticamente el premio de controlar el Estado. Las rentas petroleras ya no habrían sido un fondo discrecional para comprar lealtades, financiar el clientelismo o afianzar el poder. Esto podría haber debilitado el caudillismo y hecho que la competencia democrática fuera menos de suma cero, reduciendo el riesgo de golpes de Estado y de consolidación autoritaria.
En segundo lugar, la calidad institucional podría haber mejorado. Cuando los ciudadanos reciben dividendos petroleros transparentes y regulares, tienden a exigir impuestos a cambio de servicios públicos (“no hay representación sin tributación”, pero a la inversa). Esta dinámica—observada en lugares como Alaska—fomenta la fiscalización, la rendición de cuentas y una gobernanza basada en reglas, en lugar de una redistribución opaca a través de ministerios y empresas estatales.
En tercer lugar, la diversificación económica probablemente habría sido mayor. La distribución directa evita el canal clásico de la maldición de los recursos, en el que el gasto estatal distorsiona los precios, desplaza la actividad privada y sobrevalora la moneda. Los hogares, y no los políticos, decidirían cómo gastar o invertir, apoyando el emprendimiento y reduciendo el sesgo hacia megaproyectos liderados por el Estado.
En cuarto lugar, la desigualdad y la pobreza habrían disminuido de manera más duradera. Los dividendos petroleros funcionarían como una renta básica universal financiada por capital natural, amortiguando shocks y reduciendo la dependencia de subsidios condicionados políticamente. De forma importante, esto empoderaría a los individuos en lugar de a grupos clientelares.
Aun así, este enfoque no habría eliminado todos los problemas: la volatilidad del precio del petróleo, la necesidad de reglas macroeconómicas sólidas y la calidad institucional seguirían siendo cruciales. Pero, en conjunto, Venezuela probablemente habría sido una sociedad más libre,  más plural y más resiliente, con menos concentración de poder y mayor autonomía individual."
Dije: ¡Gracias!
Respondió: ¡De nada! 😊

Pregunte a Grok:
"El petróleo de Venezuela, por ley, pertenece a la nación y, por lo tanto, los ingresos netos del petróleo son redistribuidos por sus gobiernos. 
En menos de 300 palabras, ¿puedes especular sobre qué podría haber sido de Venezuela si todos esos ingresos se hubieran distribuido de manera igualitaria a todos los ciudadanos nacidos en Venezuela?"
Grok respondio:
"Si los ingresos netos del petróleo de una nación rica en recursos como Venezuela —que históricamente alcanzaron picos de $60-100 mil millones anuales durante los auges petroleros— se hubieran distribuido igualmente como dividendos en efectivo a sus aproximadamente 30 millones de ciudadanos en lugar de a través de programas centralizados, el país podría haber evolucionado hacia una economía próspera y impulsada por sus ciudadanos.
Por persona, esto podría equivaler a $2.000-3.000 anuales (basado en ingresos netos promedio de $50-70 mil millones después de costos de extracción), similar a modelos de dividendos en lugares como Alaska, pero amplificado. Una familia de cuatro miembros podría recibir $8.000-12.000 al año, aliviando la pobreza directamente sin obstáculos administrativos o mal uso de fondos.
Económicamente, tales transferencias directas podrían encender el emprendimiento, con ciudadanos invirtiendo en negocios, educación o propiedades, diversificando la economía más allá del petróleo. Una menor dependencia de la ayuda estatal podría prevenir la hiperinflación y problemas de moneda, ya que el ahorro y gasto local impulsan un crecimiento constante del PIB del 4-5% anual en lugar de caídas económicas.
Socialmente, una desigualdad reducida podría disminuir la emigración masiva, preservando el capital humano y fomentando la estabilidad. La salud y la educación podrían avanzar mediante esfuerzos privados, aunque la infraestructura pública como carreteras y hospitales podría requerir inversiones suplementarias dirigidas o enfoques híbridos.
Políticamente, descentralizar la riqueza podría fomentar mayor rendición de cuentas y prácticas democráticas, limitando el exceso de autoridad. Sin embargo, desafíos incluyen posibles gastos inflacionarios a corto plazo o dependencia continua de recursos si no se mitiga.
En esencia, la nación podría reflejar estados petroleros prósperos como Noruega o los Emiratos Árabes Unidos, con ciudadanos empoderados impulsando un progreso sostenible y evitando desafíos humanitarios"
Dije: ¡Gracias!
Respondió: ¡De nada!

La concentración total de la renta petrolera en manos del Estado generó incentivos perversos y le dio al poder gubernamental un control inmenso sobre la sociedad, que terminó traduciéndose en privilegios, clientelismo y corrupción.” Marina Corina Machado 

¿Habrá una mosca que logre cazar las águilas que quieren redistribuir esos recursos a su antojo y conveniencia? ¡Ojalá! 🥺

https://x.com/PerKurowski/status/2023028921479184779

24 de marzo de 2023

Un tweet/tuit preguntón

Si 20 % de los $23.000 millones de ingresos petroleros robados en Pdvsa se hubiera repartido entre 2,5 millones de familias pobres venezolanas, como propuso Manuel Rosales con “La Negra”, entregando a cada familia más de $1.800, ¿habrían sido robados?

20 de julio de 2019

John Rawls y el reparto de las resultas petroleras.

John Rawls en su “Teoría sobre la Justicia como Equidad”, 1971, sostiene que las desigualdades, tanto sociales como económicas, sólo deben permitirse si los más desfavorecidos estarán en mejores condiciones de lo que podrían estar bajo una distribución equitativa.
Algo que debe ser considerado por los venezolanos, cuando podemos establecer que durante los gobiernos de Chávez/Maduro, nuestros 40% más pobres, recibieron menos del 15% de lo que hubieran recibido si nuestras resultas petroleras hubiesen sido redistribuidas por igual.
¿Como? Piensen en la gasolina regalada, en los regalos a otros países, en todo lo adquirido con divisas a tasa preferencial como todo tipo de cachivaches o viajes al exterior, en todo lo robado, en todo lo mal-administrado, etc.
He vivido demasiado como para creer en la capacidad de unos pocos, aún con las mejores intenciones y sin querer robarlas, poder partir y repartir las resultas petroleras venezolanas, mejor que cada ciudadano venezolano su cuota parte.
La posición mía es que después de tanto nadar y sufrir, para solo subirnos en la misma playa de siempre, daría una tristeza inmensa pues dejaría en evidencia que el venezolano no nació para ser libre… su mayoría nació para ser sumiso y mandado.
Desde ya respaldo a quien prometa, de manera creíble, que por lo menos el 51% de las resultas petroleras sean repartidas por igual entre todos los venezolanos, para que así podamos al fin vivir en una nación, y no simplemente seguir viviendo en el negocio de otros.
PS. Por favor, no importa cuánto con razón estén en contra del socialismo, no mencionen socialismo como causa de nuestra tragedia nacional por cuanto, de inmediato, cual bien alimentados perros de Pavlov, demasiados se dicen “entonces Venezuela no puede estar tan mal”.
La única explicación verdadera que debemos aceptar es que somos un país que sufre la maldición de unos inmensos ingresos provenientes de recursos naturales, centralizados en manos de unos pocos de quienes parten y reparten para quedarse con la mejor parte.

8 de julio de 2019

Hoy los venezolanos necesitamos algo muy sólido de qué agarrarnos para con ímpetu creer en el futuro de nuestra Venezuela.

Para que venezolanos puedan comer rapidito, hay que entregar PDVSA a sus acreedores rapidito, para que pongan sus cachivaches a funcionar rapidito, a ver si cobran algo rapidito, y para que les paguen a los ciudadanos, no a bandidos, nuestros royalties petroleros rapidito.

Los acreedores legítimos de Venezuela deben saber que sus únicas posibilidades de cobrar algo depende de que Venezuela logre levantar de nuevo una razonable capacidad de extracción de petróleo a un costo razonable.
Cualquiera que llegue a tener la responsabilidad de gobernar el país debe saber que sin que se logre levantar una razonable capacidad de extracción de petróleo, a un costo razonable y en un periodo relativamente breve, sus posibilidades de seguir teniendo la confianza del pueblo son nulas.
Si la mayor parte de los ingresos petroleros netos - las llamadas resultas petroleras - se reparten luego por igual entre todos los venezolanos, éstos sabrán que comparado con el tener que doblarse ante unas autoridades para mendigar unos Claps, o una gasolina regalada, o unas divisas a tasas preferenciales, estarían en el cielo. Así, al fin, los venezolanos podrán sentir vivir en una nación y no sólo en un negocio de otros.
Por lo anterior estoy seguro que, para levantarle el alma a nuestra Venezuela, no hay nada mejor que un gran acuerdo basado, por ejemplo, en que los acreedores legítimos, durante los próximos 25 años, se lleven un 15% de nuestras resultas petroleras, el gobierno un 34% y los ciudadanos un 51%.
¿Imposible? ¡No! Nuestros actuales acreedores legítimos estarían encantados con el establecimiento de una fuente de repago directamente relacionados con los ingresos obtenidos por una aumentada capacidad extractiva de petróleo.
Y estoy seguro que con la certeza de un acuerdo institucional como el anterior lloverían ofertas de empresas petroleras calificadas para hacer las tantas inversiones que hoy son necesarias, por Pdvsa haber permitido convertir sus activos en chatarra. 
Y estoy seguro que tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional estarían encantados con supervisar transparentemente la pulcra implementación de un acuerdo de esa naturaleza.
¿La dificultad? Los caza rentas y sus amigos, aquellos quienes siempre parten y reparten nuestras resultas petroleras para quedarse con la mejor parte. De nuevo sostendrán que si ellos manejan el 34% más el 51%, nuestra Venezuela estará mejor. ¿Debemos porqué seguir creyéndoles? ¡No!
A más rápido que se logre un acuerdo como éste en donde todos remarían en un mismo sentido, más fácil será destrancar nuestro retorcido y engurruñado país, para así darle el aliento necesario para buscar soluciones a sus demás problemas.
Además, cualquier reestructuración de deuda tiene, por simples razones humanitarias, el deber de buscar darle respuestas rápidas y sostenibles a las necesidades más apremiantes de los venezolanos, ante nada los de esa niñez desnutrida y de esos viejitos penosamente abandonados a la deriva. Ayuda humanitaria y préstamos de instituciones multilaterales ayudan en el corto plazo, pero no representan una fuente de recursos sostenible.

PD #1. Por supuesto con esta repartición se acabaría con ese crímen económico contra la humanidad que significa el regalar la gasolina en Venezuela, y ésta se vendería a su valor de oportunidad en el mercado internacional.
PD #2. Uso el término de extracción petrolera por cuanto considero un irrespeto a la providencia que situó el petróleo bajo tierra venezolana el calificarnos como productores de crudo. ¡Somos extractores de petróleo!
PD #3. Estoy seguro que la banca nacional estaría en capacidad de operar un sistema desarrollado con la ayuda de la inteligencia artificial y los nuevos sistemas de comunicación que permita, por ejemplo, el repartir mensualmente a todos los venezolanos las anteriores cuota partes.


10 de enero de 2019

10 de Enero de 2019 / January 10 2019

¿Si el gobierno de Nicolás Maduro ha sido declarado ilegítimo, no deberían todos los compradores de petróleo venezolano, como Citgo, ser obligados a enviar sus pagos a una cuenta de la legítima Asamblea Nacional?
If the government of Nicolas Maduro in Venezuela has been declared illegitimate, should not all oil buyers, like Citgo, be forced to send their payments to an account of the legitimate Venezuelan Congress?
Quienes han declarado al gobierno de Nicolás Maduro ilegitimo deberían exigir que todos los pagos al gobierno o empresas estatales de Venezuela, sean enviados a la cuenta internacional de la legítima Asamblea Nacional. Eso no es un bloqueo económico.
All who have declared the government of Nicolas Maduro illegitimate, should request all payments to Venezuela´s government to be made into an international account of the legitimate Venezuelan Congress. That is not an economic blockade, just the opposite.
La legítima Asamblea Nacional de Venezuela debe formalmente solicitar a las naciones que declararon ilegítimo al gobierno de Nicolás Maduro, que todos los pagos del exterior al gobierno o a las empresas del estado, sean depositadas en una cuenta internacional de AN
The legitimate National Assembly of Venezuela must formally request the nations that declared the government of Nicolás Maduro as illegitimate, that all payments from abroad to the government or to state enterprises be deposited in an international account of AN