27 de marzo de 2008

Aquí, sentado esperando al hombre nuevo

Ustedes saben que llevo muchos artículos solicitando que se entregue los ingresos netos de la liquidación del petróleo directamente al venezolano; por tantísimas razones pero entre las cuales destacan las siguientes:

1. Que no tengamos que perder esfuerzos peleándonos por la distribución de las resultas, lo que es obvio no tiene ningún valor agregado.

2. Para que el Estado pueda, al obtener su ingreso sólo por la vía de los impuestos cobrados al ciudadano, lograr entender que es para el ciudadano que trabaja.

3. Por cuanto para cumplir la sugerencia de Úslar Pietri sobre la siembra del petróleo ya resulta más que obvio que sea el ciudadano que aprenda sembrar y siembre y no el Estado.

4. Que ciertas proyecciones indican que de seguir igual para el 2012 podríamos estar entregando la cantidad de veinte y seis millones de participaciones ciudadanas individuales por $ 6.500 cada una… a un solo amo y señor… lo cual equivale a la muerte de lo que significa ser un ciudadano.

¿No les suena esto lógico? Pues no para todos y de lado y lado recibo objeciones…algunas hasta rayando en insultos.

Algunos dizque porque no somos suizos y primero debemos ser educados como suizos y otros por cuanto no somos socialistas y primero debemos ser educados como socialistas… por lo que heme aquí sentado, preguntándome, ¿cuánto tiempo debemos de esperar por ese hombre nuevo?

¿Y si es para que el hombre nuevo pueda aprender manejar las resultas de la liquidación de nuestro petróleo por qué no le entregan la bicicleta desde ya? Lo pregunto por cuanto darle una oportunidad de practicar a los candidatos a nuevos hombres antes que los recursos se acaben, parece la mejor manera para lograr un nuevo hombre, especialmente considerando que todos nuestros hombres viejos han desarrollado una dependencia total del esperar que el gobierno les entregue la papa pelada y, si no es así, de culpar al gobierno por ello.

Y si tenemos que esperar al hombre nuevo para hacerle llegar su veinte y seis millonésima parte de las resultas petroleras, ¿cómo podemos justificar la entrega de todas las veinte y seis millones de partes a una sola camarilla de hombres viejos? ¿Acaso somos gafos?

Y si es que repetimos consignas como "El poder para el pueblo" ¿cómo se nos ocurre darle las resultas del petróleo al Estado para solo incrementar su poder?

Y si es que hablamos de darle leche, huevos, pollo, café y de todo al venezolano ¿por qué simplemente no le depositamos los ingresos petroleros en sus respectivas cuentas y que ellos compren lo que necesitan?

De lado y lado también hay mucha confusión ideológica y algunos dizque neoliberales me acusan de comunista, tal como unos comunistas me acusan de neoliberal… lo que solo confirma el hecho de que los extremos se tocan y que en la tribu quítatetu-paraponermeyos hay tanto rojos, azules y descolorados.

Nadie tiene aquí la intención de desarticular al gobierno y puede que todo suene algo revolucionario, pero no somos anárquicos. Todo lo contrario, buscamos articular mejor las condiciones necesarias para lograr un mejor Estado y unos mejores gobiernos.

Si no hay manera de cómo pueda manejarse la transición sin darle lugar a serios problemas para un Estado de librarse del consumo de un ingreso tan adictivo, pues no hay problema. Que nuestros gobiernos nos indiquen cuánto quiere que le entreguemos al Estado y en el depósito en cuenta al ciudadano se establecerá "Dividendo petrolero $ 6.500: Retenido por el Estado para sus gastos operativos $ 6.401: Deposito neto al ciudadano $99"… y a ver si se lo aceptamos.

Acabo de oír a un chávez decir que usará nuestro dinero para comprar una pasteurizadora de leche, o sea, ni siquiera intentó sembrar, va a comprar un árbol ya sembrado. ¡Insolentemente inaceptable!, considerando que el dinero es nuestro y no de él y especialmente cuando todos intuimos que eso no significa que la pasteurizadora vaya a funcionar mejor.

20 de marzo de 2008

¡Abajo la dictadura petrolera!

Amigos, seamos claros, no existen alternativas ni medias tintas. Para chupar el petróleo, o lo hacemos directamente de la generosa mama de la madre tierra o lo tenemos que hacer de la corrompida teta de un petro-Estado. Yo estoy bien claro en mis preferencias.

Uno de los mayores malentendidos de nuestra historia económica surgió cuando Arturo Úslar Pietri en 1936 ¡hace 72 años! dijo que "Si hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica… la necesidad de invertir la riqueza producida por el sistema destructivo de la mina… en sembrar el petróleo" y el imaginario venezolano entendió algo así como que tal siembra tenía que hacerla el Estado. ¡No es así!

Aparte de darle unos datos, hacerle algunas advertencias, facilitarle una bicicleta medio funcional y sostenerle un poco la bici antes de que arranque, no hay manera como un padre pueda ayudar a su muchacho el aprender a montar la bicicleta. Cualquier intento del padre de ir más allá sólo puede impedir que el muchacho adquiera la necesaria confianza en sí mismo, o que se produzca la caída aparatosa de los dos. De esa misma manera, resulta imposible para el Estado entregar un petróleo sembrado…llave en mano.

En estos momentos estamos viviendo la tragedia de ser un país que no encuentra qué hacer con sus recursos financieros; que ni siquiera se atreve a ponerlos a funcionar, por cuanto producirían una indigesta inflacionaria. Si observamos que Venezuela reportó para el 2006 un ingreso bruto nacional por persona de unos 6.070 dólares y que según las proyecciones de producción de Pdvsa a los precios actuales del petróleo, la resulta del ingreso petrolero podría ser de 6.500 dólares anuales por persona para el 2012, queda claro que, dado la estructura actual del país, la brecha entre los recursos obtenidos y los recursos utilizables sólo crecería.

Nos encontramos entonces en un círculo vicioso y del cual sólo podemos salir quitándole al Estado la administración de las resultas de la liquidación de nuestro petróleo, entregándosela directamente a los ciudadanos…así sea inicialmente produciendo inflación.

¿Que muchos de los recursos serán despilfarrados? Por supuesto que sí. Eso forma parte del desarrollo de una nación pero por lo menos ese despilfarro tiene la posibilidad de traducirse en una lección aprendida y no como hoy simplemente en el despilfarro del loco-anterior que ilusamente creemos que lo evitará el no-loco-por-venir. Y digo loco…por cuanto eso es en que irreversiblemente termina cualquier persona a la cual se le entregue una repleta chequera petrolera.

Quitarle al Estado el ingreso petrolero y obligarlo a trabajar sólo con lo que pueda recaudar en impuestos cobrados al ciudadano, como por cierto lo hace cualquier Estado normal que se respeta, no sólo mejoraría las posibilidades de nuestra economía sino además facilitaría la mejor gobernabilidad del país, al eliminarle al Estado ese rol de Gran Distribuidor que tanto lo distrae del cumplir con sus verdaderas funciones.

El lograr lo anterior nos convertiría en sembradores del petróleo; y además nos liberaría de ese yugo que nos tiene disminuidos y que causa que hasta la posibilidad de un aumento en los ingresos petroleros nos produzca tristeza, al intuir que éstos sólo serán usados para humillarnos.

¡Abajo la dictadura del imperialismo petrolero! En un país petrolero no puede existir una democracia real si el ingreso petrolero se centraliza en el Estado. ¿De qué rayos hablan los que se dicen de la oposición? ¿Serán sólo representantes de los quitatetuparaponermeyo?

Una Venezuela sin un chávez, rojo, azul o del color que venga, sólo es posible si los ciudadanos tenemos las agallas de responsabilizarnos por lo que es nuestro, aprendiendo a sembrar nosotros mismos el petróleo, en la ilusionada certeza de que así cosecharán nuestros hijos y nietos un futuro mejor.

El Universal
Noticiero Digital

13 de marzo de 2008

Preguntándole a nuestros intelectuales

En la página Web de PDVSA leemos que esa empresas estima alcanzar una producción de 5 millones 847 mil barriles diarios para el año 2012 con lo cual, de quedar 80 dólares neto por barril, tendríamos que a Venezuela le podría entrar en ese año 170.7 billones de dólares por concepto de la liquidación de este recurso natural no renovable.

Tal monto representaría un ingreso anual de 6.560 dólares para cada uno de nuestros 26 millones de ciudadanos. En tal sentido permítame dirigirles a ustedes, los intelectuales de nuestro país, las siguientes dos preguntas.

¿Que tiene mayores posibilidades de traducirse en mejores resultados para el país, entregarle anualmente 6.560 dólares a cada ciudadano o solicitarle a un Estado liderado por un carlos andrés, un caldera, un luis herrera, un lusinchi, un chávez o un quien nos venga cada seis años que nos administre tales recursos?

¿Que tiene mayores posibilidades de traducirse en una democracia participativa, entregarle anualmente 6.560 dólares directamente a cada ciudadano o solicitarle a un Estado liderado por un carlos andrés, un caldera, un luis herrera, un lusinchi, un chávez o un quien nos venga cada seis años, que nos distribuya esos recursos?

Personalmente respondería tajantemente con un ¡entréguennos nuestros recursos ya!, por cuanto encuentro mil razones a favor de ello y ni uno solo en contra. No solo se me caería la cara de vergüenza al tratar de vender un populismo del tipo "yo puedo administrárselos mejor" sino igualmente estoy convencido que no hay sistema político que no se vuelva una tiranía engreída si tiene esa cantidad para distribuir, sin haberlos obtenido por concepto de impuestos cobrados a ser redistribuidos.

Por supuesto algunos podrían venirme con exquisiteces tales como referirse a la importancia de lograr una importante acumulación de fondos pero, de convencerme de ello, solo sería para sugerir entonces una lotería anual donde a cada uno de 170.700 venezolanos le entregamos un millón de dólares libres de polvo y paja… y ante nada libres de corrupción.

Por supuesto algunos podrían venirme con exquisiteces tales como que no es posible repatriar tanta riqueza sin tener la capacidad productiva que pueda absorberla sin causar inflación pero a lo cual les respondería solo con un "gracias por el dato" y guardaría mis recursos en una cuenta en el exterior como de hecho a veces hace el Estado a cuenta de nosotros.

Por supuesto siempre me habrá quien venga con argumentaciones tales como "de repartir las resultas del petróleo no tendríamos infraestructuras, educación o salud" ante los cuales no me quedaría más remedio de doblarme de risa o llanto dependiendo de quien así me lo argumente.

La pregunta que pudiese quedar en el ambiente es: Si no llegan a ser 6.560 dólares por ciudadano sino menos ¿cuándo vale la pena comenzar a repartir? y a lo cual sin duda respondería con un "¡Hoy!". Con los 580.000 barriles de petróleo que diariamente se reparten gratis en el país y que a 80 dólares por barril representan un valor de 16.936 millones de dólares, de cobrar este valor podemos repartir 80 dólares mensuales a 17,6 millones de niños y jóvenes venezolanos, con lo cual estaríamos ganando desde el primer momento, simplemente por el hecho de lograr un reparto más lógico. Entre el carro y nuestros hijos ¿cómo se nos ocurrió privilegiar el carro?

Pero así solo opino yo y de verdad quisiera saber que responderían los intelectuales de mi país, aún aquellos quienes no confiando mucho en las posibilidades de encontrarle un buen Mesías presidencial para el país les encanta tener un acceso privilegiado a los mecenas que disponen de nuestras resultas del petróleo.

El Universal
Noticiero Digital

6 de marzo de 2008

Apostando al ciudadano

Deseo ayudar a construir una nueva mayoría política en nuestro país, aquella que busca situar los recursos provenientes de la liquidación del petróleo no renovable directamente en manos del ciudadano, de una manera u otra. Hay dos razones fundamentales para ello.

La primera es que concentrar los ingresos petroleros en el gobierno, distrae su atención de lo que un gobierno debe hacer y lo convierte en sólo un distribuidor de recursos, mientras que igualmente el ciudadano, en lugar de trabajar todo el tiempo a favor de su familia y su país, cae en la trampa de buscar mendigarle favores al gobierno de turno.

La segunda razón es que sinceramente creo que 26 millones de venezolanos sabrán mejor que hacer con sus 26 millones de partecitas del ingreso petrolero de lo que un ocurrente de turno pueda inspirarse hacer él solo con todas ellas. Por lo menos, después de haber colocado el ingreso en manos de gobiernos variopintos durante 100 años y haber logrado tan poco, sería lógico y justo darle una oportunidad al ciudadano.

Creo en un Estado fuerte pequeño y eficiente, que apoya y no pisa; por lo que en ningún momento estoy predicando el debilitamiento del Estado, más bien lo contrario, al permitirle dedicarse a lo que debe y eliminarle la distracción que le representa el petróleo. En tal sentido, de llegar a ser insuficientes los ingresos del gobierno que obtiene vía sus impuestos ordinarios, cada uno de los 26 millones de venezolanos deberán asignarle al gobierno, una fracción igual de sus ingresos petroleros.

Reconozco que la tarea no será fácil, por cuanto se ha logrado impregnar la mente del venezolano con la idiotez que el darle una participación directa en la liquidación de sus activos petroleros, equivale a someterlo a un "rentismo" degenerativo donde termina emborrachado buscando poner en cinta a sus mujeres para tener más cuota partes del petróleo. Los que más discretamente expresan lo anterior, lo hacen con un "no somos suizos", sin reflexionar siquiera que mucho "menos suizos" son nuestros gobiernos.

Claro está que toda la clase política se opondrá a lo anterior… sean adecos, copeyanos, chavistas, militaristas, ya que ello le quitaría lo más sabroso para ellos de gobernar a Venezuela y los dejaría en la incómoda situación de tener que gobernar como gobiernan otros gobiernos, de países que no tienen petróleo.

Buscando despertar al venezolano interpelaría al ministro de energía y al presidente. Al primero le preguntaría: "Si en lugar de regalar el petróleo en el mercado interno se fuese a vender en su verdadero valor internacional… ¿a cuantos niños venezolanos le podríamos entregar por intermedio de sus madres un cheque mensual de 80 dólares para que tengan con qué enfrentar algunas de sus necesidades?"

Ante una respuesta del… "cercano a los diez millones de niños y jóvenes venezolanos" me dirigiría entonces al presidente con un: "¿Y qué rayos espera usted para aumentar el precio de la gasolina y entregarle esos cheques a las madres de esos muchachas y muchachos para así ayudarles a enfrentar el aumento de los precios de los productos tan necesarios para que por lo menos haya productos?".

Ahora bien, chávez, no crea que usted pueda aumentar la gasolina y quedarse con los reales. Si busca hacerlo le garantizo una explosión social peor que la del 27 de febrero de 1989… ya que en estos momentos su credibilidad no alcanza siquiera la que tenía carlos andrés.

El Universal
Noticiero Digital

28 de febrero de 2008

¡Sinvergüenzas!... sí, es con ustedes

Una repleta bandeja de correos electrónicos y una discusión en un foro a cuenta de un artículo que replico a mis "Atrévanse cobardes" y "Atrévanse valientes", me obliga retomar el tema del precio de la gasolina, los controles de precios y la asignación de los poderes en nuestro país. ("El bebe que llora y la mamá que lo pellizca").

En mis "atrévanse" rogué aumentar los precios de la gasolina para con esos recursos repartir 80 dólares mensuales a todos los niños venezolanos, entregándolos en efectivo a sus madres, para así darles a ellas la capacidad adquisitiva mínima necesaria para que el Gobierno pudiera levantar los controles de precios que ya sobreagotaron cualquier utilidad que jamás tuvieron; y para así comenzar asignar los ingresos de la liquidación del petróleo a los ciudadanos, sus verdaderos dueños, en lugar de que los gobiernos usen nuestros recursos para dominarnos y para hacer lo que a ellos se les antoja.

Fue numerosa las objeciones que recibí de mis compatriotas explicándome que aquel reparto induciría a la flojera y a la borrachera del venezolano y estimularía la tasa de nacimientos… ¡sinvergüenzas ustedes!

Hoy en Venezuela los 580.000 barriles de petróleo que diariamente se reparten de manera gratuita en el país (el precio en la gasolinera no cubre ni el costo de distribución), a 60 dólares por barril representan un valor de 12.700 millones de dólares, que de cobrarse permitiría repartir los bolívares equivalentes a 80 dólares mensuales a 12,7 millones de niños y jóvenes venezolanos. Así que, sinvergüenzas, no estoy proponiendo ningún reparto nuevo sino simplemente un reparto distinto.

¿Que algunos tomarán esos recursos y beberán caña? Será, pero a ustedes cuyos carros hoy se beben la gasolina les pregunto… ¿acaso el ahorro que ustedes sinvergüenzas hacen en las gasolineras lo invierten mejor que lo que lo harían los pobres que no tienen carros para cobrar ese dividendo petrolero?

Algunos me escribieron en mayúsculas (lo que en lenguaje del Internet significa gritar) "que las madres venezolanas así sólo buscarán tener más hijos como negocio". Pues, claro, siempre habrá un número de personas confundidas, pero jamás he leído que la pobreza sea un anticonceptivo eficiente…más bien todo lo contrario. Y, aparte de eso, ustedes sinvergüenzas que el año pasado se buscaron más de 450.000 vehículos nuevos a cuenta de la gasolina barata y los dólares preferenciales, ¿son acaso quiénes para lanzar la primera piedra?

El pueblo venezolano no necesita que los gobiernos venezolanos de carlos andrés, lusinchi, luis herrera, caldera, chávez y los que puedan venir, se dediquen a redistribuir lo del petróleo, sino lo que debe esperar de ellos es que se dediquen a gobernar, como lo hacen todos los gobiernos de aquellos países que no tienen petróleo y a los cuales parecería que les va hasta mejor sin el petróleo.

Los políticos han creado el mito del venezolano flojo e irresponsable con tonterías tales como la que "no somos suizos", sólo para que ellos mismos puedan hacerse cargo de la chequera petrolera, para satisfacer sus propias ocurrencias y tenernos a todos pisados.

Así que amigos, no seamos tan sinvergüenzas y atrevámonos a asumir la responsabilidad por nuestras resultas del petróleo. Luego, a nuestros gobiernos les pagaremos, no con ese bono anticipado que significa el petróleo, sino con nuestros pagos de impuestos… y los cuales deberán
saber ganárselos.

¿El proceso? Comiencen por aumentar la gasolina lo necesario para poder entregarle sus recursos a cuatro millones de niños y luego sigan aumentando los precios hasta llegar a cubrir a todos los jóvenes. Les juro que al poco rato todos nos sentiremos mejor comprometidos con los niños y jóvenes venezolanos, que seguir de manera tan desvergonzada comprometidos con los carros que recorren nuestras ya más que abarrotadas calles y carreteras.

14 de febrero de 2008

¡Atrévanse valientes!

La semana pasada con el título ¡Atrévanse cobardes! reté al gobierno entregarle a 4 millones de niños venezolanos, por intermedio de sus madres, 80 dólares mensuales provenientes de los ingresos petroleros, en lugar de seguir inventando beneficiarlos con sus tan poco funcionales controles de precios y que hasta parecen comenzar necesitar de cupones de racionamiento. Esos pagos serían financiados con el aumento de los precios de la gasolina.

De los comentarios que recibí, tanto privados como en un foro de discusión, de nuevo me sorprendió lo profundo que se encuentra arraigada en la psiquis del venezolano algunas imágenes que lo paralizan. A continuación algunas de ellas.

El entregarle así sea un solo dólar que provenga directamente de las resultas de liquidar nuestro petróleo directamente a un venezolano es un "rentismo amoral"… mientras que el recibir ese mismo dólar por vía de algún servicio gratuito o por ejemplo gasolina regalada pareciese que no lo es.

El entregarle, como propuse, 960 dólares anuales a cada niño (lo cual en otras ocasiones lo he hecho extensivo a 2.000 dólares anuales a cada ciudadano) no representa una ayuda virtuosa sino la manzana del pecado que provocará la flojera y la borrachera eterna del venezolano… mientras que ciudadanos en otros países sí pueden recibir esos montos y más de sus respectivos gobiernos, por ejemplo vía las contribuciones que en países desarrollados se dan a los padres justamente para ayudar sufragar los gastos de sus niños, sus futuros contribuyentes, sin que ellos se degeneren.

Todos apoyan el concepto del impuesto progresivo (los que entraron en otra discusión paralela sobre una "tasa única" la aceptaban siempre y cuando con deducciones y compensaciones se garantizase su progresividad) por cuanto les parece que lo justo es que el más-gana-más-paga… pero a todos les resulta tan difícil asimilar el hecho que cuando un pobre no recibe directamente su cuota parte del petróleo mientras que otros agarran más de su cuota parte por ejemplo vía la gasolina regalada y los mayores subsidios cambiarios que resultan de sus mayores consumos, se hace presente la injusticia del menos-tiene-más-paga.

La mayoría está convencida que la centralización del ingreso por la liquidación del petróleo fortalece a la nación… sin poder comprender que estén en manos del ciudadano o en manos del gobierno esos recursos siguen estando en manos de Venezuela. Lo único que logramos al entregar nuestros ingresos petroleros al gobierno, sin rechistar, es garantizar un sistema donde la principal función del gobierno no es la de gobernar sino la de redistribuir y el ciudadano en lugar de dedicarse sólo a trabajar tiene que dedicar tiempo a chupar las medias de turno y a no quedarse atrás en las diversas piñatas del reparto, por ejemplo las de Cadivi.

Nuestro problema fundamental es que hemos caído en la trampa-mentira alimentada por los usurpadores del petróleo de llegar a creer que el Estado y nuestros gobernantes representan más a la nación venezolana de lo que hacemos los ciudadanos. Reversemos esa locura y hagámosle comprender a nuestros políticos que el pueblo manda y que un presidente aún cuando tiene ciertos poderes limitados para representarla, jamás es Venezuela. ¡Atrévanse valientes!

7 de febrero de 2008

¡Atrévanse cobardes!

Nuevamente nos encontramos ante una de esas muy recurrentes encrucijadas donde las ocurrencias y los deseos de nuestros (des)gobernantes de ocultar el sol con un dedo ya no dan para más y deben encontrar cómo manejar el reventón. En este caso me refiero a la escasez estructural de productos que ha venido resultando del control de los precios.

Siempre surgen voluntarios creativos y en esta ocasión a uno de ellos, definiendo el problema como "las clases medias aterradas de no poder abastecerse compran para el futuro, mientras que los pobres no tienen cómo" nos sugiere, desde su garaje, el siguiente invento para aliviar la situación de los pobres.

"Entregar a las 4 millones de familias más humildes…una tarjeta al estilo de 'La Negra'… pero sin valor monetario. En vez de ser una tarjeta de pago cargada con una suma de dinero, es una tarjeta de racionamiento electrónica. Cada 'cuenta' permitiría a su dueña obtener una cantidad de leche, pan, etc., fija, por semana. Además, la tarjeta debería incluir la foto de la dueña, para que no la vendan para intercambiar los productos por alcohol o drogas. Madres con varios niños podrían tener acceso a una cantidad mayor de productos, etc."

¡NO, NO y NO! Hasta cuándo vamos en este país de fracasados gobiernos insistir en que la capacidad de nuestros burócratas es mayor que la capacidad de nuestras madres venezolanas para decidir qué es lo mejor para su familia y sus hijos. No digo que algunas cuantas madres no se equivoquen, pero eso no puede ser la razón de renunciar a usar el criterio de todas ellas.

Ahora bien, sí estoy de acuerdo con que si en nuestra actual encrucijada queremos conseguir un mejor destino para el país, "La Negra" es la mejor opción, así inventen llamarla "La Negra Matea".

Pero tal tarjeta no debe ser entregada a nadie a cuenta de que sea pobre, mucho menos cuando el paternalismo del Estado es el principal causante de haberlo mantenido pobre. No, esa tarjeta, por cuanto se alimentará con los ingresos petroleros de todos, debe entregarse a los ciudadanos por cuanto les pertenece; es parte de su dividendo país; tan cual lo puede ser el poder disfrutar de su naturaleza, de su clima y de la agradable compañía de sus compatriotas.

Por supuesto, no tenemos cómo entregar hoy nuestro dividendo petrolero a todos de un solo golpe y por lo que sugiero comenzar por nuestros hijos. Si apartamos 4.800 millones de dólares del ingreso petrolero anual, algo perfectamente factible y depositamos 80 dólares mensuales en cada "Negra Matea" alcanzaríamos a cinco millones de nuestros jóvenes.

Por supuesto, que al no poder entregarle ochenta dólares mensuales directamente a los niños se los entregaríamos a sus madres para que compren lo que necesiten, a precios de mercado. Apuesto fuertes a lochas a que ellas sabrán hacer con ello lo que es mejor.

Por supuesto, el añadir 400 millones de dólares mensuales a la demanda interna dispararía la inflación si no lo compensamos con algo. Por cuanto ahí mismito también nos espera la encrucijada del qué hacer con los precios de la gasolina, sugiero matar las dos encrucijadas de un solo golpe. En otras palabras, alimentemos esas 5 millones de "Negras Mateas" con lo que podamos recaudar vía aumentos en los precios de la gasolina. "¡Ay, pero eso dolerá!", y qué creen ¿que no hay aún más dolor hoy?

A nuestros politiqueros les encanta hablar de "participación protagónica del pueblo" pero siempre les sale ronchas cuando alguien les sugiere que ese pueblo debe participar en el decidir qué hacer con su propio dinero. En tal sentido, frecuentemente usan el argumento de no poder confiar en las madres venezolanas por cuanto ellas se lo beberán en caña…pero nosotros sabemos ya muy bien que eso es sólo para asegurarse que ellos puedan seguir bebiendo su champaña.

Así que; gobernantes, por favor, ¡Confíen en las madres venezolanas!... ¡Atrévanse cobardes!

El Universal
Noticiero Digital

24 de enero de 2008

Los empleos del alcalde

La semana pasada en uno de esos foros donde con desconocidos y enmascarados discuto mis artículos, un precandidato por un grupo de la oposición a una alcaldía del Táchira, indicando que "hay un enorme desempleo, falta mucho trabajo… por ejemplo mi esposa es ingeniero industrial y nunca ha podido trabajar en su ramo" me pregunta, "¿serías tan amable de sugerirme alguna idea que pueda concretar un alcalde?". Yo como tachirense originario con gusto acepte el reto.
Comencé con un "estoy de acuerdo, empleos buenos es el recurso más escaso en nuestra sociedad; si existen todo lo demás se puede resolver; si no existen no importa cuan bueno se maneje lo demás, todo degenerará". ¿Qué le cuento? Hay países tales como El Salvador donde los emprendedores ya tiraron la toalla, se fueron a trabajar en Estados Unidos y los alcaldes sin querer darse cuenta han quedado reducidos a ser un simples encargados, mientras el patrón está de viaje pal imperio".
Seguí con un "dígale a su esposa que se olvide de buscar un trabajo que se adecue a su título y más bien busque los trabajos a los cuales ella se pueda adecuar. Que imprima unas tarjetas de visita que diga "graduada universitaria en uno de esos tantos inventos de carreras cuya oferta supera la demanda; poseedora de adaptabilidad y sensatez". (Si ella estuviese en Estados Unidos, donde les encanta demandar por cualquier cosa, de repente podría sugerirle demandar a su universidad por "oferta engañosa".)
Le recomendé: "emplearía a los desempleados por lo menos durante un día para que se sienten en una mesa a discutir qué rayos creen que pueden hacer, en qué rayos se pueden ayudar el uno al otro y qué rayos de apoyo les puede dar un alcalde… pobre. Igualmente le recomendaría al alcalde que se deje de confiar en lo que lo puedan ayudar en Caracas ya que ahí se concentran todos los pedigüeños locales…".
Y ahí tuve que frenarme y regañarme con un "porqué no te callas Kurowski… tu estás pensando en un plan de empleo para la Venezuela posible y no para la Venezuela actual de un alcalde".
Veamos, la China ha mantenido su moneda artificialmente débil adquiriendo reservas, ante nada en dólares, para mantener una tasa cambiaria débil competitiva. En Venezuela, por el contrario, la tasa de Bs. 2.150 es una tasa "fuerte" que garantiza la competitividad del extranjero, lo que entre otras cosas da lugar al contrabando de extracción, algo por supuesto muy relevante para un estado fronterizo como Táchira… y entonces supe lo que tenía que recomendarle al alcalde.
Señor alcalde. Váyase a Colombia y haga un estudio de mercado sobre lo que a ellos más le puede interesar importar, por ejemplo computadoras, y luego configura un batallón de gestores municipales vestidos en franelitas rojas que anuncien su total entrega al líder y envíalos a Cadivi para buscar que las divisas preferenciales vayan directamente a nombre de empresas del municipio, para así asegurar que los márgenes y la generación de empleos de la importación-reexportación se queden en el Táchira y no en manos de los comisionistas de la capital.
Amigos. El Gobierno busca frenar el contrabando de extracción en la frontera, al mismo tiempo que lo incentiva en la capital; con su Cadivi y con su gasolina regalada. ¡Así de insostenibles están las cosas en nuestro país!

10 de enero de 2008

Cupos

Qué bueno fuese si todos los dólares preferenciales se repartiesen en cupos iguales entre todos los venezolanos con el explícito derecho de ser negociables, digo para que el subsidio implícito le llegue por igual al rico y al pobre y no como hoy, mayoritariamente a los vendedores internacionales de bienes y servicios, a los gestores e intermediarios y a los ciudadanos que más consumen dólares.
Qué bueno fuese si toda la gasolina que se vende a un precio menor que su costo de distribución se repartiese en cupos iguales entre todos los venezolanos, vía cupones negociables, digo para que el regalo de la gasolina le llegue por igual a rico y pobre y no como hoy, a quienes más la pueden consumir y contrabandear.
Qué bueno fuese si todos los derechos ciudadanos se repartiesen mediante un cupo igual a cada uno de los venezolanos, digo para que estos derechos amparen a todos por igual sin depender del color de la franela y del grado de necesidad con que se necesite de chuparle las medias al papaúpa de turno.
Qué bueno fuese si cada joven venezolano recibiese cupones, no negociables, con lo cual pudiera pagar todos sus estudios, digo para que le quede más claro a los maestros para quiénes deben trabajar todo el tiempo.
Genéticamente nos hemos convertido en una sociedad de arrastrados acostumbrados a tener que mendigarle favores a un sector político que, fascinado, encuentra en ello su mayor incentivo para aspirar a su cupo político. Lo triste es que la venezolanidad nuestra de hacernos los locos, nos impide darnos cuenta que podemos liberarnos de esa infectada llaga social, está a nuestro alcance, si sólo nos atrevemos.
Compatriotas, no quiero dólares preferenciales, no quiero gasolina gratis, no quiero ninguno de esos enredos administrativos… con que me den mi cuota parte del ingreso petrolero, la que por cierto a cada momento nos dicen que es nuestra, me basta y me sobra. Nuestra banca comercial es capaz de montar en poco tiempo un sistema ultraseguro y confiable que permita tal distribución.
Los gobiernos deben cobrar impuestos para cubrir sus gastos y hay una aceptación generalizada que estos deben basarse sobre una cierta progresividad que promueva una mayor distribución del ingreso. Este gobierno dice que distribuye sus ingresos considerando ante nada a los más necesitados, pero cuando nos ponemos a sumar la regresividad presente en el sistema de cambiario, en el subsidio de los precios de la gasolina y en los regalos a otros países, pues tendríamos que, como es costumbre reciente, mandarlos a lavarse ese paltó.
En Venezuela el día que nuestro éxito no dependa de nuestra capacidad para mendigar del sector público una cuota de favores algo superior al que logra mendigar nuestro vecino, o pedirle a otros que hagan el pedigüeñito a nombre nuestro, ese día sí podemos hablar de independencia en nuestro país.
El Universal

PS. Hoy en Febrero 2015 leo sobre un cupo de viajero de US$3.000 a Bs.12/US$. A Bs.170 por dólar eso significa algo así como un subsidio de Bs.158 por dólar, lo cual equivale algo así como Bs. 474.000, lo cual equivale en Febrero de 2015 algo así como 50 sueldos mensuales de un maestro venezolano. ¡Qué interesante manera de adjudicar recursos escasos!

3 de enero de 2008

Nuestros pésimos planificadores

Bienvenido sea un Banco del Sur pero si la función principal de ese banco de desarrollo se limita a ser un Banco contra el Norte, como algunos parecen querer, pues para nada sirve, excepto para enturbiar aún más nuestra visión sobre el país que queremos… la que sin duda ya está más que suficientemente turbia. Si lo dudan basta recordarles que los genios planificadores en nuestro país ni siquiera se han dado cuenta que el colocar en dos años 750.000 vehículos nuevos sobre nuestras ya abarrotadas calles y carreteras, representa la madre de los desgobiernos.
La bonanza petrolera de Carlos Andrés Pérez/Luis Herrera comenzó cuando el precio por el barril de petróleo pegó el brinco de 5 a 12 dólares en enero de 1974 y se acabó para los demás extractores (ver nota) en el primer trimestre del 1986 cuando los precios caen de 25 a 14. Para Venezuela la bonanza había acabado antes ya que la sola percepción, a finales de 1982, que el precio del petróleo podría descender, asesinó la ilusión de los 100 dólares por barril que respaldaban la locura de atestar al país con deuda externa. En cuestión de instantes pasamos de un "ta-barato-dame-dos" al viernes negro de febrero 1983 y a llorar las oportunidades perdidas.
La bonanza petrolera de los rojo-rojitos se inició yo diría que en mayo de 2004 cuando el petróleo pasa los 35. ¿Cuándo se acabará? No sé. En principio esta bonanza podría durar mucho por cuanto el crecimiento en la demanda por petróleo, de por ejemplo China e India, parecería poder exceder durante un tiempo la suma de las nuevas ofertas de extracción (ver nota) y la contracción en la demanda que causará la crisis financiera global en desarrollo. Ya veremos, pero igualito estoy seguro que de nuevo, en un instante, pasaremos de nuestro actual "está-carísimo-pero-va-estar-más-caro-dame-dos" a de nuevo llorar las oportunidades perdidas…sólo que esta vez creo que con mucha más rabia.
No es tanto que los planificadores en nuestro pobre rico país no sepan qué hacer sino que más bien se hacen los locos por cuanto eso les resulta mejor… a ellos. ¿Para quiénes creían ustedes que ellos planificaban? En tal sentido y comenzando el año es oportuno por enésima vez restregarles la cara con lo que necesitamos para alcanzar un futuro que nos ubique entre los mejores futuros.
Primero, debemos acabar con la acumulación central de poder que produce la centralización de los ingresos petroleros, especialmente en épocas de altos precios petroleros y que hace que la economía venezolana en lugar de producir tenga que dedicarse a chupar medias mendigando favores.
Segundo, debemos buscar reducir la volatilidad en los flujos de capitales y muy especialmente las inundaciones de capital que desprevenidamente puedan traernos los océanos financieros del mundo y que nada producen excepto unas tormentas que distorsionan todo en nuestra pequeña bañerita local.
Finalmente, debemos reconocer que mientras sigamos siendo un exportador de petróleo los flujos resultantes mantienen hasta a un bolívar débil demasiado fuerte para lo que es nuestra capacidad productiva y por lo que a juro, para poder competir, tenemos que dedicarnos a actividades de altísimo valor agregado… y dejar la marginalidad de los gallineros verticales a los países que no tienen otras opciones… excepto por supuesto si lo que exportamos a precios altos son gallineros verticales cinéticos, tipo Soto, o los usamos para tentar turistas a pagar fortunas por asombrarse visitando el museo del rojo-rojismo.
Nota: Detesto cuando se habla de productores y producción de petróleo por cuanto eso implica echárnoslas que somos algo más que unos extractores de lo que la providencia nos legó.

20 de diciembre de 2007

Nuestra frontera con el futuro

Somos un país muy confundido en un mundo inmensamente incierto. La oposición sostiene que el gobierno no tiene otros planes que no sea un desgobierno radical que venden como el socialismo siglo XXI y el chavismo sostiene que la oposición no tiene otro plan que no sea el salir del chavismo. Parecería entonces que nos encontramos entrampados como nación. O conseguimos salir de este pantano pronto o terminaremos todos mal…muy mal.
En tal sentido y sin pedir perdón por volver sobre un tema que ya he trillado bastante, de nuevo me referiré a lo del ridículo precio al cual vendemos la gasolina en nuestro país. Lo hago por cuanto estoy seguro que el poder solucionar correctamente ese problema específico, demarca la frontera entre una Venezuela con un gran futuro y un país destinado a diluirse en la nada.
En el 2007, con la venta de la gasolina por debajo de su valor y los subsidios cambiarios para la adquisición de vehículos, el Estado le habrá entregado unos 20.000 millones de dólares a quienes compran gasolina y vehículos…el 10% o más de todo el producto interno bruto.
La sociedad que se beneficia de ese regalo, "los recoge-gasolina" y que en su mayoría ni siquiera ven el problema, se rehúsa a colaborar en buscarle una solución a tal problema, argumentando que cualquier dinero entregado al gobierno será robado, malgastado o regalado a otros países, por lo que le parece mejor que quienes puedan quemen gratuitamente la gasolina.
La otra parte de la sociedad, la mucho más necesitada, tampoco protesta por cuanto el regalo de la gasolina es invisible y están demasiado ocupados haciendo su cola para que también les den su regalito, como lo puede ser un litro de leche, una curita, un techo de zinc o un trabajito.
El gobierno y que según reportes actualmente tiene hasta que importar gasolina para satisfacer la desbocada demanda local, por supuesto que quisiera aumentar los precios de la gasolina, pero no tiene la credibilidad necesaria para ello, menos tras el golpe que el ¡NO! les dio a su fama de invencibles. Para superar tal obstáculo el gobierno está actualmente diseñando un plan subrepticio para aumentar el precio de la gasolina basado en dos maniobras…lamentablemente ambas equivocadas.
La primera maniobra, explicada por ramírez de PDVSA, es lograr que los venezolanos en lugar de un tigre en el tanque pongan una bombona en la maleta y usen el gas. Para ello se necesita de unas inversiones billonarias, todo sólo para reemplazar los subsidios a la gasolina con unos subsidios al gas. Aun cuando a PDVSA, como empresa, esto le podría significar una leve mejora, usando cálculos de valor presente, tal alternativa no tiene el menor sentido para la nación.
La segunda maniobra, dicha por chávez es "Propongo que Pdvsa entregue eso a las comunas para que sean las que administren la distribución del combustible y el excedente económico se quede para el poder popular… recursos para la inversión social". De repente, si con esas "comunas" se significase las gobernaciones y los municipios, ésta podría ser una opción digna de analizar pero, al haber ya chávez desnudado su intención centralizadora con su propuesta deformadora, resulta claro que esas "comunas" solo son sus rojos rojitos no traicioneros, lo cual resulta inaceptable.
En tal sentido, si bien es necesario oponerse al plan actual del gobierno de cómo aumentar el precio de la gasolina, no debemos dejar de buscar otras alternativas ya que lograr aquello es la mejor vía tanto para reconciliar el país como para recuperar muchas décadas perdidas. Insisto, los estudiantes, de aquellos que aglutinan, podrían ser de mucha ayuda en esa tarea.
Nota: Algunos como chávez y ramírez han tratado al país con tanto irrespeto que como una pequeña y modesta sanción social, hace ya un tiempo les he retirado la mayúscula de sus nombres.

13 de diciembre de 2007

Soñando con La Concesión

El país después de tantas divisiones dolorosas no merece ser pegado con saliva sino que necesita de una pega mucho más fuerte. Los políticos buscarán la salivita que ellos consideren necesaria pero, como no soy político, me puedo dar el lujo de exponer sobre una súper-pega-loca, aun cuando les suene demasiado loca.

El indiscutible líder de las políticas públicas erradas en Venezuela es la venta de la gasolina por debajo de su valor oportunidad. En tal sentido, cualquier gobierno que no quiera enfrentar y no tenga la fuerza para solucionar lo anterior no es un gobierno que merece gobernar, mientras que cualquier gobierno que logre solucionar tal problema muy probablemente tenga la capacidad de solucionar muchos otros problemas. Es tan sencillo como eso.

¿Y cómo se puede llevar el precio de la gasolina a su correcto valor en la Venezuela dividida de hoy? Despierto no estoy muy seguro, pero soñando sueño con lo siguiente:

El país firma un contrato de diez años mediante el cual se le otorga a las universidades del país y a sus estudiantes la concesión exclusiva para vender la gasolina en Venezuela, asegurándoles el suministro de la gasolina al precio actual, gratuito. Igualmente se les entrega a ellos la administración de todas las carreteras de la nación.

Los estudiantes con el negocio de gasolina bajo el brazo buscan el financiamiento necesario para que el día que aumenten muy fuertemente el precio de la gasolina, puedan colocar sobre todas las calles de Venezuela un transporte público digno y gratuito y que cuente con sus vías exclusivas de movilización. Igualmente, como medida compensatoria transitoria, subsidiarán el costo de transporte de algunos de los productos básicos. Con el tiempo, con lo que produce la concesión, los estudiantes hasta podrán construir un tren veloz que atraviesa todo el país, así como hacer muchas otras cosas buenas.

Al final del contrato, cuando toda la ciudadanía reconoce estar mejor con la gasolina vendiéndose en un precio que refleje su valor, los estudiantes y las universidades le devuelven la concesión al gobierno. Para ese momento, ya el gobierno tiene a muchos de los actuales estudiantes en sus filas, por cuanto éstos aprendieron a gobernar como se debe gobernar.

Por supuesto que en una generación Venezuela puede duplicar el ingreso por habitante al mismo tiempo que logra una distribución más justa de tal ingreso. Lo que hace falta es sólo gobernar para el país y dejarnos de ser unos cursis y acomplejados copionetos de lo que la derecha o la izquierda ofrecen en otros países. Amigos, con nuestros estudiantes vayamos buscando a una Venezuela echada-palante, que en lugar de querer defenderse del mundo quiera aprovecharse de él, para el bien de todos.


El Universal

13 de septiembre de 2007

Supongamos

Supongamos que el gobierno de Venezuela nos hubiera entregado, a cada uno de los venezolanos, nuestro cheque anual proveniente de los fondos que sobran de los ingresos petroleros después de asegurar que PDVSA tenga suficiente con qué cubrir todos sus gastos y necesidades de inversión y que este año debería ser como unos dos mil dólares.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos unos 350 dólares para que pueda seguir subsidiando con gasolina regalada unos 3.000 dólares anuales por vehículo.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos unos 200 dólares para que pueda seguir regalándole dinero a otros países, para hacerse publicidad a su propio nombre.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedir que cada uno de nosotros le devolvamos al Estado unos 100 dólares para comprar armas, como aquellos instrumentos de la muerte Kalashnikov que son entregados a algunos de nuestros vecinos, sin siquiera saber quiénes son ni mucho menos haber asegurado que estén mentalmente aptos para portar cualquier tipo de arma, así sea una china.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurra pedirnos que le devolvamos al Estado el resto de nuestro dinero, los 1.350 dólares, para hacer con esos recursos lo que se le ocurra.

Y supongamos que fuésemos hacerle caso… ¿qué diría esto de nosotros los venezolanos? ¿Que somos idiotas?

Está en los planes actuales de Venezuela producir unos 5 millones de barriles diarios de petróleo y que de obtener neto 60 dólares por barril representaría unos 4.200 dólares anuales para cada uno de los 26 millones de venezolanos.

Supongamos entonces que al presidente de turno se le ocurre introducir una propuestilla de constitución donde nos pide ratificar nuestra voluntad de entregarle todo nuestro dinero directamente al Estado, para ahorrarse la molestia de tener que pedir.

Supongamos entonces que esa propuestilla propone además que, para permitirle al presidente poder disponer de todos los fondos sin tener que pedirle permiso a nadie, se sitúe todas “las reservas internacionales de la República… bajo la administración del Presidente”.

Supongamos entonces que esa propuestilla, para facilitarle la vida al presidente para el caso que los fondos no le alcancen para sus ocurrencias, le quita la autonomía al Banco Central de Venezuela y coloca la maquinita de imprimir dinero bajo el control directo del administrador de la Hacienda Pública, o sea, él mismo.

Supongamos entonces que tras nueve años con este presidente de turno ya sabemos a ciencia cierta que él se considera a sí mismo no sólo el administrador de la Hacienda Pública sino más bien el dueño de la Hacienda Bolivariana de Venezuela.

Y supongamos entonces que fuésemos a aprobarle al ocurrente su propuestilla constitucional ¿qué diría esto de nosotros los venezolanos? ¡Exactamente! ¿Dónde nos recluyen?

Amigos, a nuestra querida Venezuela no la podemos reencontrar en la senda donde la perdimos, sino que tenemos que buscarla donde queremos que llegue a encontrarse y, para ello, por favor, no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.

9 de agosto de 2007

Instruyendo al presidente

Hoy, al venderse la gasolina en Venezuela en 100 bolívares el litro, siendo su valor real en el mundo el de 1.500, se subsidia su consumo con 1.400 bolívares por litro, algo así como si los compradores de gasolina estuviesen pagando su debido precio en las bombas pero un funcionario, a nombre de una "Misión Cochecito", en el acto les devolviese todo su dinero, menos una pequeña comisión.

No tiene sentido que un país, petrolero o no petrolero, con un modelo de gobierno socialista, capitalista o de cualquier naturaleza, subsidie el consumo de gasolina antes de subsidiar otras necesidades sociales tales como la educación, el servicio de salud, la construcción de viviendas y el transporte público.

Estimando un consumo de 300.000 barriles de gasolina diarios (cada barril contiene cerca de 159 litros), un subsidio de 50 centavos de dólar por litro y dividiendo entre 2.900.000 vehículos obtenemos que el subsidio de gasolina ha alcanzado un nivel verdaderamente surrealista, ubicándose en 3.000 dólares por año y vehículo.

Tal subsidio adicionado a la existencia de un subsidio cambiario para la compra de vehículos y la ausencia de opciones para el ahorro financiero que produzca un rendimiento real, también ha provocado una explosión en la compra de vehículos nuevos (importados), 400 mil al año, lo que no solamente excede la capacidad de nuestras carreteras sino que además impone una inmensa hipoteca a nuestras futuras exportaciones petroleras y, por supuesto, a nuestro medio ambiente. En tal sentido, como un ciudadano miembro de la sociedad civil, hoy instruyo al Presidente, nuestro servidor, para que de inmediato proceda a diseñar y ejecutar un plan que ubique los precios de la gasolina en Venezuela en un nivel equivalente al que puede ser obtenido por su venta en el mercado internacional. Simultáneamente le requiero que ese plan incluya las medidas que logren aminorar las incidencias más difíciles que a corto plazo puede provocarle tal ajuste a la población; por ejemplo mediante la introducción de subsidios temporales al transporte de los bienes calificados como esenciales y la inversión masiva en un sistema de transporte público digno, moderno y que aspire ser el mejor del mundo.

Por cuanto el país se encuentra polarizado y existen muchas apreciaciones subjetivas sobre la imposibilidad de lograr tan necesario ajuste en el precio de la gasolina sin que se origine un serio conflicto social, igualmente espero que el Presidente presente una oferta de diálogo sobre la materia que satisfaga al país, en su totalidad multicolor y que garantice que los ingresos adicionales obtenidos no serán desviados a sus causas unicolor o a sus regalitos de viaje.

Como una mejor alternativa aún, le sugiero que entregue a cada venezolano un "gasolina-ticket" que otorga a su portador el derecho de adquirir hasta 700 litros de gasolina por año al precio de 100 bolívares cada uno, para que así cada quien que no tenga carro o tenga otras necesidades más urgentes, pueda vender tales derechos, a quien sea, por un valor cercano a los 350 dólares.

Aten… ¡Firm…! O algo parecido, a ver si así de repente se entiende mejor.


El Universal

26 de julio de 2007

Del derrame y su tapón

Quienes compran 50 litros de gasolina en Venezuela, de esa que valiendo Bs 1.500 por litro se vende en solo 100 reciben de hugo chávez, se ese quien se dice el socialista del nuevo siglo, a nombre de su "Misión Cochecito", un cheque de Bs.70.000… tamaño asocialismo. Con razón que en sólo dos años hay 750.000 sedientos carros nuevos acudiendo a ese oasis donde se derrama la riqueza de nuestro país.

Estoy seguro que el día que logremos imponer una ley que fije como el precio mínimo de la gasolina lo que se puede obtener por ella en el mercado internacional, habremos alcanzado un importante hito en el camino de ser un mejor país. En ese sentido y perdonen el abuso, esta semana seguiré insistiendo sobre el que como nación necesitamos y merecemos vender la gasolina a Bs 1.500 por litro.

Mis recientes artículos sobre el tema publicados en El Universal fueron debatidos en Noticiero Digital y la mayoría de las objeciones fueron de naturaleza económica… "Señor Kurowski a usted se la ha olvidado los efectos que pueda tener ello sobre el costo del transporte público" y las políticas… "Señor Kurowski usted está loco o conspirando, el país no aguantaría tal aumento y explotaría".

Por supuesto que no me he "olvidado" de los efectos secundarios de un aumento de la gasolina, algunos de los cuales pueden ser inteligentemente neutralizados y con respecto a las dificultades políticas más bien las visualizo como una tremenda oportunidad para solucionar mucho más que lo de la gasolina. Permítame explicar.

Si la juventud y la oposición de verdad ponen el dedo en la llaga sobre lo "asocial" que representa el regalar la gasolina, sin que siquiera se deje registro del costo de ese subsidio y al mismo tiempo las realidades de PDVSA obligan buscar disminuir el consumo nacional, sin duda que el chávez estará muy presionado a que se aumente su precio. Pero, como resulta que ese quien aspira tener un liderazgo mundial e invierte fortunas de nuestro dinero en promocionarlo, hoy carece del suficiente liderazgo en su propio país, el problema político antes que nuestro, es suyo.

A mí no me toca negociar y hasta puede ser que no sirvo para ello pero como un ciudadano que acepta que se debe aumentar la gasolina y al mismo tiempo está muy renuente a darle a chávez más recursos, estoy seguro que existen soluciones.

Por ejemplo que se aumente la gasolina a Bs 1.500; que PDVSA se quede con lo necesario para cubrir sus costos directos, por ejemplo Bs 300 y que el saldo de Bs 1.200 por litro sea depositado íntegramente en una cuenta "Tapón" (para parar el derrame) en un banco privado de confianza (hay pocos) manteniendo el saldo y todos los movimientos de esa cuenta a la vista de los venezolanos.

La movilización de la cuenta "Tapón" estaría inicialmente a cargo de una comisión integrada por personas conocedoras de problemas de transporte y nombradas de mutuo acuerdo oposición, ni-ni y gobierno. La Tapón pudiese por ejemplo compensar un cierto porcentaje, decreciente en el tiempo, de toda factura de transporte asociada a los productos de consumo masivo. Solo para que tengan una idea de la capacidad económica de la Tapón, ella podría despachar a los municipios más de 200 autobuses de 100.000 dólares cada uno, cada día y aun cuando el consumo de gasolina baje bastante.

Por supuesto, ese día que de nuevo tengamos una Asamblea legítima se legislaría de manera más permanente sobre el uso de la cuenta Tapón aun cuando el principio fundamental debe ser que esos son recursos de los ciudadanos y que deberían ser devueltos a los ciudadanos antes de permitir que los gobiernos le pongan la mano a ese mango bajito.

De nuevo, no me opongo a dar subsidios con el propósito de lograr una meta social, pero jamás me oirán aceptar un subsidio equivalente al 10% del PIB sólo para que la gasolina sea barata, mucho menos en un país petrolero en donde está en nuestro interés nacional el que ese recurso no renovable siempre sea valioso.

Por favor, no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.


El Universal

19 de julio de 2007

Gasolina a Bs. 1.500 el litro

(Es lo que necesita y lo que merece el país)

La semana pasada en "Un desquicio lo de la gasolina" les comentaba sobre la absoluta locura que significaba que en un país como el nuestro se llegase a vender 750.000 vehículos nuevos en solo dos años, entre otros, como resultado del hecho que regalamos la gasolina a un precio irrisorio.

Por supuesto que me inundaron el correo electrónico y un foro en el Noticiero Digital con mensajes del tipo: ¿Preferiría usted que esa gasolina se vendiera a precios del mercado internacional? ¿Para que estos sinvergüenzas tengan más que malgastar? ¿Esta usted loco?

Amigos, con mas de 30 años de experiencia profesional por toda Venezuela, desde cosechando arroz en Calabozo hasta desarrollando planes estratégicos para la banca venezolana; pasando por la industria, hospitales, turismo, agua, finanzas, electricidad y muchos otros sectores; trabajando para empresas pequeñas, medianas, grandes, nacionales y multinacionales; en el rol de empresario, consultor, director, gerente; siendo un economista graduado en Suecia; graduado de Master con honores en el IESA en 1974; que desde 1997 he publicado mas de 500 artículos en la prensa nacional; que por circunstancias de la vida me toco ser director ejecutivo en el Banco Mundial entre el 2002 y el 2004… no tengo problema alguno con invertir toda mi reputación profesional asegurándoles que en Venezuela todos estaríamos mejor si la gasolina se vendiera a Bs. 1.500 por litro, que es lo que nos pagarían internacionalmente por ella.

Lo anterior lo sostengo por una muy larga lista de consideraciones, entre las cuales hoy destaco:

1. La capacidad de robo y la mala administración del gobierno no tiene nada que ver con el precio de la gasolina, ya que lo que no cobran vía la gasolina lo cobran vía la inflación.

2. Ningún desarrollo económico puede verse beneficiado por ocultar los valores reales de un activo tan fundamental para Venezuela como es el petróleo. Si el gobierno lo desea, que cobre el precio completo y luego entregue un subsidio directo a los compradores de gasolina. Hoy como mínimo deberíamos programar los surtidores para que entreguen un recibo que indique el valor del subsidio pagado.
3. La injusticia social que se comete al darle este subsidio que puede equivaler al 10% del PIB solo a los que tienen carro, es algo monstruoso y jamás puede reflejar una sociedad con aspiraciones de ser justa.
4. De ubicarse la gasolina en su precio correcto, por encima de los Bs.1.500 por litro, los dueños de esa franquicia de sinvergüenzuras llamada revolución no podrían regalarle tan fácil esa gasolina a otros países.

5. Lo que necesitamos es tener el mejor transporte público del mundo que permita al venezolano y al turista recorrer todo el país con mucha comodidad.

¿Que con eso chávez se fortalece…? Será, pero no parecería que la gasolina barata le haya significado un motor muy necesario para consolidar los maleficios. ¿Que si chávez aumenta la gasolina se cae…? Será, pero a mí me parece que si "sus" pobres se dan cuenta que en su "Misión cochecito" hoy regala 70.000 bolívares por cada 50 litro, también podría caerse. Además, si cae chávez, le auguro pocas probabilidades de éxito al gobierno que le siga, si no quiere rectificar esta locura.

La oscuridad se combate mejor con la luz.

10 de julio de 2007

El desquicio... los precios de la gasolina




Activismo juvenil
Con cuarenta años y cuarenta kilos menos, yo andaría entre tantas otras cosas, haciendo lo siguiente en Venezuela:

1. Entregando en las gasolineras, a quienes en silencio cómplice reciben la gasolina regalada, un recibo que diga:
Estimado conductor del vehículo placa _____
Acaba Usted de recibir, de parte de quien dice ser su comandante, un regalo en efectivo equivalente a __$ (60 cts. de dólar por litro llenado). Por cuanto este dinero no lo reciben quienes no tienen vehículo, que le sirva de recordatorio que usted igualmente participa en el reparto del botín.
Atentamente, los estudiantes.

2. Entregar a los jueces una carta que diga.
Estimado Señor Juez.
Sirva la siguiente para notificarle que nosotros Los Estudiantes y para todos los fines legales consiguientes hemos registrado que hoy Usted acaba de sentenciar a Fulano de Tal a _ días de cárcel aún estando Usted plenamente consciente que las condiciones de esa cárcel expone al sentenciado a la violación de sus derechos humanos.
Atentamente los estudiantes

3. Enviando a todos los medios de información la siguiente carta.

Estimado Editor.
Una de las razones por las cuales nuestros gobiernos no quedan responsabilizados cuando desperdician la renta petrolera es que la ciudadanía carece de información veraz y oportuna sobre el monto de dicha renta.
A tal fin respetuosamente le solicitamos que el medio que Usted dirige diariamente informe sobre cuanto representa esa renta en términos de dólares por mes, para cada uno de los venezolanos. Para el cálculo deberán utilizar el precio de barril para ese día y hacer la suposición que la gasolina vendida en el país tuviese un precio similar al que pueda obtenerse por ella de venderse en el exterior.
Dudamos que haya tareas de información de igual urgencia.
Atentamente los estudiantes

25 de junio de 2007

Hablando con los jóvenes sobre nuestro petróleo

Una conversada de tu a tu entre quienes somos los dueños del petroleo venezolano, aún cuando no nos comportamos como dueños



Un mensaje a los jovenes ...el precio de la gasolina

14 de junio de 2007

Cuestionamiento mata obediencia

Muchos le hablan al joven sobre la importancia que desarrolle un criterio individual sólo como argumento para venderle lo que ellos consideran debe ser el único consenso colectivo. En estas últimas semanas nuestros jóvenes parecen estar enviando el mensaje que ya están hartos de tantas respuestas… cuando las preguntas claramente son otras. Durante las últimas décadas y como consecuencia del ritmo endiablado de lo que aún sin entender llamamos globalización, han surgido una serie de preguntas que difícilmente pueden ser respondidas, ni con un discurso neo-moderno, ni por supuesto con esos lenguajes prehistóricos zamoranos.
Por supuesto que las voces jóvenes que hoy se oyen en las calles de Venezuela tienen un destinatario directo, el presidente de la república, al cual simplemente le están diciendo que tras un periodo de prueba, por el tiempo de una media generación, como baquiano global simplemente no sirve. Pero no vayan ustedes a creer que con un yéndose chávez, en su debido tiempo (ver nota) y reabriéndose una RCTV, ellos se quedarán tranquilos… amárrense, de repente los cambios que solicitarán serán mucho más impactantes, con lo cual ni remotamente me refiero a golpes, suaves o duros.
De la misma manera que China e India ya intuyen que simplemente no hay espacio suficiente para en términos económicos poder crecer hasta llegar a ser otro Estados Unidos u otra Europa, ni siquiera si éstos desaparecen, nuestros jóvenes andan intuyendo que el sistema actual (y nuestra generación con él) está tan desnudo y fuera de onda como puede estar.
Sé que hay quienes consideraron que los jóvenes deberían haberse quedado más tiempo en la Asamblea… hasta debatiendo, pero les confieso que para mí cada minuto que estuvieron ahí fue un verdadero suplicio, ya que si los 167 sentados que se encuentran ahí ni siquiera se representan a sí mismos, cómo esperan poder representar al país que viene. El otro suplicio mío, al cual no le puedo hacer nada, es el de no contar con cuarenta años menos y poder estar entre todos ellos debatiendo ideas de tú a tú.
No obstante, metiéndome donde puedo, debo y quiero, entre las revueltas que esperaría que los jóvenes armen se encuentra por supuesto aquella de castigar el uso de los carros y usar el dinero que se puede obtener de no vender la gasolina a un precio menor que el agua, para construir el más maravilloso sistema de transporte público jamás visto, preparando así al país para el futuro de sus hijos, de una manera mejor de lo que nuestra generación fue capaz. El segundo frente sería iniciar el proceso de quitarle al gobierno los ingresos petroleros y entregarlos a la ciudadanía para algún día lograr que los políticos trabajen para quienes les pagan los impuestos, en lugar de gozarse los recursos del pueblo. Jóvenes, tal como el Padre Ugalde, con ustedes grito ¡Libertad! 
Nota. Con la cadena donde chávez insultó a buena parte de la juventud venezolana, otra contundente prueba de su autoritarismo, como mínimo perdió el derecho al uso de la mayúscula.
Por favor no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos

17 de mayo de 2007

Una Junta Ciudadana para PDVSA

Aún con el petróleo a 100 dólares el barril, PDVSA entrara en crisis, por cuanto ya debe haber traspasado ese momento cuando los intereses por ocultar superan los intereses por divulgar y se revientan los últimos amarres éticos y gerenciales. De repente veremos escenas que nos recordaran al Caracazo, cuando cargaban sobre el hombro un cuarto de res. ¿De que como lo se? De la misma manera como el gobierno y sus devotos lo saben, leyendo el libro El Estado Fallido escrito por Noam Chomsky, ese autor que Chávez recomendó en su discurso de las Naciones Unidas. 
Chomsky define a los Estados Fallidos como aquellos que no logran proteger a sus ciudadanos de la violencia, que se consideran a si mismos fuera del alcance de las leyes domésticas e internacionales y que sufren un déficit democrático y lo que implica que cumplen con algunas de las formalidades de la democracia pero no con la sustancia. ¿Necesito explicar más? No lo creo. 
Dado lo poco logrado con el petróleo durante los últimos 100 años, el cual hasta nos ha hecho daño manteniendo en el poder a autócratas y financiando sus arrogantes ocurrencias, hay quienes sostienen que estaríamos mejor si PDVSA quiebra, perdemos nuestro petróleo y podemos asi al fin comenzar hacer vida normal como país. 
Otros, ante la posibilidad que nuestro petróleo pase a manos distintas, prefieren que se quede en el subsuelo, por lo menos hasta el momento en que como país nos hayamos ganado el derecho de extraerlo y para que así rinda los frutos que las generaciones venideras tienen el derecho esperar. ¡Que suerte la de Noruega que consiguió su petróleo, ya viejo e institucionalmente desarrollado! 
Ahora bien, el hecho es que si no nos pre-ocupamos a tiempo, la verdad es que nos exponemos al riesgo de que se nos arrebate hasta nuestro derecho para poder decidir que hacer con nuestro petróleo. En tal sentido le rogamos a quienes conocen del día a día de la industria, en su esencia operativa, que preparen una lista de nombres y direcciones de candidatos para que puedan integrar una junta interventora ciudadana, para cuando inicie el Gran Deslave. Quienes pueden sentirse como elegibles deben ir preparando los planes de emergencia. 
La Junta Ciudadana de PDVSA debe ser cuidadosamente elegida para que en ella se sientan representadas todas las corrientes políticas del país y lo mejor sería evitar integrarla con quienes ya han tenido una actuación pública en el sector. Digo esto por cuanto al ser todo lo relativo a PDVSA algo muy delicado, en la operación, para que el enfermo sobreviva, necesitamos evitar tumultos y forcejeos. Por supuesto que para la defensa de nuestro petróleo se necesita de contactar y sumar, desde ya, todas las buenas intenciones que sufriendo mucho o poco siguen haciendo vida en PDVSA. 
De la misma manera se podrán necesitar de Juntas Ciudadanas para otras áreas críticas como por ejemplo el de las deudas públicas. Ahí, igualito, aún cuando hay quienes están tan hartos que hasta lo puedan preferir, debemos evitar que nos rematen al mejor postor. En estos menesteres no es cuestión de gobierno u oposición, es cuestión de venezolanas y venezolanos.

3 de mayo de 2007

180 dolares por mes

614.790 es ahora el salario mínimo mensual, lo que equivale aproximadamente a unos 280 dólares a la tasa oficial y quizás a unos 180 a tasas de realidades de por ahí. El anuncio constituye otro de esos miles de momentos oportunos para recordar que la venta de unos 3 millones de barriles diarios a 52 dólares netos de costo significa 180 dólares mensuales, no solo para los afortunados que por lo menos tienen acceso a un salario mínimo sino que para cada uno de los 26 millones de venezolanos. El que tengamos que vivir una vergüenza nacional de expectativas no alcanzadas, se debe exclusivamente al hecho que los ingresos que recibimos por la liquidación de nuestro petróleo no son ingresos del pueblo sino ingresos del desperdiciador de turno.

Olvídense de buscar un líder si todo líder que encontremos luego lo vamos a enloquecer dándole la chequera petrolera y con la cual pasará, en menos de lo que canta un gallo, de considerarse de un elegido nuestro para servirnos, a simplemente ser un elegido.

Si deseamos persistir en esta locura colectiva nuestra de creer que vamos a estar mejor entregándole lo que se recibe por el petróleo al presidente de turno, o dejándonoslo quitar por el dictador de turno, que administrándolo nosotros mismos, es mejor que en lugar de una elección utilicemos una lotería, donde dejamos en manos de Dios decidir, ya que así por lo menos podemos diluir con algo nuestra culpa y nuestras desilusiones.

Por más que lo pienso más estoy seguro que estamos locos. ¿Qué broma es esa de elegir cada cinco o ahora seis años a una persona para entregarle todo el ingreso petrolero solo para luego tener que chuparle las medias al neoarrogante de turno para que nos devuelva algo de lo que era nuestro para comenzar?

Si uno quiere que un maestro de obras haga unos arreglos en la casa, pues se le da un adelanto y se le paga en la medida que vaya entregando sus obras. Entregarle al maestro de obra toda la casa como anticipo, para luego sin que entregue obras tener que rogarle que por lo menos nos deje vivir arrinconaditos ahí entre los escombros, no puede ser otra cosa que locura.

Ya oigo a quienes se rasgan las vestiduras sobre la posibilidad que se le entregue algo de esos ingresos que obtenemos liquidando el petróleo para siempre, directamente a los venezolanos gritar: "¡No, se lo beben en caña!". Pues estoy absolutamente seguro que cada uno de mis veinte y seis millones de compatriotas están en mucha mejor capacidad de darle un mejor uso a sus 180 dólares mensuales, a que un "elegido" lo logre con los cuatro mil seiscientos ochenta millones de dólares mensuales que eso equivale.

Si el gobierno necesita luego cobrar cuatro mil seiscientos ochenta millones de dólares en impuestos, pues eso es ya otra cosa, pero en tal caso ya por lo menos queda claro quién trabaja para quién.

Uno de los 4.292.466 ciudadanos del país sombra.
(Insolentemente el CNE aún no termina por contarnos)

Publicado en El Universal 3 de Mayo de 2007

8 de febrero de 2007

Por un buen gobierno sombra

¡Mis padres fueron a visitar el futuro de mi país y todo lo que me trajeron fue éste litro de gasolina ta-barata-dame-dos! ¡La gasolina barata es la madre de todos los consuelos de tontos! ¡Venezuela es una empresa cervecera que solo paga sus dividendos en cerveza, solo a quienes gustan de cerveza! 
Un oposicionista declaró la semana pasada, en esta misma página, "Me opongo a regalar gasolina a gobernantes chulos que buscan vivir de nuestras riquezas" y aun cuando en eso tiene toda la razón, tampoco debería olvidarse que los consumidores venezolanos de gasolina igualito, por casi un siglo ya, nos hemos chuleado la gasolina a costa de los ciudadanos que no la consumen. 
El vender la gasolina por debajo de su valor mercado pertenece a una de esas desastrosas políticas públicas de las que sin duda se puede decir que si el liderazgo anterior hubiere tenido el coraje y la honestidad intelectual de corregir, de seguro que no estaríamos en éstas. 
Que con esa medida el gobierno se hace de más recursos para despilfarrar, por supuesto y el despilfarro debe ser criticado, ahora quizás hasta con más fuerza, ya que bien quisiéramos ver al gobierno venezolano regalando gasolina en el exterior si su precio doméstico fuese más de 4.000 bolívares por litro, como por ejemplo lo es en Noruega, otro país petrolero. 
Otro argumento en contra del aumento de los precios de la gasolina y que brota de nuestro surrealismo oposicionista, es el relativo a su impacto inflacionario. Sin duda que los índices aumentarán, pero ello no tiene un ápice que ver con el causar una inflación sino simplemente con el ajustarse a la que ya se ha causado. Hay dos inflaciones. La primera, la mala, es la inflación por demanda, la que se produce por el exceso de bolívares que existe relativo tanto a los pocos bienes y servicios ofertados como a la ausencia de esa confianza que produce ahorros e inversiones. En este sentido un aumento de la gasolina podría hasta funcionar como una esponja que absorbe la liquidez que de otra manera se traduciría en una mayor inflación de otros rubros. La segunda inflación, la buena, o por lo menos la necesaria, la de costos, es la que se produce cuando los precios se ajustan a las realidades. 
A nadie le puede convenir que un recurso como la gasolina se venda por debajo de su valor y sostenerlo simplemente implica complicidad en el engaño. Valoricemos a nuestra gasolina como ese recurso vital que es y no sigamos vendiéndola despectivamente a precio de agua, sucia… y ese ruego no tiene nada de nada que ver con el ser gobierno o el ser oposición, sino simplemente con el ser un buen venezolano. 
Ahora bien, como ese buen gobierno sombra que debemos ser la oposición, exijamos que el gobierno devuelva directamente a los ciudadanos hasta el último centavo que obtendrá del aumento de la gasolina, ya que los venezolanos sabrán mucho mejor qué hacer con esos recursos, así sea solo para comprar gasolina o cerveza… a sus precios correctos.

25 de enero de 2007

Un aumento correcto

Hugo Chávez. ¿Por qué le vemos tanto titubeo para aumentar el precio de la gasolina, cuando las razones para hacerlo son tan correctas? Por supuesto que vender la gasolina por debajo de su precio de realización no es una de esas políticas que a usted le gustaría tildar como funesto neoliberalismo, pero permítame informarle que el transferir, como de hecho se hace con los precios actuales, un 10% del PDB de los que no tienen nada de nada a los que simplemente usan gasolina, está aún mucho más lejos de ser una política socialista, de cualquier siglo y cualquier denominación. 
Además, no hay nada tan importante para un país como aprender a valorizar y respetar los recursos que la Providencia le asignó, lo cual jamás se logra entregando esos recursos a unos precios despectivos. Así que, déjese de estatizar la Electricidad de Caracas, algo que no le conviene por cuanto sólo servirá para embarrarnos a todos en la decadencia de otro servicio público y, en su lugar, use la ley habilitante para realmente solucionar de una vez por todas el problema de los precios internos de los combustibles. 
Todos entendemos que el hecho de que la oposición tuviese tantas fuerzas para lograr que 4.3 millones de ellos atravesasen los obstáculos y votasen en contra suya lo debe tener muy nervioso. Ahora bien, si usted está aumentando los precios de la gasolina, no para corregir lo que es una injusticia social, una aberración económica y un crimen ambiental, sino para hacerse de más recursos para los "suyos", ahí sí que no le auguro éxito alguno ya que el resentimiento del pueblo será muy grande y con ello sólo logrará aumentar el precio que a usted le cobran sus mercenarios para mantenerle su "apoyo". 
En tal sentido le sugiero que promulgue una ley que obligue a su gobierno a aumentar los precios de la gasolina sobre un periodo de tiempo hasta que lleguen a su precio de realización internacional y que, una vez logrado ese nivel, se prohíba venderlo a un precio inferior. Mientras se introducen tales ajustes, se debe devolver a los consumidores hasta el último bolívar de los ingresos generados por encima del costo de producción de la gasolina vía la reducción del IVA y así nadie tendrá porque quejarse. 
Y, por favor, no se confunda, esto no se trata de un apoyo, ¡no!... sólo que jamás he creído que la vía de librarnos de un mal gobierno como el suyo pase por el no buscar siempre hacerle el bien a la nación… y que además sigo pensando en qué hacer con el país mañana, sin usted.