26 de agosto de 2010

¿Hasta cuándo tanta paja?

"Asamblea Nacional Constituyente: En nombre y representación del pueblo soberano de Venezuela, en ejercicio del poder constituyente originario… para transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento efectivo de una democracia social y participativa… 
Decreta la siguiente Exposición de Motivos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: 
Capitulo IX: De los Derechos Ambientales: En lo que se refiere a los derechos ambientales, la Constitución, además de establecer por vez primera en nuestra historia constitucional un Capítulo especialmente dedicado a los mismos, supera, con una visión sistemática o de totalidad, la concepción del conservacionismo clásico que sólo procuraba la protección de los recursos naturales como parte de los bienes económicos. 
En efecto, anteriormente la protección jurídica del ambiente se caracterizaba por una regulación parcial cuyo principal objeto era la conservación de los recursos naturales. Ahora, impulsados por una necesidad y una tendencia mundial, los postulados constitucionales exigen que la normativa en esta materia responda a políticas ambientales de amplio alcance que se inscriban en los parámetros contenidos en los tratados internacionales de carácter ambiental, todo ello con el objeto de garantizar un desarrollo ecológico, social y económicamente sustentable, en el que el uso de los recursos por parte de las presentes generaciones no comprometa el patrimonio de las futuras… 
Así, el Estado, con el objeto de garantizar un desarrollo ecológico, social y económicamente sustentable, protegerá el ambiente… al tiempo que velará por un medio ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, gocen de especial protección… 
Por otra parte, como una garantía insoslayable para la protección del ambiente se dispone que en todos los contratos que la República celebre, o en los permisos que se otorguen, que afecten recursos naturales, se considerará incluida aun cuando no estuviere expresa, la obligación de conservar el equilibrio ecológico… 
Aunado a ello, los principios contenidos en este Capítulo encuentran su transversalización axiológica en el texto constitucional, a través de otras disposiciones y principios que tienen como finalidad el desarrollo ecológico, social y económicamente sustentable de la Nación. Así, encuentra fundamento constitucional la obligatoriedad de la educación ambiental, las limitaciones a la libertad económica por razones de protección del ambiente…". 
¡Y en Venezuela, la gasolina se regala y los vehículos se privilegian con dólares preferenciales! 
Las citas dejan fuera más de la mitad de lo escrito sobre los derechos ambientales en la exposición de motivos, aun así… ¿hasta cuándo hemos de transformar tanta paja en tanta paja? ¿Una Constitución se hace para irrespetarla, adrede? 
Además, el regalar el inmenso valor de la gasolina, sólo a quienes la usan, constituye una imperdonable injusticia social y una violación constitucional de todas sus proclamas de "igualdad" y a lo cual ningún cacique de turno puede estar autorizado, por mucho que la Constitución le reserve al Estado la actividad petrolera, por razones de "conveniencia" nacional. 
P.S. "transversalización axiológica" ¡Qué finura! ¡Qué intelectuales! ¿Dónde nos escondemos?

22 de julio de 2010

El piano de la abuela

Hay un análisis económico venezolano muy tradicional y el cual, por sonar tan malditamente lógico, ha entrampado el desarrollo económico de nuestro país. Recientemente me llegó al correo electrónico otra de sus tantas versiones: 
"El problema central del modelo económico petrolero es que seguimos vendiendo materia prima, y ningún país en el mundo se ha desarrollado por esa vía. Quien vende materias primas debe luego comprar, a precios mayores, los productos elaborados por quienes compran la materia prima. Venezuela no ha desarrollado la industria petroquímica, ni la química orgánica industrial. Eso sí sería desarrollo y producción real de riquezas en el país". 
Esa tesis se basa en un espejismo. El solo hecho que la providencia haya colocado bajo la superficie de Venezuela un recurso natural no renovable valioso como el petróleo, no tiene por qué en lo más mínimo significar que nuestro país tenga unas ventajas comparativas especiales para hacer algo productivo con el petróleo, distinto al de extraerlo. 
Justamente por querer buscar exprimir la última gota del potencial económico de nuestros recursos naturales no renovables, de manera directa o indirecta, hemos destruido mucho del valor del petróleo que se había captado; sin lograr traducirlo en beneficios duraderos que fortalecen al país. En otras palabras, si de la abuela heredamos un piano, eso no tiene por qué significar que todos o alguien de la familia deban tener condiciones especiales para ser pianista... a juro. 
Lo que sí es cierto es que un país que extrae grandes cantidades de petróleo y lo vende a buen precio recibe unos ingresos en divisas que mantendrán muy alto el valor de su moneda y por ende le dificultara ser competitivo en los demás bienes transables, a menos por supuesto que todos los ingresos se guarden en el exterior. Tal efecto, conocido como la enfermedad holandesa, la curo Holanda convirtiéndose en un gran centro de recepción y despacho comercial para toda Europa, lo que no requiere producir mucho en Holanda. 
En Venezuela, necesitando urgentemente de crear empleos, tanto para conservar la paz social como para diversificar las bases económicas de nuestro futuro, la planificación estratégica de la economía debe: 
Con mucha transparencia basar sus análisis en los verdaderos costos de oportunidad. Sistemas cambiarios como el actual no hacen sino enviar señales económicas que engañan y causan trastornos a la economía. 
Asegurar que cualquier subsidio marginal otorgado esté en función de maximizar la cantidad y la calidad de empleos creados por recurso sacrificado; y comunicando tal apoyo de manera pública e inteligible. 
Buscar que todos apoyos oficiales otorgados sean generales para así permitir que sea el mercado quien los evalúe y determine en que deben ser utilizados. 
Saber que el venezolano, a cuenta del ingreso petrolero, tiene que buscar emplearse en actividades con posibilidades de generar un alto valor agregado; y jamás permitirse a cuenta del petróleo, no estar entre los mejor profesionales. En este sentido, el petróleo, tal como la nobleza, no permite sino obliga. 
Lástima que el cacique de turno no quiera debatir estos temas, a cuenta de que inmerso en sus complejos complejos, detesta que sus ocurrencias tengan competencia. ¿Cuán bajos deberán ser nuestros ingresos petroleros para ser competitivos en el mundo de los gallineros verticales?

15 de julio de 2010

¡Súbase! ¡2.500 por ciento!

Si fuese un candidato a la Asamblea, defendería una propuesta de aumentar los precios de la gasolina al nivel al cual se comercializa internacionalmente, en poco tiempo… algo así como un 2.500 por ciento en dos años.
Por supuesto me dirán que con esa propuesta jamás sería elegido asambleísta, a lo cual solo les respondo que no me interesa para nada ser asambleísta si no es para corregir lo que se debe corregir.
¿Qué hay mejores momentos políticos para corregir lo de la gasolina? ¡Mentira!, el mejor momento para corregir una horrible aberración es… ¡ya!
El recurso natural no renovable más valioso de nuestro país lo despreciamos profundamente, regalándolo a un precio menor que el agua. Noruega, otro país petrolero que sabe más de valorizar lo suyo, vende la gasolina cien veces (100) veces más cara que Venezuela.
¿Cómo podemos esperar tener un transporte público que funcione cuando éste tiene que competir con un transporte privado con gasolina regalada?
¿Cómo podemos hablar de justicia social si regalando la gasolina se roba el 10% del PIB a los más pobres de los pobres, traspasándolo a quienes no han hecho ningún merecimiento distinto al de ser simples compradores de gasolina?
¿Cómo podemos hablar de responsabilidad ambiental para con el planeta del cual todos somos indígenas?
¿Cómo nos permitimos ser el hazmerreír de todo un mundo que considera lo de regalar la gasolina como otro primitivo excentricismo tropical?... "¡Papá míralos como andan desnudos y sucios!".
¿Qué la comitiva del cacique de turno ya roba y desperdicia suficiente? ¡Por supuesto! ¿Pero qué tipo de excusa es esa para no arreglar lo que se debe arreglar? Qué ponga la gasolina a Bs. 2 por litro y veremos si se le permite al cacique hacer tan fácilmente lo que-le-de-la-gana con esos recursos.
Si la oposición quiere ser una alternativa real tiene que ser algo muy distinto a una más educada, elegante y sofisticada continuación de lo mismo.
No hay absolutamente nada en nuestra Constitución que sugiere permitirle al cacique de turno el regalar la gasolina, hasta fuera del presupuesto, y, si es por eso… ¿por qué no nos regala las pepitas de oro que se extraen también… o los lingotes de aluminio?
Y que no nos vengan los asambleístas que tienen la responsabilidad de ejercer el control sobre el Gobierno y la administración pública nacional con el que no saben… por cuanto cada vez que llenan sus tanques de gasolina ellos mismos participan en el reparto del botín petrolero.
Y que no nos vengan los políticos con que las encuestas indican que más de un 70% de la población no quiere un aumento en el precio de la gasolina… eso no es excusa de nada… y un cacique sin el liderazgo suficiente como para poder corregir tal malvado crimen económico contra Venezuela simplemente debería entregar el plumaje y renunciar.
¡Que vivan los contrabandistas de extracción! ¡Son de-facto los defensores suplentes del valor de nuestro petróleo!
Desde el extremo del centro les reclamo a los venezolanos que celebren el día del petróleo, en señal de agradecimiento por esa riqueza natural que la providencia nos ha legado… para ver si así finalmente aprendemos a respetar lo nuestro.
El día que los venezolanos voten por quién creen le hará mejor al país, en lugar de votar por quién creen más los favorecerá en la repartidera de las resultas petroleras… ese día Venezuela comenzará a ir lejos.

1 de julio de 2010

Pelícanos enchumbados


Los venezolanos tenemos mucho en común con aquellos pobres pelícanos pardos enchumbados de petróleo, víctimas del derrame petrolero en el Golfo de México.
En la web, cortesía de un desconocido, leemos sobre el proceso de “Como limpiar un pelicano engrasado”
1. Encontrar un pelicano engrasado: El pelícano necesita ser rescatado de forma segura y deberá ser transportado al sitio de limpieza preparado. Generalmente los “engrasados” están exhaustos, hambrientos y en riesgo de hipertermia y necesitarán descansar unos 5 días antes de pasar por el estresante proceso de limpieza.
2. Limpiar con aceite vegetal: No se trata de desplumarlo o freírlo sino frotarlo con aceite tibio. El aceite vegetal ayuda a descomponer el aceite que está impregnado en las plumas del ave.
3. Lavado: Darle un baño fregándolo suavemente. Use un cepillo de dientes para las plumas, hisopos de algodón en los ojos y una toalla suave; cuidado de no introducir jabón en el pico. El baño tomará al menos una hora, dependiendo del tamaño de tu pelícano. Procura trabajar con alguien más, necesitarás su ayuda.
4. Enjuague: Una vez tengas el huacal lleno de agua café grasosa y la suciedad se haya desprendido de las plumas, hay que dar un enjuague generoso con manguera.
5. Secado y recuperación: No necesitas una toalla para secarlo, solo deja que se escurra solito. Después es mejor darle 7-10 días de recuperación para que acumule fuerza y vuelvan a crecerle las plumas perdidas.
Ahí terminan las indicaciones, pero como de seguro el proceso no puede estar contemplando sumergir de nuevo al pobre pelicano en el petróleo, queda sin respuesta el ¿donde lo ponen? ¿En Miami?
Lamentablemente no hay un recetario similar sobre como limpiar al venezolano y muy especialmente cuando se requiere devolverlo a su hábitat natural. Muchos expertos internacionales buscan vender sus servicios profesionales para librarnos de la maldición petrolera pero, como ellos nunca la han sufrido, jamás llegan a entender el alcance del enchumbado.
Lo que sí es seguro es que aquello llamado Socialismo del Siglo XXI, eso sí que no funciona, jamás hemos estado tan enchumbados de petróleo … como cuando ordenes para acá, ordenes para allá, el cacique de turno nos usa como su patio de cuartel en donde jugar a general… como cualquier Michael Jackson con su Neverland.
Y por supuesto una limpieza a fondo, vía la creación de comunas y cooperativas, sólo podría lograrse mientras éstas sean totalmente voluntarias y no sólo respuestas interesadas a propuestas interesadas.
Un planteamiento importante que parece unir a los que se llaman oposición es el seguir más de cerca la intención de la Constitución, descentralizando el derrame petrolero y haciéndolo pedazos a nivel de municipios. Si bien un cacique local nos puede resultar igual o hasta más odioso que un cacique central, reconozco que por lo menos esta vía nos dejaría abierta la alternativa de poder mudarnos a cualquiera de los otros 334 municipios, en Venezuela, y no obligarnos a vivir en exilio… como pelícano pardo recién limpiado.
Este es un tema existencial para Venezuela. No dejemos que lo calle el interés de quienes aspiran a ser caciques, para sabrosamente servirnos. Sigo creyendo que lo mejor que podemos hacer es repartir nuestras resultas petroleras en gotas iguales por ciudadano, para que así el petróleo pueda aceitar sin enchumbar nuestras alas.

24 de junio de 2010

El hombre nuevo se hace esperar

En momentos cuando por descuido hacemos abstracción del hecho que el socialismo que el cacique de turno nos quiere imponer es ante nada un proyecto para mantenerse en el poder, y solo oímos a un ser desesperado por encontrar la manera de hacernos comprar su invento, hasta le podemos tener lastima. 
Durante la larga cadena del Sábado, y que con la ironía propia de la historia fue transmitida desde una fábrica de quesos, el cacique hablaba, analizaba, explicaba e inventaba sobre comunas y vida comunitaria. Buscaba animar sus alumnos con unos cuantos “¡eh!” pero sin querer darse cuenta que sus alumnos no tenían el más mínimo interés en la materia. Sus candidatos a hombres nuevos, esos cuya graduación se nos hace más lejana que nunca, no tenían tiempo para escuchar al maestro por, cuán hombres viejos, estar ocupados buscándole la manzana más bonita y más rojita. 
Si igualmente hacemos abstracción del hecho que el cacique nos dice que si no es por las buenas será por las malas que conseguirá a ése hombre nuevo, “no puede haber reconciliación”, hubo momentos en que, cerrando los ojos, nos sonaba algo así como un hippie de los sesenta. ¿Qué pasaría si el cacique abandona los duros Hell´s Angels, y se deja crecer el pelo, se pone un bluyín acampanado, se guinda unas flores en el cuello y, tal Scott McKenzie, nos canta “If we´re going to Sabaneta? ¿Tendría así una mejor posibilidad de labrar su hombre nuevo? 
En su probablemente muy sincera frustración sobre lo tanto que el hombre nuevo se hace esperar, el cacique teorizaba sobre la posibilidad que las actuales comunas eran demasiado pequeñas para servir como aldeas Potemkin; y por lo que habría que desarrollar macro-comunas para convertir a los incrédulos. Algo así como esa misma fábrica de quesos multiplicada por mil y hecha fuente de orgullo revolucionario al estar planificado que en un futuro desplazara mundialmente al queso camembert con nuestro queso guayanés. ¿Se lo creemos? 
El neo-Sábado Sensacional recordaba reality shows con sus cámaras ocultas, solo que en este caso era imposible decir quien estaba filmando a quien; si el cacique a los indios; o los indios al cacique; o los indios y el cacique a la oposición; u, horror, el mundo a los venezolanos. De repente en Alemania, unas amas de casa y unos sociólogos, no se pierden ni un solo capítulo de su “Rot-rotlein Venezuela”. 
Ni por un segundo le peleo al cacique de turno la idea de querer un hombre nuevo, por supuesto uno mejor… ¿quién no lo quisiera? Pero, aparte del cómo formarlo, tenemos el problema de cómo asegurar que ese hombre nuevo sobreviva en nuestro duro hábitat. Por ejemplo, mientras, ¿qué nos hacemos con tanto hombre viejo?... los que hasta incluyen al cacique que aún cuando lo germino la democracia, nos resulto más viejo que Los Tres Villalobos. 
De lo que si estamos seguros es que ese hombre nuevo que queremos, no surgirá a fuerza de obedecer; ni a quien tenga un mando militar, ni a quien cargue con una chequera petrolera, y mucho menos a un todo-en-uno yo-solito-mando-propongo-y-decido. 
Estoy seguro que el hombre nuevo que queremos es antes que nada un hombre capacitado para asumir sus responsabilidades y crear consensos, y no un experto en evadirlas culpando a otros y fomentar disensos. Si ese hombre nuevo se hace esperar, pues que así sea, por cuanto con hombre nuevo maloso, ni para la esquina.

17 de junio de 2010

Más neoliberalismo por favor

Pocos pueden evidenciar haber criticado tanto la aplicación ciega de unas recetas identificadas con el neo-liberalismo o el Consenso de Washington, como lo hiciera yo antes que este pseudogobierno hiciese su aparición en la escena. Lo hice en artículos que publiqué cuando tales críticas podrían tener consecuencias profesionales negativas y no cuando, como hoy, tales críticas son emitidas o repetidas, por quienes sólo buscan ganarse favores. 
En tal sentido tengo todo el derecho moral para decir que hoy en día lo que más falta le hace a Venezuela es una buena dosis de neoliberalismo. 
Con ello no les estaríamos robando a los pobres de nuestro país el 10 por ciento del PIB, regalando la gasolina a quienes la queman en las colas de nuestras carreteras. 
Con ello no estaríamos permitiendo un sistema de protección cambiario, de ya infinita duración, que le ha permitido a los debidamente equipados con conexiones, tarjetas de crédito, liquidez y cuentas en el exterior, redondearse unos subsidios inmerecidos. 
Con ello no estaríamos favoreciendo los puestos de trabajo en el exterior y haciendo inviable el empleo productivo en nuestro país. 
Con ello, los bolívares que circulan tendría un mejor respaldo en el Banco Central y no estaríamos que estar continuamente atentos a los anuncios sobre sus supuestas mejoras. 
Con ello no estaríamos planificando nuestra economía en base a las ocurrencias de quien por buena voluntad que tenga, no tiene la menor idea de lo que se trata. 
Con ello por lo menos seguiríamos montado en la ruta hacia una mayor descentralización de las resultas petroleras, en lugar de permitir que éstas se atrapen en una sola chequera central, cuyo saldo ni siquiera conocemos. 
Con ello por lo menos más capitales quedarían invertidos en Venezuela en lugar de tener que obedecer las instrucciones de largarse por no ser bienvenidos. 
Con ello por lo menos pagaríamos muchísimo menos en intereses por nuestras deudas externas a los zamuros que se dedican a prestarle a los malosos. 
Con ello por lo menos tendríamos más recursos con qué combatir la pobreza… y las desigualdades. 
Con ello por lo menos habría más seguridad en la tenencia de propiedad, de esa que estimula a los de una generación a sacrificarse para lograr dejarle algo a los suyos. 
Con ello por lo menos tendríamos más de nuestros jóvenes encaminados a colocarse entre los primeros del mundo en lugar de darse por satisfechos con la mediocridad cobijada por el Estado, a cambio de su obediencia servil. 
Yo me opuse al neoliberalismo tonto y ciego y sordomudo, entre otros por cuanto observaba cómo en el mundo los fiscos de los países consumidores de petróleo, capturaban cada día más, con sus impuestos al consumo de la gasolina, el valor de ese barril que los países extractores sacrificaban para siempre… y nosotros sin decir ni pío. No obstante entre aquello y el absurdo e idiota dizque socialismo actual, sin duda tendría que elegir lo anterior. 
Da tristeza ver un país reducido a elegir entre tonterías pero, de repente, habiendo ido de fracaso en fracaso, un día de estos, lograremos encontrar la ruta buena para nuestra Venezuela. Ahora bien, ustedes saben que para ello considero indispensable quitarle la chequera con nuestras resultas petroleras a quien esté de turno como cacique. Es más, no quiero más caciques, quiero presidentes que trabajen para nosotros, los indios. 

20 de mayo de 2010

Exprimiendo un acuerdo nacional

Hace dos semanas apelé a los articulistas de Aporrea para que ayudasen a liberar a Oswaldo Álvarez Páz. Las respuestas positivas rebasaron con mucho mis expectativas y la mayoría de las negativas fueron en tono educado. 
No me cabe la menor duda; el país está harto del discurso político de quienes no hacen nada excepto dividirnos a todos buscando destacarse entre los suyos, en sus pequeños clubes de mutua admiración, en donde el más popular de la noche es quien más ferozmente ataca al contrario. Hoy la unidad, en algún punto intermedio, es un deseo tan mayoritario en el país que quienes se oponen a ello no tiene la menor posibilidad... a menos que sea por vía de la detestable fuerza. 
Entonces, en la Venezuela de hoy, no persisten tres grupos; la oposición (25%), los chavistas (25%) y los ni-ní (50%). Hay solo dos, los que buscan continuar el conflicto entre extremos (20%) y los que quieren mandar a callar a los extremos (80%). 
Ante ese panorama, tanto al chavismo como a la oposición se le presenta el mismo problema, el estar identificado con los extremos. Para el chavismo lo anterior sólo significa un problema teórico por cuanto, siendo chavismo al fin, no tienen nada que decidir y siguen al líder. No obstante, para muchos de los de la oposición, lo anterior si crea una fuerte disonancia por cuanto una cosa es una mesa de unidad de la oposición, y otra cosa es una mesa de unidad nacional. 
Lo anterior resulta aún más evidente al considerar que si bien el país está más que ansioso por un cambio de lo actual, igualmente siente que queda pendiente el cambio de lo anterior. Ese cambio que quedo truncado; ante nada por el vertiginoso aumento de los ingresos petroleros que se le subieron a la cabeza de alguien que sufre de complejos e instintos autoritarios y lo nulificaron como un posible agente de cambio, en democracia. 
A los del medio, algunos más sinceros que otros, no les queda hoy otra que conversar, en público, con los que más alejados se encuentran de sus posiciones políticas y, en esa tierra árida, sembrar sus semillas débiles, en la esperanza que germine algo bueno. 
Y si bien reconozco que me asusta que las negociaciones del medio no se den con la suficiente fuerza como para desarmar a los extremismos, los tantos desacuerdos que existen podrían también ayudar a que los acuerdos que se ahí se logre exprimir, se centre sobre los asuntos más importantes. 
Y por supuesto, el acuerdo de unidad nacional más importante es el de cómo evitar la acumulación del poder petrolero en manos de un petro-cacique, que asistido por unos petrócratas y apoyados por una oiligarquía, siempre termina financiando un extremo u otro; imposibilitando que Venezuela pueda ser un país que sepa manejar sus riquezas naturales. 
Por ejemplo, yo, que en materia de renta petrolera me dicen extremista por querer que una gran proporción de tales ingresos vayas directamente a los ciudadanos, sin ataduras, para que se la ciudadanía la que tenga la oportunidad de aprender sembrar el petróleo, estaría dispuesto a ceder... por los momentos. 
Un acuerdo nacional para distribuir los ingresos petroleros auditados, de una manera más reglamentada y menos facilitadora del robo y del despilfarro, sería una de las grandes banderas alrededor de la cual con fuerza convocar las voluntades de quienes sencillamente no queremos que Venezuela, la nación, se pierda.

29 de abril de 2010

¡El recibito!

Durante las recientes reuniones de primavera del Banco Mundial, en Washington, de nuevo hubo conferencias sobre el tema del porqué abundantes riquezas naturales se traducen en tan pobres resultados para sus respectivos países. 
Y de nuevo tuve que someterme a esas sonrisitas burlonas con los que quienes no tienen la menor idea de lo que se trata una maldición petrolera, cortésmente callan sus pensamientos relativo a que eso debe ser por cuanto somos simplemente unos ciudadanos de tercera. 
Y de nuevo tuve que oír esas bravuconada de sabiondas soluciones que nos ofrecen quienes no han vivido la maldición petrolera. 
Y de nuevo me broto ese conflicto tan venezolano entre el saberse tan chévere, y cada día poder colocar menos y menos evidencias de ello sobre la mesa. Caramba hasta el Guri que tanto servía para echárnoslas se ha convertido en otro símbolo de ineptitud. ¿Hoy qué nos queda? ¿Las mujeres venezolanas y los Ibis Escarlata? 
Y lo peor de todo es que absolutamente todas las soluciones que se nos ofrecen afuera y en Venezuela, suenan como si fuesen las recetas de cocina de una tía abuela lejana y cuya comida jamás nos gusto y de la cual tuvimos que hartarnos de niños. 
“Hay que diversificar la economía; más agricultura y más industria manufacturera; hay que aumentar la recaudación fiscal del sector no petrolero, aún cuando eso dificulta desarrollar el sector no petrolero, hay que reducir la volatilidad creando fondos de reserva; hay que invertir en la educación” ¡Sí, sí y sí! 
¿Siderúrgicas e industrias de aluminio quebradas… zonas industriales que parecen pueblos desiertos en películas de vaqueras… planes de becas Mariscal Ayacucho con nuestros doctores enseñando en las famosas universidades del exterior… fondos de inversión sin fondos?...pues ¡No, no y no! Algo nuevo tenemos que hacer. 
Y habiendo escrito tanto sobre el tema de la maldición petrolera y estando hasta promoviendo una coalición mundial de ciudadanos maldecidos por el petróleo, siento que me daría por satisfecho si solo lograse que aquellos que por cuenta nuestra siembran el petróleo, a cuenta de que ellos son tan buenos sembradores y nosotros no, sólo nos diesen, a cada uno de los venezolanas, un recibito… 

Sra. Juana Rivera. Ranchito #17. Vereda El Milagro, Caserío La Esperanza, Municipio La Fortuna, Estado Barinas. 
Estimada Sra. Rivera 
En nombre de la gloriosa nación venezolana permítame informarle que el año pasado, como administradores, recibimos en nombre suyo, proveniente de la venta de ese petróleo suyo no renovable, la cantidad de 178.98 dólares cada mes, libres de polvo y paja. 
Igualmente le anexamos cinco recibitos iguales a éste, que corresponden a sus cinco hijos. El de su esposo reposa en nuestro archivo, por cuanto no sabemos por dónde anda. 
Atentamente y agradeciéndole de nuevo en nombre de nuestra gloriosa nación su generosa contribución para con la causa me despido atentamente, 
Su Cacique de turno. 
PD. Sin decir que se lo sugerí, podría estar violando una ley cambiaria, pregúntale discretamente a su vecino a cuantos bolívares fuertes equivale su contribución. 
PD. Del oro, lamentablemente no tengo información que darle.

PD. (El mío) Nosotros necesitamos que nos representen buenos asambleístas pero para que ello le sirva al país, igualmente necesitamos que ellos también estén acompañados por buenos asambleístas. Por cada idiota, del lado que sea, que logremos mantener alejado de la Asamblea Nacional, mejor para todos.

22 de abril de 2010

¡Saber es poder!

Molesta horrores cuando políticos, aspirantes a políticos y egos mediáticos, se llenan la boca hablando en tono de mucha importancia sobre la necesidad de políticas públicas o políticas de Estado, sólo para luego proceder a discutir un problema banal. La principal política pública y de Estado que necesitamos en este pobre rico país petrolero es sobre el cómo manejar mejor nuestras resultas petroleras… ¿Quién lo duda?

La "maldición petrolera", aquella que permite algunos correctamente calificar como excremento del diablo, el recurso legado a nuestro terruño por la providencia, se deriva principalmente de tres grandes problemas.

El problema político y social que se genera cuando un Estado recibe directamente las resultas por lo que los gobernantes terminan gobernando un Estado independientemente rico donde los ciudadanos son más bien una molestia,… y los ciudadanos se crean, sin razón, inmensas expectativas de ser receptores de bienes del gobierno en lugar de ser productores de bienes para el país.

El problema económico que ocurre cuando los ingresos petroleros obtenidos son demasiado elevados con respecto a la economía nacional y mantienen el valor de la divisa local demasiado elevada como para permitir que los demás servicios y productos transables producidos en el país puedan competir en los mercados internacionales.

El problema financiero derivado por la alta volatilidad de los ingresos petroleros, potenciado por la igualmente volátil capacidad de endeudamiento, y que mantiene el país en un sube y baja que marearía al mejor marinero.

Ruego que la próxima Asamblea, en lugar de expertos en asuntos comunales, como asfaltado de calles, esté representado por personas con voluntad y capacidad de enfrentar, con humildad, la maldición petrolera. Digo "con humildad" por cuanto igualmente estoy harto de los quítate-tu-para-ponerme-yo con sus engaños.

¿Dónde debería comenzar la Asamblea? Leyendo ese reporte vital, transparente e inteligible sobre lo que significa el petróleo para Venezuela, pero que jamás se ha producido por cuanto hay tanto interés vital en que no se conozca.

Ése reporte contendría datos sobre las resultas petroleras, brutas y netas, durante los últimos 50 años. Las resultas brutas incluye la contabilización de las esfumadas, por ejemplo vía el regalo de la gasolina, valorizadas a su precio de mercado internacional, así como ese endeudamiento público externo que se origina solo por ser un país petrolero.

Ése reporte analizaría los datos calculando: dólares de resultas por ciudadano, porcentaje del PIB del país, y cuánto representan estos de los ingresos fiscales del Estado central, de los estados y de los municipios.

El solo saber lo anterior nos daría más poder para defender al país de invasores, externos e internos, que todas las fuerzas juntas que carnavalescamente se han paseado por Los Próceres desde su fundación en 1956. Ojalá elijamos asambleístas, del lado que sea, que quieran trabajar para darnos a los ciudadanos la información con qué defendernos, ante nada del propio Estado y de ellos mismos, así como para asegurar que nuestras resultas petroleras se siembren mejor. Y Dios quiera que tengamos medios de información que reproduzcan tal información.

Hoy vivimos un absoluto oscurantismo, por cuanto éstos fraudulentos revolucionarios lo requieren de fondo, para ver si así logran brillar así sea un poquito.

8 de abril de 2010

La Venezuela imposible

“Adolecemos de un monumental complejo de inferioridad colectivo, aunque a veces lo disfracemos bajo la capa, demasiado transparente, de una estridente bravuconería…Llevamos encima como un fardo las consecuencias de lo que hicimos cuando creíamos que el futuro era nuestro por derecho… El boom petrolero vino y se fue… los venezolanos parecemos estar peor que antes…

La Venezuela de hoy es producto de la democracia el populismo y el petróleo. Es corriente ver en los periódicos y oír en la radio toda clase de petitorios al gobierno. Agua para el barrio tal, vigilancia policial para la urbanización cual…. La dependencia de las dádivas del Estado tienen raíces históricas que se remontan a la colonia, pero el populismo petrolero la ha exacerbado. … La corrupción generalizada que ha acompañado a la explosión de la riqueza petrolera…

El petróleo sigue siendo un elemento clave para construir nuestro futuro. Ya es hora de quitarnos de encima el complejo de culpa de la riqueza inmerecida…

El obstáculo más evidente es el cúmulo de intereses creados, cómodamente atrincherados en parcelas de privilegio. Cogollos partidistas, contratistas engolosinados, industriales rentistas, funcionarios públicos incapaces o corruptos… Un universo que alguien bautizó mordazmente como nuestra burguesía presupuestaria…”

Lo anterior son unas extensivas citas de “La Venezuela Posible” escrita por Antonio Frances (QEPD), IESA y CORIMON, 1990.

Releo tal libro veinte años y un giga-boom petrolero más tarde, y no puedo sino llegar a la conclusión que lo que en el libro se proponía, y que no era otra cosa que la de lograr hacerlo todo mucho mejor con exactamente lo mismo, o sea seguir con el Estado siendo El Sembrador de nuestras resultas petroleras, apunta a una Venezuela imposible.

Y es muy posible que Frances, no obstante el título, también hubiere intuido lo imposible, por cuanto el libro, repleto de evidencias sobre los tantos fracasos en la siembra del petróleo, igualmente cita a José Ignacio Cabrujas diciendo que “el venezolano no cree en el Estado, lo consideras simplemente un truco legal para justificar el “me da la gana” del gobernante de turno.”

Y es justamente ahí donde me detengo para de nuevo hacerme la pregunta que tanto me agobia: Si el venezolano sabe que el Estado es un sembrador de petróleo fracasado, e igualmente sabe que el Estado usa el petróleo para imponer su real “me da la gana”… ¿qué es lo que le impide al venezolano exigir convertirse el mismo en el sembrador de sus propias resultas petroleras?

Ahora bien, para convertir “la imposible” en “la posible”, es relevante seguir citando a Cabrujas.

En su entrevista de 1987 titulada “El Estado del Disimulo”, publicada en la revista Estado & Reforma, dice: “El petróleo es fantástico y por lo tanto induce a la ilusión de un milagro. Creó en la práctica la “cultura del milagro”

En esa misma entrevista Cabrujas luego remata y nos mata diciendo “Un ciudadano inglés, un italiano, un sueco, no espera “milagros” del Estado. A eso se reduce lo que se llama “madurez política”.” Compatriotas y amigos, ¿Cuándo maduramos?

¿Será acaso que necesitamos de dos gobiernos? ¿Uno el repartidor de las resultas petroleras y otro el que gobierna para nosotros con lo que le pagamos en impuestos? Digo esto por cuanto el repartidor jamás podrá ser buen gobierno para quienes consideran que por ello son sus súbditos.

El Universal

25 de marzo de 2010

La OPEP y los ciudadanos

Resulta lógico recomendarle a Estados Unidos que aumente los impuestos a la gasolina, por ejemplo a los niveles europeos, para así reducir su consumo. Con ello Estados Unidos lograría disminuir su déficit comercial importando menos gasolina, disminuiría su déficit fiscal cobrando más impuestos y actuaría con mayor responsabilidad ambiental emitiendo menos dióxido de carbono. Es solo una cuestión de tiempo hasta que las realidades económicas superen las inconveniencias políticas.

Cuando lo anterior ocurra, la demanda por el petróleo disminuirá, presionando su precio a la baja y capturando para el fisco de ese país consumidor una mayor porción del valor del petróleo. Hoy por ejemplo, los fiscos europeos perciben más ingresos vía los impuestos sobre la gasolina por cada barril de petróleo, de lo que percibe quien para siempre sacrifica ese recurso natural no renovable. Entre 1997 y 2002 publiqué más de 50 artículos sobre este tema tan ignorado, muchos de ellos en El Universal.

Lo anterior significa que resulta más importante que nunca tener una OPEP fuerte, por cuanto ahí reside nuestra mejor posibilidad de lograr obtener por el petróleo no renovable. Algo más que el margen entre nuestro costo promedio de extracción y el costo marginal de extracción mundial.

No se trata que la OPEP, por cuanto se afecta los intereses de sus miembros, se oponga ciegamente a los impuestos sobre el consumo de la gasolina, una misión casi imposible. La OPEP antes que nada debe buscar asegurar que tales impuestos no discrimen exageradamente al petróleo, o por lo menos que se destinen a propósitos que sean más cónsonos con los intereses del mundo.

Lo digo por cuanto países tales como Alemania y España, al mismo tiempo que defendían los altísimos impuestos a la gasolina con finos argumentos de protección ambiental, usaban tales ingresos fiscales fungibles, para subsidiar el aún más contaminante carbón, así discriminando el petróleo.

Hago este llamado por cuanto tal como la Cuarta con frecuencia no actuaba con responsabilidad ante la OPEP, incumpliendo cuotas de extracción y lanzando el país por la vía de aumentar masivamente la capacidad de extracción, de igual manera la Quinta parece ahora entrar en un hágase cualquier cosa para quedarse en el poder, sin importarle nuestro mañana.

Es cierto que para un indígena del planeta Tierra y a la vez un ciudadano de un país petrolero, resulta difícil armonizar la responsabilidad ambiental con el natural deseo que el país logre mayores ingresos.

Lo anterior solo es posible asegurando para nuestro país el mayor ingreso posible, por barril de petróleo sacrificado, al mismo tiempo que garantizamos el darle el mejor uso posible al ingreso. En otras palabras, es igual de equivocado el no buscar recibir lo más que podamos por nuestro petróleo, como dilapidar lo recibido.

Lo primero sólo lo lograremos apoyando a la OPEP, lo segundo, sólo entregando los ingresos petroleros directamente a los ciudadanos, para así librarnos de los usurpadores de nuestro petróleo.

Si nuestro Oligarca Petrolero de turno hubiese sido un empresario hace tiempo que hubiese despedido a todos sus gerentes. No lo hace por cuanto no es empresario y por cuanto de todo corazón cree que nuestras resultas petroleras son de él para disponer como le da la real gana… y nosotros, los tan sumisos bolsas, seguimos aceptándole aquello a nuestro Oligarca Petrolero de turno.

El Universal

Un reciente editorial del Washington Post

11 de marzo de 2010

¡Medalagánase!

Adquiérase, exprópiese, confísquese, contrólese, inviértase, véndase, regálese, emplease, planifíquese, ejecútese, recupérese, regúlese, movilícese, comiéncese, abandónese, silénciese, anúnciese, ocúltese, medalagánase… y todo esto con las resultas petroleras que los muy domesticados venezolanos le conceden a sus líderes sin protestar.

De lo que es en materia económica y desarrollo del país el cacique de turno no tiene ni la menor idea de lo que debe hacerse o no. Anda perdido, arrastrándonos con él al fondo, sólo por cuanto se ha rodeado de quienes no tienen el menor guáramo para decirle algunas verdades, o de quienes andan aún más perdidos por los lares del socialismo bananero o de algún eje Cunaviche adentro. No obstante, jamás ignoremos que su locura centralizadora es consecuencia directa de la centralización de los ingresos petroleros.

En la semana tuve la posibilidad de participar en una conferencia en el Banco Mundial sobre el tema del reparto de los ingresos de petróleo y gas en Estados Federados. Fue interesante pero, después de haber oído mucho sobre cómo repartir la piñata entre el estado central, los estados y los municipios, no pude resistir el hacer algunas observaciones y preguntas.

¿Qué creen ustedes es más importante para el desarrollo de un país, tener buenos gobiernos o tener buenos ciudadanos? Digo esto por cuanto se me ocurre que si los ingresos del petróleo o el gas solo se entregan a las autoridades jamás será posible que los ciudadanos aprendan manejar tales ingresos. Digo esto por cuanto como tantos venezolanos he aprendido a golpes que si las autoridades reciben demasiados ingresos fiscales que no provienen directamente de los ciudadanos, se convierten en unas autoridades ricachonas y arrogantes que poco les importan los ciudadanos.

Dos reglas básicas. La primera es que si un Estado recibe directamente más del 4% del PIB en ingresos fiscales que no provienen de los ciudadanos, se convierte de-facto en un estado comunista, así este gobernado por una dama de hierro. La segunda, que cuando el gobierno central, los estados o los municipios reciben más del 10% en ingresos similares que no provienen directamente de los contribuyentes, comienza debilitarse la democracia y si pasan del 30%, ésta simplemente ya no existe.

¿Qué creen es menos malo, la corrupción centralizada o la descentralizada? Los abusivos acosadores públicos son igualmente insufribles, independientemente si se encuentran en el gobierno central, en los estados o en las municipalidades. Noruega no sería la Noruega de hoy de haberle llegado los ingresos petroleros cuando sus reyes eran reyes.

Necesitamos datos que permitan visualizar la estructura de poder de los ingresos fiscales para así tener mejores posibilidades de asegurar que los gobiernos trabajen para los ciudadanos y no al revés. Cuantos dólares por ciudadano es el ingreso petrolero del estado venezolano, es un dato económico que debería aparecer en todas las primeras páginas… y por supuesto me refiero al ingreso real y no a unas cifras diluidas por el hecho que por conveniencias políticas se regala la gasolina a algunos ciudadanos.

En Venezuela nuestro ingreso petrolero está en manos de quién esta tan loco de remate como para creer que desarrollamos la nación regulando el precio del pan… y sabemos que su locura y el hecho que existan quienes lo apoyan, es el resultado normal del centralismo petrolero. ¿Quélehácese?

18 de febrero de 2010

La neo-apertura petrolera

Soy uno de los muy pocos que en su momento protestó varios de los aspectos de lo que se conoció como la Apertura Petrolera. La inmensa mayoría de quienes hoy aireadamente la protestan nunca dijeron ni pío en ese entonces. En este blog de Petropolitan pueden encontrar las evidencias de esto.

Lo anterior me concede un particular derecho moral para criticar lo que de nuevo encuentro idénticamente mal o hasta peor en la neo-apertura petrolera recientemente anunciada por este desgobierno.

Antes permítame aclarar que no tengo nada en contra de qué actividades petroleras sean acometidas por empresas privadas, aún cuando por supuesto siempre las prefiero venezolanas. No obstante y por cuanto sin una organización como la OPEP el petróleo solo se valorizaría a su costo marginal de extracción, sin para nada tomar en cuenta el hecho de ser un recurso no renovable, estoy convencido que nuestra extracción petrolera debe estar estructurada de manera tal que nos permita ser un miembro creíble y colaborador de la OPEP.

Para que lo anterior se dé es necesario que se cumplan dos condiciones. La primera es que el petróleo se encuentre formalmente en manos de Estado, para evitar la aplicación de leyes en contra de la cartelización y que se aplican esencialmente al sector privado y, la segunda, que el país pueda aumentar o disminuir el volumen de extracción de la forma más flexible que le sea posible.

Los de la apertura original no consideraron para nada lo anterior pero, hasta que presenten evidencias de lo contrario tampoco creo que lo han hecho los neo-aperturistas.

Los de la apertura estructuraron la operación para obtener unos ingresos por anticipados para PDVSA y el Gobierno a cuenta de recibir menos en el futuro; y eso de exprimir el petróleo por adelantado jamás me ha gustado, como tampoco me gusta que los de la neo-apertura hayan, con sus bonos, hecho exactamente lo mismo.

Los de la apertura procedieron gastar el dinero obtenido en tonterías tales como remodelar las estaciones de gasolina y estoy seguro que los de la neo-apertura harán hasta algo peor, como regalárselos a otros.

Los de la apertura la defendieron con el cuento chino de que la economía interna de Venezuela se reactivaba por la actividad relacionada con el aumento en la extracción petrolera, los de la neo-apertura insólitamente nos echan el mismito cuento de la dinamización.

Los de la apertura invitaron a todo venezolano que así lo desease a ser testigo de los actos públicos de la licitación, proveyéndoles de mucha documentación, los de la neo-apertura mantienen hasta a los suyos en las tinieblas

Los de la apertura tenían por lo menos una cierta defensa en que los precios del petróleo solo estaban en 11 dólares por barril y por lo tanto no tenían recursos para acometer las inversiones, los de la neo-apertura, tendrán por el contrario que cargar con la vergüenza histórica de haber dilapidado o robado todos los recursos con los cuales no habría ninguna necesidad de esto.

Los de la apertura hicieron lo suyo en un país donde por lo menos los poderes públicos estaban razonablemente constituidos, los de la neo-apertura lo hacen sin siquiera contar con una Asamblea legítima.

Los inversionistas de la apertura pueden haber quedado sorprendidos en su buena fe ante las acometidas posteriores… los inversionistas de la neo-apertura no podrán argumentar tal cosa.

http://www.eluniversal.com/opinion/100218/la-neo-apertura-petrolera

4 de febrero de 2010

Supongo y propongo

El cacique de turno dijo que no existen proyectos alternativos para Venezuela… como si absurdas vagancias por ideologías basadas solo en culpar a otros pudiesen clasificar como proyecto. Pues está equivocado, tengo un proyecto basado justamente en lo contrario o sea en el principio que Venezuela depende exclusivamente de lo que los venezolanos hagan con ella. 
Como supongo que estamos hartos de ver nuestras resultas petroleras siendo usadas para apuntalar gobiernos que cuando no las usan para someterlos, nos entregan poco a cambio, propongo que sean los ciudadanos venezolanos quienes las administren y las siembren. En menos de un año crearía un sistema mediante el cual se transfiere todas las resultas petroleras directamente a los venezolanos, a cada quien por igual, y reteniendo el Estado por concepto de impuestos el 80% el primer año, el 70% el segundo, y así menos cada año… hasta llegar al 10% que le reconocemos por su servicio de gestión de cobro y pago. 
Como supongo que estamos muy conscientes que es mejor unirse a clubes importantes donde existe la posibilidad de conocer a personas o oír de asuntos que pueden tener una significancia real para nuestro futuro, pues propongo que nos concentremos en fortalecer nuestras posiciones en las organizaciones importantes y no perdamos el tiempo jugando bolas criollas en campos del ALBA o Bancos del Sur. 
Como supongo que queremos poner mano dura al hampa sin violar los derechos humanos enviando a conciencia los hampones a cárceles cuyas condiciones son similares a las de unos campos de exterminio, pues propongo que para recuperar el imperio de la Ley, construyamos suficientes prisiones nuevas que cumplan con requisitos básicos. 
Como supongo que un país no se reconstruye sobre la base del "yo te lo dije" burlándose de quienes invirtieron sus últimas esperanzas en otro de nuestros tantos parlanchines, para sufrir la decepción, pues propongo un gobierno que con respecto al pasado hable poco, pero castigue duro a los principales corruptos. 
Como supongo que explicándoselo bien la mayoría entendería que la política de regalar la gasolina no tiene ningún sentido, pues propongo que iniciemos ajustes considerables en su precio y usemos los fondos obtenidos, o bien para devolvérselos a los ciudadanos vía el sistema explicado anteriormente, para que puedan regalarse lo que más necesiten, o bien para construir el mejor sistema de transporte público. 
Como supongo que la mayoría está harta de un gobierno retrechero pues propongo un gobierno que se esmera en ser respetuoso con la ciudadanía… eso sí, sin caer en la cursilería que igual causa sufrimientos. 
Como supongo que un país se construye con base en ciudadanos y no en base a burócratas, pues propongo prohibir cualquier sistema cambiario que le otorgue preferencias al Estado tales como las ofrecidas por el cacique de turno diciéndonos que si hacemos negocios por nuestra cuenta importamos a 4.30, pero si lo hacemos con el Estado [su Estado] podemos importar a 2.60. 
Como supongo que nuestros jóvenes prefieren dedicarse a la vanguardia del mundo en lugar de quedarse en la retaguardia, pues propongo prohibir rebuznos tipo gallineros verticales. 
Y como estos supongos y propongos son solo la cresta de una inmensa ola, debe haber muchos proyectos alternativos para Venezuela. Por favor, envíenme sus propios supongos y propongos.

31 de diciembre de 2009

Porfiados

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América dice “Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad… cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad.”
En Venezuela y por lo que se lee en periódicos y foros en la web, hoy hay, como han habido tantos otros en otros momentos de nuestra historia, muchos quienes consideran que una larga serie de abusos y usurpaciones evidencian el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto. Para el caso de que estos preocupados fuesen ciudadanos de los Estados Unidos de América, podrían entonces considerar “su derecho y su deber, derrocar el gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad”. En Venezuela, en esta materia rige el Artículo 350 de nuestra constitución que establece:” El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.
A los preocupados yo no les discutiré la parte relativa al “derrocar” o “desconocer”, ellos son adultos y se entienden, pero lo que si les recordaré es sobre lo tanto más importante que resulta lo de “establecer nuevos resguardos para su futura seguridad”. ¿Para qué derrocar a un porfiado autócrata si al rato, de seguro, inflado con nuestras resultas petroleras, se nos levantará otro porfiado autócrata, así se llame distinto, así se vista de un color distinto?
¡Hoy, otra década perdida! ¡Otros 10.950.000.000 barriles de petróleo extraídos por siempre de la tierra venezolana, por nada o hasta por menos! ¿Cuándo tendremos un gobierno que gobierne y no solo un gobierno que distribuye el contenido de una piñata petrolera aplicando como principio lo del que parte y reparte se queda con la mejor parte?
¿Porqué somos nosotros tan equivocadamente porfiados insistiendo en no querer responsabilizarnos directamente por nuestras resultas petroleras, solo para siempre terminar responsabilizando a otro echándole toda la culpa?
No amigos, seamos correctamente porfiados y logremos hacer de la próxima década la década donde al fin le damos un significado real a eso de que el petróleo es de los venezolanos. Y porfiemos en crear las condiciones que impidan para siempre el que se nos levante otra vez otro de esos porfiados autócratas petroleros. ¡Feliz año!

24 de diciembre de 2009

La encuesta subversiva

¿Cuánto de las resultas petroleras, 0, 20, 40, 60, 80 ó 100% deberían ser depositadas en un fondo permanente y de ese fondo cuánto, por ejemplo 3, 4 o 5%, se debe ser repartir en efectivo por igual a todos los venezolanos… excepto quizás los que se encuentran presos y a quienes se le retiene tal pago a cuenta de los gastos que ocasionan?

El cómo responderían la anterior pregunta los venezolanos, de acuerdo a su edad, sexo y nivel de educación, nos daría un aporte muy importante para comprender quiénes somos y hacia dónde queremos y podemos ir.

¿Y qué de malo puede haber con hacerle tal pregunta a los ciudadanos? ¡Nada! Por el solo respeto básico que nos merecemos, esa es una de las primeras pregunta que se nos debería hacer. No obstante a ninguno de nuestros políticos eso se les pasa siquiera por la mente, puesto que aquello podría desarmar la creencia que las resultas petroleras, por designio divino, deben ser administradas por el Estado… el cacique de turno. Hasta es posible que puedan llegar a clasificar una encuesta sobre esta materia como un acto de subversión… como una traición a la patria… como otra conspiración del imperio.

Yo de mi lado estoy convencido que en el transitar de ser un país donde los resultados de la extracción de sus recursos naturales son manejados por un Estado o un cacique, a ser un país donde estos dineros son administrados directamente por sus ciudadanos, se encuentra la única vía para lograr ser una democracia vibrante, confiada y nada dependiente de quien haya sido elegido como el cacique de turno.

Y he ahí la principal diferencia política entre los países. Hay países que funcionan independientemente de quien encarna el Estado y hay países donde la ciudadanía y las instituciones sufren de una dependencia absoluta del cacique de turno. ¿Entre cuales está Venezuela?

Sin duda Venezuela se encontraba excelentemente enrumbada a ser una de las naciones más prósperas del mundo, cuando las bonanzas petroleras se nos interpusieron en el camino. Si no solventamos el problema de cómo las riquezas petroleras afectan el balance político entre Estado y ciudadanos no hay nada que hacer hasta que el petróleo se agote, o hasta que no valga nada. Aún creyéndonos una gran cosota, no lograríamos jamás ser otra cosita que integrantes de una secta que adora y le rinde pleitesías a quien lleve puesto el manto y el plumaje del cacique.

Exijamos que así sea solo el 10% de lo que podría ser las resultas petroleras de la nación, digamos solo unos 200 dólares al año, se nos sea entregado de manera directa, en efectivo y no en gasolina regalada o en cupos de Cadivi; y tengamos la confianza plena en que sabremos manejar esos 200 dólares mejor que cualquier genio de los genios que tengamos como cacique o de asesor de cacique. Compatriotas… ¿nos atrevemos a ello o es que somos demasiado cobardes y preferimos tener a quien culpar por nuestras propias deficiencias?

¿Qué creen, Simón Bolívar, de haber sido un ciudadano de hoy, se hubiese atrevido a recibir el mismo sus 200 dólares, o hubiese preferido que el cacique se los manejase? ¡Democracia que no se atreve consultar, simplemente no es democracia!

El Universal

17 de diciembre de 2009

Por una Constitución curada de espantos

Se discute sobre la necesaria separación de poderes entre el Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo, cuando sabemos que la más importante y urgente separación de poderes en Venezuela es el separarle la chequera petrolera al gobierno; lo cual en esencia resulta contra-natura para cualquier político dispensador de favores por votos; y por lo cual a los ciudadanos probablemente no nos queda más remedio que tomar la constitución en nuestras propias manos.

He ahí el reto. Por cuanto el objetivo primordial de una constitución es el de buscar construir una defensa que le sirva a los ciudadanos ante los embates de un poderoso Estado… ¿cómo es que los ciudadanos le dejamos esa responsabilidad de redactar la constitución a los políticos? ¿Cuánto tiempo se discutió en la última constituyente lo que resulta de los más importante en un país con recursos naturales… el quién debe sembrar las resultas del petróleo? ¡Correcto! ¡Ni un solo segundo!

Mis esperanzas actualmente se centran en que por la vía de una curación de espantos, una especie de electroshock social, lleguemos a convencernos que nuestras mejores y probablemente únicas posibilidades de conseguir a nuestro país donde queremos conseguirlo, es el de nombrar a cada ciudadano su propio ministro de planificación y para él mismo decidir el qué hacer con los 2 a 3 mil dólares anuales que debería poder recibir en resultas petroleras. Por supuesto, en dinero efectivo… no en gasolina regalada o en cupos de Recadi… perdón, quise decir Cadivi.

En Alaska, existe un fondo permanente alimentado por el petróleo y el gas que le paga un dividendo anual a todos los ciudadanos; en el 2009 el dividendo fue de US$ 1.305 a cada uno. En 1999, el gobierno de Alaska, según ellos, necesitado de dinero, el petróleo se cotizaba entonces en solo US$ 9 por barril, le pregunto a los ciudadanos si podría usar algo del dinero del fondo… y el 84% de los ciudadanos le respondieron con un rotundo ¡NO! En otras palabras, los ciudadanos de Alaska lanzaron una inmensa trompetilla a sus políticos.

Pero en Venezuela por el contrario, son los políticos que le lanzan trompetillas a los ciudadanos por cuanto jamás se le ha consultado a ellos sobre si quisieran recibir por lo menos algo de las resultas petroleras directamente. ¿No constituiría esa sola pregunta la madre de todos los referendos revocatorios?

Solicitemos entonces que a cada venezolano se le pregunte, primero ¿cuánto de las resultas petroleras, o, 20, 40, 60, 80 o 100% deberían ser depositadas en un fondo permanente?, y luego ¿de ese fondo cuánto, por ejemplo 4 o 5%, cree usted que debe ser repartido en dividendos anuales a los ciudadanos? Y luego apliquemos el promedio de las cifras que hayan indicado los ciudadanos constituyentes.

Amigos, capitalicemos todos los antiguos y recientes espantos para tumbar ese muro de Berlín criollo que representa el entregarle las resultas petroleras al cacique de turno y que nos impide acceder a una verdadera democracia y desarrollar la capacidad de ser buenos sembradores de petróleo. ¿Qué algunos usarán el dividendo que reciben muy mal? Perfecto… de los males ejemplos también se aprende.

Repito, el hacer de todo venezolano un receptor de un dividendo petrolero es quizás la única manera para que, en este siglo XXI, logremos reconstruir la unidad en nuestra tan desunida y desdibujada Venezuela.


El Universal

3 de diciembre de 2009

LO DENUNCIARÉ


Antes de las elecciones en Honduras el Frente Nacional de Resistencia pidió suspenderlas argumentando "un proceso electoral espurreo que violenta elementos consignados en la Carta Democrática Interamericana que forman parte del derecho interno de cada país suscrito y que establece en su artículo 4 componentes fundamentales como la transparencia en las actividades gubernamentales, la probidad y la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública". 
No soy abogado pero si aquello tiene base legal, mucho menos podríamos convocar elecciones en Venezuela, por cuanto si en algún país en nuestro continente no existe transparencia en las actividades gubernamentales, o probidad o responsabilidad del gobierno en su gestión pública, es justamente en Venezuela. 
En Venezuela, no obstante la inmensa inflación acumulada, hace más de 12 años que el precio de la gasolina no se aumenta y hoy se vende en unos 2 céntimos de dólar por litro, 8 el galón, algo así como una centésima de su precio en otros países. Además, los que pueden comprar vehículos son beneficiados con la entrega de dólares a tasa cambiaria preferencial. Con estas políticas públicas se puede estimar que los que no poseen vehículos le transfieren de manera involuntaria el 10% del PBI del país a quienes poseen vehículos. En otras palabras, se trata de un robo institucionalizado que atenta contra toda distribución equitativa del ingreso nacional e igualdad de oportunidades. Y ni hablar del crimen ambiental 
Argumentando que lo anterior constituye una violación de los derechos humanos, intentaré introducir una demanda contra el gobierno de Venezuela ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Se preguntarán qué tiene lo de la "distribución equitativa del ingreso nacional y la igualdad de oportunidades" que ver con los derechos humanos. ¡Mucho! 
Primero la Carta de la Organización de los Estados Americanos establece entre sus principios que "la eliminación de la pobreza crítica… constituye responsabilidad común y compartida de los Estados americanos. (Art: 3.f), e igualmente que han de "dedicar sus máximos esfuerzos a la consecución de… Distribución equitativa del ingreso nacional; (Art. 34.b). 
Luego la Convención Americana Sobre Derechos Humanos (1969) establece en su artículo 26 que "Los Estados partes se comprometen a… lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la OEA… en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados". 
Y finalmente en el caso de los "Cesantes y Jubilados de la Contraloría vs. Perú" (2009) se ha sentado jurisprudencia cuando en la sentencia leemos que la CIDH "es competente para decidir si el Estado ha incurrido en una violación o incumplimiento de alguno de los derechos reconocidos en la Convención, inclusive en lo concerniente al artículo 26 de la misma". 
De nuevo, sin ser abogado, creo que hay posibilidades para obtener una sentencia condenatoria; y puede que la CIDH ni siquiera necesite visitar el país. No obstante aun para el caso que no se logre, habré cumplido con la responsabilidad de denunciar ante el mundo lo amoral que es "El Asocialismo del siglo XXI"; y el haber alertado a la oposición sobre el asunto. 
Posdata. Agradezco asesoría legal (gratuita) para la redacción de la denuncia.

15 de octubre de 2009

Un reto a los articulistas venezolanos

Persisto en discutir lo ignorado y casi prohibido, lo de quitarle las resultas petroleras al Estado, para así lograr un gobierno que gobierne con lo que la ciudadanía le pague con sus impuestos, como cualquier país normal, en lugar de tener que sufrir los embates de un gobierno independientemente rico. Y me río de quienes me acusen de fastidioso y monotemático por cuanto para mí no puede haber algunos tan fastidiosos y monotemáticos como quienes persisten, década tras década, desilusión tras desilusión, en querer seguir entregándole nuestras resultas petroleras al Estado.

De seguro, por enésima vez aparecerán algunos de esos egos importantes inflados por su auto sentido de responsabilidad social a increparme ¿Qué es eso de estar repartiendo y regalándole a la gente lo que no ha ganado con trabajo? Pues de nuevo le responderé "¿Acaso el país se ha ganado esas resultas petroleras?". ¿Acaso el Estado se los ha ganado sobre la base de un esfuerzo arduo y serio? ¿Acaso en nuestro país se reparten las resultas petroleras a quienes lo han ganado con su trabajo?

Milton Friedman resumió las posibilidades de gastar el dinero en las siguientes cuatro alternativas: 1.-Puedes gastar tu dinero en ti mismo. 2.-Puedes gastar tu dinero en otros. 3.- Puedes gastar el dinero de otros en ti mismo. 4.-Puedes gastar el dinero de otros en otros.

Clasifiquen ustedes mismos las cuatro opciones de cómo gastar de acuerdo a como garantizan el mejor uso de los recursos. Lo que deseo son 27 millones de ciudadanos gastando sus resultas petroleras de acuerdo a las alternativas 1 y 2; en lugar de lo que tenemos, uno o unos muy pocos gastando nuestras resultas petroleras según las alternativas 3 y 4.

No quiero que otros repartan a sí mismo u a otros las resultas petroleras en gasolina regalada, dólares preferenciales, malos servicios públicos o vía sobornos políticos nacionales o internacionales. Estoy seguro poder sembrar mejor con esas resultas petroleras, tal como estoy seguro que mis compatriotas sabrán tomar mejores decisiones sobre cómo gastar su dinero, en ellos mismos o en otros.

Y no es que no quiera que haya gobierno, todo lo contrario, estoy seguro que alimentarlo exclusivamente con nuestros impuestos es la única manera de lograr tener un gobierno. Lo que tenemos, definitivamente no es gobierno.

Reto a todos los articulistas en Venezuela a que, así sea una sola vez en su vida, escriban sobre lo que debería ser uno de los temas más transcendentales en un país petrolero, el quién debe tener la responsabilidad final por administrar y sembrar las resultas petroleras: el Estado o los ciudadanos.

Los reto por cuanto estoy absolutamente seguro que con su ayuda podemos derrumbar cualquiera de los argumentos a favor de que sea el Estado que tome todas las decisiones; y por cuanto estoy seguro que aun cuando por sus pequeñas y burguesas razones todos no puedan llegar a aceptar la entrega en efectivo de las resultas a los ciudadanos, por lo menos podemos llegar a la conclusión que lo más importante para nosotros, los simples ciudadanos, es el quitarle la chequera con las resultas petroleras a los políticos.

Articulistas, no dejen que el día de mañana alguien comente sobre su legado… "Qué extraño, jamás escribió sobre ese tema. ¿Acaso nunca quiso o nunca pudo ser otra cosa que un humilde súbdito del petroautócrata, el de turno o el aspirante?".

8 de octubre de 2009

¡No somos de confiar!

Por dos razones nosotros, los ciudadanos, no somos de confiar cuando se trata de elegir a quien no se vaya a volver loco manejando la chequera con nuestras resultas petroleras. La primera es que nuestras propias infundadas expectativas nos nublan la mente y la segunda, que tal persona no existe.

Vez tras vez nuestros importantes sabihondos se rasgan las vestiduras hablándonos sobre los problemas que significa ser un país rentista y sobre el clientelismo que mantiene secuestrado a nuestra democracia, pero son incapaces de dar un paso adelante para cambiar aquello, por cuanto todos albergan el sueño de algún día ser ellos quienes controlan esas resultas. En ello, no importa lo culto y refinados que sean, todos nuestros importantes sabihondos son igualitos al petroautócrata de turno… y a quien por cierto le tienen una envidia enea.

Pero supongamos teóricamente que existiese ese mesías venezolano que supiese sembrar nuestras resultas petroleras de tal manera que todos nos beneficiemos. ¿Seguiríamos jugando la lotería para sacarnos ese gordo, aun a sabiendas que las características que tal persona deba tener para lograrlo ya de por sí hace imposible el que pueda ser elegido en nuestra democracia mediática? ¿Y seguiremos jugando esa lotería aun a sabiendas que si milagrosamente lográsemos elegir al correcto, es indispensable repetir el mismo milagro vez tras vez tras vez… para que una manzana podrida no eche todo a perder en un nanosegundo?

Frecuentemente oímos hablar que los pueblos se merecen los gobiernos que tienen. ¡Qué insolencia! Los pueblos son inocentes en todo esto, los que se lo merecen son los sabihondos importantes y las elites… esas del arrimarse a las distribuciones de las resultas petroleras, esas del que-hay-para-eso, o esas del quítate-tú-para ponerme-yo… esas elites sí se merecen el gobierno actual y quizás hasta uno aún peor.

Oigan cualquier programa de opinión. Ahí se sientan los expertos a discutir con importante vocabulario sobre trenes de alta velocidad por aquí, mejor educación por allá, independencia alimentaria por aquí, seguridad por allá, pero todo, absolutamente todo, basado en que habrá mejores gobernantes… ellos mismos… ellos que sí saben lo que es bueno para nosotros.

Ruego por que los jóvenes de alguna generación de venezolanos logren rebelarse contra el colocar las resultas petroleras en manos del Estado y de sus petro-autócratas y lo cual nos mantiene en un inalterable estado de solo ser una promesa de país. Ruego por que los ciudadanos algún día asuman con valentía la responsabilidad de ser ellos los sembradores del petróleo, para así librarnos del yugo que significa la pelea continua por la distribución de las resultas petroleras.

Y hablando de censura, si algo ha sido de verdad censurado o autocensurado en nuestro país, ese ha sido el debate sobre quién debe sembrar el petróleo, el ciudadano o el petroautócrata de turno.

El próximo domingo, en nuestras iglesias, roguemos porque esta generación de venezolanos al fin logre amarrarse a los mástiles para resistir las tentaciones de los cantos de aquellas sirenas subcontratadas que publicitan las promesas de quienes con increíble arrogancia dicen saber sembrar y administrar las resultas petroleras.
Jóvenes, al bajarse los pantalones mostrando las nalgas en protesta, muéstrenselas a todos… y rueguen que no deban verse en el espejo.

El Universal

1 de octubre de 2009

Muéstrenos los espejitos

Cuando por televisión vi a Antonio Brufau, el presidente de Repsol, salir de una librería de Madrid donde tuvo una reunión con nuestro petro-autócrata de turno, portando una sonrisita de inmensa satisfacción, les confieso que me entraron unas inmensas ganas de cachetearlo, por cuanto él, tan europeo, debe estar consciente del irrespeto con que en Venezuela se trata a nosotros los verdaderos dueños del petróleo venezolano, al mantenernos en las tinieblas sobre lo que pasa con nuestros recursos naturales agotables.

Ya quisiera yo ver a Brufau, como ciudadano español, si algún extranjero le estuviese haciendo lo mismo en España. Y que no nos venga a llorar mañana pidiendo una ayudadita cuando se le enrede el papagayo. Nosotros tenemos el derecho de por lo menos ver los espejitos que proponen a cambio de las perlas, para asegurarnos que sirvan para algo más que pavonear, así que, Brufau, pon a la disposición de los venezolanos todos los convenios que tiene firmados Repsol con Venezuela. Y si acaso Brufau necesita de un empujón, solicito aquí la ayuda de todo ciudadano español, de todo accionista de Repsol o de toda autoridad que pueda tener alguna injerencia en el asunto.

Y que no me vengan a decir que todo esto me sale solo a cuenta de un descontento con el gobierno actual, por cuanto puedo evidenciar que llevo décadas en aquello de buscar la verdad sobre nuestro petróleo. Entre otro fui de los primeros en cuestionar cómo Pdvsa le enviaba petróleo por debajo de su valor a Citgo para que pudiere demostrar ganancias, aun cuando ello resultase en que sin razón tuviésemos que pagar impuesto sobre la renta en Estados Unidos, y para lo cual tuve que acudir a conseguir información en la Bolsa de Nueva York. Igualmente fui de los primeros en cuestionar la estructura de los contratos de apertura ya que implicaban un gran cheque para el momento y hambre para el mañana.

Esta semana en una reunión internacional sobre la transparencia de contratos en la industria petrolera, observando la participación de unas empresas de las que en su momento formaron parte de "las (malucas) siete hermanas" y los avances que la sociedad civil ha tenido en convencer algunas de ellas sobre la necesidad de mayor transparencia y responsabilidad social y ambiental, se me pasó por la cabeza que justamente cuando ya podemos lograr cosas mejores para el país, nuestros gobiernos firman convenios obscuros, con entes obscuros, de países obscuros para lograr cosas mejores, para los de nuestros gobiernos. Señor Antonio Brufau: ¿Conoce usted a sus otros colegas inversionistas petroleros en Venezuela?

En la exposición de motivos de nuestra Constitución leemos sobre: "La consagración amplia del derecho a la participación en los asuntos públicos de todos los ciudadanos… responde a una sentida aspiración de la sociedad civil organizada que pugna por cambiar la cultura política generada por tantas décadas de paternalismo estatal y del dominio de las cúpulas partidistas que mediatizaron el desarrollo de los valores democráticos". Señor Antonio Brufau, ¿Está usted enterado que hace usted negocios con violadores de la Constitución?

Señor Antonio Brufau. El logo de Repsol aparece en el folleto de la Iniciativa de Transparencia en la Industria Extractiva (EITI)… ¿Es puro show?

El Universal

3 de septiembre de 2009

La irresponsabilidad del hacendado

En la Constitución no hay nada que parezca permitir que los que consumen gasolina puedan repartirse entre sí algo así como el 10% del PIB dejando afuera a los que no la consumen, todo lo contrario, por lo que la responsabilidad directa por ello debe recaer en el Presidente.

Imagínense una fábrica de cerveza propiedad de todos los venezolanos y el Presidente decide repartir dividendos no en dinero sino ofreciendo cerveza gratis a quienes les gusta la cerveza. Eso es justamente lo que se hace en Venezuela donde los precios actuales de la gasolina son una absoluta vergüenza y el reflejo de una increíble e irresponsable falta de liderazgo político a quien le toca "Administrar la Hacienda Pública". Tamaño "buen padre de familia" que se gasta el país.

Y oímos hablar por ahí de aumentar el precio el 30% y oímos gritos de "¡Horror!". Les pregunto: ¿Qué significa llevar la gasolina "cara" de 95 octanos de BsF 0,097 a BsF 0,126? Exacto, nada. El 30% de nada es nada. Mejor sería hasta regalarla por completo ya que así por lo menos nos ahorramos el costo de controlar el menudo. Es más, aun aumentándola el 300%, Venezuela seguirá siendo el país que vende la gasolina más barata en el mundo… y su bajo precio seguiría siendo una insolencia para con quienes no la consumen.

"Pero es que en Venezuela nadie se atreve aumentar la gasolina". Entonces que no tengamos presidente y verán cómo la gasolina ipso facto se vende en su justo valor mercado. El problema de un país en el cual las resultas del petróleo son entregadas todas al hacendado de turno no es sólo que los peones nos acostumbramos a pedir sino también que el patrón se acostumbra a lanzarnos limosnas, echándoselas de buenazo, cuál una Doña Evita, y perdiendo las agallas para hacer lo que le toca hacer… si acaso alguna vez las tuvo.

Dado que política es política, no necesariamente le toca a la oposición proponer aumentos en la gasolina, aun cuando sí podrían beneficiarse de informar a los pobres del verdadero significado de los precios bajos. Pero, aparte del Presidente, los que sí no tienen perdón, es toda esa colectividad de economistas y académicos a quienes les toca analizar y proponer políticas económicas buenas para el país pero que se quedan calladitos como si fuesen un peluquero del hacendado temeroso de recibir una menor propina.

El que esa colectividad de colegas no estén de armas tomar en un asunto tan vergonzoso como el de los precios de la gasolina en Venezuela, me llena de tristeza. Y que la inflación pa´cá y que las ventajas comparativas pa´llá. No sean ridículos, si los precios bajos de la gasolina ayudasen en algo a combatir la inflación, en Venezuela tendríamos la madre de todas las deflaciones y si los precios bajos de la gasolina de verdad nos estuviese brindando ventajas comparativas… "¡Apártate Estados Unidos que ahí viene Venezuela!".

Hay quienes sostienen que la gasolina regalada por lo menos les compensa en algo las malas políticas económicas. Mentira, la gasolina regalada es sólo otra de las tantas malas políticas económicas. No es aceptable tener que ir al botadero de basura para recoger las sobras con que alimentarse.
La verdad es que siendo hoy el provecho marginal nacional de un litro de gasolina venezolana extraído por la frontera y vendida a valor internacional mayor que el provecho marginal nacional de un litro de gasolina quemada en una cola venezolana, los contrabandistas de gasolina, en términos de productividad económica, son unos verdaderos patriotas.

El Universal

22 de agosto de 2009

¡Los contrabandistas patrióticos!

El provecho marginal nacional de un litro de gasolina venezolana contrabandeada y vendida a precio de mercado es mayor que el provecho marginal nacional de un litro de gasolina quemada en una cola venezolana por lo que, en términos de productividad económica, los contrabandistas extractores de gasolina son actualmente unos patriotas

18 de junio de 2009

Las cifras del "excremento del diablo"

En el reciente informe de gestión y de cifras auditadas de Pdvsa se lee que en el 2008 se extrajeron 3.235.000 millones de barriles diarios, que el precio de la cesta de exportación fue de 86,49 dólares por barril y que el costo de "producción" (no se produce se extrae) fue de 7,10 dólares por barril.
Si de esos resultados se hubiesen apartado para inversiones la cantidad de 8.000 millones de dólares y que estimo serian más que suficientes para alimentar un extraordinario plan de inversiones propias de Pdvsa obtenemos que las resultas petroleras netas para el 2008 fueron de 85.742 millones de dólares. Esas resultas petroleras del 2008 representan para cada uno de los 26 millones de venezolanos unos 3.297 dólares anuales o sea unos 275 dólares mensuales.
La pregunta que deberíamos hacernos todos los ciudadanos, como los verdaderos propietarios de las resultas petroleras que somos, es sobre si estaríamos mejor cada quien recibiendo sus 275 dólares mensuales en lugar de entregarle 7.145.166.167 dólares cada mes al Gran Hacendado de turno.
No todos responderían igual. Para quienes el ingreso por consumir gasolina regalada, de tener acceso a los inmensos subsidios cambiarios existentes o formar parte de la nómina del entorno íntimo del Gran Hacendado de turno produce más de 275 dólares mensuales, en términos económicos no les convendría cambiar el sistema; aun cuando ese cálculo excluye por supuesto el valor de poder liberarse de un jefecillo que ordena todo y al cual hay que chuparle tanto las medias.
No obstante la gran mayoría de los venezolanos, y muy especialmente los pobres, sin duda que estarían mejor recibiendo ellos mismos sus resultas, decidiendo ellos mismos qué hacer con ellas, sin por ejemplo necesitar de un carro para agarrar de la piñata de gasolina regalada. Y esto no solo por cuanto recibirían más dinero sino antes que nada por cuanto así sabrían que ese es el dinero que hay y no perderían un segundo de su tiempo ni cobrando lo suyo ni esperando lo que no hay.
El hecho que Juan Pablo Pérez Alfonso con razón pudo ponerle el nombre "excremento del diablo" al petróleo nuestro aun cuando objetivamente debería más bien ser una bendición de Dios se debe fundamentalmente a lo siguiente:
Primero, el solo hecho de colocar tantas resultas en manos de un Estado hace del Estado un ente diabólico, que excrementa, y de los ciudadanos, unos súbditos, que ruegan y pelean entre sí por el excremento. Un cheque mensual, graciosamente otorgado por el Gran Hacendado de turno por igual a cada quien sigue siendo un excremento mientras que un cheque recibido por cada quien, como propietario de las resultas, es un dividendo o una semilla para sembrar.
Segundo, la existencia de las resultas petroleras crea en la población un conjunto de expectativas de ricachón petrolero y cuya razonabilidad nadie sabe medir. Si te dieron todo tu dividendo de 250 dólares y los desperdiciaste ya sabes a quién culpar, pero si solo te dieron un cheque de 250 dólares y no te alcanzaron igual puedes creer que la culpa es de quien no te dio más. Todos entienden de 250 dólares… ¿quién rayos puede entender 7.145.166.167 dólares… cada mes?
Amigos, exijamos que se nos entregue las resultas petroleras para que nosotros los ciudadanos podamos aprender a sembrar el petróleo sembrando las resultas, o por lo menos excrementarlas nosotros mismos para que nos sirva algo de abono, ya que ni para eso sirve lo que el diablo produce.
Amigos, mandemos a lavar los paltós de todos quienes quieren convencernos que ellos saben manejar mejor que nosotros mismos nuestros 250 dólares mensuales…o los dólares que sean por cuanto no confío mucho en las cifras de Pdvsa, por auditadas que sean.
Amigos, el ser un país petrolero presenta por supuesto muchas otras dificultades, pero eso es solo una razón más para tener lo del reparto resuelto y así poder dedicarnos de lleno a superar los demás retos. Si hay que aprender a pagar más impuestos para cubrir los gastos del Estado, pues se aprenderá.

4 de junio de 2009

¡Listo!… en el primer nanosegundo del mes

El hecho que el Gran Hacendado de turno expresase así fuese solo una posible intención de debatir con unos intelectuales extranjeros, mientras que jamás se digna a hacerlo con los ciudadanos venezolanos, me revolvió el alma. A continuación me permito citarles de "Acordes extraños" un artículo escrito por el periodista y poeta cubano Raúl Rivero y que fuese publicado en El Mundo de España en abril de 2009. 
"Aunque se anuncian músicas nuevas, los cubanos tienen que seguir en el baile, solos en el salón, con la más fea. Y la más fea es la dictadura. Es una mala costumbre. Una falta elemental de urbanidad que los totalitarios han trasmitido a los demócratas. Los cubanos no cuentan. Se les organiza la vida, se decide hasta el color y la madera que se utilizará para fabricar sus ataúdes, pero ellos no tienen la oportunidad ni de decir «esta muerte es mía»… Los que llevan medio siglo en la sala de baile no necesitan expertos ni maestros de danza. No añoran nuevos músicos. Ni asumen el color de otras cadencias. Quieren que se vaya la orquesta y que se enciendan las luces". 
Yo, un venezolano que con algo más de medio siglo acumulando deseos por lo mejor de mi país igualmente quiero que se "vaya la orquesta y que se enciendan las luces", para debatir lo que antes de nada debemos debatir en Venezuela… ¿El quién debe ser el sembrador de las resultas petroleras, los Grandes Hacendados de turno con sus respectivos aparatajes gubernamentales o los ciudadanos? 
Si las resultas petroleras son las semillas que hemos de sembrar, entonces éstas no representan los peces como nos quieren hacer creer quienes quieren seguir usufructuándolas, sino en verdad son nuestras cañas de pescar. 
A mí no me cabe la menor duda que somos los ciudadanos quienes debemos recibir esas cañas de pescar que representan las resultas petroleras, para así tener la posibilidad de aprender a pescar… como tampoco me cabe la menor duda que tenemos que quitarle al gobierno esas cañas de pescar para evitar que sean usadas como látigos, así como para evitar el tener una ciudadanía sentada con expectativas esperando por los pescados… como tampoco me cabe la menor duda que desde el principio debemos entregarle las cañas de pescar a los ciudadanos para que a nuestro país no se le vaya la vida con sus ciudadanos peleándose entre sí por ellas.
Imagínense a las resultas petroleras, o sea lo que queda después de haber efectuado todos los apartados necesarios para acometer las inversiones sin tener que hipotecar el petróleo, siendo depositadas en un fondo de los ciudadanos… y del cual una Junta de siete miembros elegida por los ciudadanos decide cuánto se debe repartir considerando las variables macroeconómicas y el deseo de brindarle una mayor estabilidad al país… y luego ese monto, en el primer nanosegundo de cada mes, es repartido por igual entre los ciudadanos abonando las tarjetas de débito que previamente se le ha entregado a todos ellos. 
A partir de ese nanosegundo ningún ciudadano tiene porqué albergar expectativas petroleras con respecto a sus gobiernos; a partir de ahí ningún gobierno tiene razón de ocuparse de la repartición que corrompe y por lo tanto puede gobernar como un gobierno normal; a partir de ahí los ciudadanos podrán buscar cómo manejar las tantas otras dificultades implícitas en ser un país petrolero. 
Las resultas del petróleo son una bendición que las hemos convertido en maldición permitiendo que las decisiones sobre su uso recaigan en el Gran Hacendado de turno… sea éste quien sea, amarillo, azul o rojo. Necesitamos que se prenda la luz que ilumine esta triste realidad venezolana y sobre la cual jamás se debate. 
Gran Hacendado de turno, así como cualquier otro aspirante a ese cargombur, no sean cobardes y atrévanse responder… ¿Quiénes creen ustedes que pueda maneja mejor las resultas petroleras, ustedes decidiendo sobre 4.000.000.000 dólares mensuales que no son suyos o cada uno de sus ciudadanos decidiendo sobre los 160 dólares suyos? ¿Ustedes? ¿Es esa la confianza que ustedes les tienen a sus compatriotas? En ese caso permítame expresar mis serias dudas sobre sus propias capacidades para administrar sus propios 160 dólares mensuales. Mejor se las entregamos a sus mamás.

30 de abril de 2009

Participando en lo de la no participación

En la semana de nuevo tuve la oportunidad de participar en las reuniones de primavera del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, en calidad de representante de la sociedad civil, lo que en honor a la verdad solo significa en representación mía. 
Basta con recordar que estas dos instituciones ni siquiera existían durante la gran depresión de los años treinta para saber que un ¿y ahora qué?, impregnaba todos los pasillos y todas las conferencias. Sin duda también mucho de lo que ahí se discutía sonaba algo surrealista en el sentido que se trataba de tópicos álgidos del ayer y del mañana, pero que situadas en la perspectiva de la crisis del hoy, no parecían las más urgentes. 
No obstante uno de esas sesiones del ayer y del mañana y que sí me intereso mucho fue una donde se discutió el tema de participación y en concreto sobre cómo se aseguraba la debida participación de todos quienes podrían tener interés directo en proyectos desarrollados por el Banco Mundial y el BID… y lo digo por lo que pasa en Venezuela en cuanto a que toda la participación, de todos menos uno, está desaparecida en la suprema centralización de poderes en el gran cacique o el gran hacendado de turno. 
Una participación ciudadana donde con el dedo se decide quienes participan de las decisiones no es participación. Una participación donde todo quien pueda ser afectado por una decisión puede participar directamente o delegar en alguien directamente su representación es participación. Una delegación en alguien para que luego éste tome decisiones para lo cual no fue expresamente autorizado, no tiene nada que ver con participación y todo que ver con usurpación. 
Una participación ciudadana en el cómo repartir una piñata, como la petrolera, no es participación. Una participación en una decisión colectiva sobre una inversión a efectuarse y que será pagada del bolsillo de cada uno con las resultas petroleras que primero le han sido entregadas a cada ciudadano, es participación. Les pregunto, si cada ciudadano recibiese su cuota parte de la gasolina que hoy se regala y pudiese venderla en el mercado mundial… ¿Cuantos participarían en quemar la gasolina en las colas? 
Otra sesión que sin duda tenía una relevancia especial para algunos de los ahí presentes se refería a cómo el Panel de Inspección del Banco Mundial, el órgano que busca asegurar que el Banco Mundial cumpla con sus propias reglas, ha manejado y debe manejar lo referente a los derechos humanos, y lo cual no es nada sencillo para organismos como estos considerando que también están obligados a respetar la soberanía de las naciones. Opiné que me pareció muy inteligente la manera de como el Panel de Inspección ha enfocado este espinoso tema, decidiendo que el Banco Mundial no debe participar en proyectos que puedan implicar que los gobiernos violen los tratados internacionales que sus propios países han suscrito.