15 de septiembre de 2011

Deshecho en Venezuela

El hágase ha desaparecido en un país donde reina los cómprese, los exprópiese, los regálese y los demás facilismos que permite, o más bien alimenta, una chequera repleta de resultas petroleras. Desapareció el "Hecho en Venezuela" y hasta el valor de las resultas petroleras asignadas por la providencia a nuestro país se convirtió en un deshecho en Venezuela, por cuanto tampoco los cómprese, los exprópiese, los regálese o los demás facilismos se ejecutan con eficiencia.
Por ejemplo hasta en el caso de la corrupción, cuanto más eficiente no sería ésta si la tajada a la cual se creen en derecho de llevarse, estuviese por lo menos sujeto a la ejecución del proyecto. Si se roban 30 millones de dólares cuando una instalación eléctrica, cuyo costo neto de corrupción es de 30 millones, ya funcione, eso es muy distinto a robarse la tajada a la entrada, lo cual no deja en sitio los incentivos suficientes para asegurar que la obra llegue a un feliz término. La primera corrupción, 30 de 60, equivale a un 50%, la segunda 30 sobre nada es infinita.
Si como unos soberanos bolsas, necesitados de tener a quién echarle la culpa, persistimos en el manejo centralizado de nuestras resultas petroleras, debemos reorganizar a fondo el funcionamiento del sector público. Por ejemplo de repente deberíamos privatizar el gobierno licitando los cargos más lucrativos sobre la base de unas recompensas extraordinarias, a ser pagadas una vez cumplidos los planes. ¿A quién le molestaría pagarle a quienes ejecutan el plan eléctrico un bono de unos 1.000 millones de dólares, sujeto a resolvernos el problema, cuando lo comparamos con lo actual donde se llevan hasta cuidado que más, dejándonos en la oscuridad?
¿Pero cómo rescatamos el hágase, para así lograr un "Hecho en Venezuela"? Por supuesto una posibilidad sería obligar a todo proveedor extranjero que nos envíe sus mercancías de manera no totalmente terminada, así qué, cuando arribe a Venezuela, se requiera de apretar un tornillo, poner un clavo más en el tacón, pulir la manzana, o un toque final similar. Para que el componente venezolano fuese importante, habría que pagar unos sueldos inmensos por esos importantes servicios finales, y por lo cual también podríamos pensar en privatizar los puestos de "hacedores venezolanos".
No obstante, el crear una secta de "hacedores venezolanos" tendría el problema de incrementar el número de egos inflados que tanto abundan en nuestro país, a cuenta de una de las peores maldiciones de aquello que debería ser una bendición, esa abundancia de resultas petroleras que permite a los incapaces echárselas y hasta creerse capaces.
En términos del provecho que se le debería haber sacado a las resultas petroleras no hay duda que éste gobierno es el peor. Pero si le echamos la culpa de lo anterior sólo al gobierno y no reconocemos nuestra culpa como ciudadanos, al permitirle a un gobierno manejar tal exceso de resultas, demostramos ser brutos y no haber entendido nada. Pongan en el gobierno al candidato más derechista que se puedan imaginar y, de seguir manejándose las resultas petroleras de manera centralizada, en un país donde más del 95% de las exportaciones es petróleo, quiéralo o no, ese derechista será un comunista, por mucha propiedad privada que respete, por muy azul azulito que se vista.
Ruego que el "Hecho en Venezuela" un día llegue a significar un "Hecho por los ciudadanos venezolanos", por cuanto, mientras, sólo es posible el "Deshecho en Venezuela".

1 de septiembre de 2011

Presidente ¡SI! Cacique ¡NO!

Hay varios candidatos de la oposición que considero podrían ser buenos presidentes, si tuviésemos una democracia funcional. Y de seguro entre los del oficialismo igualmente podría haber uno que otro que también podría serlo, si es que el oficialismo le permitiese eso. No obstante ninguno de estos candidatos nos servirá para lo que nuestro país necesita, de seguir sólo siendo elegido como el nuevo cacique de turno en nuestra dictadura de resultas petroleras. 
Un ejemplo, María Corina Machado, una candidata con mucha garra, capacidad y muy buena disposición, se pierde por completo en buenas pero erradas intenciones cuando recientemente afirmo, por ejemplo, que “trabajará para que Carora recupere el sitial que alguna vez tuvo como productor de leche y hortalizas”. 
Mi muy respetada candidata, le digo ¡No!; esa es no es una responsabilidad de un presidente, eso es responsabilidad de los ciudadanos de Carora. De ser Usted nuestro presidente lo que me gustaría verle hacer es facilitar y no obstaculizar el que los caroreños mismos hagan lo que les toca hacer para recuperar ese sitial, si es que así ellos lo quieren, lo suficiente, y sin que el Estado y sus sabelotodo, armados con nuestras resultas petroleras, se entrometan y decidan lo que deben hacer. 
En la próxima elección ruego que el tema sobre quién debe ser el sembrador de las resultas del petróleo, los ciudadanos o el Estado, sea el tema prominente. Solo un cambio fundamental en la asignación de tal responsabilidad indicaría que hemos aprendido algo de nuestros errores de por lo menos las últimas cuatro décadas. 
Un gobierno repartidor de resultas petroleras, en democracia, optimiza sus posibilidades de ser elegido por una de las dos siguientes vías: La primera es garantizando a un grupo bien identificado y representativo del 50.1 por ciento de los electores, que les entregara también las resultas que le corresponde al otro 49.9 por ciento restante, o sea básicamente el 2 por uno de resultas a cada uno. La segunda manera, su alternativa de triunfo, es lograr venderle a más del 51% la ilusión que por alguna razón, no explícita, se les entregará mucho más de un dos por uno. Ambas vías desvirtúan por completo lo que es la democracia y destruyen la valiosa representación de las minorías. 
Díganme que candidato anda por ahí queriendo entregar a los ciudadanos sus resultas petroleras sin hacer ninguna diferenciación y limitar su acción de gobierno a lo que éste pueda financiar con lo que los ciudadanos pagan en impuestos y les diré por cuál candidato debemos votar. 
Díganme que indios andan por ahí queriendo quitarse de encima el tener un cacique empoderado y endiosado con las resultas petroleras de los venezolanos y les diré quienes aprendieron la lección y por fin quieren hacerse ciudadanos en democracia. 
Y me preguntan “¿Porqué atacas a los candidatos de la oposición, cuando sabes que terminaras votando por alguno de ellos? Y les respondo “Justamente por ello, estoy seguro que un candidato de oposición ganará y por ello debemos querer imponer a alguien que logre los cambios necesarios y no uno que signifique sólo una continuación de nuestra tragedia, por mejor que nos luzca, por mejor que nos hable bonito, y por mejor que nos caiga (por lo menos al principio) el nuevo presidente. 
Entregarle al ciudadano sus resultas petroleras no es populismo. Populismo, y del bien malo, son las promesas de lograr maravillas administrando esas resultas a favor de los ciudadanos-amigos.

18 de agosto de 2011

Élite sumisa (por no decir otra palabra)

Oí al oficialismo vanagloriarse por haber reducido la pobreza y la brecha entre ricos y pobres, igualito como se han vanagloriado muchos gobiernos del ayer, e igualito como se irán a vanagloriar muchos gobiernos del mañana... si es que no le ponemos un parado a la centralización de nuestras resultas petroleras. 
Al oficialismo solo me permito recordarle que cuando comenzó su gestión en 1999, recibía un nivel de resultas petroleras que equivalía a unos 15 dólares mensuales por cada ciudadano, mientras que actualmente estas representan unos 200 dólares mensuales, con menos petróleo extraído. Por supuesto, las cifras son calculadas suponiendo que todo el petróleo extraído es vendido y cobrado a precios internacionales. 
Cuando se regala el 10 por ciento del PIB en gasolina a quienes tienen carros o a empresarios del contrabando; o se regala millonadas en dólares baratos a los que importan para revender caro, o a quienes gastan en el exterior castigando a los que buscan hacer algo en el país... o simplemente se regala dólares a otros, hay que ver lo sinvergüenza que se necesita ser para hablar con cara tan lavada sobre reducir pobreza y brechas de ingreso. 
Si hubiese sido Presidente desde 1999 para acá, y simplemente hubiese repartido las resultas petroleras por igual entre cada venezolano, apuesto fuertes a lochas a que no solo tendríamos un país con menos pobres, y un país con una menor brecha entre pobres y ricos, pero también, ante nada, un país con una ciudadanía mejor preparada tanto para construir una nación como para defenderse por su propia cuenta. 
Hace poco, en este mismo espacio, le pregunte al cacique de turno y a los que aspiran ser caciques en el próximo turno: ¿quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada ciudadano venezolano usando 200 dólares mensuales, o usted usando 63.875.000.000 anuales? Solo alguien que responda "el ciudadano" indicaría querer ser un Presidente de una democracia funcional, o sea algo más que un cacique. 
Hoy, le hago la misma pregunta a cada uno de los indios de turno: ¿quién cree usted que le puede dar un mejor uso a sus resultas petroleras actuales de unos 200 dólares mensuales, usted, o el cacique manejándolas junto con las de los demás 28 millones de venezolanos? Solo quien responda con un "yo", indicaría el querer ser un ciudadano en una democracia funcional. 
¿Dónde está la élite de nuestro país? O está hundida en la más profunda indiferencia o, peor aún, está gozándose una irresponsabilidad que argumenta como no culposa, justificándose ante la locura de Cadivi y la locura de la gasolina regalada con un "no me gusta, pero, si no me aprovecho, soy pendejo". Los miembros de nuestra disque élite llevan décadas limitándose a presenciar como perversos mirones los delitos contra nuestra nación... cuando es que no participan activamente en ellos. 
¿Cuándo tendremos una élite capaz de asumir su responsabilidad asegurando que las resultas petroleras dejen de ser la fuente de maldiciones que nos impide prosperar como nación? ¿Cuándo tendremos una élite que no se pavonee ante el cacique de turno, quien sea que esté de turno, o busque un "quítalo-a-él-pa-pone-el-mío", solo para lograr un cacique más cónsono con la imagen de una élite fina? 
¿Cuándo tendremos una élite que sabe que la mejor manera de evitar ser prostituida por las resultas petroleras es evitar que estas se acumulen en pocas manos? ¿Hay algo más triste que un país con una élite sumisa? ¡No! 

4 de agosto de 2011

Quiero dos tarjetas electorales más.

Ya en 1896, hasta antes del petróleo, en el COJO ILUSTRADO, Manuel Vicente Romero García escribía "Venezuela es el país de las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas". Hay que ver cómo esa verdad luego se potenció a la enésima con la ayuda de las resultas del petróleo. Sazonado con mucha cursilería mediática, las nulidades nos restriegan a diario sus imbecilidades y, como razón, esa sola bastaría para arrancarle de cuajo al cacique que esté de turno, la chequera con nuestras resultas petroleras.
Pero qué difícil es cuando la sola posibilidad de llegar ser el cacique manejador de tales las resultas, o uno de sus más íntimos ayudantes, hace que todo político venezolano insista en que esas resultas sean del Estado. El poder decidir qué hacer y qué deshacer con nuestras resultas es un instrumento de poder demasiado irresistible para ellos poder renunciar a éste. En otras palabras, los ciudadanos necesitamos movernos nosotros mismos, si es que queremos acabar con tener nuestras resultas petroleras financiando a las nulidades engreídas.
En tal sentido le pido a la MUD, y al PSUV, que en las próximas elecciones presidenciales, incluyan una tarjeta donde el elector pueda votar por el candidato de la MUD o el del PSUV, pero cuyo uso expresa la exigencia del votante de que existan estrictas limitaciones sobre el monto de las resultas petroleras a ser entregadas al Estado, y que las restantes sean repartidas de manera disciplinada y equitativa entre los ciudadanos.
Y el asunto se nos hace urgente por cuanto la campaña electoral está entrando en esa fase donde se nos promete extraer más y más petróleo (ellos lo llaman producir más y más petróleo) y donde se nos promete usar las resultas petroleras mejor y mejor (sin que oigamos algo nuevo o distinto de lo que hemos oído desde 1974). La verdad es que algunas de las cifras de extracción que están asomando por ahí, si calculamos los barriles vendidos a los precios actuales, resultaría en unos ingresos petroleros del Estado tan gigantescos, que sin duda garantizaría una dictadura de-facto... sin importar el candidato que gane.
La semana pasada pregunté en este mismo espacio ¿quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada venezolano usando 200 dólares mensuales, o usted usando 63.875.000.000 anuales? Si bien recibí apoyo como nunca de los ciudadanos, ni un solo político siquiera asomó una respuesta. ¿Será necesario inscribir una candidatura monotemática en las primarias de la MUD para tener el chance de que el asunto sobre quién debe ser el sembrador del petróleo en Venezuela, el cacique o los indios, por lo menos se discuta? ¿Algo como lo que describí en "Los 100 días del presidente Kurowski" en EL UNIVERSAL el 5 de mayo 2011?
En Estados Unidos existe hoy un movimiento que se conoce como el "Tea Party". Es muy difícil definir a ese movimiento pero por lo menos ha logrado que ciertos asuntos de gran interés para el ciudadano, y para quienes pagan impuestos, y que antes estaban silenciados por el sindicato de los políticos, por lo menos se comienzan a discutir. ¿Será que aquí necesitaremos algo parecido? Lo bueno es que en nuestro caso ese movimiento no tendría por qué azuzar más divisiones, por cuanto sería un movimiento con todos los ciudadanos unidos de un lado y algunos pocos políticos unidos del otro.
El Universal

28 de julio de 2011

"Responde... y no te hagas el loco"

Si en Venezuela se extraen unos 2.5 millones de barriles de petróleo diarios, que generan unas resultas netas por barril de 74 dólares, eso representa 63.875.000.000 dólares anuales y lo cual, por cada uno de 28 millones de venezolanos, representa Si en Venezuela se extraen unos 2.5 millones de barriles de petróleo diarios, que generan unas resultas netas por barril de 74 dólares, eso representa 63.875.000.000 dólares anuales y lo cual, por cada uno de 28 millones de venezolanos, representa unos 2.400 dólares por año, unos 200 dólares por mes. La pregunta que habría que hacerles entonces al Gran Cacique y a todo aspirante a Gran Cacique, sería la siguiente: 
¿Quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada venezolano usando 200 dólares mensuales, o Usted usando 63.875.000.000 anuales? 
Si el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique responde: "¡Yo!", le repreguntaría... ¿Cómo es posible que usted menosprecie tanto al venezolano al mismo tiempo que le pide su voto de confianza? 
Si el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique responde: "¡Los ciudadanos!", le repreguntaría... ¿Entonces cómo es posible que no incluye usted en su propuesta de gobierno el darle al ciudadano venezolano el acceso directo a sus resultas petroleras? 
Y si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique me balbucea algo sobre socialismo, le diría "no sea usted tan sinvergüenza, cualquier socialismo que se respete, debe por supuesto iniciar por confiar en el individuo". 
O si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique balbucea algo sobre capitalismo, le diría "No sea usted tan sinvergüenza cualquier capitalismo que se respete, debe por supuesto iniciar por confiar en el individuo". 
Y si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique balbucea algo sobre como el que la economía venezolana no es lo suficientemente grande, o no está lo suficientemente preparada para recibir tal cantidad de resultas petroleras, sin crear problemas de inflación o de índole cambiario, le diría: "por supuesto, y hay maneras de enfrentar ese problema, el cual por cierto es uno de los problemas que tampoco alguno de los Caciques que han estado de turno ha logrado solventar". 
Y si luego el Gran Cacique o aspirante a Gran Cacique balbucea algo sobre la necesidad de educar al venezolano le diría: no sea usted tan sinvergüenza... ¿Cree usted acaso que con un millón de doctorados, estudiados u honoríficos, la educación suya le alcanzaría para hacerlo mejor... y sin que algún día, con la soberbia del caso, meta nuestra pata nacional hasta la coronilla? 
Señor Gran Cacique, del turno de hoy o del de mañana, renuncie usted a la idea de quitar a otro para ponerse a usted mismo a manejar nuestras resultas petroleras, y entregue estas resultas a nosotros, los indios de turno. Después, como en cualquier país que se jacte de ser democrático, hablaremos de tú a tú sobre los impuestos que hemos de pagarle por una gestión gubernamental que valga la pena... en lugar de que se nos cobre por anticipado por una gestión de gobierno predestinada a ser malísima. 
Música paga no suena. Indios venezolanos todos, amarillos, azules, rojos y demás colores, unámonos para ponerle un parado en seco a estos petro-engreídos majunches caciques nuestros. Si bien entre nosotros, de seguro nos conseguiremos unos cuantos hasta aún más majunches, como grupo, los indios superamos al cacique en capacidad, por un larguísimo rato y trecho. 
¿Amigos me ayudan a preguntarle al Gran Cacique y a los aspirantes a Gran Cacique la pregunta Kurowski, o van a seguir permitiendo que se salgan con las suyas llevándose las nuestras?

21 de julio de 2011

¡No nos despreciemos!

Cuando un candidato a la presidencia venezolana, venga de donde venga, nos lanza su arenga de promesas sobre lo que nos habrá de dar "administrando" nuestras resultas petroleras, está anunciándonos, ni más ni menos, que él se considera más capaz de usar bien esas resultas de lo que cada venezolano estaría en capacidad de hacer con las que le corresponda. Eso, desde todo punto de vista, es simplemente despreciar al pueblo venezolano. 
Pero cuando y como diría Arturo Uslar Pietri, apendejados le creemos a ese candidato sus pazguatadas sobre el futuro promisor que con él nos espera, por cuanto él sí sabe firmar buenas órdenes de compra, eso lo que representa es un autodesprecio de nosotros mismos. 
Si queremos un país, es indispensable lograr que el debate político supere el plano de quien es el mejor repartidor de resultas petroleras y de quienes habrán de ser sus más devotos siervos y agradecidos consentidos. 
Sin duda que hay caciques más abusadores y prepotentes que otros, y actualmente tenemos uno de los que rompen el molde, pero, cuando nos llaman a no tenerle miedo y hacer lo que debamos de hacer, no nos demos por satisfechos con solo un cambiémoslo-ya-pa-ilusionarnos-con-otro, sino que extirpemos radicalmente ese maligno tumor nacional que significa situar nuestras resultas petroleras en manos del cacique de turno. 
Los que nos prometen que van a gobernar sin hacer diferencia en colores, simplemente plantean, sin siquiera saberlo, diferenciaciones basadas en otros criterios. Por ejemplo el cacique actual solo permite que los que posean una tarjeta de crédito puedan adjudicarse unos muy económicos dólares viajeros. La única manera de minimizar las diferenciaciones, es entregándole a cada quien su cuota parte de resultas petroleras. 
Y quienes nos prometen a incluir a todos simplemente no deberían tener el derecho de excluir a nadie. Pero por tener la política demasiados de "los que están conmigo y de los que no están conmigo", es a nosotros, los indios, que nos toca asegurar la inclusión de todos. 
Sé que me dirán que los políticos son iguales en todas partes del mundo, con o sin resultas petroleras. Exactamente, y, de nuevo, es justamente por ello que es a nosotros que nos toca imponerles limitaciones puesto que, si no, seguiremos friéndonos en nuestros propios hidrocarburos. No le pidamos peras al olmo, no le pidamos a un político que renuncie a las resultas petroleras, no le pidamos a un político renunciar a poder ofrecer sus ofertas del "si estás conmigo"... esa tarea de limitarle el acceso a ellas nos toca a nosotros. 
Imaginémonos un proceso electoral después que hayamos cumplido con nuestra obligación. Un proceso donde los políticos son los que nos deben demostrar de porque hemos de permitirles usar algo de nuestras resultas petroleras y del porqué debemos pagarle impuestos... Eso sí que sería un proceso electoral de verdad... y ese está a nuestro alcance, si así lo deseamos. 
Definitivamente necesitamos un gobierno de transición. No para manejar una burda transición de un cacique y otro, sino para una transición vital, entre un país fofo y pedigüeño y un país enérgico donde nosotros, los indios, somos los sembradores de nuestro futuro. 
Que el cacique de turno es más capaz que los ciudadanos en sembrar el petróleo, es un valor venezolano que no debemos defender, sino un valor venezolano que debemos erradicar. Hoy nadie nos humilla, hoy nos autohumillamos.

7 de julio de 2011

El Centenario de la Dependencia

Agua mucho la celebración del bicentenario de la declaración de nuestra independencia de España, el saber que en poco tiempo debemos recordar el centenario del inicio de nuestra dependencia del petróleo, aquella iniciada el 31 de julio de 1914 con el reventón de Zumaque 1. 
Nuestra profunda dependencia del petróleo, que solo va en crescendo, es económica, política y psicológica. 
Económica por cuanto no hemos tenido el carácter para domar los vaivenes de las resultas petroleras, por lo que siempre estamos expuestos a los latigazos del mercado. 
Política por cuanto no hemos tenido el coraje de ejercer nuestros derechos como ciudadanos dueños de las resultas petroleras, sintiéndonos siempre más cómodos buscando a un Gran Cacique para que los ejerza en nombre nuestro... para luego tener que hacerle a éste enrevesadas reverencias a fin de que nos devuelva por lo menos algo, o preferiblemente más de lo que nos correspondería de esas resultas. 
Psicológica por cuanto para ocultar nuestra dependencia hablamos de la industria petrolera y celebramos en alto nuestras pasadas y superadas independencias... para que a nadie se le ocurra el celebrar un Día del Petróleo que podría desnudarnos y mostrar que, profundamente adictos, ni siquiera tenemos la decencia de pertenecer a unos Petroleros Anónimos. 
 Especialmente duro debe ser el día de independencia anterior, la de España, para todos quienes deben estar conscientes que de no encontrarse en un país de dependientes petroleros dependientes del cacique de turno, y ante éste haberse rendido en los términos más absolutos que una rendición pueda implicar, no tendrían posibilidad de esperar que algunos, fuera de sus más intimo círculo de sufridos amigos, se calasen sus discursitos patrios. 
Si de verdad queremos lograr la independencia de los venezolanos, el próximo Centenario de la Dependencia sería una maravillosa ocasión para promulgar La Liberadora... si es que no la promulgamos hoy mismo, como sería lo más aconsejable. 
Esa Liberadora colocaría las resultas petroleras en un fondo petrolero manejado por ciudadanos sin vinculación política... desde el cual se traspasaría al país resultas petroleras por montos que puedan ser digeridos por la economía sin producir ingestas inflacionarias o excesivos gases que se esfuman en importación suntuarias. Igualmente La Liberadora prohibiría cualquier endeudamiento público que implicase una hipoteca explícita o implícita sobre las futuras resultas petroleras. 
Esa Liberadora limitaría las resultas que puedan anualmente ser traspasadas al Estado, al no exceder el monto menor del 15% de las exportaciones nacionales, del 4% del PIB, o del 25% que recibe el Estado de los ciudadanos directamente por concepto de pago de impuestos... lo último para evitar las dudas sobre quién es el verdadero soberano. 
Esa Liberadora determinaría que cualquier repartición adicional de resultas solo podría ocurrir mediante su entrega directa en partes iguales a los ciudadanos, los verdaderos sembradores del petróleo. 
Esa Liberadora nos tranquilizaría al determinar que el agrandar el futuro de nuestro país estará siempre en manos de nuestros hijos y nietos, sin necesidad de angustiarnos por la posibilidad de verlo desangrar en peleas sobre qué tribu habrá de imponer su cacique a los demás. 
Solo esa Liberadora podrá garantizar que el interés de los ciudadanos en defender la Constitución supere el interés de sus gobernantes en violarla.

30 de junio de 2011

¡La OPEP, es nuestro cartel!

Suponga un mundo con solo dos pozos petroleros, cada uno con una capacidad de satisfacer la demanda mundial, de 1.000 barriles. El pozo A presenta un costo de extracción de $18 por barril, el pozo B un costo de $20. ¿Qué pasaría, en un mercado libre? El pozo A extraería para satisfacer toda la demanda, pudiendo vender el barril en $19.99 y obtener unas resultas petroleras de $1.999 (1.000x1.99). Pero, si el pozo A y el pozo B tuviesen su OPEP, y deciden limitar la producción entre los dos a solo 950 barriles, cada cual extrayendo la mitad, el precio podría dispararse a $25 por barril. Con ello el pozo A obtendría resultas de $3.150 (450x7), $1.151 mayores que antes y el pozo $2.250 B (450x5) en lugar de cero. 
Eso es sencillamente la razón por la cual, si el petróleo es nuestro, como dueños de ese petróleo, como cualquier accionista dispuesto a defender sus intereses, debemos darle nuestro completo apoyo a la OPEP. Lamentablemente muchos de nuestros coaccionistas no están muy claros en el asunto. 
Unos de ellos, por cuanto sostienen que dejemos que sean otros los de la OPEP que se coman los cambures verdes que a veces toca comerse, al necesitar de reducir el volumen de extracción, y nosotros solo comernos las maduras. Puede ser, pero de haber pensado así todos la OPEP no existiría. Mejor es abrir los brazos a nuevos miembros en la OPEP, para buscar hacer algo más digerible la época de las verdes. 
Otros, por un simple prurito intelectual, el de solo aceptar mercado libres, se oponen por principios a la OPEP, sosteniendo que ésta no es sino un vulgar cartel. Pues bien, será un cartel, pero, como podría haber dicho Roosevelt, es nuestro cartel. Y basta pensar que hubiere ocurrido sin la OPEP si aún con la OPEP, el fisco de por ejemplo los países europeos, vía los impuestos a la gasolina, ya recibe mayores ingresos por barril de petróleo que el que recibimos quienes sacrificamos ese barril por siempre. ¿A cuenta de qué pueden algunos países tener derecho de proteger bienes renovables, como inventos, lo que les permite extraer el máximo de renta de las patentes, y nosotros no tener derecho de buscar maximizar el ingreso de nuestros recursos no renovables? 
Escribo esto por cuanto Alberto Quirós Corradi, en "La Futura Industria Petrolera" El Nacional, 26 de junio 2011, dice lo siguiente: 
"No hay que tenerle miedo a crear una nueva relación Estado/sociedad/petróleo. Hemos vivido demasiado con la doctrina populista de la propiedad del Estado del subsuelo y todos los modelos que se intentaron bajo ese paraguas han fracasado. No hemos podido construir un país moderno, sin pobreza, con servicios adecuados y con pensiones dignas. Es hora de cambiar de paradigma. Los venezolanos como propietarios del petróleo tenemos derecho a recibir los beneficios que genera, participar directamente en su explotación y guardar parte de sus ingresos para el futuro inmediato, de manera de no seguir a merced de los vaivenes del mercado". 
Para quien como yo lleva más de una década y más de cien artículos indicando tal cambio de paradigma como la única esperanza para Venezuela, sin duda alguna el artículo de Quirós Corradi me contenta mucho. No obstante, por cuanto en todo ese artículo ni siquiera se mencionó a la OPEP, y algunas de las 10 sugerencias que contiene pueden entrar en serio conflicto con nuestra permanencia en la OPEP, también quede muy preocupado... por cuanto con eso no se juega.

23 de junio de 2011

¡Una madre ruta!

Con la excepción del caso de un corto gobierno de transición para imponer unas urgentes reformas fundamentales, estoy a favor de que sea uno de los jóvenes que asuma la próxima presidencia. Eso sí, que ese joven tenga la capacidad de aprender de las experiencias, y no que ese joven se ponga a soñar las mismas imbecilidades con las que nosotros, sus padres, soñamos de jóvenes en 1974. 
Acabo de leer sobre Leopoldo López proponiendo aumentar bastante la capacidad de extracción petrolera para lograr mayores ingresos. Nada mal con eso pero si no es precedido por una limitación constitucional sobre el monto de las resultas petroleras que se puede entregar al estado y a el nombramiento de los ciudadanos como los únicos sembradores del petróleo, tendría que recurrir a la versión vulgar del “¡Ni de broma Leopoldo!” La utilidad marginal nacional de un dólar petrolero hace tiempo que ha sido casi cero o hasta negativa.” 
Por supuesto que deseo brindar mi apoyo a un candidato inteligente y educado pero, como alguien que necesita de la libertad para respirar, mientras persista la locura de entregarle tanto poder al cacique de turno, me puede convenir tener un cacique bruto e inepto… por cuanto así en algo disminuyen las posibilidades de por siempre tener que vivir bajo una diabólica políticamente correcta dictadura democrática. 
Un Nuevo Tiempo, con su La Negra, en su momento, hizo unos intentos de cambiar la manera de darle uso a las resultas petroleras. Lamentablemente, tales esfuerzos, se enmarcaron más en el populismo de las dádivas que en el principio de lograr los cambios estructurales necesarios. 
Primero Justicia también ha hecho unas buenas tentativas de discutir sobre el tema, pero aun sin lograr o querer agarrar por los cachos al toro de las reformas fundamentales. 
Ahora bien como me parece oír a María Corina Machado confiar más en las madres y en las mujeres venezolanas que en los políticos o funcionarios públicos, sin excluir a los padres, mantengo la esperanza de verla ir por esa ruta madre de sugerir entregarle las resultas petroleras directamente a los ciudadanos, vía depósitos en tarjeta de debito, iguales per cápita, hasta por un monto global que sea digerible por la economía. 
Quién sabe, si como dicen que las mujeres tienen menor tendencia de creer en pajaritos preñados, de repente por ahí va la vía de quitarle el arma con el cual tanto mal nos hace quien sea que sea el cacique o ¿caciqua? de turno. Entregarle el poder al ciudadano es algo que no tiene color político y que puede reunirnos como nación. Por ejemplo, a diferencia de las opositoras u oficialistas izquierdas de partido o gobierno, las opositoras u oficialistas izquierdas de pueblo, deberían estar muy de acuerdo. 
Esta semana el presidente de Rusia Dmitry Medvedev en una entrevista en el Financial Times decía: “Nuestro enemigo está dentro de nosotros. Por un cúmulo de razones, la gente de este país invirtió todas sus esperanzas en el amable Zar, en el Estado, en Stalin, en sus líderes y no en sí mismos.” ¿Suena familiar? 
  PS. De una carta mía en El Universal, Mayo 2005: “Cuando de nuevo leemos sobre las vergonzosas condiciones que rigen en nuestras cárceles no queda más remedio que recordarles otra vez a nuestros jueces que cada vez que envíen un reo ahí, puede ser como, a conciencia, enviar alguien a un campo de exterminación del tipo Auschwitz. ¿Quieren los jueces que los ciudadanos los demandemos en La Haya?” 

16 de junio de 2011

El absceso


Me preguntaban en el exterior sobre cómo le va a Venezuela y les respondí "más del 95 por ciento de todas las exportaciones del país van directamente al Estado, donde son administradas por el cacique que esté de turno... así que, díganme ustedes cómo creen que nos va". No requerí decir más nada, por cuanto todos sabían que, en la terminología del día, eso es como vivir dentro de un absceso, pus por doquier. En el caso nuestro con el muy serio agravante de que pocos quieren o siquiera entienden la necesidad de drenarlo.
¿Qué plan nacional para hacer de nuestro país un mejor país y de nuestros ciudadanos unos mejores ciudadanos, puede una oposición presentar basado en que el petróleo seguirá teniendo tanta importancia y seguirá siendo manejado, en esencia, de la misma manera?
¿No entienden quienes se venden como más capaces de distribuir los ingresos petroleros que simplemente serán otros productores de pus, hagan lo que hagan? Cuando las resultas petroleras les llega a Venezuela éstas pueden ser usadas para su desarrollo pero, una vez que caen en una todopoderosa central distribuidora, se convierten en puro pus.
¿Qué tontería es esa de hablar sobre cumplir con la Constitución cuando nuestra realidad petrolera imposibilita que la constitución se pueda cumplir? Una Constitución se escribe, ante nada, para limitar el poder del Estado... y ante la actual concentración de poder, no hay constitución que valga, por mucho que la actual se quiera obedecer y respetar.
Para drenar nuestro absceso nacional y librarnos del pus y de los tejidos muertos en nuestra patria, propongo lo siguiente:
Primero, limitar el monto de las resultas petroleras disponibles para la economía nacional a las que le resultan digeribles a la economía nacional. Eso fue lo que se intento hacer con el Fondo de Inversiones de Venezuela, pero que no se logró, sólo por cuanto no se pudo mantener las manos políticas alejadas del FIV. Y aquello lo sé por cuanto en 1974 fui el primer gerente de diversificación del FIV, pero que a los muy pocos días de ocupar el cargo, el mismo día que llegaba el escritorio, renunciaba asqueado por las presiones políticas que ya se notaban. \
Segundo, limitar la concentración de las resultas petroleras en el Gobierno. A tal fin he propuesto limitar lo que se pueda traspasar anualmente al Estado de las resultas petroleras a no exceder el menor monto: del 4 por ciento del PIB, del 15 por ciento de las exportaciones nacionales o del 25 por ciento de todo lo que el Estado recibe en contribuciones fiscales de sus ciudadanos.
Tercero, si las resultas petroleras que pueden traspasarse a la economía nacional exceden de lo que es permitido traspasarse a el Estado, esos traspasos deben ocurrir solo vía el pago de cuotas iguales, en efectivo, a cada uno de los ciudadanos dueños del petróleo.
Y eso sí, que seamos los venezolanos quienes drenemos nuestro absceso. Eso de permitir que otros se queden con nuestras resultas petroleras para gastarlas ellos, eso parece indicar además la existencia de un muy serio absceso craneal.

9 de junio de 2011

¡Vivir pidiendo!

El cacique de turno, por cuanto nuestras fabulosas resultas petroleras le resultan insuficientes, explicaba cómo le pediría a Brasil 4 mil millones de dólares para ayudar construir las millones de viviendas qué, por cuanto no quiere que el sector privado venezolano o los profesionales venezolanos le tapen su brillo de Cacique Sol, le pedirá a China, Rusia, Bielorrusia e Irán que le construyan, con el fin de entregárselas a quienes se las pidan a él, como a él le parece que deban pedírselas, en sus asambleas de vivienda-venezolanas, a las que deben asistir quienes no que quieran quedar relegados a una segunda lista, una lista que todos intuyen que no servirá para la pedidera. ¡Vivir pidiendo! 
Y no se trata de cualquier casita... el cacique promotor nos cuenta que viene con escuelas, canchas deportivas, gimnasio, parque infantil, caminerías, áreas para cultivos, fuentes de empleos (carpinterías y ferreterías) y mucha seguridad... o sea en otras palabras ofrece, a los suyos TUTA LA VITA bella... ¿y los demás?... allá ellos. Y sale un viejito con una cuña diciendo "Si yo fuera muchacho de 18 años me iría a una nueva forma de vivir". 
Y como según el cacique nada de eso puede ofrecerlo ese capitalismo que convierte todo en mercancía, resulta indispensable darle más y más tiempo a su revolución, donde la única mercancía transable es la alabanza de sus ocurrencias.
Y, de repente, ese cacique que durante su gobierno ha regalado más de un año completo de producto interno bruto de Venezuela sólo en gasolina para nuestros carros, y que ha ayudado con dólares baratos a colocar millones de carros en las colas de nuestras carreteras, con un desprecio total a la economía, al ambiente y a la gente, pregunta en tono retórico... ¿qué es más importante los carros o la gente?
Y queda más claro que nunca que quien posee el control de la chequera de nuestras resultas petroleras, se considera en derecho de decir y hacer absolutamente cualquier cosa, sin necesidad de considerar minucias tales como la verdad, la decencia o el sentido común... e igualmente queda claro que los indios aceptan que tiene ese derecho... y quienes no, es sólo por cuanto prefieren a otro cacique al cual aceptarle sus tonterías.
Si alguien duda del porqué necesitamos quitarle al cacique nuestras resultas petroleras ése "Aló" es suficiente... y, mis no tan queridos QUÍTATETÚ-PAPONERMEYO, no me vengan con el cuento que con cambiar de cacique basta. Venezuela, para lograr ser más que el país de la piñata arreglada y negociada que es, necesita que sus ciudadanos salgan del trance del vivir pidiendo, en el cual fueron colocados a cuenta de un trágico accidente histórico. 
Y el actual cacique de turno está tan convencido de que si no logra construir las viviendas no podrá ser reelecto en el 2012, y está tan convencido de que si logra construirlas será cacique por unas cuantas lunas más, que nadie en su alrededor se atreve asomarle la verdad. Esa verdad de que un plan tan desbalanceado de inversión como el que se propone, generará todo tipo de cuellos de botella y situará tanta liquidez no absorbida en la calle, que sólo se avivará aún más esa inflación que al final, como siempre, terminan por pagar y sufrir quienes no tienen nada de recursos con que pagar y a quienes ya le sobran sufrimientos. Pero, el vergonzoso silencio de su círculo íntimo de interesados, es solo otra faceta del mismísimo problema. ¡Pobre pobres de Venezuela, bien caro pagarán las casitas rojas rojitas!

2 de junio de 2011

Patrioteros de pacotilla

Defender la patria por cuanto crees que te conviene políticamente, no tiene nada que ver con defender la patria y todo con explotar a la patria. Hay quienes hoy se rasgan las vestiduras ante una relativamente inofensiva expresión de disgusto de Estados Unidos por el hecho cierto de mantener el gobierno actual de Venezuela, y Pdvsa, una abierta amistad con un gobierno, Irán, y que se declara como enemigo de muerte de Estados Unidos.
¿Pero dónde está, por ejemplo, las protestas de cualquiera de estos agitados, cuando la Florida de verdad castigó a Venezuela prohibiendo el uso de la Orimulsión para la generación de su energía?
¿Pero dónde está, por ejemplo, las protestas de cualquiera de estos agitados, cuando Europa aumentaba de mes a mes los impuestos al consumo de la gasolina y con ello le imponían un arancel de facto a nuestro principal producto de exportación?
¿Sí, dónde estaban en ese entonces los Chávez, los Vivas, los Maduro, los Flores, los Ramírez rojo rojitos y los demás "petro-patriotas"? Pues calladitos, por cuanto no les convenía a sus pellejitos.
Yo sí me expuse, hasta al ridículo, solicitando por escrito, justamente en el DAILY JOURNAL que leían todos los estadounidenses, el boicotear a Mickey Mouse en Disney por lo de la Orimulsión. Yo sí publique más de cuarenta artículos sobre el tema de los impuestos al consumo de la gasolina y por cierto mi primer artículo en EL UNIVERSAL versaba justamente sobre ese tema.
En tal sentido tengo todo el derecho moral de decirles a estos patrioteros de pacotilla que se callen, que la defensa de Pdvsa comienza por casa y que lo que Estados Unidos ha asomando no le hará ni remotamente el mismo daño a nuestra querida Venezuela que su extraordinariamente mala administración, tanto de nuestra empresa extractora del petróleo como de nuestras resultas petroleras.
Ah, pero ya los oigo... todo eso es por cuanto Kurowski se opone a nuestra nueva y revolucionaria Pdvsa. Pues sí me opongo a ella, cómo no, pero, a diferencia de los cobardes oportunistas, también puedo evidenciar haber criticado la vieja Pdvsa, cuando me parecía que debería ser criticada.
¿Dónde están por ejemplo sus cuestionamientos, a tiempo, sobre varios de los aspectos del proceso de centralización de Pdvsa y de Apertura y que ciertamente podrían ser cuestionados? Yo sí critique públicamente la centralización de Pdvsa y varios aspectos de la Apertura, no después, sino durante.
¿Dónde está por ejemplo sus cuestionamientos sobre la venta a Citgo de petróleo a precios subsidiados, sólo para mostrar que esa empresa era rentable... así hubiere que pagar impuestos en Estados Unidos? Yo sí lo critique como lo que era, un engañoso abuso.
Fueron los soldados de Estados Unidos quienes liberaron a mi padre, un soldado polaco, del campo de concentración, por lo que le tengo un inmenso afecto por ese país. No obstante no vacilo ni un instante en criticar a Estados Unidos si hacen algo que considere vaya directamente en contra de los intereses de mi nación, o en contra de los intereses de su nación, puesto que eso es lo que hacen los amigos.
Por alguna razón la gran mayoría de los venezolanos llevamos una espinita antiyanqui por dentro, pero volver esa espinita en un maligno tumor, sólo se le puede ocurrir a un gobierno cancerígeno. Hagan un referéndum en Venezuela y pregúntenle a la ciudadanía que de tener que elegir a quién prefieren de aliado y amigo, a Estados Unidos o a Irán. ¡Atrévanse!

26 de mayo de 2011

Traficantes de ilusiones

Sin duda prefiero que un gobierno obtenga todos sus ingresos vía el cobro de impuestos a sus ciudadanos, para que quede claro quién trabaja para quien. En nuestra Venezuela lo que es perfectamente claro es que el ciudadano se encuentra subyugado por la chequera de las resultas petroleras en manos del cacique de turno. La noción de que somos un pueblo libre y soberano es tan ridícula que hasta causa risa. ¡Vaya independencia más fofa! 
No obstante, podría hasta entender un país reteniendo y usando las resultas petroleras de sus ciudadanos para construir infraestructuras como puentes y ferrocarriles, con las cuales apoyar las actividades de sus ciudadanos, pero, usarlas para entregarle viviendas a algunos de ellos, no tiene el más mínimo sentido y representa solo un asqueroso tráfico de ilusiones. Inefectivo además, por cuanto mejor sería efectuar un sorteo y entregarle el dinero a algunos de los necesitados... pero, como aquello no produce negocios y no deja a los ciudadanos encadenados a un permanente estado de ilusión, pues no interesa. 
De las entrañas de nuestra Venezuela se extrae más del 95 por ciento del flujo de ingresos de exportaciones que nos mantiene, y ese flujo, en pleno siglo II, es administrado por un cacique con gran plumaje, con nosotros los indios bailando y aullando en su alrededor, vistiendo taparrabos del color que más le agrade al cacique, para que nos trate bien. ¿Puede algo así ser un país con chance de llegar a ser grande y funcional? ¡Por supuesto que no! ¡Es una monumental trampa-jaula productora de desilusiones! 
Y lo más desesperante es lo poco o nada que buscamos salirnos de dicha trampa-jaula, al concentrarnos en sólo lograr un mejor acomodo dentro de ella. Mientras ahí sigamos, seremos un pueblo que aún cuando quizás esté bien maquillado y bien vestido, será de segunda o tercera. Hoy la única revolución o movimiento independista que con derecho pueda llamarse así, es la que nos permita librarnos del yugo petrolero. Necesitamos guerreros por la independencia ciudadana y no solo otros traficantes de ilusiones, supuestamente más bellas. 
Y ya oigo a los aspirantes de la llamada oposición pero que en esencia representan una continuación mejorada del mismo centralismo petrolero decir: "¿Y no es la principal responsabilidad de un político vender las ilusiones que sean necesaria para poder llegar al poder?". ¡Será, pero me importa un bledo! 
Yo podré sentir mucha simpatía por algunos de los candidatos de la oposición, y 99.99% tendrán mi voto, algo que me duele confesar por cuanto eso los hace sentirse indispensables, pero eso no significa que deba creer en que ellos sí pueden. Al contrario, sin que nos libremos del yugo sé, 99.999% que, al ganar, no podrán. 
¿Y que todos ellos sienten un inmenso respeto por el ciudadano? ¡Falso! Al ciudadano se le respeta de verdad entregándole su cuota igual de resultas petroleras sin ninguna discriminación. No hay respeto al ciudadano cuando la premisa operativa del negocio político venezolano es la de que "el pueblo es incapaz y a nosotros nos toca sacrificarnos para manejarle sus resultas petroleras". 
Espero y ruego por que en algún momento algún candidato deje "las costumbres y los vicios" de nuestra realidad petrolera y "siento el asco del vacío" por las ilusiones con las que trafica, y comience hablar sobre la independencia y la soberanía... del ciudadano.

19 de mayo de 2011

La insolencia nacional

El valor de los 500.000 barriles de petróleo regalados en Venezuela, calculados a $ 80 por barril, equivale a US$ 40 millones por día, US$ 14.600 al año. El presupuesto nacional del 2011, convertido a tasa de cambio "oficial", indica los siguientes gastos anuales: educación US$ 7.092 millones; salud US$ 4.177 millones; vivienda US$ 402 millones.
El valor del petróleo regalado internamente, expresado en equivalentes de gasto público, es entonces de: 2.1 veces educación; 3.5 veces salud y 36.3 veces vivienda.
Y si eso no es una insolencia para con el país, no sé lo que es. Y desespera que después de más de una década tirada al basurero de la historia, lo que nos espera son unos representantes de una oposición demasiado cobardes para llamar al pan pan y al vino vino, y hablarle claramente al país de lo que hay que hacer para corregir rumbo y construir futuro. Y todo eso por cuanto, igualito a los actuales, a los anteriores y, si no hay cambio, a los venideros, entienden su gran gestión y misión de gobierno como el de ser llenador y repartidor de la piñata petrolera.
Pues no tengo razón alguna por la cual aceptárselos así que, y sin que nada me quede por dentro, los considero unos completos inútiles líderes sin visión y que, aún cuando de seguro contarán con mi voto, sólo será por cuanto el otro se lo desmerece más. El cacique actual constituye un muy serio problema coyuntural pero, nuestro enemigo de verdad, es de carácter estructural y consiste en la excesiva centralización de excesivas resultas petroleras.
¿Que de eso van hablar después de que ganen las elecciones? ¿Que mientras no conviene? ¡Pues no! El pueblo merece mucho más respeto que eso. Si se insiste en hablarle al ciudadano como a un niñito... ¿cómo se puede esperar que no se comporte como un niñito?... ¿y cómo se puede esperar de ustedes que sean más que unas niñeras?
¿Que cómo se me ocurre hablar sobre la posibilidad de mayores ingresos para el Gobierno? ¡NO! No estoy hablando de mayores ingresos para el gobierno, estoy hablando sobre valorizar nuestros recursos en lugar de desvalorizarlos. Si así lo desean, ofrezcan entregarle un cheque de 540 dólares anuales a cada venezolano, y luego pongan el precio de la gasolina a su nivel internacional. Con ello de seguro que tendremos una economía que asigna mejor los recursos. Sólo para comenzar le apuesto se hubiese quemado por lo menos 30% menos de gasolina en nuestras colas y el transporte público sería un sector boyante.
El ministro de Energía y Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, refiriéndose a la reciente Cumbre América Latina y el Caribe sobre integración y desarrollo mencionó que ésta permitió conversar sobre "el derecho de nuestros pueblos a administrar de forma soberana sus recursos naturales". No sea usted tan insolente ministro, nuestro pueblo administrará sus recursos naturales de manera soberana solo cuando usted se los entregue.
Ya quisiera yo ver lo que hubiere resultado si las resultas petroleras obtenidas por el cacique actual se hubiesen gastado directamente por un pueblo realmente dueño de sus recursos. ¿Que habría desperdicios? Por supuesto, eso es parte de la naturaleza humana, donde cada desperdicio de uno se convierte en la oportunidad de otro. Además como un inmenso dividendo nacional nos habríamos librado de ese yugo de tener que chuparle las medias para que se nos entregue lo que es nuestro, pero que, por ejemplo, a un Rafael Ramírez no le conviene que sea nuestro.

12 de mayo de 2011

Petrojuelas

Vimos conciudadanos llenar sus planillas buscando lograr que el Estado les adjudicase una vivienda. Y la mayoría habrán pensado "¡Qué ilusos!" Pero no, no es cuestión de ser ilusos, es una cuestión de que así se hace, en este nuestro país de petrojuelas.
Algunos de nosotros petrojuelas, llenamos nuestras planillas de Cadivi para vacacionar en el exterior a la mitad del costo de vacacionar en nuestro país, mientras que otros, con planillas similares, consiguen sus mercancías importadas a menos de la mitad de su valor real, para poder revenderlas con márgenes de Alí Baba.
Otros buscamos nuestro puestico o contratico público, vía la "amistad", la chupada de medias, o el pago. Y el país petrojuela entero, se hace el loco sobre el hecho que los regalos de la Misión Gasolina, valorizados a precio internacional, equivalen a más del presupuesto público anual para la educación y la salud, juntos.
Hubo un momento, con el boom petrolero de 1974, cuando la Venezuela petrolera tuvo ilusiones de ser un país inmensamente significativo, lo que por supuesto es algo que hoy la mayoría calificaría como de infantiles sueños de grandeza. En este momento las grandes ilusiones venezolanas han sido reducidas a la esperanza de vivir tranquilo bajo la mata de mangos petroleros sin ser asesinado.
Y tanto que desearíamos que el candidato a presidente que triunfe en las elecciones del 2012, lo haga por haber restituido los sueños que apuntan al hacer de nuestro país algo mejor de lo que es, y no solo sobre la base de ofrecernos un país más contento con ser lo que es.
Pero, qué va, por los momentos todo lo que oímos de los potenciales candidatos de la mesa de unidad es un discurso dirigido a convencer a los petrojuelas sobre el que él sabrá cómo distribuir las resultas petroleras más eficientemente. Pues no me cabe la menor duda que lo lograría ¡gran cosota! Pero, no me basta, ni siquiera para comenzar.
Ante nada por cuanto si las resultas petroleras siguen siendo cuantiosas, seguirán, en su mayoría, siendo desperdiciadas; igual como seguirán, en su mayoría, siendo usadas para favorecer intereses políticos de corto plazo; igual como seguirán, en su mayoría, estimulando a los ciudadanos a seguir esperando sentados por la cosecha de lo mal sembrado, o humillándose lo que sea necesario, para asegurar una mayor cuota de las resultas petroleras.
Pero el discurso repartidor tampoco me basta por cuanto no estoy tan seguro que las resultas petroleras serán tan grandes, como las que espera la actual generación de los quítate-tú para ponerme-yo. Sólo como una muestra Estados Unidos reportó en Febrero del 2011 una importación de 8 millones de barriles de petróleo diarios, lo que debe compararse con los niveles de más de 12 millones de barriles que importaba entre el 2004 y el 2007.
¿Cuál es el discurso de grandeza que espero? El acabar que el petróleo sirva de abono a las ambiciones de poder de los políticos, y que sean los propios ciudadanos los sembradores.
Es casi imposible el imaginarme no votando por un candidato de la mesa de la unidad en el 2012... pero.... ¿porqué debe ese voto ser el resultado de una acto de una desesperada desilusión sin otra alternativa, y no un voto de ilusión? Por el momento, el mejor regalo que nos ofrecen para las navidades del 2012, son unas tristes medias tejidas por una fastidiosa tía que hemos visto tejer durante más de doce años.

28 de abril de 2011

Venezuela Indigna

No es que haya ricos y pobres que hacen a una sociedad injusta. Es el que los ricos y los pobres lleguen a ser ricos y pobres de una manera injusta, lo que hace a una sociedad, injusta e indigna. 
Y es profundamente indigno que tantos venezolanos se hayan hecho ricos o pobres, a cuenta de haber recibida de manera injusta una cuota inmensamente mayor, o menor, de lo que sería su participación equitativa en las resultas petrolera; como resultado de, por ejemplo, corrupción, sistemas cambiarios discriminatorios, gasolina regalada, estupideces, incapacidades, o las mil y una otras maneras que existen de cómo disponer el dinero no propio, con fines políticos.
Lo decía Milton Friedman, pero igualito lo podría haber dicho Karl Marx, o usted, por cuanto es una de esas verdades que no deja espacio para otras posibilidades. Hay solo cuatro maneras de gastar dinero; y que al ordenarlas de acuerdo a su probabilidad de ser gastado con un mayor o un menor cuidado son:
Dinero propio gastado en uno mismo.
Dinero de otros gastado en uno mismo.
Dinero propio gastado en otros.
Dinero de otros gastado en otros.
Pueda haber alguna discusión sobre el segundo y el tercero, pero los puestos del primero y el ultimo son muy claros, y eso es algo que deberíamos tener presente en nuestra Venezuela de generosas resultas petroleras.
Si las resultas petroleras son nuestras, entonces, el que éstas queden represadas por el cacique de turno, significa pasar del posible optimo, o sea el dinero propio gastado en uno mismo, al seguro peor, o sea el dinero de otros gastado en otros. Sin duda que es ése transitar, lo que ha vuelto nada, a por lo menos el 90% del valor de nuestras resultas.
Por supuesto, los políticos y los gobernantes siempre argumentarán; primero que usarán las resultas petroleras con el cuidado de cómo si fuesen propias, y segundo, que por tener una mayor capacidad que nosotros para discernir cuáles son nuestras primeras necesidades, eso de todas maneras hace de ellos los óptimos gastadores de nuestra resultas. ¡Já!
Por supuesto, los aprovechadores argumentaran, en sus adentros, “Kurowski no se preocupe tanto, yo haré rapidísimo mías esas resultas entregadas al cacique, y luego las cuidaré… ya sabes que por eso es que me tongoneo vestido de rojo-rojito o del color que esté de moda.” O sea, el venezolano también busca ser extractor, en lugar de productor.
De nuevo estamos oyendo la tarjeta La Negra asomándose en el debate. Si la propuesta se trata de ganarse el favor de unos electores prometiendo graciosamente entregarles un dinerillo proveniente de las resultas petroleras del Estado, esa propuesta es mala. Si la propuesta, por el contrario, se basa en defender el derecho del ciudadano a que el Estado no le robe la oportunidad de gastar, bien o mal, su propio dinero, hay que defenderla.
De nuevo, no quiero impedir que el Estado tenga un cierto acceso a las resultas petroleras pero su monto anual debe ser limitado, para que no existan dudas de que es el gobierno que trabaja para el ciudadano y no al revés.
De nuevo, esto no garantiza, para nada, que desaparezcan los pobres, pero por lo menos se les ha dado una justa oportunidad a todos. Y, como nación, perderemos menos tiempo en cada quien buscando agarrar más del recurso que la providencia generosa le lego al país, de seguro con el bendito propósito de unirlo, y no desunirlo. 
Amigos, permitámosle a Venezuela la oportunidad de ser digna.

7 de abril de 2011

Yasuní-ITT

Ecuador lleva unos tres años mercadeando una revolucionaria propuesta, Yasuní-ITT, relativa a que el mundo le otorgue parte de lo que obtendría por explotar una importante reserva petrolera, a cambio de no hacerlo, por cuanto esta reserva se encuentre ubicada en una reserva forestal inmensamente rica en biodiversidad. La propuesta no parecería estar recibiendo la respuesta favorable que se merece y estimo sospechar algunas razones de ello, aparte de las de quizás haberla complicado inútilmente con algunos tecnicismos.
En la conferencia sobre el ambiente de las Naciones Unidas, en Copenhague, en el 2009, me molestó ver ambientalistas de países desarrollados anunciando que por cuanto la culpa la tenían los países ricos ellos se responsabilizarían y pagarían por cuidar el ambiente... lo que sonando como otra politiquería de la izquierda global, en efecto le negaba a los pobres el derecho de participar, como humanos e iguales, en el enfrentar lo que desde toda perspectiva sería un reto para toda la humanidad.
En tal sentido me parece que la propuesta Yasuní-ITT, por su trascendencia, jamás debió ubicarse como una propuesta de gobierno a gobierno, o a grupos ambientalistas, sino como una propuesta de los ciudadanos del Ecuador a todos los indígenas de la Tierra, o sea a todos nosotros. Si los posibles daños ecológicos son tan preocupantes como se dice, simplemente no podemos darnos el lujo que la lucha contra estos quede secuestrada por otros intereses, otras agendas, o simplemente por talibanes verdes.
También, por cuanto el mundo necesita del petróleo y de no extraerlo en el Yasuní lo hará en otro lugar, sería bueno tener un estudio comparativo de los costos ambientales marginales de explotar petróleo en varios sitios... Ese sería además un dato de inmensa importancia si quisiéramos replicar la propuesta.
La propuesta se presentó como el tener que elegir entre una explotación feroz y un conservacionismo maravilloso, y la verdad nunca es así de sencilla. Sería muy útil tener información sobre el costo y el significado de la forma de explotación más óptima del Yasuní-ITT desde el punto de vista ecológico, para así darle al mundo la posibilidad de aceptar algo que le pueda sonar como más razonable, o por lo menos la seguridad que esto fue analizado. Por cuanto en Europa, el fisco europeo, por vía de los impuestos al consumo de la gasolina, recibe más ingresos por ella que el Ecuador que sacrifica ese recurso para siempre, me parece algo razonable que el ciudadano europeo pueda exigir que por lo menos una parte de los impuestos que paga vaya a ayudar a extraer el petróleo de la mejor manera.
Pero ante nada les digo que si bien a nadie le gusta pagar impuestos a su propio gobierno menos gusta el pagar algo así como unos impuestos ambientales a otros gobiernos ricos en recursos petroleros... por lo que me parece que la propuesta debería incluir el que cada céntimo de lo obtenido sería entregado directamente a los ciudadanos del Ecuador... o por partes iguales en efectivo, o mediante programas de transferencia de efectivo condicionados... por ejemplo a los niños ecuatorianos sujeto a que vayan a la escuela.
Y digo esto por cuanto como venezolano sé muy bien que demasiado dinero petrolero en manos del gobierno es malo... no sólo por cuanto lo desperdiciarán, sino principalmente por cuanto de una manera u otra, bien a propósito o de manera involuntaria, ese dinero termina subyugando a los ciudadanos.
El Universal

31 de marzo de 2011

Desfigurados

Una generación se vuela una bonanza petrolera para que la siguiente, resentida, proceda a hacer exactamente lo mismo, o peor. Como país estamos desfigurados por el petróleo, de varias maneras, pero ninguna tan mala como la que resulta de haber centralizado nuestras resultas petroleras en manos de quien esté de turno como cacique… lo cual nos hace centrar toda nuestra atención en El Reparto. 
Por supuesto que la desfiguración de la sociedad campea en muchísimos lados del mundo, por muchas causas, y en algunos lados parece ya hasta no quedar nada por desfigurar. Así mismo la desfiguración se hace a veces hasta presente en los sitios menos sospechosos, siendo irreconocible por andar camuflajeada en ropa elegante y sofisticada. Y no me pidan definir que es una sociedad no desfigurada, no lo sé, solo sé que reconozco cuando una me parece estar más desfigurada que otra.
Y no nos vayamos por el lado más fácil en la búsqueda de las desfiguraciones, por ejemplo las de algunas personalidades extremas, por cuanto esto establece términos de comparación que nos dificulta ver la viga en nuestros propios ojos. Igualmente recordemos que la seriedad de la desfiguración es mayor a mayor sea la importancia del desfigurado. En este sentido me atreveré comentar sobre unas desfiguraciones del mero centro de nuestra sociedad, la de una parte de nuestra juventud universitaria.
Nadie podría negar que en Venezuela la educación primaria y la secundaria, en especial la pública, presentan serias deficiencias, lo que resulta en una muy baja calidad de estudiantes universitarios. El costo para el país de lo anterior es inmenso por cuanto es difícil asegurar la calidad final de unos entuertos corregidos, sino que además de aquello se derivan las improductivas presiones sociales que solo buscan compensar por una mala educación.
Hasta los pocos jóvenes que logran una buena educación, una minoría, con frecuencia terminan teniendo que irse a sitios donde la buena educación de muchos, no solo se aprecia sino que además produce la sinergia que fomenta el desarrollo, tanto el de ellos como el de la nación donde se encuentren.
En tal sentido si existe una bandera que nuestros jóvenes universitarios con visión y vocación de nación deberían levantar, sería la de una mejor educación primaria y secundaria en el país. Y si yo fuese joven y alguien me preguntase ¿con qué recursos?, mi respuesta obligada, especialmente si además como joven estuviese preocupado por el ambiente, tendría que obligatoriamente ser… “Con esos más de 1.000 millones de dólares que cada mes se regalan en nuestras estaciones de gasolina”.
Y ante eso consideren lo que hemos observado estudiantes universitarios hacer las últimas semanas. 
Sin duda que lo más desfigurado fue ese increíble acto del oficialismo donde jóvenes le rendían un culto a la personalidad del cacique de turno… quien repartía empleos por aquí y por allá como cualquier Evita argentina repartía sus limosnas… murmurando no estar seguro que había necesidad laboral cónsona con la educación impartida, cual sugiriendo cambios de carrera antes de iniciar carreras.
Pero, igualmente necesito decir que una huelga de jóvenes no oficialistas, solicitando un “reparto digno” del tipo pa´ mí, la cual podría estar aupada por aspirantes a repartidores de resultas petroleras, desfiguraron lo honroso de otra reciente huelga de hambre, con la cual jóvenes presionaban por la liberación de presos políticos.

3 de febrero de 2011

Mister Músculo

Resultado de malas políticas económicas, malas regulaciones peormente ejecutadas, y ciertamente una gerencia bancaria deficitaria, sufrimos una gran crisis bancaria en Venezuela. Con ocasión de la compra por parte de algunos bancos extranjeros de los restos de algunos bancos bandera, escribí lo siguiente en el DAILY JOURNAL, en Junio de 1997, mes en el cual me estrenaba como articulista.
"Antes de que el tamaño del Estado venezolano se reduzca en proporción al sector privado y el Estado deje de ejercer una influencia omnipresente en todos los aspectos de la vida nacional, no habrá posibilidades de crear un ambiente donde predomine la racionalidad económica, y sin racionalidad económica no hay forma de evitar una nueva crisis financiera. La generación actual de nuestros banqueros ya aprendió su lección y espero que nuestros recién llegados visitantes no tengan que sufrirla en carne propia".
Como nada ocurrió para reducir el poder omnímodo del Estado y en verdad la mayoría de la vieja generación de banqueros tampoco dio muestras de haber aprendido la lección, mis deseos se quedaron solo en eso… y ahora… "Si no se portan bien… como quiero y digo… yo compro el banco… dime el precio… expropiándolo si fuese necesario", fueron las declaraciones dadas por el cacique de turno.
El hecho que esas palabras fueron dichas de manera improvisada, en vivo y por cadena, es sólo un agraviante menor… aun si fuesen el resultado de un consejo de ministros sostenido en pleno, durante semanas, al final no terminan siendo otra cosa que otra natural ocurrencia, causada y posibilitada por nosotros, por mantener investido a quien esté de turno como cacique, con el poder absoluto que genera una chequera petrolera en época de bonanza petrolera.
"Madera olorosa a jazmín café, madera preciosa, preciosa madera, haremos una mano con esa madera, para golpear bien fuerte a quien desde siempre golpea y golpea nos golpea", cantaba Ali Primera en su Tín Marín. Y yo pregunto ¿cuántas más evidencias necesitamos para darnos cuenta que eso, lo que nos "golpea y golpea", lo que nos humilla y nos impide ser una nación de avanzada y lo cual requeriría de ciudadanos de avanzada, es, antes que nada, una chequera petrolera poderosa en manos de un cacique?
Con lo anterior no sugiero, como quizás podría haber implicado un Alí Primera radical, el que salgamos a golpear al cacique. ¡No! ¡Dios nos libre! Simplemente debemos ponerle coto a todo esto, por siempre, quitándole o imponiéndole a quien sea que esté de turno en el gobierno, unas muy estrictas limitaciones a las resultas petroleras que alimentan su chequera.
Deseo un país normal donde las autoridades deben rendirles cuentas a los ciudadanos, por cuanto éstos son los que les pagan sus sueldos. Un país normal, con un Presidente, que ni lo creemos Mister Músculo, manteniéndolo como sembrador de nuestras resultas petroleras, fracaso tras fracaso; ni que se cree un Mister Músculo, a cuenta de nuestro músculo petrolero.
No salgamos de la locura actual para sólo seguir con la locura. No permitamos que los QUÍTATE-TÚ-PARA-PONERME-YO nos agiten para que nos golpeemos los unos a los otros, en lugar de golpear donde debemos.
El problema mayor del país no es la pobreza, la inseguridad, la falta de empleos y lo demás que nos agobia. El problema es aquello que nos impide solucionar de manera permanente lo que nos agobia.

13 de enero de 2011

¡Entréguenos las semillas!

Hay quienes creen que las resultas petroleras deben ser sembradas por un pequeño grupo de tecnócratas obedeciendo las instrucciones del cacique de turno y de sus caciquillos… y quienes como yo creemos que deben ser sembradas por los ciudadanos. 
Hay quienes creen que la centralización de las resultas petroleras no interfieren en la democracia… y quienes como yo estamos seguros que cuando esas resultas pasan de cierta magnitud destrozan tan por completo los equilibrios de poder que la imposibilitan. 
Hay quienes están felices cuando el suyo tiene la chequera con las resultas, por malo que lo esté haciendo, y quienes chillan cuando otro la maneja, no importa cómo… y hay quienes como yo consideramos que a la corta, a la media y a la larga, es irrelevante quién de los quítate-tu-para-ponerme-yo esté de turno. 
Hay quienes no ven nada malo levantarse todos los días y ver cómo le sacan algo de las resultas petroleras a sus caciques y sus caciquillos de turno… y hay quienes como yo quisiéramos que el país no pierda ni un solo segundo en tal chupa-mediaísmo improductivo. 
Hay quienes ven como algo normal que el Estado adquiera y reparta millones de computadoras para que aprendan y si lo objetan, objetan el proceso de adquisición, usualmente en términos de ellos saber hacerlo mejor… y hay quienes como yo vemos desperdiciados millones de procesos de selección y adquisición de computadoras, que forman parte del proceso de aprendizaje. 
Hay quienes ven como algo normal que el Estado, echándosela de responsable, evite que los ciudadanos desperdicien las resultas petroleras, a cuenta de ser estos dizque unos borrachos irresponsables… y hay quienes como yo sostenemos que justamente aquello impide que se reduzca el número de borrachos irresponsables. 
Hay quienes claman que el Estados les entregue los frutos de la siembra del petróleo… y hay quienes como yo protestamos por cuanto el Estado, por definición, no solo es un muy mal sembrador, sino que además causa muchos daños sembrando. 
Hay quienes ven normal que un Estado prometa multiplicar las resultas petroleras para que así todos los ciudadanos puedan soñar con tener todas sus necesidades satisfechas… y hay quienes como yo prefiere entregarles un cheque y decirles "no hay más… arréglense". 
Hay quienes ante nada ruegan por un gobierno mejor para que le sirva a los ciudadanos… y hay quienes como yo rogamos por tener unos mejores ciudadanos que le puedan servir mejor al país. 
Reconozco que los dos toletes de país anteriores distan mucho de ser iguales… pero igualito como el sistema comunista fracasó, el sistema de las resultas petroleras centralizadas se ahogará en sus propios fracasos. La pregunta es si esto ocurrirá antes de que la ciudadanía haya tenido un chance de hacer algo con sus resultas. 
Hay quienes les parece que la Asamblea reciente tiene millones de problemas en su agenda…. y hay quienes como yo consideramos que comparado con la discusión a fondo sobre el manejo de las resultas petroleras, todos los demás problemas son pura pistoladas. 
¿Asamblea de calle? ¿Por qué no inician una discusión en las bombas de gasolina y le preguntan al pueblo si les parece correcta la misión gasolina regalada con la cual el cacique de turno le entrega en efectivo unos 40 dólares a quienes tienen carro cada vez que llenan el tanque? ¿No pueden imaginarse un uso mejor para esos 40 dólares?

6 de enero de 2011

Parásitos honrosos

En Venezuela nadie puede dudar que las resultas petroleras se encuentran manejadas por el cacique y por algunos de sus indios de confianza de una manera extraordinariamente privada. Oír por lo tanto al cacique y sus indios de confianza despotricar sobre privatizaciones nos causaría muchísima gracia, si no fuese por las lágrimas de rabia que estorban.
De que los venezolanos somos parásitos del petróleo como sostenía Arturo Uslar Pietri y tantos otros… pues ¡No! Son los políticos, los gobiernos y ante nada nuestros caciques quienes son los grandes parásitos primarios del petróleo, nosotros somos unos simples parásitos secundarios de los repartidores del petróleo. Ojalá todos pudiésemos ser parásitos petroleros, por cuanto recibir un cheque mensual causaría mucho menos distorsión del carácter nacional del venezolano que su continua búsqueda de cómo posicionarse ante el gobierno para que le toque algo más su cuota parte de resultas petroleras.
Por cuanto hay quienes siempre se entusiasman al oír la palabra privatización, de entrada dejo muy claro que bajo ninguna circunstancia estoy sugiriendo privatizar nuestro petróleo. No lo hago por cuanto tenga una aversión a las privatizaciones, todo lo contrario, las apoyo enteramente, cuando son bien hechas; lo hago por la sencilla razón que si el valor del petróleo no estuviese protegido por la OPEP su precio de mercado sería el del costo marginal de extracción mundial y eso jamás puede ser del interés de quien está sacrificando un recurso no renovable para siempre. Para quienes desconocen el detalle permítame recordarles que la permanencia en la OPEP es incompatible con una industria petrolera privada, por aquello de las prohibiciones de los carteles. Para quienes desconocen el detalle permítame recordarles que aun con la OPEP defendiendo el valor del petróleo, los fiscos europeos captan hoy en día más del precio de la gasolina que se vende en Europa que lo que capta quien la sacrifica para siempre… imagínense lo que fuese sin la OPEP.
Espero que algún día en Venezuela se dé un verdadero debate sobre quién debe ser el sembrador de las resultas petroleras, el Estado o los ciudadanos. Espero que en la nueva Asamblea hay quienes hagan de la necesidad de mantener alejadas las manos privadas de los políticos de las resultas petroleras y asegurar la participación ciudadana en ellas su leitmotiv, si no sólo habrá sido otra de las tantas quítate-tú-para-ponerme-yo asambleas de nuestra historia.
Ser un parásito petrolero es muy honroso para un ciudadano de un país bendecido por la providencia… y su responsabilidad está en aprender a pescar lo mejor que puede con esa carnada. Ser parásito de gobierno con o sin recursos petroleros, es una deshonra y una irresponsabilidad donde lo pongan. Comencemos a celebrar el día del petróleo y, en nuestras iglesias, a dar nuestras debidas gracias.
PS. Termino esto sin conocer sobre el inicio de la nueva Asamblea… por lo que en este momento no hago sino rogar que los nuevos asambleístas no hagan absolutamente nada que pueda legitimar lo completamente ilegítimo de la anterior Asamblea. Para comenzar ruego que exijan absolutamente todas las informaciones necesarias para analizar todos los endeudamientos directos e indirectos sufridos por el país… y para de ser necesario, como muy probablemente lo será, declarar estos como odiosos y no reconocidos.

30 de diciembre de 2010

De CAP y de nuestros caciques

Como diría Ortega y Gasset, todo presidente es un presidente de acuerdo a sus circunstancias. En Venezuela, donde las resultas petroleras son enteramente centralizadas en el Estado, las principales circunstancias de un presidente con aquello hecho cacique, son la abundancia o la escasez de ingresos petroleros. Cuando son abundantes, será un cacique independientemente rico que no requiere de los ciudadanos y que puede financiar todos sus delirios. Cuando son escasos, será un cacique pobre que debe ser más presidente, conversar más con los ciudadanos, e iniciar procesos de fortalecimiento institucional para sobrevivir. 
Jamás debemos discutir a presidentes-caciques fuera de nuestro contexto petrolero. El así hacerlo sólo alimenta la noción o las esperanzas de que por ahí en Venezuela ronda el gran héroe salvador con capacidad de usar la chequera de las resultas petroleras para desarrollar al país para siempre. Por supuesto que hasta por puro cálculo probabilístico algún cacique podría lograr hacer algo bueno, de vez en cuando… pero tal cálculo probabilístico igualmente indicaría, con absoluta certeza, que luego llegaría un cacique que derrumbaría todo lo bueno... sin encargarse de lo malo.
El fracaso de los presidentes en Venezuela, se debe principalmente a la negación de los ciudadanos en aceptar la responsabilidad directa por administrar aquellos recursos naturales con los cuales han sido bendecidos por la Providencia… lo que ante nada es el resultado de su muy cobarde necesidad de tener siempre a alguien a quien culpar. ¿No nos gustó CAP, Caldera, Lusinchi, Herrera, o el cacique de turno? Pues amigos, los principales culpables de ello somos nosotros mismos… directa o indirectamente. Foca es foca, así esté vestido de etiqueta o de rojo-rojito.
El país necesita tener un presidente que gobierna para los venezolanos, con lo que le pagamos en impuestos. Mientras tengamos caciques con la responsabilidad adicional de administrar nuestros planes de pensión y la repartición de las piñatas petroleras, simplemente no lograremos tener el presidente que necesitamos.
Carlos Andrés Pérez, Q.E.P.D., como muchos líderes tenía el deseo natural de poder dejar un magnifico legado para el país, y por cuanto era un hombre enérgico con mucha confianza en sí mismo y no sufría de complejos, le echó muchas piernas al asunto. En CAP-I disponiendo de amplias riquezas petroleras; en CAP-II trabajando con las uñas tales como privatizaciones que cuan venta de la platería familiar le inyectaban algo de recursos, o con las conversiones de deuda pública en capital que ofrecían algo de luz en la oscuridad. Por cuanto CAP era admirador de lo moderno, el país respiró con él un oxígeno embriagante y que en mucho lo enloqueció.
El cacique de turno comparte con CAP el deseo de dejar un legado, algo evidente en que como mínimo quiere que su cara sustituya a la del Che en las franelas izquierdoides del mañana. Lamentablemente, por cuanto sufre de complejos y entre los íconos del pasado que admira hay muchos de tercera categoría, el enloquecimiento sufrido por el país durante la actual bonanza petrolera, ha sido más bien causado por una falta de oxígeno… lo que podría causar ciertos daños permanentes.
Finalmente necesito hoy resaltar que CAP fue un demócrata que se esforzó en ser un respetuoso de las leyes, lo cual contrasta mucho con quienes son tan pequeños que se creen la ley. 
¡Feliz Año Nuevo!
PS. Como nota histórica tuve la oportunidad de ser el traductor entre CAP y Olof Palme cuando éstos conversaron y negociaron sobre el futuro de Felipe González. 

9 de diciembre de 2010

¡Fuera ricachón!

Venezuela enfrenta una emergencia que requiere que todos metamos el hombro, en lo que podemos, y sin obstruir. Las emergencias, por las causas que sean, normalmente constituyen ocasiones para unir a los países, y jamás deberían ser explotadas para desunir.
En la semana oímos al presidente de la República Bolivariana de Venezuela referirse en tono despectivo a los "ricachones"… mientras cual una Evita en boina roja, se pavoneaba repartiendo favorcillos de lado y lado con una chequera alimentada por nuestras resultas petroleras venezolanas, y mediante la disposición de activos que no son suyos, por muy al derecho o al revés que leamos la Constitución.
¿Qué será lo que quiere? ¿Que no existan apartamentos recreacionales privados en Venezuela? ¿Qué los "ricachones" en lugar de gastarlo en el "está carísimo, dame solo medio" vayan a gastar su dinero en otro país? ¿Para que los hoteles se construyan en otro país? ¿Para que los que se queden sin empleo necesiten de mudarse ahí? ¿O es todo para que los que se queden cada día dependan más de él?
El que no haya ocurrido un total repudio popular inmediato e unánime a tal estupidez, se debe antes que nada a que en Venezuela tenemos muy desarrollado la idea que el Estado ha sido inescrupulosamente explotado por los ricos, y que por ello a los ricos les toca devolver. Y no es que tal concepto no tenga un trasfondo válido, por supuesto que lo tiene, de sobras, solo que su aplicación no nos lleva a ningún lado.
Si queremos disminuir el cómo el Estado pueda ser inescrupulosamente explotado por tantos, lo que necesitamos asegurar es que el Estado no posea tanto material explotable… lo que en esencia significa quitarle el control sobre el cómo se gastan las resultas petroleras.
Si hasta en países donde los ingresos del Estado provienen 100% de los impuestos pagados por los contribuyentes hay quienes hacen vida política culpando a sus respectivos "ricachones"… ¿cómo no vamos a sufrir de ese mal en Venezuela?
Por lo menos durante mi vida y aún cuando creía que en ese campo tenían competencia fuerte, este gobierno es sin duda el peor que le ha tocado a Venezuela. Pero, quizás justamente por ello, carga en sí la semilla de poder convertirse en lo mejor que le haya pasado a Venezuela.
Si logramos aprovechar el que una marea de hipocresía extremadamente baja haya desnudado tan por completo la realidad de una ciudadanía enfermamente dependiente de un Estado autónomamente ricachón, esto nos brinda una oportunidad única de rectificar lo que en el fondo más nos imposibilita llegar a ser una nación, en el significado más completo de tal término.
Ahora bien, si nos hacemos la vista gorda y seguimos creyendo en quienes dicen estar en capacidad de administrar bien unas resultas petroleras tan gigantescas que superan cualquier capacidad digestiva de gobierno, por el bien de quienes les gusta explotar o quienes necesitan de ser explotados, todas esas inmensas pérdidas de oportunidad que hemos sufrido durante este gobierno, solo servirán para asegurar futuras pérdidas de oportunidad.
Así que, si es por mí ¡Fuera Estado ricachón! Mil veces prefiero a un presidente campesino que a un cacique latifundista.
PS. Leo en el Financial Times, con respecto a Citgo, que es más fácil dictar el precio de compra cuando se nacionaliza activos, que el precio de venta cuando se desnacionalizan. Típica afectación ricachona.

2 de diciembre de 2010

El espejo iraquí

Supónganse un país que estuviese padeciendo las inclemencias de una dictadura que aún cuando le importa un rábano el pueblo y viola todos sus derechos humanos, logra mantenerse en el poder, gracias a unos ingresos derivados de la extracción de 3.5 millones de barriles de petróleo, en un país de unos 33 millones de habitantes. Como entenderán, les estoy hablando de Irak y de Saddam Hussein. 
Y supóngase que a cuenta de una ayuda externa no formalmente solicitada, ése país logra liberarse de su monstruo oligarca; pero que ahora sus ciudadanos oyen sobre la posibilidad de que en unos pocos años la extracción de petróleo aumentará a 10.5 millones de barriles diarios; y de que las resultas petroleras seguirán yendo directa e íntegramente a quienes los gobiernan, bien sea desde el Estado Central o desde algunos muy pocos gobiernos regionales. 
En cifras concretas, calculando las resultas en 70 dólares por barril, lo anterior significaría entregarle a uno o a unos muy pocos gobernantes en un país pobre, donde los pobres no tienen con qué defenderse y los ricos prefieren entenderse, la cantidad de 8.130 dólares anuales por cada uno de los 33 millones de ciudadanos. ¿Qué dirían ustedes? 
Yo sí sé que si fuese un ciudadano iraquí gritaría: "Ni locos vayamos a coronar al Hussein II que con toda certeza nos espera, si permitimos que alguien se arme con una chequera petrolera con hasta tres veces más de las resultas petroleras de las que recibía Hussein I. Si así lo hacemos, lo malo del I pasará a ser solo un juego de niños. 
¿Qué se puede hacer? No hay otra manera que el de, o no extraer el petróleo, o el de limitar estrictamente el monto de las resultas petroleras que el gobierno central pueda recibir anualmente, para así evitar un Estado o cacique independientemente rico y donde los ciudadanos-indios terminan siendo solos unos molestosos pedigüeños. 
Como tal limite propondría inicialmente el monto menor de las siguientes tres cantidades: El 20% de los ingresos recibidos por el fisco de los ciudadanos por concepto de impuestos, para que quede claro que los ciudadanos son los jefes del cacique y de sus caciquillos; el 5% del PIB o el 15% de las exportaciones, para que el Estado, el cacique y los caciquillos tengan un interés en ayudar a los ciudadanos producir. 
¿Significaría esto cambiar la Constitución, por ejemplo en un país como Venezuela? ¡Por supuesto que sí! Pero, como el propósito fundamental de toda Constitución es el defender a los ciudadanos de sus gobernantes, igualmente ya sabemos a cuenta de muchas experiencias que una Constitución que no limita expresamente el poder petrolero del Estado y de sus "petrocratas", de todas maneras es simplemente una vulgar entelequia. 
Amigos del lado del espectro político no ajeno al socialismo. Recuerden ustedes que unos socialistas idealistas, u hombres nuevos, por muy nuevos que sean, no tienen el menor chance del mundo de lograr dominar a un comunista oportunista con una chequera repleta de resultas petroleras. 
Amigos del lado del espectro político ajeno al socialismo. Recuerden ustedes que no existe la más remota posibilidad de lograr que unos mercados operen con eficiencia, por eficientes que sean sus participantes, si no se logra dominar a un capitalismo de Estado alimentado por una chequera repleta de resultas petroleras. 
Espejo, espejo iraquí… ¿dinos quiénes somos los perfectos idiotas aquí?
Caracas, El Universal