22 de agosto de 2013

La madre de todos los referéndum revocatorios

Firmemos en la madre de todos los referéndum revocatorios… la revocatoria de la chequera con las resultas del petróleo… el epicentro del abusivo poder del Estado Petrócrata que hemos de pulverizar en mas de 26 millones de pedazos. ¡Ayudémonos todos en lograrlo!

Maduro ¿Y nuestros 100.000 dólares?

En la semana, con un soez espectáculo en la Asamblea, se dio uno de los más deprimentes hechos en nuestra vida republicana. Y no me refiero tanto a la vulgar verborrea de quien obviamente anda enfermo, sino a la falta de toda la bancada oficialista de mandarlo a callar en nombre de sus propias dignidades como diputados. Si estos son los diputados nuevos, que han de representar a los hombres “nuevos”, que Dios nos guarde.
Pero, por el otro lado, todos esos diputados nuevos, no son al fin sino como somos todos los demás, unos pobres subyugados que, como débiles seres humanos, nos callamos y nos doblegamos ante la voluntad de quien sustenta tanto poder, como el que reside en esa chequera que contiene todas nuestras resultas petroleras.
Y mis tantos esfuerzos en buscar que los de la clase media cuestionen el mal uso que se le da a nuestras resultas petroleras, y hacer que ellos exijan que éstas les sean entregadas, pueden haber resultado vanos al estrellarse contra esa mala conciencia, que debería haber, de saberse ser quienes más se beneficiaron con la gasolina regalada, los puesticos de trabajitos en la burocracia oficial, y los baratos viajecitos a Paris con dólares preferenciales. 
Y en tal sentido, a quienes verdaderamente debería llamar, a bajar de los cerros, y venirse de los campos, a reclamar SU dinero, en nombre de todos nosotros, es a los pobres de Venezuela.
Y no me refiero a que los pobres bajen y asalten al country club y sus vecindarios, algo con lo cual los políticos siempre han aterrorizado a los pudientes y a la clase media que puede ocurrir, si es que los políticos no les manejan los conflictos; sino que me refiero a que los pobres vayan a Miraflores y a Pdvsa, que son los sitios donde verdaderamente se encuentra el dinero y el poder del país.
2.500 dólares (mínimo), por ciudadano, durante los últimos 10 años, dan lugar para que una familia de cinco miembros fácilmente pueda gritar: “Maduro, en misioncitas y otras gentilezas, la revolución nos entrego un máximo de 25.000 dólares. ¿Donde están nuestros otros 100.000?”
Y que entonces Maduro les explique a esa familia cuánto de esos 100.000 dólares se fue a Cuba, cuánto a Nicaragua, cuánto a Bolivia, cuánto en gasolina regalada, cuánto en cargos burocráticos innecesarios, cuánto en viajecitos presidenciales, cuánto en dólares preferenciales para cachivaches y viajecitos al exterior, y cuánto se le fue en la podredumbre de esa corrupción que es imposible evitar cuando demasiado dinero y poder pasa por demasiado pocas manos. 
¡Suerte Nicolás Maduro! Ni con la ayuda de unos cuantos pajaritos, ni pasándote unas cuantas noches más en el Cuartel de la Montaña consultando, le podrás responder a los pobres, esa pregunta que tanto merecen que se les responda.
Dejémonos de averiguar tanto sobre la inevitable corrupción y hagamos algo verdadero al respecto. Democraticemos por completo la corrupción, y entreguémosle a cada ciudadano su cuota parte de las resultas petroleras, en efectivo, en dólares.
PS. Si hay diputados oficialistas que protestaron el tan soez incidente referido, ahí mismo, en la Asamblea, en su momento, permítamelo saber, para así excluirlos de la lista de quienes con su silencio, o hasta con sus risas, avergonzaron nuestra patria ante todo el mundo.

15 de agosto de 2013

Solo el “populismo” nos puede salvar

Con relación a mi artículo de la semana pasada "No nos merecemos nuestro país", el cual se refería al crimen económico y social que significa regalar la gasolina, en Venezuela, una lectora dejó el siguiente comentario en eluniversal.com.
"El problema Sr. Kurowski: ¿Cómo le explica usted a millones de personas que jamás en su vida han abierto un libro, o han formado parte de un aula universitaria, o han sido criados en un núcleo familiar con valores, que "Tener Patria" no equivale a recibir dadivas de un conjunto de sujetos que les importa un bledo el futuro del país? ¿Cómo les explica que les van a quitar las limosnas que les dan, para cambiárselas por un sistema digno donde quien tiene más recursos es porque ha sembrado el camino, en vez de bajar la cabeza y usar una franela roja e irse a gritar sandeces en las esquinas? ¿Cómo le cambia usted la beca de la gasolina subsidiada?
Ese comentario lo agradezco inmensamente, por cuanto me da la oportunidad de explicar que si bien es una maravilla que los ciudadanos lean libros, se eduquen en aulas universitarias y se críen en núcleos familiares con valores de primera, eso no solucionaría lo fundamental de nuestro problema como nación petrolera.
Ubiquen a los más leídos, los más educados y los de mejores valores del mundo, en un país donde el Estado reciba el 97 por ciento de cuantiosos ingresos por exportación, y más temprano que tarde, todos ellos degeneraran a ser lo que somos nosotros.
Es más, los más leídos, los más educados, y quienes más poseen un sentido de responsabilidad social, se encuentran entre los que suelen dar un paso al frente, cuando se trata de ofrecer sus servicios al Estado para administrar mejor las resultas petroleras. Sus únicos otros competidores para tales cargos, son los más vagabundos y los más ladrones. El ciudadano común no va a ese baile.
En 1963 ocurrió el histórico debate televisado sobre Venezuela y el petróleo, entre Juan Pablo Pérez Alfonso y Arturo Uslar Pietri. ¿Quieren más lectura, educación y valores? Pues ninguno de esos dos grandes intelectuales mencionó el tema sobre quien debería ser el sembrador del petróleo venezolano, dando ambos por sentado que eso era una responsabilidad natural del Estado. Y el debate sobre ese fundamental tema, sigue aún pendiente.
En tal sentido, y después de una década y cientos de artículos solicitando la distribución de las resultas petroleras, así como la eliminación de la gasolina regalada, he llegado a la conclusión que sólo un violento "populismo", uno que logre que todos reclamen su cuota parte de resultas petroleras, en efectivo, al vivo grito del "¡Denme mi dinero!", puede derrumbar ese poder excesivo del Estado que tanto obstaculiza nuestras posibilidades de ser nación y patria buena.
El "¿Dónde están los reales?" de Luis Herrera, si bien le ganó la presidencia, no tuvo significado alguno para el país, puesto que los reales siguieron en el mismísimo lugar donde siempre se pierden.
Y coloco "populismo" entre comillas, puesto que mayor populismo entraña todas esas ofertas de administrar y multiplicar maravillosamente las resultas petroleras, que el simplemente entregárselas a los ciudadanos.
En fin, el reclamar tú tu dinero de las resultas petroleras, es tú hacer patria. Así que amigos... ¡Hagamos patria ya!
PS. Leí que BCV multará y excluirá del Sicad a los "falsos viajeros". País de locos el nuestro, en el que se multa a quienes se quedan en el país y se premia a quienes viajan.

8 de agosto de 2013

No nos merecemos nuestro país

Cuando se reflexiona sobre la maravilla que merece ser nuestro país, con todo lo que Dios le ha legado, y observamos el que tenemos, francamente no es difícil llegar a la conclusión que lamentablemente nosotros, los venezolanos, no nos merecemos Venezuela.
La semana pasada escribí sobre el crimen económico y social que significa regalar la gasolina en el mercado nacional. Y por muchos de los comentarios que nuevamente recibí, sé que debo insistir en el tema.
Por ejemplo: "Es la parte que me corresponde por la renta petrolera". ¡Qué tontería! Imagínense ustedes como accionistas de una empresa cervecera y recibir todos sus dividendos en cerveza, y sin poder revenderla. A Usted le corresponde una "renta" pagadera en efectivo, y no en gasolina, eso es a menos que todos nos dediquemos, legalmente, a exportar gasolina.
La diferencia entre quien quema cuatrocientos litros de gasolina mensuales en su carro, y quien efectúa un contrabando de extracción por la misma cantidad para obtener unos doscientos dólares, es simplemente leguleya. De hecho, el que contrabandea la gasolina puede muy bien estar ejecutando una actividad económica más eficiente que el que la quema en colas, y en consecuencia cumplir una función más patriótica.
Si por falta de piso político y voluntad de liderazgo nuestros gobiernos no se atreven aumentar la gasolina, pues que por lo menos les entreguen a todos los venezolanos, por igual, unos cupones que dan derecho adquirir una cierta cantidad de gasolina anual al actual precio regalado, y luego permitan que tales cupones sean libremente negociados en Venezuela. Y los que deseen comprar gasolina sin cupones, que la paguen a su valor internacional, más un 30 por ciento.
Y hasta el Fisco haría un buen negocio. Por ejemplo (sin cupones) de venderse la gasolina en Venezuela a un precio equivalente a su valor internacional, y luego regalarle todo lo cobrado por ella a los venezolanos, para que hagan con ese dinero lo que les plazca, Pdvsa y el gobierno recibirían más recursos que hoy, al poder vender en el exterior una gasolina ahorrada a razón de un menor consumo y contrabando.
E igual me escribieron: "Gente de los estratos E y D consultados se oponen al aumento a pesar de reconocer que el precio es muy bajo... hay que tener en cuenta que aunque el subsidio beneficia más a quienes tenemos auto, también beneficia al que no lo tiene por su efecto en el transporte de personas y mercancías"... u otro ejemplo: "He tenido centenares de estudiantes que habitan en la denominada "gran Caracas", que se levantan a las 3 y media de la mañana para salir desde Guarenas, etc., y gastan mucho dinero en sistemas de transporte sumamente precarios... pasan el día trabajando, van a clases en la noche y el regreso es otro verdadero calvario... allí hay que ir con mucho cuidado para no perjudicar injustamente a grandes mayorías de gente desfavorecidas".
A lo cual sólo puedo responder: "¡Qué riñones!" Si los estratos A, B y C no entienden que su deber es explicarle a los estratos E y D cuáles son las verdaderas implicaciones de una gasolina regalada, y más bien parecen explotar el argumento de darle alguito a los pobres para ocultar el recibir tantísimo ellos, tales estratos A, B y C, simplemente demuestran no ser merecedores de su país... como tampoco Venezuela merece tenerlos.
Y ni hablar de merecerse el país quienes aprueban dólares preferenciales para visitar a otros países, en lugar de aventajar al turismo nacional.

1 de agosto de 2013

Un crimen no justifica otro crimen

De un articulista leí: "La comparación con otros países indica que los venezolanos recibimos la gasolina regalada, por lo que sería imperativo aumentar su precio. Sin embargo, no puede justificarse un aumento cuando estamos regalando petróleo y dinero a otros países. Una vez que se suspendan esas dádivas habrá que aumentar gradualmente el precio".
El argumento anterior es demasiado típico nuestro... y una de las razones por las cuales no damos pie con bola en materia de economía o de justicia social.
El hecho que un gobierno sea malvado regalando lo nuestro a extraños, algo que por cierto solo puede hacer por cuanto no le reclamamos lo nuestro, no justifica que algunos de nosotros, los que compramos gasolina, nos apoderemos de un valor que pertenece a todos. El que Paco te robe no justifica que le robes a José.
El regalar la gasolina significa también emitir señales económicas equívocas que distorsionan la asignación de recursos en la economía real, haciéndola irreal. Y eso ocurre especialmente en un país donde existen excedentes de liquidez que presionan sobre la inflación. Explico.
Todos los bolívares que a cuenta del bajo precio de la gasolina permanecen en los bolsillos de sus compradores, siguen disponibles para pagar productos deseados por quienes no compraron gasolina. El pobre, quien necesita un litro de leche, la tendrá que pagar más cara, puesto los compradores de gasolina siguen teniendo sus bolívares, para competir con él por la leche.
Cuando les relato lo de la gasolina en Venezuela a mis amigos extranjeros, socialistas y no socialistas, muchos no me lo creen. Y quienes logro convencer de que es verdad, siempre concluyen en un "pero si eso es criminal". Pues sí, es criminal, como igual de criminal es que un crimen de esa naturaleza, desde hace años, no forme parte del debate político.
Y como igual de criminal es subsidiar el turismo a países extranjeros con dólares preferenciales, mientras que el turismo nacional es castigado con la inseguridad y con políticas que tienen más que ver con satisfacer los egos de ministros, que con necesidades de la industria. El turismo, justamente por ser una de las actividades que mayor significancia económica podría tener en Venezuela, es una de la que más sufre por más atraer la atención de metiches burócratas de tercera categoría.
Otro articulista, después de analizar el endeudamiento del país, la inflación, la falta de inversión extranjera y lo de "La revolución de la lutita amenaza a los países exportadores de petróleo con extracción tradicional", refleja otro de nuestros típicos mareos intelectuales al concluir: "o volvemos al paradigma de la apertura petrolera o no habrá nada que hacer con el inconmensurable crudo pesado que descansa bajo el subsuelo. Hay que dejar el rentismo y la dependencia petrolera".
¡No! Si queremos liberarnos de la dependencia petrolera, no hay porqué regalarle el petróleo a nadie, vía unas aperturas mal negociadas. Mejor es dejar el petróleo bajo tierra, en la espera de venezolanos que merezcan extraerlo.
Y si no queremos liberarnos de la dependencia petrolera, puede que para extraer el petróleo sí tengamos que recurrir a una apertura, esperemos una inteligente. Pero igual el problema del qué hacer con la "renta", o sea con las resultas petroleras, persiste. O mantenemos nuestro modelo de extracción de rentas, ése en el cual los ciudadanos deben chuparle las medias a los caciques y petrócratas de turno, o nos las repartimos.

25 de julio de 2013

Desaten la furia

Ya quisiera yo ver un programa de televisión, en vivo, en el cual se les pregunte a unos cuantos de nuestros ciudadanos pobres, de los que habitan los campos y barrios de nuestro país, sobre cuánto puede haberles significado la ayuda provista por el gobierno, durante la última década, comparado con cuánto era su respectiva cuota parte de las resultas petroleras; y comparado con el valor regalado en gasolina; y comparado con el valor de los subsidios cambiarios, por ejemplo, a quienes viajaron al exterior.
Si hay algunos vilmente engañados en nuestro país, esos son nuestros pobres, puesto que se les ha convencido perder su tiempo en la cola de la vida esperando por algo del gobierno, en lugar de buscárselo ellos mismos... igualito a los que agradecidos aceptan hacer la cola por un producto que escasea, sin incluir en el precio del producto el valor del tiempo perdido.
¿Qué extrañas razones psicológicas privan para que un pueblo pueda ser engañado tanto? Y con ello no me refiero sólo a los pobres. Y tampoco me refiero a que al pueblo le falte inteligencia. He leído suficientes relatos de personas que considero extraordinariamente inteligentes, como Arthur Koestler, para entender cómo no veían lo que estaba frente sus ojos, por simples ganas de no quererlo ver, sólo por cuanto no cuadraba con sus creencias.
Y tampoco me refiero a: "los de la oposición, ellos sí saben", puesto que los que creen que lo nuestro es solucionable con solo cambiar unos "malos" por unos "buenos", están hasta más ciegos que quienes pueden estar intuyendo su "entre los locos de otros y los locos míos, me quedo con los míos".
Y les cito a Edmund Burke, 1729-1797: "Es un error común del pueblo suponer que quienes más se quejan a nombre del pueblo, son los que más se preocupan por su bienestar". Y creo indispensable lograr desatar una furia continua en contra de todos los fariseos-mercaderes-especuladores de la satisfacción de las necesidades pueblo. En otras palabras sugerirles, con firmeza y educación, a todos los Maduro, Giordani, Ramírez y Merentes, de todas nuestras repúblicas, un ¡Cállense la jeta!
En su lugar quisiera ver unos simples supervisores de proyecto constituyente, identificados con todos los colores, con inspiración a ofrecer a todos los ciudadanos proveerlos de unas tarjetas de débito en las cuales, a la 1 de la mañana del primer lunes de cada mes, se les depositaría su cuota parte de las resultas petroleras, con el mensaje: "Venezolano, déjate de confiar en el Estado y confía en ti mismo. ¡Viva la independencia! ¡Viva la soberanía ciudadana!".
Y el Estado, desde ese momento, deberá arreglárselas con lo que les cobra a los ciudadanos en impuestos, y por lo que deberá concentrar su actividad a sus funciones primordiales, entre las cuales está garantizar la seguridad y el libre tránsito por todo el país.
Amigos, Venezuela podrá salvarse en la medida que sepamos elegir nuestros mejores como gobernantes, y en la medida que con mucha furia les exijamos cumplir sus obligaciones básicas de Estado, y que con igual abundancia de furia los limitemos a sólo eso... más nada.
PS. Husmeando por el mundo intuyo que uno de los activos más importantes y más transables en el futuro, será la seguridad ciudadana. Y sueño con que, por ejemplo, nuestra Isla de Margarita se convierta en el lugar más seguro del mundo. ¿Imposible? ¡Qué va! ¿Cuánto vale el trabajo de un policía en una isla insegura, comparado con el trabajo de un policía en la isla más segura de todas?

18 de julio de 2013

La sangre no se derrama por nada especial

En un reciente programa de televisión, un animador, que actuaba más bien como un agitador, extranjero, desde la comodidad de su estudio, sin entender nuestra realidad, presionaba a un opositor, como buscando sangre para animar un reality show, preguntándole repetidamente "¿Es o no es dictador"?
El muerto, aun cuando democráticamente elegido, por lo menos según su concejo electoral, a cuenta de cómo usaba la chequera petrolera, la cual es el instrumento de poder dictatorial por excelencia en Venezuela, ése sí actuaba como un dictador. El actual, el ocupador, el ilegítimo, a quien todo el qué decir y el qué hacer se le dicta, y sólo se le permite elegir qué tejido tricolor ponerse cuando viaja al exterior, como para echárselas de místico, ése podrá ser un títere de dictador, pero no un dictador.
Ahora bien, eso de que le hayamos entregado nuestras resultas petroleras al Estado, para que quienes no les ha costado ningún esfuerzo extraerlas las administren, un absoluto sinsentido, eso sí nos garantiza vivir en una dictadura económica.
La pregunta que nos debemos es: las elecciones, hasta suponiéndolas perfectamente pulcras... ¿son más importantes como el instrumento de todos nosotros para elegir a quienes nos habrán de gobernar, o son más importantes como el instrumento, de unos pocos, para acceder a los poderes que van con el gobernarnos? Y lo pregunto, por cuanto me parece que de una manera u otra, y por cierto no solo en Venezuela, puede haber algo en el proceso democrático que no conduce a que los mejores nos gobiernen. ¿Será que los mejores no están tan dispuestos a negociar sus gobiernos?
Adicionalmente, en condiciones normales, cuando el Estado opera en base a las contribuciones fiscales de sus electores, los elegidos, el día después de las elecciones, siguen debiéndose por lo menos en algo a los ciudadanos; mientras que, en Venezuela, el día después de las elecciones, cuando los elegidos toman posesión de la chequera petrolera, somos los ciudadanos quienes terminamos debiéndonos más a quienes nos gobiernan.
Y esta realidad nuestra significa que los cambios de quienes nos gobiernan, no pasan de ser simplemente unos cambios de protagonistas, de la misma película, con guiones parecidos. Y eso ciertamente le resta fuerza al ímpetu nacional de solicitar cambios por vía de una protesta social. En otras palabras para que una sociedad reclame cambios por vías que puedan ser peligrosas, probablemente necesita sentir que del otro lado del río espera, o un botín, o algo inmensamente mejor que merece arriesgarse.
Por ejemplo si a mí me dijeran que al otro lado del río se encuentra la repartición de las resultas petroleras a los ciudadanos, con lo cual los venezolanos se librarían de la dependencia del Estado, ahí de repente podría justificarse una guerra, ya que ahí sí estaríamos hablando de una verdadera Guerra de Independencia.
De nuevo me enviarán mensajes del tipo "Sólo se gastarían sus resultas petroleras en aguardiente". De nuevo les aseguraré que no. La mayoría sabrá mejor qué hacer con su cuota parte de las resultas, de lo que el Gobierno sabe hacer con todas estas. Y además, aun cuando así fuese, quizás es mejor un país de borrachos libres, que uno con domesticados y subyugados abstemios.
PS. Si te dan un regalo y lo extraes de su envoltura ¿has producido un regalo? Pues no. De la misma manera, cuando extraemos un barril de petróleo, no hemos producido un barril de petróleo.

4 de julio de 2013

Para el mismo cuento, no cuenten conmigo

El 27 de junio, en El Universal, Maxim Ross publicó "La renta petrolera", en el cual adelanto lo que considera debemos hacer con tal excedente:
"1. Que no debe ser repartida, ni directa ni indirectamente,
2. Que tiene que ser colocada en un Fondo de Ahorro y Patrimonio y ser invertido en capacidades productivas de muy alta productividad y con comprobadas ventajas comparativas o competitivas de ‘ranking' internacional,
3. Que un residuo sea utilizado para mantener la capacidad productiva de la industria petrolera según el crecimiento del mercado mundial".
De inmediato me opuse con un comentario y que aquí amplío.
Por supuesto debemos asegurar que la industria petrolera mantenga su capacidad extractiva, así como también la capacidad para frenar la extracción cuando esta no nos conviene, pero... ¿hasta cuándo tenemos que oír los mismísimos cuentos que tantas veces les hemos oído a quienes, de la tribu quítate-tú-pa-ponerme-yo, aspiran administrarnos las resultas petroleras? ¡NO!
Cuando se sostiene que se puede invertir "en capacidades productivas de muy alta productividad y con comprobadas ventajas comparativas o competitivas de ranking internacional", siempre debemos preguntarnos por qué ya no se está haciendo... pues para ello sobran inversionistas.
Es más, si primero reparten las resultas petroleras entre todos los ciudadanos, y luego nos ofrecen invertir en un Fondo, y nos convencen que va a estar bien manejado por expertos, de repente todos desearíamos invertir en ella una parte de nuestras resultas. Quién sabe, hasta yo podría querer endosarlo en cuñas de promoción. Pero, así, a rajatabla, que alguien designado a dedo nos vaya a manejar nuestras resultas, sólo porque dice saberlas manejar, eso sí que ¡NO!, de eso ya tenemos hasta la coronilla... como unos 100 años.
Y reafirmo el ¡NO! por cuanto lo que más transforma al bendito petróleo en un maldito petróleo, es cuando concentra su poder económico en el Estado, lo que nos forma a solo ser unos vulgares subyugados dependientes del cacique y de sus enchufados de turno.
Les pregunto: ¿No basta ya con que seamos tan dependientes del petróleo, para que también tengamos que ser dependientes del Estado? ¿Una nación independiente, no requiere de ciudadanos independientes?
Hace poco, una página Web de tendencia marxista, seguro sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, citaba al otro Marx, en este caso Groucho, diciendo: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar el remedio equivocado". Tiene razón Groucho, así que, con esta propuesta petrolera, simplemente de nuevo nos están haciendo política.
Amigos, he visto mi pedacito de tierra donde nací, perder todas las oportunidades del mundo de convertirse en una verdadera gran nación, ante nada por culpa de la centralización de sus resultas petroleras. En tal sentido, no cuenten conmigo para ningún programa político que no incluya, como parte esencial, la distribución de tales resultas a los ciudadanos.
En 1974, como el primer gerente de diversificación del Fondo de Inversiones de Venezuela, tarde solo dos semanas para sospechar que el manejo de dineros públicos sin dueño, no nos iba a llevar a ningún lado bueno y renuncié al cargo. Hoy, casi 50 años más tarde, habiendo visto lo anterior evidenciado, demasiado, no voy asistirle a nadie seguir jugándole al país ese perverso jueguito.
Deseo que todos vivamos en una nación y no solo en el negocio de otros.

25 de abril de 2013

Sólo somos… el buen negocio de otros

Durante las recientes reuniones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, le explicaba a algunos representantes de la sociedad civil lo imposible de lograr una verdadera democracia, en un país donde más del 97 por ciento de todas sus exportaciones ingresan directamente a las arcas del Estado.
En eso, una señora de nombre Nakibuuka Maxensia Takirambule, miembro de una organización no gubernamental de Uganda del sector salud comentó: "Señor, sé exactamente a lo que usted se refiere, nosotros tampoco somos una nación, nosotros también sólo somos el buen negocio de otros".
¡Qué descripción! ¡Cómo dolió oírla! ¡Claro que tiene razón! Nosotros los ciudadanos no tenemos nada que ver con esa Venezuela Sociedad de Responsabilidad Nula, esa de los enchufados de turno, excepto por el hecho de ser los grandes idiotas de la partida que les permitimos quedarse con nuestras resultas petroleras.
Y nosotros, los ciudadanos, como si fuésemos unos molestos intrusos, si se los pedimos bonito, como ellos los dueños exigen que se los pidamos, más bien estamos supuestos a agradecerles, infinitamente, que nos dejen pasar la noche dentro de su buen negocio, y el que de vez en cuando nos lancen unas sobras de dividendos... por ejemplo gasolina regalada (ahora importada).
Y hablando de ese el buen negocio de otros me pregunto. Por cuanto Chávez se ocupó él solito de las primarias del chavismo, de darse hoy unas secundarias... ¿A quién elegiría la mayoría de los chavistas para entregárselo? Por lo que se observa, Maduro no sacaría ni doscientos mil votos, y eso ni con todo su gabinete inepto incluido. De hacerse unas encuestas de opinión al respecto, creo que éstas favorecerían a candidatos como José Vielma Mora o María Gabriela Chávez... por supuesto cada uno por razones muy diferentes.
Y ya intuyo que mi bandeja de correo se llenará con: "¿Kurowski qué estás haciendo? ¿Dándole fuerzas a otros del chavismo? ¡Sí y no! ¡No y sí! Lo que busco, como lo debe buscar todo venezolano, es que Henrique Capriles, quien sí tiene mucha legitimidad, pueda conversar con algunos que tengan legitimidad dentro del chavismo. El país requiere hoy de mucho entendimiento auténtico y, entendimiento entre partes no representativas, no significa mucho, por auténtico que sea ese entendimiento.
E imagínense las maravillas que podrían hacer reunidos, quienes de manera auténtica representen y poseen la confianza de cada una de esas dos mitades de Venezuela.
De repente podrían hasta acordar entregarle las resultas petroleras directamente a todos los venezolanos, para después cobrarles impuestos... para que así el gobierno trabaje para los ciudadanos... para que así podamos vivir en Venezuela... y para que así podamos al fin tener un chance de llegar a ser nación, y no solo tengamos que seguir viviendo en el buen negocio de otros. He ahí la verdadera Independencia.
PS. Leí que Jesse Chacón, el flamante "Jefe Supremo del Estado Mayor Eléctrico", dizque para "saldar una deuda con ese gigante que se nos fue" llamó a la clase obrera y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a construir un nuevo sistema eléctrico, generación, transmisión y distribución". ¡NO! ¡Por favor! Que primero funcione el viejo. Si "el buen negocio" requiere de un sistema nuevo, por lo menos devuélvale al sector privado el viejo... lo digo para que no vayamos a solo poder leer la Constitución azul a la luz de velas... y quizás también éstas, todas importadas.

7 de marzo de 2013

¿Qué Fe de Vida pedirle a Venezuela?

Nuestro país, para muchos fines prácticos, está muerto. Para levantar la esperanza de quienes la ruegan viva, y para combatir a los zombies-zamuros quienes solo quieren aprovechar su cadáver, Venezuela debe enviarnos una esperanzadora Fe de Vida. De lo contrario mejor enterrarla, rezando que lo tanto maravilloso que tiene logre florecer, sin malas-hierbas y culebras.
Cada quien es libre de indicar lo que desearía ver en tal Fe de Vida. He aquí algunas de mis esperanzas.
Antes que nada, que refleje haber profundamente comprendido la necesidad de más nunca permitir la acumulación de tanto poder económico en tan pocas manos, como lo que hoy ocurre con nuestras resultas petroleras.
Que en cuanto al petróleo aclare que los sembradores somos los ciudadanos y no los burócratas, y muchísimo menos solo quien ocupa la posición de presidente.
Que cada ciudadano tenga el derecho de recibir una cuota parte de sus resultas petroleras, y el honroso deber de pagar un porcentaje de éstas al fisco nacional, para así aclararle a sus gobernantes, que aquí los ciudadanos son sus jefes.
En materia de planificación económica, que reconozca que nuestro futuro depende de darle oportunidades a los que tienen la voluntad y la capacidad para aprovecharlas, creando valor añadido; esforzándose evitar que éstas caigan en manos de los aprovechadores, que solo consumen parasitariamente el valor que ya existe.
Ruego que indique la voluntad de asegurar que los meritos y los conocimientos reconocidos, no sean aquellos sustentados en destrezas para alabanzas bobaliconas, o en la simple pertenencia a unos círculos de admiración mutua.
Debe brotarle transparencia por todos lados. Por ejemplo, en la Junta Directiva de Pdvsa, deberá existir una sólida representación ciudadana elegida de manera democrática.
Debe restablecer la absoluta fe en la propiedad privada. Como una señal inicial de buena fe, debe aceptar devolver de inmediato a sus propietarios originales, todas aquellas tierras agrícolas que demostrativamente producen menos que antes… para luego, por supuesto, solventar todos los demás reclamos que se presenten.
Debe aclarar que no es por oposición a lo privado que Pdvsa se maneja como algo público, sino por cuanto abrirlo a lo privado, crea una peligrosa trecha por la cual futuros demagogos pueden transitar… y por cuanto en el mundo de hoy, por ejemplo con sus impuestos a la gasolina, la OPEC se hace necesaria, a menos que queramos venderle el petróleo al mundo a precio de costo marginal de extracción, sin asignarle valor adicional alguno.
En materia de justicia social deberá requerir que toda propuesta regulatoria dirigida a mejorar la situación de los pobres, contenga un análisis detallado sobre cuanto tal propuesta, en realidad, puede beneficiar más a los menos necesitados.
Debe establecer la férrea voluntad de asegurar la posesión real de toda nuestra Guayana, con el fin de ponerle un total y absoluto freno a su destrucción ambiental.
Para refundar la fe en la democracia, debe asegurar que el Consejo Supremo Electoral refleje variedad de opiniones y no uniformidad de obediencia, así como descartar las capta-huellas, por el solo hecho de emitir unas señales odiosas.
Debe querer a toda costa recuperar, para todos los venezolanos, las calles que hoy se encuentran en posesión de la delincuencia.
La Fe de Vida que yo quiero, establece el día del Petróleo, para que aprendamos a respetar y agradecer el recurso que la providencia nos ha legado.

28 de febrero de 2013

Con el petróleo al cuello

O la abundancia de resultas petroleras nos llega al cuello, y nosotros los ciudadanos venezolanos no valemos nada, por cuanto entonces nuestros gobernantes se sienten invenciblemente inteligentes, y solo nos necesitan para que votemos y legitimemos su poder; o la falta de resultas petroleras nos llega al cuello, y nosotros los ciudadanos venezolanos pasamos penurias para ver cómo nos las arreglamos para comer.
Y lo peor es que hoy ni siquiera sabemos si tenemos las resultas petroleras al cuello por cuanto sobran, o por cuanto faltan. La verdad es que en Los Próceres, celebrando fechas patrias, sería más interesante ver desfilar a un batallón de auditores petroleros uniformados, con computadoras en mano, que ver unos tanques de guerra que nadie sabe verdaderamente para qué sirven.
Digo esto por cuanto en 2001 fui invitado por el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional a exponer sobre cuánto de lo que el consumidor pagaba por la gasolina en las bombas en Europa, era capturado por los fiscos europeos, vía impuestos al consumo de gasolina, y lo cual impedía que una gran parte de su "valor mercado final", llegase a manos de quien por siempre sacrificaba ese recurso no renovable. Y por lo que, al menos en esa época, el IADEN estaba interesado en el tema petrolero desde la perspectiva de la defensa nacional. 
Digo esto por cuanto en 1986 declaré a la prensa que no importaba lo bueno, lo capaz y lo meritorio que fuesen los profesionales de Pdvsa, si se les dejaba actuar solos y sin supervisión, tarde o temprano, pondrían la torta... eso es humano. Y por cuanto en junio 2002 escribí "Amigos, por meritorios que sean los meritócratas de Pdvsa, siempre serán nuestros empleados, con sus propios intereses. Asimismo por buenos que sean los políticos de turno, tarde o temprano su interés se limitará a cuánto le puedan sacar a Pdvsa para el gasto público, para así ganar las próximas elecciones". 
Y sostengo que quien como yo tiene un récord de cantarle públicamente unas cuantas verdades a la "vieja" Pdvsa, cuando reinaba, lo que jamás le oímos a sus actuales críticos hacer, tiene todo el derecho moral de espantarse con la roja Pdvsa. 
Y digo todo esto por cuanto la verdad es que el estado de salud de Pdvsa que desconocemos, puede ser mucho peor que el estado de salud de ese enfermo cuya salud tiene al país tan ocupado o preocupado, y que igualmente desconocemos... y no tengo la menor duda sobre cual reporte médico debería interesarnos más. 
Y digo todo esto por cuanto solo los militares estarían en capacidad de facilitar el levantamiento de un reporte médico íntegro de Pdvsa. Y, quién sabe, puede ser que justamente para eso que más se necesita el desfile de unos tanques. 
Y digo todo esto por cuanto creo que a los militares también les interesa asegurar no tener que marchar en Los Próceres en uniformes fiados, lo cual no les debe sonar divertido.
Y digo todo esto por cuanto si bien el petróleo da para mucho, Pdvsa tendría que estar en óptimas condiciones para ayudar a aguantar por más tiempo al tan inepto actual equipo de gobierno actual, o para ayudar al próximo, por capaz que este sea, a simplemente sobrevivir, al de nuevo haberse tirado sobre la borda una gran oportunidad. 
Y ante nada digo todo esto por cuanto quiero a mi país... y hay muchas razones por las cuales hoy llorar por él, así como por supuesto por sus pobres-pobres, así como por supuesto por sus pobres jóvenes con tan pocas esperanzas de futuros buenos empleos. 

21 de febrero de 2013

Eliminemos los subsidios des-igualadores

Si hay un incendio sin duda que se causan daños cuando se busca apagarlo con agua… pero el origen real de los daños, sigue siendo el incendio. 
Lo mismo pasa con la reciente devaluación. Claro que causará daños, pero el origen real de tales daños, es un exceso de bolívares persiguiendo una insuficiente oferta de productos o servicios. 
Y ese exceso de bolívares resulta de la dupla de un desenfrenado y muy poco productivo gasto de gobierno, y la no absorción de los bolívares resultantes; hoy, antes que nada, por regalar la gasolina y por vender una gran cantidad de dólares por debajo de su precio equilibrio. 
Y todos esos bolívares excedentarios no absorbidos, simplemente se cuelan y produce inflación en otros lados de la economía, provocando los desequilibrios que obligan a devaluar. 
Para entender el proceso es importante diferenciar entre la inflación que resulta de ajustar los precios a unos costos nuevos, la cual es una inflación necesaria, por cuanto de no darse tales ajustes no habrá la posibilidad de lograr una suficiente oferta de productos o servicios, y la inflación que resulta de seguir inyectando bolívares excesivos sin absorberlos. 
Y en tal sentido la inflación de ajuste que provocara la devaluación, es una cosa muy distinta a la perversa inflación que habrá si el gobierno, cobrando más bolívares por los dólares, los vuelve a reinyectar, sin esponjas que los absorban. 
Y es mentira que si no hay dólares baratos, o gasolina regalada, son los pobres quienes más sufrirán. Lo que les llega a los pobres, por vía del excesivo gasto público, no compensa ni remotamente el hecho de que son los que menos se benefician de gasolina regalada o de dólares baratos; e igualmente a ellos la inflación se les cuela por muchas otras vías. 
Una oposición seria, plantearía vender la gasolina a su valor internacional, y los dólares al precio que un mercado libre indique, para luego ofrecer entregar ciertos recursos compensatorios a quienes más lo necesitan, puesto que es obvio que nuestro país tiene que ponerle un freno al exceso de bolívares disponibles, así como igualmente resulta obvio que el estado ya no puede seguir subsidiando a todos… y menos de una manera des-igualadora. 
Por supuesto, una oposición aún más seria, comenzaría por canalizar las resultas petroleras directamente a los ciudadanos, para luego cobrarle a estos los impuestos que los gobiernos deberán ganarse sobre la base de una buena gestión gubernamental. 
No me cabe la menor duda que el gobierno actual habrá de caerse por su falta de ineptitud y absoluta falta de seriedad, pero causa tristeza la ausencia de alternativas fundamentalmente distintas. 
A Venezuela no le resulta suficiente con gobiernos que sean más chéveres, y que tengan mejores economistas y mejores administradores. A Venezuela le hace falta lograr un profundo cambio en cómo administra esas riquezas naturales las cuales, justamente por ser tan “sabrosas”, resultan tan increíblemente difíciles de manejar. 
Recibo continuamente tristes e irresponsables comentarios del tipo “necesitamos que la gasolina siga barata puesto que es el único provecho que le sacamos a este país de mierda” Esas son frases que a la sociedad le toca sancionar, y jamás aplaudir.
En fin, un excesivo gasto público no productivo, la venta de dólares por debajo de su precio de equilibrio, y la gasolina regalada, conforma hoy el verdadero paquete económico que traiciona al país entero, y ante nada a nuestros pobres pobres.

El Universal

14 de febrero de 2013

Llamen a 1 877 JOE-4-OIL

Si hay venezolanos pasando penumbras horribles, como de seguro los hay, y no encuentran empleo, y los precios de lo indispensable solo suben, quizás deben echarle una llamadita, pidiendo una ayudadita, al ex senador de los Estados Unidos Joseph P. Kennedy II, al 1-877-JOE-4-OIL
El JOE ese, por vía de un “Programa ciudadano de energía para la calefacción”, está dedicado a una fabulosa labor de ayudar a los pobres de varias ciudades americanas.
En la web de esa organización encontramos por ejemplo los siguientes testimonios:
Laura Austin: "A través de todo el proceso me encontré con un personal atento y capaz de escuchar de nuestras desgracias y siempre listos con manos que ayudan."
Tonya Wilson: "Dios usa personas y organizaciones como la suya como una bendición para quienes lo necesitan y se lo agradezco desde el fondo de mi corazón. Gracias a usted, somos capaces de mantener el calor durante las noches frías de invierno."
Karin Paine: "Hace cuatro días, se me acabó el aceite. Dos días más tarde, recibí mi vale. Me hizo llorar porque ahora puedo seguir recuperándome de una cirugía muy grave y no preocuparme sobre cómo mantener el calor." 
No obstante, el asunto es que según las costosas cuñas televisivas que pasan a cada ratito, ese programa se anuncia como financiado por Citgo, el pueblo venezolano y por el actualmente ausente cacique de turno… y eso ultimo me da rabia. Aún cuando acepte que Citgo pueda tener un interés publicitario, a la hora de la verdad el programa es financiado exclusivamente por el pueblo venezolano.
El cacique ausente, como ciudadano venezolano, lo que ha puesto es solo como una treinta millonésima parte de los barriles nuestros y el pueblo venezolano todo, todo lo demás. ¿Así que, qué derecho tiene ese cacique de turno para hacerse tanta publicidad propia con lo ajeno?
¿Me quejo del JOE ése? ¡No! El también aprovecha ese programa para hacerse publicidad personal, pero quien puede quejarse de alguien ayudando a los suyos, aun así sea a costa de otros.
En la semana devaluaron la tasa oficial del bolívar, lo cual no es lo mismo que una devaluación del bolívar, por cuanto eso presume que la tal tasa oficial fuese el reflejo del valor real de nuestro bolívar, y eso no lo es. La tasa del bolívar es la que resulta de dividir todos los bolívares que se usan en Venezuela entre todos los dólares comprados. El que no conozcamos esa tasa, por cuanto algunos no quieren que se conozca, no la hace menos cierta. Es más, el disminuir lo que se regala vía la tasa oficial, puede hasta resultar en una revaluación del bolívar real.
Y otra mentira que circula, es la que dice que los pobres son los que más habrán de perjudicarse por la devaluación de la tasa oficial, y como si fuesen los pobres quienes más se hubiesen beneficiado de un sistema de cambiario, que pudiendo haber tenido justificación en un momento de crisis aguda, se mantiene sólo a cuenta de su utilidad para extorsionar favores, y permitir enriquecimientos que definitivamente no son el de los pobres.
Yo siempre había sido defensor de que el país debe operar con su propia moneda, por cuanto no hacerlo significaría sacrificar un instrumento de política monetaria muy útil en momentos de crisis. No obstante, la continua ineptitud de nuestros gobiernos me ha llevado a pensar en que quizás deberíamos dolarizarnos, o por cuanto el dólar también pueda resultar algo dudoso, repartirnos entre los ciudadanos nuestra resultas petroleras en morocotas de oro.

27 de enero de 2013

De facto, quien gobierna más en Venezuela: ¿El Encargado, El Constitucional o el en posesión de La Chequera Petrolera?

¿De facto, ahora quien gobierna más en Venezuela? ¿Nicolás Maduro, "El Encargado" por la Corte Suprema de Justicia, Diosdado Cabello, "El Constitucional", o Rafael Ramírez, el que tiene la posesión de "La Chequera Petrolera"?
Por supuesto, si leen lo que este humilde articulista lleva diciendo por décadas sobre el poder de la chequera con nuestras resultas petroleras, sabrán lo que yo pienso. 
Y es que los oigo…. “¡Porfa Rafael!” Y es que lo oigo “Vendan primero el oro y luego hablamos...quizás”

10 de enero de 2013

10 de Enero

En Venezuela el Estado recibe más del 97 por ciento del ingreso de todas las exportaciones del país, y por lo tanto su gestión está lejísimo de deberse a los impuestos pagados por los contribuyentes. En un país tal, más que un presidente, lo que hay es un cacique. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, ante nada prometería que durante mi administración haría todo lo posible para que el próximo a juramentarse, el próximo 10 de enero de turno, pueda hacerlo como un presidente consciente de que su gobierno, ante nada, se debe a las contribuciones pagadas por los ciudadanos, quienes son sus verdaderos mandatarios. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les indicaría que se acabó lo del Estado ser el único sembrador de nuestras resultas petroleras y que haré todo lo posible para permitirle a los ciudadanos venezolanos aprender a sembrarlas, sembrando cada quien toda o una parte de sus propias resultas. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, le prometería que cuando un presidente se juramente, el próximo 10 de enero de turno, éste conocerá exactamente sobre la situación económica del país. Mi gobierno administrará todo a la vista de todos, acabando con la insolencia y el irrespeto a los ciudadanos y al Congreso, que representa los fondenes, los controles cambiarios, los préstamos internacionales con cláusulas desconocidas y las demás marramuncias administrativas. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les prometería regresar lo más pronto posible para, ante el hemiciclo entero, describirles la realidad del país que he encontrado y anunciarles algunas de las muy duras medidas que todos ya sabemos tendrán que tomarse para evitar aún peores consecuencias. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, ya les anunciaría que el país, por la vía de la gasolina a precio regalado, le entrega a los compradores de gasolina un valor superior a lo gastado en todas las demás misiones juntas... y eso no solo es asqueroso desde la perspectiva de la justicia social, sino además una aberración total de las señales económicas necesarias para que los recursos se orienten eficientemente, para el bien de la economía. Y así que, esa gasolina regalada, pues ¡se acabó! Y si no les gusta, pues que vayan preparando el golpe que me van a dar, puesto que yo jamás he tenido un interés en ser un cacique de Venezuela, de aquellos más interesados en honrarse a sí mismo; sino solo en ayudar a que mi país pueda ser gobernado por un presidente interesado en honrar a todos los ciudadanos... votaron o no votaron por él. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les anunciaría que le pediría a una comisión que elija una fecha adecuada, para designar ésta formalmente como el Día Nacional del Petróleo. El hecho que no celebremos agradeciendo de lo que dependemos para generar los recursos que hoy nos permiten tanto el comer como el limpiarnos atrás, es una inmensa insolencia nacional. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les anunciaría a los políticos y aprovechadores, los de la tribu quítate-tú-pa-ponerme-yo, y todos quienes temen perder su manguangua petrolera, que mi intención es justamente el de quitárselas, así que, de nuevo, si me van a dar un golpe, pues ¡dénmelo ya! 
Dios bendiga a nuestra Venezuela. Feliz 10 de enero 2013 y muchísimos mejores 10 de enero venideros.

6 de diciembre de 2012

La mentira como verdad

¿Acepta usted estas semillas en forma de resultas petroleras, para que usted aprenda a sembrarlas en favor suyo, de sus descendientes y de su país, o prefiere que las entreguemos al Estado? 
La verdad es que jamás se nos hizo la pregunta, ni siquiera por cortesía, pero nuestras resultas petroleras, algunas veces pocas y otras muchísimas, como las de la última década, fueron gastadas íntegramente por gobiernos y asambleas en épocas de Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera, Jaime Lusinchi, Rafael Caldera y el cacique de turno... quedando el país además endeudado. 
¿En términos de nuestras posibilidades de haber logrado un desarrollo armonioso de la economía y de la democracia en nuestro país, desde 1974 hasta la fecha, qué calificación le darían, del 1 al 5, a las siguientes tres alternativas? 
1. Lo que pasó en Venezuela desde 1974 hasta la fecha. 
2. Que Pdvsa nunca hubiese sido nacionalizada y estatizada. 
3. Que desde 1974 las operaciones de Pdvsa no fueren gravadas por impuesto alguno, y todos sus dividendos hubiesen sido entregados a sus legítimos dueños, los ciudadanos venezolanos. 
No sé qué puntuación le daría yo a cada una de las alternativas. Aun la que he venido proponiendo por años, la tercera, no sacaría más de 4, puesto que un ingreso extraordinario no producido como el del petróleo, sin duda causa desajustes que resultan casi imposibles de dominar. 
Pero lo que sí es triste y vergonzoso, especialmente para mi generación profesional, esa que se inició en 1974, es el tener que contemplar, con basamento, la posibilidad de que Venezuela estuviese mejor de no haber nacionalizado el petróleo. No supimos manejar la riqueza petrolera, es más, la riqueza petrolera nos manejó a nosotros, y nos hizo mucho daño. 
Hoy en nuestro país es evidente que la mentira se ha instaurado como verdad, al ser financiada por nuestras resultas petroleras en manos del Estado. ¿Amigos no les provoca recuperar la verdad? 
Si cada elección presidencial incluyese una boleta donde el elector pudiese expresar qué porcentaje de sus resultas petroleras desearía entregar como impuesto al gobierno, 0, 20, 40, 60, 80 o 100% y luego se aplicase el promedio resultante, les aseguro que gobiernos y políticos nos tratarían a los ciudadanos, y a nuestras resultas, con mucho más respeto. 
Por los momentos, el día después de las elecciones, hasta la próxima campaña, para ellos sólo somos un gran estorbo, y eso en el mejor de los casos, y de esto solo somos responsables nosotros.

22 de noviembre de 2012

Igual María Corina sería comunista

Recientemente leí a la diputada María Corina Machado considerar absolutamente inconstitucional la pretensión de convertir al país en un estado comunal, e insistir en que "no vamos a participar, convalidar, ni legitimar ese plan comunista que es la gran estafa". 
Totalmente de acuerdo, pero, perdóname diputada, ya un país donde más del 97 por ciento de todos los ingresos por exportación le llegan directamente al Estado, es simplemente de facto una realidad comunista... y en un país así, de quedar María Corina elegida presidenta igualito, al ratito, quedaría rodeada de hordas sugiriéndola Santa y sabia... e igualito, al ratito, le gustaría aquello... e igualito, al ratito, se creería aquello... puesto que todos somos humanos. 
La idea de que los ciudadanos reciban directamente su dividendo petrolero, en efectivo, para sembrarlo como a ellos les parezca, a muchos venezolanos, o actualmente hasta a la mayoría de ellos, les parece que daría lugar a un degenerante rentismo. Pero, si un ciudadano vergonzosamente se contonea ante el cacique de turno, para gracias a su bondad y sabiduría recibir un regalito, del tipo gasolina, dólar Cadivi o bolívar Misión, entonces, a la mayoría de los venezolanos, eso les parece unos beneficios naturales y hasta bien merecidos. ¡Qué histórica pistolada la nuestra! 
Tenemos un país donde a cada rato algunos buscan el 51 por ciento del voto para acceder a los tesoros del Estado, y repartírselos, aún cuando de ya haber sido ese tesoro entregado a los ciudadanos, una propuesta de regresársela de nuevo al Estado, no contaría ni siquiera con el 1 por ciento de los votos. Aquí los auto-derrotados, o los auto-suicidados, somos los ciudadanos, por fofos y flojos... y, por si no se han dado cuenta... ¡Somos una mayoría total! 
Olvídense de ocurrencias como esa reforma constitucional Estado Comunal, la cual sólo nos cavaría más profundo en el hueco donde nos tienen. Sólo una repartición de las resultas petroleras, es lo que verdaderamente puede profundizar y darle carácter legal y real a la participación y al protagonismo del ciudadano. No nos olvidemos que el primer deber ciudadano, es cumplir con esa eterna tarea de buscar frenar la omnipotencia del Estado. 
Y si la diputada María Corina Machado de verdad quiere batallar el comunismo, le sugiero que se ponga a pelear en el frente correcto. Ella, desde su derecha es muy bienvenida a ello, como igual lo son todos los que desde el socialismo también detestan al comunismo. 
Amigos es hora de dejar tanta pelea en contra de algo, para iniciar una pelea a favor de algo. 
Yo entiendo que algunos de ustedes puedan preferir apostar su cuota parte de las resultas petroleras, a ver si de repente les toca un premio gordo, pero, en tal caso, les recomiendo cobrar sus reales e irse a jugar a Curazao o Las Vegas, por cuanto los dueños del casino-gobierno de aquí, se quedan con demasiado de sus apuestas. 
Y si es que prefieren la vía del compromiso, ahí está mi propuesta de la semana pasada "¿Uno pa' tí y uno pa' mí?". En un país donde con tanta consistencia se puede evidenciar el fracaso de nuestros gobiernos administrando nuestras resultas petroleras... ¿qué podemos perder arriesgando darles a los ciudadanos el 50 por ciento de éstas? ¡Nada! Tendríamos solo todas las de ganar.

15 de noviembre de 2012

Preguntémonoslo: ¿Uno pa tí y uno pa mí?

Nuestro registro electoral contiene unos 19 millones de venezolanos, por lo cual si un millón novecientos mil más un ciudadano así lo desean, se podría convocar a un referéndum con la siguiente pregunta: 
Actualmente las resultas petroleras netas que recibe el país son entregadas íntegramente al Estado, el cual, después de algunas triquiñuelas presupuestario-contables, las reparte de acuerdo a su interpretación del situado constitucional y de acuerdo a todas sus demás ocurrencias. 
En su lugar, para que los ciudadanos venezolanos así tengan una mejor oportunidad de aprender a sembrar el petróleo, de acuerdo a lo que recomendaba Arturo Uslar Pietri, se propone que por cada dólar proveniente de las resultas petroleras que se le entregue al Estado, se debe entregar un dólar a los ciudadanos venezolanos, a ser repartido entre todos ellos en partes iguales. ¿Sí o no? 
No tengo la menor idea en qué podría resultar aquello, pero seguro el día que tal solicitud contase con unas cuantas miles de firmas, por lo menos se iniciaría un debate que lleva más de doscientos años de retraso, por cuanto una independencia para solo quedar dependiendo, más bien parece un fraude mediático inventado por nuestros criollísimos quítate-tu-pa'-ponerme-yo. 
Supongamos también que alguien con una línea recta dividiera a Venezuela en dos pedazos de idéntico tamaño, Venezuela I y Venezuela II, y asignándole a cada uno la mitad de las resultas petroleras (y la mitad de la energía eléctrica del Caroní). Cada Venezuela contaría además con un mínimo de 700 kilómetros de costa (la cuarta parte). 
En Venezuela I, tal cual como hoy, el gobierno administraría las resultas petroleras mientras que, en Venezuela II, las resultas petroleras se entregarían íntegramente, en partes iguales a los ciudadanos, y su respectivo gobierno tendría que manejarse exclusivamente con los impuestos recaudados. ¿Qué creen que pasaría? ¿Ahora, en 20 años o en 100 años? 
¿A cuál de las dos Venezuela elegiría Usted pertenecer si no tiene vuelta atrás y usted no tiene descendientes? ¿A cuál de las dos Venezuela elegiría usted pertenecer si no tiene vuelta atrás y usted tiene descendientes? 
Si además cada una de las dos Venezuela debería, al dividirse, poseer exactamente el 50% de los venezolanos y la Venezuela que Usted prefiere ya se copó... ¿cuánto pagaría usted a otro por tomar su puesto? Por ejemplo, si usted prefiere quedarse en la Venezuela I, la de hoy, donde un Gran Cacique Distribuidor le administra sus resultas: ¿cuánto le pagaría usted a otro venezolano para que éste le entregue su derecho a Venezuela I y se vaya a vivir a Venezuela II? ¿Mucho o nada? 
Yo, como deseo ser un ciudadano respetado con derecho a protagonismo y participación real, y no tener que depender de los humores de un cacique, sin duda que me iría a la Venezuela II (con mi esposa por supuesto) y cualquier descendiente mío que se le ocurriese la idea de quedarse en Venezuela I, que se cuide de los coscorrones que le daría... por bruto, quedado y flojo. 
Por cierto, algunas de estas preguntas las hago por cuanto hace poco al oír unas opiniones sobre la división que existe en Estados Unidos, y la cual parece que día a día empeora, alguien preguntó algo parecido, relativo a qué pasaría si Estados Unidos se divide en dos, una mitad republicana-conservadora y una mitad demócrata-liberal. 
¿Qué es mejor: dos países separados, cada una internamente unido, o un solo país muy dividido?

25 de octubre de 2012

La inmoral distribución del petróleo

En Venezuela el impuesto sobre la renta petrolera del ciudadano es el 100 por ciento, y es retenido en el origen. 
Supongamos una familia adinerada venezolana, padre, madre, dos hijos y dos carros. 
Si esa familia toda hizo un viaje a Europa, y utilizó sus cupos Cadivi, tuvo acceso a unos 12 mil dólares a la tasa oficial, lo cual implicó un regalito oculto mínimo de unos 6 mil dólares en el año.
Si esa familia llenó el tanque de sus carros una vez por semana, también recibió durante ese año, en valor gasolina, otro regalito oculto por 4 mil dólares. 
¡10 mil dólares! ¿Cuánto recibe una familia de esas que no puede ni soñar con un carro, y mucho menos de viajar a Europa? ¿Así esté cobrando en todas las misiones? 
Somos un país de enfermos tan enfermos que quienes reciben los "regalitos ocultos" ni se dan cuenta, o no quieren darse cuenta o casi los consideran su derecho y, si se dan cuenta, no creen que eso les vaya a costar algo, en por ejemplo tener un país inmensamente inferior. 
La semana pasada un venezolano, supongo, calculó y comentó lo siguiente a mi "Viagra gratis...pa' todo el mundo", y en el cual otra vez pregonaba la repartición directa de las resultas petroleras a los ciudadanos: 
"3.000.000 barriles por día a $100 por 365 días son $109.500.000.000 y lo cual, entre 30 millones de habitantes, da $3.650 por habitante por año. Jamás había visto que piches $3.650 anuales dieran para tanta paja". 
$3.650 dólares anuales por habitante, $14.660 para esa familia que no puede ni soñar con un carro y mucho menos de viajar a Europa... ¿y eso lo considera como unos piches dólares y paja" 
O ese comentarista es un plutócrata mayor para quien tal monto es una insignificancia, o es uno de esos tantísimos venezolanos que prefieren jugarse sus $3.650 anuales a la posibilidad de que, con sus contactos y un poco de mano izquierda, logren extraerle muchísimo más al cacique. O, esperemos, que simplemente no entienda de cifras ¡Francamente! 
La mayoría de la oposición decidió que para la reciente elección, la opción demagogia contra demagogia, promesa contra promesa, era la alternativa que más podría facilitarles un triunfo que consideraban necesario; ante nada por cuanto el cacique actual y sus jefecillos aparte de ser ultra demagogos izquierdistas son además unos pésimos gobernantes. 
Pero, una vez derrotada esa opción, entre otros por cuanto la sola posesión de la chequera hace casi imbatible a quien ocupa el cacicato les pregunto: ¿cuánto tiempo necesitamos para que la oposición comience a transitar por la vía de empuñar las verdades en contra de la demagogia?
Lleven estas verdades, y la posibilidad de entregar las resultas petroleras a esas familias pobres, y verán cómo podemos cambiar las realidades políticas de nuestro país... así sea que se pierdan unos cuantos votos de adinerados beneficiados en el camino. 
PS. Vi un reciente video donde el cacique de turno regañaba. Cómo me he reído. "Esto es una orden"... le decía el cacique a sus jefecitos, preguntándose porque no eran capaces de obedecerle... igualito como yo me pregunto cómo mi nieta de un año no es capaz de obedecer mis estrictas órdenes, y más bien parece tirarme trompetillas. Oye cacique, bienvenido al club de los ilusos.

18 de octubre de 2012

¡Viagra gratis... pa todo el mundo!

En Venezuela el impuesto sobre la renta petrolera del ciudadano es el 100 por ciento, y es retenido en el origen.
O seguimos como un poblado de imbéciles obligándonos a ser sumisos ante quienes durante las elecciones nos consideran como un mal necesario, y luego básicamente como estorbos, o nos hacemos una nación de ciudadanos libres, responsables cada quien por la siembra de sus propias resultas petroleras. Es lo uno o lo otro, en eso, no hay mucha medias tintas.
Hace unos años un amigo me dijo: "Quisiera hacerte presidente de Venezuela... ¿Porqué no te lanzas y ofreces viagra gratis al que lo necesite?". "¡Ni loco!", le contesté. "Cómo quedaría uno haciendo ese tipo de propuesta, y además sabes que no estoy interesado en ser presidente de Venezuela... eso quita demasiado tiempo del tiempo requerido para pensar en lo que un presidente de Venezuela debe hacer".
"E imagínate si uno comienza a creerse las alabanzas... ¿dónde puede terminar un ego que ya de entrada puede estar algo inflado?... ¿Imagínate si de repente alguien me dices Tú eres el elegido para sembrar las resultas petroleras del país y hacer nuestra nación grande' y por vanidad comienzo a creerme tal bestialidad?". 
Pero la propuesta del viagra, hoy me atrae, no para acceder a la presidencia, sino para lograr enderezar el rumbo del país.
Como a tantos de mis compatriotas les parece tan amoral repartir dinero, pero moral regalar la gasolina, entonces entregar las resultas petroleras vía pastillas Viagra, podría ser una manera de traspasar ese bloqueo intelectual que tienen.
Que todo ciudadano(a) venezolano(a) reciba un número de pastillas por mes, y las negocie como quiera... es más, son hasta más fáciles para pasar la frontera que esos tambores que necesitan usar nuestros informales empresarios exportadores de gasolina regalada.
Por supuesto, las pastillas de los de pre-pubertad, serán entregadas a quienes ejercen la patria potestad, algo que por cierto, como han sugerido otros antes, en Venezuela debería llamarse la matria potestad.
¿Y que si de repente además reformamos nuestro sistema monetario exigiendo que el Banco Central de Venezuela respalde la emisión de bolívares con pastillas Viagra en sus bóvedas? ¿Se acabaría la inflación? Por supuesto habría que asegurar que no nos jugasen quiquirihuique con unas adulteradas, pero me imagino que habrá suficientes venezolanos dispuestos hacer las necesarias auditorias de calidad.
Claro que hubiese preferido en lugar de pastillas viagra usar morrocotas de oro, pero eso le puede sonar demasiado neo-liberal u ortodoxo a quienes por principio se oponen a todo lo que suene ortodoxo, sin importarles el costo de ello... y sin importarles que los costos de ello lo pagan ante nada los pobres de nuestro país.
Por cierto hablando de morrocotas... ¿alguien se ha paseado últimamente por las bóvedas de nuestro Banco Central para asegurar que las reservas de oro que trajeron precisamente para asegurarlas, están debidamente aseguradas?
Frecuentemente hemos oído al cacique de turno decir que desearía que el petróleo se cotizase en otras monedas que no fuesen aquel detestable dólar de aquel detestable imperio. Pues imagínense que el petróleo se negociase en pastillas viagra. ¿Les gustaría entregarlas todas al cacique que esté de turno? ¿Para que las regale, para que compre armas, para que deje que se las roben, o sea para que haga lo que le plazca? ¿No es eso lo que hacemos hoy? ¿Con todos los petrodólares pa'l cacique?

4 de octubre de 2012

El país, del resto de nuestros días

De eso es de lo que trata las elecciones del próximo domingo. Siempre puede ocurrir mucho, especialmente considerando la mortalidad del hombre, o posibles desfiguraciones que resulten de una mega crisis económica, pero, de lo que es un cambio de rumbo para nuestro país, por la vía democrática, o eso ocurre el próximo domingo, o no lo veo ocurriendo durante el resto de nuestros días.
Y detesto la posibilidad que mi país, en el siglo XXI, se siga hundiendo en los recónditos más oscuros del siglo XIX, a cuenta de haber caído en manos de unos resentidos simplones con sus egos y poderes inflados por la chequera con nuestras resultas petroleras.
Oigo a cada rato hablar sobre la participación ciudadana en el proceso democrático, pero, si eso no incluye una significativa participación ciudadana directa en la decisión del qué hacer con nuestras resultas petroleras, cuando éstas son inmensas... todo termina en una farsa bufa.
Y en una Venezuela con tantas necesidades, cuando el de los larguísimos catorce, no encuentra otro discurso que la tan gastada necesidad de evitar que los burgueses apátridas regresen a quitarle a él y a sus compañeritos su manguangua petrolera, esa a la que insolentemente llama patria, eso evidencia que se sabe perdido, y anda asustadito, como pidiendo clemencia.
Amigos, el próximo domingo 7, nos deseo a todos un feliz abrir la ventana, por cuanto el sofoco ya no se aguanta. El aire fresco es indispensable para un buen, o por lo menos mucho mejor, resto de nuestros días. Ya basta de anocheceres, necesitamos amaneceres.
Y les recuerdo a nuestros jóvenes que, el "resto de nuestros días", representa un "resto" mucho más largo para ellos que para nosotros.
No obstante, necesito reiterarles que para lograr un aire sostenidamente fresco, necesitamos evitar a como dé lugar que las resultas petroleras se concentren en pocas manos. Ya, estos años deberían habernos enseñado, más que de sobra, que la prioridad política número uno de todos los venezolanos, es la de no tener que situarnos de nuevo, por enésima vez, en una servidumbre al servicio de dictaduras petroleras... por primitivas o por sofisticadas, por vulgares o por elegantes que éstas sean.
Pues sí, igualmente detesto la posibilidad de que mi país, en el siglo XXI o el siglo XXII, pueda volver a caer en los recónditos más oscuros del siglo XIX, a cuenta de nuevamente caer en manos de unos resentidos simplones con sus egos y poderes inflados por la chequera de nuestras resultas petroleras.
Gobernar tiene que ser más que firmar chequecitos con el dinero de nuestras resultas petroleras, para por ejemplo comprar aviones o satélites. Gobernar es responsabilizarse por cada bolívar nuestro con los que se quedan, o los que les pagamos en impuestos.
Henrique Capriles Radonski, permítame felicitarlo por una campaña verdaderamente admirable... me quito la gorra. Y sepa Usted que el domingo votaré entusiasmadamente por usted, así sea aun cuando en mi opinión supo expresar algo mejor las razones por las cuales no votar por el otro... que las del votar por Usted.
Cuente Usted con mi más sincero apoyo... y con mi más sincera oposición. Deseo profundamente conocer, por el resto de mi vida, que mi voto ayudó a triunfar a una gestión que resultó mucho más que una simple aspirina, un mientras tanto, un hasta que ocurra la próxima tragedia... en otras palabras, que mi voto ayudó a triunfar una gestión que resultó transformadora y constructora de mi nación.

27 de septiembre de 2012

Apoyo al extremista del centro: Capriles

Tanta es la información que se recibe hoy en día que no tenemos tiempo para digerirla, por lo que generalmente solo nos dedicamos a clasificarla en dos grandes bojotes, lo correcto y lo falso, lo bueno y lo malo, blanco y negro, oposición-chavismo.
Eso es, por supuesto, una maravilla para quienes tienen un interés en polarizar, y no tienen el menor sentido de vergüenza de montarse sobre uno de los bojotes y proclamarse dueños absolutos de la verdad absoluta.
Eso es, por supuesto, una maravilla para resentidos y psicópatas que sólo pueden sentirse realizados en un mundo de odios y divisiones.
Y lo anterior no pasa solo en Venezuela. A veces he especulado sobre el que uno de los mejores negocios debe ser montar dos estaciones de televisión o radio, o dos periódicos, y desde los cuales predicar el extremismo más extremo de cada lado extremista, con el fin de luego solicitar contribuciones para las dos campañas dirigidas a salvar a la patria y a la humanidad del infernal enemigo del otro lado extremo opuesto. En otras palabras, un negocio donde los extremos forman un cartel y se reparten la cochina.
Detesto profundamente la polarización, embrutece hasta decir basta, y si hay algún extremismo aceptable para mí, eso es el extremismo del centro, aquel que se encuentra totalmente libre para tomar las mejores decisiones, dadas las circunstancias y sin consideraciones ideológicas; buscando reunir el consenso de todos sobre la base de argumentos sólidos y anclados en la verdad.
Lo anterior es una de las razones por las cuales votaré, con entusiasmo, el 7 de octubre, por Henrique Capriles. Sin duda que en su alrededor pululan un cierto número de extremistas pero, a diferencia de lo que hace ese oficial que le gusta el mando desde lo que cree su cuartel privado, Capriles no apela a ningún extremismo... todo lo contrario... en esencia Capriles es otro extremista del centro... y es en el centro donde debemos encontrarnos urgentemente todos los venezolanos a conversar.
Y ganará Capriles, no importa qué digan las encuestas que hoy resultan inservibles al ser efectuadas en un entorno imposible. En la Venezuela de hoy existen muchísimos mayores incentivos para responder la pregunta de "¿votarás?" afirmativamente, así como la de "¿por quién?", con un "por el oficial", de las que existe para responder un "no votaré" o un "por Henrique Capriles".
En tal sentido la calidad de las opiniones que expresan votar por Henrique Capriles es mucho mayor que el de las opiniones contrarias. En tal sentido todos los que dicen votar por Henrique Capriles irán a votar el 7 de octubre y no así todos quienes dicen ir a votar por el oficial. En tal sentido una abrumadora mayoría de los que se dicen indecisos, votarán por Henrique Capriles. En tal sentido una abrumadora mayoría de los que dicen que no votarán, de votar, lo harán por Henrique Capriles.
Eso no quita, por supuesto, que el día siguiente, de extremista de centro a extremista de centro, le cuestionaré a Capriles el porqué no le entregamos las resultas petroleras directamente a los ciudadanos, y sufragamos los gastos del Estado exclusivamente con los impuestos pagados por los ciudadanos.
Por cuanto, la verdad sea dicha, mientras seamos un país donde el 97 por ciento o quizás más de todas las exportaciones (legales), ingresan a las arcas del Estado, somos de-facto una nación en extremo imposible... aun en su más extremo centro.

13 de septiembre de 2012

¿Quién miente menos? ¿Con qué sueña?

Ustedes han visto cuando con un detector de mentiras se busca saber si un interrogado miente. Y de seguro también habrán experimentado algunos sueños donde se recuerdan haber visto unas imágenes muy claras. Pues les "cuento", unos científicos están tratando de capturar las imágenes de sueños, para que quienes necesiten de un psicólogo, le puedan hacerle llegar un DVD con anticipación.
¿No deberían los candidatos a la presidencia, y especialmente cuando van a ser empoderados con nuestras inmensas resultas petroleras, someterse a una interrogación con un detector de mentiras, y pasarnos sus sueños por la televisión?
Mientras no tengamos tales herramientas, por lo menos debemos preguntarnos: ¿quién creemos que nos miente menos?, y ¿quién sueña más con lo que nos gustaría para nuestro país?
Lo que sí sé, es que alguien que sueña con verme marchando en un cuartel haciéndole honores a él, mi supremo comandante, no es alguien por quien yo pueda votar. Yo nací civil e irreverente.
Los resultados del 7 de octubre dependerán mucho del voto de quienes en 1998 estaban opuestos a lo que estaba ocurriendo en nuestra Venezuela de entonces, y votaron por él del "por ahora", ése quién después los ha sorprendido con un "por siempre", e implementando un paquetazo comunista.
Yo también era opositor, y bien vociferante, hasta el grado de meterme con Pdvsa, por cuanto estaba totalmente opuesto a su plan de centralización. Eso sí, no voté por el cacique actual, pero eso fue ante nada por cuanto no encontraba en mí, el cómo acudir a un acto democrático para votar por alguien que había violado la democracia.
Pero a los viejos oposicionistas, eso que recientemente han expresado preocupaciones por los planes de gobierno de la MUD, les aseguro que no tienen mucho de qué preocuparse, puesto que después del 7 de octubre, la MUD se hace algo irrelevante, y es entonces cuando el debate de verdad será abierto. Y estoy seguro que Henrique Capriles propiciará, o por lo menos no evitará, tal debate.
Y les preguntaré a cada rato "¿Porqué considera Usted estar en mejor capacidad de saber que ese gasto es razonable, que los ciudadanos decidiendo sobre el cómo gastar su respectiva cuota parte de esos recursos? ¿Es acaso Usted un sabelotodo?".
"Si siempre hemos sabido que somos un país petrolero y que, mientras el petróleo durase, seríamos un país básicamente rentista, y que muchos de nuestros problemas actuales se deben a que hemos sido malos rentistas, entonces: ¿porqué, en la búsqueda de un modelo económico de desarrollo, insistimos en abandonar el modelo rentista, en vez de perseguir un modelo que nos haga buenos rentistas?
Si conocemos que la industria petrolera no es una gran generadora de empleos y que además el petróleo, por mantener la paridad cambiaria alta, dificulta mantener la competitividad de actividades económicas intensivas de mano de obra, entonces: ¿Porqué nos empeñamos en ser más papistas que el Papa en materia de aplicaciones de políticas neoliberales, hasta defendiendo el cobro de peajes para permitir el acceso a nuestros parques nacionales, pero nos desmayamos ante la posibilidad de brindarle un poco de protección a ese gran parque nacional nuestro llamado la agricultura?".
Esos dos últimos párrafos son de julio 1997, de un artículo mío en el Daily Journal. Reflejan algunas de esas piezas difíciles del rompecabezas nuestro que, como un poblado que desea y necesita llegar a ser nación, debemos seguir debatiendo y armando.

6 de septiembre de 2012

Esto poco me convence

¡Aguántense ahí! No se me preocupen. El 7 de Octubre votaré por Henrique Capriles, con entusiasmo y sin dudas.
Lo haré aún cuando lo que dice dista de convencerme, por cuanto sé tener mejor posibilidades de dialogar con él, que con un cacique cansado amante de su propia voz, y quién para comenzar mucho menos me convence… especialmente por las demasiadas evidencias provistas por un turno de 14 años, el cual se nos ha hecho eterno.
Y, como llevo tiempo diciendo, sé que Henrique Capriles será el ganador, por la sencilla razón de que una cierta falta de ilusión, mata menos las ganas de votar que una desilusión cierta.
De reojo observe una cuña oficial donde un joven emprendedor expresaba la satisfacción por haber obtenido un crédito, con un “¡Qué bonito es cuando confían en uno!”.
Y candidatos, quienes les exigen a los ciudadanos votantes la ciega confianza de entregarles todas las resultas petroleras para gobernárselas, pero no son capaces de confiar en la capacidad de esos mismos ciudadanos de poder manejar bien su propia pequeña cuota parte de tales resultas, simplemente jamás me podrán convencer.
Ya quisiera que cada uno de los venezolanos, especialmente aquel viejito hambriento y abandonado que sentado en una esquina mendiga favores, sacase la cuenta de cuánto fue el monto de su cuota parte de resultas petroleras qué, durante su vida, le confió a sus gobernantes.
Ya quisiera que cada uno de esos gobernantes, creyéndose tan importantes ellos, se atrevan a sacar la cuenta de lo poco que hicieron con las resultas petroleras que los venezolanos les confiaron, especialmente aquellos viejitos hambrientos y abandonados sentados en las esquinas mendigando favores.
De que aquí nadie le confió esas resultas a los gobernantes… y simplemente son del gobierno para manejar… ¡No! Nuestra ignorancia no nos exime de culpa. Nosotros se las hemos confiado, no por comisión sino por omisión. Y es hora de dejarnos de tal infantilidad… así sea sólo comenzando por cada uno de nosotros exigirles un recibo individual de cuanto les hemos entregado en el año.
Les pregunto: ¿Cómo es que lo que se conoce como la derecha, o mejor dicho los que se conocen como neoliberales, aquellos que dicen confiar en el mercado, cuando les toca, no confían para nada en que el venezolano pueda, vía el mercado, sembrar bien sus propias resultas petroleras… y deciden que es mejor que estas sean manejadas centralmente…por supuesto por ellos?
Les pregunto: ¿Cómo es que lo que se conoce como la izquierda, o mejor dicho los que dicen desvelarse por los derechos del pueblo y querer asegurar la participación ciudadana, no confían para nada en que el venezolano pueda, con sus propios criterios, sembrar bien sus propias resultas petroleras… y deciden que es mejor que estas sean manejen centralmente…por supuesto por ellos?
“Ah, pero primero hay que educar a los venezolanos”… oímos ambos bandos responder… haciéndose siempre muy sordos ante la repregunta del ¿Quién educa a los educadores?
¡Qué va! Una nación se construye con ciudadanos que han aprendido responsabilizarse por lo suyo, y no por ciudadanos por los cuales los gobernantes insisten en responsabilizarse… pobrecitos, tan sacrificados ellos.
¿Cuándo será que esa gran palanca que todos ven en el petróleo, sea para nosotros los ciudadanos apalancarnos? 
De reojo observé otra cuña oficial donde se declaraba que Venezuela tenía el salario mínimo máximo del continente… como si fuese una gran fuente de orgullo nacional…

30 de agosto de 2012

Gobiernos ¡menos ayudaitas porfa!

Pidiéndome comentarlo, me enviaron el link al video que contiene una parte de la entrevista efectuada por la periodista Aymara Lorenzo a la candidata María Bolívar, en Globovisión.
Ante una pregunta sobre cómo controlar la inflación, la candidata comienza con un "generar empleos", pero luego todo se le tranca, hasta tal punto de pedir un: "disculpa Aymara, dame una ayudaíta". Después de una buena reintroducción al tema por parte de la periodista, la candidata responde "bajando los precios" y ahí se acaba el video. ¿Qué quieren que les diga? Aquí les va:
Primero, quien ha cumplido con los requisitos necesarios, tiene todo el derecho a ser candidato a la presidencia y nosotros los electores, de votar o no votar por él... y por cierto no es que los venezolanos tengamos el mejor record del mundo en saber elegir.
Segundo, aún no he conocido ni un candidato quien me haya convencido saber cómo controlar la inflación en Venezuela... aun cuando sí a muchos que saben prometerlo en términos sofisticados.
Tercero, en este país de sabelotodos, me encantó oír a alguien pedir una "ayudaíta". Es más, lo peor del video, fue leer en YouTube los comentarios de quienes se mofaban de eso. Sin duda que estamos como estamos, a cuenta del como somos. Claro, eso sin restarle mérito a las consecuencias de cuando un cacique sordo se consigue un monje ciego para que lo guíe.
Cuarto, y María Bolívar, por pura intuición, de repente está más cerca a una respuesta sobre lo de la inflación de lo que ella misma sabe. Al comienzo del video ella reclama el derecho al acceso libre a los dólares, y ante un: "¿Usted cree que el control de cambio a quien beneficia es al gobierno?", contesta con un tajante "Por supuesto, por cuanto ellos tienen todo lo que quieren... y las personas tienen que... depender".
En ese sentido, la primera pregunta que todos debemos contestar, es si los esfuerzos del gobierno para controlar la inflación, no puedan causar que ésta sea aún mayor, y que sus consecuencias sean hasta mucho peores, especialmente para los pobres.
¿No será mejor que el gobierno no meta su bienintencionada mano en una tarea que le resulta demasiado grande, sino que se limite a lo estrictamente suyo, y busque asegurarle a los ciudadanos el acceso a los ingredientes, para que estos se defiendan mejor de las consecuencias de la inflación?
Por ejemplo, tenemos un control de cambio, supuestamente para permitirles a los venezolanos poder acceder a productos y servicios necesarios con divisas a un precio bajo, para así ayudar a contener la inflación. Pero, por cuanto tal control se nos va en puro desperdicios, consumos suntuarios y corrupciones, mucho mejor estaría el venezolano promedio, con el recibir su cuota parte de las resultas petroleras en dólares y, con esos recursos, enfrentarse él mismo a la inflación que lo rodease.
El 7 de octubre, sin duda alguna, votaré por Henrique Capriles; quien estoy seguro será el ganador... por cuanto la desilusión con lo actual es demasiado grande.
No obstante, como he sostenido antes, el 8 de octubre me levantaré temprano a pedirle a Henrique Capriles, que él y su equipo no nos ayude tanto. Si sólo nos entrega nuestras resultas petroleras, y nos garantiza nuestra seguridad en lo que debería ser nuestras calles, nosotros los venezolanos, incluyendo a María Bolívar, no como presidente sino como ciudadana, sin ayudaítas, lo haremos muchísimo mejor que cualquier gabinete económico, por meritorio que ése sea.

23 de agosto de 2012

Acero oxidado y tubos descosidos

"El sistema establecido por el capitalismo de Estado no es viable desde el punto de vista económico financiero, y ustedes tienen que ayudarme a transformar el modelo capitalista presente en las empresas de Guayana desde adentro". Eso lo dijo en la semana el Gran Hacendado de esa empresa capitalista de Estado llamada Venezuela, esa que se alimenta con la chequera que contiene nuestras resultas petroleras. De cómo piensa habrá ocurrir aquello, pues no lo sé, pero probablemente cuenta, por enésima vez, con una transformación instantánea, ipso facto, de los obreros del sistema capitalista de Estado en hombres "nuevos".
Pero, no obstante que decreta el fracaso del capitalismo de Estado, el Hacendado, ahí mismito, se llena la boca listando equipos que le suenan sofisticados, y los tantos millones de dólares que cada cual de estos nos costarían. Y todos sabemos que aquello no resultará en otra cosa que otros piazos de hierro inservibles, por cuanto gerencias alimentadas por nuestras resultas petroleras, logran el éxito de su gestión, no con el funcionamiento eficiente y rentable de los equipos, sino con la compra inicial de estos.
Sin oírlas, retumbaban por doquier exclamaciones: de los vendedores "¡Qué venaditos!; de los compradores "¡Y tanto pa mí!".
Y la verdad es que cuando se necesita pagar más en subsidios para mantener algo abierto, que lo que se invierte para que aquello funcione, simplemente sabemos que el modelo de negocio no funciona, por revolucionario que sea, y el acero inoxidable o los tubos sin costura, o saldrán demasiado caros, o saldrán oxidados y descosidos.
Y no crean que esto tenga que ver solo con este gobierno. Ya en 1974, cuando como un muy jojoto MBA del IESA, fui nombrado gerente de diversificación del Fondo de Inversiones de Venezuela que se estrenaba tal año, renuncie, antes de ni siquiera llegar el escritorio, a cuenta de no querer convalidar y cohonestar el Plan IV de Sidor, con un análisis que debía efectuar, a solicitud de otros capitalista de Estado, en una sola semana.
¿Pero cómo podemos tener un país que le facilite a los buenos y correctos gobernar bien y correcto, y no permita que los corruptos o ineptos lo dominen con su corrupción o ineptitud?
¿Y cómo podemos tener un país con gobiernos cuya principal función sea el de gobernar y hacer, y no el de negociar y repartir?
Un requisito absolutamente necesario para ello, aun cuando por supuesto no suficiente, es que el Gobierno tenga que ganarse sus ingresos, vía el pago de los impuestos, y no reciba cuantiosos ingresos fiscales ajenos a los del ciudadano contribuyente, y los cuales siempre resultarán en una indebida acumulación de poder en manos del Estado.
Pero igual, con respecto a que se le entreguen las resultas petroleras directamente a los venezolanos, en la semana recibí otro correo electrónico de alguien que considera tal cosa como un "absurdo" Aparentemente, confiarle todas las resultas a uno solo, y tener que someternos a sus designios, le resulta más absurdo a muchos venezolanos, que confiarle su cuota parte de esas resultas, a cada uno de los venezolanos.
"El Convenio Orinoco, firmado entre CVG y PDVSA, va permitir la construcción de este inmenso eje de fuerza económica, minero, industrial, petrolífero y agroalimentario de la región guayanesa". Amigos, en una Venezuela menos absurda, tal declaración no sería permitida, y mucho menos cuando es dada por otros ya bien fracasados capitalistas de Estado de turno.

16 de agosto de 2012

Dañada la corteza prefrontal ventromedial

El ciudadano en un país petrolero con las resultas petroleras centralizadas, puede sentir que su futuro se debe más a lo que un presidente o un cacique de turno vaya a hacer para él con tales resultas, de lo que él puede hacer por sí mismo, con lo que Dios le dio, a él solito… y eso es muy malo.
Los funcionarios públicos en un país petrolero con las resultas petroleras centralizadas, quienes ejercen influencias políticas, pueden considerar que deberse al presidente o al cacique de turno, es lo mismo que deberse al país… y eso es un muy malo, hecho un mucho peor.
El presidente o el cacique de turno en un país petrolero con las resultas petroleras centralizadas, se cree en derecho de imponer sus ocurrencias, contra viento y marea, al considerar que tales resultas le han sido entregadas por algún designio divino, como mediante un cetro y una corona de torrecitas petroleras… y eso es un muy malo, hecho un mucho peor, hecho un sadismo. 
Y en épocas de elecciones es más importante que nunca simplificar para explicar:
El gobierno puede dedicarse a lo suyo, eso es bueno, o también dedicarse a lo no suyo, eso es malo.
El gobierno puede trabajar con dinero recibido en impuesto de los ciudadanos, eso es bueno, o trabajar también demasiados ingresos automáticamente retenidos a la ciudadanía, eso es malo.
El gobierno puede ser eficiente, eso es bueno, el gobierno puede ser ineficiente, eso es malo,
Por cuanto no hay duda que el gobierno actual logro pegar la trifecta de lo malo, y sus tantas contradicciones internas le impiden rectificar, sabemos que hay que votar por Henrique Capriles, con entusiasmo.
No obstante como Henrique Capriles, aún cuando promete dar una mayor apertura al sector privado, no ha dado mayores indicaciones de querer restringir el campo de acción del gobierno; o de no seguir reteniéndole a los ciudadanos sus resultas petroleras, nuestro principal justificativo para votar por él, es que creíblemente nos promete una mayor eficiencia gubernamental. En otras palabras votaremos para cumplir una condición necesaria, aun cuando no sea suficiente.
¿Pero porqué a los venezolanos, a sabiendas de cómo las resultas petroleras centralizadas le han causado tanto daño a la gobernabilidad de nuestro país, se nos hace tan difícil hacer algo al respecto? El libro de Malcolm Gladwell, “Blink: Inteligencia intuitiva”, 2007, puede que contenga una pista para responder tal pregunta.
En “Blink”, Gladwell comenta que personas con daños en la corteza prefrontal ventromedial (algo que tiene que ver con el cerebro, no me pregunten) pueden ser muy inteligentes y racionales, pero carecen de esa capacidad de juicio que les permite tomar buenas decisiones y centrarse en lo realmente importante… causando una total desconexión entre lo que saben y lo que hacen. 
¿Será entonces que los vapores emitidos por resultas petroleras centralizadas causan este tipo de daño a la corteza prefrontal ventromedial?
Por cierto, no es sólo los venezolanos que pueden estar sufriendo de esa lesión. Los reguladores bancarios, aún a sabiendas que todas las crisis bancarias del mundo han resultado exclusivamente de excesivos prestamos a lo que se consideraba, erróneamente, como absolutamente nada riesgoso, y jamás de algo considerado, correctamente, como riesgoso, siguen aplicando requerimientos de capital a los bancos que son infinitamente menores cuando algo es considerado como absolutamente nada riesgoso que cuando es percibido como riesgoso.