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2 de junio de 2011

Patrioteros de pacotilla

Defender la patria por cuanto crees que te conviene políticamente, no tiene nada que ver con defender la patria y todo con explotar a la patria. Hay quienes hoy se rasgan las vestiduras ante una relativamente inofensiva expresión de disgusto de Estados Unidos por el hecho cierto de mantener el gobierno actual de Venezuela, y Pdvsa, una abierta amistad con un gobierno, Irán, y que se declara como enemigo de muerte de Estados Unidos.
¿Pero dónde está, por ejemplo, las protestas de cualquiera de estos agitados, cuando la Florida de verdad castigó a Venezuela prohibiendo el uso de la Orimulsión para la generación de su energía?
¿Pero dónde está, por ejemplo, las protestas de cualquiera de estos agitados, cuando Europa aumentaba de mes a mes los impuestos al consumo de la gasolina y con ello le imponían un arancel de facto a nuestro principal producto de exportación?
¿Sí, dónde estaban en ese entonces los Chávez, los Vivas, los Maduro, los Flores, los Ramírez rojo rojitos y los demás "petro-patriotas"? Pues calladitos, por cuanto no les convenía a sus pellejitos.
Yo sí me expuse, hasta al ridículo, solicitando por escrito, justamente en el DAILY JOURNAL que leían todos los estadounidenses, el boicotear a Mickey Mouse en Disney por lo de la Orimulsión. Yo sí publique más de cuarenta artículos sobre el tema de los impuestos al consumo de la gasolina y por cierto mi primer artículo en EL UNIVERSAL versaba justamente sobre ese tema.
En tal sentido tengo todo el derecho moral de decirles a estos patrioteros de pacotilla que se callen, que la defensa de Pdvsa comienza por casa y que lo que Estados Unidos ha asomando no le hará ni remotamente el mismo daño a nuestra querida Venezuela que su extraordinariamente mala administración, tanto de nuestra empresa extractora del petróleo como de nuestras resultas petroleras.
Ah, pero ya los oigo... todo eso es por cuanto Kurowski se opone a nuestra nueva y revolucionaria Pdvsa. Pues sí me opongo a ella, cómo no, pero, a diferencia de los cobardes oportunistas, también puedo evidenciar haber criticado la vieja Pdvsa, cuando me parecía que debería ser criticada.
¿Dónde están por ejemplo sus cuestionamientos, a tiempo, sobre varios de los aspectos del proceso de centralización de Pdvsa y de Apertura y que ciertamente podrían ser cuestionados? Yo sí critique públicamente la centralización de Pdvsa y varios aspectos de la Apertura, no después, sino durante.
¿Dónde está por ejemplo sus cuestionamientos sobre la venta a Citgo de petróleo a precios subsidiados, sólo para mostrar que esa empresa era rentable... así hubiere que pagar impuestos en Estados Unidos? Yo sí lo critique como lo que era, un engañoso abuso.
Fueron los soldados de Estados Unidos quienes liberaron a mi padre, un soldado polaco, del campo de concentración, por lo que le tengo un inmenso afecto por ese país. No obstante no vacilo ni un instante en criticar a Estados Unidos si hacen algo que considere vaya directamente en contra de los intereses de mi nación, o en contra de los intereses de su nación, puesto que eso es lo que hacen los amigos.
Por alguna razón la gran mayoría de los venezolanos llevamos una espinita antiyanqui por dentro, pero volver esa espinita en un maligno tumor, sólo se le puede ocurrir a un gobierno cancerígeno. Hagan un referéndum en Venezuela y pregúntenle a la ciudadanía que de tener que elegir a quién prefieren de aliado y amigo, a Estados Unidos o a Irán. ¡Atrévanse!

25 de agosto de 1998

La Orimulsión - Una Bandera Nacional

Objetivamente hay pocas cosas que tienen tanta importancia para el futuro de la industria petrolera de Venezuela como el desarrollo de la Orimulsión. Hay muy pocas áreas del mundo con la cual Venezuela tiene relaciones tan estrechas como la de Florida. El 24 de Junio de 1998 el Estado de Florida, sin fundamento, ratificó una prohibición para usar la Orimulsión en la generación de electricidad.

Nosotros los venezolanos hemos recibido una insolente y costosa bofetada pero seguimos, como si nada, haciendo maletas para beneficiar a Florida con nuestras visitas. En mi opinión lo anterior evidencia la ausencia de un ingrediente absolutamente necesario para lograr enfrentar y corregir la difícil situación por la que atraviesa nuestro país, el del sentido patrio.

De muy joven participé en desfiles donde en fechas patrias con himnos, escudos y banderas se promocionaba el concepto de nación. De ésto no me quejo y por el contrario lo agradezco. No obstante los tiempos cambian y hoy no creo que recomendaría exagerar con los desfiles si queremos lograr darle a nuestros hijos ese regalo que constituye el sentirse orgulloso de pertenecer a un país; ser venezolano.

Por cuanto a la Orimulsión, producto e invento venezolano, se le puede atribuir tantos elementos míticos como reales creo posible desarrollar alrededor de éste, una actualizada campaña de identidad nacional. En tal sentido basta visualizar unas imágenes donde la energía y el poder brotan en las turbulentas aguas de nuestro Orinoco.

Reconozco el riesgo que corro de que se me acuse de cursilería patriótica y muchos pudiesen preguntarme sobre lo que haríamos con un orgullo nacional. La respuesta es obvia. Estaríamos en capacidad de demostrarle al mundo que Venezuela, mas allá de ser una simple delimitación geográfica, representa una comunidad de voluntades que como tal hay que respetar.

Estoy absolutamente seguro que de existir la posibilidad de que la juventud de Venezuela reaccionase ante la decisión de Florida suspendiendo sus viajes a Disney y exigiéndole a sus padres el llevar su "está barato dame dos" a otros sitios, Venezuela sería un país con futuro.

En estos momentos donde se oye un clamor para declarar una situación de emergencia ante la reciente caída en los precios petroleros, la casi total apatía nacional que se nota ante la decisión de Florida me resulta más preocupante. Como ejemplo del silencio reinante basta notar que las discretas protestas expresadas por la Cámara Venezolano Americana, VenAmCham, único ente que de verdad posee el derecho al silencio del apenado, superan las protestas del Congreso, Fedecámaras, CTV, universitarios y candidatos presidenciales.

En el mundo de hoy es indiscutible que la presencia de una opinión pública vociferante es un arma indispensable para lograr resultados en negociaciones relativas al comercio internacional. Para bien o para mal, si hoy en día no nos asombramos ante las exageradas ventajas que artificialmente se adjudica la agricultura Europea es por cuanto sabemos del poder público que ejerce dicho sector.

Cuando entonces nosotros en un asunto de tanta importancia para el país, colocamos en manos de Bitor y de su gerencia (para mi desconocida), la responsabilidad sobre la negociación de Florida, sin asignarles ni el apoyo de influyentes grupos que pueden promover un fuerte lobby, ni el apoyo de una sólida opinión pública a que referenciar, se comete una infantilada, y pasa lo que tenía que pasar.

En casa cuando le comenté sobre este asunto a mis hijas, ellas expresaron al principio serias reservas; especialmente sobre la posibilidad de que esto llegase a implicar el no poder ir a Disney o el de que yo estuviese atribuyéndole una responsabilidad directa a Mickey. Cuando les explique que de verdad deberíamos escribir a Mickey para que nos ayudara ya que sin Orimulsión no hay dinero y sin dinero no hay como visitar a Mickey, regresó la armonía a la casa.

Si logramos unir el país alrededor de unos sacrificios que tengan un sentido real para nuestro país tales como: defender a toda costa la Orimulsión, imponer aranceles de emergencia que eviten una total atrofia de nuestra capacidad de generar empleo interno, extremar el cuidado de como asignar las prioridades de inversión en el país, habría posibilidad de armonía en el país.

Si por el contrario ignoramos la bofetada de la Florida, permitimos el contrabando en nuestras aduanas para garantizar el empleo en otros países, construimos (con dinero no totalmente privado) estaciones de servicio en un país con falta de colegios, fundamentamos un plan de emergencia sobre las bases de cobrar mas impuestos para financiar la indolencia y contratamos deuda adicional en condiciones escandalosas y para que la paguen nuestros nietos, no habrá país que armonizar.

Lamentablemente en este último caso no me quedara mas remedio que sugerirle a mis hijas que dejen de contemplar a Mickey como una fuente de recreación y lo vean mas bien como un futuro jefe al igual que lo ven tantos compatriotas que ya tuvieron que irse. Aprovechemos la Orimulsión para encontrarnos como nación.

Hace pocas semanas publique aquí un artículo llamado Wakapohane en el cual describí la tradición de los aborígenes de Nueva Zelandia de protestar desnudando el trasero. Cuando durante una reciente protesta universitaria observe el uso de un método similar no pude sino lamentar que el objetivo de tal protesta no tuviese un mayor significado nacional, tal como la Orimulsión. El Wakapohanear "contra el doble pasaje" o por una universidad gratuita aún para el que tiene recursos, en un país donde una razonable distribución de ingresos brilla por su ausencia, me parece es darle un pobre uso a tan noble tradición,

Pero si los estudiantes (quizás aún no se han ganado el derecho de ser considerados como universitarios) están equivocados en su enfoque, por lo menos no están solos. PDVSA en vez de aprovechar la oportunidad para solicitar el apoyo nacional para algo concreto como la Orimulsión, gasta una fortuna en una campaña publicitaria para en forma genérica (como vendiendo una marca de pasta dental) ilustrarnos a destiempo sobre los beneficios de la apertura petrolera.

Publicado en Economía Hoy 25 de Agosto de 1998



9 de julio de 1998

Mickey Mouse, please help us!

If we look at it objectively, there seem to be few things that are as important for the future of the oil industry of Venezuela as is the development of Orimulsion. Likewise, there are few places in the world with which Venezuela has closer ties than to Florida. On the 24th of June 1998, the State of Florida, without valid fundamental reasons, ratified its prohibition on the use of Orimulsion for its power generation.

We have thereby received an insolent and costly slap in the face. Venezuelans, however, continue to pack their bags to go spend their money on vacations in Florida as if nothing had happened. In my opinion, this simply proves that there is a total absence of the only ingredient necessary to confront and solve the difficult situation our country is in, that is, a sense of patriotism.

As a youngster, I participated in parades in honor of national holidays which promoted the concept of a nation by singing hymns and waving flags. I don’t complain about this, on the contrary, I’m proud and grateful for it. Times change, however, and I’m not sure we want to exaggerate with the parade issue if we wish to give our children the best of all gifts, the pride of belonging to a country, of being a Venezuelan.

Orimulsion is a product invented and produced in Venezuela, and it can be attributed both mythical as well as real elements and characteristics. I therefore believe it is possible to develop a campaign of national identity around it. In this sense (although technically incorrect) it should be enough to visualize images of energy and power bubbling up from the turbulent waters of the Orinoco to the sound of Enya's "Orinoco Flow".

I realize that I am running the risk of being accused of patriotic mumbling and many would ask me what we would do with national pride anyhow. The answer is obvious. We would be able to show the world that Venezuela, more than a simple geographical presence, represents a community of wills and desires that should be respected as such.

I am absolutely sure that Venezuela would be a country with a bright future should all of our youngsters react against Florida’s decision by threatening to cancel trips to Disney World and asking their parents to take their “cheap, give me two” shopping sprees elsewhere.

What worries me even more is the fact that this national apathy towards Florida’s prohibition on Orimulsion comes in the face of a widespread cry for declaring a national emergency due to the drastic fall in world oil prices. As an example of this silence, it is enough to note that the discreet protests emanating from the Venezuelan American Chamber of Commerce (VenAmCham), the only entity that would conceivably have the right to a pained silence, surpass those of the Congress, Fedecamaras, the CTV, universities and presidential candidates.

In today’s world, it has become evident that public opinion is a strong weapon that can be effectively used to obtain favorable results from international commercial negotiations. For good or bad, we are generally not amazed, for example, by the exaggerated advantages awarded agriculture in Europe because we recognize the power of public opinion wielded by this sector.

We have given Bitor and its management (a black box to most) the responsibility of negotiating an issue of utmost importance to the country without giving them either the support of powerful groups that could conceivably promote a strong lobby nor the support of solid public opinion to which they could make reference. This is infantile, and what happened was simply bound to happen.

When I broached the subject to my young daughters, specially the part of not going to Disney World, there seemed to be an immediate backlash since they thought I was insinuating that Mickey was responsible for our troubles. Harmony returned when I explained, however, that what we should really be doing is writing to Mickey to ask him to help us, since without Orimulsion there is no money and without money we cannot continue to visit him.

Harmony could also return to Venezuela if we manage to unite everyone around sacrifices that make real sense such as: defending Orimulsion at all costs; imposing emergency duties to avoid total atrophy of our possibilities of creating internal jobs markets and; prioritizing investments within the country.

If on the contrary we: a) ignore Florida’s slap in the face; b) continue to permit the contraband in our ports, thereby guaranteeing job places in other countries; c) keep building (mostly with public funds) gasoline stations in the face of a lack of schools; d) continue to base emergency plans on the collection of additional taxes in order to finance the indolence of others; and e) take on additional debt which will have to be repaid by our grandchildren, there will be no country left to harmonize.

Unfortunately, should this occur, I will have no other choice but to suggest to my children that they should quit seeing Mickey as a source of recreation and look at him as a future boss, as many compatriots who have had to leave the country actually consider him already. Let’s take advantage of Orimulsion and consolidate ourselves as a nation.

In the Daily Journal, Caracas, July 9, 1998