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8 de julio de 2019

Hoy los venezolanos necesitamos algo muy sólido de qué agarrarnos para con ímpetu creer en el futuro de nuestra Venezuela.

Para que venezolanos puedan comer rapidito, hay que entregar PDVSA a sus acreedores rapidito, para que pongan sus cachivaches a funcionar rapidito, a ver si cobran algo rapidito, y para que les paguen a los ciudadanos, no a bandidos, nuestros royalties petroleros rapidito.

Los acreedores legítimos de Venezuela deben saber que sus únicas posibilidades de cobrar algo depende de que Venezuela logre levantar de nuevo una razonable capacidad de extracción de petróleo a un costo razonable.
Cualquiera que llegue a tener la responsabilidad de gobernar el país debe saber que sin que se logre levantar una razonable capacidad de extracción de petróleo, a un costo razonable y en un periodo relativamente breve, sus posibilidades de seguir teniendo la confianza del pueblo son nulas.
Si la mayor parte de los ingresos petroleros netos - las llamadas resultas petroleras - se reparten luego por igual entre todos los venezolanos, éstos sabrán que comparado con el tener que doblarse ante unas autoridades para mendigar unos Claps, o una gasolina regalada, o unas divisas a tasas preferenciales, estarían en el cielo. Así, al fin, los venezolanos podrán sentir vivir en una nación y no sólo en un negocio de otros.
Por lo anterior estoy seguro que, para levantarle el alma a nuestra Venezuela, no hay nada mejor que un gran acuerdo basado, por ejemplo, en que los acreedores legítimos, durante los próximos 25 años, se lleven un 15% de nuestras resultas petroleras, el gobierno un 34% y los ciudadanos un 51%.
¿Imposible? ¡No! Nuestros actuales acreedores legítimos estarían encantados con el establecimiento de una fuente de repago directamente relacionados con los ingresos obtenidos por una aumentada capacidad extractiva de petróleo.
Y estoy seguro que con la certeza de un acuerdo institucional como el anterior lloverían ofertas de empresas petroleras calificadas para hacer las tantas inversiones que hoy son necesarias, por Pdvsa haber permitido convertir sus activos en chatarra. 
Y estoy seguro que tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional estarían encantados con supervisar transparentemente la pulcra implementación de un acuerdo de esa naturaleza.
¿La dificultad? Los caza rentas y sus amigos, aquellos quienes siempre parten y reparten nuestras resultas petroleras para quedarse con la mejor parte. De nuevo sostendrán que si ellos manejan el 34% más el 51%, nuestra Venezuela estará mejor. ¿Debemos porqué seguir creyéndoles? ¡No!
A más rápido que se logre un acuerdo como éste en donde todos remarían en un mismo sentido, más fácil será destrancar nuestro retorcido y engurruñado país, para así darle el aliento necesario para buscar soluciones a sus demás problemas.
Además, cualquier reestructuración de deuda tiene, por simples razones humanitarias, el deber de buscar darle respuestas rápidas y sostenibles a las necesidades más apremiantes de los venezolanos, ante nada los de esa niñez desnutrida y de esos viejitos penosamente abandonados a la deriva. Ayuda humanitaria y préstamos de instituciones multilaterales ayudan en el corto plazo, pero no representan una fuente de recursos sostenible.

PD #1. Por supuesto con esta repartición se acabaría con ese crímen económico contra la humanidad que significa el regalar la gasolina en Venezuela, y ésta se vendería a su valor de oportunidad en el mercado internacional.
PD #2. Uso el término de extracción petrolera por cuanto considero un irrespeto a la providencia que situó el petróleo bajo tierra venezolana el calificarnos como productores de crudo. ¡Somos extractores de petróleo!
PD #3. Estoy seguro que la banca nacional estaría en capacidad de operar un sistema desarrollado con la ayuda de la inteligencia artificial y los nuevos sistemas de comunicación que permita, por ejemplo, el repartir mensualmente a todos los venezolanos las anteriores cuota partes.


22 de marzo de 2012

¡Fuera IVA!

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el BID y demás instituciones financieras multilaterales, las IFM, trabajan antes que nada para sus accionistas, los respectivos gobiernos de los países miembros. No hay nada mal con eso... es como es. Además por cuanto las IFM ayudan a los gobiernos a cumplir mejor sus funciones, nosotros los ciudadanos también con frecuencia nos beneficiamos de su labor. No obstante es importante que justamente como ciudadanos, nos recordemos que las IFM, al favorecer a sus accionistas, pueden a veces, sin quererlo, trabajar en contra de nuestros mejores intereses. 
La semana pasada en respuesta al artículo "Mi paraíso fiscal" recibí preguntas sobre los impuestos a la venta o al valor agregado, el IVA, por no haberlos mencionado. Sencillamente no los quiero en mi paraíso... y me hicieron recordar cuando durante los años 90 escribí artículos protestando el hecho que las IFM nos vendían la necesidad de impuestos como el IVA, sin considerar para nada el hecho que el gobierno ya se quedaba con nuestras resultas petroleras. 
Y ni hablar de eso a los actuales precios petroleros. Hoy, sólo la gasolina regalada, con la cual el actual gobierno que se dice revolucionario subsidia a quienes consumen gasolina, calculado a precios internacionales, representa de hecho un impuesto cobrado y gastado del casi 10 por ciento del PIB. 
Por supuesto, si yo fuese un político, un burócrata, disfrutando trabajando con reales ajenos, no tendría mucho en contra del IVA o impuestos sobre la venta... si así llueve que no escampe. Pero, como ciudadano, estos impuestos ni me gustan ni me convienen. 
No me gustan por cuanto son regresivos, lo cual, en un país donde ya el gobierno se queda con las resultas petroleras de los más pobres, equivalen a echarle sal a las heridas. 
No me convienen por cuanto la relación del pagador del impuesto y el ciudadano no queda establecida con claridad. Quien lo dude que me responda cuánto pagó el año pasado en IVA. 
Las IFM, entre otros, nos dicen que el IVA debe gustarnos, por cuanto es fácil para el fisco cobrarlos. No logro entender tal argumento por cuanto, intuitivamente, preferiría que al fisco le cueste cobrar los impuestos, en la esperanza que así los agradezcan y los cuiden más. 
Y el dinero es fungible. Si no le gusta como regalan nuestras resultas petroleras a otros países, considere que esos regalos igualito los puede usted estar pagando con el IVA. 
Así que: ¡Fuera los impuestos indirectos que no llevan impreso de manera precisa el nombre del contribuyente!... para que así nosotros los ciudadanos podamos reclamarle mejor al cacique y a sus caciquillos de turno, el buen uso de nuestros recursos. 
¿Y por qué el tema? Por la sencilla razón que necesitamos, y nos merecemos, darle un revolcón mucho más profundo a nuestro país que el que veo reflejado en los programas esbozados por la MUD. 
Si algo ha demostrado fehacientemente esta fallida revolución hecho teatro burlesco con altas y tristes posibilidades de ser novelado, es la necesidad de una verdadera revolución, una revolución que ponga al ciudadano al frente del país, y no una que se limite al cambio de caciques y baquianos. Las resultas petroleras, si verdaderamente son de los venezolanos, entonces que verdaderamente le lleguen a los venezolanos. Lo demás es cuento chimbo de quienes aspiran ser caciques adinerados... para así poder ayudar a su pueblo, tan bellos ellos. 
"Usted no paga impuestos - ellos agarran impuestos" Chris Rock 

27 de julio de 1999

De la pobre imagen de la Opep y de ventajas comparativas

De la pobre imagen de la Opep y de ventajas comparativas
Mensaje para la OCI. Hace unos 25 años, durante la explosión de los precios petroleros, en las gasolineras europeas, colocaban letreros que indicaban que de dicho precio sólo una pequeña porción correspondía a impuestos, imputando los altos precios a los "bandidos" de la OPEP. Desde entonces, los miembros de la OPEP hemos tenido una mala imagen, que se ha consolidado así en el tiempo gracias a los innumerables “reportajes” negativos sobre los “Jeques de la OPEP” publicados reiteradamente por la prensa europea, en donde proliferaban calificativos tales como antidemocráticos, usureros, irrespetuosos de los derechos de la mujer, jugadores y pretenciosos compradores de las mejores propiedades europeas.
En Junio de este año, de acuerdo a cifras suministradas por la Asociación de Expendedores de Gasolina de Inglaterra, de los Bs. 661 cobrados por cada litro de gasolina, el Fisco inglés retiene Bs. 552, al distribuidor le tocan Bs. 42 y el productor de la gasolina, aquél que tuvo que vender un activo no renovable, debe conformarse con unos míseros Bs. 68, que apenas representan un 11% del precio.
Hoy cuando le reclamamos a un europeo la injusticia anterior, puede que nos oiga, pero no nos escucha, probablemente debido a la ya mencionada imagen de "bandidos de la OPEP" que tenemos, aunque no seamos “los malos” de la partida. De allí que para lograr combatir los impuestos petroleros, sea indispensable combatir antes que nada esa distorsionada imagen.
No soy publicista, pero les confieso que dentro del marco de esta campaña de cambio de imagen, me provocaría publicar en Londres, Berlín, París, Madrid, Tokio y tantos sitios más, una tabla actualizada que, comparando los Bs. 552 que cobra el Fisco con los Bs. 68 del productor, evidencie la existencia de un simulado arancel comercial discriminatorio de más del 800%. Al lado publicaría fotos alusivas a la pobreza que sufre nuestro país y terminaría por acusarlos de ser unos grandes hipócritas por cuanto, mientras se dan golpes de pecho por el libre comercio y los derechos humanos, sólo son unos vulgares petro-piratas. 
Igualmente publicaría mensajes dirigidos a los ambientalistas, quienes no son más que los tontos útiles de los petro-piratas, a quienes les dedicaría fotos de los tendidos eléctricos que construimos hasta Brasil, amenazando la reserva de oxígeno del mundo, todo cortesía de una política de impuestos al petróleo que nos tiene empobrecidos y que de seguir, quien sabe, un día puede que nos obligue a usar la selva amazónica para producir carbón.
Obligaría a los medios de comunicación a suministrar diariamente, no sólo el precio del barril a nivel del productor, sino también el cobrado a nivel de consumidor, para que el mundo pueda percatarse de que el precio promedio mundial de un barril, a nivel del consumidor, probablemente ya haya traspasado la barrera de los US$ 100. 
Para quienes pongan en duda esto, consideren que de cada barril de petróleo se puede simultáneamente obtener 84 litros de gasolina, 12 de jet fuel, 36 de gasoil, 16 de lubricantes y 12 de residuales pesados. Si apenas calculamos el valor de los 84 litros de gasolina, cuyo precio mínimo en el mundo, exceptuando los Estados Unidos, es de US$ 1 por litro, ya tendríamos $ 84 por barril. De allí que aquéllos que hace años predijeron un valor superior a US$ 100 por barril de petróleo, no estaban equivocados, sólo erraron en quiénes se quedarían con el dinero.
Mensaje para Cordiplan. La teoría del Libre Comercio se fundamenta en explotar las ventajas comparativas de cada país. A partir de 1989, Venezuela inició, con gran entusiasmo, una apertura comercial que nos ha llevado a ser uno de los países más abiertos del mundo. En el camino firmamos todos los convenios requeridos, aún aquéllos que, como los de patentes y propiedad intelectual, nos parecían más destinados a conservar las supremacías existentes, que a fomentar nuestro crecimiento económico. 
Creo que tenemos el derecho de sentirnos confundidos y decepcionados. Al accesar el mercado internacional para nuestro principal producto, el petróleo, nos hemos topado con unos aranceles disimulados del 800% y además, en muchas de las áreas donde tradicionalmente se veían ventajas comparativas, éstas parecen haberse esfumado.
Gracias a asesores, como el F.M.I., hemos renunciado a fertilizantes baratos. Para el gas, ya hemos aceptado el concepto, bastante extraño por cuanto colide con el de las ventajas comparativas, de que es preferible que éste se pierda, antes de introducir en nuestra economía la “distorsión” de cobrar un precio menor al del mercado internacional. 
A causa de las privatizaciones, destinadas más a incrementar los ingresos del Fisco, que a garantizarle servicios confiables y accesibles al usuario, hoy estamos renunciando tanto a la tradicional energía barata, como a las posibilidades de desarrollo que ofrece Internet, al limitársenos acceder al mismo por las altas tarifas telefónicas. Parece que el país, en lugar de usar sus ventajas comparativas, las estuviera vendiendo.
Para los petro-piratas, es un dolor de cabeza que algunos países mantengan los impuestos al petróleo bajos. Así, algunas de sus industrias que requieran de este insumo, pueden estar tentadas a mudarse, perdiéndose entonces fuentes de trabajo. Esta debe ser la razón por la cual se presiona sobre Venezuela para que aumente los precios de la gasolina, aún cuando, los Bs. 68 que por un litro de gasolina puesto en Londres recibe el productor, no son muy distintos al neto que recibe el país, después de gastos de distribución, de los Bs. 80 por litro de gasolina alta, puesto en El Tigre.

29 de junio de 1999

Del contrabando y el Ecotax, Pdvsa y la educación superior

Del contrabando y el Ecotax, Pdvsa y la educación superior
Supongamos que un Presidente de Venezuela, al ser presionado por el Fondo Monetario Internacional para que resuelva el déficit fiscal, se le ocurra imponer un impuesto de venta de 3.200 dólares, a cada televisor que cuesta 400 dólares importar y 200 distribuir, llevando su precio de venta al publico a 3.800 dólares. En relación al valor de importación, este impuesto, en la práctica, equivaldría a un arancel comercial del 800% (3.200/400). 
La reforma impositiva antes indicada, podría ser justificada por nuestro Presidente alegando, no sólo el déficit fiscal, sino también, por un lado, la necesidad de disminuir la contaminación ambiental a la que están expuestos nuestros jóvenes y por otro, la violencia televisiva, indiciada como probable culpable de recientes masacres en colegios americanos.
Si en tales circunstancias, a un venezolano se le ocurriera comprar un televisor en el exterior e introducirlo en el país de contrabando: ¿Ustedes creen que el Presidente de la Sony tendría algún remordimiento de conciencia? 
Tengo frente a mí cifras proporcionadas por la Asociación de expendedores de gasolina de Inglaterra que indican, que para la semana que finalizó el 4 de Junio, el precio de la gasolina se ubicaba en Bs.661 por litro. De este monto, Bs.552 son para el Fisco inglés, Bs.42 para el distribuidor y sólo Bs.68 para el que suministra el producto. Los Bs.552 del Fisco inglés, comparados con los Bs.68 del productor, equivaldrían a un arancel comercial del 812%.
Los impuestos que el mundo aplica a los productos petroleros son, sin duda alguna, la causa directa de serios perjuicios causados al Fisco venezolano. No obstante, en la prensa venezolana de esta semana pudimos leer una nota donde se evidencia lo poco que, como país petrolero, sabemos y hacemos para defender nuestros intereses. En la noticia se expresaba la preocupación existente por el contrabando de gasolina hacia Colombia, que "ocasiona serios daños al Fisco de nuestro vecino país".
Lo anterior, me hizo recordar una estación de radio que durante los años sesenta transmitía, para frustración de los monopolios radiales europeos, desde un barco en el Canal de la Mancha. Hoy, como venezolano, al ver que en mi país hay hambre, intuitivamente siento una gran tentación de apoyar la construcción de dos estaciones de servicio flotantes PDV, una en el Canal de la Mancha y otra en el Mediterráneo, para vender gasolina, a Bs. 150 el litro, a cualquier empresario europeo con iniciativa. Tales estaciones de servicio offshore producirían una mayor rentabilidad para el país, que las que hoy sólo basan su negocio en lograr venderle cotufas al venezolano.
En todo el mundo observamos como el concepto del impuesto ecológico o Ecotax, avanza a pasos agigantados. Sus implicaciones, para un país petrolero como Venezuela, no pueden ser más graves y aún así, se ignora. 
Por tratarse de un bien no renovable, el vender petróleo es como vender activos de la Nación. Al aceptar que el valor de un bien está dado por lo que el consumidor esté dispuesto a pagar, ante la realidad actual, muy bien cabe preguntarnos: ¿Con qué derecho extraemos y vendemos gasolina aceptando recibir únicamente el 10% de su valor? ¿No aplica salvaguarda? ¿No es eso igual a vender nuestra casa y reconocerle al corredor, una comisión del 90%? 
En vista de lo anterior, sería lógico esperar que las cátedras de Derecho, Economía, Hacienda Pública, Administración y Finanzas de todas nuestras Universidades e Institutos de Estudios Superiores, estuviesen volcadas al análisis del Ecotax y que PDVSA fuera uno de los principales promotores de tales actividades. No parece ser así.
Hace algún tiempo el CIED, Centro Internacional de Educación y Desarrollo de PDVSA, ofrecía cursos en Consultoría Organizacional (Septiembre de 1998, 120 horas, Bs.1.212.000 más IVA) y sobre el valor económico agregado (26 de Mayo de 1998, 8 horas, Bs.300.000). Tal hecho nos sorprendió, por cuanto es bien conocido que institutos tales como el IESA estaban en perfecta capacidad de desarrollar este tipo de cursos.
En base al número de asistentes, seguro que los cursos del CIED fueron un éxito. Por supuesto, en el caso de CIED, no debemos medir su éxito usando sólo la variable de asistencia. El hacerlo sería equivalente a calificar como exitoso el vernisage de un joven artista, que haya logrado vender todas sus obras, a su papá. Con seguridad, PDVSA habrá mandado a sus ejecutivos, como también muchas empresas, que aprovecharon para enviar los suyos, probablemente para lograr un "acercamiento" a los de la Industria petrolera. 
Vivimos la época del outsourcing y PDVSA debería evitar las tentaciones de adentrarse en campos, que no son de su directa incumbencia. Zapatero a sus zapatos. De esta manera, se le podría permitir a instituciones serias y con trayectoria ver en PDVSA un apoyo, en lugar de un competidor con bolsillos muy profundos. Como contrapartida, la Academia existente podría comprometerse con PDVSA en profundizar en materias de importancia para el país. Entre éstas, la relacionada con los impuestos ecológicos. 
Quizás así, también la Universidad Central de Venezuela, por todos los billones invertidos en ella, tenga algo más importante que mostrar en la publicidad que emplea para justificar su existencia, que el desarrollo de la tinta indeleble usada para las elecciones, que por cierto, a juzgar por el reciente proceso electoral, ya pasó a la historia.





6 de abril de 1999

El petróleo, el ausente en la Cumbre de Comercio y Ambiente

Durante los días 15 y 16 de Marzo, la Organización Mundial de Comercio (OMC), organizó en Ginebra un seminario sobre Comercio y Ambiente, de extraordinario interés para un país como Venezuela, que por ser petrolero, es víctima por excelencia del “proteccionismo verde”. Para los lectores que no conocen el origen de mis planteamientos en los próximos tres párrafos hago un breve resumen. 
Conocemos que el valor de algo es lo que el consumidor está dispuesto a pagar por él. Hoy, de cada 100 unidades monetarias que un consumidor europeo paga por un tanque de gasolina, al productor de la gasolina refinada le tocan 10, al distribuidor 5 y al fisco del país donde se expende 85. El hecho de que el fisco ajeno perciba 85, en relación a los 10 del productor, equivale a la aplicación de un arancel comercial del orden de los 850%, lo cual es la causa fundamental de una demanda petrolera deprimida. 
De igual manera, en artículos anteriores hemos llegado a la conclusión de que es falso que los actuales precios del petróleo sean bajos, todo lo contrario. En realidad, nuestro problema consiste en que de unos precios altos, como productor, cada día nos toca menos.
Lo anterior, no se limita a Europa sino que aupado entre otros por el Fondo Monetario Internacional, pronto abarcará todo el globo terrestre y sólo irá de mal en peor. Ya varios países han oficializado planes para duplicar los impuestos, lo cual, a precios de hoy, implicaría un precio de gasolina en muchas partes del mundo de $ 2.50 por litro y correspondiéndole al productor, salvo que los países petroleros hagamos algo al respecto, sólo $0,125. 
El seminario de la OMC sobre Comercio y Ambiente constituía un excelente foro para iniciar la defensa de nuestros intereses.
En sus palabras de apertura, el Director General de la OMC, el Sr. Renato Ruggiero, explicó que el objetivo de la OMC es el de disminuir barreras, evitar la discriminación y, en fin, crear un sistema de comercio internacional basado en las reglas y no en la fuerza. Dijo: “tenemos que … garantizar que la pelea en contra de la degradación ambiental no tenga implicaciones proteccionistas” ¡Qué oportunidad más clara para denunciar a los impuestos petroleros como el ejemplo más vil de todos los proteccionismos!
El Sr. Schorr, del World Wildlife Fund, una de las organizaciones ambientalistas más prestigiosas del mundo, se refirió, dentro del marco del mencionado Seminario, a los subsidios pesqueros, cuya cuantía estimó en decenas de billones de dólares anuales y opinó que éstos contribuyen, directa o indirectamente, a generar un exceso de capacidad en la flota pesquera mundial, causa principal de la pesca excesiva que está agotando los mares. ¡Qué ejemplo más oportuno para recordarle a una audiencia la teoría del “cuero seco”: lo pisas en una esquina y se levanta en la otra, indicando que gran parte de esos subsidios son financiados por los impuestos a la gasolina!
La delegación de Canadá declaró: “No puede haber desacuerdo sobre el hecho de que el comercio genera desarrollo y crecimiento económico. La riqueza así generada provee los recursos necesarios para sostener nuestro ambiente”. ¡Qué oportunidad para exponer que con una reducción de los impuestos al petróleo, habrá más crecimiento de la economía mundial y, por ende, más recursos para defender el ambiente!.
El Sr. Klaus Topfer, Director Ejecutivo del UNEP (Programa Ambiental de las Naciones Unidas) señaló que el comercio y la política ambiental no pueden estudiarse de manera aislada de los problemas de las deudas internacionales y de la necesidad de aliviar la pobreza. ¡Qué oportunidad para reclamar el hecho que Venezuela, por recomendación de la banca internacional, se endeudó y hoy no puede servir tal deuda, encontrándose sumergida en la pobreza a causa de la confiscación de sus ingresos petroleros!
Argentina expresó, también dentro del seminario, que los países que se presentan como los campeones del ambiente necesitan remover subsidios que distorsionan el comercio y que crean pobreza alrededor del mundo. ¡Qué oportunidad para informar a quien podría llegar a ser nuestro socio en Mercosur, sobre nuestro problema cuando ellos, como tantos otros países, siguen las “recomendaciones” del FMI y aceptan aumentar los impuestos petroleros!
La Cámara Internacional de Comercio sostuvo que no necesariamente deberían haber conflictos entre el comercio y las normas destinadas a proteger el ambiente, siempre y cuando la OMC asegurase que éstas fuesen aplicadas de manera no discriminatoria. ¡Qué buen momento para protestar por la discriminación a la que, como fuente energética, está sujeta el petróleo! ¿Quién ha oído hablar sobre impuestos del 850% a la energía nuclear (Chernobil), carbón (sucio) o hidroelectricidad (desviando los causes naturales de las aguas)?
Portugal sostuvo que el problema ambiental es un problema global, que requiere de una solución global si se desea evitar el proteccionismo. ¡Qué oportunidad para expresar nuestro acuerdo y dejar claro nuestro desacuerdo sobre el hecho de que los mayores “costos ambientales” hoy recaen, de manera injusta, sobre los productores del petróleo!
En fin, el mundo ante nuestro continuado silencio podrá seguir argumentando su ignorancia. Es urgente que ante la OMC y, de manera formal, denunciemos al proteccionismo “verde-fiscalista”, que se encuentra presente en los actuales impuestos a la gasolina y a otros productos petroleros. No creo que logremos resultados inmediatos, la pelea es larga pero, al menos, quedará establecido oficialmente, que de ese día en adelante, los daños que nos causen, ya serán con dolo.

Economía Hoy 6 de abril de 1999 




8 de septiembre de 1998

Del petróleo, la renta y la Constituyente

Absolutamente increíble, no hay antropólogo que lo pueda comprender. En un país tan dado a celebraciones de fiestas, nacionales, religiosas, paganas y otras no hay ni una, ni siquiera una fiestita parroquial, cuyo objeto sea el celebrar a lo que desde todo punto de vista es algo de lo mas importante para Venezuela, su petróleo.

Hace pocos meses la revista Debates del IESA publicó un breve ensayo mío y donde con el fin de provocar un debate sugería la posibilidad de que todo la costumbre nacional de presentar al petróleo como algo malo y desagradable, llegando hasta un extremo de calificar de "excremento del diablo" a algo que en cualquier otra civilización sería considerado como un regalo de Dios, se deriva de una inteligente componenda para evitar que el país nacional sea mas severo en el momento de exigir una rendición de cuentas.

Mientras los ingresos petroleros sean "sucios" y además no han pasado por nuestros bolsillos (según dicen para no corrompernos) poca será la importancia que le damos a la función de supervisar el rendimiento producido por aquellos que gentilmente se han ofrecido para administrarlos en nombre nuestro.

Si en la misa dominical, el ingreso petrolero fuese merecedor de unas sencillas gracias. Si en la primaria se educase a los niños la necesidad de agradecer a Dios asumiendo correctamente la responsabilidad por estos ingresos. Si en el aeropuerto se vendiesen recuerdos alusivos al petróleo. Si al viajar a Florida desplegásemos con orgullo franelas que vendan los beneficios de la Orimulsión. Si de vez en cuando y junto con alguna doncella virtuosa sacrificásemos a algún Ministro de Energía y Minas para tratar de asegurar una temporada de buenos precios para el petróleo. Si todo lo anterior fuese realidad, entonces y como dicen por ahí: "¡otro gallo cantaría!".

Lo mas importante para desarrollar la solución de un problema es identificar con claridad los recursos con que se cuenta. En Venezuela parecería que esto no se aplica. Aquí colegas, planificadores sociales, notables y demás opinadores de buena intención, insisten en pregonar que el modelo de desarrollo óptimo para Venezuela debe tratar de ignorar la renta petrolera. Algo así como el suponer que dejemos el petróleo enterrado y acto seguido rezamos cien "ceteris paribus" para compensar el hecho de seguir explotándolo.

La renta petrolera sigue ahí y los esfuerzos de la apertura están dirigidos a incrementarla. En vista de esto expuse en mi artículo la tesis de que quizás el modelo que deba adoptar Venezuela es el del rentismo. Por supuesto no el del rentismo facilista y vagabundo sino el del rentismo responsable, el que obliga a la formación de un sólido carácter que de forma responsable asuma el manejo de la riqueza en pro de futuras generaciones.

Si uno fuese dueño de una empresa donde el gerente no sirve, fracasa y continuamente dilapida los recursos, el modelo rentista más sencillo indicaría de que antes de asegurar una verdadera reorganización de la empresa el dueño no debería aportar nuevos capitales ni permitir que el gerente siga endeudando a la empresa.

Consideren la falta que nos hace la sencilla sabiduría anterior para mejor poder enfrentar las actuales demandas de los expertos del FMI y de los políticos ávidos por recursos y que le recetan al país, en base a extraños modelos que creo mas de corte sadomasoquista que de corte macro económico, que se debe hacer caso omiso a la nefasta experiencia administrativa del Estado y seguir dándole mas y mas recursos al fisco.

Mucho se habla en la actualidad de una Constituyente. No soy experto pero si estoy seguro de que en algún lugar de esa Constituyente existe la necesidad de incluir lo relativo a como la Sociedad Civil pueda vigilar supervisar e influir en el manejo de su industria petrolera.

Cuando se redactó la anterior Constitución, el país si bien disfrutaba de ingresos derivados del petróleo, no estaba a cargo de la gestión de la industria. Hoy al presenciar programas de toda índole por parte de PDVSA y relacionadas, al contemplar como se llama a PDVSA a colaborar en la gestión gubernamental y al simplemente medir su significancia económica resulta claro de que existe un significativo poder, cuya actuación y forma de expresión puede que no se encuentre debidamente regulado.

Ni suficientemente regulado para asegurar que el Gobierno de turno no exprima a PDVSA los recursos necesarios que ésta necesite para asegurar su propio desarrollo y sobrevivencia. Ni suficientemente regulado para asegurar de que no se enquiste en ella una tecnocracia que implante una agenda propia a espaldas del país. Ni suficientemente regulada para asegurar que el Gobierno y la Petrocracia no se encompinchen contra el resto del país.

Al discutir sobre la separación de poderes, por ejemplo la del poder judicial, no nos olvidemos de la necesidad de también separar los poderes monetarios, PDVSA el generador de recursos y el FISCO el derrochador de estos. Una JUNTA PETROLERA NACIONAL realmente independiente y con miembros elegidos de por vida, funcionando tal como debería funcionar una real Corte Suprema de Justicia, pudiese ser una alternativa valida.

Publicado en Economía Hoy el 8 de Septiembre de 1998

PS. Perdón por hablarles en esa época de "la renta", cuando en realidad es "el capital" legado por la providencia la que nos estamos comiendo

3 de julio de 1997

La economía y el niño preguntón.

La política económica de Venezuela durante los últimos años ha planteado unas serias interrogantes basicas pero que a veces pasan por desapercibidas a causa del fenómeno conocido como el "no ver el bosque por los arboles". Ademas y por cuanto muchas de estas interrogantes por su sencillez resultan casi de naturaleza infantil, las preguntas que generan, frecuentemente reciben respuestas similares a las que a veces ofrecemos en desesperación paterna a nuestros hijos preguntones o sea, "porque asi es y así lo digo yo!.
Por cuanto de verdad creo que el futuro de nuestro pais depende en un alto grado de contestar correctamente algunas de estas preguntas, permítame como un académico, con estudios en varios paises, con postgrado, graduado con honores y como un profesional con larga experiencia en muchas áreas de la economía nacional, por unos breves momentos ocupar el lugar de ese niño preguntón.
Si existe un firme consenso tanto en Venezuela como en el exterior de que nuestra administración pública no ha sido capaz de administrar o, de forma mas precisa, ha sido altamente incapaz en administrar los recursos entonces: ¿Como es posible que la Agenda Venezuela incluya y como un elemento fundamental, un considerable aumento de los ingresos del sector público y como es posible que el Fondo Monetario Internacional recomiende tal acción?.
Si existía una balanza comercial positiva y lo cual normalmente nunca justificaría una devaluación, entonces: ¿Porqué se permitió una mega devaluación (empobreciendo al sector privado y enriqueciendo al sector público) y a quien se le ocurrio clasificar esta medida como ortodoxa.
En general para un país que se encontrase sumergido en una recesión, lo último que hubiesen recetado los economistas, sería un considerable aumento en la carga tributaria.¿Porqué en Venezuela si se procedio a incrementar la carga fiscal y agravando así por supuesto la recesión?
Si existe un firme consenso tanto en Venezuela como en el exterior de que las posibilidades futuras del pais se fundamentan en una disminución del sector público y que tales políticas han sido perseguidas entre otros por grupos neoliberales y para los cuales dichos logros es casi religión entonces: ¿Porque año tras año el sector público solo crece en relación al sector privado?
Hemos de alegrarnos porque gracias a la confianza de los inversionistas logramos vender el proceso de apertura petrolera a muy buenos valores. ¿Porqué no podemos preguntar sobre en cuanto lo pudiesemos haber vendido si los mercados nos hubiesen tenido la misma confianza que por ejemplo le han demostrado a Chile?
Si sabemos que hasta en los países mas desesperados como en las nuevas repúblicas brotadas de la vieja Rusia, se logra a buen precio vender petroleo e inversiones en campos petroleros, entonces: ¿Porqué hemos de alegrarnos en que se haya realizado un ingreso sin ni siquiera haber aclarado para que lo van a usar?
Si durante años hemos despotricado contra toda la banca internacional que "nos engaño" y nos sumergió en un maldito endeudamiento externo, entonces: ¿Porqué hemos de ponernos contentos de que la banca internacional nuevamente nos demuestre confianza y desee darnos nuevos créditos?
Si después de unos cuantos meses de agenda Venezuela, donde la recesión se ha profundizado, el sector público ha crecido, no se ha logrado mayores avances a nivel de necesarias reformas de sectores vitales como justicia, salud y educación, entonces: ¿Para quién trabaja el Fondo Monetario Internacional cuando en su visita de inspección ocular, felicita al país por sus avances, pero eso sí, le recuerda que hay que subir mas el precio de la gasolina?
Si siempre hemos sabido que somos un país petrolero, y que mientras el petróleo durase seríamos un país básicamente rentista, y que muchos de nuestros problemas actuales se debe a que hemos sido malos rentistas entonces: ¿Porqué en la búsqueda de un modelo económico de desarrollo siempre insistimos en abandonar el modelo rentista, en lugar de perseguir un modelo que nos haga buenos rentistas?
Si conocemos que una industria petrolera no es una gran generadora de empleo y que además por mantener la paridad cambiaria alta dificultaría a la larga el mantener la competitividad de actividades económicas intensivas de mano de obra, entonces: ¿Porque nos empeñamos en ser mas papistas que el papa en materia de aplicaciones de políticas neoliberales hasta defendiendo el cobro de peajes para acceder a nuestros parques nacionales, pero nos desmayamos ante la posibilidad de brindarle un poco de protección a ese gran parque nacional nuestro llamado la agricultura?
Para un papa puede ser fácil contestarle a sus hijos las preguntas anteriores con un "pregúnteselo a los economistas" pero entonces: ¿Qué hace un papa economista?
Traducción de artículo publicado en el Daily Journal