7 de agosto de 1997

The Petroleum Ombudsman

Ten years ago during an interview with a local reporter, I expressed my worries about the long term future of organizations such as Petroleos de Venezuela. While satisfying a real need for freedom of action and informative confidentiality, we have unfortunately also set the organization on a path towards degeneration of its operative capacity, no matter how efficient it may have been at the starting point. During this interview I even stated that the day could conceivably come when it could theoretically be more attractive to have politicians sit on PDVSA’s board than suffer the effects of an encysted meritocracy, unaware of the country’s realities. Venezuela’s challenge at that moment was to find a way to avoid this. It still is.

During the last few weeks we have received information pertaining to our oil industry which seems a bit strange and contradictory. Some “experts” harp on the fact that the internal cost of producing gasoline exceeds by far its price in the national market while others maintain just the opposite. The industry has announced a reorganization plan which would result in annual savings of US$ 2 billion. The other side of the coin of such sweet savings would seem to be the bitter possibility that the industry has been throwing these resources out the window all these years.

What does all this news really mean? Are we in bad shape but doing better, or are we in good shape but doing worse? This is very difficult to answer. As Venezuelans, shareholders and indirect beneficiaries of the petroleum industry we should have access to qualified sources of information. This information should be somewhat more objective than that we receive today from sources dedicated to different agendas, may they be government, opposition or industry insiders.

In this sense, I believe it may be interesting to promote the appointment of a Petroleum Ombudsman who, beginning with the limited role of providing truthful information, could eventually develop into a real defender of the Nation’s interests. The Ombudsman, a word of Swedish origin that identifies a spokesman and representative of the interests of society, is a figure that is used in many countries and performs many different functions in areas that are of relatively lesser importance than what the oil industry is to Venezuelans.

In addition to his role of truthful informer, the Petroleum Ombudsman can assist in the evaluation of the consequences of a great variety of aspects that affect the industry. One interesting case would be the implications of a request by Venezuela’s Central Bank to expand the oil industry’s role by asking it to delay payments to suppliers of goods and services in order to reduce excess liquidity in the local market and, as a result, fight inflationary pressures.

Another matter on which the solid, objective opinion of an Ombudsman would be more than welcome is the oil opening. Our happiness would be more complete when we are asked to celebrate the oil opening, could we only rest assured that the reasons for this aperture are not related to excessive fiscal pressure imposed on the industry which has limited its investment possibilities and even forced it to contract debt.

The existence of an Petroleum Ombudsman that is respected by the country would guarantee the collaboration of the nation’s citizens when it is justified. I am sure that among all Venezuelans of good faith that love this country, there isn’t one that would outright wish to contribute towards a deficit for the oil operators by purchasing gasoline at prices below production costs. On the other hand, among these same Venezuelans, very few would be prepared to pay a higher price in order to contribute to a Central Government that squanders its resources.

During the interview I mentioned at the beginning of this article, I maintained that should PDVSA be politicized, citizens would at least be in the position every five years of being able to pass judgment as shareholders of its management’s achievements. This was interpreted by the reporter as a recommendation to politicize PDVSA. This, as you can imagine, caused much embarrassment, and I was very relieved that the article was published on Saturday and during a period of vacations when few people read the press anyway. Today, talk about politicizing PDVSA does not continue to be a crime when we are seeing the latter become a political player; what is the same is not cheating (lo que es igual no es trampa).

In the Daily Journal, Caracas, August 7, 1997



El ombudsman petrolero (El Defensor del Pueblo en el área petrolero)

 

Hace diez años, durante una entrevista con un periodista local, expresé mis preocupaciones sobre el futuro a largo plazo de organizaciones como Petróleos de Venezuela. Si bien satisfacemos una necesidad real de libertad de acción y de confidencialidad informativa, lamentablemente también hemos encaminado a la organización hacia la degeneración de su capacidad operativa, por muy eficiente que haya sido en el punto de partida. Durante esta entrevista incluso dije que podría llegar el día en que, en teoría, sería más atractivo tener políticos en el directorio de PDVSA que sufrir los efectos de una meritocracia enquistada, inconsciente de las realidades del país. El desafío de Venezuela en ese momento era encontrar una manera de evitarlo. Sigue siendo.

 

Durante las últimas semanas hemos recibido información sobre nuestra industria petrolera que parece un poco extraña y contradictoria. Algunos “expertos” insisten en que el costo interno de producir gasolina supera con creces su precio en el mercado nacional mientras otros sostienen todo lo contrario. La industria ha anunciado un plan de reorganización que supondría un ahorro anual de 2.000 millones de dólares. La otra cara de la moneda de estos dulces ahorros parecería ser la amarga posibilidad de que la industria haya estado tirando estos recursos por la ventana todos estos años.

 

¿Qué significa realmente toda esta noticia? ¿Estamos en malas condiciones pero nos va mejor, o estamos en buena forma pero nos va peor? Esto es muy difícil de responder. Como venezolanos, accionistas y beneficiarios indirectos de la industria petrolera debemos tener acceso a fuentes de información calificadas. Esta información debería ser algo más objetiva que la que recibimos hoy de fuentes dedicadas a diferentes agendas, ya sean expertos del gobierno, de la oposición o de la industria.

 

En este sentido, creo que puede ser interesante promover el nombramiento de un Ombudsman Petrolero que, partiendo de la limitada función de brindar información veraz, pueda eventualmente convertirse en un verdadero defensor de los intereses de la Nación. El Ombudsman, palabra de origen sueco que identifica a un portavoz y representante de los intereses de la sociedad, es una figura que se utiliza en muchos países y desempeña muy diversas funciones en áreas que son de relativamente menor importancia que lo que es la industria petrolera para los venezolanos. .

 

Además de su papel de informador veraz, el Ombudsman Petrolero puede ayudar en la evaluación de las consecuencias de una gran variedad de aspectos que afectan a la industria. Un caso interesante serían las implicaciones de una solicitud del Banco Central de Venezuela para ampliar el papel de la industria petrolera pidiéndole que retrase los pagos a los proveedores de bienes y servicios para reducir el exceso de liquidez en el mercado local y, como resultado, luchar contra la inflación. presiones.

 

Otro asunto sobre el que sería más que bienvenida la opinión sólida y objetiva de un Defensor del Pueblo es la apertura petrolera. Nuestra felicidad sería más completa cuando nos invitaran a celebrar la apertura petrolera, ¿podríamos estar seguros de que las razones de esta apertura no están relacionadas con una presión fiscal excesiva impuesta a la industria que ha limitado sus posibilidades de inversión e incluso la ha obligado a endeudarse.


La existencia de un Ombudsman Petrolero que sea respetado por el país garantizaría la colaboración de los ciudadanos de la nación cuando esté justificada. Estoy seguro que entre todos los venezolanos de buena fe que aman a este país, no hay uno que desee de plano contribuir al déficit de los operadores petroleros comprando gasolina a precios inferiores a los costos de producción. Por otro lado, entre esos mismos venezolanos, muy pocos estarían dispuestos a pagar un precio más alto para contribuir a un Gobierno Central que despilfarra sus recursos.

 

Durante la entrevista que mencioné al inicio de este artículo, sostuve que si PDVSA se politizara, los ciudadanos estarían al menos cada cinco años en la posición de poder emitir juicios como accionistas sobre los logros de su gestión. Esto fue interpretado por el periodista como una recomendación para politizar a PDVSA. Esto, como puedes imaginar, me causó mucha vergüenza y me sentí muy aliviado de que el artículo se publicara el sábado y durante un período de vacaciones en el que, de todos modos, poca gente leía la prensa. Hoy hablar de politizar a PDVSA no sigue siendo un delito cuando vemos a ésta convertirse en un actor político; Lo que es igual no es trampa.



17 de julio de 1997

Banca - entre espejos y cochinillos

"Las principales causas del porqué nuestro sistema financiero se derrumbo.
La historia puede escribirse en pocas palabras. Una serie de devaluaciones, incumplimiento de contratos de garantía cambiaria, prohibiciones de mantener posiciones externas, obligaciones de financiar ciertos sectores a tasas preferenciales, y sorpresivas decisiones de política monetaria tales como la que genero las la aplicación de tasas de interés exorbitantemente altas.
Lo anterior causo un serio deterioro en la calidad de la cartera de créditos bancarios, erosionando seriamente el patrimonio de los bancos.
La responsabilidad absoluta por toda la anterior plaga fue la del Estado. La causa inmediata de aquello, nuevamente la falla fundamental de nuestra sociedad, es decir la altísima concentración de las riquezas nacionales en una sola mano, la del Estado.
Antes que el tamaño del estados venezolano se reduzca en proporción al sector privado y el Estado deje de ejercer una influencia omnipresente en todos los aspectos de la vida nacional, no habrá posibilidades de crear un ambiente donde predomine la racionalidad económica, y, sin racionalidad económica no hay forma de evitar una nueva crisis financiera" u otros desastres.

3 de julio de 1997

La economía y el niño preguntón.

La política económica de Venezuela durante los últimos años ha planteado unas serias interrogantes basicas pero que a veces pasan por desapercibidas a causa del fenómeno conocido como el "no ver el bosque por los arboles". Ademas y por cuanto muchas de estas interrogantes por su sencillez resultan casi de naturaleza infantil, las preguntas que generan, frecuentemente reciben respuestas similares a las que a veces ofrecemos en desesperación paterna a nuestros hijos preguntones o sea, "porque asi es y así lo digo yo!.
Por cuanto de verdad creo que el futuro de nuestro pais depende en un alto grado de contestar correctamente algunas de estas preguntas, permítame como un académico, con estudios en varios paises, con postgrado, graduado con honores y como un profesional con larga experiencia en muchas áreas de la economía nacional, por unos breves momentos ocupar el lugar de ese niño preguntón.
Si existe un firme consenso tanto en Venezuela como en el exterior de que nuestra administración pública no ha sido capaz de administrar o, de forma mas precisa, ha sido altamente incapaz en administrar los recursos entonces: ¿Como es posible que la Agenda Venezuela incluya y como un elemento fundamental, un considerable aumento de los ingresos del sector público y como es posible que el Fondo Monetario Internacional recomiende tal acción?.
Si existía una balanza comercial positiva y lo cual normalmente nunca justificaría una devaluación, entonces: ¿Porqué se permitió una mega devaluación (empobreciendo al sector privado y enriqueciendo al sector público) y a quien se le ocurrio clasificar esta medida como ortodoxa.
En general para un país que se encontrase sumergido en una recesión, lo último que hubiesen recetado los economistas, sería un considerable aumento en la carga tributaria.¿Porqué en Venezuela si se procedio a incrementar la carga fiscal y agravando así por supuesto la recesión?
Si existe un firme consenso tanto en Venezuela como en el exterior de que las posibilidades futuras del pais se fundamentan en una disminución del sector público y que tales políticas han sido perseguidas entre otros por grupos neoliberales y para los cuales dichos logros es casi religión entonces: ¿Porque año tras año el sector público solo crece en relación al sector privado?
Hemos de alegrarnos porque gracias a la confianza de los inversionistas logramos vender el proceso de apertura petrolera a muy buenos valores. ¿Porqué no podemos preguntar sobre en cuanto lo pudiesemos haber vendido si los mercados nos hubiesen tenido la misma confianza que por ejemplo le han demostrado a Chile?
Si sabemos que hasta en los países mas desesperados como en las nuevas repúblicas brotadas de la vieja Rusia, se logra a buen precio vender petroleo e inversiones en campos petroleros, entonces: ¿Porqué hemos de alegrarnos en que se haya realizado un ingreso sin ni siquiera haber aclarado para que lo van a usar?
Si durante años hemos despotricado contra toda la banca internacional que "nos engaño" y nos sumergió en un maldito endeudamiento externo, entonces: ¿Porqué hemos de ponernos contentos de que la banca internacional nuevamente nos demuestre confianza y desee darnos nuevos créditos?
Si después de unos cuantos meses de agenda Venezuela, donde la recesión se ha profundizado, el sector público ha crecido, no se ha logrado mayores avances a nivel de necesarias reformas de sectores vitales como justicia, salud y educación, entonces: ¿Para quién trabaja el Fondo Monetario Internacional cuando en su visita de inspección ocular, felicita al país por sus avances, pero eso sí, le recuerda que hay que subir mas el precio de la gasolina?
Si siempre hemos sabido que somos un país petrolero, y que mientras el petróleo durase seríamos un país básicamente rentista, y que muchos de nuestros problemas actuales se debe a que hemos sido malos rentistas entonces: ¿Porqué en la búsqueda de un modelo económico de desarrollo siempre insistimos en abandonar el modelo rentista, en lugar de perseguir un modelo que nos haga buenos rentistas?
Si conocemos que una industria petrolera no es una gran generadora de empleo y que además por mantener la paridad cambiaria alta dificultaría a la larga el mantener la competitividad de actividades económicas intensivas de mano de obra, entonces: ¿Porque nos empeñamos en ser mas papistas que el papa en materia de aplicaciones de políticas neoliberales hasta defendiendo el cobro de peajes para acceder a nuestros parques nacionales, pero nos desmayamos ante la posibilidad de brindarle un poco de protección a ese gran parque nacional nuestro llamado la agricultura?
Para un papa puede ser fácil contestarle a sus hijos las preguntas anteriores con un "pregúnteselo a los economistas" pero entonces: ¿Qué hace un papa economista?
Traducción de artículo publicado en el Daily Journal