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5 de agosto de 2014

Ojalá la moral regrese de sus vacaciones

Si fuésemos un país donde la moral estuviese presente, estaría plenamente justificado un golpe de estado a una revolución que durante los últimos 10 años, a cada uno de los vehículos en Venezuela, ha regalado gasolina por un valor superior a US$ 22.000. No hay manera de justificar una democracia que cometa tal inmoralidad.
Rafael Ramírez, en Diciembre de 2013 declaro: “actualmente se está perdiendo 12.592 millones de dólares por subsidio al año”… y eso, entre los 5 millones de carros en Venezuela, significa más de US$ 2.500 por carro por año… ¿Están locos? ¿Es esto la manera de construir una nación? Si es que “tenemos patria” de seguro que están haciendo lo más que pueden por acabarla.
Sólo como ejemplo, si tenemos 500.000 educadores en nuestro país, lo anterior permitiría pagarle US$ 25.000 anuales a cada uno de ellos… adicionales a las migajas que hoy se les paga.
Y tener que observar como líderes de oposición solo aceptan que se abandone esa inmoralidad si el gobierno abandona otras inmoralidades, todo como si estuviésemos inmersos en un proceso de reducción de armas nucleares, todo como si estuviésemos en un trueque de indulgencias, evidencia que la moralidad abandono Venezuela. Espero por nuestras futuras generaciones que sólo se haya ido de vacaciones, por cierto ya demasiado largas, y que regrese pronto.
Pero además, si somos sólo un país de ladronzuelos, y no hay nada que hacerle al respecto, pues mayor la razón de repartirnos entre los ciudadanos las resultas petroleras por igual, para que así cada quien por comience por lo menos con robarse lo propio.
Y de nuevo sé que me lloverá crítica, exigiéndome solidaridad absoluta en contra de lo que se pelea, sin ningún derecho a exigir consideración en favor de por lo que debemos pelear. Pues me importa un bledo, una nación se construye sobre verdades… un ente construido sobre falsedades no me interesa.
Por favor, en toda la MUD… ¿No hay ni uno solo de Ustedes que sugiera entregarle las resultas petroleras a los ciudadanos…? ¿O es que son absolutamente todos los mismos quítate-tu-pa-ponerme-yos de siempre?
PS. Y cuando por más de una década se me ha acusado de monotemático con lo de vender la gasolina al precio de su valor real (por lo menos) y la repartición de las resultas petroleras, que nadie me diga ahora que los sorprendo con el tema…

16 de junio de 2005

¡Ahí vienen las olas!

A los pobres les regalan alas para volar pero les roban el aire; al país le canjean su alegre joropo por un triste tango. ¿Quién gana? Los de siempre, los de la tribu autóctona de los quitatetuparaponermeyos. 
Hoy presiento a Chávez derrotado y renunciando frustrado tras su fallida pelea entre las cuerdas de las nostalgias izquierdistas; de los complejos y resentimientos de nuestra sociedad (los suyos incluidos); de las ineptitudes y, por supuesto, de la siempre briosa corrupción. ¡Qué lástima!...pintaba algo, pero, como dicen, para atrás ni para agarrar impulso. 
Los océanos globales están agitados y si no logramos dominar sus olas nos arrastrará el Tsunami. A estas alturas, el país ya intuye que no basta con construir líneas de defensa imaginarias, tipo Maginot o crear gloriosos escuadrones, tipo caballería polaca y que eso más bien sólo puede provocar que las olas revienten aún más fuerte sobre nosotros. 
Las olas, que se nos vienen encima, no son fáciles y por ser muchas de ellas nuevas, no basta la experiencia para manejarlas. En tal sentido, nos alegramos que el primero de la oposición que se haya ofrecido como candidato a conducirnos sobre ellas, sea alguien de la nueva generación ¡Así debe ser! Ahora sólo esperamos que los de Chávez, con su apoyo, también nos presenten sus relevos jóvenes. 
Pero nada impide que un joven cincuentón, que jamás haya logrado montarse sobre una tabla (menos ahora con más barriga) dé concejos. El primero y principal que les doy a nuestros jóvenes surfístas es que elijan muy bien las olas, asegurándose de montarnos en olas venezolanas y no en olas habaneras o mayameras. Igualmente les pediría:
1. Insertar en PDVSA una Junta Observadora, que representando a la ciudadanía supervise las actuaciones de los técnicos y las del gobierno. 
2. Saber que sueldos dignos a policías, prisiones decentes y registros eficientes, son más importantes para la majestuosidad de la justicia que toda la pompa de sus tribunales. 
3. Acabar con la deuda pública, para así eliminar ese enfisema pulmonar que le impide al resto de la economía respirar. 
4. Entender que un país que mantiene sus precios de gasolina tan bajos, que transfiere casi un 4% del PNB de los más pobres a los dueños y a los usuarios de vehículos, es un país socialmente inviable, punto. 
5. Jamás olvidar que no importa cuán buena sea la educación de los mejores, si no es buena la educación de la mayoría… y por supuesto, igualar hacia arriba y no para abajo.
Publicado en El Universal el 16 de Junio 2005


18 de julio de 2002

Estoy convencido

Para prestarle dinero a Venezuela, los mercados internacionales, a cuenta del “riesgo-país”, le exigen un 12% adicional al que le solicitarían a los Estados Unidos… para una tasa final de unos 17%. En consecuencia, si esperamos contratar 4.000 millones de dólares de deuda este año, nos habremos comprometido al pago de un exceso anual de 480 millones de dólares, monto superior al que, en el mejor de los escenarios, produciría el gas de Paria. Estoy convencido de que el seguir por la vía de aceptar los dictámenes internacionales, sin negociar, equivale a una eutanasia financiera.
A los 25 dólares, que se reciben hoy por barril de petróleo crudo, los transportistas, refinadores y distribuidores le incrementan otros 10, situando el precio del producto terminado en 35 dólares. Los fiscos europeos y de muchos países le añaden 115 dólares en impuestos, llevando el precio final al consumidor a 150 dólares por barril y, como si tales impuestos ya no fuesen suficientes para desplazar la demanda del petróleo, favorecen a otras fuentes de energía con inmensos subsidios y castigan al petróleo con dudosas excusas ambientales. Estoy convencido de que mientras tengamos “expertos petroleros venezolanos” que insisten en que debemos capitular ante tales discriminaciones, aumentando nuestra exportación petrolera al mundo, sin pelear lo nuestro, no desarrollaremos voluntad de Nación.
No somos un país rentista… somos un país en liquidación, que obtiene sus ingresos saldando un activo no renovable, como el petróleo y reexporta simultáneamente tales ingresos importando cualquier clase de bienes, baratijas y servicios, masacrando así las fuentes de empleo locales. Estoy convencido de que mientras usemos los recursos petroleros para satisfacer nuestras necesidades de consumo, no tendremos un modelo económico válido para Venezuela.
Estoy convencido de que no tenemos un sistema financiero local… con todo lo que éste debería significar para un país.
Estoy convencido de que la sociedad no tiene un proyecto educativo de país, acorde con las necesidades de aprender a negociar con dignidad y patriotismo en un mundo globalizado.
Estoy convencido de que no hay gobierno y, peor aún, de que no es posible reconstruir un gobierno con el simplista “quítate tú pa` poneme yo”, sino que se requiere de una nueva generación de políticos promotores, verdaderos creadores de riqueza y renta venezolana.
Estoy convencido de que el descuidar la defensa de nuestras fronteras económicas y culturales hace de toda nuestra institución militar una simple parodia incoherente.
Estoy convencido de que si no hacemos nada… rápido… no habrá nada que hacer… excepto contratar unos mejores subastadores, para que la puja por el país nos produzca algo más.
Estoy convencido de que es posible darle vuelta a nuestro país en un lapso mucho más corto que las tantas décadas que dicen requerirse.
P.D. Mientras un padre no encuentre respuesta que darle a sus hijos, sobre cuál será el castigo para los que cacharon, en vivo, disparando desde Puente Llaguno, estoy convencido de que no tendremos justicia, paz y progreso en nuestro país.