10 de enero de 2008

Cupos

Qué bueno fuese si todos los dólares preferenciales se repartiesen en cupos iguales entre todos los venezolanos con el explícito derecho de ser negociables, digo para que el subsidio implícito le llegue por igual al rico y al pobre y no como hoy, mayoritariamente a los vendedores internacionales de bienes y servicios, a los gestores e intermediarios y a los ciudadanos que más consumen dólares.
Qué bueno fuese si toda la gasolina que se vende a un precio menor que su costo de distribución se repartiese en cupos iguales entre todos los venezolanos, vía cupones negociables, digo para que el regalo de la gasolina le llegue por igual a rico y pobre y no como hoy, a quienes más la pueden consumir y contrabandear.
Qué bueno fuese si todos los derechos ciudadanos se repartiesen mediante un cupo igual a cada uno de los venezolanos, digo para que estos derechos amparen a todos por igual sin depender del color de la franela y del grado de necesidad con que se necesite de chuparle las medias al papaúpa de turno.
Qué bueno fuese si cada joven venezolano recibiese cupones, no negociables, con lo cual pudiera pagar todos sus estudios, digo para que le quede más claro a los maestros para quiénes deben trabajar todo el tiempo.
Genéticamente nos hemos convertido en una sociedad de arrastrados acostumbrados a tener que mendigarle favores a un sector político que, fascinado, encuentra en ello su mayor incentivo para aspirar a su cupo político. Lo triste es que la venezolanidad nuestra de hacernos los locos, nos impide darnos cuenta que podemos liberarnos de esa infectada llaga social, está a nuestro alcance, si sólo nos atrevemos.
Compatriotas, no quiero dólares preferenciales, no quiero gasolina gratis, no quiero ninguno de esos enredos administrativos… con que me den mi cuota parte del ingreso petrolero, la que por cierto a cada momento nos dicen que es nuestra, me basta y me sobra. Nuestra banca comercial es capaz de montar en poco tiempo un sistema ultraseguro y confiable que permita tal distribución.
Los gobiernos deben cobrar impuestos para cubrir sus gastos y hay una aceptación generalizada que estos deben basarse sobre una cierta progresividad que promueva una mayor distribución del ingreso. Este gobierno dice que distribuye sus ingresos considerando ante nada a los más necesitados, pero cuando nos ponemos a sumar la regresividad presente en el sistema de cambiario, en el subsidio de los precios de la gasolina y en los regalos a otros países, pues tendríamos que, como es costumbre reciente, mandarlos a lavarse ese paltó.
En Venezuela el día que nuestro éxito no dependa de nuestra capacidad para mendigar del sector público una cuota de favores algo superior al que logra mendigar nuestro vecino, o pedirle a otros que hagan el pedigüeñito a nombre nuestro, ese día sí podemos hablar de independencia en nuestro país.
El Universal

PS. Hoy en Febrero 2015 leo sobre un cupo de viajero de US$3.000 a Bs.12/US$. A Bs.170 por dólar eso significa algo así como un subsidio de Bs.158 por dólar, lo cual equivale algo así como Bs. 474.000, lo cual equivale en Febrero de 2015 algo así como 50 sueldos mensuales de un maestro venezolano. ¡Qué interesante manera de adjudicar recursos escasos!

3 de enero de 2008

Nuestros pésimos planificadores

Bienvenido sea un Banco del Sur pero si la función principal de ese banco de desarrollo se limita a ser un Banco contra el Norte, como algunos parecen querer, pues para nada sirve, excepto para enturbiar aún más nuestra visión sobre el país que queremos… la que sin duda ya está más que suficientemente turbia. Si lo dudan basta recordarles que los genios planificadores en nuestro país ni siquiera se han dado cuenta que el colocar en dos años 750.000 vehículos nuevos sobre nuestras ya abarrotadas calles y carreteras, representa la madre de los desgobiernos.
La bonanza petrolera de Carlos Andrés Pérez/Luis Herrera comenzó cuando el precio por el barril de petróleo pegó el brinco de 5 a 12 dólares en enero de 1974 y se acabó para los demás extractores (ver nota) en el primer trimestre del 1986 cuando los precios caen de 25 a 14. Para Venezuela la bonanza había acabado antes ya que la sola percepción, a finales de 1982, que el precio del petróleo podría descender, asesinó la ilusión de los 100 dólares por barril que respaldaban la locura de atestar al país con deuda externa. En cuestión de instantes pasamos de un "ta-barato-dame-dos" al viernes negro de febrero 1983 y a llorar las oportunidades perdidas.
La bonanza petrolera de los rojo-rojitos se inició yo diría que en mayo de 2004 cuando el petróleo pasa los 35. ¿Cuándo se acabará? No sé. En principio esta bonanza podría durar mucho por cuanto el crecimiento en la demanda por petróleo, de por ejemplo China e India, parecería poder exceder durante un tiempo la suma de las nuevas ofertas de extracción (ver nota) y la contracción en la demanda que causará la crisis financiera global en desarrollo. Ya veremos, pero igualito estoy seguro que de nuevo, en un instante, pasaremos de nuestro actual "está-carísimo-pero-va-estar-más-caro-dame-dos" a de nuevo llorar las oportunidades perdidas…sólo que esta vez creo que con mucha más rabia.
No es tanto que los planificadores en nuestro pobre rico país no sepan qué hacer sino que más bien se hacen los locos por cuanto eso les resulta mejor… a ellos. ¿Para quiénes creían ustedes que ellos planificaban? En tal sentido y comenzando el año es oportuno por enésima vez restregarles la cara con lo que necesitamos para alcanzar un futuro que nos ubique entre los mejores futuros.
Primero, debemos acabar con la acumulación central de poder que produce la centralización de los ingresos petroleros, especialmente en épocas de altos precios petroleros y que hace que la economía venezolana en lugar de producir tenga que dedicarse a chupar medias mendigando favores.
Segundo, debemos buscar reducir la volatilidad en los flujos de capitales y muy especialmente las inundaciones de capital que desprevenidamente puedan traernos los océanos financieros del mundo y que nada producen excepto unas tormentas que distorsionan todo en nuestra pequeña bañerita local.
Finalmente, debemos reconocer que mientras sigamos siendo un exportador de petróleo los flujos resultantes mantienen hasta a un bolívar débil demasiado fuerte para lo que es nuestra capacidad productiva y por lo que a juro, para poder competir, tenemos que dedicarnos a actividades de altísimo valor agregado… y dejar la marginalidad de los gallineros verticales a los países que no tienen otras opciones… excepto por supuesto si lo que exportamos a precios altos son gallineros verticales cinéticos, tipo Soto, o los usamos para tentar turistas a pagar fortunas por asombrarse visitando el museo del rojo-rojismo.
Nota: Detesto cuando se habla de productores y producción de petróleo por cuanto eso implica echárnoslas que somos algo más que unos extractores de lo que la providencia nos legó.

20 de diciembre de 2007

Nuestra frontera con el futuro

Somos un país muy confundido en un mundo inmensamente incierto. La oposición sostiene que el gobierno no tiene otros planes que no sea un desgobierno radical que venden como el socialismo siglo XXI y el chavismo sostiene que la oposición no tiene otro plan que no sea el salir del chavismo. Parecería entonces que nos encontramos entrampados como nación. O conseguimos salir de este pantano pronto o terminaremos todos mal…muy mal.
En tal sentido y sin pedir perdón por volver sobre un tema que ya he trillado bastante, de nuevo me referiré a lo del ridículo precio al cual vendemos la gasolina en nuestro país. Lo hago por cuanto estoy seguro que el poder solucionar correctamente ese problema específico, demarca la frontera entre una Venezuela con un gran futuro y un país destinado a diluirse en la nada.
En el 2007, con la venta de la gasolina por debajo de su valor y los subsidios cambiarios para la adquisición de vehículos, el Estado le habrá entregado unos 20.000 millones de dólares a quienes compran gasolina y vehículos…el 10% o más de todo el producto interno bruto.
La sociedad que se beneficia de ese regalo, "los recoge-gasolina" y que en su mayoría ni siquiera ven el problema, se rehúsa a colaborar en buscarle una solución a tal problema, argumentando que cualquier dinero entregado al gobierno será robado, malgastado o regalado a otros países, por lo que le parece mejor que quienes puedan quemen gratuitamente la gasolina.
La otra parte de la sociedad, la mucho más necesitada, tampoco protesta por cuanto el regalo de la gasolina es invisible y están demasiado ocupados haciendo su cola para que también les den su regalito, como lo puede ser un litro de leche, una curita, un techo de zinc o un trabajito.
El gobierno y que según reportes actualmente tiene hasta que importar gasolina para satisfacer la desbocada demanda local, por supuesto que quisiera aumentar los precios de la gasolina, pero no tiene la credibilidad necesaria para ello, menos tras el golpe que el ¡NO! les dio a su fama de invencibles. Para superar tal obstáculo el gobierno está actualmente diseñando un plan subrepticio para aumentar el precio de la gasolina basado en dos maniobras…lamentablemente ambas equivocadas.
La primera maniobra, explicada por ramírez de PDVSA, es lograr que los venezolanos en lugar de un tigre en el tanque pongan una bombona en la maleta y usen el gas. Para ello se necesita de unas inversiones billonarias, todo sólo para reemplazar los subsidios a la gasolina con unos subsidios al gas. Aun cuando a PDVSA, como empresa, esto le podría significar una leve mejora, usando cálculos de valor presente, tal alternativa no tiene el menor sentido para la nación.
La segunda maniobra, dicha por chávez es "Propongo que Pdvsa entregue eso a las comunas para que sean las que administren la distribución del combustible y el excedente económico se quede para el poder popular… recursos para la inversión social". De repente, si con esas "comunas" se significase las gobernaciones y los municipios, ésta podría ser una opción digna de analizar pero, al haber ya chávez desnudado su intención centralizadora con su propuesta deformadora, resulta claro que esas "comunas" solo son sus rojos rojitos no traicioneros, lo cual resulta inaceptable.
En tal sentido, si bien es necesario oponerse al plan actual del gobierno de cómo aumentar el precio de la gasolina, no debemos dejar de buscar otras alternativas ya que lograr aquello es la mejor vía tanto para reconciliar el país como para recuperar muchas décadas perdidas. Insisto, los estudiantes, de aquellos que aglutinan, podrían ser de mucha ayuda en esa tarea.
Nota: Algunos como chávez y ramírez han tratado al país con tanto irrespeto que como una pequeña y modesta sanción social, hace ya un tiempo les he retirado la mayúscula de sus nombres.

13 de diciembre de 2007

Soñando con La Concesión

El país después de tantas divisiones dolorosas no merece ser pegado con saliva sino que necesita de una pega mucho más fuerte. Los políticos buscarán la salivita que ellos consideren necesaria pero, como no soy político, me puedo dar el lujo de exponer sobre una súper-pega-loca, aun cuando les suene demasiado loca.

El indiscutible líder de las políticas públicas erradas en Venezuela es la venta de la gasolina por debajo de su valor oportunidad. En tal sentido, cualquier gobierno que no quiera enfrentar y no tenga la fuerza para solucionar lo anterior no es un gobierno que merece gobernar, mientras que cualquier gobierno que logre solucionar tal problema muy probablemente tenga la capacidad de solucionar muchos otros problemas. Es tan sencillo como eso.

¿Y cómo se puede llevar el precio de la gasolina a su correcto valor en la Venezuela dividida de hoy? Despierto no estoy muy seguro, pero soñando sueño con lo siguiente:

El país firma un contrato de diez años mediante el cual se le otorga a las universidades del país y a sus estudiantes la concesión exclusiva para vender la gasolina en Venezuela, asegurándoles el suministro de la gasolina al precio actual, gratuito. Igualmente se les entrega a ellos la administración de todas las carreteras de la nación.

Los estudiantes con el negocio de gasolina bajo el brazo buscan el financiamiento necesario para que el día que aumenten muy fuertemente el precio de la gasolina, puedan colocar sobre todas las calles de Venezuela un transporte público digno y gratuito y que cuente con sus vías exclusivas de movilización. Igualmente, como medida compensatoria transitoria, subsidiarán el costo de transporte de algunos de los productos básicos. Con el tiempo, con lo que produce la concesión, los estudiantes hasta podrán construir un tren veloz que atraviesa todo el país, así como hacer muchas otras cosas buenas.

Al final del contrato, cuando toda la ciudadanía reconoce estar mejor con la gasolina vendiéndose en un precio que refleje su valor, los estudiantes y las universidades le devuelven la concesión al gobierno. Para ese momento, ya el gobierno tiene a muchos de los actuales estudiantes en sus filas, por cuanto éstos aprendieron a gobernar como se debe gobernar.

Por supuesto que en una generación Venezuela puede duplicar el ingreso por habitante al mismo tiempo que logra una distribución más justa de tal ingreso. Lo que hace falta es sólo gobernar para el país y dejarnos de ser unos cursis y acomplejados copionetos de lo que la derecha o la izquierda ofrecen en otros países. Amigos, con nuestros estudiantes vayamos buscando a una Venezuela echada-palante, que en lugar de querer defenderse del mundo quiera aprovecharse de él, para el bien de todos.


El Universal

13 de septiembre de 2007

Supongamos

Supongamos que el gobierno de Venezuela nos hubiera entregado, a cada uno de los venezolanos, nuestro cheque anual proveniente de los fondos que sobran de los ingresos petroleros después de asegurar que PDVSA tenga suficiente con qué cubrir todos sus gastos y necesidades de inversión y que este año debería ser como unos dos mil dólares.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos unos 350 dólares para que pueda seguir subsidiando con gasolina regalada unos 3.000 dólares anuales por vehículo.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos unos 200 dólares para que pueda seguir regalándole dinero a otros países, para hacerse publicidad a su propio nombre.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos al Estado unos 100 dólares para comprar armas, como aquellos instrumentos de la muerte Kalashnikov que son entregados a algunos de nuestros vecinos, sin siquiera saber quiénes son ni mucho menos haber asegurado que estén mentalmente aptos para portar cualquier tipo de arma, así sea una china.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedirnos que le devolvamos al Estado el resto de nuestro dinero, los 1.350 dólares, para hacer con esos recursos lo que se le ocurra.

Y supongamos que fuésemos hacerle caso… ¿qué diría esto de nosotros los venezolanos? ¿Que somos idiotas?

Está en los planes actuales de Venezuela producir unos 5 millones de barriles diarios de petróleo y que de obtener neto 60 dólares por barril representaría unos 4.200 dólares anuales para cada uno de los 26 millones de venezolanos.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurre introducir una propuestilla de constitución donde nos pide ratificar nuestra voluntad de entregarle todo nuestro dinero directamente al Estado, para ahorrarse la molestia de tener que pedir.

Supongamos entonces que esa propuestilla propone además que, para permitirle al presidente poder disponer de todos los fondos sin tener que pedirle permiso a nadie, se sitúe todas “las reservas internacionales de la República… bajo la administración del Presidente”.

Supongamos entonces que esa propuestilla, para facilitarle la vida al presidente para el caso que los fondos no le alcancen para sus ocurrencias, le quita la autonomía al Banco Central de Venezuela y coloca la maquinita de imprimir dinero bajo el control directo del administrador de la Hacienda Pública, o sea, él mismo.

Supongamos entonces que tras nueve años con este presidente de turno ya sabemos a ciencia cierta que él se considera a sí mismo no sólo el administrador de la Hacienda Pública sino más bien el dueño de la Hacienda Bolivariana de Venezuela.

Y supongamos entonces que fuésemos a aprobarle al ocurrente su propuestilla constitucional ¿qué diría esto de nosotros los venezolanos? ¡Exactamente! ¿Dónde nos recluyen?

Amigos, a nuestra querida Venezuela no la podemos reencontrar en la senda donde la perdimos, sino que tenemos que buscarla donde queremos que llegue a encontrarse y, para ello, por favor, no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.

9 de agosto de 2007

Instruyendo al presidente

Hoy, al venderse la gasolina en Venezuela en 100 bolívares el litro, siendo su valor real en el mundo el de 1.500, se subsidia su consumo con 1.400 bolívares por litro, algo así como si los compradores de gasolina estuviesen pagando su debido precio en las bombas pero un funcionario, a nombre de una "Misión Cochecito", en el acto les devolviese todo su dinero, menos una pequeña comisión.

No tiene sentido que un país, petrolero o no petrolero, con un modelo de gobierno socialista, capitalista o de cualquier naturaleza, subsidie el consumo de gasolina antes de subsidiar otras necesidades sociales tales como la educación, el servicio de salud, la construcción de viviendas y el transporte público.

Estimando un consumo de 300.000 barriles de gasolina diarios (cada barril contiene cerca de 159 litros), un subsidio de 50 centavos de dólar por litro y dividiendo entre 2.900.000 vehículos obtenemos que el subsidio de gasolina ha alcanzado un nivel verdaderamente surrealista, ubicándose en 3.000 dólares por año y vehículo.

Tal subsidio adicionado a la existencia de un subsidio cambiario para la compra de vehículos y la ausencia de opciones para el ahorro financiero que produzca un rendimiento real, también ha provocado una explosión en la compra de vehículos nuevos (importados), 400 mil al año, lo que no solamente excede la capacidad de nuestras carreteras sino que además impone una inmensa hipoteca a nuestras futuras exportaciones petroleras y, por supuesto, a nuestro medio ambiente. En tal sentido, como un ciudadano miembro de la sociedad civil, hoy instruyo al Presidente, nuestro servidor, para que de inmediato proceda a diseñar y ejecutar un plan que ubique los precios de la gasolina en Venezuela en un nivel equivalente al que puede ser obtenido por su venta en el mercado internacional. Simultáneamente le requiero que ese plan incluya las medidas que logren aminorar las incidencias más difíciles que a corto plazo puede provocarle tal ajuste a la población; por ejemplo mediante la introducción de subsidios temporales al transporte de los bienes calificados como esenciales y la inversión masiva en un sistema de transporte público digno, moderno y que aspire ser el mejor del mundo.

Por cuanto el país se encuentra polarizado y existen muchas apreciaciones subjetivas sobre la imposibilidad de lograr tan necesario ajuste en el precio de la gasolina sin que se origine un serio conflicto social, igualmente espero que el Presidente presente una oferta de diálogo sobre la materia que satisfaga al país, en su totalidad multicolor y que garantice que los ingresos adicionales obtenidos no serán desviados a sus causas unicolor o a sus regalitos de viaje.

Como una mejor alternativa aún, le sugiero que entregue a cada venezolano un "gasolina-ticket" que otorga a su portador el derecho de adquirir hasta 700 litros de gasolina por año al precio de 100 bolívares cada uno, para que así cada quien que no tenga carro o tenga otras necesidades más urgentes, pueda vender tales derechos, a quien sea, por un valor cercano a los 350 dólares.

Aten… ¡Firm…! O algo parecido, a ver si así de repente se entiende mejor.


El Universal

26 de julio de 2007

Del derrame y su tapón

Quienes compran 50 litros de gasolina en Venezuela, de esa que valiendo Bs 1.500 por litro se vende en solo 100 reciben de hugo chávez, se ese quien se dice el socialista del nuevo siglo, a nombre de su "Misión Cochecito", un cheque de Bs.70.000… tamaño asocialismo. Con razón que en sólo dos años hay 750.000 sedientos carros nuevos acudiendo a ese oasis donde se derrama la riqueza de nuestro país.

Estoy seguro que el día que logremos imponer una ley que fije como el precio mínimo de la gasolina lo que se puede obtener por ella en el mercado internacional, habremos alcanzado un importante hito en el camino de ser un mejor país. En ese sentido y perdonen el abuso, esta semana seguiré insistiendo sobre el que como nación necesitamos y merecemos vender la gasolina a Bs 1.500 por litro.

Mis recientes artículos sobre el tema publicados en El Universal fueron debatidos en Noticiero Digital y la mayoría de las objeciones fueron de naturaleza económica… "Señor Kurowski a usted se la ha olvidado los efectos que pueda tener ello sobre el costo del transporte público" y las políticas… "Señor Kurowski usted está loco o conspirando, el país no aguantaría tal aumento y explotaría".

Por supuesto que no me he "olvidado" de los efectos secundarios de un aumento de la gasolina, algunos de los cuales pueden ser inteligentemente neutralizados y con respecto a las dificultades políticas más bien las visualizo como una tremenda oportunidad para solucionar mucho más que lo de la gasolina. Permítame explicar.

Si la juventud y la oposición de verdad ponen el dedo en la llaga sobre lo "asocial" que representa el regalar la gasolina, sin que siquiera se deje registro del costo de ese subsidio y al mismo tiempo las realidades de PDVSA obligan buscar disminuir el consumo nacional, sin duda que el chávez estará muy presionado a que se aumente su precio. Pero, como resulta que ese quien aspira tener un liderazgo mundial e invierte fortunas de nuestro dinero en promocionarlo, hoy carece del suficiente liderazgo en su propio país, el problema político antes que nuestro, es suyo.

A mí no me toca negociar y hasta puede ser que no sirvo para ello pero como un ciudadano que acepta que se debe aumentar la gasolina y al mismo tiempo está muy renuente a darle a chávez más recursos, estoy seguro que existen soluciones.

Por ejemplo que se aumente la gasolina a Bs 1.500; que PDVSA se quede con lo necesario para cubrir sus costos directos, por ejemplo Bs 300 y que el saldo de Bs 1.200 por litro sea depositado íntegramente en una cuenta "Tapón" (para parar el derrame) en un banco privado de confianza (hay pocos) manteniendo el saldo y todos los movimientos de esa cuenta a la vista de los venezolanos.

La movilización de la cuenta "Tapón" estaría inicialmente a cargo de una comisión integrada por personas conocedoras de problemas de transporte y nombradas de mutuo acuerdo oposición, ni-ni y gobierno. La Tapón pudiese por ejemplo compensar un cierto porcentaje, decreciente en el tiempo, de toda factura de transporte asociada a los productos de consumo masivo. Solo para que tengan una idea de la capacidad económica de la Tapón, ella podría despachar a los municipios más de 200 autobuses de 100.000 dólares cada uno, cada día y aun cuando el consumo de gasolina baje bastante.

Por supuesto, ese día que de nuevo tengamos una Asamblea legítima se legislaría de manera más permanente sobre el uso de la cuenta Tapón aun cuando el principio fundamental debe ser que esos son recursos de los ciudadanos y que deberían ser devueltos a los ciudadanos antes de permitir que los gobiernos le pongan la mano a ese mango bajito.

De nuevo, no me opongo a dar subsidios con el propósito de lograr una meta social, pero jamás me oirán aceptar un subsidio equivalente al 10% del PIB sólo para que la gasolina sea barata, mucho menos en un país petrolero en donde está en nuestro interés nacional el que ese recurso no renovable siempre sea valioso.

Por favor, no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.


El Universal

19 de julio de 2007

Gasolina a Bs. 1.500 el litro

(Es lo que necesita y lo que merece el país)

La semana pasada en "Un desquicio lo de la gasolina" les comentaba sobre la absoluta locura que significaba que en un país como el nuestro se llegase a vender 750.000 vehículos nuevos en solo dos años, entre otros, como resultado del hecho que regalamos la gasolina a un precio irrisorio.

Por supuesto que me inundaron el correo electrónico y un foro en el Noticiero Digital con mensajes del tipo: ¿Preferiría usted que esa gasolina se vendiera a precios del mercado internacional? ¿Para que estos sinvergüenzas tengan más que malgastar? ¿Esta usted loco?

Amigos, con mas de 30 años de experiencia profesional por toda Venezuela, desde cosechando arroz en Calabozo hasta desarrollando planes estratégicos para la banca venezolana; pasando por la industria, hospitales, turismo, agua, finanzas, electricidad y muchos otros sectores; trabajando para empresas pequeñas, medianas, grandes, nacionales y multinacionales; en el rol de empresario, consultor, director, gerente; siendo un economista graduado en Suecia; graduado de Master con honores en el IESA en 1974; que desde 1997 he publicado mas de 500 artículos en la prensa nacional; que por circunstancias de la vida me toco ser director ejecutivo en el Banco Mundial entre el 2002 y el 2004… no tengo problema alguno con invertir toda mi reputación profesional asegurándoles que en Venezuela todos estaríamos mejor si la gasolina se vendiera a Bs. 1.500 por litro, que es lo que nos pagarían internacionalmente por ella.

Lo anterior lo sostengo por una muy larga lista de consideraciones, entre las cuales hoy destaco:

1. La capacidad de robo y la mala administración del gobierno no tiene nada que ver con el precio de la gasolina, ya que lo que no cobran vía la gasolina lo cobran vía la inflación.

2. Ningún desarrollo económico puede verse beneficiado por ocultar los valores reales de un activo tan fundamental para Venezuela como es el petróleo. Si el gobierno lo desea, que cobre el precio completo y luego entregue un subsidio directo a los compradores de gasolina. Hoy como mínimo deberíamos programar los surtidores para que entreguen un recibo que indique el valor del subsidio pagado.
3. La injusticia social que se comete al darle este subsidio que puede equivaler al 10% del PIB solo a los que tienen carro, es algo monstruoso y jamás puede reflejar una sociedad con aspiraciones de ser justa.
4. De ubicarse la gasolina en su precio correcto, por encima de los Bs.1.500 por litro, los dueños de esa franquicia de sinvergüenzuras llamada revolución no podrían regalarle tan fácil esa gasolina a otros países.

5. Lo que necesitamos es tener el mejor transporte público del mundo que permita al venezolano y al turista recorrer todo el país con mucha comodidad.

¿Que con eso chávez se fortalece…? Será, pero no parecería que la gasolina barata le haya significado un motor muy necesario para consolidar los maleficios. ¿Que si chávez aumenta la gasolina se cae…? Será, pero a mí me parece que si "sus" pobres se dan cuenta que en su "Misión cochecito" hoy regala 70.000 bolívares por cada 50 litro, también podría caerse. Además, si cae chávez, le auguro pocas probabilidades de éxito al gobierno que le siga, si no quiere rectificar esta locura.

La oscuridad se combate mejor con la luz.

10 de julio de 2007

El desquicio... los precios de la gasolina




Activismo juvenil
Con cuarenta años y cuarenta kilos menos, yo andaría entre tantas otras cosas, haciendo lo siguiente en Venezuela:

1. Entregando en las gasolineras, a quienes en silencio cómplice reciben la gasolina regalada, un recibo que diga:
Estimado conductor del vehículo placa _____
Acaba Usted de recibir, de parte de quien dice ser su comandante, un regalo en efectivo equivalente a __$ (60 cts. de dólar por litro llenado). Por cuanto este dinero no lo reciben quienes no tienen vehículo, que le sirva de recordatorio que usted igualmente participa en el reparto del botín.
Atentamente, los estudiantes.

2. Entregar a los jueces una carta que diga.
Estimado Señor Juez.
Sirva la siguiente para notificarle que nosotros Los Estudiantes y para todos los fines legales consiguientes hemos registrado que hoy Usted acaba de sentenciar a Fulano de Tal a _ días de cárcel aún estando Usted plenamente consciente que las condiciones de esa cárcel expone al sentenciado a la violación de sus derechos humanos.
Atentamente los estudiantes

3. Enviando a todos los medios de información la siguiente carta.

Estimado Editor.
Una de las razones por las cuales nuestros gobiernos no quedan responsabilizados cuando desperdician la renta petrolera es que la ciudadanía carece de información veraz y oportuna sobre el monto de dicha renta.
A tal fin respetuosamente le solicitamos que el medio que Usted dirige diariamente informe sobre cuanto representa esa renta en términos de dólares por mes, para cada uno de los venezolanos. Para el cálculo deberán utilizar el precio de barril para ese día y hacer la suposición que la gasolina vendida en el país tuviese un precio similar al que pueda obtenerse por ella de venderse en el exterior.
Dudamos que haya tareas de información de igual urgencia.
Atentamente los estudiantes

25 de junio de 2007

Hablando con los jóvenes sobre nuestro petróleo

Una conversada de tu a tu entre quienes somos los dueños del petroleo venezolano, aún cuando no nos comportamos como dueños



Un mensaje a los jovenes ...el precio de la gasolina

14 de junio de 2007

Cuestionamiento mata obediencia

Muchos le hablan al joven sobre la importancia que desarrolle un criterio individual sólo como argumento para venderle lo que ellos consideran debe ser el único consenso colectivo. En estas últimas semanas nuestros jóvenes parecen estar enviando el mensaje que ya están hartos de tantas respuestas… cuando las preguntas claramente son otras. Durante las últimas décadas y como consecuencia del ritmo endiablado de lo que aún sin entender llamamos globalización, han surgido una serie de preguntas que difícilmente pueden ser respondidas, ni con un discurso neo-moderno, ni por supuesto con esos lenguajes prehistóricos zamoranos.
Por supuesto que las voces jóvenes que hoy se oyen en las calles de Venezuela tienen un destinatario directo, el presidente de la república, al cual simplemente le están diciendo que tras un periodo de prueba, por el tiempo de una media generación, como baquiano global simplemente no sirve. Pero no vayan ustedes a creer que con un yéndose chávez, en su debido tiempo (ver nota) y reabriéndose una RCTV, ellos se quedarán tranquilos… amárrense, de repente los cambios que solicitarán serán mucho más impactantes, con lo cual ni remotamente me refiero a golpes, suaves o duros.
De la misma manera que China e India ya intuyen que simplemente no hay espacio suficiente para en términos económicos poder crecer hasta llegar a ser otro Estados Unidos u otra Europa, ni siquiera si éstos desaparecen, nuestros jóvenes andan intuyendo que el sistema actual (y nuestra generación con él) está tan desnudo y fuera de onda como puede estar.
Sé que hay quienes consideraron que los jóvenes deberían haberse quedado más tiempo en la Asamblea… hasta debatiendo, pero les confieso que para mí cada minuto que estuvieron ahí fue un verdadero suplicio, ya que si los 167 sentados que se encuentran ahí ni siquiera se representan a sí mismos, cómo esperan poder representar al país que viene. El otro suplicio mío, al cual no le puedo hacer nada, es el de no contar con cuarenta años menos y poder estar entre todos ellos debatiendo ideas de tú a tú.
No obstante, metiéndome donde puedo, debo y quiero, entre las revueltas que esperaría que los jóvenes armen se encuentra por supuesto aquella de castigar el uso de los carros y usar el dinero que se puede obtener de no vender la gasolina a un precio menor que el agua, para construir el más maravilloso sistema de transporte público jamás visto, preparando así al país para el futuro de sus hijos, de una manera mejor de lo que nuestra generación fue capaz. El segundo frente sería iniciar el proceso de quitarle al gobierno los ingresos petroleros y entregarlos a la ciudadanía para algún día lograr que los políticos trabajen para quienes les pagan los impuestos, en lugar de gozarse los recursos del pueblo. Jóvenes, tal como el Padre Ugalde, con ustedes grito ¡Libertad! 
Nota. Con la cadena donde chávez insultó a buena parte de la juventud venezolana, otra contundente prueba de su autoritarismo, como mínimo perdió el derecho al uso de la mayúscula.
Por favor no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos

17 de mayo de 2007

Una Junta Ciudadana para PDVSA

Aún con el petróleo a 100 dólares el barril, PDVSA entrara en crisis, por cuanto ya debe haber traspasado ese momento cuando los intereses por ocultar superan los intereses por divulgar y se revientan los últimos amarres éticos y gerenciales. De repente veremos escenas que nos recordaran al Caracazo, cuando cargaban sobre el hombro un cuarto de res. ¿De que como lo se? De la misma manera como el gobierno y sus devotos lo saben, leyendo el libro El Estado Fallido escrito por Noam Chomsky, ese autor que Chávez recomendó en su discurso de las Naciones Unidas. 
Chomsky define a los Estados Fallidos como aquellos que no logran proteger a sus ciudadanos de la violencia, que se consideran a si mismos fuera del alcance de las leyes domésticas e internacionales y que sufren un déficit democrático y lo que implica que cumplen con algunas de las formalidades de la democracia pero no con la sustancia. ¿Necesito explicar más? No lo creo. 
Dado lo poco logrado con el petróleo durante los últimos 100 años, el cual hasta nos ha hecho daño manteniendo en el poder a autócratas y financiando sus arrogantes ocurrencias, hay quienes sostienen que estaríamos mejor si PDVSA quiebra, perdemos nuestro petróleo y podemos asi al fin comenzar hacer vida normal como país. 
Otros, ante la posibilidad que nuestro petróleo pase a manos distintas, prefieren que se quede en el subsuelo, por lo menos hasta el momento en que como país nos hayamos ganado el derecho de extraerlo y para que así rinda los frutos que las generaciones venideras tienen el derecho esperar. ¡Que suerte la de Noruega que consiguió su petróleo, ya viejo e institucionalmente desarrollado! 
Ahora bien, el hecho es que si no nos pre-ocupamos a tiempo, la verdad es que nos exponemos al riesgo de que se nos arrebate hasta nuestro derecho para poder decidir que hacer con nuestro petróleo. En tal sentido le rogamos a quienes conocen del día a día de la industria, en su esencia operativa, que preparen una lista de nombres y direcciones de candidatos para que puedan integrar una junta interventora ciudadana, para cuando inicie el Gran Deslave. Quienes pueden sentirse como elegibles deben ir preparando los planes de emergencia. 
La Junta Ciudadana de PDVSA debe ser cuidadosamente elegida para que en ella se sientan representadas todas las corrientes políticas del país y lo mejor sería evitar integrarla con quienes ya han tenido una actuación pública en el sector. Digo esto por cuanto al ser todo lo relativo a PDVSA algo muy delicado, en la operación, para que el enfermo sobreviva, necesitamos evitar tumultos y forcejeos. Por supuesto que para la defensa de nuestro petróleo se necesita de contactar y sumar, desde ya, todas las buenas intenciones que sufriendo mucho o poco siguen haciendo vida en PDVSA. 
De la misma manera se podrán necesitar de Juntas Ciudadanas para otras áreas críticas como por ejemplo el de las deudas públicas. Ahí, igualito, aún cuando hay quienes están tan hartos que hasta lo puedan preferir, debemos evitar que nos rematen al mejor postor. En estos menesteres no es cuestión de gobierno u oposición, es cuestión de venezolanas y venezolanos.

3 de mayo de 2007

180 dolares por mes

614.790 es ahora el salario mínimo mensual, lo que equivale aproximadamente a unos 280 dólares a la tasa oficial y quizás a unos 180 a tasas de realidades de por ahí. El anuncio constituye otro de esos miles de momentos oportunos para recordar que la venta de unos 3 millones de barriles diarios a 52 dólares netos de costo significa 180 dólares mensuales, no solo para los afortunados que por lo menos tienen acceso a un salario mínimo sino que para cada uno de los 26 millones de venezolanos. El que tengamos que vivir una vergüenza nacional de expectativas no alcanzadas, se debe exclusivamente al hecho que los ingresos que recibimos por la liquidación de nuestro petróleo no son ingresos del pueblo sino ingresos del desperdiciador de turno.

Olvídense de buscar un líder si todo líder que encontremos luego lo vamos a enloquecer dándole la chequera petrolera y con la cual pasará, en menos de lo que canta un gallo, de considerarse de un elegido nuestro para servirnos, a simplemente ser un elegido.

Si deseamos persistir en esta locura colectiva nuestra de creer que vamos a estar mejor entregándole lo que se recibe por el petróleo al presidente de turno, o dejándonoslo quitar por el dictador de turno, que administrándolo nosotros mismos, es mejor que en lugar de una elección utilicemos una lotería, donde dejamos en manos de Dios decidir, ya que así por lo menos podemos diluir con algo nuestra culpa y nuestras desilusiones.

Por más que lo pienso más estoy seguro que estamos locos. ¿Qué broma es esa de elegir cada cinco o ahora seis años a una persona para entregarle todo el ingreso petrolero solo para luego tener que chuparle las medias al neoarrogante de turno para que nos devuelva algo de lo que era nuestro para comenzar?

Si uno quiere que un maestro de obras haga unos arreglos en la casa, pues se le da un adelanto y se le paga en la medida que vaya entregando sus obras. Entregarle al maestro de obra toda la casa como anticipo, para luego sin que entregue obras tener que rogarle que por lo menos nos deje vivir arrinconaditos ahí entre los escombros, no puede ser otra cosa que locura.

Ya oigo a quienes se rasgan las vestiduras sobre la posibilidad que se le entregue algo de esos ingresos que obtenemos liquidando el petróleo para siempre, directamente a los venezolanos gritar: "¡No, se lo beben en caña!". Pues estoy absolutamente seguro que cada uno de mis veinte y seis millones de compatriotas están en mucha mejor capacidad de darle un mejor uso a sus 180 dólares mensuales, a que un "elegido" lo logre con los cuatro mil seiscientos ochenta millones de dólares mensuales que eso equivale.

Si el gobierno necesita luego cobrar cuatro mil seiscientos ochenta millones de dólares en impuestos, pues eso es ya otra cosa, pero en tal caso ya por lo menos queda claro quién trabaja para quién.

Uno de los 4.292.466 ciudadanos del país sombra.
(Insolentemente el CNE aún no termina por contarnos)

Publicado en El Universal 3 de Mayo de 2007

8 de febrero de 2007

Por un buen gobierno sombra

¡Mis padres fueron a visitar el futuro de mi país y todo lo que me trajeron fue éste litro de gasolina ta-barata-dame-dos! ¡La gasolina barata es la madre de todos los consuelos de tontos! ¡Venezuela es una empresa cervecera que solo paga sus dividendos en cerveza, solo a quienes gustan de cerveza! 
Un oposicionista declaró la semana pasada, en esta misma página, "Me opongo a regalar gasolina a gobernantes chulos que buscan vivir de nuestras riquezas" y aun cuando en eso tiene toda la razón, tampoco debería olvidarse que los consumidores venezolanos de gasolina igualito, por casi un siglo ya, nos hemos chuleado la gasolina a costa de los ciudadanos que no la consumen. 
El vender la gasolina por debajo de su valor mercado pertenece a una de esas desastrosas políticas públicas de las que sin duda se puede decir que si el liderazgo anterior hubiere tenido el coraje y la honestidad intelectual de corregir, de seguro que no estaríamos en éstas. 
Que con esa medida el gobierno se hace de más recursos para despilfarrar, por supuesto y el despilfarro debe ser criticado, ahora quizás hasta con más fuerza, ya que bien quisiéramos ver al gobierno venezolano regalando gasolina en el exterior si su precio doméstico fuese más de 4.000 bolívares por litro, como por ejemplo lo es en Noruega, otro país petrolero. 
Otro argumento en contra del aumento de los precios de la gasolina y que brota de nuestro surrealismo oposicionista, es el relativo a su impacto inflacionario. Sin duda que los índices aumentarán, pero ello no tiene un ápice que ver con el causar una inflación sino simplemente con el ajustarse a la que ya se ha causado. Hay dos inflaciones. La primera, la mala, es la inflación por demanda, la que se produce por el exceso de bolívares que existe relativo tanto a los pocos bienes y servicios ofertados como a la ausencia de esa confianza que produce ahorros e inversiones. En este sentido un aumento de la gasolina podría hasta funcionar como una esponja que absorbe la liquidez que de otra manera se traduciría en una mayor inflación de otros rubros. La segunda inflación, la buena, o por lo menos la necesaria, la de costos, es la que se produce cuando los precios se ajustan a las realidades. 
A nadie le puede convenir que un recurso como la gasolina se venda por debajo de su valor y sostenerlo simplemente implica complicidad en el engaño. Valoricemos a nuestra gasolina como ese recurso vital que es y no sigamos vendiéndola despectivamente a precio de agua, sucia… y ese ruego no tiene nada de nada que ver con el ser gobierno o el ser oposición, sino simplemente con el ser un buen venezolano. 
Ahora bien, como ese buen gobierno sombra que debemos ser la oposición, exijamos que el gobierno devuelva directamente a los ciudadanos hasta el último centavo que obtendrá del aumento de la gasolina, ya que los venezolanos sabrán mucho mejor qué hacer con esos recursos, así sea solo para comprar gasolina o cerveza… a sus precios correctos.

25 de enero de 2007

Un aumento correcto

Hugo Chávez. ¿Por qué le vemos tanto titubeo para aumentar el precio de la gasolina, cuando las razones para hacerlo son tan correctas? Por supuesto que vender la gasolina por debajo de su precio de realización no es una de esas políticas que a usted le gustaría tildar como funesto neoliberalismo, pero permítame informarle que el transferir, como de hecho se hace con los precios actuales, un 10% del PDB de los que no tienen nada de nada a los que simplemente usan gasolina, está aún mucho más lejos de ser una política socialista, de cualquier siglo y cualquier denominación. 
Además, no hay nada tan importante para un país como aprender a valorizar y respetar los recursos que la Providencia le asignó, lo cual jamás se logra entregando esos recursos a unos precios despectivos. Así que, déjese de estatizar la Electricidad de Caracas, algo que no le conviene por cuanto sólo servirá para embarrarnos a todos en la decadencia de otro servicio público y, en su lugar, use la ley habilitante para realmente solucionar de una vez por todas el problema de los precios internos de los combustibles. 
Todos entendemos que el hecho de que la oposición tuviese tantas fuerzas para lograr que 4.3 millones de ellos atravesasen los obstáculos y votasen en contra suya lo debe tener muy nervioso. Ahora bien, si usted está aumentando los precios de la gasolina, no para corregir lo que es una injusticia social, una aberración económica y un crimen ambiental, sino para hacerse de más recursos para los "suyos", ahí sí que no le auguro éxito alguno ya que el resentimiento del pueblo será muy grande y con ello sólo logrará aumentar el precio que a usted le cobran sus mercenarios para mantenerle su "apoyo". 
En tal sentido le sugiero que promulgue una ley que obligue a su gobierno a aumentar los precios de la gasolina sobre un periodo de tiempo hasta que lleguen a su precio de realización internacional y que, una vez logrado ese nivel, se prohíba venderlo a un precio inferior. Mientras se introducen tales ajustes, se debe devolver a los consumidores hasta el último bolívar de los ingresos generados por encima del costo de producción de la gasolina vía la reducción del IVA y así nadie tendrá porque quejarse. 
Y, por favor, no se confunda, esto no se trata de un apoyo, ¡no!... sólo que jamás he creído que la vía de librarnos de un mal gobierno como el suyo pase por el no buscar siempre hacerle el bien a la nación… y que además sigo pensando en qué hacer con el país mañana, sin usted.

23 de noviembre de 2006

Del ni-ni al sí-sí

La razón por la cual Rosales ganará el 3D es que se ha convertido en el candidato de los ni-ni, quienes hoy le dan un entusiasmado sí-sí. Lo anterior se debe mucho a "Mi Negra", esa propuesta de distribuir directamente y en efectivo el 20% del ingreso obtenido por la liquidación del petróleo a las 2.500.000 familias más pobres de nuestro país. 
Rosales no se limitó a ofrecer una puerta de salida, lo cual hubiese sido una oferta suficiente para aquéllos que hoy se conocen como la oposición, sino que, con "Mi Negra", dibujó una amplia, sólida y pacífica puerta de entrada al futuro, la que resulta especialmente atractiva para los ni-ni, justamente por lo espeluznante que esa opción le debe resultar a los políticos de siempre. 
Mi Negra, por cuanto acaba con el mito del ingreso petrolero para el Estado y revela la verdad de que los ingresos son de la nación y de sus ciudadanos, es una propuesta espeluznante para quienes cuando están en el gobierno prefieren ignorar que se deben a los ciudadanos y por el contrario aspiran a que los venezolanos nos debamos a ellos. 
Mi Negra, por cuanto evitará que quienes ocupan el poder se hagan de los recursos sin esforzarse, es una propuesta espeluznante para aquéllos que hasta la fecha no han tenido porqué ocuparse de sus electores. 
Mi Negra, por cuanto ayuda a dejar claro de quién son los recursos, es una propuesta espeluznante para quienes les encanta verse retratados en publicidades que pregonan su magnanimidad al "regalar sus obras" a los ciudadanos. 
Mi Negra, por cuanto incentiva directamente el interés de millones de venezolanos en el petróleo, es una propuesta espeluznante para aquéllos que buscan hacer negocios con nuestra industria petrolera, negociándola a oscuras. 
Mi Negra, por cuanto le abre a los venezolanos el abanico de opciones, es espeluznante para quienes quieren darnos unos cupones canjeables exclusivamente en su tienda. 
Mi Negra, por cuanto envía a los mercados internacionales el mensaje que el petróleo nuestro no es de los gobernantes de turno, es espeluznante para aquellos que están acostumbrados a endeudar al país a costa de las futuras generaciones. 
Mi Negra, por cuanto ayuda evitar la concentración de los recursos petroleros en pocas manos, es espeluznante para quienes han transformado en una maldición la bendición del petróleo. 
100 años llevan los políticos tratando de sembrar el petróleo en los estacionamientos asfaltados de Venezuela y para nada nos sirvió. El 3D, con Mi Negra, al fin la siembra la harán los ciudadanos.
El Universal

2 de noviembre de 2006

Hasta el último centavo

Encabezaba yo una delegación en Tanzania, que por lo menos se creía importante, cuando nos sentaron alrededor de unas modestas mesas para oír un reporte sobre el uso de una donación que por 7.614.873.60 TZS (aproximadamente 8.000 dólares) se le había entregado a un colegio muy humilde para su total refacción. 
El Maestro Principal, durante unos diez minutos que se nos hacían inmensamente largos por la letanía de las cifras, nos explicó con lujo de detalles cómo se usó el dinero, hasta el último centavo. Le dimos las gracias y nos fuimos. 
Al rato, reflexionando sobre lo que habíamos presenciado, me percate que más que una rendición de cuentas, el acto representaba un importante recordatorio para todos nosotros sobre que a la hora de aceptar la responsabilidad por una gestión, esto siempre debe basarse en el principio del "hasta el último centavo" y no puede, como es tan frecuente, redondearse a la ligera "hasta el último billón". Lamenté mucho no haberle agradecido más efusivamente al Maestro Principal su reporte. 
Digo todo esto por cuanto el programa de "La Negra" ofrecido por Manuel Rosales y que consiste en entregarle a las 2.500.000 familias más pobres una participación directa del 20% en los ingresos que obtenemos por la liquidación de nuestro petróleo, obligatoriamente crearía la necesidad de reportar hasta el último centavo del 100%, para así poder apartar el 20% prometido y entregarlos a aquellos para quienes, sin duda, hasta el último centavo cuenta. 
Como tampoco se le puede permitir al Estado compensar los ingresos que entrega con La Negra con un mayor endeudamiento público, lo que podría llevarnos hasta donde la soga se revienta, el programa también implica la necesidad de crear una entidad de fiscalización superior para que de manera autónoma, le reporte a la sociedad todo lo relativo a nuestro endeudamiento público, hasta el último centavo. 
Igualmente, con 2.500.000 familias directamente interesadas en los resultados de la actividad petrolera, también habrá que contemplar crear lo que siempre he solicitado, una oficina del tipo Ombudsman petrolero para que, en nombre de la sociedad, vigile todo lo que Pdvsa y el Ministerio de Energía se traigan entre manos y nos defienda, hasta el último centavo. 
Hay quienes acusan el programa "La Negra" de ser populista, pero la verdad es que de ejecutarse correctamente, transformaría las realidades político-económicas de nuestro país produciendo una moderna democracia participativa, por lo que todos tenemos un interés en el atrevernos ahora y en el vigilar después.

12 de octubre de 2006

“La Negra”, pica y se extiende

Existe algo que se conoce como la Iniciativa de Transparencia para la Industria Extractiva (EITI por sus siglas en inglés). Es una coalición de gobiernos, sociedad civil, empresas y organizaciones como el Banco Mundial, que promueve la transparencia y la rendición de cuentas respecto de los ingresos provenientes de la explotación de los recursos naturales, todo con el propósito de ayudar al desarrollo sostenible y a la reducción de la pobreza. Este mes, en Noruega, EITI sostendrá su tercera plenaria y ya hay como 20 países que apoyan e implementan sus programas. En nuestro continente están afiliados Trinidad y Tobago, Perú y Bolivia. 
Las razones por las cuales los ingresos del petróleo y otros similares con frecuencia no logran traducirse en beneficios para sus países, “la maldición de recursos”, son muchas, pero una de ellas es obviamente el que los ciudadanos nunca están debidamente informados, sospechamos que adrede. Por ejemplo hoy, en pleno Siglo XXI, con todas las tecnologías de información a nuestra disposición, cuando podríamos y deberíamos conocer a instante todos los resultados de “nuestra” industria petrolera, la información que se nos entrega es tan pobre que da vergüenza. Como ningún gobierno tiene derecho de exigirnos actos de fe sobre el estado real de nuestra industria petrolera, los principios que defiende EITI son de interés vital para nosotros. 
Pues resulta entonces que “La Negra” propuesta por Manuel Rosales, aparte de que por fin alguien demuestra tener confianza en el venezolano a pie; que por fin se le da un sentido concreto a lo de la democracia participativa; que por fin se comienza a reducir esa concentración de recursos en las pocas manos del gobierno que tanto mal nos ha causado; también nos sorprende muy gratamente aceptando el espíritu de EITI, por cuanto una promesa de entregar el 20% del ingreso neto del petróleo, por necesidad implica ser muy transparente con respecto a cual es el 100% de ese ingreso. 
Hay quienes andan acusando “La Negra” de ser populista. Por Dios, si populismo es creer en la capacidad de nuestros compatriotas, pues que viva el populismo. Lo que si rogamos es que “La Negra” sea bien popular y que genere los votos que se merece, para que nos ayude desterrar por siempre ese argumento de que los “venezolanos solo se lo beberían en ron” que tanto han usado nuestros gobernantes, para bebérselos ellos en champaña.
El Universal

21 de septiembre de 2006

Nuestra Negra

El día en que los 26 millones de venezolanos llevemos Nuestra Negra en la cartera, ese día habremos al fin logrado nacionalizar de verdad nuestra industria petrolera, anclándola firmemente en nuestros corazones, con esa ancla de anclas que es el bolsillo. Ese día PDVSA tendrá el blindaje necesario para que nadie pueda manosearla de una manera que atente contra nuestros intereses. Ese día quizás lograremos oír en alguna iglesia nuestra unas Gracias al Señor por el petróleo. Ese día quizás hasta se nos ocurra celebrar en nuestro país petrolero, el día del petróleo. 
El día en que los 26 millones de venezolanos llevemos Nuestra Negra en la cartera, ese día podremos distribuir el ingreso petrolero de manera transparente, evitándonos la necesidad de tener que pasar por el peaje de las reverencias o de las bajadas de mula, que hasta la fecha se nos han impuesto. Ese día podremos al fin construir la democracia participativa que todos queremos, Ese día tendremos al fin una la posibilidad real de liberarnos de los efectos más perniciosos que produce, lo que en el mundo se conoce como la maldición de los recursos. 
El día en que los 26 millones de venezolanos llevemos Nuestra Negra en la cartera, ese día no habrá problema alguno en colocarle a la gasolina que vendemos en nuestro país, el precio que refleje su verdadero valor y así evitarnos esa nefasta y vergonzante política pública; que nos tiene como una fábrica de cerveza, que paga sus dividendos a sus accionistas con cerveza, para que la tomen quienes les gusta la cerveza y con el agravante de que, en nuestro caso, ni siquiera somos productores, sino simplemente unos extractores de un recurso no renovable. 
Yo no conozco cual fue la intención inicial de Nuestra Negra y no me importa. Lo que si sé es que cuando algo tan bueno aparece, todos tenemos el deber de hacer lo mejor de la oportunidad, antes de que quienes temerosos de su potencial revolucionario o quienes molestos con que les pueda hacer perder su negocio de siempre, la hagan desaparecer. Amigos, el 3D, asegurémonos que nos entreguen Nuestra Negra ya, que ella representa nuestra mejor posibilidad de lograr reunirnos todos de nuevo, en un solo país. 
Yo ya cargo mi cartoncito negro en la cartera y les sugiero que hagan lo mismo… se siente bien. Por supuesto, en su debido momento debemos pedirles propuestas de diseños a nuestros artistas plásticos ya que como entenderán Nuestra Negra será un nuevo símbolo patrio.

24 de agosto de 2006

De un accionista de PDVSA a otro


Jamás he trabajado ni en la vieja ni en la nueva Pdvsa, pero justo por ser uno de esos accionistas minoritarios ignorados, que somos todos los venezolanos, creo saber más lo que nos conviene con respecto a nuestro petróleo que toda esa cuerda de políticos que sólo buscan distribuir las ganancias a su conveniencia, o las gerencias, cuya prioridad son sus condiciones de trabajo. No perdono la revolucracia actual, que supongo deben estar haciendo tales horrores que ni se dejan ver, como tampoco enmudecí en bobalicona admiración ante la meritocracia anterior. Amigos accionistas, he aquí lo que pienso.

Sin una OPEP, jamás podríamos recibir por nuestro petróleo agotable y no renovable un precio superior al del costo marginal de extraerlo y transportarlo a nivel mundial, destino triste de todos los demás productores de materia primas, por lo que soy un fiel defensor del concepto OPEP. Quien le juegue quiquirigüiqui a la OPEP... ¡Fuera!

Estar en la OPEP, obliga a poder controlar la producción, por lo que la exploración, la producción y la refinación básica deben estar 100% en manos de empresas del Estado. Una empresa del Estado es generalmente menos eficiente que una privada, pero como a nosotros lo que nos interesa es el resultado final del negocio, tendremos que convivir con ello y ser vigilantes.

Todas las empresas, tanto estatales como privadas, pueden caer en la tentación de crecer por crecer y diluir en actividades no competitivas lo que ya debería formar parte de nuestro dividendo. En este sentido, hay que prohibirle a Pdvsa cualquier actividad distinta a las más básicas. Por ejemplo la distribución de gasolina en Venezuela y en el exterior y las actividades sociales propias del gobierno... ¡Fuera!

Dividendos. Después de apartar los recursos para que Pdvsa pueda acometer sus inversiones, sin necesidad de endeudarse, el remanente se debe entregar directamente a nosotros, los accionistas. Eso de seguir entregándoles el ingreso por la liquidación de nuestro petróleo a unos políticos para luego tener que hacerles las mil y una reverencias... ¡Fuera!

Amigos, estamos hartos de oír a los políticos prometer una mejor distribución de la riqueza petrolera, como si acaso fuese de ellos, cuando lo que les toca es simplemente entregarnos nuestros cheques. Si necesitan ingresos, pues que cobren sus impuestos. Un país se construye haciendo al ciudadano responsable, no declarándolo irresponsable.


13 de julio de 2006

¡Ni con una laptop!

Nacieron en una tierra bendita, que tiene de todo para apoyarlos en la búsqueda de su futuro, pero lo que les entregan son unos rifles Kalashnikow, que generalmente sólo sirven para destruir sus propios sueños y defender las vagabunderías de otros. El que algunos de ellos pudiesen haber sentido algún entusiasmo por recibir un rifle sólo puede explicarse desde la perspectiva de una bajísima autoestima o de un profundo sentido de desesperación. Sea lo que sea, para rescatar a los que siguen siendo tan jóvenes venezolanos como los demás y evitar que otros caigan en lo mismo, la sociedad necesita ofrecerles algo mucho mejor. Aun cuando una laptop sea mil veces mas poderosa que un rifle, ni con regalar millones de esas nos alcanza.
En tal sentido, y aun cuando faltará hacer aún mucho más, sugiero que para comenzar les ofrezcamos las dos siguientes reformas, tan vitales para que nuestros jóvenes puedan llegar a donde pueden, deben, quieren y merecen.
I. El problema-dilema-maldición de nuestro país petrolero se resume en que cuando nuestros ingresos petroleros son bajos y no tenemos los recursos para poder hacer mucho, entonces nuestros gobernantes son humildes y nos oyen, pero cuando los ingresos son altos y nos permitirían dar un verdadero salto hacia adelante, pues entonces nuestros gobernantes se convierten en unos insoportables y arrogantes sabelotodos. Nuestra única posibilidad de lograr escapar de esta trampa-jaula institucional es la de cortar el vínculo directo entre el petróleo y el bolsillo de los políticos, asegurando que la mayor parte del producto petrolero vaya directa y equitativamente a los ciudadanos, para que luego el Seniat haga el trabajo a cuenta de quienes deben convencernos que el Estado merece nuestra contribución fiscal.
II. Hoy, el país puede recibir por cada litro de gasolina 1.380 bolívares en el exterior, por lo que al venderlo localmente en 80, estamos transfiriendo 1.300 bolívares por litro del que tiene o usa carro al que no, lo cual es sencillamente incompatible con el buen gobernar de cualquier país con voluntad de futuro. Corregir lo anterior para llegar a que más nunca se venda la gasolina por debajo de su costo de oportunidad, es quizás la principal bandera que se debe ondear para poder evidenciar el querer rectificar a fondo.
Muchachos del Batallón Francisco de Miranda, devuelvan sus Kalashnikows y en su lugar pidan a gritos estos dos misiles.

20 de abril de 2006

¿Perdimos PDVSA?

Me expuse a la burla proponiendo que nuestros hijos no fueran a Disneyworld cuando la Florida prohibió el uso de la Orimulsión. 
Fundé una asociación civil para difundir los perjuicios, que algunos países consumidores de petróleo le causaban a nuestros intereses al imponer impuestos al consumo de la gasolina, que superaban el 400% ad-valoren. 
Critiqué a fondo los argumentos económicos de la apertura petrolera y la manera como se estructuró, dificultando mis relaciones con esa parte de la sociedad, que le rendía pleitesía ciega a la meritocracia. 
Critiqué a PDVSA cuando eliminando a sus filiales anuló ese valioso control de tener gente calificada vigilándose los unos a los otros. 
Cuestioné a Citgo, tanto por ser un mal negocio, como por la idiotez de venderle petróleo a precios subsidiados, que generaban ganancias ficticias sobre las cuales había que pagar impuestos en los Estados Unidos. 
Protesté gastos superfluos como los del lujoso CIED dando cursos que otros ya daban, y las cuñas que promocionaban la gasolina en las estaciones de servicio venezolanas, como si hubiera una competencia de gasolinas importadas. 
Critiqué a muchos de los de PDVSA por creerse superiores al resto del país. Y jamás estuve de acuerdo con la huelga petrolera, por no creer en el auto-flagelo de un país. 
Todo lo anterior lo hice con artículos escritos desde la perspectiva de ese accionista minoritario e ignorado que todos somos, y sin percibir jamás un solo céntimo de nadie por algo relacionado con el petróleo. En tal sentido, hoy tengo todo el derecho moral de criticar a la PDVSA actual pero, lamentablemente, ya no lo puedo hacer, por cuanto parece que ya no tengo el derecho de saber nada de ella. 
El ministro de Energía, cuando anuncia que Citgo y Pdvsa, saldrían del registro de la Comisión de Valores de los Estados Unidos, argumenta "que no puede estar sujeta a disposiciones legales de países extranjeros para proteger a tenedores de papeles de deuda" ignorando que nosotros, los venezolanos, ya de por sí tendríamos derecho a mucha más información pública que cualquier acreedor extranjero. En este momento, en la página web de PDVSA, no encontramos ni una sola cifra auditada sobre su negocio, pero si muchas cifras sobre la Misión Ribas. 
Compatriotas, lamento decirles que podemos haber perdido para siempre la oportunidad de llegar a ser los verdaderos accionistas de PDVSA y, lo que es peor aún, puede que el Estado venezolano también haya perdido el control sobre ella. 

16 de junio de 2005

¡Ahí vienen las olas!

A los pobres les regalan alas para volar pero les roban el aire; al país le canjean su alegre joropo por un triste tango. ¿Quién gana? Los de siempre, los de la tribu autóctona de los quitatetuparaponermeyos. 
Hoy presiento a Chávez derrotado y renunciando frustrado tras su fallida pelea entre las cuerdas de las nostalgias izquierdistas; de los complejos y resentimientos de nuestra sociedad (los suyos incluidos); de las ineptitudes y, por supuesto, de la siempre briosa corrupción. ¡Qué lástima!...pintaba algo, pero, como dicen, para atrás ni para agarrar impulso. 
Los océanos globales están agitados y si no logramos dominar sus olas nos arrastrará el Tsunami. A estas alturas, el país ya intuye que no basta con construir líneas de defensa imaginarias, tipo Maginot o crear gloriosos escuadrones, tipo caballería polaca y que eso más bien sólo puede provocar que las olas revienten aún más fuerte sobre nosotros. 
Las olas, que se nos vienen encima, no son fáciles y por ser muchas de ellas nuevas, no basta la experiencia para manejarlas. En tal sentido, nos alegramos que el primero de la oposición que se haya ofrecido como candidato a conducirnos sobre ellas, sea alguien de la nueva generación ¡Así debe ser! Ahora sólo esperamos que los de Chávez, con su apoyo, también nos presenten sus relevos jóvenes. 
Pero nada impide que un joven cincuentón, que jamás haya logrado montarse sobre una tabla (menos ahora con más barriga) dé concejos. El primero y principal que les doy a nuestros jóvenes surfístas es que elijan muy bien las olas, asegurándose de montarnos en olas venezolanas y no en olas habaneras o mayameras. Igualmente les pediría:
1. Insertar en PDVSA una Junta Observadora, que representando a la ciudadanía supervise las actuaciones de los técnicos y las del gobierno. 
2. Saber que sueldos dignos a policías, prisiones decentes y registros eficientes, son más importantes para la majestuosidad de la justicia que toda la pompa de sus tribunales. 
3. Acabar con la deuda pública, para así eliminar ese enfisema pulmonar que le impide al resto de la economía respirar. 
4. Entender que un país que mantiene sus precios de gasolina tan bajos, que transfiere casi un 4% del PNB de los más pobres a los dueños y a los usuarios de vehículos, es un país socialmente inviable, punto. 
5. Jamás olvidar que no importa cuán buena sea la educación de los mejores, si no es buena la educación de la mayoría… y por supuesto, igualar hacia arriba y no para abajo.
Publicado en El Universal el 16 de Junio 2005


2 de junio de 2005

Radicalmente racional

Estoy harto de aquellos radicales, de lado y lado, que lanzan sus engolosinados ataques al detectar cualquier debilidad en su enemigo, sin importarles un bledo si con ello incendian al país. Con sus estúpidas solidaridades automáticas y esas risitas tras las cuales no logran ocultar su gozo con las buenísimas-malas-nuevas sólo logran cohesionar más… a sus enemigos…como una pega-loca. 
Por supuesto, la mayoría de las incontinencias de la oposición, son causadas por las soberanas tientas, que con capote y muleta les lanza cada domingo ese toreador, que tantos rabos y orejas ha cortado en las últimas temporadas. Por cierto, como nota curiosa, algunos de los últimos lances de ese torero, podrían ser demasiado revolucionarios incluso para su propia fanaticada. 
No obstante, a sabiendas de que el país necesita construir puentes de entendimiento montados sobre unos sólidos pilotes de meas-culpas, dejemos al lado la discusión sobre el radicalismo-tienta y el radicalismo-respondón… y apelemos a un radicalismo-racional. 
Hoy PDVSA enfrenta una situación grave, no tanto por la merma en la producción, ya que todos sabemos el pobre uso que siempre se le ha da a lo extraído, sino por el hecho de que por cada día que pasa, más se parece a una guarida a la que sólo tienen acceso quienes, de verdad o de mentira, han jurado lealtad a una revolución de pacotilla. 
Para salvar a PDVSA es indispensable diluir la pega-loca y para ello es necesario que se comprenda que la tragedia actual no implica la maravilla del ayer, por lo que las críticas a la vieja PDVSA siguen vigentes. Igualmente hay que acordar qué hacer con su Ex-Gente y en tal sentido propongo el uso de la siguiente matriz: en el eje vertical, Culpable/Inocente (que cada quien decida qué rayos significa) y, en el eje horizontal, Necesario/No Necesario, de acuerdo a si antes hacían algo indispensable en PDVSA, o sobraban como consecuencia de la trágica reestructuración, que centralizó los poderes y acabó con las filiales.
Al grupo Inocente/No Necesario (¿la mayoría?) hay que indemnizarlos correctamente, ajustando por todos los retrasos en el pago. Al grupo Inocente/Necesario hay que abrirles la puerta a PDVSA y rogarles que regresen. Estos, por haber escarmentado historia en carne propia, conformarán la mejor línea de defensa para evitar que ésta se repita. Finalmente, ¿con los culpables?, decidan Ustedes, pero ni son muchos, ni creo que incluya indispensables.
Caracas, El Universal, 2 de Junio de 2005


5 de mayo de 2005

Mi cuenta pulpera

Mi experiencia como analista financiero me ha enseñado que muchas veces no hay nada mejor que una simple cuenta pulpera. 
Venezuela produce unos 3 millones de barriles de petróleo por día, que a 40 dólares por barril arrojarían un ingreso bruto petrolero anual de 43.800 millones de dólares. Los dos millones extraídos por el Estado, a $5 por barril, cuestan $3.650 millones, mientras que el millón extraído por los asociados privados, a $12 por barril, $4.380 millones. Si además suponemos que Pdvsa debería invertir unos 2.000 millones en lograr nueva producción petrolera, el dinero que debería entregarle a la nación sería de unos 33.770 millones anuales. 
Tal ingreso representa, por cada uno de 23 millones de venezolanos, 1.470 dólares anuales, Bolívares 3.160.000 a la tasa actual, libres de polvo y paja. Un ingreso público mayor que el 35% del PNB, sin ni siquiera haber cobrado el Estado el primer bolívar del IVA ¿En qué se usa? 
Primero, para la madre de todos los descuentos, el de la gasolina doméstica. Por cuanto esto debe equivaler a regalar unos 300.000 barriles diarios, su costo anual sería de $4.380 millones. Es difícil entender cómo nuestros pobres no han introducido una demanda en contra de nuestros gobiernos por ante alguna Corte Internacional de Derechos Humanos, por los crímenes económicos cometidos al regalar tanto a quienes usan carros, en detrimento de quienes no. Un Estado Comunista o Fascista puede hacer lo que le venga en gana, pero un Estado democrático, socialista o puro capitalista, jamás podría justificar tal aberración. Aún así, quedarían $29.390 millones anuales. ¿En qué se usan? 
En el camino de entregar la renta petrolera ganada al Estado se gastan billones, como por ejemplo en las petro-ocurrencias geopolíticas del gobierno; los inventos propios de Pdvsa, tales como inversiones del tipo Citgo, que requieren de descuentos para cuadrar; gastos en cuñas para promover el consumo en Venezuela del petróleo venezolano regalado; pagos a los asesores internacionales para que respondan sin respon der nuestras preguntas; y vulgar corrupción. 
Sobre el uso final de la renta petrolera formal, se lo dejo a mis lectores. ¡Qué triste es que mientras las bolsas del mundo tienen derecho a recibir sofisticados balances de Pdvsa y Citgo, a nosotros no nos queda otra que las cuentas de pulperos! Compatriotas, hablando entre pulperos... ¿no deberíamos pedir una mejor rendición de cuentas a quienes nos (des)cuidan la despensa?

10 de marzo de 2005

Mi conclusión sobre Citgo

TRAS CUATRO ARTICULOS escritos sobre Citgo y dos meses de mensajes electrónicos recibidos sobre el tema, debería poder llegar a una cierta conclusión y así trataré.
Si los actuales estudios, que dicen que están haciendo sobre Citgo, no indican unas buenas perspectivas y resulta posible estructurar una venta donde: se obtenga un buen precio por la empresa o sus activos, nos liberemos de las obligaciones contractuales de vender nuestro petróleo a descuento y nos aseguremos una continuidad en la refinación de nuestro crudo pesado contratando con terceros, pues hagámoslo... y se acabó el asunto.
Ahora bien, que todo lo anterior se dé, no será fácil. Además, mientras los que contratan el análisis no tengan ganas de abandonar la empresa, los analistas siempre conseguirán en sus proyecciones financieras ese numerito o esa premisa, que cuadra los resultados con los deseos de quien los contrata. Es justamente en esa habilidad que se cimienta la fama de muchos analistas.
Pero supongamos, como muy bien pudiera ser, que Citgo, independientemente de sus pobres resultados del pasado, ahora efectivamente sí evidencie un gran potencial. Pues amigos, por lo que he visto y oído, aun en ese caso creo que debemos venderla. Mi razón es que sencillamente resulta difícil evitar el que en una empresa estatal como Citgo unos burócratas meritorios, o unos revolucionarios apasionados, tarde o temprano, caigan en la tentación de abusar si es que ya no lo han hecho. Por si acaso, el sucumbir ante una tentación no es algo típicamente venezolano, sino algo muy universal.
Durante los primeros diez años de su nacionalización, nuestra industria petrolera estuvo muy bien manejada, a punta del fervor y el talante de sus creadores iniciales... un combustible que se agota con el transcurrir del tiempo. Las dos décadas siguientes resultaron más o menos aceptables, por cuanto en Pdvsa existían varias filiales, que con sus orgullos corporativos, de una manera u otra se vigilaban entre sí. Lamentablemente, desde la arrogante centralización de Pdvsa, que acabó con las filiales, sin duda que la industria se fue palo abajo. Hoy, para recuperar el buen manejo de nuestro petróleo necesitamos concentrarnos en la producción petrolera propiamente dicha y dejar en manos privadas todas las demás actividades petroleras aguas abajo y en las cuales el país, con toda seguridad, sólo tiene que perder algo de lo que antes le haya ingresado por su petróleo.




24 de febrero de 2005

¿La joya de Citgo?

He publicado tres artículos seguidos argumentando la tesis de vender total o parcialmente a Citgo. Por simple deducción lógica creo tener razón, pero a la hora de la verdad... ¿cómo ha de saberlo con exactitud alguien que jamás ha tenido un vínculo directo con esa empresa, cuando ni siquiera lo saben los que han dedicado su vida a ella?
Lo más triste del actual debate de Citgo es observar que nadie se preocupó por llevar los registros, que permitiesen evaluar su gestión adecuadamente, ni los autocalificados meritócratas del ayer, ni los autocalificados revolucionarios de hoy. Esperemos que, por el bien del país, los venezolanos del mañana encuentren las ganas de corregir tal desidia.
Para conocer el resultado real de Citgo, se debería haber registrado para cada venta a descuento efectuada a Citgo, cuál era el precio aproximado al que se le podría haber vendido ese petróleo a un tercero, registrando así el costo de oportunidad. ¡Nadie lo hizo! Ya sea por cuanto a nadie le interesaba o, peor aún, quizás por cuanto les interesaba que no se supiese.
Nosotros, los venezolanos, tenemos derecho a conocer nuestra industria petrolera y solicitarle una rendi ción de cuentas a sus gerentes. Leímos que presuntamente Pdvsa presentará pronto los resultados financieros auditados a la Bolsa de Nueva York... ¡Excelente!... pero ¿y a nosotros?... ¿acaso no nos merecemos más respeto que la Bolsa de Nueva York?
El caso Citgo evidencia por enésima vez la necesidad de una Oficina de Ombudsman Petrolero para que analice, opine e informe de manera independiente al país... y rompa el turbio velo que crean los intereses políticos o meritocráticos coyunturales, individualmente o en complicidad. Cómo desearíamos leer cada mes un reporte petrolero transparente a la nación preparado por un Ombudsman.
Finalmente, necesito comentar que leí a un experto decir que "aunque Citgo sea lajoya de la corona' de Pdvsa, Chávez podría terminar vendiéndola a precio de gallina flaca". Por supuesto, que debemos buscar evitar, a como dé lugar, que Citgo, o algunas de sus refinerías se vendan a un mal precio... pero igualmente nos causa perjuicios valorizar a Citgo como "La Joya".
Amigos, Pdvsa no tiene otras joyas en su corona que no sean esos pozos de petróleo con lo que la Providencia bendijo al país. No nos dejemos deslumbrar por los tantísimos expertos de cuello blanco y recordemos que nuestros más valiosos orfebres se encuentran en los campos petroleros.





10 de febrero de 2005

Sigo con lo de Citgo

NI YO, NI NADIE tenemos porqué desear que Citgo no sea un buen negocio para Venezuela... Todo lo contrario.
O vendemos nuestro barril de petróleo pesado con un descuento de 4 dólares, comparado con el precio del liviano a un tercero, o dejamos que Citgo lo refine. Si a Citgo refinar le cuesta tres dólares por barril entonces, sobre unos 400.000 barriles por día, nos ganaríamos 146 millones de dólares al año; lo cual, menos un 30% de impuestos pagaderos al Fisco americano, nos deja un saldo positivo de 102 millones de dólares anuales... no gran cosa después de todo lo que se invirtió en Citgo. Obviamente que si le vendemos el barril a Citgo con un descuento de seis dólares, Citgo ganaría más... pero eso sólo tiene que ver con ilusionismo y no con negocio.
Si alternativamente invertimos en generar más producción petrolera, por ejemplo 400.000 barriles, vendiéndolos a 30 dólares y con un costo directo de 7, esto le produciría un margen de 23 dólares por barril, equivalentes a 3.350 millones al año... una suma bastante apreciable.
No es que lo uno excluya lo otro pero, francamente, en estos momentos cuando nos estamos quedando fallos en capacidad de producción y de pronto ni siquiera tendremos para mandarle los 400.000 barriles a Citgo, el país tiene que concentrarse en lo suyo. Sólo un fanático de Citgo puede creer que ella representa el meollo estratégico del negocio petrolero. Además, siendo las refinerías negocios donde hay que buscar eficiencias, no creo que Estados, como el nuestro u otros, sean ni hayan sido gerentes particularmente aptos para ello, ni ayer, ni hoy, ni mañana.
Por cierto, a la larga, si necesitamos refinar nuestro petróleo pesado, lo lógico es que lo hagamos en sitio, para sólo tener que transportar lo valioso.
Para el deshojamiento de la Citgo, la vendo no la vendo, hace falta información. Los tantos estudios efectuados por los McKinseys y otros siguen siendo considerados en extremo confidenciales... por los interesados.
Implicaciones geopolíticas... ¡Ningunas! Negocio es negocio. Es un poco como aquello de desviar barriles a la China en lugar de venderlos en Estados Unidos... puro cuento (¿chino?). A las primeras de cambio la misma China propondría enviar tales barriles al Norte y partir la cochina del ahorro en el transporte... o peor, quedarse con toda ella.
Que Citgo sea un símbolo de orgullo nacional... Quizás, pero si a eso vamos quizás más orgullo por dólar invertido nos producía VIASA.