28 de agosto de 2008

De los reyes de España vía Bolívar a chávez

Venezuela Heroica de Eduardo Blanco, 1881, termina así: "Después de tres siglos de dominio absoluto sobre la vasta región del Nuevo Mundo, España no fue vencida sino por España. Las glorias castellanas no fueron empañadas; con la espada del Cid triunfó Bolívar; la histórica tizona blandíala un descendiente del héroe de Vivar".
¿Qué quería decir el autor? ¿Que Bolívar era solo un quítate-ReydeEspaña-pa-ponerme-yo? Que respondan los historiadores, yo, admirador de Bolívar, en esas aguas no me meto.
Pero con el petróleo, ese recurso no renovable respecto al cual un vendido publicista inventó esa cuña de "nuestro petróleo" y que de tanto haberse publicitado la mayoría se la cree, con eso sí me meto.
1. Las Ordenanzas de San Lorenzo, dictadas por Felipe II en 1584, que incorporaron al real patrimonio todas las minas, estuvieron vigentes en América hasta 1783 cuando fueron derogadas por las Ordenanzas de Minería para la Nueva España, promulgadas por el Rey Carlos III, que preceptuaba "Las minas [inclusive los bitúmenes o jugos de la tierra] son propias de mi Real Corona".
2. "En 1829, el Libertador promulgó en Quito un Decreto que establecía tácitamente que las minas pasaban de la Real Corona Española al dominio de la República….cuyo Gobierno las concede en propiedad y posesión a los ciudadanos que las pidan, bajo las condiciones expresadas en la Leyes y Ordenanzas de Minas, y con las demás que contiene este decreto". Como queriendo reafirmar su origen, el Congreso, en la Ley de 1832, resolvió: "con arreglo al Decreto de 24 de Octubre de 1829, la Ordenanza que debe servir de regla al Gobierno en lo relativo a minas, es la de Nueva España de 1783".
3. El primer Código de Minas de 1854 y que incorpora aspectos de la Ley de Minas Francesa de 1810, origina cierta confusión por cuanto si bien se indica que la propiedad le corresponde al Estado, también habla sobre la posibilidad de la propiedad perpetua de una mina… una propiedad transmisible sin necesidad de autorización del Poder Ejecutivo. Entre la Constitución de 1864, que establece el régimen federal, hasta 1909, leemos que la propiedad es de cada Estado Federal. Entre 1910 y 1925 parece que "nada se dijo de la propiedad de las minas".
4. Y en 1920 se dicta la primera Ley sobre Hidrocarburos y demás Minerales Combustibles y que hasta nuestros días establece que "el Estado puede explotar directamente… discutir libremente, al igual que un propietario particular, las condiciones de la cesión. No está obligado, sin embargo, a conceder la cesión de su derecho".
En la página sobre legislación minera de Pdvsa-Intevep, 1997, leo del Ordenamiento de Alcalá de 1348 donde el Rey Alfonso XI establece: "Todas las mineras de plata, oro, plomo y de otro cualquier metal, de cualquier clase que sea, pertenecen a Nos; por ende, ninguno sea osado de labrar sin nuestra especial licencia y mandato". Por lo que vemos, chávez es solo otro de una larga cadena de quítateReydeEspaña-paraponermeyos.
Si el Estado maneja el petróleo como si fuese un propietario privado, como sabemos que lo hace…. ¿qué rayos de nuestro tiene el petróleo? ¡Ya basta! ¡El petróleo sí debe ser nuestro! Desde 1348, o antes, hasta 2008… ¿y nos las seguimos calando?
Ahora el cacique de turno, en nuestro país que requiere desarrollo, usará las resultas petroleras para comprar… ¿estaciones de gasolina?
Nota: "chávez" con minúscula es a cuenta de una pequeñísima sanción social que le impuse cuando insultó a una buena parte de la juventud venezolana. La pena es por 10 años, pero puede ser extendida o reducida, de acuerdo al arrepentimiento que demuestre.

PS. Diciembre 2025: “La concentración total de la renta petrolera en manos del Estado generó incentivos perversos y le dio al poder gubernamental un control inmenso sobre la sociedad, que terminó traduciéndose en privilegios, clientelismo y corrupción.” Discurso en Oslo de María Corina Machado.

21 de agosto de 2008

Suciedad o sociedad

Nuestra nación es un sucio pantano y los ciudadanos formamos parte de él. La vida transcurre lentamente en el negociar con el cacique de turno la máxima cuota individual en las resultas petroleras. Tal es la ceguera y la amnesia que genera el vivir como pantanero petrolero que la mayoría de los ciudadanos pierden la noción sobre que es correcto y que no. Ejemplo de ello es que ante lo indescriptiblemente asocial que representa regalarle a quienes tienen carros algo así como un 10% del PIB, que es lo que ocurre al vender la gasolina al precio actual, no se dice nada.

Si profesores, maestros, profesionales, empresarios, políticos, curas, reporteros, artistas y todos los que tienen alguna responsabilidad en educar y formar sociedad callan sobre asuntos como la gasolina regalada, seguiremos siendo más suciedad que sociedad. Si no es para salir del pantano y mejorarnos como sociedad… ¿entonces para qué sirve la democracia?

¿Sienten que cada día se hunden más? Pues no debe sorprenderles por cuanto si ustedes compatriotas pensantes no colocan unas piedras firmes sobre los cuales todos puedan pisar para elevarse y salir del pantano, entonces le delegan esa función a los no pensantes, de cualquier color, quienes nos arrastraran cada vez más al fondo, a todos.

Por favor, oposición, ¿no se dan cuenta que el tema de la gasolina regalada les permite abrir un diálogo constructivo con quienes menos tienen y son quienes más se aferran a las promesas imposibles de cumplir del cacique de turno?

Por favor, socialistas, ¿no se dan cuenta que la cobardía mostrada por el cacique de turno en no atreverse a aumentar el precio de la gasolina los tienen embaucados en unas políticas públicas que no tienen nada que ver con un socialismo racional y moderno que pueda merecerse un calificativo siglo XXI?

Por favor, amantes del mercado, ¿no se dan cuenta que para tener el derecho de predicar sobre los beneficios del libre mercado existe la obligación de denunciar todas las faltas de libertad de mercado?

Imagínense el problema que tendrían los gobernadores y alcaldes de otros países si a su respectivo cacique de turno se le ocurre regalar la gasolina…un soberano caos en el transporte público y en el transporte privado. Eso es lo que tenemos en Venezuela. En tal sentido y buscando colocar una de esas piedras de las que les hablé, a continuación les hago un llamado a los 328 alcaldes y 22 gobernadores que resulten elegidos el próximo 23 de noviembre, para que firmen el siguiente manifiesto.

Excelentísimo Cacique de Turno. Habiendo tantas otras necesidades no podemos, debemos o queremos dedicarle más tiempo a buscarle aspirinas a los problemas viales y de transporte que azotan nuestras comunidades y que son imposibles de corregir mientras usted, todopoderoso y sabiondo, decide seguir regalándole la gasolina a todo venezolano con carro.

En tal sentido nosotros, los más recientes depositarios de la confianza del electorado, sin distingo de color político, le exigimos que aumente el precio de la gasolina y que nos transfiera todos los ingresos adicionales que se recojan, para nosotros buscar darle una solución real a nuestros problemas comunitarios de vialidad y transporte y así quedar bien con quienes nos honraron con su voto.

Un buen transporte público es un privilegio para todos, sean de clase baja, media o alta. En un país desarrollado, para la gran mayoría, el usar el carro debe ser una opción, no una obligación.

Por cierto, si quiere enviarle esos recursos directamente a los ciudadanos… no hay problema, nosotros hablaremos con ellos.
Noticiero Digital

14 de agosto de 2008

El ganar-ganar de una gasolina costosa

Nuestra mejor y quizás única posibilidad como nación para salirnos de lo que pareciese ser una eterna pubertad, está en que la responsabilidad por la siembra de las resultas petroleras pase del Estado al ciudadano y que se comprenda que la gasolina no puede regalarse… por lo que sigo con el tema.

Me preguntan: "Entendemos que aumentar el precio de la gasolina y al mismo tiempo lograr que los ingresos adicionales que se recauden sean devueltos íntegramente a los ciudadanos nos permite un ganar-ganar. Pero, si el Gobierno no devuelve esos ingresos, o los gasta a su manera… ¿puede haber un ganar-ganar?". Les respondo: "A largo plazo, definitivamente que sí. A corto plazo, es un ganar-y-no-perder-tanto-como-se-cree".

El valor de un regalo es en parte una función de su escasez. Si la gasolina fuese cara y regalada a una sola persona, sin duda que tal persona tiene un beneficio, pero si la gasolina se regala a muchos, ese beneficio, en términos relativos, se diluye y hasta puede llegar a ser un regalo oneroso para algunos receptores. De igual manera si la gasolina es regalada a una sola persona los que no obtienen el regalo sufren poco, pero, si se regala a muchos, el costo para quienes no la reciben se hace cada vez mayor.

Pocas cosas le han salido tan caro a los ciudadanos como la gasolina regalada y la cual pagamos con:

Un sistema de transporte costoso, ineficiente e insostenible, donde los únicos ganadores son los que nos venden los carros, los cauchos y los repuestos. Un fuerte aumento en el precio de la gasolina obligaría al Gobierno, so pena que lo saquen a patadas, a poner a la disposición del pueblo un transporte público decente.

Tiempo perdido en colas. Un fuerte aumento en el precio de la gasolina reduciría el tráfico. Según el valor que cada quien le asigne al tiempo ahorrado habrán tanto ganadores como perdedores, pero todos se beneficiarían del ahorro en el desgaste del vehículo y en la gasolina consumida.

Impuestos ineficientes. Un aumento en la gasolina ciertamente implicaría una inflación pero si tal aumento funcionase como un impuesto también recogería parte de ese exceso de liquidez monetaria que genera presiones inflacionarias en otros rubros y que el Gobierno recoge, o busca recoger, de otras maneras, algunas mucho menos efectivas. El creer que el Gobierno no nos quitará, por vía de la inflación, lo que no recibe por vía de la gasolina es ser iluso.

Distorsión de las señales económicas. Con razón nos podrán decir que el Gobierno no sabe gastar pero el gasto que efectúa la ciudadanía de la gasolina regalada tampoco es un gran ejemplo. Un precio real por la gasolina ayudaría a optimizar el gasto del ciudadano desde la perspectiva del interés nacional (y del ambiente) al mismo tiempo que le dificultaría al estado cometer sus desmanes, como el de regalar petróleo.

Una sociedad injusta. Venezuela tendrá gasolina barata, pero a cambio no tiene una sociedad justa y responsable. En una nación digna de llamarse nación, la defensa de los débiles es responsabilidad de los fuertes y nuestros débiles ya no aguantan más, ni este salvaje socialismo del siglo XXI, ni el que se siga favoreciendo con tanto a los ciudadanos que tienen carro.

Posdata. ¿Qué pasaría en un país si de repente le cae un meteoro que emite mensualmente 350 dólares mensuales por cada habitante del país? En nuestro país, donde ha caído uno, eso ni siquiera se discute por nuestros políticos, universidades, medios o ciudadanos? ¿Locos? ¡De perinola!

7 de agosto de 2008

¿Hoy que flota y que se hunde en el petróleo?

El ingreso proveniente de las resultas petroleras debería ayudar a elevar el país; y lo hace, cuando es modesto, pero cuando pasa a representar más de un cierto porcentaje del PIB, por ejemplo el 5%, comienza surgir una extraña transformación de sus características, que poco a poco lo lleva a flotar la ineptitud y el malandraje y hundir las capacidades y las buenas voluntades del país.

Acaba de fallecer Alexander Solzhenitsyn y quien en su Archipiélago Gulag resumió a su querida Rusia con un "Simplemente no amamos la libertad lo suficiente. Sencillamente merecimos todo lo que nos ocurrió después".

Siendo lo más importante de una libertad correctamente ejercitada el saber decirse las verdades, ante nada a los más cercanos, procedo:

Ustedes, candidatos de la oposición son una vergüenza. A ustedes, de quienes debemos tener el derecho de esperar algo mejor, no les hemos visto comentar, ni una sola vez, como grotesca la actual política pública de regalar la gasolina. Si no tienen la valentía para ello simplemente no son los candidatos que el país necesita sino solo otros de ese continuismo mediocre que tanto adora los quítatetu-paraponermeyo. ¿De que no voy a votar por ustedes? ¡Por supuesto que sí, no soy bruto! Pero a cambio no los voy a dejar tranquilos. ¡Atrévanse a poner una valla anunciando como suya una obra hecha con nuestros recursos!

¿De que no es políticamente oportuno hablar sobre los precios de la gasolina? Pues creo que no debe existir un mejor momento para ello, por cuanto solo desde unas alturas morales muy bien conquistadas y defendidas, se puede aspirar a enderezar lo torcido. ¿O acaso creen que eso de la gasolina regalada no representa algo muy torcido?

Ustedes los candidatos de la oposición son una vergüenza. Nada o muy poco le hemos oído hablar sobre la posible compra, con nuestros recursos, del Banco de Venezuela por parte del Estado. ¿Será por cuanto estiman eso pueda significar afectar unos intereses afiliados, o simplemente por cuanto como unos buenos quítatetu-paraponermeyo no quieren sentar unos precedentes que puedan diluir su gozo futuro de la chequera petrolera?

¿Indelicado meterse en una negociación entre privados y el Estado? ¡Jamás! Ustedes exigirían de quien les administra sus bienes una explicación muy clara sobre por qué le conviene al Estado venezolano comprar un banco y, si logra convencerlos de ello, sobre el por qué justamente el Banco de Venezuela y a qué precio. ¿Por qué no el Provincial? ¿Por qué no un banco de accionistas venezolanos?

Las anteriores son preguntas razonables que un ciudadano debe hacerle oportunamente a su gobierno, a menos que haya sido reducido a ser menos que un ciudadano. ¿Será que somos solo… unos burdos primitivos que cada seis años elegimos a nuestro cacique de turno, vestido con plumaje, taparrabo y medias cha-cha-cha, y al cual le entregamos como ofrendas todas nuestras resultas petroleras, solo para pasarnos los próximos años chupándole sus medias y agradeciéndole cualquier huesito que nos lance, por ejemplo la gasolina?

Finalizando y por cuanto frecuentemente me preguntan sobre por qué me refiero a las resultas del petróleo en lugar de a utilidades, ingresos, rentas u otro término, de nuevo les respondo. Uso "resultas" por cuanto me parece un término más adecuado para describir un dinero que proviene de la extracción y de la transformación en efectivo de un recurso no renovable… y por cuanto detesto darle alas a la infantil y arrogancia creencia que con el petróleo estamos inmersos en un proceso "productivo".

El Universal
Noticiero Digital

31 de julio de 2008

Aquí… entre tantos rabos de paja

Todos hemos durante casi un siglo ya aceptado o condonado con nuestro silencio que el Estado retenga las resultas del petróleo y sea el responsable por darle su mejor uso, gastándolas o sembrándolas.

Lo anterior y especialmente cuando el precio del petróleo es alto y las resultas inmensas, sitúan tantos recursos en manos del Estado que nosotros, los ciudadanos, conciente o inconscientemente, no solo buscamos recuperar lo que podría ser nuestra justa cuota parte de esas resultas sino, preferiblemente, algo mas. En tal sentido la gran mayoría de los venezolanos tenemos rabo de paja y quienes por alguna razón no la han logrado, nuestros muy pobres, tienen por supuesto todo el derecho del mundo de aspirar a tener su propio y frondoso rabo de paja.

La captura de lo nuestro lo hemos buscado vía contratos públicos, Recadi, Cadivi, gasolina regalada, planes tipo Mariscal de Ayacucho, cargos públicos para los cual no somos suficientemente calificados y muchas otras vías, algunas de las cuales pueden ser tan creativas o sigilosas que ni siquiera las conocemos.

Por supuesto el todos tener rabos de paja en un país que funciona es algo muy diferente a poseerlos en un país que no funciona, por cuanto en el primer caso por lo menos podríamos justificar toda la energía, inteligencia, creatividad y combatividad que hemos invertido en su consecución con nuestra chupadera de las medias del cacique de turno.

No obstante lo mas triste es que las resultas del petróleo y que estaban supuestas hacernos unos grandes profesionales, trabajadores, empresarios y ciudadanos, con su centralización en manos del cacique de turno, han terminado por convertirnos en limosneros… ya que limosnero es limosnero independientemente de lo bien que se vista y de a quien le pida la limosna.

A lo anterior tenemos que darle un parado ya, a cuenta del amor que le profesamos a Venezuela y a nuestros hijos.

Ustedes saben que llevo tiempo escribiendo sobre lo grotesco que resultan los precios a los cuales vendemos la gasolina en Venezuela. Pero igualmente saben que igual como ustedes he sufrido del solo pensar que algo de esos aumentos vayan a ingresar a las cuevas donde el gobierno guarda sus otros tesoros y por lo que siempre he sujetado ese aumento a que el ingreso que ello genere se reparta íntegramente por partes iguales y en efectivo entre los ciudadanos.

No obstante necesitando nuestro país con tanta urgencia un gobierno lo suficientemente bueno para que pueda hacer las cosas que debe hacer, en lugar de un gobierno repartidor, tan malo que hasta nos contentamos con las cosas malas que nos deja de hacer, he llegado al convencimiento que no nos queda otra ruta que librarnos de nuestros propios rabos de paja, para así poder retarlos, en nuestro campo de batalla, el de la justicia social y la racionalidad económica.

Ciudadano Cacique de Turno, respetuosamente le informo que tiene usted la obligación de aumentar el precio de la gasolina, que aparte de enviar unos exabruptos señalamientos económicos que estimulan el que se queme para nada, permite además a los que tienen carros repartirse de manera injusta unos inmensos recursos, que hoy pasan de los catorce mil millones de dólares anuales, a cuenta de quienes no los tienen.

Ciudadano Cacique de Turno, respetuosamente le informo que es su obligación de lograr imponer tal aumento de la gasolina sin que el país se le venga abajo y el no hacerlo equivale a una admisión propia que usted no tiene ni el liderazgo suficiente, ni esta calificado para gobernar… con lo que me parece que no le quedaría otra que renunciar.

Y así siempre se lo haremos saber al mundo, cuando alguno de nuestros caciques de turno ande por ahí vendiéndose como líder mundial y echándosela de justo y preocupado por el ambiente. Se le pedirá explicar, en público, lo de los 12 céntimos de dólar por galón de gasolina, cien veces menos que el precio en Europa, así como esa absoluta falta de liderazgo que tiene en su propia casa.

Ciudadano Cacique de Turno, respetuosamente, atrévase y cóbreme los 1.500 bolívares débiles que como mínimo debería cobrarme por la gasolina, si quiere ser justo con los pobres, racional con la economía y responsable con el ambiente… ándale… no sea cobarde.

Amigo compatriota, un rabo de paja personal de diseño exclusivo puede que en ciertos momentos le pueda haber brindado algunas ventajas especiales al que lo luce, pero los rabos de paja masificados, tipo los nuestros, llevados por millones de venezolanos, resultan sencillamente estúpidos y hasta se ven ridículos.

El Universal
Noticiero Digital

24 de julio de 2008

El juramento… de la oposición

Aun cuando la historia evidencia que eso no garantiza mucho, en algún momento, antes que en nombre de la unidad de la oposición votemos todos por el candidato de la oposición que nos toque, deberíamos haberle por lo menos exigido un juramento que tenga un contenido que va mas allá que un "¡Uh ah si se va!" y un "yo prometo ser el mejor conserje". Un juramento dado, no bajo un Samán, encogollado, sino en una notaría pública.

Si no mantenemos encausados a los electos, lo mas probable es que luego se dediquen solo a lo suyo y al establecer aquellos vínculos con el gobierno central que les proporciona una parte de las resultas petroleras, para así poder alimentar a quienes ellos buscan sean sus propios leales agradecidos. El solo hecho de tener un alcalde de la oposición electo, de por si no significa mucho… o hasta puede restar.

Hoy de seguro que hay muchas discusiones con quienes deben sacrificar su candidatura en nombre de la unidad pero por cuanto somos muchos más quienes debemos sacrificar nuestro voto en nombre de esa misma unidad, igual tenemos el derecho de exigir que ello no sea un sacrificio inútil.

Cada quien puede pedir en el juramento lo que a él le parezca conveniente pero he aquí algunos puntos que yo quisiera ver incluidos, en orden aleatorio. Que algunos de ellos excedan el ámbito de una alcaldía no importa, lo que nos importa es saber que podamos contar con el electo para lo necesario.

1. Juro que entre el Estado y el ciudadano siempre le daré el beneficio de la duda al ciudadano.

2. Juro buscar el entendimiento entre el pueblo de Venezuela y extender la mano al lado opuesto sin odios y revanchismos, siempre asegurando el cumplimiento de las leyes para acabar con la impunidad

3. Juro que no aspiro a otra cosa que ser un humilde servidor público y que trabajaré por incrementar la participación de los ciudadanos en las decisiones del país, inclusive hasta lograr que las resultas del petróleo les sean entregadas directamente. Juro no usar mi posición para vender la noción que los funcionarios del Estado son los únicos y mejores sembradores del petróleo.

4. Juro jamás vender como un logro personal mío, aquellos resultados u obras financiadas con recursos que no provienen de mi propio bolsillo. Pura obras, ni una sola valla.

5. Juro apoyar a los más débiles de la sociedad, no por cuanto significan la posibilidad de un voto sino justamente por cuanto al ser los más débiles necesitan el mayor apoyo.

6. Juro creer en que hay algo profundamente injusto y equivocado cuando un activo tan valioso como la gasolina, cuya venta en su valor real podría generar recursos para satisfacer tantas otras necesidades, simplemente se regala a quienes tienen carro.

7. Juro no levantar obstáculos que dificulten que Venezuela se coloque entre los mejores del mundo y mucho menos con el sólo propósito de buscar defender a nuestros rezagados.

8. Mientras el mundo imponga y exija que les respetemos sus ventajas comparativas, muchas de ellas artificiales, juro defender las nuestras; así como a la OPEP que nos ha permitido lograr una mejor valorización de nuestro recurso petrolero no renovable.

9. Juro hacer lo que este en mi poder para entregarle a la ciudadanía toda la información que desee sobre mi gestión, de manera oportuna e inteligible, así como el dar hasta la vida por la pulcritud de los procesos electorales, incluso los revocatorios.

10. Juro que no existen otros acuerdos que me impidan cumplir con este juramento y estoy conciente que de no cumplirlo, merezco ser revocado… por mis propios electores.

El Universal
Noticiero Digital

17 de julio de 2008

Grotesco

Si un presidente, durante una cadena de televisión introdujera un dedo en su nariz y después de escarbar un rato, en cámara se comiese lo encontrado, todos nos revolveríamos en asco por lo grotesco del acto, aun cuando a la hora de la verdad, aparte de mostrar una gran falta de cultura y refinamiento, lo anterior no tenga un significado muy trascendental.

No obstante, suerte la nuestra que lo anterior no ocurre y lo cual se debe íntegramente a que en algún momento la sociedad a través de la mensajería de los padres, educadores y amigos, le logró transmitir a quien llegaría ser el presidente de turno, que eso simplemente no se hace.

Pero qué haríamos quienes sentimos una repulsa nata por ese acto si tuviésemos que vivir en una sociedad de come-mocos, donde a todos eso le parece algo muy normal y nadie cuestiona la costumbre. ¿Horrible eh?

Pues bien, algo similar me está pasando, no por lo de unos mocos, sino por algo inmensamente más grotesco e inmensamente más perjudicial para la sociedad, lo de la gasolina regalada.

El que ciudadanos educados y pensantes, en el mundo de hoy, no sean capaces de entender el mal que desde toda perspectiva se le causa a nuestra Venezuela por vender en el país a precio regalado algo tan valioso como lo es la gasolina en la actualidad; y hasta desarrollan argumentos ridículos para justificar tal nefasta política pública, eso me resulta sencillamente grotesco.

Además, vivimos en un país donde a profesores universitarios, lideres empresariales, comunicadores, grandes intelectos les parece algo perfectamente normal el regalarle el valor de la gasolina a quienes tienen un carro mientras que, al mismo tiempo, ante una sugerencia de entregarle las resultas del petróleo directamente a los ciudadanos para librarnos de la dictadura petrolera argumentan… ¿regalar?, ¿estás loco Kurowski será para que se lo tomen en caña y pongan a las mujeres en estado? ¡Grotesco!

Pues bien, en nombre mío y en el de los tantos que de una u otra manera apoyan mis argumentos, permítanme recordarles a quienes se puedan creer elite que cada vez que sienten una repulsa por algún acto presidencial, los responsables de aquello son ellos mismos, por su falta de voluntad de querer entender y querer transmitir a sus alumnos, hijos, amigos o presidente de turno el sencillo mensaje de que "eso simplemente no se hace".

¿Llegará el día en que la sociedad sea capaz de dar unas buenas clases de responsabilidad social e imponer sanciones sociales a quienes la violen y así se gane el derecho moral de quejarse del presidente de turno? ¡Dios lo quiera!

Si ustedes no son capaces de reclamar que se les entregue las resultas del petróleo para ustedes sembrarlas, y aceptan que siga el regalismo salvaje de las benevolencias presidenciales… ¿entonces de qué se quejan ustedes mis compatriotas?

Si ustedes no son capaces de responderle a un presidente que la soberanía se ejerce haciendo lo que se debe hacer y para nada como lo dicho por el de ahora, que no aumenta la gasolina para evidenciar la soberanía… ¿entonces de qué se quejan ustedes mis compatriotas?

¿Y que les podría haber dicho todo lo anterior con mayor finura? Pues no, el tiempo para eso ya pasó. Si quieren, guarden el artículo, atrévanse a que sus hijos lo lean en unos años y luego hablamos.

Y no crean que con esto quiero sugerir que otras naciones no tengan sus propios asuntos grotescos… ¡no!, para nada, abundan, solamente que, aquí y hoy, se trata de resolver algunos de los nuestros.

El país que queremos no debemos buscarlo donde lo perdimos sino donde queremos encontrarlo.

10 de julio de 2008

Con rumbo fijo al precipicio

¿Y qué si nuestro Simón Bolívar, aparte de todo lo grande que ya sabemos que fue, hubiere además sido el Warren Buffett de su época y habiendo con gran tino comprado unos campos petroleros en Texas hubiese legado sus resultas a sus compatriotas venezolanos y que a cuenta de tal herencia estuviésemos recibiendo cada uno de nosotros en estos momentos 350 dólares mensuales? ¿Habría algo malo o amoral con ello?

Y si en tal caso se apareciesen unos políticos y nos quitan esos $350 dólares a todos los venezolanos, hasta a los más pobres, con la madre de los impuestos recesivos… ¿habría un alzamiento popular basado en esos sentimientos descritos en Venezuela Heroica o nos quedaríamos tranquilos, como dopados, en nuestra Venezuela sumisa?

Digo lo anterior por cuanto eso es justamente lo que ha pasado en nuestro país donde sin existir un registro de haberse debatido o votado el asunto, el Estado simplemente se ha apropiado de las resultas del petróleo, sin más argumentos que un "así son las cosas"… "legados jurídicos de la corona"… habiendo además demostrado no ser capaz de sembrar tales resultas para que generen algo razonable.

En este momento existen tres inmensos y venezolanísimos problemas que obstaculizan cualquier solución económico-política que se le quiera dar al país para salir de las arenas movedizas donde se encuentra entrampado y agónico.

1. Las inmensas resultas del petróleo que le entran al Estado son usadas como instrumento de dominación política y claramente desbordan la capacidad del gobierno para sembrarlas de manera que puedan rendir frutos.

2. La insolencia social de mantener unos precios de gasolina con los cuales aparte de dar las señas económicas completamente equivocadas se transfiere vía la madre de los impuestos regresivos más del 10% del PIB de los que no tienen nada a los que poseen ese titulo de accionista llamado carro que les permite cobrar su dividendo petrolero.

3. Que ni los del gobierno ni los de la oposición que aspiran dirigirnos ni ven el problema anterior ni mucho menos se atreven a fijar posición sobre los dos problemas mencionados y con lo que queda establecido que los unos y los otros no son sino unos quítatetú-paraponermeyos.

Hace poco oímos al presidente devolverse sobre sus propias palabras y anunciar que para evidenciar la soberanía Venezuela no aumentaría el precio de la gasolina doméstica, a lo cual no se ha atrevido ni una sola vez durante su ya muy largo gobierno, pero tampoco oímos la oposición levantar su voz para comentar sobre la falta de soberanía que se evidencia con el no poder aumentar el precio de la gasolina cuando se debe.

En estos momentos, gane quien gane las gobernaciones y las alcaldías en noviembre, parece que Venezuela sólo podrá ir de mal en peor por cuanto se insiste en mantener rumbo fijo hacia el precipicio. ¿A estas alturas ustedes de verdad creen que lo que el país necesita y lo que importa es sólo que los servicios de recolección de basura funcionen?

El Universal

3 de julio de 2008

El mensaje petropolitano

Si un mensaje logra captar el interés de la audiencia su retransmisión está garantizada. Si un ciudadano durante una semana conversa con 10 compatriotas sobre algo y cinco de estos luego hacen lo mismo, con resultados similares, entonces, en diez semanas, se habrá logrado transmitir más de 48 millones de mensajes.

Una conversada del petropolitano Per Kurowski, cédula de identidad número 1.799.580

1. ¿Amigo, sabes que el petróleo después de cubiertos los costos de extracción y las necesidades de inversión generan algo así como 350 dólares por mes por cada uno de los 26 millones de venezolanos?

2. ¿Entiendes que el Estado agarra la totalidad del valor de esos 26 millones de veces 350 dólares mensuales, devolviendo algo de ese monto a quienes tienen un carro, o sea esa herramienta que en nuestro loco país se ha decidido es necesaria para cobrar un dividendo petrolero?

3. ¿Aparte que nosotros ya lo sabemos por cuenta propia, sabes que no hay ni un solo tratado o estudio en el mundo que sostiene que la centralización de las resultas petroleras produce un mejor resultado económico para un país?

4. ¿Estás consciente que por agarrarse esos ingresos el Estado se hace fabulosamente rico sin la ayuda nuestra y eso desequilibra a la sociedad convirtiendo al Estado en un arrogante engreído y nos reduce a los ciudadanos a ser para el cacique de turno unos simples chupamedias, o hasta un estorbo?

5. Pues bien, nosotros, los petropolitanos, somos un grupo de venezolanos que después de casi 100 años de haberle permitido al Estado agarrarse las resultas petroleras, con tan pobres resultados, consideramos que ya llegó la hora para ejecutar el único acto de verdadero significado revolucionario en nuestro país, el de entregar las resultas del petróleo directamente a los ciudadanos.

6. Nosotros, los petropolitanos, estamos 100% seguros que si logramos generar una suficiente presión del soberano podemos vía un referéndum obligar a modificar nuestra Constitución para conseguir lo anterior así sea en contra de la oposición de todos los políticos quítatetú-paraponermeyos, quienes sólo buscan ponerle la mano a las resultas, vendiéndonos una y otra vez su cuento de "ahora sí sabemos".

7. Nosotros, los petropolitanos, estamos 100% seguros que se puede lograr la distribución de las resultas mediante un sistema completamente transparente y del cual no cabría ni la más mínima objeción social.

8. Nosotros, los petropolitanos estamos 100% seguros que con el transcurrir del tiempo las resultas del petróleo, manejadas directamente por los ciudadanos producirán resultados inmensamente mejores para el país que seguir con el sistema actual.

9. Puede que un ciudadano desperdicie, una, dos, o hasta 100 resultas mensuales, pero aceptamos que esa es la única manera como un ciudadano, o su hijo puedan aprender asumir su responsabilidad. 10. Amigo, ayude a nuestro grupo de petropolitanos a convertir a los venezolanos en los mejores sembradores de petróleo del mundo.

Y yo... cédula… teléfono… @... dejo aquí una constancia por escrito de haber recibido el mensaje, de gustarme su contenido y del compromiso con mis petropolitanos para retransmitirlo, hasta mucho mejor que Kurowski, ayudando así a lograr el objetivo final de una patria mejor.
El Universal
Noticiero Digital

26 de junio de 2008

De Arnold para Venezuela

Yo, Arnold Schwarzenegger, por algunos conocidos como Terminator y por otros como el detective en el kinder, como gobernador del estado California, en tamaño la séptima economía del mundo, mediante esta me dirijo a todos los ciudadanos venezolanos para exponerles lo siguiente:

Mis representados en California están sumamente molestos con los altos precios del petróleo; algo que supongo no requiere de mucha explicación.

Igualmente están muy molestos con la exagerada fluctuación de tales precios (en lenguaje fino volatilidad) por cuanto cuando son bajos los tientan a comprarse unas Hummers que luego les cuestan un ojo de la cara, mientras que cuando los precios de la gasolina son altas caen con unos carros híbridos, que cuestan más y de los cuales existen ciertas dudas tecnológicas, para luego, cuando los precios del petróleo vuelven a caer, quizás dejarlos quedar como unos alarmistas ridículos.

Finalmente, la comunidad que represento, conocida como ambientalmente responsable, se encuentra también muy alarmada con la actual propuesta de nuestro gobierno central de iniciar extracción en áreas de alta sensibilidad ambiental, especialmente por cuanto sabemos que hay otros lugares en el mundo, como en Venezuela, donde el hacerlo no tendría el mismo impacto ambiental negativo.

Entendemos que ustedes también enfrentan problemas relacionados. Cuando los precios petroleros son altos, les resulta difícil planificar y disfrutar completamente de la bonanza al saber que todo eso puede cambiar; como también es difícil invertir fortunas desarrollando petróleo para que de repente, si caen los precios, quedar como desnudos en un campo de no nudistas, cosa poco agradable.

Actualmente a Venezuela le ingresa por resultas netas del petróleo algo así como 350 dólares por cada uno de los 26 millones de Venezolanos y los cuales son entregados directamente al gobierno central. Los únicos de ustedes que logran cobrar algo de esos ingresos son quienes tienen un carro y consumen unos 480 litros de gasolina por mes, algo así como 4 tanques de Hummer y sabemos que la mayoría de ustedes le encuentra poco del queso bueno a la tostada que tales ingresos justificaría.

Por supuesto, el Gobierno de Venezuela que mensualmente recibe 350 dólares de cada uno de los 26 millones de venezolanos tiene más ingresos de los que puede manejar; especialmente cuando además les sigue cobrando impuestos para que no se den cuenta que con el petróleo debería tener suficiente y en tal sentido no tiene mayores incentivos para aumentar la producción… excepto quizás para regalársela a otros. En otras palabras, si bien a ustedes un dinero les podría caer bien, a su gobierno eso no le importa.

Todo lo cual me lleva hacerles la siguiente propuesta: acordemos entre ustedes y nosotros un precio razonable para el petróleo, por ejemplo que en lugar de ser el precio del día en el mercado sea el precio promedio de los últimos cinco años, y luego me permiten mandar a empresas de California a invertir para extraer dos millones de barriles de petróleo diarios, a un costo vigilado entre las partes, y yo, gobierno de California, me comprometo a depositarles la cuota parte que les toca, a cada uno de ustedes los 26 millones de venezolanos, en la moneda y en la cuenta que cada quien me indique.

¿Y por qué se los propongo directamente y no a su gobierno? Digamos… que es una cuestión de confianza… Saludos, su pana Arnold.

Posdata de Arnold: Ustedes saben que yo no soy socialista pero, francamente, con esos precios de la gasolina que tienen en Venezuela, su presidente tampoco parece serlo. Yo diría que como socialista se muere de hambre, pero, como Terminator, quizás a él le irá hasta mejor que a mí.

Pregunta de Per Kurowski: Compatriotas, nosotros, los verdaderos accionistas de Pdvsa ¿qué hacemos si recibiésemos una carta tal de Arnold? ¿Perderíamos esta oportunidad sólo a cuenta de permitirle a los gobernantes de turno tener el derecho a seguir malgastando nuestras resultas petroleras?
El Universal
Noticiero Digital

19 de junio de 2008

Las focas y la payasita-dominatrix

Se inundo el espectro de opiniones con comentarios sobre un supuesto cambio de 180° en el rumbo de chávez. En lo que a mi me concierne, nada de eso, ya que para todos los fines prácticos, ahí sigue chávez igualito, sentado con la chequera de nuestras resultas petroleras, por lo que cualquier movimiento solo debe interpretarse como una rotación entre las focas que lo aplauden esperando que con eso se han de ganar un favor presidencial durante el reparto de los pescaditos.

Las resultas petroleras son nuestras y de solo tener un poco más de respeto por nosotros mismos, hace tiempo que con nuestros votos ya hubiésemos ordenando que tales resultas se nos fuesen entregadas por completo y que nuestros gobierno se limiten a gobernar con los recursos que nosotros le hagamos llegar por la vía del pago de impuestos… igualito como lo hacen absolutamente todos los países que han logrado un desarrollo de primera.

Permítame ser lo más claro posible. Ustedes habrán leído que existen quienes obtienen un disfrute sexual subyugándose a otra persona, algo frecuentemente ilustrado con la presencia de una dominatrix que tiene a sus pies, lamiéndole sus botas, a quienes están dispuestos a someterse a todo tipo de vejámenes e humillaciones. Igualmente estoy seguro que conocen a esas simpáticas payasitas que animan las fiestas de los niños repartiendo regalitos.

Pues bien, en Venezuela, en época de altos precios petroleros, quien controla las resultas del petróleo termina siendo en efecto una raro engendro entre payasita de piñata con dominatrix y que, dueño absoluto de la piñata y del látigo petrolero, le va entregando poco a poco los regalitos o los latigazos a quienes el quiere y como a él le da la gana, aún cuando por supuesto también hay entre los invitados algunos quienes tienen la habilidad de colearse y apoderarse de gran parte de los regalos sin que el presidente se de cuenta. Esto, amigos, no es de país serio.

Necesitamos dejar de someter al país a un sufrido proceso de repartición de las resultas petroleras, que dependa de los favores de quien esté en el gobierno, no solo para librarnos de ese payasita-dominatrix sino también para librarnos de esa creencia de que vivimos en una piñata en lugar de vivir en una nación donde los ciudadanos tienen la obligación de sembrar su futuro y no solo de esperar la cosecha. Para ello, nada mejor que establecer un simple sistema mediante el cual se le entrega las resultas del petróleo a cada ciudadano.

Y de nuevo ya oigo los gritos de quienes consideran esta propuesta “amoral” y de quienes antes de atreverse hacer cualquier cosa quieren evidencias contundentes de que aquello vaya a funcionar.

¿Amoral? ¡Para nada! 3 millones de barriles diarios a 100 dólares neto por barril representan 350 dólares mensuales por a cada uno de los 26 millones de venezolanos. No hay Biblia o tratado económico o político alguno que prescriba que entregarle 350 dólares mensuales a cada ciudadano sea peor que entregarle 26 millones de veces 350 dólares mensuales al payasita-dominatrix de turno. Amoral y asocial es robarle 350 dólares a quién no tiene nada.

¿Que eso vaya a funcionar en un 100? ¿Qué se yo? Lo único cierto es que lo actual no sirve y que estamos urgentemente necesitados de un gobierno dispuesto a trabajar para nosotros con lo que nosotros le pagamos en lugar de ser gobernados por quienes además tienen la osadía de insultarnos anunciando la pocas obras ejecutadas como hechas por ellos. Venezolanos, atrevámonos a sembrar el petróleo…nosotros mismos. Les ruego…no eduquemos nuestros hijos a ser focas.
El Universal
Noticiero Digital

5 de junio de 2008

¿Herederos de Bolívar?

Actualmente cuando cada litro de nuestra gasolina es vendida por el Estado en una gasolinera venezolana en 3 céntimos de dólares y siendo su valor internacional el de 75 céntimos esto equivale a regalar 72 céntimos de dólar por litro o sea BsF 1,55 por litro.

Al llenar una Hummer bolivariana su tanque de 121 litros y cortesía de este extrañísimo socialismo tropical que vivimos, su dueño se lleva un regalito de BsF 187, algo así como el salario mínimo semanal, sin ninguna contraprestación, libre de polvo, paja e impuestos sobre donaciones presuntas. El dueño de un Corolla con su tanque de solo 50 litros, se lleva de regalo el equivalente a dos días de salario mínimo, BsF 77.

Por cuanto una Hummer gasta como 1 litro de gasolina cada cuatro kilómetros, un viaje ida y vuelta de Caracas a Valencia implica un regalo del Gobierno al dueño de la Hummer de BsF 124 mientras que el dueño de un Corolla, por rendir ese carro 12.7 Km por litro, recibe solo BsF 39 por el mismo recorrido.

Digo todo esto por cuanto oí a chávez decir que en el país existe una Contraloría Social y me pareció que a ésta le podrían interesar estos datos, especialmente considerando el hecho que muchos, o por lo menos la mayoría de nuestros pobres no poseen el carro necesario para llevarse sus regalitos.

Digo todo esto por cuanto una filial de Pdvsa, de acuerdo a la página Web de nuestra grandiosa empresa petrolera, anuncia ahora la venta en "carnicerías socialistas" de carne de primera y de pollos a BsF 11,72 y BsF 6,90 el kilo respectivamente y de aplicar una política de precios consistente con el de la gasolina, deberían vender la carne a BsF 0,47 el kilo y el pollo a BsF 0,28, o menos.

Actualmente con un precio por el petróleo que debe producir un neto de $100 por barril y con una extracción petrolera que de acuerdo al Gobierno ronda por los 3 millones de barriles diarios esto permitiría entregarle, a cada uno de 26 millones de venezolanos, 350 dólares mensuales o BsF 752.

Ahora bien de extraer los 5.8 millones de barriles que anuncia Pdvsa en su pagina Web y de lograr venderlos para que quede un neto de 200 dólares, algo bastante factible según los caciques rojos, entonces estaríamos hablando de la posibilidad que cada venezolano recibiese 1.350 dólares mensuales, o BsF 2.900, digo para el caso teórico que algún día nosotros los venezolanos decidamos que somos más capaces de darle un mejor uso a esas resultas que el gobierno de turno.

¿Podrá llegar ese día? No estoy seguro. Por las tantas respuestas que recibo regañándome por lo "amoral" de sugerir repartir las resultas del petróleo por igual entre los venezolanos y prefieren que sigan siendo repartidas de acuerdo a la voluntad del supremo cacique supremo, la mayoría de los venezolanos somos:

a. Unos vivos, buscando quedarnos con más que nuestra cuota parte de las resultas, así tengamos que humillarnos y arrastrarnos en el camino.

b. Unos estúpidos, creyéndonos el cuento que la cara actual, de hoy en adelante; la próxima cara nueva y fresca, la próxima cara experimentada, o la próxima cara de experto sabiondo que nos hable bello, sí sabrá manejar bien las resultas del petróleo, o por lo menos mucho mejor que nosotros los ciudadanos.

c. Unos cobardes, por no querer aceptar la responsabilidad de sembrar nuestras propias resultas petroleras y con ello correr el riesgo de no tener a quien echarle la culpa si fracasamos. Por solo tener nuestro "pagapeo" estamos dispuestos a pagar con nuestra libertad.

d. Un maluco cóctel tropical de todo lo anterior.

¿A cuál de los anteriores pertenece usted? ¿Qué somos herederos de Bolívar? ¡Yo te aviso chirulí! Los verdaderos herederos de Bolívar estarían ocupados liberando a su patria de la tiranía de la chequera de las resultas del petróleo.

29 de mayo de 2008

La torta de chocolate

Había una vez un municipio que por razones y consideraciones de naturaleza inexplicable recibía todas las semanas una torta de chocolate, a veces inmensa, a veces no tan grande.

Desde tiempos inmemorables, a cuenta de un "así son las cosas", le tocaba al alcalde repartir la torta, por lo que todo el mundo intuía que para vivirlas bien en el municipio, convenía estar en las buenas con el alcalde; así como todo niño con sueño de grandeza soñaba con ser alcalde, El Repartidor de la Torta de Chocolate.

En aquellas semanas cuando la torta recibida era pequeña y no alcanzaba para mucho más que para la familia y los amigos íntimos del alcalde pues no había mucho alboroto... pero ay la que se armaba cuando la torta venía de grande a inmensa.

Para comenzar, apenas la torta pasase de cierto diámetro, eso significaba que el alcalde se sintiese más importante de lo que de ello cabía en él y reuniese a la ciudadanía todos los días en la plaza para anunciarles sus magníficas estrategias de distribución y a las cuales, todos, interrumpiendo sus labores cotidianas, diligentemente acudían, por si acaso mandaban hacer una lista de ausentes.

Y que discursos más bellos. "Ciudadanos, saben que poseo la capacidad, la sabiduría y la inmensa voluntad de sacrificio necesaria para repartirles esta torta de chocolate para que cada quien reciba justamente lo suyo, el gordo, por gordo, menos y el flaco, por flaco, más. ¿Que les parece?" Y le respondían los ciudadanos "¡Viva, viva nuestro noble Alcalde!".

Además, como a la hora de los resultados lo del reparto jamás resultaba y por cada semana que pasaba había en el municipio más obesos y más raquíticos, no obstante sofisticados mecanismos distributivos tales como "todos quienes se creen flacos pónganse la camisa de este mi color, para así mejor identificarlos"… los ciudadanos tuvieron que abandonar por completo algunas labores de importancia, para dedicarse a la tarea más prioritaria de todas, la de conseguir quien de verdad supiese repartir. En eso transcurrieron décadas tras décadas… no siempre mansas.

Pero, un día, en la plaza, durante una locuacidad del alcalde de turno, a un niño, sin que jamás se sabrá el porqué, se le oyó preguntar "¿Mamá y por qué no se reparte la torta en pedacitos iguales cuando llega y así nos ahorramos todos todo esté fastidio?". Silencio sepulcral... ¿herejía?... la mamá del niño sin encontrar donde esconderse imploraba su "no sé que le pasa, a lo mejor una indigestión, por comer demasiada torta, o una baja de azúcar, por falta de torta… sea lo que sea, les prometo esto no volverá a pasar".

Pero el buen daño ya estaba hecho. La idea de repartir la torta en pedacitos iguales, cada quien su propio alcalde, para luego cada quien negociar con los vecinos lo que le sobrase o le faltase de torta, aun cuando sonaba algo tan prohibitivamente atrevido, quizás hasta amoral, "¿qué dirá el cura?" también sonaba tan deliciosamente atractivo que se le metió bajo la piel a muchos, donde comenzó a germinar.

Por supuesto todos los aspirantes a alcaldes, o a ayudantes de alcaldes, se horrorizaron ante lo ocurrido ya que, sin el derecho a repartir la torta, el ser El Alcalde, o un Ayudante jamás sería lo mismo.

Y no solo los aspirantes andaban preocupados. En las televisoras del municipio hubo reuniones de emergencia. "¿Podrá eso afectar nuestro concurso 'Una cara fresca para la alcaldía'? ¿Quedará obsoleta nuestra programación centrada en el cómo evitar poner la torta repartiendo la torta? ¿Perderemos audiencia, anunciantes? ¿Qué rayos hacemos? ¡Qué confusión!... Así que, por favor, todos, mientras... ¡ni pío sobre lo de ese niño!"

¿Y el niño? Muy bien, cada día peor: "Mamá. ¿Por qué se quejan tanto de este Alcalde, y que dizque ha regalado la torta a otros?… ¿No era suya acaso? ¿Acaso no se la regalamos nosotros primero?

22 de mayo de 2008

¡Repartamos con confianza la confianza!

Imagínense dos países, uno en el cual cada uno de los 26 millones de ciudadanos reciben de 200 a 400 dólares mensuales por concepto de su participación en las resultas de liquidar el petróleo y otro en el cual todos esos ciudadanos, entre quienes hay muchos que no tienen nada de nada, le entregan todas esas resultas a un cacique para que se los siembre y administre. ¿Cuál de los dos países tiene los ciudadanos más cuerdos y responsables?

Ustedes saben que desde unos meses acá he osado proponer que después que Pdvsa haya satisfecho sus requerimientos de inversión se repartan todas las resultas del petróleo directamente entre los ciudadanos venezolanos, en partes iguales, en efectivo y sin condiciones. Por supuesto que esa idea no es fácilmente asimilable por unas mentes domesticadas para de forma paradigmática creer que el repartir dinero es malo y que exponerse a tales tentaciones, llevaría al país al derrumbe moral... igual como yo también una vez lo pensaba.

Lo triste para mí no ha sido tanto el que no me hayan aceptado la propuesta de inmediato gritando vivas y sacándome en hombros como el gran descubridor del desnudo rey, sino que tantas de las respuestas que he recibido evidencian la profunda desconfianza que existe en el país, entre todos sus ciudadanos. El 99% de los que se oponen y en eso no se diferencian si son chavistas o se consideran de oposición, lo hacen explícitamente sobre la base de que "el venezolano es una mierda y no se merece esa confianza". Algunos hablan de "los ricos aprovechadores de mierda" y otros de "los pobres aprovechadores de mierda".

Una nación es un conjunto de personas que viven en un mismo territorio, comparten una serie de elementos comunes y están gobernados por una misma estructura política. En tal sentido les hago la siguiente pregunta: ¿Puede existir una nación si el principal de esos elementos en común es la desconfianza entre los ciudadanos compatriotas? ¡Difícil! Que tontería el discutir referéndum autonómicos, en un país donde cada ciudadano se comporta como un ente autonómico.

Pocos pueblos se ufanan de manera tan exagerada y hasta cursi sobre su nacionalidad como lo hace el venezolano, lo cual revela su angustia de no pertenecer a una verdadera nación, a menos que alguien sinceramente crea que nuestro "sálvense quien pueda" califique como tal. Por los caminos que vamos en algún momento nuestra Venezuela está condenada a desaparecer en las arenas movedizas de la desunión y lo cual es una tragedia para todos quienes recordamos haber vivido en una nación donde la principal fuente de orgullo era justamente el ser compatriota de los venezolanos.

Las resultas del petróleo, especialmente durante una época de altos precios, hacen del ciudadano para el gobierno de turno, un molestoso innecesario; mientras que la centralización de las resultas petroleras en el Estado, convierte a todos los ciudadanos en competidores por la tajada. Todo ello conspira en contra de la unidad nacional, por lo que antes de perder tiempo buscando un gobierno en quien confiar, lo que necesitamos es recuperar la confianza entre nosotros los ciudadanos.

En tal sentido, para salvar nuestra nación, sugiero que nos entreguemos a cada quien una parte igual de las resultas del petróleo, como símbolo de amistad y confianza. Con ello lograríamos también que el gobierno gobierne para nosotros, con los recursos que nosotros aceptemos pagarles en impuestos.

Aparte de dejar el petróleo en el subsuelo para siempre, tal alternativa parece ser la única manera de como lograr eliminar de entre todos nosotros, a nosotros los "aprovechadores de mierda", seamos ricos o pobres.

El Universal
Noticiero Digital

15 de mayo de 2008

Educar... ¿en qué país?

El recurso económico más valioso con el cual cuenta el recurso más valioso de Venezuela, sus ciudadanos, es en este momento el petróleo. El instrumento más importante para educar a la ciudadanía sobre como usar ese recurso no renovable llamado petróleo, es justamente la educación.

Aun cuando hay algunos buscando imponer un currículum educativo rojo-rojito y otros llamando a una rebelión pacífica en contra de esta, ambos lados lo hacen sin antes haber definido con exactitud que país queremos.

Una cosa es un país donde le entregamos todas las resultas del petróleo al Estado y le pedimos a este que por cuenta nuestra las siembre, para luego sentarnos a esperar o cosechar o quejarnos y otra cosa, muy distinta, es un país donde se le entrega tales resultas directamente al ciudadano diciéndole "salga a sembrarlas con cuidado para usted, su familia y su país, por cuanto un día no habrá más de ellas".

En el primer país hay dos carreras básicas, la del quítatetú-paraponermeyo, cuyo objetivo es formar agarradores de chequera con ciertas cualidades mínimas para distribuir las resultas petroleras; y la del chupa-medias, la cual busca desarrollar la experticia que asegura la máxima tajada de las resultas. Por el contrario, en el segundo país, hay la necesidad de ingenieros, agricultores, expertos en turismo y todas esas profesiones mediante las cuales un ciudadano construye familia y país.

Además la educación no se da sólo en colegio, liceo o universidad, sino comienza por casa. La semana pasada cuando de nuevo escribí sobre esa vergüenza de política pública de estar regalando la gasolina, otra vez recibí comentarios del tipo "la gasolina barata es lo único que nos queda y si chávez se la puede regalar a otros también me la puede regalar a mi"; "si los pobres no tienen un carro con el cual cobrar su dividendo en gasolina pues que formen una cooperativa y se compren uno".

Con padres así, incapaces de comprender que a otros países no le hace mal recibir la gasolina regalada puesto que ellos conocen muy bien su valor, mientras que en nuestro país la gasolina regalada nos impide valorarla y de hecho convierte a sus consumidores en cómplices del robo que con ello se le hace a quienes no consumen la misma cantidad de gasolina, resulta claro que el saber qué país queremos también es algo muy necesario para lograr una buena educación en casa.

Por cierto, el hecho que en nuestras iglesias jamás se oigan unas misas de acción de gracias por el petróleo parece indicar que nuestro colectivo religioso también se encuentra necesitado de unos seminarios de reparación. ¿Quién se imagina un país agrícola sin una Iglesia que ruega por y agradece una condiciones climatológicas que permitan una buena cosecha?

Por cierto, como sé que habrán quienes me acusarán de querer educar con el populismo como bandera me les adelanto con las siguientes preguntas.

¿Quién es más populista? ¿El político que no se opone a que el ciudadano reciba su cheque de 200-400 dólares mensuales o quién sostiene que sólo concentrando esos recursos en las manos del Estado (sus manos) se puede lograr el gran país que todos merecen por cuanto, a diferencia de todos los que lo antecedieron, el sí sabe que hacer?
¿Quién es más fácil víctima del populismo? ¿El venezolano que por ser venezolano recibe su cheque de 200-400 dólares mensuales sin hacer nada sólo por cuanto la providencia situó en su país un recurso no renovable como es el petróleo... o el venezolano que no recibe nada en efectivo y por lo tanto necesita creerse las promesas de los políticos?

Amigos, insisto en que el mejor mensaje que puede recibir un individuo para desarrollar conciencia de ciudadano en un país petrolero es: "Aquí están tus 200-400 dólares mensuales que te envía la providencia. ¡Pronto no habrá más así que te toca hacer lo mejor con ellos!".

¿Y lo del gobierno? Bien gracias, con los impuestos que le pagan sus ciudadanos, por cuanto el gobierno se debe a los ciudadanos y no a la providencia.

8 de mayo de 2008

Venezuela y su récord de gasolina

Venezuela tendrá de todo… excepto unas elites responsables. Reflexionemos sobre donde nos encontramos en el caso de la gasolina.

Después de ese 25% de aumento en el precio de la gasolina que se atrevió hacer este gobierno de pacotilla al disfrazarlo como un redondeo producto de la transición de un bolívar débil a un bolívar fuertote, después de casi diez años ejerciendo el poder, la gasolina se colocó, a tasa de cambio oficial, en 4.6 céntimos de dólar por litro.

La sola gasolina, sin distribución, tiene hoy un valor en el mundo cercano a los 70 céntimos y con distribución debe estar cercano a 75 céntimos de dólar por litro... o más.

Algunos países le añaden impuestos hasta del 200% a su consumo y venden la gasolina en 2.25 dólares por litro.

La diferencia entre nosotros quienes menos cobramos por la gasolina y los que más cobran es como de cincuenta veces. Alguien tiene que estar loco de metras. Al comparar la calidad de vida de muchos de quienes la cobran cara tengo la impresión que nosotros estamos más cercanos a ganarnos ese calificativo.

Pregunto: ¿Cómo puede un político venezolano hablar de políticas públicas sin emitir una clara opinión sobre este disparate nuestro?

¿Dónde en la Constitución puede el gobierno encontrar un justificativo para regalar 70 céntimos de dólar por cada litro de gasolina a quien solo tiene la credencial de poseer un vehículo?

¿Donde en la Constitución existe una frase que permita deducir que el gobierno está autorizado a vender las cosas a su antojo por debajo de su valor? Si Alcasa estuviese vendiendo internamente sus lingotes de aluminio en el 6% de su precio internacional… ¿no estarían presos?

Si yo fuese parte de un sindicato de transporte público hace rato que hubiese demandado al gobierno de Venezuela por competencia desleal. Los bajos precios de la gasolina implican que menos gente use mis servicios y que además tenga que sufrir más colas. No hay países donde los dedicados al servicio del transporte publico estén mejor que en los países donde los precios de gasolina son verdaderamente altos.

Si yo fuese un pobre de los verdaderos pobres y alguien me ilustrase sobre lo que está pasando, pasaría a formar parte ipso-facto de una contra-revolución. Pero si para los que se creen unas finas elites tal locura parece no tener significado… ¿quién rayos ilustra al pobre?

Y ni siquiera he mencionado el ambiente sobre cuya protección tantos se dan golpes de pecho.

Cuando uno cuenta sobre lo de la gasolina en el exterior y se les asegura que no es un chiste, comienzan a discernir sobre si los venezolanos somos ridículos, idiotas o vagabundos. Lo más triste de todo es que esa discusión a mucho de los venezolanos les provoca gracia. Pues amigos a mí no… ¡a mí me provoca tristeza y vergüenza!

¿Que no queremos que ni un céntimo más le entre a este gobierno para que lo malgaste? Sin duda… ¿pero qué rayos tiene que ver eso con la necesidad de eliminar la locura? Cobre la gasolina al precio que tiene en el mercado y reparta el dinero a la gente. ¿Imposible? Lo será para el que no quiere.

La venta de la gasolina a 4.6 céntimos de dólar por litro constituye en la actualidad probablemente el acto más grande de corrupción que se haya conocido en la historia, no solo en cuanto a los montos involucrados sino además en términos de número de personas metidas en el guiso… ¿la mitad de los venezolanos?

¿Qué queremos? ¿Qué nos inscriban en el libro de Records Guinness? ¿Para que ellos se sigan burlando de nosotros? ¿Jóvenes de Venezuela, por favor dónde están?

El Universal
Noticiero Digital

24 de abril de 2008

Sí, hablemos de impuestos.

La semana pasada con relación a mi propuesta de entregarle las resultas del petróleo directamente al ciudadano venezolano, para que las siembre y para que tengamos una democracia funcional, un seudónimo oponiéndose a la idea me increpó con: "Todos los ciudadanos están obligados a contribuir con el mantenimiento del Estado de acuerdo a sus posibilidades y para ello existen impuestos directos e indirectos que pechan de diferentes formas a la población".

Estoy de acuerdo, solo que no nos damos cuenta que el hecho de retener el Estado para sí mismo las resultas del petróleo, resulta en uno de los impuestos más regresivos que existen en el mundo. Lo "de acuerdo a sus posibilidades", en nuestro país, es una sádica mueca.

En términos de lo que podría ser si las proyecciones de extracción de petróleo de Pdvsa para el 2012 terminen siendo ciertas, a los precios de hoy, eso le significaría 6.500 dólares anuales a cada uno de los 26 millones de venezolanos. Hagámonos entonces la idea que este dinero estuviese repartido entre los venezolanos y luego se aparece el Estado para quitarnos 6.500 dólares en impuestos a cada uno de nosotros, aun al más pobre. Eso es exactamente lo que pasa en Venezuela, con la sola diferencia que los 6.500 dólares jamás pasaron por el bolsillo del venezolano… sino que se retuvieron en la fuente.

En noviembre de 1998, con el barril de petróleo a 15 dólares, en un articulo en el Daily Journal sobre la corrupción escribí lo siguiente: "En Venezuela más que en cualquier otro país ha quedado evidenciado la total ineptitud administrativa del Estado. Todos los ingresos y nada de resultados. Cuando entonces un organismo, como el Fondo Monetario Internacional viene acá y nos receta, como única vía para salir de nuestros problemas, el que proveamos al Estado con más ingresos aún, pagando más impuestos, para el beneficio no individual sino colectivo de la secta política; ¿estaremos enfrentando una faceta desconocida de la corrupción?".

Imagínense entonces cómo pienso hoy, con el barril a más de 100 dólares. ¿Ustedes saben del porqué el gobierno recoge impuestos hoy? No porque los necesite para gastar, su capacidad de gasto racional hace tiempo que ha sido desbordada, no, lo hace solo para recoger la liquidez causada por su propio gasto, para que no se les desborde aún más la inflación… ¿Es que no hay límites? A los ciudadanos nos han reducido a ser el coleto para recoger tras el Estado.

Resulta casi imposible explicar en el exterior que pueda existir una estatización de las resultas de la liquidación del petróleo en países como Venezuela y México. La mayoría de quienes oyen hablar de ello terminan opinando: "En comunismo lo entendemos, en un emirato árabe lo entendemos… pero, en una democracia el que los ciudadanos se dejen quitar lo suyo así de fácil… ¿cuán gafos pueden ser los venezolanos y los mexicanos? Y no sé qué contestarles.

Y eso que no saben de los impuestos que pagamos a cuenta de los malos servicios públicos que recibimos. Y eso que no saben sobre los subsidios que tantos de nuestros servidores públicos le tienen que pagar al Estado al tener que aceptar trabajarle por un sueldo indigno. Y eso que no han tenido que sufrir la insoportable arrogancia de los que se creen sabihondos y finos solo a cuenta de controlar la chequera petrolera. Compatriotas, calladitos, así entre nosotros… ¿de verdad seremos gafos?

Gafos de toda Venezuela… ¡unámonos! Primero que nos entreguen las resultas del petróleo y luego vemos qué hacemos. Eso de que primero ellos nos quitan las resultas petrolera para ellos luego ver qué hacen, tiene que acabarse ya… a punta de nuestros votos.

17 de abril de 2008

EITI… ¡llame a Venezuela!

La Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva (EITI por sus siglas en inglés) es una coalición de gobiernos, empresas, grupos de la sociedad civil, inversionistas y organizaciones internacionales. La EITI promueve la mejora de la gobernabilidad en países ricos en recursos naturales mediante la publicación y verificación de los pagos realizados por las empresas y de los ingresos fiscales procedentes del petróleo, gas y minerales.

Cuando no existen niveles aceptables de gobernabilidad, los recursos extractivos son causa segura de pobreza, corrupción y conflictos, en lo que se ha dado en llamar la "maldición de los recursos". La EITI busca eliminar estos impactos negativos a través de la transparencia y la rendición de cuenta. La EITI cuenta con el apoyo de un Secretariado Internacional que opera en estrecha colaboración con el Banco Mundial.

Como ciudadano de un país petrolero donde por cada día que pasa poseo menos información sobre las entradas y las salidas de las resultas del petróleo, apoyo iniciativas como la de EITI.

En el 2003/2004 cuando fui director ejecutivo en el Banco Mundial no logré que alguien en Venezuela se interesase por el EITI y más bien tuve tener que observar un serio retroceso en la transparencia de nuestra industria petrolera, hasta llegarse al actual eclipse total.

La semana pasada, esta vez como miembro de la Sociedad Civil, tuve la ocasión de participar en las reuniones de primavera del Banco Mundial y lo siguiente fue lo que les expuse a los representantes del EITI.

"Vengo de una nación que desde 1914 debería haber sido bendecida por tener petróleo pero donde hay demasiado poco desarrollo económico y social como para justificar haber liquidado para siempre tantos de nuestros recursos no renovables.

Somos una democracia, pero para todos los fines prácticos, como las resultas del petróleo son recibidas íntegramente por el gobierno, somos gobernados por un jeque y jequecillos, a quienes les agrada que se les conozca como presidente, gobernadores y alcaldes.

Estamos hartos de los políticos argumentando del por qué debemos votar por ellos y no por los otros, cuando la verdadera división en nuestro país está entre los que consideran que las resultas petroleras son mejor administradas por el jeque y los jequecillos a través del Estado y quienes consideran que los ciudadanos lo pueden hacer mejor y tienen el derecho a ello.

Cuando se me pregunta por qué no cambiamos esta lamentable situación con nuestros votos, respondo que algunos en efecto así lo tratamos de hacer, pero lo cual no es fácil lograr en un país donde al ciudadano se le ha condicionado a esperar que el gobierno le entregue sus regalitos petroleros; que debe chupar las medias del jeque y de los jequecillos; y donde la ciudadanía carece de la suficiente confianza en su propia capacidad.

En tal sentido me dirijo a ustedes para solicitarles lo siguiente:

1. Que hoy, cuando están contemplando un nuevo programa que denominan EITI++, que por favor incluyan en él el requerimiento que por lo menos el 30% de las resultas netas de las actividades de extracción de los recursos naturales no renovables sean distribuidas en efectivo y con mínimos condicionamientos, directamente a la ciudadanía. Por favor, no causen la impresión de estar logrando avances, si sólo boxean con las sombras.

2. Que EITI con el apoyo de los entes multilaterales se dirija a todas las bolsas de acciones y mercados internacionales donde se tranzan instrumentos relacionados con la extracción de recursos naturales y les exija que para hacer operaciones a través de ellas, formalmente deben adherirse a los principios de EITI.

Consideramos las medidas anteriores como mínimas necesarias, seguramente no suficientes, para asegurarle a los inversionistas del mundo que no estén invirtiendo en algo donde no quisiesen invertir; y para fortalecer a los ciudadanos ante el hecho que el jeque y jequecillos no quieren entregar nada nadita del poder que tienen, así sean democráticamente elegidos".

Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva
El Universal
Noticiero Digital

10 de abril de 2008

¡Tabula rasa Venezuela!

¿Y qué si los no alineados, los ni-ni o los decepcionados se dan cuenta que su alternativa no es la de elegir entre el chavismo y una oposición tal cual se conoce, sino entre los que ofrecen gobernar al país sólo con lo que los ciudadanos le paguen en impuestos y quienes prefieren seguir chupando y administrando un petro-Estado? ¿Y qué si convocan al siguiente referéndum?

¿Estaría usted de acuerdo con una reforma constitucional que establezca lo siguiente?

Ordenar al Estado que una vez cubiertas las necesidades de inversión de Pdvsa de inmediato traspase el 30% de las resultas netas provenientes de la extracción del petróleo a la ciudadanía por concepto de su dividendo petrolero. El porcentaje de distribución se aumentara anualmente con un 10% hasta lograr, en 8 años, liberar a Venezuela de esa dictadura petrolera de facto a la cual ha sido sometida desde 1914. Los dividendos de los ciudadanos menores de 16 años serán entregados, con preferencia, a sus madres.

Constituir una Junta Petrolera Ciudadana cuya función será la de supervisar los procesos de entrega de las resultas del petróleo a la ciudadanía para que respondan al mejor interés del ciudadano considerando las realidades macroeconómicas del país. Los miembros de la Junta Petrolera Ciudadana serán nombrados por periodos de seis años por la vía de elecciones públicas. La mencionada junta deberá elegir por lo menos un director en Pdvsa

Ordenar a Pdvsa aumentar el precio que se cobra por la gasolina vendida en Venezuela hasta igualar lo que Pdvsa podría recibir por ella en los mercados internacionales. Tal aumento se ejecutara en el momento que se haya desarrollado un sistema que permita la entrega del dividendo petrolero mensual a los ciudadanos.

Se le ordena asimismo al Estado invertir la cuota parte de las resultas que obtenga por la reducción en el consumo local de gasolina y que liberara capacidad adicional de exportación, en mejorar los sistemas de transporte público.

Se estima que con la entrega del 30% de las resultas incluyendo las provenientes del ajuste en los precios de gasolina y basado en los niveles actuales de extracción y de precios, en la fase inicial se podrá entregar más de 70 dólares mensuales a cada uno de los 26 millones de venezolanos. De acuerdo a las (optimistas) metas de extracción presentadas por Pdvsa para el 2012, con los precios actuales para el petróleo, y el dividendo petrolero repartiéndose íntegramente estaríamos hablando de mas de 500 dólares por ciudadano al mes… y si no hacemos nada… ¡de más de 13.000.000.000 de dólares mensuales al ocurrente de turno!

¿SI o NO?

Amigo no alineado, ni-ni o decepcionado, hágase una idea sobre dónde podríamos estar si desde Zumaque en 1914 hasta hoy hubiese existido un sistema que entrega las resultas del petróleo directamente al ciudadano. ¿Podrían haber llegado unos irresponsables al gobierno? Claro que sí… pero jamás hubiesen durado… eso sí que lo sabemos. Y les aseguro que la suma de las posibles irresponsabilidades de nuestros ciudadanos jamás se hubieren ni acercado a la suma de irresponsabilidades cometidas por nuestros gobiernos. Así que amigos; ni Cuarta, ni Quinta, ni Sexta de lo mismo. ¡Tabula rasa Venezuela!

Por favor, no lea esta propuesta como una puerta de salida para una actualidad desesperante sino como una puerta de entrada para un futuro lleno de las ilusiones que hacen a un país afortunado.

3 de abril de 2008

Prueba de admisión para candidatos

Un candidato que no se atreva responder públicamente a las dos preguntas que mayor importancia tienen para un país petrolero, no tiene derecho a ser candidato… de nadie.

Las dos preguntas a las que me refiero y las cuales increíblemente no se han debatido a fondo y en público en nuestra Venezuela desde que se descubrió el petróleo, hace 100 años y desde que Arturo Úslar Pietri recomendó la "siembra del petróleo", hace ya 72 años, son:

1. ¿Quién debe ser el responsable por la administración y la siembra de los recursos petroleros que se obtienen por la liquidación de un recurso no renovable: el Estado o el ciudadano?

2. ¿Es posible lograr una verdadera democracia participativa cuando el Estado venezolano obtiene tanto de sus ingresos no de los contribuyentes sino por vía de la apropiación de las resultas de petróleo y que con frecuencia lo convierte en rico y poderoso sin siquiera necesitar de la ayuda del ciudadano para ello?

Por cierto, si responden "El Estado" a la primera pregunta y un "Sí" a la segunda les agradecería explicar bien las razones por las cuales un ciudadano como yo no debería considerarlo a Usted, solo otro candidato de nuestra tribu endógena los quítatetu-paraponermeyos.

Candidatos, ¡atrévanse a presentar la prueba de admisión o retiren su candidatura!

Aprovecho la ocasión para hacer una nueva aclaratoria sobre el tema de la privatización ya que cada vez que medio asomo la idea de pasarle al ciudadano la administración de las resultas del petróleo hay alguien que me brinca automáticamente con un muy bien aprendido "¡Ah ya, sabia yo, Usted lo que quiere es privatizar… Fo!".

Amigos, una vez por todas, no propongo, ni quiero privatizar a PDVSA, por lo menos no en el sentido tradicional de la palabra, o sea el de asignársela a algunos pocos intereses privados, por lo siguiente:

A nosotros los venezolanos, los verdaderos dueños del petróleo de Venezuela, nos conviene obtener un margen alto entre el costo de extraer el petróleo y su precio en el mercado y para ello necesitamos de la OPEP.

De no existir la OPEP las fuerzas de la economía, tarde o temprano, nos llevarían a tener que vender el petróleo a un precio equivalente a su costo marginal de extracción mundial y no tiene sentido que lo único que como Nación le podamos sacar a un recurso no renovable como el petróleo, sea el margen entre nuestro costo promedio de extracción y el costo marginal de extracción del mundo. Lo anterior equivaldría a que Microsoft renunciase a sus derechos de propiedad industrial para competir sobre la base del costo directo de reproducir los discos.

Y, en la OPEP, no hay cabida para accionistas privados que puedan correr el riesgo de que los agarren en los aeropuertos del mundo y los manden presos, por estar incursos en actividades ilícitas de cartel.

Además, el solo plantear nuestras alternativa como el tener que elegir entre el Estado o las empresas privadas, es lo que siempre termina dejando al ciudadano sin el chivo ni el mecate.

Ahora bien, si quieren llamar privatización a lo que igualmente pudiese llamarse colectivización, el asignarle a cada uno de los ciudadanos un derecho igual y no transferible a las resultas netas que produzca la liquidación de nuestro petróleo, pues entonces sí estoy con esa privatización o esa colectivización, como quiera que lo quieran llamar.

Por cierto los derechos de la privatización o de la colectivización que apoyo, no son transferibles por cuanto, con lo malo que hemos demostrado ser administrando nuestro país, sería amoral gastarnos hoy todas las resultas que también pertenecen a las generaciones del mañana.

27 de marzo de 2008

Aquí, sentado esperando al hombre nuevo

Ustedes saben que llevo muchos artículos solicitando que se entregue los ingresos netos de la liquidación del petróleo directamente al venezolano; por tantísimas razones pero entre las cuales destacan las siguientes:

1. Que no tengamos que perder esfuerzos peleándonos por la distribución de las resultas, lo que es obvio no tiene ningún valor agregado.

2. Para que el Estado pueda, al obtener su ingreso sólo por la vía de los impuestos cobrados al ciudadano, lograr entender que es para el ciudadano que trabaja.

3. Por cuanto para cumplir la sugerencia de Úslar Pietri sobre la siembra del petróleo ya resulta más que obvio que sea el ciudadano que aprenda sembrar y siembre y no el Estado.

4. Que ciertas proyecciones indican que de seguir igual para el 2012 podríamos estar entregando la cantidad de veinte y seis millones de participaciones ciudadanas individuales por $ 6.500 cada una… a un solo amo y señor… lo cual equivale a la muerte de lo que significa ser un ciudadano.

¿No les suena esto lógico? Pues no para todos y de lado y lado recibo objeciones…algunas hasta rayando en insultos.

Algunos dizque porque no somos suizos y primero debemos ser educados como suizos y otros por cuanto no somos socialistas y primero debemos ser educados como socialistas… por lo que heme aquí sentado, preguntándome, ¿cuánto tiempo debemos de esperar por ese hombre nuevo?

¿Y si es para que el hombre nuevo pueda aprender manejar las resultas de la liquidación de nuestro petróleo por qué no le entregan la bicicleta desde ya? Lo pregunto por cuanto darle una oportunidad de practicar a los candidatos a nuevos hombres antes que los recursos se acaben, parece la mejor manera para lograr un nuevo hombre, especialmente considerando que todos nuestros hombres viejos han desarrollado una dependencia total del esperar que el gobierno les entregue la papa pelada y, si no es así, de culpar al gobierno por ello.

Y si tenemos que esperar al hombre nuevo para hacerle llegar su veinte y seis millonésima parte de las resultas petroleras, ¿cómo podemos justificar la entrega de todas las veinte y seis millones de partes a una sola camarilla de hombres viejos? ¿Acaso somos gafos?

Y si es que repetimos consignas como "El poder para el pueblo" ¿cómo se nos ocurre darle las resultas del petróleo al Estado para solo incrementar su poder?

Y si es que hablamos de darle leche, huevos, pollo, café y de todo al venezolano ¿por qué simplemente no le depositamos los ingresos petroleros en sus respectivas cuentas y que ellos compren lo que necesitan?

De lado y lado también hay mucha confusión ideológica y algunos dizque neoliberales me acusan de comunista, tal como unos comunistas me acusan de neoliberal… lo que solo confirma el hecho de que los extremos se tocan y que en la tribu quítatetu-paraponermeyos hay tanto rojos, azules y descolorados.

Nadie tiene aquí la intención de desarticular al gobierno y puede que todo suene algo revolucionario, pero no somos anárquicos. Todo lo contrario, buscamos articular mejor las condiciones necesarias para lograr un mejor Estado y unos mejores gobiernos.

Si no hay manera de cómo pueda manejarse la transición sin darle lugar a serios problemas para un Estado de librarse del consumo de un ingreso tan adictivo, pues no hay problema. Que nuestros gobiernos nos indiquen cuánto quiere que le entreguemos al Estado y en el depósito en cuenta al ciudadano se establecerá "Dividendo petrolero $ 6.500: Retenido por el Estado para sus gastos operativos $ 6.401: Deposito neto al ciudadano $99"… y a ver si se lo aceptamos.

Acabo de oír a un chávez decir que usará nuestro dinero para comprar una pasteurizadora de leche, o sea, ni siquiera intentó sembrar, va a comprar un árbol ya sembrado. ¡Insolentemente inaceptable!, considerando que el dinero es nuestro y no de él y especialmente cuando todos intuimos que eso no significa que la pasteurizadora vaya a funcionar mejor.

20 de marzo de 2008

¡Abajo la dictadura petrolera!

Amigos, seamos claros, no existen alternativas ni medias tintas. Para chupar el petróleo, o lo hacemos directamente de la generosa mama de la madre tierra o lo tenemos que hacer de la corrompida teta de un petro-Estado. Yo estoy bien claro en mis preferencias.

Uno de los mayores malentendidos de nuestra historia económica surgió cuando Arturo Úslar Pietri en 1936 ¡hace 72 años! dijo que "Si hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica… la necesidad de invertir la riqueza producida por el sistema destructivo de la mina… en sembrar el petróleo" y el imaginario venezolano entendió algo así como que tal siembra tenía que hacerla el Estado. ¡No es así!

Aparte de darle unos datos, hacerle algunas advertencias, facilitarle una bicicleta medio funcional y sostenerle un poco la bici antes de que arranque, no hay manera como un padre pueda ayudar a su muchacho el aprender a montar la bicicleta. Cualquier intento del padre de ir más allá sólo puede impedir que el muchacho adquiera la necesaria confianza en sí mismo, o que se produzca la caída aparatosa de los dos. De esa misma manera, resulta imposible para el Estado entregar un petróleo sembrado…llave en mano.

En estos momentos estamos viviendo la tragedia de ser un país que no encuentra qué hacer con sus recursos financieros; que ni siquiera se atreve a ponerlos a funcionar, por cuanto producirían una indigesta inflacionaria. Si observamos que Venezuela reportó para el 2006 un ingreso bruto nacional por persona de unos 6.070 dólares y que según las proyecciones de producción de Pdvsa a los precios actuales del petróleo, la resulta del ingreso petrolero podría ser de 6.500 dólares anuales por persona para el 2012, queda claro que, dado la estructura actual del país, la brecha entre los recursos obtenidos y los recursos utilizables sólo crecería.

Nos encontramos entonces en un círculo vicioso y del cual sólo podemos salir quitándole al Estado la administración de las resultas de la liquidación de nuestro petróleo, entregándosela directamente a los ciudadanos…así sea inicialmente produciendo inflación.

¿Que muchos de los recursos serán despilfarrados? Por supuesto que sí. Eso forma parte del desarrollo de una nación pero por lo menos ese despilfarro tiene la posibilidad de traducirse en una lección aprendida y no como hoy simplemente en el despilfarro del loco-anterior que ilusamente creemos que lo evitará el no-loco-por-venir. Y digo loco…por cuanto eso es en que irreversiblemente termina cualquier persona a la cual se le entregue una repleta chequera petrolera.

Quitarle al Estado el ingreso petrolero y obligarlo a trabajar sólo con lo que pueda recaudar en impuestos cobrados al ciudadano, como por cierto lo hace cualquier Estado normal que se respeta, no sólo mejoraría las posibilidades de nuestra economía sino además facilitaría la mejor gobernabilidad del país, al eliminarle al Estado ese rol de Gran Distribuidor que tanto lo distrae del cumplir con sus verdaderas funciones.

El lograr lo anterior nos convertiría en sembradores del petróleo; y además nos liberaría de ese yugo que nos tiene disminuidos y que causa que hasta la posibilidad de un aumento en los ingresos petroleros nos produzca tristeza, al intuir que éstos sólo serán usados para humillarnos.

¡Abajo la dictadura del imperialismo petrolero! En un país petrolero no puede existir una democracia real si el ingreso petrolero se centraliza en el Estado. ¿De qué rayos hablan los que se dicen de la oposición? ¿Serán sólo representantes de los quitatetuparaponermeyo?

Una Venezuela sin un chávez, rojo, azul o del color que venga, sólo es posible si los ciudadanos tenemos las agallas de responsabilizarnos por lo que es nuestro, aprendiendo a sembrar nosotros mismos el petróleo, en la ilusionada certeza de que así cosecharán nuestros hijos y nietos un futuro mejor.

El Universal
Noticiero Digital

13 de marzo de 2008

Preguntándole a nuestros intelectuales

En la página Web de PDVSA leemos que esa empresas estima alcanzar una producción de 5 millones 847 mil barriles diarios para el año 2012 con lo cual, de quedar 80 dólares neto por barril, tendríamos que a Venezuela le podría entrar en ese año 170.7 billones de dólares por concepto de la liquidación de este recurso natural no renovable.

Tal monto representaría un ingreso anual de 6.560 dólares para cada uno de nuestros 26 millones de ciudadanos. En tal sentido permítame dirigirles a ustedes, los intelectuales de nuestro país, las siguientes dos preguntas.

¿Que tiene mayores posibilidades de traducirse en mejores resultados para el país, entregarle anualmente 6.560 dólares a cada ciudadano o solicitarle a un Estado liderado por un carlos andrés, un caldera, un luis herrera, un lusinchi, un chávez o un quien nos venga cada seis años que nos administre tales recursos?

¿Que tiene mayores posibilidades de traducirse en una democracia participativa, entregarle anualmente 6.560 dólares directamente a cada ciudadano o solicitarle a un Estado liderado por un carlos andrés, un caldera, un luis herrera, un lusinchi, un chávez o un quien nos venga cada seis años, que nos distribuya esos recursos?

Personalmente respondería tajantemente con un ¡entréguennos nuestros recursos ya!, por cuanto encuentro mil razones a favor de ello y ni uno solo en contra. No solo se me caería la cara de vergüenza al tratar de vender un populismo del tipo "yo puedo administrárselos mejor" sino igualmente estoy convencido que no hay sistema político que no se vuelva una tiranía engreída si tiene esa cantidad para distribuir, sin haberlos obtenido por concepto de impuestos cobrados a ser redistribuidos.

Por supuesto algunos podrían venirme con exquisiteces tales como referirse a la importancia de lograr una importante acumulación de fondos pero, de convencerme de ello, solo sería para sugerir entonces una lotería anual donde a cada uno de 170.700 venezolanos le entregamos un millón de dólares libres de polvo y paja… y ante nada libres de corrupción.

Por supuesto algunos podrían venirme con exquisiteces tales como que no es posible repatriar tanta riqueza sin tener la capacidad productiva que pueda absorberla sin causar inflación pero a lo cual les respondería solo con un "gracias por el dato" y guardaría mis recursos en una cuenta en el exterior como de hecho a veces hace el Estado a cuenta de nosotros.

Por supuesto siempre me habrá quien venga con argumentaciones tales como "de repartir las resultas del petróleo no tendríamos infraestructuras, educación o salud" ante los cuales no me quedaría más remedio de doblarme de risa o llanto dependiendo de quien así me lo argumente.

La pregunta que pudiese quedar en el ambiente es: Si no llegan a ser 6.560 dólares por ciudadano sino menos ¿cuándo vale la pena comenzar a repartir? y a lo cual sin duda respondería con un "¡Hoy!". Con los 580.000 barriles de petróleo que diariamente se reparten gratis en el país y que a 80 dólares por barril representan un valor de 16.936 millones de dólares, de cobrar este valor podemos repartir 80 dólares mensuales a 17,6 millones de niños y jóvenes venezolanos, con lo cual estaríamos ganando desde el primer momento, simplemente por el hecho de lograr un reparto más lógico. Entre el carro y nuestros hijos ¿cómo se nos ocurrió privilegiar el carro?

Pero así solo opino yo y de verdad quisiera saber que responderían los intelectuales de mi país, aún aquellos quienes no confiando mucho en las posibilidades de encontrarle un buen Mesías presidencial para el país les encanta tener un acceso privilegiado a los mecenas que disponen de nuestras resultas del petróleo.

El Universal
Noticiero Digital

6 de marzo de 2008

Apostando al ciudadano

Deseo ayudar a construir una nueva mayoría política en nuestro país, aquella que busca situar los recursos provenientes de la liquidación del petróleo no renovable directamente en manos del ciudadano, de una manera u otra. Hay dos razones fundamentales para ello.

La primera es que concentrar los ingresos petroleros en el gobierno, distrae su atención de lo que un gobierno debe hacer y lo convierte en sólo un distribuidor de recursos, mientras que igualmente el ciudadano, en lugar de trabajar todo el tiempo a favor de su familia y su país, cae en la trampa de buscar mendigarle favores al gobierno de turno.

La segunda razón es que sinceramente creo que 26 millones de venezolanos sabrán mejor que hacer con sus 26 millones de partecitas del ingreso petrolero de lo que un ocurrente de turno pueda inspirarse hacer él solo con todas ellas. Por lo menos, después de haber colocado el ingreso en manos de gobiernos variopintos durante 100 años y haber logrado tan poco, sería lógico y justo darle una oportunidad al ciudadano.

Creo en un Estado fuerte pequeño y eficiente, que apoya y no pisa; por lo que en ningún momento estoy predicando el debilitamiento del Estado, más bien lo contrario, al permitirle dedicarse a lo que debe y eliminarle la distracción que le representa el petróleo. En tal sentido, de llegar a ser insuficientes los ingresos del gobierno que obtiene vía sus impuestos ordinarios, cada uno de los 26 millones de venezolanos deberán asignarle al gobierno, una fracción igual de sus ingresos petroleros.

Reconozco que la tarea no será fácil, por cuanto se ha logrado impregnar la mente del venezolano con la idiotez que el darle una participación directa en la liquidación de sus activos petroleros, equivale a someterlo a un "rentismo" degenerativo donde termina emborrachado buscando poner en cinta a sus mujeres para tener más cuota partes del petróleo. Los que más discretamente expresan lo anterior, lo hacen con un "no somos suizos", sin reflexionar siquiera que mucho "menos suizos" son nuestros gobiernos.

Claro está que toda la clase política se opondrá a lo anterior… sean adecos, copeyanos, chavistas, militaristas, ya que ello le quitaría lo más sabroso para ellos de gobernar a Venezuela y los dejaría en la incómoda situación de tener que gobernar como gobiernan otros gobiernos, de países que no tienen petróleo.

Buscando despertar al venezolano interpelaría al ministro de energía y al presidente. Al primero le preguntaría: "Si en lugar de regalar el petróleo en el mercado interno se fuese a vender en su verdadero valor internacional… ¿a cuantos niños venezolanos le podríamos entregar por intermedio de sus madres un cheque mensual de 80 dólares para que tengan con qué enfrentar algunas de sus necesidades?"

Ante una respuesta del… "cercano a los diez millones de niños y jóvenes venezolanos" me dirigiría entonces al presidente con un: "¿Y qué rayos espera usted para aumentar el precio de la gasolina y entregarle esos cheques a las madres de esos muchachas y muchachos para así ayudarles a enfrentar el aumento de los precios de los productos tan necesarios para que por lo menos haya productos?".

Ahora bien, chávez, no crea que usted pueda aumentar la gasolina y quedarse con los reales. Si busca hacerlo le garantizo una explosión social peor que la del 27 de febrero de 1989… ya que en estos momentos su credibilidad no alcanza siquiera la que tenía carlos andrés.

El Universal
Noticiero Digital