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15 de agosto de 2013

Solo el “populismo” nos puede salvar

Con relación a mi artículo de la semana pasada "No nos merecemos nuestro país", el cual se refería al crimen económico y social que significa regalar la gasolina, en Venezuela, una lectora dejó el siguiente comentario en eluniversal.com.
"El problema Sr. Kurowski: ¿Cómo le explica usted a millones de personas que jamás en su vida han abierto un libro, o han formado parte de un aula universitaria, o han sido criados en un núcleo familiar con valores, que "Tener Patria" no equivale a recibir dadivas de un conjunto de sujetos que les importa un bledo el futuro del país? ¿Cómo les explica que les van a quitar las limosnas que les dan, para cambiárselas por un sistema digno donde quien tiene más recursos es porque ha sembrado el camino, en vez de bajar la cabeza y usar una franela roja e irse a gritar sandeces en las esquinas? ¿Cómo le cambia usted la beca de la gasolina subsidiada?
Ese comentario lo agradezco inmensamente, por cuanto me da la oportunidad de explicar que si bien es una maravilla que los ciudadanos lean libros, se eduquen en aulas universitarias y se críen en núcleos familiares con valores de primera, eso no solucionaría lo fundamental de nuestro problema como nación petrolera.
Ubiquen a los más leídos, los más educados y los de mejores valores del mundo, en un país donde el Estado reciba el 97 por ciento de cuantiosos ingresos por exportación, y más temprano que tarde, todos ellos degeneraran a ser lo que somos nosotros.
Es más, los más leídos, los más educados, y quienes más poseen un sentido de responsabilidad social, se encuentran entre los que suelen dar un paso al frente, cuando se trata de ofrecer sus servicios al Estado para administrar mejor las resultas petroleras. Sus únicos otros competidores para tales cargos, son los más vagabundos y los más ladrones. El ciudadano común no va a ese baile.
En 1963 ocurrió el histórico debate televisado sobre Venezuela y el petróleo, entre Juan Pablo Pérez Alfonso y Arturo Uslar Pietri. ¿Quieren más lectura, educación y valores? Pues ninguno de esos dos grandes intelectuales mencionó el tema sobre quien debería ser el sembrador del petróleo venezolano, dando ambos por sentado que eso era una responsabilidad natural del Estado. Y el debate sobre ese fundamental tema, sigue aún pendiente.
En tal sentido, y después de una década y cientos de artículos solicitando la distribución de las resultas petroleras, así como la eliminación de la gasolina regalada, he llegado a la conclusión que sólo un violento "populismo", uno que logre que todos reclamen su cuota parte de resultas petroleras, en efectivo, al vivo grito del "¡Denme mi dinero!", puede derrumbar ese poder excesivo del Estado que tanto obstaculiza nuestras posibilidades de ser nación y patria buena.
El "¿Dónde están los reales?" de Luis Herrera, si bien le ganó la presidencia, no tuvo significado alguno para el país, puesto que los reales siguieron en el mismísimo lugar donde siempre se pierden.
Y coloco "populismo" entre comillas, puesto que mayor populismo entraña todas esas ofertas de administrar y multiplicar maravillosamente las resultas petroleras, que el simplemente entregárselas a los ciudadanos.
En fin, el reclamar tú tu dinero de las resultas petroleras, es tú hacer patria. Así que amigos... ¡Hagamos patria ya!
PS. Leí que BCV multará y excluirá del Sicad a los "falsos viajeros". País de locos el nuestro, en el que se multa a quienes se quedan en el país y se premia a quienes viajan.

18 de junio de 2009

Las cifras del "excremento del diablo"

En el reciente informe de gestión y de cifras auditadas de Pdvsa se lee que en el 2008 se extrajeron 3.235.000 millones de barriles diarios, que el precio de la cesta de exportación fue de 86,49 dólares por barril y que el costo de "producción" (no se produce se extrae) fue de 7,10 dólares por barril.
Si de esos resultados se hubiesen apartado para inversiones la cantidad de 8.000 millones de dólares y que estimo serian más que suficientes para alimentar un extraordinario plan de inversiones propias de Pdvsa obtenemos que las resultas petroleras netas para el 2008 fueron de 85.742 millones de dólares. Esas resultas petroleras del 2008 representan para cada uno de los 26 millones de venezolanos unos 3.297 dólares anuales o sea unos 275 dólares mensuales.
La pregunta que deberíamos hacernos todos los ciudadanos, como los verdaderos propietarios de las resultas petroleras que somos, es sobre si estaríamos mejor cada quien recibiendo sus 275 dólares mensuales en lugar de entregarle 7.145.166.167 dólares cada mes al Gran Hacendado de turno.
No todos responderían igual. Para quienes el ingreso por consumir gasolina regalada, de tener acceso a los inmensos subsidios cambiarios existentes o formar parte de la nómina del entorno íntimo del Gran Hacendado de turno produce más de 275 dólares mensuales, en términos económicos no les convendría cambiar el sistema; aun cuando ese cálculo excluye por supuesto el valor de poder liberarse de un jefecillo que ordena todo y al cual hay que chuparle tanto las medias.
No obstante la gran mayoría de los venezolanos, y muy especialmente los pobres, sin duda que estarían mejor recibiendo ellos mismos sus resultas, decidiendo ellos mismos qué hacer con ellas, sin por ejemplo necesitar de un carro para agarrar de la piñata de gasolina regalada. Y esto no solo por cuanto recibirían más dinero sino antes que nada por cuanto así sabrían que ese es el dinero que hay y no perderían un segundo de su tiempo ni cobrando lo suyo ni esperando lo que no hay.
El hecho que Juan Pablo Pérez Alfonso con razón pudo ponerle el nombre "excremento del diablo" al petróleo nuestro aun cuando objetivamente debería más bien ser una bendición de Dios se debe fundamentalmente a lo siguiente:
Primero, el solo hecho de colocar tantas resultas en manos de un Estado hace del Estado un ente diabólico, que excrementa, y de los ciudadanos, unos súbditos, que ruegan y pelean entre sí por el excremento. Un cheque mensual, graciosamente otorgado por el Gran Hacendado de turno por igual a cada quien sigue siendo un excremento mientras que un cheque recibido por cada quien, como propietario de las resultas, es un dividendo o una semilla para sembrar.
Segundo, la existencia de las resultas petroleras crea en la población un conjunto de expectativas de ricachón petrolero y cuya razonabilidad nadie sabe medir. Si te dieron todo tu dividendo de 250 dólares y los desperdiciaste ya sabes a quién culpar, pero si solo te dieron un cheque de 250 dólares y no te alcanzaron igual puedes creer que la culpa es de quien no te dio más. Todos entienden de 250 dólares… ¿quién rayos puede entender 7.145.166.167 dólares… cada mes?
Amigos, exijamos que se nos entregue las resultas petroleras para que nosotros los ciudadanos podamos aprender a sembrar el petróleo sembrando las resultas, o por lo menos excrementarlas nosotros mismos para que nos sirva algo de abono, ya que ni para eso sirve lo que el diablo produce.
Amigos, mandemos a lavar los paltós de todos quienes quieren convencernos que ellos saben manejar mejor que nosotros mismos nuestros 250 dólares mensuales…o los dólares que sean por cuanto no confío mucho en las cifras de Pdvsa, por auditadas que sean.
Amigos, el ser un país petrolero presenta por supuesto muchas otras dificultades, pero eso es solo una razón más para tener lo del reparto resuelto y así poder dedicarnos de lleno a superar los demás retos. Si hay que aprender a pagar más impuestos para cubrir los gastos del Estado, pues se aprenderá.

30 de octubre de 2008

Sin jugarse su pellejo

Una de las causas de la actual crisis financiera es que quienes otorgaban las hipotecas al mercado denominado subprime las revendían y por lo tanto no dejaban nada de su pellejo expuesto a ellas.
En 1974, recién graduado del IESA comencé a trabajar en el Fondo de Inversiones que se estaba fundando. Un lunes, me llamaron desde Miraflores para solicitar que ese viernes tuviese lista la opinión del FIV sobre la factibilidad económico financiera del Plan IV de Sidor. Les respondí, “encantado” y les solicite 20.000 profesionales, para así tener una posibilidad real de evaluar un proyecto de más de 4 millardos de dólares, en solo cinco días. Me colgaron el teléfono. Me dirigí a la Junta Directiva del FIV diciéndoles “si algo va mal con esa inversión a los responsables pueden colgarlos en la Plaza Bolívar y aún me encuentro en primavera.” Fui el primero en irme del FIV, el mismo día que llego mi escritorio.
El Plan IV de Sidor termino por supuesto siendo estudiado solo por quienes más estaban interesados en que se ejecutara; y aprobado por quienes, más conocedores que yo, sabían que para nada exponían su pellejo sino solo las resultas petroleras del Estado y por ende las resultas petroleras de nadie.
Esta semana leí sobre el histórico debate petrolero televisado en 1963 entre Juan Pablo Pérez Alfonso y Arturo Úslar Pietri. Un Pérez Alfonso, preocupado por sacarle el mayor provecho al petróleo defendía a la OPEP, pero también se preocupaba por el hecho que ese provecho fuese tan grande que ahogase al resto del país; y un Úslar Pietri que preocupado con la disminución de la importancia de Venezuela como “productor” de petróleo, predicaba esa para mi algo extraña tesis que sostiene que son las propias inversiones petroleras las que dinamizan el crecimiento de la economía venezolana.
Como ciudadano de un país petrolero que quiere verle el máximo a cada barril petrolero que liquidamos para siempre y que detesta oír hablar de “producción petrolera” cuando lo que hacemos es extraerlo, me identifico más con la posición del Dr. Pérez Alfonso.
No obstante ni Pérez Alfonso, ni Úslar Pietri, ninguno de esos dos grandes intelectuales venezolanos, mencionaron en el tema sobre quien debería ser el sembrador del petróleo venezolano, dando por sentado que eso era una responsabilidad natural del Estado. ¿Nadie representaba la voz de los ciudadanos? El debate sobre quién debe ser el sembrador del petróleo en Venezuela, increíblemente, sigue sin darse.
Estamos acercándonos al final de otro ciclo de bonanza petrolera que de nuevo terminara en la nada, o en algo peor, solo por cuanto nuestras resultas son manejadas por quienes ni son los dueños de ellas ni exponen su pellejo… y mas bien se quedan con gran parte de nuestras resultas y nuestro pellejo. ¿Cuando le tocara al ciudadano venezolano sembrar su petróleo?