27 de enero de 2005

Vender Citgo

EN MI ULTIMO ARTICULO compartía con ustedes algunas razones por las cuales considero que Venezuela debería vender a Citgo.
Desde entonces tengo virtualmente inundada mi bandeja de entrada con e-mails tales como "Señor Kurowski, como usted no está metido en este asunto usted no sabe nada de esto" o "Señor Kurowski, cómo se atreve cuestionar una inversión tan maravillosa a la cual le dedicamos tanto esfuerzo"... Jamás me hubiese imaginado que el Citgo Fan Club fuese tan numeroso.
Para rematar, a los pocos días, el Presidente de Citgo anunció ganancias record, supuestamente "gracias a las medidas que se instrumentaron desde su incorporación a Citgo en agosto de 2003".
No dudo que de haber ganancias reales en Citgo, éstas deberían ser record, ya que durante las últimas décadas jamás han habido condiciones tan favorables para las refinadoras como las de este año, cuando se presentaron una serie de cuellos de botellas.
La pregunta es si estas ganancias "record", son suficientes como para justificar nuestra inversión. Puede que yo efectivamente no esté "metido en el asunto", pero sí he dedicado tiempo a estudiarlo, y estoy seguro de que la inversión de nuestros escasos recursos en la capacidad productora de Pdvsa, produciría mejores resultados que invertidos en Citgo.
Me gustaría que Citgo y Pdvsa nos aclararan cuántas de las ganancias operativas de Citgo, que rondan los mil millones de dólares y por los cuales parece que se debe pagar como 300 millones en impuestos a Estados Unidos, simplemente se deben a que Pdvsa le vendió el petróleo más barato a Citgo de lo que podría habérselo vendido a otro.
El presidente de Citgo también anunció con orgullo que las agencias calificadoras le han asignado un buen puntaje a la empresa, por ejemplo Ba2 y BB pero, dado los excelentes resultados contables y un endeudamiento aparentemente razonable, la pregunta sería la de porqué no la clasifican como AAA. ¿Será porque las agencias saben que sin el apoyo y subsidio de Pdvsa, Citgo no vale nada?
Mientras los nuevos se tapan con el manto de la solidaridad revolucionaria y la autodenominada oposición no se atreva a tocar a las sagradas vacas viejas ni con el pétalo de una rosa, aquí no vamos para adelante... no sólo en materia de petróleo.
Necesitamos urgentemente mayor transparencia con respecto a nuestro petróleo, pero mientras sigan existiendo cuartos oscuros en Pdvsa, no la habrá y seguiremos yendo para atrás... todos.




13 de enero de 2005

Vendan Citgo ¡ya!

Si PDVSA fuera una empresa privada, jamás hubiera comprado CITGO y, de haber caído en tal infortunio, hace tiempo que la hubieran vendido… registrando cualquier pérdida que fuese necesaria. Para entender lo anterior, no hay que ser genio, ni usar argumentos complicados. 
En CITGO el país invirtió billones de dólares y nunca ha recibido ni dividendos ni rendimientos aceptables… y no hay nada que nos indique que será distinto en el futuro. 
¿CITGO no ha tenido ganancias? Para que no apareciese como la pésima inversión que fue y siempre será, PDVSA le vende petróleo crudo a precios inferiores a los que puede obtener en el mercado… en ocasiones con descuentos tan exagerados, que hasta producen unas ganancias ficticias allá, sobre las cuales CITGO debe cancelar impuestos... al gobierno de los Estados Unidos. Las malas lenguas sostienen que esto es lógico, por cuanto así se evitan pagar impuestos más altos en Venezuela. 
¿No necesitamos quien refine nuestro petróleo pesado? Por supuesto, pero para ello basta pagar por el servicio en lugar de invertir allá en un negocio para el cual no tenemos ninguna cualidad especial. Además, de acuerdo a lo que se oye, PDVSA sigue refinando petróleo pesado con terceros y usando a CITGO para los livianos. 
¿No se necesita garantizar el acceso al mercado? Por enésima vez, el petróleo es un producto que se vende por disponibilidad y precio. No existe un solo consumidor, que al quitarle la tapa a su tanque, y olfatear, luego exprese un “Oh–la-la, un Citgo 2001 du cru vénézuélien”. 
¿Con tantas gasolineras, no ha aumentado el valor de nuestra inversión en CITGO? ¡Que va! Todas las gasolineras pertenecen a concesionarios privados... siempre dispuestos a irse con quien les venda la gasolina más barata. 
¿No resulta operativamente más fácil manejar el negocio petrolero con CITGO? Quizás, pero la responsabilidad de PDVSA es producir el máximo rendimiento, así sea nada fácil hacerlo. 
¿No puede ser útil el tener un flujo de caja libre en el exterior? ¡Sí!... y justamente por ello escribo estas líneas. 
La razón por la cual nuestros políticos no venden CITGO, aparte de lo sabroso que les resulta tenerla para justificar viajes, es que no obtendríamos nada por ella, aún cuando creo que esto último evidencia mejor que nada el porqué la debemos vender, o regalar, para invertir los recursos futuros liberados en la producción [perdón debí decir extracción] del petróleo… que es lo unico rentable en PDVSA.




21 de octubre de 2004

Basta de apocalipsis petrolero

QUE DIFICIL ES LOGRAR un verdadero acuerdo nacional para enrumbar a nuestro país, cuando hay tanta bulla en el debate. Entre los más bulliciosos, se encuentran quienes con fervor vienen predicando la pronta venida del acabose del petróleo, pidiendo que tiremos el petróleo por la ventana, así sea para recuperar sólo su costo de extracción. 
Hace poco, usando el símil del jeque Yamani que “la edad de piedra se acabó aún con la abundancia de piedras”, la secta del Apocalipsis Petrolero sostenía que la existencia de petróleo en cantidades ilimitadas, garantizaba la dramática caída de su valor. Hoy, con un descaro intelectual asombroso, alertan que por cuanto el petróleo pronto se acabará, ya otros comienzan a sustituirlo… por lo que igualito urge su liquidación… para que no se nos quede frío. 
No soy quien para decirle a estos expertos que nunca podrán tener razón. De hecho, en 1998, el precio del barril bajó a 7 dólares…e incluso El Economist, en 1999, proyectaba que los precios del petróleo podrían llegar a 5 dólares el barril... y permanecer ahí para siempre... 
Pero sí tengo derecho decirle a los que sugieren liquidar nuestra riqueza petrolera hoy, sólo por cuanto mañana puede que no valga nada, que no es así como se construye un país. Aún cuando resulta posible que lo que nuestros hijos estudien hoy no les sirva para nada en el mañana, eso no es un argumento válido para que abandonen sus estudios hoy. 
Lo que sí es cierto es que los fabulosos ingresos petroleros que obtuvimos con la ayuda de la OPEP, se tiraron por la ventana de una manera vergonzosa. De allí que un buen proyecto petrolero nacional, debería concentrase más bien en como disminuir los despilfarros, en lugar de ver como liquidamos la mercancía ante el supuesto fantasma de la baja en los precios petroleros. 
Los Grandes Despilfarradores han sido siempre nuestros gobiernos, anteriores y actuales, por lo que nos urge encontrar una manera más respetuosa de cómo administrar nuestros providenciales dividendos petroleros. 
También hay despilfarros en la propia PDVSA, tanto en la vieja como en la nueva. Por ejemplo, PDVSA, hasta la fecha nunca le ha presentado al país una evaluación real y consolidada de los resultados de sus inversiones en CITGO…¿por qué será?… y tampoco tiene como justificar los gastos superfluos en que incurre al hacerle publicidad a la gasolina nacional en un país donde jamás habrá otra gasolina que compita.






23 de septiembre de 2004

Un impuesto mundial

Un mundo que día a día se torna más chiquito, con sus problemas que solo se agrandan, hace necesario mas recursos de carácter global, por lo que poco a poco, muy a regañadientes, ya se discuten propuestas para un impuesto mundial.
Antes que nada, si nos hemos de esforzar en navegar las inmensas dificultades políticas que tales impuestos entrañan, por lo menos que genere un monto importante. Así por ejemplo, gravar los vuelos comerciales no produciría muchos ingresos… por lo menos no comparado con las necesidades. 
El impuesto también debe ser fácil de cobrar para que no se diluya en la gestión de cobranza. Hay quienes desean cobrar un impuesto a la venta de armas, lo que suena bello pero, si ni siquiera logramos controlar el contrabando de armas hoy, como lo haríamos cuando con ese impuesto el contrabando resultase aun mas tentador. 
El impuesto tampoco debe generar serias distorsiones económicas. En tal sentido el principal obstáculo a un impuesto sobre las transacciones financieras es que teóricamente desincentivaría la fluidez de las transacciones, incrementando así la volatilidad del mercado financiero.
No estoy seguro del argumento ya que los intermediarios ya cobran por las transacciones pero... los expertos son muchos, tienen peso y saben bloquear. 
En donde siempre terminan los estudios es en la gasolina. Ustedes saben cuanto he protestado contra los gigantescos impuestos a la gasolina que aplican muchos países consumidores, con los cuales discriminan al petróleo y conforman una de las principales razones por las cuales necesitamos de la OPEP. 
No obstante la verdad es que los impuestos a la gasolina; producen muchos ingresos, (en Europa solo por la gasolina sin plomo cobran mas de 100 billones de dólares al año); son fáciles de cobrar y las distorsiones que generan al frenar su consumo, no pueden decirse ser del todo malo. Por lo tanto, ya que de todas maneras no hay como parar tales impuestos, y a veces se usan hasta para subsidiar otras energías como el carbón, de pronto estos nos resultarían hasta más tragables, si fuesen usados para el bien del mundo. 
La opción gasolina también permite a todos participar de manera proporcional y así no ser excluidos del grupo de los responsables del planeta. Si en Europa, con su ingreso por habitante de 30.000 dólares anuales aplicasen 5 centavos de dólar por litro, un país con ingreso de 3.000 pagaría medio centavo por litro. Con tales cifras, el impuesto daría unos 50 billones anuales… y eso es plata donde lo pongan 

12 de agosto de 2004

Salga sapo o salga rana

NO ES QUE EL QUINCE de agosto, el día del Referendo, no sea importante, podría incluso ser recordado como el final del principio, pero, a la hora de la verdad, es el dieciséis la fecha que vale. Salga sapo o salga rana, el que sea, tendrá que ver cómo se las arregla para que nuestro triunfo no se convierta en nuestra derrota... en poco tiempo.
Los actuales medios tecnológicos no permiten que la historia se re-escriba con mucha facilidad así que, aun cuando a muchos de nuestros actuales protagonistas puede que les importe un bledo, desde ya les advierto al sapo o a la rana, que este cronista, así como la mayoría de mis colegas, serán implacables con quienes no ayuden a evitar que nuestro país se desmadre.
Gane el sapo o gane la rana, manejar la victoria es más difícil que manejar la derrota. Mientras que la realidad política exige conseguir algo que entregarle a los derrotados, en un rápido gesto de conciliación, de seguro los propios andarán, en el mejor de los casos, buscando la champaña y, en el peor escenario, queriendo venganzas.
¿Qué dote puede entregar el ganador a la oposición, sin que los suyos se le rebelen? Por supuesto que no podrá ofrecer 50 sabrosas embajadas a los cincuenta opositores más destacados, no sólo por cuanto pocos de ellos estarían dispuestos a suicidarse recibiéndolas pero, ante nada, porque en las actuales circunstancias la dote requiere tener un profundo significado, casi espiritual, para todo el país.
A mí sólo se me ocurre una... ¡Pdvsa! Nada puede atentar más contra la unidad del país, que seguir manteniendo a Pdvsa como un coto privado. Por el otro lado, un buen camino hacia una paz social, sería permitir que la luz del sol, esa luz que desinfecta y sana heridas, le llegue a nuestra empresa petrolera. Con sólo un poco de voluntad sería posible desarrollar mecanismos, que permitan acercar al ciudadano a esa industria, que intuye tan vital para su país, pero que al mismo tiempo, cruelmente, debe generar muy pocos empleos directos.
Si me tocara manejar el triunfo, estaría pensando en la posibilidad de que las autoridades de Pdvsa también fuesen electas... claro que con una debida representación proporcional... claro que con unos procesos de revocación de mandato más ágiles y menos dolorosos que el parto actual.
Amigos, por enésima vez, en Pdvsa no hay nada que requiera de tanta confidencialidad.
¡Dios bendiga y ampare a nuestro querido país!


17 de junio de 2004

Un acuerdo petrolero

"Sin duda, a este país para quererlo hay que verlo con el corazón, no con la razón porque hay tantas razones para luchar por él, como para abandonarlo. Aquí ser valiente en la defensa de sus intereses se paga muy caro porque muchos se venden por menos de nada". Así expresaban su angustia ciudadanos de otro país latinoamericano esta semana en la prensa. Sentí que estamos en las mismas. 
Pase lo que pase en los próximos procesos democráticos, si queremos recuperar el sueño de una nación y que la reconciliación no tome el camino de la humillación, ni la justicia el de la persecución, requerimos de un acuerdo nacional. Para lograrlo, necesitamos callar a quienes, intoxicados con destilados consensuales ajenos, ya sean de Miami o de La Habana, vociferan tanto que impiden que el resto del país nos oigamos unos a otros. 
El petróleo es, sin duda, uno de los asuntos más delicados para nuestro consenso. Habiendo escrito mucho sobre el tema, criticado tanto a la vieja como a la nueva Pdvsa y por jamás haber estado económicamente vinculado con la industria petrolera, me siento con todo el derecho moral de presentar ideas y de criticar a quienes busquen aprovecharse de la confusión. 
Tanto la exploración como la producción petrolera del país (perdón debí decir extracción) debe permanecer cien por ciento en manos de Pdvsa que, hasta la fecha y apoyada por la OPEP, ha logrado generar excelentes ingresos para Venezuela. 
Todas las demás actividades de Pdvsa deberían ser delegadas al sector privado, por cuanto Pdvsa malgasta en ellas los ingresos antes generados. 
Pdvsa, exploradora y productora, necesita de mucha transparencia y de evitar caer en manos de agendas privadas de mérito o sin meritocracias internas. Por cuanto Pdvsa y el Ejecutivo siempre estarán tentados a conspirar a espaldas de la nación, debemos insertar en ella un Ombudsman, que represente los intereses del resto de la sociedad. 
El mal uso que los gobiernos le han dado a los ingresos petroleros durante los últimos 30 años, constituye "La Vergüenza Nacional". Necesitamos transferir recursos para saldar la deuda pública pero, una vez logrado esto, el Estado debe ceder a los ciudadanos una porción de los ingresos petroleros para que sean administrados directamente por ellos en intereses sociales, como la educación. 
Finalmente, un gobierno que no logre aumentar el precio de la gasolina a lo que recibe por ella en el exterior, no tiene el derecho de llamarse gobierno, ni será sostenible.
El Universal

29 de enero de 2004

La sugerencia del eminente

ACABAN DE SALIR a la luz pública las conclusiones de La Revisión de las Industrias Extractivas (minas, petróleo y otras), relativas a la manera como el Grupo del Banco Mundial (GBM) debe actuar en proyectos del sector. El estudio se inició en julio de 2001, encabezado por el Dr. Emil Salim, un ex ministro del Medio Ambiente de Indonesia, como "Persona Eminente".
Si bien muchas de las conclusiones parecen perfectamente lógicas e incluso ya forman parte de las normas de operación del GBM, sin embargo, vemos con alarma la recomendación que formulan al GBM para que, a partir del 2008, paralicen el financiamiento de todos los proyectos de petróleo y gas y sólo financien energías exclusivamente alternas.
La eliminación de tal financiamiento probablemente implicará recortes productivos ajenos a la OPEP y un mayor precio por nuestro petróleo. Mis lectores, que saben lo mucho que apoyo a la OPEP, por considerarla el único instrumento que tenemos para defendernos de impuestos y normas ambientales, que discriminan al petróleo, quizá piensen que estaré celebrando. ¡Pero NO!
Así como a nadie se le ocurriría pasear por un barrio malo con un Rolex, tampoco nos conviene que el precio por el barril de petróleo se establezca sobre la base del costo marginal de una energía eólica, transformada en hidrógeno y almacenada en celdas de combustible (200 dólares por barril y más). De hecho, ya la demanda de energía resultante del vertiginoso crecimiento económico de la China, que la llevará de bicicletas a vehículos, puede desatar una crisis de escasez con fuerte incidencia sobre los precios petroleros.
No obstante, las posibilidades de que el mundo acepte un "Fuera petróleo" no son muy grandes, así lo diga una Persona Eminente. El petróleo presenta demasiadas ventajas y la cultura petrolera, demasiadas adicciones a su consumo difíciles de abandonar. Además, y aun cuando poco se hable de ello, los fiscos también han desarrollado una adicción al petróleo gracias a los altos impuestos, que pueden aplicar a la gasolina, debido a que el precio del petróleo es tanto menor que el monto que el consumidor acepta pagar. El hecho de que los fiscos europeos reciban como seis veces más ingresos por litro de gasolina que el fisco del país productor, puede dar cierta idea de su adicción. Finalmente, los países en vías de desarrollo no aceptarán que algunos países hayan podido quemar petróleo para desarrollarse y ellos no.
Posdata. Perdona el haber escrito "país productor" cuando obviamente debe decirse "país extractor".





3 de enero de 2004

Pérdidas y encuentros

Hace poco leí que a unos de los príncipes de Inglaterra, le injertaron un dispositivo de seguimiento satelital, para que el muchacho no se le perdiese a la Corona durante su viaje por Australia. ¡Pobrecito! Uno de los derechos humanos básicos de cualquier muchacho (ver nota) es el de perderse, para buscar encontrarse consigo mismo.

Por el contrario, un país como el nuestro, que no tiene derecho a perderse ni siquiera por un segundo, lleva por lo menos como cuarenta más cinco años dando tumbos.

Buscando encontrar el rumbo de nuestra Patria hemos usado sofisticados sistemas de rastreo satelital consensuados en el Norte y hasta a pintorescos baqueanos, pero ninguna de estas brújulas nos ha servido.

En estos días, propicios para la reflexión, permítanme dibujarles tres estrellitas para reordenar el manejo de nuestra riqueza petrolera. Quizá nos permitan al menos colocarnos en la senda correcta.

* PDVSA, nuestra vaquita petrolera, nos proporcionará leche por mucho tiempo más, siempre y cuando nosotros y la OPEP la cuidemos con cariño y valentía de todos aquellos lobos que le lanzan mordiscos desde todas partes del mundo, con sus impuestos, sus normas ambientales discriminatorias o sus simples lujurias.

* Nuestra vaquita petrolera produce buena y abundante leche y además es dócil. Lo único que debemos asegurar es que su ordeño se haga bajo la mirada de todos y no en unos oscuros establos donde tecnócratas, políticos o simples bandoleros del ayer, del hoy o del mañana, se queden con toda la nata y sólo le entreguen un aguadito al país.

* Una vez ordeñada nuestra vaquita petrolera, debemos asegurarnos que su leche sea distribuida equitativa y directamente al ciudadano. Sólo así lograremos acabar con esa franquicia de distribución, que estúpidamente le hemos otorgado a los políticos, para que distribuyan el aguadito sobrante a cambio de favores, pleitesías, votos o no votos.

Quienes no han llorado, no pueden reír y quienes no se han perdido nunca conocerán la bendición de poder decir ¡Gracias Dios, ya sé donde estoy! ¡Pobre Principito! Jamás podrá disfrutar, como disfrutaremos los venezolanos... todos... ese día que sembremos la semilla de la razón en nuestra fértil y muy arada tierra. ¡Feliz Año!

Nota: Eso lo del derecho a perderse, es válido sólo para varones... ¡tengo tres hijas!

El Universal




20 de noviembre de 2003

La Maldición

Últimamente se están publicando, como arroz, artículos que analizan la supuesta maldición que pesa sobre los países ricos en recursos petroleros. A primera vista parecería que existe cierta base de sustento para estas teorías del oscurantismo, sin embargo, para su debida lectura, es importante aclarar uno que otro detalle. 
Ante nada y a juzgar por la inmensa cantidad de ofertas existentes para liberarnos de esta carga maldita, es obvio que no estamos hablando de una maldición común. Hay hasta quienes generosamente se ofrecen a asumir sus riesgos, incluso pagándonos por el derecho a tal sacrificio. 
Un exorcismo sugerido es el de salirnos de la OPEP para vender el petróleo a su costo marginal de extracción, garantizándonos así el evitar ganarnos la sucia renta por el petróleo. Otra vía es la de privatizarlo, contra un sabroso y tentador pago inicial, para cancelar así la actual deuda pública… ¿y endeudarnos de nuevo? Como podrán observar, ambos métodos tienen una extraña similitud con la venta del sofá. 
Por último, considerando que al fisco europeo le entran unos 100 dólares netos por barril, mientras que a quienes sacrifican el recurso sólo les tocan 25 dólares, brutos, tampoco resulta demasiado evidente quién es el maldecido. 
Lo indiscutible es que los ingresos petroleros no se han usado bien, pero como podrán entender, ello tiene menos que ver con la abundancia de recursos y más con el maldito sistema usado para distribuirlos. Actualmente la totalidad de la renta petrolera le entra solita y sin esfuerzo a las arcas del gobierno, desequilibrando así al sistema democrático, ya que todos sabemos que el feliz tenedor de una chequera petrolera repleta, tiene pocos incentivos para hacerle caso al ciudadano. 
¿Cómo salirnos de esta? Para comenzar y por la evidente e incurable falta de talentos de nuestros gobernantes, debemos aplicar la parábola de los talentos al revés y baipasearlos, delegando una mayor parte de la administración de los ingresos petroleros directamente en la ciudadanía. 
No obstante, como nosotros los societarios civiles no somos muy distintos de nuestros políticos, de tal palo tal astilla, quizás deberíamos, por si a las moscas, pagar los dividendos petroleros con cesta tickets educativos. 
¿Chances de ello? Pocos, debido a esa sí que verdadera maldición, esa que lleva a nuestros dirigentes a creer que todo lo malo del pasado se cura milagrosamente con la llegada de ellos al poder (con la chequera) y, a nosotros, a creerles.




9 de octubre de 2003

En la luna

Soy un decidido defensor de la OPEP. Si no fuera por ella, probablemente estaríamos entregando nuestras reservas petroleras al mundo por cualquier minucia por encima de su costo de extracción. Quien lo dude... que observe cómo les va a todas las demás materias primas en el mundo. Es más, aun con la OPEP, recibimos sólo una pequeña fracción de su valor. Así, en Europa, de los 150 dólares que el consumidor paga por los derivados de un barril, se reparten: 20 para quien lo refina, transporta y distribuye, 100 para el fisco Europeo y apenas 30 para quien sacrifica para siempre el producto no renovable. Sin la OPEP, seguramente el fisco Europeo agarraría 120 en lugar de 110 y, de los 30 nuestros, nos dejarían 10, si acaso... 
Ahora bien, por cuanto estar en la OPEP requiere, casi por definición, que la industria petrolera extractiva esté 100% en manos del Estado, ello puede dificultar su eficiente manejo. Ya en 1984 alerté de que si Pdvsa no era sometida a un fuerte escrutinio público, tarde o temprano degeneraría en un ente vicioso manejado por falsas agendas, sin importar cuán buena y meritoria fuese la inmensa mayoría de su gente. El único antídoto posible sería la continua vigilancia de Pdvsa de parte de sus ciudadanos-accionistas, de manera directa o vía una Oficina de Defensoría (Ombudsman). 
De hecho, a partir de 1997, con unos 100 artículos, cuestioné una serie de aspectos relativos al manejo de Pdvsa, entre otros, el de la apertura petrolera, que se nos vendió como obligatoria a cuenta de que no había recursos para invertir en la producción y, al final, nos sorprendieron gastando los fondos recibidos en asuntos tan secundarios como la remodelación de gasolineras. 
Jamás recibí una sola respuesta, ni de Pdvsa ni del Ministerio de Energía y Minas, ni de antes ni de dahora, excepto quizás por el regaño que me dio la directiva del CIED, cuando les reclamé que en lugar de investigar asuntos importantes, como las discriminatorias políticas fiscales y ambientales que afectaban al petróleo mundialmente, sólo daban cursitos... que otros podrían dar mejor. 
Al haber leído que ahora la empresa piensa invertir en gasolineras argentinas, una locura para quien, escasa de recursos, debería usarlos para asegurar su capacidad de producción, que es lo único con que Pdvsa gana dinero... sólo me resta concluir, que quienes nos preocupamos por saber qué pasa con nuestro petróleo, seguimos donde siempre... ¡En la luna!




27 de marzo de 2003

Petróleo vs. hidrógeno

En los Estados Unidos, por enésima vez, fueron anunciados hace poco unos nuevos y mejorados planes, que supuestamente asegurarían el triunfo próximo de la “esperanza blanca” de las fuentes de energía, el hidrógeno. Por enésima vez, salieron también nuestros pajarracos de mal agüero, lloriqueando que como el petróleo estaba a punto de perder importancia, básicamente habría que regalarlo, para evitar así la desgracia nacional de que se nos quede frío en el subsuelo venezolano. 
¡Pues ya me harté! Públicamente declaro que los considero unos pobres idiotas… salvo que demuestren tener unos intereses particulares, que justifiquen su proceder, en cuyo caso accedería a catalogarlos como poco venezolanos …en lugar de idiotas. 
No entiendo qué se persigue, pero en un país dividido, como el nuestro, es obvio que ni los intereses de la Habana, ni los de Miami podrán ayudarnos a amalgamar nuestra Patria… para esos fines sólo sirven los intereses de Venezuela… un país petrolero. 
En consecuencia, el día que surja un sustituto energético del petróleo…ese día veremos. Mientras tanto, por favor, como venezolanos, tenemos la obligación de defenderlo con las uñas contra quienes nos prohíban la Orimulsión; contra quienes le apliquen impuestos discriminatorios de más del 400%; contra quienes se embolsillen los márgenes y contra quienes de una u otra forma atenten contra nuestra capacidad de producción. 
De seguro que los ingresos petroleros no le han servido al país. No obstante, no se debe confundir la gimnasia con la magnesia y, en tal sentido, lo que hay que buscar es como mejorar el uso de los ingresos, ya que la teoría de que es preferible desperdiciar barriles que desperdiciar dólares, es francamente intragable. 
Ahora bien, para su consuelo les cuento que en otros lares también hay idiotas, aunque más bien esos busquen ser pájaros de buen agüero. Así vemos como el Wall Street Journal dedicó todo un artículo dirigido a sus ilusos donde alertaba que lo del hidrógeno, en el mejor de los casos, sería quizás entre el 2030 y el 2050 y que en todo caso, la mejor manera para producir hidrógeno seguía siendo con el petróleo. 
Compatriotas derrotistas, llegado el siglo del hidrógeno, si nos aplicamos, quizás logremos vender la gasolina al mundo, no a los 23 centavos por litro de hoy, sino a 2 dólares, al mismo precio que actualmente pagamos… por una agüita Europea.




30 de enero de 2003

Para que los vientos soplen a favor

HE PUBLICADO MAS DE 100 ARTICULOS sobre el petróleo desde una perspectiva totalmente independiente puesto que, a diferencia de la mayoría de opinadores en la materia, jamás he tenido una relación formal o informal con la industria petrolera, en otras palabras, la industria jamás ha puesto ni un solo bolívar en mis bolsillos. Considero que lo anterior me da cierto derecho a opinar en épocas donde evidentes vientos de cambio pueden soplar, tanto a favor como en contra.
Por lo tanto, en cualquier reestructuración de la industria petrolera... les ruego que consideren lo siguiente:
1. Es necesaria la designación de un observador independiente, un Defensor Petrolero, para que a nombre del resto de la sociedad, evalúe la actuación tanto del Ejecutivo como de la meritocracia, para buscar limitar los despropósitos, que por simple naturaleza humana, siempre habrán de ocurrir si estos actores son abandonados a su propio designio. El Defensor debería ser preferiblemente elegido por voto popular o, como mínimo, nombrado por la Asamblea.
2. Son discusiones estériles las que versan sobre las divisiones parciales y verticales de la industria, entre el Estado y los privados, 49-51% o 51-49% cuando, en verdad, la división debe ser absoluta y horizontal. La actividad productiva primaria, mientras usemos a la OPEP como nuestro instrumento de mercadeo, tiene que ser 100% del Estado, mientras que todas las demás actividades petroleras, donde las limitaciones operativas propias de un Estado harían que se perdieran parte de las ganancias antes obtenidas, deberían ser 100% privadas. Espero que más nunca debamos oír cómo una PDV del Estado gasta fortunas para promocionar a través de los medios la venta de gasolina venezolana.
3. La OPEP le ha servido fabulosamente bien al país para generar ingresos y nunca debemos confundir esto con nuestra demostrada incapacidad para darle buen uso a tales ingresos. Hoy, la única alternativa a la OPEP que podría ser evaluada, sería un contrato de compra firmado irrevocablemente por Estados Unidos, a muy largo plazo, por un volumen considerable y a buenos precios.
4. No debemos seguir administrando nuestras fuentes energéticas de forma independiente, cuando sabemos que todas ellas se encuentran relacionadas. Por ejemplo, no debemos permitir la producción de un gas, que pueda desplazar la demanda petrolera internacional, cuando por la ausencia de una 'OPEG', los márgenes de rentabilidad en el gas son infinitamente menores a los del petróleo.
5. Debemos asegurar que el pueblo de Venezuela está unido alrededor del petróleo y sepa defenderlo. La desidia del no reaccionar cuando la Florida prohíbe la orimulsión y cuando Europa aplica impuestos de más del 400% a la gasolina, mientras nosotros le aplicamos aranceles menores del 20% a su agua mineral, es sencillamente imperdonable.
6. Para asegurar la unidad petrolera nacional, deberíamos instaurar de inmediato un sistema de precios automático, que elimine del debate público todo lo combustible de los precios de la gasolina doméstica.





24 de octubre de 2002

El precio

En Venezuela, más explosivo que los gases de la gasolina, ha sido su precio... por desconocimiento y politiquería. 
PRECIO COSTO DIRECTO. ¿Por qué no se regala la gasolina? Tal exageración facilita intuir que no es lo mismo que una sociedad provea, gratuitamente, la educación o la salud, que la gasolina. De allí que debamos llegar al consenso de que deberíamos cobrar por la gasolina, como mínimo, el precio que cubra sus costos directos. No hacerlo significaría meter la mano en el bolsillo a quien menos use la gasolina, para favorecer a quien más la use... en dos platos... ¡UN ROBO! 
¿Cuáles costos directos? Serían, valga la redundancia, sólo los directamente relacionados con producir la gasolina. En consecuencia, otros tales como regalías, no deberían considerarse por cuanto sólo tienen que ver con la manera cómo Pdvsa y el Estado se reparten el ingreso. 
Supongamos que producir un barril de petróleo cueste 8 dólares y que el 75% de su costo deba recuperarse con los subproductos más valiosos, como la gasolina, que representarían como 100 de los 160 litros que tiene un barril. Bajo tal premisa el costo sería de 6 cts. de dólar por litro, que si le sumamos 2 cts. por refinación y 4 cts. por distribución, obtendríamos un precio referencia mínimo de 12 cts. de dólar por litro de gasolina, equivalente a Bs. 160 a la tasa de Bs. 1.350/US$, lo que sin duda es alto comparado con los precios actuales, pero que obedece básicamente a la reciente devaluación del bolívar, ya que si la tasa fuera de Bs. 800/US$, el precio sería de Bs. 100 por litro. 
PRECIO OPORTUNIDAD. De igual manera, mientras nuestros acuerdos con la OPEP sean cuotas de producción y no de exportación, cada litro de gasolina que vendamos a un precio menor al que obtendríamos exportándolo, significaría quitarle un ingreso a quien menos use la gasolina para favorecer a quien más la use... en dos platos... ¡UNA INJUSTICIA! 
¿Cuál es el precio de oportunidad? Por cotizarse en el mercado es fácil de calcular. Por ejemplo, si al precio en Rotterdam, de alrededor de 20 cts. de dólar por litro, le quitamos el costo de transporte de 1 cts. y le sumamos los 4 cts. de distribución, obtendríamos como precio neto de Venezuela 23 cts. de dólar, que a Bs. 1.350/US$ 1, equivaldría a Bs. 310 por litro. 
En Venezuela, tanto el Gobierno como la oposición tienen que demostrar la suficiente madurez como para situar los precios de la gasolina en el nivel mínimo (Bs. 160), que evite el robo ¡YA! y, gradualmente, en algunos años, llevarlo a su nivel justo (hoy de Bs. 310). 
¿Sólo porque Kurowski lo diga?... ¡NO! Los cálculos reales deberían ser efectuados por economistas independientes de Pdvsa y del Gobierno, tales como académicos de la UCV, USB, ULA y el IESA. 
PRECIO MUNDO. Pero, si en Europa la gasolina se vende en Bs. 1.500 por litro ¿cómo es posible que aquí se sugiera venderla a un precio máximo de apenas Bs. 310 y que esto sea justo? La respuesta está en los inmensos impuestos, que de manera discriminatoria se aplican al petróleo, y nosotros, como país petrolero, no debemos caer en esa trampa.

29 de agosto de 2002

La neodemagogia petrolera

Esta semana solicitaron mi opinión sobre una Propuesta para la Transición, pero al expresarles mi preocupación, porque nuevamente esgrimían al aumento de la producción petrolera, como la varita mágica para solucionar nuestros problemas, me rebotaron: 
“¿Qué política petrolera dinamiza más la economía nacional: el producir 2.5 millones de barriles por día a $20, ó 5 millones de barriles a $10? En los dos casos se generan $50 millones diarios de ingresos por ventas, pero el segundo caso tiene un efecto multiplicador sobre la economía nacional sobre el sector de bienes y servicios conexo; así como, la generación de empleos.” 
Quedé loco… si el costo de producir un barril es de 8 dólares, la primera alternativa significaría entregarle al mundo 2.5 millones de barriles por una ganancia de 30 millones de dólares y la segunda, 5 millones de barriles por una ganancia de sólo 10 millones… aún suponiendo que el 100% del costo fuese nacional ¿puede acaso alguien dudar cuál alternativa es la mejor? 
Si el aumento de la producción, en lugar de buscar maximizar nuestro rendimiento como país, sólo busca aumentar el componente local, pues que PDVSA emplee más gente o pague mejores sueldos, pero que por Dios no regale más petróleo. 
También resulta incongruente que sugieran “la aprobación inmediata de un programa de expansión del volumen de producción de crudo” paralelamente junto con la necesidad de “garantizar la sanidad comercial y financiera de PDVSA”, algo que, por lo menos cuando yo dictaba clases de finanzas corporativas, sólo se lograba maximizando las ganancias… jamás maximizando los costos, aún cuando éstos fuesen 100% locales. 
La propuesta incluye el tradicional slogan de lograr una mayor “participación ciudadana en la riqueza del subsuelo”, por lo que me pregunto cómo reaccionarán los nuevos “accionistas” cuando, de aplicarse lo sugerido, se les anuncie: “Señores, este año, en lugar de dividendos, recibirán estos certificados de generación de componente de costo local”. 
Claro que sería una maravilla que Venezuela lograra aumentar su producción, para venderla a buenos precios, pero esto sólo se hace con un buen plan. Indiscutiblemente que, como país, hemos sido pésimos usando y redistribuyendo los ingresos de PDVSA, pero lo que es la OPEP, ha sido… ¡una maravilla! En una empresa privada cualquiera, si alguien en circunstancias similares propusiera como plan abandonar la OPEP y lanzarse al vacío… estaría despedido. 
¿Por qué el riesgo tiene que ser 100% nuestro? ¿Por qué los Estados Unidos, que tanto necesitan de un proveedor seguro, simplemente no ofrecen ser un comprador seguro… y nos emiten una orden de compra por 4 millones de barriles diarios, a buen precio, por 50 años? ¿Quién la rechazaría? 
Amigos redactores de propuestas para Venezuela, no se dejen engatusar por neo-demagogos, que usando teoremas extraños, vía el componente local, quizás buscan socializar para sus propios bolsillos la renta petrolera… quién sabe si como futuros Directores de La Transición en PDVSA.



18 de julio de 2002

Estoy convencido

Para prestarle dinero a Venezuela, los mercados internacionales, a cuenta del “riesgo-país”, le exigen un 12% adicional al que le solicitarían a los Estados Unidos… para una tasa final de unos 17%. En consecuencia, si esperamos contratar 4.000 millones de dólares de deuda este año, nos habremos comprometido al pago de un exceso anual de 480 millones de dólares, monto superior al que, en el mejor de los escenarios, produciría el gas de Paria. Estoy convencido de que el seguir por la vía de aceptar los dictámenes internacionales, sin negociar, equivale a una eutanasia financiera.
A los 25 dólares, que se reciben hoy por barril de petróleo crudo, los transportistas, refinadores y distribuidores le incrementan otros 10, situando el precio del producto terminado en 35 dólares. Los fiscos europeos y de muchos países le añaden 115 dólares en impuestos, llevando el precio final al consumidor a 150 dólares por barril y, como si tales impuestos ya no fuesen suficientes para desplazar la demanda del petróleo, favorecen a otras fuentes de energía con inmensos subsidios y castigan al petróleo con dudosas excusas ambientales. Estoy convencido de que mientras tengamos “expertos petroleros venezolanos” que insisten en que debemos capitular ante tales discriminaciones, aumentando nuestra exportación petrolera al mundo, sin pelear lo nuestro, no desarrollaremos voluntad de Nación.
No somos un país rentista… somos un país en liquidación, que obtiene sus ingresos saldando un activo no renovable, como el petróleo y reexporta simultáneamente tales ingresos importando cualquier clase de bienes, baratijas y servicios, masacrando así las fuentes de empleo locales. Estoy convencido de que mientras usemos los recursos petroleros para satisfacer nuestras necesidades de consumo, no tendremos un modelo económico válido para Venezuela.
Estoy convencido de que no tenemos un sistema financiero local… con todo lo que éste debería significar para un país.
Estoy convencido de que la sociedad no tiene un proyecto educativo de país, acorde con las necesidades de aprender a negociar con dignidad y patriotismo en un mundo globalizado.
Estoy convencido de que no hay gobierno y, peor aún, de que no es posible reconstruir un gobierno con el simplista “quítate tú pa` poneme yo”, sino que se requiere de una nueva generación de políticos promotores, verdaderos creadores de riqueza y renta venezolana.
Estoy convencido de que el descuidar la defensa de nuestras fronteras económicas y culturales hace de toda nuestra institución militar una simple parodia incoherente.
Estoy convencido de que si no hacemos nada… rápido… no habrá nada que hacer… excepto contratar unos mejores subastadores, para que la puja por el país nos produzca algo más.
Estoy convencido de que es posible darle vuelta a nuestro país en un lapso mucho más corto que las tantas décadas que dicen requerirse.
P.D. Mientras un padre no encuentre respuesta que darle a sus hijos, sobre cuál será el castigo para los que cacharon, en vivo, disparando desde Puente Llaguno, estoy convencido de que no tendremos justicia, paz y progreso en nuestro país.



4 de julio de 2002

Nuestra champaña negra

El petróleo se encuentra almacenado en el interior de la tierra bajo mucha presión, por lo que, al extraerlo, se debe manejar con sumo cuidado, cual descorchando una buena botella de champaña.
Recientemente oí una excelente explicación del Sr. Phillipe Mandar, quien, refiriéndose al cuidado de “la champaña negra”, observaba que la tecnología de producción petrolera, que no ha evolucionado mucho en cien años, la despilfarraba cual automovilista triunfador de Fórmula 1.
Según Phillipe, la técnica no controla suficientemente las condiciones atmosféricas, lo que se evidencia cuando al ser aplicada indistintamente en Alaska, que en el Sahara, produce resultados muy diferentes. En condiciones como las de Venezuela, la utilización del método de producción tradicional, significa que dejamos de obtener un 22% del volumen del crudo estabilizado, por la pérdida de un 7% del petróleo que va a la atmósfera y a la de un 15%, que pasa a ser gas asociado. 
Comprendí que la pérdida del 7%, era pura pérdida, pero pensé que en el caso del gas, igual nos daba vender ese 15% como líquidos de gas, que como petróleo estabilizado… ¡craso error el mío! El mundo del gas, a diferencia del petrolero, requiere de mayores compromisos e inversiones a largo plazo, como la construcción de gasoductos, lo que compensa valorizando los componentes del hidrocarburo en forma gaseosa a un menor precio, que si éstos se comercializaran dentro del petróleo, lo que ratifica mi postura de que la OPEP debe evitar que el gas se le escape por la puerta de servicio y pase a competir con el petróleo.
Phillipe ha inventado y patentado una tecnología que no sólo evita la pérdida del 7%, que normalmente va a la atmósfera contaminándola, sino que captura un 15% del crudo como petróleo liquido estabilizado. Además, la composición de ese 22% adicional sería tan rica que aumentaría en un 20% el grado API del crudo, haciéndolo más liviano y valioso. Bottom line… ¡un 33% más de riqueza por barril!
De llegar a implementarse un proyecto específico, que han estudiado Phillipe y PDVSA, a un costo de 45 millones de dólares, el valor de la producción aumentaría en 1.2 millones de dólares diarios, recuperándose la inversión en menos de 40 días. ¡Guau, qué bueno! observó un Kurowski jalador, buscando un puesto como asesor de quien suponía un próximo millonario. 
¡Qué va Kurowski… siéntate a esperar! Phillipe lleva AAÑÑOOS negociando con PDVSA y no obstante que todos los resultados de los estudios confirman lo ofrecido, NADA pasa, excepto que a cada rato le cambian las reglas… Aparentemente compite con un proyecto de Enron (q.e.p.d.) de unos 700 millones de dólares, basado en la recuperación del gas “rico”, que produce la pobre tecnología actual… que, de implementarse la técnica de Phillipe, quedaría ponchado.
Como siempre, negociar con gente importante, tipo ENRON, es una ruta menos riesgosa para el ascenso meritocrático, que negociar con un Phillipe… y, ni se diga, con un Felipe criollo.


20 de junio de 2002

Un vikingo guaiquerí…

... FUE LO PRIMERO QUE PENSE cuando, en el reciente foro 'Creación de Capacidad Nacional en Desarrollos Costa Afuera', coordinado por la Cámara Petrolera de Venezuela, mostraron la imagen de una plataforma de explotación de gas en aguas profundas en la zona de Paria, que desplegaba una bandera noruega y una venezolana.
Venezuela está próxima a adentrarse en el área de la producción del gas libre, por lo que todos buscan asegurar que el resto de la economía nacional logre finalmente una verdadera participación en el sector, a diferencia de la poco alcanzada con el petróleo. ¿Qué mejores baquianos que los vikingos noruegos, quienes, comenzando de cero en los setenta, hoy se tutean con quien sea en la producción de bienes y servicios para la industria del petróleo y del gas?
Si bien alentaba ver el entusiasmo de los empresarios presentes, sin embargo, me preocupa cómo podrán obtener los recursos financieros necesarios para desarrollarse y competir. De nuevo vi la plataforma NorVen y, como economista, comencé a especular sobre alternativas.
Hace unas décadas, uno de los tópicos más discutidos en finanzas versaba sobre las captaciones y los créditos 'offshore' (costa afuera), que pagaban más y cobraban menos, por no estar afectados por las regulaciones cambiarias aplicadas en tierra firme. ¿Podría desarrollarse un nuevo instrumento financiero útil en una plataforma 'offshore'? Y, de desplegar la bandera noruega y la venezolana... ¿que prima de riesgo-país se le aplicaría?
Como nadie es profeta en su tierra, si por ejemplo, un fondo de pensión noruego decidiera destinar una importante suma de sus propios recursos al financiamiento en Venezuela del gas y de sus actividades conexas... ¿no podría ese fondo llegar incluso a atraer algunos de los recursos venezolanos privados en el exterior, considerando que debido al pobre desempeño de Wall Street, probablemente han perdido en los últimos dos años algo así como el valor de toda nuestra deuda pública externa?
Siempre he cuestionado a los gobiernos, que al privatizar u otorgar licencias de explotación, reciben un gran pago inicial, porque eso sólo significa: 'pan para hoy y hambre para mañana'. No obstante, de llegar el Gobierno a recibir algún pago inicial por otorgar las concesiones de gas, lo primero que debería hacer es sembrar y constituir un fondo (500 millones de dólares) para apoyar el desarrollo de las actividades del gas y sus actividades conexas... ¡Qué iluso es Kurowski!
Una información amplia, veraz y transparente sería la mejor manera de reducir riesgos y, consecuencialmente, lograr precios más altos o créditos más largos y baratos. Es por ello que me sorprendió oír que recomendaran en el foro efectuar un mapeo sismográfico de toda la zona costera de Venezuela, por cuanto ya lo daba por hecho. Si nuestros meritócratas nos están lanzando por la vía del gas, sin haber aprovechado todos los últimos avances tecnológicos, para saber y hacer saber con antelación el gas que tenemos entre manos... no hay duda de que necesitamos de los vikingos.



19 de junio de 2002

La Apertura indispensable... de PDVSA

Nuestro petróleo es pesado y contiene mucho azufre, por lo que resulta más difícil de vender que el néctar de nuestros competidores. Gracias al Programa de Internacionalización de PDVSA, basado principalmente en la compra de una serie de refinerías especializadas, parecería que hasta la fecha hemos logrado superar ese obstáculo o por lo menos así nos lo dicen y así lo creemos. No obstante, es triste que nuestra confianza en PDVSA deba resultar de un inmenso acto de fe y no de contundentes respuestas a las preguntas y dudas que flotan en el ambiente.
Hay quienes se preguntan si nuestras refinerías verdaderamente son usadas para procesar crudos pesados, al existir información que apunta a que muchas de ellas procesan crudos livianos y que seguimos contratando con terceros la refinación de los pesados.
Aún cuando suene increíble, hay quienes sospechan, que el verdadero trasfondo de estas adquisiciones obedece a un intento de PDVSA por asegurar que ciertos flujos financieros queden fuera del alcance de las garras de su propietario. En tal sentido, hay quienes llegan a sostener que nuestros tecnócratas petroleros están tan aislados del resto del país, que prefieren que PDVSA pague impuestos al 35% en los Estados Unidos, que pagar el 66% en Venezuela, sólo porque eso le resulta menos oneroso a La Corporación.
Hay quienes piensan que de decidir PDVSA vender algunas de estas refinerías, probablemente no recuperaría su inversión, salvo que se incluya dentro del precio la garantía de un contrato de suministro de crudo a descuento. Algunos sostienen que eso fue justo lo que pasó cuando PDVSA las compró, es decir, que los precios de adquisición fueron demasiados altos, porque de antemano incluían la plusvalía que se podría derivar de una relación preferencial con PDVSA.
Siempre me he preguntado si no resultaría más efectivo vender nuestros crudos directamente en el mercado, así sea con grandes descuentos, en lugar de incurrir en los costos de ejercicios tipo Citgo, tan difíciles de controlar, más aún cuando la propia Citgo, en documentos públicos, reconoce que de todas maneras le compra petróleo a PDVSA a precios por debajo del mercado.
En 1986 declaré a la prensa que no importaba lo bueno, lo capaz y lo meritorio que fuesen los profesionales de PDVSA, si se les dejaba actuar solos y sin supervisión, tarde o temprano, pondrían la torta… eso es humano… Basta el ejemplo de ENRON.
Amigos, por meritorios que sean los meritócratas de PDVSA, siempre serán nuestros empleados, con sus propios intereses. Asimismo por buenos que sean los políticos de turno, tarde o temprano su interés se limitará a cuánto le puedan sacar a PDVSA para el gasto público, para así ganar las próximas elecciones. Es por ello que insisto en la urgencia de un Ombudsman Petrolero o una Comisión Nacional de Energía, fuerte y autónoma, que sólo responda al país civil, para que vigile nuestros intereses a largo plazo.
Señores, aprovechemos el actual despertar de la ciudadanía para exigir la verdadera apertura de
PDVSA.
Publicado en Tal Cual 19 de Junio de 2002



 

9 de mayo de 2002

El monólogo de Kurowski

El debate económico ha sido secuestrado por quienes nos quieren ver como otra Cuba o por quienes más bien tienen a Puerto Rico en mente… ¡Estoy harto de sus propuestas talibánicas! Un verdadero pacto de gobernabilidad debería comenzar por sacar momentáneamente del tapete aquellos asuntos conflictivos sobre los que no podemos perder más tiempo discutiendo, tales como:
Privatización de PDVSA. Para la defensa de nuestros intereses petroleros, en las actuales circunstancias no existe otra alternativa lógica que la de ser miembro de la OPEP, lo que obliga a que PDVSA sea 100% del Estado. 
Servicios públicos. Buscando vender bien caro los monopolios eléctricos a empresas extranjeras, hipotecando así nuestro futuro con tarifas innecesariamente altas, nunca desarrollaremos otras alternativas, que las hay.
Fondos de pensiones privados. Mientras no existan en el país instrumentos financieros, que permitan colocaciones prudentes a largo plazo, la discusión del tema es irrelevante. 
Ley de tierras. Mientras el Estado sea el principal latifundista, propietario de todas las tierras que quiera repartir y no existan condiciones para que las actividades económicas a desarrollarse en tales tierras sean rentables, todo el bla bla bla de expropiar tierras privadas, es ridículo, dañino e inmoral.
Impuestos. Por cada impuesto regresivo que se implemente sólo por su facilidad de cobro, más alejados quedan los impuestos redistributivos, que el país sí necesita.
No obstante, por la precaria situación de nuestro país, puede que necesitemos de medidas extremas, pero el único extremismo válido aceptable es el que coloque a Venezuela de primero… Un buen comienzo sería con la reafirmación de nuestra realidad petrolera, defendiéndola con orgullo. A cuyo fin, me atrevo a sugerir algunos gritos de guerra:
Mientras la demanda por el petróleo sea desplazada artificialmente por la de otras fuentes energéticas, a causa de un neo proteccionismo ambiental o fiscal, que afecte sólo al productor petrolero, Venezuela no tiene por qué respetar convenios comerciales. El trato tan poco equitativo que recibimos se evidencia cuando observamos cómo en Europa se cobra un impuesto ad valorem al petróleo superior al 400%, que no sólo disminuye su demanda, sino que tales ingresos se destinan a subsidiar al carbón y hasta al maíz, que convertido en etanol y exportado a los Estados Unidos, donde bajo el amparo de cuestionables normas ambientales desplaza al petróleo.
Venezuela recibe sus divisas exportando petróleo, un bien que se vende por sí solo, de acuerdo a su precio e independientemente de cualquier acuerdo comercial, llámese ALCA u otro. En tal sentido, y antes de permitir a los extranjeros el acceso al jugoso mercado venezolano de la recirculación de petrodólares, no deberíamos conformarnos con que nos compren petróleo, deberíamos pedir otra contraprestación, tal como la generación de empleos.
Pienso que quizás un Credo Petrolero sea justo el ingrediente que nos falta para formular esa pegaloca que tanto necesitamos como Nación… ¿qué perdemos tratando?
El Universal, Caracas, 9 de mayo de 2002



25 de abril de 2002

La encrucijada de Pdvsa

Hay quienes sostienen que somos tontos útiles de la OPEP y proponen que PDVSA la abandone y busque un mayor volumen de producción pero, en el mundo real, donde impera la resultadocracia, si a un ejecutivo se le hubiera ocurrido presentar una propuesta similar a los dueños de una empresa, sin ni siquiera presentar un flujo de caja proyectado, sería despedido. 
Hasta la fecha, cualquier evaluación objetiva de los INGRESOS de PDVSA tiene que concluir que éstos han sido fabulosos y que en gran medida se han debido a la OPEP, por lo que no creo que hayamos sido tan tontos… o por lo menos nunca tan tontos como lo seríamos si abandonáramos ese paracaídas y nos lanzáramos al vacío sin haber desarrollado otra alternativa. 
Otra sería la posición si los Estados Unidos, necesitados de seguridad energética, nos colocaran una orden de compra a largo plazo a precios razonables, pero desgraciadamente hasta la fecha la única propuesta que se nos ha formulado es la de producir más… y rezar para que los precios no se caigan. 
Hay quienes argumentan que el valor de la producción petrolera no es el beneficio en dólares que le produce a la Nación, sino la actividad económica que genera. Aún cuando tuviesen razón, la tesis es algo extraña ya que suena a maximizar costos, por lo que a todo evento me permito recordarles que música paga no suena y que PDVSA debería primero aprender a generar actividad local con el volumen actual. 
En tal sentido, considero interesante comparar nuestro desarrollo petrolero nacional con el de un país como Noruega, que comenzó el desarrollo de su petróleo de cero mucho después que Venezuela, también con una empresa estatal, la Statoil. Por cuanto Noruega ya posee miles de empresas que compiten exitosamente por todo el mundo, vendiendo servicios petroleros de la más avanzada tecnología, evidentemente nos hemos quedado rezagados. 
Sin duda hay muchas diferencias entre Venezuela y Noruega, pero en un foro reciente se dijo algo que puede explicar el porqué de la gran diferencia. Según un vocero de Statoil, cuando se observó que en la primera licitación importante de esa empresa sólo acudían extranjeros, el estado noruego la obligó a dividir ese contrato en tantas piezas como fueran necesarias para que sus nacionales pudieran estar presentes. 
Lo anterior sugiere, que entre los nuevos méritos que debemos incluir en la meritocracia de PDVSA, está el saber como incorporar al país en la actividad petrolera, pero de verdad. Esto tardará, ya que no sólo parecemos más dispuestos a favorecer la importación de bienes y servicios, sino que además vemos con suspicacia cuando existe alguna relación contractual entre el Estado y sus nacionales. 
Con respecto a lo anterior cabe una anécdota de 1911, cuando Churchill decidió que la armada inglesa sustituyera al carbón por el petróleo y asignó tal responsabilidad al Almirante retirado Jacky Fisher, quien se dice que lo primero que hizo, por ser un verdadero servidor público, fue vender todas sus acciones en la Shell, para no tener conflictos de interés.




14 de marzo de 2002

Kurowski a Pdvsa

Durante los últimos 5 años he publicado más de 80 artículos expresando opiniones críticas en relación con en el manejo de PDVSA y de nuestras políticas petroleras. No obstante, jamás he sido contactado, ni por curiosidad, por ese sector... a no ser por la vez que el CIED, ese ente que se presenta como la Universidad Corporativa de PDVSA, me llamó sólo para preguntarme: ¡Kurowski! ¿Qué tiene Usted en contra de nosotros? 
Por ello debo reconocer, que los siguientes comentarios relativos al actual bululú meritocrático son hechos desde afuera, sin conocimiento sobre las particularidades internas de PDVSA, como lamentablemente también serían las opiniones del 99.999999% restante de los venezolanos. 
Para comenzar, quisiera aclarar que no me cabe la menor duda de que, hasta la fecha, los meritócratas de PDVSA han cumplido mejor con su misión de generarle ingresos a la Nación, que los políticos con la suya de darle un uso racional a tales ingresos. No obstante, a la hora de la verdad, tal afirmación me resulta algo irrelevante por cuanto quien tiene el mayor mérito con lo del petróleo venezolano es Dios... seguido por la OPEP. 
Hace unos años, cuando lo de la Apertura, tuve la impresión de que ésta consistía en que para adelantar unos objetivos propios de algunos en PDVSA, se había “convencido” al gobierno de turno con el pago de unos cuantos miles de millones de dólares, que en esencia no eran sino un adelanto de impuestos por cobrar, equivalentes a lo que hoy sería si el gobierno fuese a vender, por diez años, el derecho de introducir importaciones libres de aranceles. Como detesto ver como nuestros gobiernos malgastan sus ingresos ordinarios, me enfermaba la posibilidad de adelantarles ingresos, por lo que protesté y sostuve que la sociedad civil merecía tener sus propios representantes, directores u Ombudsman en PDVSA. Creo que esa propuesta sigue vigente. 
No quiero dejar nuestro destino petrolero en manos de unos políticos, que aún en el supuesto de que llegaran a perseguir unos objetivos correctos, de que tuvieran buenas intenciones y estuvieran libres de agendas propias, desgraciadamente muchas veces no poseen los suficientes conocimientos como para defendernos en un mundo global y moderno, lleno de complicaciones técnicas y pseudotécnicas. 
Tampoco quiero dejar ese destino en manos de una meritocracia, que por maravillosa que suene, no es sino un conjunto de normas sobre política organizacional y de personal, igualmente sujetas a ser masajeadas en defensa de intereses extraños. Si la meritocracia fuese tan buena, hace tiempo que todos habríamos abandonado la democracia. 
Amigos, estoy seguro de que nosotros los mortales, los dolientes finales, debemos tener el derecho de nombrar a la mayoría de los directores de PDVSA por un período largo, eligiéndolos entre profesionales con mente crítica y formación amplia, que no tengan otro interés que el bien del país y el futuro de sus hijos, nietos y bisnietos. ¿Directores como yo? ¡Pues SI! No hay tiempo para la modestia.



28 de febrero de 2002

A los militares de mi pais

Entre 1980 y 1999 Inglaterra, como tantos otros países, elevó con impuestos el precio de la gasolina al consumidor de 26 a 68 peniques por litro, simultáneamente que el productor veía disminuir su ingreso de 15 a 10 peniques. Esto ocurría justamente mientras Venezuela desmontaba la estructura arancelaria con la cual protegía la actividad económica nacional: industria, agricultura y servicios y firmaba convenios que la obligaban a respetar las fuentes de ingresos de los países desarrollados: propiedad intelectual, marcas y patentes. 
Hoy tenemos que por el agua europea importada, que se vende en Venezuela a Bs. 1.000 por litro, nuestro Fisco recibe 200; mientras que por la gasolina que se vende en Europa a ese mismo precio, el Fisco europeo se cobra 800. El alto margen que le queda al vendedor del agua le permite promocionar su marca hasta el punto de que, aún cuando el país está en crisis, muchos consideran a esa agüita como indispensable; mientras que en Europa los ingresos que percibe su Fisco por la gasolina le permiten a éste, disfrazado de ambientalista, subsidiar al carbón y demás fuentes de energía que compiten con el petróleo. 
Tengo ante mí 19 fechas en que se aumentaron los impuestos al petróleo, sin embargo no consigo registro alguno de que quienes representan nuestros intereses petroleros hayan protestado en su oportunidad por tales atropellos. Ello evidencia que nuestras fronteras económicas han estado totalmente desguarnecidas, como si una división de guerrilleros hubiera estado entrando por Maiquetía todos los días, sin que ninguno de nuestros militares se haya dado cuenta. 
Nadie puede alegar que esta guerra económica haya sido clandestina. España ha declarado oficialmente que su subsidio al carbón tiene como finalidad “alterar el orden económico” y hacer al carbón más barato que el petróleo. 
Ni hablemos de nuestras guerras civiles, por ejemplo la eléctrica, donde a pesar de nuestras riquezas energéticas enfrentamos un racionamiento y todo el sector es un caos. En Margarita, a cuenta de nuestra cuota OPEP, se genera electricidad a punta de petróleo, mientras que exportamos hidroelectricidad a Brasil, incluso a menores precios de la que compramos a Colombia y ni hablar de las políticas tarifarias, donde nuestras autoridades no tienen la menor idea de dónde vienen ni adónde van y no olvidemos la electricidad que se roba y las facturas que no se pagan. 
Un país tiene varias fronteras que defender. En condiciones normales Ustedes estarían a cargo de la territorial y nosotros, digamos los de la sociedad civil, de la económica y cultural. No obstante, en circunstancias extremas, como de una guerra, deberíamos recurrir el uno al otro, para darnos mutuo apoyo. 
¿Qué espero de Ustedes? Exactamente no lo sé. Sólo les ruego que antes de considerar sacrificar la vida de un joven venezolano en defensa de nuestra frontera territorial, se aseguren de que ésta no sea sólo una cáscara, por haberse vaciado nuestro país en lo económico y en lo cultural.