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23 de agosto de 2012

Acero oxidado y tubos descosidos

"El sistema establecido por el capitalismo de Estado no es viable desde el punto de vista económico financiero, y ustedes tienen que ayudarme a transformar el modelo capitalista presente en las empresas de Guayana desde adentro". Eso lo dijo en la semana el Gran Hacendado de esa empresa capitalista de Estado llamada Venezuela, esa que se alimenta con la chequera que contiene nuestras resultas petroleras. De cómo piensa habrá ocurrir aquello, pues no lo sé, pero probablemente cuenta, por enésima vez, con una transformación instantánea, ipso facto, de los obreros del sistema capitalista de Estado en hombres "nuevos".
Pero, no obstante que decreta el fracaso del capitalismo de Estado, el Hacendado, ahí mismito, se llena la boca listando equipos que le suenan sofisticados, y los tantos millones de dólares que cada cual de estos nos costarían. Y todos sabemos que aquello no resultará en otra cosa que otros piazos de hierro inservibles, por cuanto gerencias alimentadas por nuestras resultas petroleras, logran el éxito de su gestión, no con el funcionamiento eficiente y rentable de los equipos, sino con la compra inicial de estos.
Sin oírlas, retumbaban por doquier exclamaciones: de los vendedores "¡Qué venaditos!; de los compradores "¡Y tanto pa mí!".
Y la verdad es que cuando se necesita pagar más en subsidios para mantener algo abierto, que lo que se invierte para que aquello funcione, simplemente sabemos que el modelo de negocio no funciona, por revolucionario que sea, y el acero inoxidable o los tubos sin costura, o saldrán demasiado caros, o saldrán oxidados y descosidos.
Y no crean que esto tenga que ver solo con este gobierno. Ya en 1974, cuando como un muy jojoto MBA del IESA, fui nombrado gerente de diversificación del Fondo de Inversiones de Venezuela que se estrenaba tal año, renuncie, antes de ni siquiera llegar el escritorio, a cuenta de no querer convalidar y cohonestar el Plan IV de Sidor, con un análisis que debía efectuar, a solicitud de otros capitalista de Estado, en una sola semana.
¿Pero cómo podemos tener un país que le facilite a los buenos y correctos gobernar bien y correcto, y no permita que los corruptos o ineptos lo dominen con su corrupción o ineptitud?
¿Y cómo podemos tener un país con gobiernos cuya principal función sea el de gobernar y hacer, y no el de negociar y repartir?
Un requisito absolutamente necesario para ello, aun cuando por supuesto no suficiente, es que el Gobierno tenga que ganarse sus ingresos, vía el pago de los impuestos, y no reciba cuantiosos ingresos fiscales ajenos a los del ciudadano contribuyente, y los cuales siempre resultarán en una indebida acumulación de poder en manos del Estado.
Pero igual, con respecto a que se le entreguen las resultas petroleras directamente a los venezolanos, en la semana recibí otro correo electrónico de alguien que considera tal cosa como un "absurdo" Aparentemente, confiarle todas las resultas a uno solo, y tener que someternos a sus designios, le resulta más absurdo a muchos venezolanos, que confiarle su cuota parte de esas resultas, a cada uno de los venezolanos.
"El Convenio Orinoco, firmado entre CVG y PDVSA, va permitir la construcción de este inmenso eje de fuerza económica, minero, industrial, petrolífero y agroalimentario de la región guayanesa". Amigos, en una Venezuela menos absurda, tal declaración no sería permitida, y mucho menos cuando es dada por otros ya bien fracasados capitalistas de Estado de turno.

1 de marzo de 2012

Deben exponer mucho más su pellejo

Cuando observo el uso tanto más efectivo que alcaldes y gobernadores de la oposición logran darle a los recursos que se le asignan, lo atribuyo, ante nada, al hecho que no les queda otra, y al hecho que, francamente, la competencia no es muy reñida. Quienes gozan de la simpatía del cacique y tienen acceso a mayores recursos, simplemente pierden más el tiempo en repartirlos y en asegurar mantener la simpatía del cacique. 
Un problema de los contratos públicos asignados a dedo, es que las "comisiones" son exigidas en el momento de los desembolsos, por adelantado, y no en el momento de concluirse las obras. De sólo lograr asegurar que las corruptas comisiones se pagasen una vez ejecutado el proyecto, las comisiones seguirían por supuesto siendo corruptas, pero por lo menos sería una corrupción más productiva. ¿Debe acaso la Ley contemplar: "La pena de cárcel por corrupción, cuando está relacionado con una obra se haya ejecutado en el tiempo y con el costo previsto, será reducida cuatro quintas partes."? 
Si los venezolanos hubiéremos recibido nuestras resultas petroleras en efectivo y las hubiésemos entregado a un administrador financiero con una capacidad de administrar recursos ingentes tan pobre como la que le hemos observado a nuestros gobiernos, desde la era del petróleo dorado iniciado en 1974, hace tiempo que le hubiésemos retirado el mandato de gestión, reservándonos además el derecho de demandarlos por desfalco. Francamente, nuestra costumbre de confiar al Estado el manejo de las nuestras resultas, sin cuestionar ese arreglo tan dudoso, es indicativo de que algún tornillo importante nos hace falta. 
Los países desarrollados atraviesan actualmente una gigantesca crisis bancaria que ha llevado a discutir sobre la importancia que bancos y banqueros expongan más de su propio pellejo. Y eso es algo sobre lo que también debemos pensar mucho más en Venezuela. No podemos permitirnos el lujo que nuestros burócratas sean unos fallidos administradores, y nada les pasa. ¿Cuándo vamos a inhabilitar un funcionario público por el sólo hecho de ser un mal funcionario público? En términos reales eso puede ser mucho más importante que inhabilitarlo por corrupto. 
Lo anterior requiere que nosotros, las víctimas, sepamos mantener una constante vigilancia crítica de las autoridades... lo que requiere abandonar nuestra boba costumbre de dejarnos alumbrar hasta la ceguera por la autoridad, tanto cuando esta se basa en colores políticos, como en méritos documentados, olvidándonos que el papel aguanta todo. 
Buscando explicarle a un grupo de profesionales escépticos lo idiota de las regulaciones financieras producidas por la inteligencia más meritoria del mundo, me sirvió mucho un libro de Edward Dolnick titulado "The forger´s spell" 2008, algo así como "El embrujo del falsificador" 
El libro que trata sobre como un falsificador logro engañar a todo el mundo con unos mediocres cuadros falsos de Johannes Vermeer, cita a Francis Fukuyama citando a Patrick Moynihan opinando "Hay algunos errores que requiere de un Ph.D. para hacer". Igual nos recuerda el comentario de George Orwell: "Uno debe pertenecer a la inteligencia para creer tales cosas: ningún hombre ordinario podría ser tan estúpido." 
Nosotros, los del poblado Venezuela que no logra ser país, bobamente caímos en las muy tristes circunstancias actuales. No permitamos ahora que, como unos neo-bobos, sólo nos den una vuelta y de nuevo nos lleven al mismísimo punto de salida.