26 de marzo de 2009

El 29% ya llego al buen llegadero

Primero se quedan con todas nuestras resultas petroleras y luego, por cuanto no les alcanza esa teta y por cuanto a nosotros los ciudadanos nos quedaron unos bolívares por haberle prestado nuestros servicios al Estado, ahora, con una segunda hojilla, nos repasan, poniéndole la mano a nuestros depósitos bancarios para seguir financiando sus ocurrencias. Son tan caraduras que además sostienen que esa segunda repasada no equivale a impuestos. ¿Levante la mano quien crea que esos bolívares nuestros nos serán devueltos valiendo lo mismo?

Esta semana me llegó una copia de un estudio de opinión efectuado por Ecoanalítica en enero y febrero de 2009, con 1.260 entrevistas cubriendo ciudades mayores de 20.000 habitantes y edades entre 18 y 65 años. ¡Siéntense!... en ella aparece lo siguiente:

Pregunta: ¿Quién considera usted que debe distribuir el ingreso petrolero?

Respuestas: Presidente de la República 16%; Pdvsa 48%; gobernadores y alcaldes 12%; consejos comunales 22%; No sabe/No respondió 8% y "Nadie, que me transfieran directamente lo que me corresponde", el 29%

Increíble… el 29% de los venezolanos, cuando la posibilidad ni siquiera se ha discutido y mucho menos se ha explicado y defendido, responden, sólo a punta de intuición, con un "que me transfieran directamente lo que me corresponde", mientras que sólo el 16% apoya que nuestras resultas las distribuya el Cacique de turno, el de-facto actual Gran Distribuidor.

Por lo que se ve el 29% llegó al buen llegadero donde se abandona la infantil creencia que sólo nos toca conseguir un buen sembrador y sentarnos a esperar la abundante cosecha. Ayudemos ahora a los demás a llegar a ese mismo lugar y así lograr conseguirnos un gobierno que gobierne para los ciudadanos, en lugar de gobernar para ponerle las manos a nuestras resultas petroleras.

Desde ya les garantizo que es posible establecer un sistema de reparto de resultas petroleras 100% confiable, donde cualquier malversación está cubierta por una póliza de seguro que compensa 1.000 veces cualquier pago indebido y donde el que lo descubre recibe el 20% de esa indemnización.

Desde ya les garantizo que es posible establecer un sistema de reparto de resultas petroleras eficiente donde el costo de distribuir por ejemplo vía tarjetas de débito recargables es mínimo.

Desde ya les garantizo que es posible establecer un sistema de reparto de resultas petroleras transparente donde el nombre, cédula y dirección de cada ciudadano receptor es fácilmente identificable en la red.

Digo lo anterior para que no perdamos ni siquiera un segundo en las tontas discusiones técnicas sobre la dizque imposibilidad de asumir la responsabilidad directa por nuestras propias resultas petroleras y en las que de seguro buscarán meternos quienes siguen ilusionados con el ponerle la mano a nuestras resultas petroleras, para ellos manejárnoslas, cuan unos madoffos. ¡Viva la revolución de los sembradores!

PS. Un lector me indico acertadamente que los porcentajes pro mi indicados sumaban 127%. Por supuesto que debería haberlos sumado pero me imagino que la emoción me desbordo. No obstante aquí les entrego la dirección donde se puede encontrar la presentación a la cual hago referencia y que en la pagina 12 da las cifras a las cuales me referí.

http://servicios.iesa.edu.ve/portal/presentaciones/MP_politica032009.pdf

Pero más importante aún otro lector me indico que del otro lado de la calle venezolana también se discute el tema.

http://www.aporrealos.com/forum/viewtopic.php?p=260196&sid=1525f5b6c912dd88ced92a772b2273af

19 de marzo de 2009

Gasolina ardiente

"La gente que consume mucha gasolina en esos carros de lujo, no es justo" dijo nuestro cacique o Gran Hacendado de turno buscando elevación moral y política en la preparación de su primer aumento de la gasolina.

No obstante que el cacique de turno no tiene ningún derecho moral para opinar lo anterior, parecería ser que muchos de la oposición, por brutos, van a pelearle el aumento cediéndole la colinita y dejándolo salirse con las suyas. Eso no es aceptable.

Lo injusto, lo inmoral y lo estúpido es el haber estando regalando la gasolina a todo quien tiene carro, durante más de diez años, escondiéndose tras la cortina de un folclórico Socialismo dizque del siglo XXI. Lo justo, moral e inteligente hubiese sido el haber vendido la gasolina a su valor de mercado internacional y distribuir las resultas de esa venta directamente a los ciudadanos.

Una vida de 70 años equivale a 613.200 horas por lo cual cada día en nuestras carreteras quemamos en las colas de 10 a 20 vidas venezolanas. Al mismo tiempo contribuimos con mucho más de lo que sería nuestra cuota parte como ciudadanos globales responsables en la contaminación de nuestro planeta. Eso es injusto, inmoral y estúpido. Lo justo moral e inteligente hubiese sido haber desarrollado un eficiente transporte público.

En ocasiones el valor del regalo de la gasolina a los precios actuales ha sobrepasado 70 dólares por tanque de gasolina y eso en un país como el nuestro, con tantos pobres que no reciben nada, es simplemente una sinvergüencería criminal. Y de eso estaba siempre muy consciente nuestro cacique de turno, no vaya ahora él a echarnos un cuento que se sentó bajó un samán y una voz le habló y lo iluminó.

La oposición no debe pelear ni un segundo en contra de un aumento de la gasolina sino exigir con toda la fuerza moral del caso que ni un solo bolívar proveniente de un aumento de los precios de la gasolina se introduzca en ese tragamonedas alterado que ya se tragó casi un trillón de dólares sin haber producido nada a cambio. El aumento de la gasolina debe costarle como mínimo al cacique de turno, un gran aumento en la descentralización del poder.

Repito, por enésima vez, no busquemos a nuestro querido país donde lo perdimos sino donde lo queremos encontrar y, en ese sitio, no hay lugar para una gasolina regalada.

Finalmente me uno a tantos quienes claman por la configuración de un solo partido de oposición, como una mínima y necesaria expresión de seriedad ante los tiempos tan difíciles que se avecinan. Lo cual por supuesto tampoco implica que a esos oposicionistas unidos sí les confiaría mi veinte y ocho millonésima parte de las resultas petroleras. En eso no caigo más nunca.

12 de marzo de 2009

Nosotros, los maldecidos

Si todas nuestras resultas petroleras hubieren sido entregadas directamente a los ciudadanos, en partes iguales, y luego viene el gobierno a recoger tales recursos, estaríamos en la presencia de la madre de todos los sistemas de impuestos regresivos del mundo. ¿Qué rayos tiene un impuesto marginal del 100% a los más pobres que ver con el socialismo, con una cristiana justicia social o simplemente con un buen gobierno? 
De nuevo participé en unas conferencias en el Banco Mundial sobre la temática del cómo lograr más transparencia y un mejor uso de los ingresos provenientes de la industria extractiva, petróleo y minas. Hubo muchas propuestas bien intencionadas y bien argumentadas sobre cómo ayudar a los países que habiendo sido bendecidos de jure con unos recursos inmensos han terminado de facto siendo maldecidos por esos mismos ingresos. 
No obstante para alguien que como Ustedes ha visto su país desperdiciar dos bonanzas petroleras y busca la manera de evitar que ello ocurra con una tercera, las reuniones fueron algo decepcionantes por cuanto de nuevo todo está basado en la falsa premisa que si sólo los gobiernos le hiciesen caso a estos expertos diseñadores de políticas públicas, todo saldría bien… como si el problema nuestro fuese que nadie le haya informado a nuestros gobiernos sobre el cómo administrar mejor nuestras resultas petroleras. Algo molesto, pedí la palabra. 
Les expliqué que si bien deseamos una mayor transparencia con respecto a los ingresos petroleros y por supuesto agradecíamos sus apoyos, eso, a la hora de la verdad, significaba poca cosa, por cuanto la verdadera maldición petrolera estaba en el formar parte de una ciudadanía que se sienta a los pies de un cacique o un Gran Hacendado en la expectativa que les sea entregada la cosecha de lo sembrado, en lugar de sembrar y cosechar ellos mismos sus resultas petroleras. 
Les expliqué que jamás había conocido un gobernante o un hacedor de políticas públicas que tuviese pinta de haber sido maldecido por el petróleo y que esa condición estaba exclusivamente reservada para los ciudadanos. 
Les asomé que la única política pública con alguna posibilidad de salvarnos de la maldición era la de radicalmente limitar lo que recibía el gobierno de las resultas petroleras, por ejemplo a un 3% del PTB y el resto entregárselo, de una manera u otra, directamente a los ciudadanos. 
Les dije que aparte del populismo político también existía el riesgo que sus recetarios fuesen a conformar una especie de populismo de políticas públicas y que terminarían siendo aprovechados por los creadores y aprovechadores de ilusiones. 
Les dije que necesitábamos una coalición mundial de ciudadanos maldecidos por el petróleo, para así darnos fuerzas mutuas con las cuales enfrentar a los usurpadores. Les pedí su apoyo, aun a sabiendas que por cuanto el Banco Mundial y demás organizaciones similares trabajan esencialmente para los gobiernos no nos la pueden dar abiertamente. En esta pelea, nosotros los ciudadanos, nos encontramos completamente solos… como debe ser.

5 de marzo de 2009

Socialistas y neoliberales, ¡uníos!

Estoy seguro que los socialistas sinceros, aquellos que respetan profundamente al pueblo y que no usan al pueblo para adelantar sus propios intereses deberían estar de acuerdo con una propuesta donde a cada ciudadano se le entrega su cuota parte de las resultas petroleras. Con ello evitarían que los ciudadanos sean sujetos a una confiscación regresiva de sus recursos sólo para financiar las ocurrencias del cacique o del Gran Hacendado que esté de turno. Con ello evitarían que la voz de los ciudadanos sea silenciada por la chequera petrolera, convirtiéndolos en unos humillados pedigüeños.

Estoy seguro que los neoliberales sinceros, aquellos que aceptando las limitaciones del mercado respetan profundamente la sabiduría inherente a las decisiones libres de millones de individuos y que no usan sus teorías solo para justificar privatizaciones o conquistar monopolios deberían estar de acuerdo con una propuesta donde a cada ciudadano se le entrega su cuota parte de las resultas petroleras. Con ello evitarían tener que someterse a la tortura de tener que oír al cacique o al Gran Hacendado que esté de turno creerse capaz de tomar, en nombre de todos, las más acertadas decisiones económicas.

Lo que pasa es que los socialistas sinceros y los neoliberales sinceros, se encuentran disminuidos por quienes secuestran la bandera socialista y la bandera neoliberal, buscando magnificar las diferencias que existen entre las dos filosofías políticas, con el solo fin de poder erguirse como líderes y adelantar sus propias posibilidades de llegar a ser el cacique o el Gran Hacendado de turno, con derecho a imponer ocurrencias.

Es hora de entender que la profunda insatisfacción que existía con respecto a las actuaciones de la Cuarta tiene exactamente el mismo origen que la profunda insatisfacción que hoy existe con respecto a las actuaciones de la Quinta. No debemos permitir que las diferencias que puedan existir entre los distintos caciques o los Gran Hacendados de turno, o entre los candidatos a tales posiciones, nos confundan, ya que la verdad es que esas diferencias y aún cuando puedan ser importantes, resultan totalmente irrelevantes en el contexto de nuestra Venezuela petrolera.

Socialistas sinceros y neoliberales sinceros, uníos en buscar que el pueblo reciba directamente sus resultas petroleras. Así podrán los ciudadanos aprender a efectuar su propia siembra de lo que la providencia tan generosamente les ha legado. Así podrán los ciudadanos responsabilizarse por su propio futuro en lugar de quedarse sentado esperando la entrega de su menguada parte de una mala siembra y cosecha hecha por el Estado.

27 millones de ciudadanos, responsables cada quien por su parte de las resultas petroleras, siempre habrán de producir un mejor resultado para nuestro país que un cacique o un Gran Hacendado vanidosamente creyéndose responsable por 27 millones de ciudadanos. Tan sencillo como eso.

El Universal

22 de enero de 2009

Einstein en Venezuela

De nuevo Venezuela se enfrenta a la triste realidad que otro ciclo de altos precios petroleros solo le ha permitido a unos elegidos imponerle sus reales ganas, sin dejar nada que razonablemente le compense al país el haber extraído a diario unos cuantos millones de barriles de lo que la Providencia generosamente nos dejó. Si las generaciones venideras nos solicitasen una rendición de cuentas, no tendríamos donde escondernos para ocultar nuestra vergüenza… ¿O será que somos tan sinvergüenzas que ni siquiera conocemos de ese sentimiento?
Albert Einstein, de visitarnos, no tendría que inventar nuevas respuestas para describir lo que nos pasa. Le oigo decir "si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", lo que para mí solo significa que es hora de dejarnos de creer en el milagro de encontrar alguien capaz de sembrar bien nuestras resultas petroleras o, de darse ese milagro, creer que sea repetitivo, para que los milagrosos no sean seguidos por otros que lo echen todo a perder.
¿Y cómo lograr eso? Einstein respondería "La formulación de un problema, es más importante que su solución". Lamentablemente en nuestra Venezuela ni siquiera discutimos la posibilidad que el resultado promedio de tener a todos los venezolanos responsabilizados cada quien por sus propias resultas petroleras pueda ser superior al resultado de tener todas esas mismas resultas administradas y sembradas por el cacique de turno.
¿Por dónde comenzamos? Einstein dijo: "Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio" y en eso tiene razón. No obstante no queda otro remedio de darle y darle, hasta derrumbarlo, a ese prejuicio, alimentado por quienes buscan ponerle sus manos a nuestras resultas petroleras, según el cual el venezolano es irremediablemente incapaz e irresponsable, a menos que se le someta a un interminable proceso de educación que no prevé un acto de graduación. 
Einstein decía "Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro". Creo en el milagro de poder convertir a nuestra Venezuela en una nación de sembradores en lugar de lo que somos, un país habitado por decepcionados receptores de malas cosechas.
Ya oigo a muchos decir: "¿y qué sabe ese Einstein de los venezolanos como para creerse tener el derecho de venir aquí a darnos consejos?", a lo que Einstein nos replicaría: "¿qué sabe el pez del agua en la que nada toda su vida?".

18 de diciembre de 2008

El cambio

El 16 de diciembre 2008 Michael Rowan publicó en El Universal un excelente llamado nacional titulado "La necesidad de cambio". Endoso cada palabra de ese artículo. Por favor, léanlo.
¿Quién no quiere cambios en Venezuela? Aparte de algunos malditos sádicos gozones que saben que cualquier cambio les menguaría su capacidad para abusar, todos los quieren. Eso es tan así que hasta quien lleva detentado durante ya toda una década los instrumentos supuestamente necesarios para cambiar al país, no hace sino seguir hablando sobre la necesidad de cambios, como si fuese su primer día de preescolar.
No obstante, como lo dice Rowan y como lo hemos venido sosteniendo algunos otros, cualquier cambio, para que sea provechoso y duradero, requiere estar basado en un cambio de la estructura de la sociedad y no sólo en un cambio de gobierno. Con el quita-ese-tuyo-para-poner-este-mío-quien-creo-mejor jamás podemos lograr los cambios necesarios deseados.
¿Cómo hacemos? Buscando poner al Estado al servicio nuestro en lugar de nosotros tener que estar al servicio del Estado.
¿Y cómo logramos eso? Evitando que el usufructuario del Estado se alimente con los recursos naturales del país haciéndose rico sin necesidad de recurrir al ciudadano.
¿Ah pero si con la caída de los precios del petróleo ya el Estado no es rico? Quizás sea así, una vez que raspe la olla, temporalmente, pero eso no implica que debamos dejar abierta la puerta para que otro futuro usufructuario del Estado pueda volver a montarse encima de nosotros.
¿Que se nos vuelva a montar encima? ¿No está montado? ¡No! Se encuentra en plena caída y por lo cual hay que cuidarse de las patadas de desesperado que pueda lanzar.
¿Pero no significa esto que uno de los cambios que se debe lograr es que el ciudadano acepte su responsabilidad como ciudadano sin poder refugiarse más en la comodidad del súbdito? Pues sí y eso no es tarea fácil en un país donde intelectuales, profesores, comunicadores y todos los demás que se jactan con aspiraciones de élites, ni siquiera se atreven a debatir el tema sobre quién debe sembrar las resultas petroleras, el Estado o el ciudadano. Lamentablemente, entre élites fofas o focas, nos bandeamos.
Nuestra próxima oportunidad democrática para propulsar los cambios necesarios será con las elecciones para la Asamblea Nacional, las cuales se me antojan más cercanas a lo que originalmente estaría planteado. A esa Asamblea hay que enviar asambleístas que compartan con los ciudadanos la necesidad de limitar los poderes del regente, no de expandirlos, ni mucho menos de alargarlos.

27 de noviembre de 2008

Gobernadores… ¡descentralícense!

El domingo ganó la descentralización y nadie puede dudar que los recién electos gobernadores poseen mucha más legitimidad que un gobierno central que en todos los aspectos se ha venido a menos. A nivel local y apartando la inseguridad causada por el hampa desbordada, pocos asuntos parecen requerir soluciones tan urgentes como los problemas del tránsito causados por el exceso de vehículos privados y la falta de un buen transporte público. Buscar solucionar lo anterior, mientras la gasolina sea regalada, es ridículo; sería sencillamente un arar en el mar.
De igual manera, las recientes caídas en los precios del petróleo deben tener al gobierno central desesperado, ubicados como están entre la necesidad de aumentar los precios de la gasolina doméstica para disminuir los costos que esa política actualmente le causa, así como para tener más gasolina que vender en el exterior y la falta de la credibilidad necesaria para implementar tales aumentos. Para colmo de males, no hace mucho, el autoritario clasificó un aumento en el precio de la gasolina como un atentado en contra de la soberanía nacional.
En virtud de lo anterior me permito sugerirle a todos los gobernadores que al unísono le reclamen al gobierno central el aumentar el precio de la gasolina por ejemplo a 500 de los originales por litro, o sea a 50 cts. de los dizque bolívares fuertes, pero sujeto a que ese aumento sea íntegramente entregado a las gobernaciones con el fin de que procedan a ejecutar de inmediato un plan de transporte público que respete al usuario así como lograr el mantenimiento y la ampliación de las redes viales.
Lo anterior ayudaría además a eliminar ese vergonzoso robo de recursos públicos que se le hace a las clases más desposeídas del país cuando se vende la gasolina por debajo de su valor de mercado internacional. ¿Queremos gobernabilidad en nuestro país? Comencemos entonces por eliminar las peores fuentes de desgobierno.
Gobernadores electos, les pregunto: ¿Qué mejor manera para honrar la democracia que invertir vuestro muy efímero capital político en ayudar solucionar un problema existencial del país, al mismo tiempo que cumplen mejor con sus electores? Imagínense el final de su periodo y pregúntense si con los ingresos provenientes de un aumento de la gasolina, bien invertidos, tendrían mayores o menores posibilidades de reelección.
Si además deciden, todos juntos, crear una comisión de asesoría en materia de transporte y que alejada del desastroso autoritarismo central trabaje directamente para ustedes, mejor aún.
En lo personal no cesaré en mis esfuerzos por ayudar lograr la verdadera descentralización en Venezuela y la cual no es otra que la entrega de las resultas petroleras directamente a los ciudadanos, para que sean estos y no unos sabihondos burócratas que las siembren. No obstante, el acercar una parte de las resultas petroleras locales a los gobernadores y por ende a los ciudadanos, es un buen primer paso. En las bombas de gasolina, al pagar, nosotros sabríamos a quién exigir y los gobernadores tendrían su recordatorio sobre a quiénes se deben.
Noticiero Digital

20 de noviembre de 2008

Los impuestos a la gasolina

Mi primera obsesión petrolera, con lo cual me refiero a escribir por ejemplo unos 30 artículos sobre un mismo tema en menos de dos años, no tenía nada que ver con los vergonzosamente bajos precios de la gasolina en Venezuela, ni con el hecho de que las resultas petroleras son sembradas por los burócratas del Estado y no por los ciudadanos. El tema era el de los impuestos a la gasolina que cobraban los países consumidores, dizque por razones ambientales, pero cuyo importe con frecuencia subsidiaba otras fuentes de energía aún más sucias, como el carbón.

De hecho mi primer articulo en El Universal, en marzo de 1999, se tituló “La injusta distribución de la actual bonanza petrolera” a cuenta de que en las bombas de gasolina europeas la gasolina se vendía en un precio de petróleo que equivalía unos 150 dólares por barril pero de los cuales, a quienes sacrificaban un recurso natural no renovable, solo les quedaban unos 25 dólares.

Tales impuestos y que para principios de 2000 se ubicaban en Europa cerca de un 450% sobre el valor mercado de la gasolina, en Estados Unidos eran de entre un 10 y un 50%, dependiendo en que Estado se vendía. Tal diferencia significaba que el precio de la gasolina en Europa era el doble del precio en Estados Unidos y que el consumo per cápita en Estados Unidos era el doble del de Europa. En otras palabras, la principal fortaleza del mercado petrolero, antes de ser impactado por el crecimiento económico de China, India y otros, se fundamentaba en la fuerte demanda de Estados Unidos, la cual era sostenida por los bajos impuestos a la gasolina.

No hay manera de ocultar que el aumentar los impuestos a la gasolina le conviene mucho a Estados Unidos, tanto que si fuese yo el responsable esto sería lo primero que yo propondría. De hacerse se reduciría la demanda por petróleo con lo que tendría una mejor balanza comercial; tendría un menor déficit fiscal y dejaría una menor huella ambiental. Lo extraño es que tales aumentos no hayan ocurrido antes pero al ver como ni siquiera un defensor del ambiente como Al Gore se atrevió a mencionar las palabras "impuestos a la gasolina", nos damos cuenta de lo delicado de la materia. Algo así como aumentar el precio de la gasolina en Venezuela. La crisis lo está cambiando todo.

El domingo 16 de noviembre el Washington Post publicó un artículo titulado "Aumente el impuesto a la gasolina" en el cual se argumenta, entre otros, el "así lograr que en lugar de ir el dinero a países que guardan los intereses de Estados Unidos de la misma manera como lo podría hacer un traficante de drogas, los ingresos se queden aquí".

Un jeque de los Emiratos Árabes Unidos, hace unos años, le planteó la posibilidad a Inglaterra de regalarle el petróleo con tal de compartir, 50-50%, el precio al cual se vendía la gasolina en sus gasolineras ya que así obtendría más del doble por ella. Por los vientos que soplan, por lo menos hasta que se salga de lo más urgente de la crisis en camino, Venezuela podría quedar tentada en hacerle la misma oferta a su principal cliente.

Por cierto, la historia muestra que la principal razón de la formación de la OPEP fue defenderse contra la discriminación del petróleo implícita en los impuestos a la gasolina, por lo que se observa que la necesidad de una OPEP, gústenos o no, sigue estando muy vigente.

La crisis lo está cambiando todo. En Venezuela también habrá que aumentar mucho los precios de la gasolina. Qué lastima que no desarrollamos un buen transporte público antes, cuando teníamos con qué. Ahora… ¡A llorar al valle… sin tener como ir al valle!

El Universal
Noticiero Digital

17 de noviembre de 2008

Una felicitación y una sugerencia al Coronel Macario y a Carlos Sicilia

Felicito al Coronel Macario por un video que preparó sobre la base de un escrito que entiendo es de Carlos Sicilia y en el cual, ante las tristes y vergonzosas realidades del país, sostiene que para encontrar a los culpables de todo basta con que los venezolanos nos veamos cada quien en el espejo. http://www.youtube.com/watch?v=fgv9uwscWqA
El combo Sicilia/Macario tiene toda la razón pero antes de que le preguntes al espejo ¿y cómo soy? y el espejo, como espejo al fin, se le ocurra achacarlo todo a una mala e irreversible carga genética; de la que te sugiere que no hay nada que hacer; de la que te da una excusa perfecta para no hacer nada, permítame, como un venezolano que por pura carambolas logró intuir algo distinto, sugerirte otra respuesta.
Venezolano: "Tú has crecido en un país que teniendo petróleo debería objetivamente ser más rico que otros países que no tienen tal recurso. En este país las resultas de la liquidación de esa riqueza natural son entregadas todas al Estado, al cacique o al hacendado de turno, tu padre putativo, para que las siembre… y todo por cuanto así lo dictan las tradiciones ideadas e impuestas por otros padres putativos.
En tal sentido es lógico que siempre te veas como el hijo de un padre putativo ricachón y quien espera que su padre putativo, quedándose con las semillas, las siembre y coseche los frutos, para luego repartir el cacao entre todos sus hijos, de manera justa o, preferiblemente, si estás con suerte, con una injusticia que te pueda favorecer.
En tal sentido es lógico que te pelees con tus hermanos por el amor de tu padre putativo, no vaya tu padre putativo querer más a un hermano tuyo más que a ti. A veces, cuando le caes especialmente gracioso a tu padre putativo, como cuando te vistes del color que a él le agrada, de hecho te regala más cacao que a tus hermanos. En fin, venezolano, todo estaba servido para que te tornases en ese niño malcriado, incapaz y engreído que hoy eres… y eso no estaba en tus genes, eso está en el sistema social que te rodea. Ahora bien…qué difícil es salirte de ese sistema… a menos que uses la única puerta de salida que existe.
No te quejes, estás en buena compañía. Hasta los grandes profetas de tu tierra, como Arturo Uslar Pietri y Juan Pablo Pérez Alfonzo, en medio de todas sus discrepancias, jamás cuestionaron el hecho que tu padre putativo, fuese el sembrador, el cosechero y el repartidor de las resultas del petróleo. De seguro ellos eran igualmente hijos putativos entrampados.
Tú sabes, o por lo menos intuyes, que algo no funciona y en la búsqueda de una solución no has encontrado otra alternativa que la de buscarte otros padres putativos, entre todos aquellos quienes con el solo fin de ponerle la mano a tus semillas amorosamente prometen tratar mejor a sus hijos… "por igual", lo que en lenguaje de las promesas políticas tú, como el malcriado que eres, esperas que significa un trato para ti bastante mejor al de uno por igual.
Tus padres putativos de antes y los candidatos a serlo mañana, también te han convencido que estás incapacitado para asumir la responsabilidad de sembrar tus propias semillas por cuanto te falta educación. El argumento aun cuando suena lógico, aparte que tu padre putativo tampoco tiene mucha educación que se diga, se cae por sí solo al reflexionar sobre que siempre te insisten en que debes prepararte para un mañana donde no existan las resultas petroleras, pero que mientras, ni de broma, te quieren entregar tus semillas para que por lo menos puedas aprender a sembrar.
Amigo venezolano, hoy, cuando te veas en el espejo, permita que en quien más debes confiar te llame bruto, bruto y otra vez bruto… y luego busques la única puerta de salida de la que te conté… la de exigir que te entreguen tu cuota parte verdaderamente equitativa y por igual de las resultas petroleras, ya, de entrada… y para que así al fin te dejes de esas soberanas bobadas de necesitar de padres putativos.
El Universal

6 de noviembre de 2008

¡Independencia!

En mucho sentido hoy somos tan dependientes del cacique de turno que hemos elegido, como antes lo eran nuestros antecesores del Rey de España que algunos pocos por allá coronaron. Tanto el Rey, antes, como el cacique de turno, hoy, controlan el poder que surge de las riquezas naturales de nuestro país.
En tal sentido nosotros los ciudadanos venezolanos necesitamos iniciar una nueva guerra de independencia, la cual esta vez no puede tener otro objetivo que el hacer al petróleo verdaderamente nuestro, por primera vez.
Conseguir a los neo-independistas no es tarea fácil por cuanto si revisamos lo que debería ser una fuente natural de instintos de libertad, las universidades, observamos con horror que más bien parecen antros para la defensa de los poderes reinantes o aspirantes y en ellas ni siquiera se discute sobre quién debe ser el sembrador del petróleo, el ciudadano o el Estado.
Conseguir los medios de comunicación que quieran cooperar en divulgar nuestro mensaje tampoco parece ser tarea fácil por cuanto a la mayoría de los medios lo único que les parece interesar es o quedar bien con el cacique de turno o nominar su propio cacique, para así conseguir sus favorcillos.
Conseguir avivar el fuego independista no es fácil por cuanto la población no se ha dado cuenta de la magnitud del poder real que surge del solo manejo de las resultas petroleras y por lo que muchos de ellos se dan por bien servidos recibiendo sus migajas petroleras. Tal ignorancia resulta, entre otros, del truco que usan los apropiadores-indebidos, el de regalar la gasolina en el mercado local para que nadie se dé cuenta de lo que vale.
Ciudadanos venezolanos en rebeldía, pintemos las paredes con mensajes alusivos a cuanto significa haber liquidado para siempre el petróleo extraído durante los últimos cinco años, calculado a su valor real internacional, por cada uno de los venezolanos.
Ciudadanos venezolanos en rebeldía, entreguemos en cada gasolinera la información sobre cuánto el cacique de turno le regala a un propietario de vehículo cada vez que llena el tanque, comprando su conciencia, haciéndolo cómplice en el saqueo.
Ciudadanos venezolanos en rebeldía, pregúntenle a padres o hijos, maestros, colegas en el trabajo o simplemente a sus vecinos sobre quién debe sembrar el petróleo, el ciudadano o el Estado. Si les responden "el Estado" pregúntenles sobre el porqué ellos no se sienten capaces de hacerse responsables de sus propias resultas petroleras y prefieren entregárselas al cacique. ¿Puede un tan sumiso ser independiente?

30 de octubre de 2008

Sin jugarse su pellejo

Una de las causas de la actual crisis financiera es que quienes otorgaban las hipotecas al mercado denominado subprime las revendían y por lo tanto no dejaban nada de su pellejo expuesto a ellas.
En 1974, recién graduado del IESA comencé a trabajar en el Fondo de Inversiones que se estaba fundando. Un lunes, me llamaron desde Miraflores para solicitar que ese viernes tuviese lista la opinión del FIV sobre la factibilidad económico financiera del Plan IV de Sidor. Les respondí, “encantado” y les solicite 20.000 profesionales, para así tener una posibilidad real de evaluar un proyecto de más de 4 millardos de dólares, en solo cinco días. Me colgaron el teléfono. Me dirigí a la Junta Directiva del FIV diciéndoles “si algo va mal con esa inversión a los responsables pueden colgarlos en la Plaza Bolívar y aún me encuentro en primavera.” Fui el primero en irme del FIV, el mismo día que llego mi escritorio.
El Plan IV de Sidor termino por supuesto siendo estudiado solo por quienes más estaban interesados en que se ejecutara; y aprobado por quienes, más conocedores que yo, sabían que para nada exponían su pellejo sino solo las resultas petroleras del Estado y por ende las resultas petroleras de nadie.
Esta semana leí sobre el histórico debate petrolero televisado en 1963 entre Juan Pablo Pérez Alfonso y Arturo Úslar Pietri. Un Pérez Alfonso, preocupado por sacarle el mayor provecho al petróleo defendía a la OPEP, pero también se preocupaba por el hecho que ese provecho fuese tan grande que ahogase al resto del país; y un Úslar Pietri que preocupado con la disminución de la importancia de Venezuela como “productor” de petróleo, predicaba esa para mi algo extraña tesis que sostiene que son las propias inversiones petroleras las que dinamizan el crecimiento de la economía venezolana.
Como ciudadano de un país petrolero que quiere verle el máximo a cada barril petrolero que liquidamos para siempre y que detesta oír hablar de “producción petrolera” cuando lo que hacemos es extraerlo, me identifico más con la posición del Dr. Pérez Alfonso.
No obstante ni Pérez Alfonso, ni Úslar Pietri, ninguno de esos dos grandes intelectuales venezolanos, mencionaron en el tema sobre quien debería ser el sembrador del petróleo venezolano, dando por sentado que eso era una responsabilidad natural del Estado. ¿Nadie representaba la voz de los ciudadanos? El debate sobre quién debe ser el sembrador del petróleo en Venezuela, increíblemente, sigue sin darse.
Estamos acercándonos al final de otro ciclo de bonanza petrolera que de nuevo terminara en la nada, o en algo peor, solo por cuanto nuestras resultas son manejadas por quienes ni son los dueños de ellas ni exponen su pellejo… y mas bien se quedan con gran parte de nuestras resultas y nuestro pellejo. ¿Cuando le tocara al ciudadano venezolano sembrar su petróleo?

9 de octubre de 2008

¡Pum! ¡Pum!

Y quienes creen que lo que pasa en el mundo no tiene nada que ver con Venezuela son solo o unos inocentes estúpidos o unos criminalmente estúpidos.
Y "¡Pum!" nos explotará en la cara esa olla de presión que significan los precios de la gasolina contenidos al absurdo y que tendrán que ajustarse fuertemente, pero no como he venido rogando por años para corregir una sinvergüenza nacional, sino solo como el resultado de necesitar de nuevos recursos para seguir financiando otras posibles sinvergüenzuras de nuestros desgobiernos.
Y "¡Pum!" nos explotará en la cara esa olla de presión que significa una tasa cambiaria contenida al absurdo y que tendrá que ajustarse fuertemente, pero no para librarnos de un odioso sistema cambiario que coloca en manos del cacique de turno el poder de otorgar los derechos de paso en la economía, sino para ser sustituido por otro sistema de emergencia, que solo podemos rogar sea algo mejor.
Y en este país preso y desesperanzado, con todas las rutas de comunicación interna bloqueados por odios, ineptitudes, resentimientos y mezquinos intereses, sin ninguna parte con la suficiente credibilidad para lograr una representación sin que el lado contrario se sienta totalmente excluido… ¿Cómo hemos de manejar, responsablemente, el "¡Pum! ¡Pum!"?
Este Gobierno, y no obstante de lo que tanto habla en contra del capitalismo, basado en la creencia que el capitalismo mundial era lo suficientemente estable y prospero como para garantizarle su futuro particular, agarro de esas reservas internacionales que respaldaban la emisión de todos nuestros bolívares todos los dólares del mundo, para así financiar sus ocurrencias. Si a eso ahora le añadimos las pérdidas en el valor de las dizque reservas reales remanentes, pérdidas en la que de seguro ha incurrido como cualquier otro inversionista, y la disminución de ingresos corrientes para el país que ha de venir, solo podemos concluir que el gobierno terminará financieramente desnudado y, por supuesto, nosotros desnudos con él.
A la larga sabemos que el país cuenta con bastantes haberes, de toda naturaleza, suficiente como para saldar sus tantos pasivos, también de toda naturaleza, y salir adelante. No obstante el solucionar los desequilibrios en el corto plazo sin crear un saldo rojo que hipoteque la nación venezolana, no es nada fácil. Así que… ¿qué hacemos ahora con nuestra Venezuela hecha Zimbabue? Y no nos vengan con ese cuento que con salir del Mugabe criollo se soluciona todo.
Como mínimo y por cuanto la que se autodenomina Asamblea Nacional no tiene absolutamente nada que ver ni con representatividad ni con capacidad, necesitamos convocar, con urgencia, unas elecciones para conformar una Asamblea Nacional que le pueda servir al país para algo, o por lo menos que no lo estorbe. Por mí ya aprovecharía el 23 de noviembre para ello. Y que no se engañe nadie, la necesidad de una Asamblea Nacional funcional es algo hasta más urgente para el oficialismo.
Luego, una vez calmado lo peor, debemos asegurar que más nunca el Estado sea el sembrador de nuestra resultas petroleras y que estas nos sean entregadas directamente a los ciudadanos, para ver si así por fin logramos un gobierno en Venezuela que, en época de altos ingresos petroleros, se interese en gobernar para nosotros.
Esta semana son las reuniones anuales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Asistiendo en nombre de la sociedad civil en general, de nuevo buscaré que el FMI acepte calcular las resultas petroleras como parte de la carga fiscal de los países petroleros, como si estas resultas petroleras hubiesen pasado por los bolsillos de sus dueños, los ciudadanos, y luego el Estado se los hubiese quitado vía impuestos, como de hecho hace el Gobierno en Venezuela quitándole hoy en día unos 200 dólares al mes, hasta al más pobre de nuestros pobres.

26 de septiembre de 2008

¡Guillo Ruperto! en Aporrea

En un foro de Noticiero Digital “elduendequecamina” dice “PER: Que buena vaina te echaron en Aporrea. Esa raya no te la sacas más nunca.”
Y yo le respondí. ¿Me publicaron en Aporrea? ¡Guillo Ruperto!¡Qué bueno! 
Llevo tiempo enviándoles a todos los articulistas algunos de mis artículos sobre este tema.O acaso, cuando digo que las resultas son nuestras y no del cacique de turno ¿ustedes creen que solo me refiero al cacique que esta de turno hoy? ¡Pues no! No quiero entregarle nuestras resultas mas nunca a ningún cacique que este de turno en el futuro.
O acaso, cuando digo que las resultas son nuestras y no del cacique de turno ¿ustedes creen que con nuestros me refiero solo a la oposición? ¡Pues no! Me refiero a todos los venezolanos, tanto a los azul-azulitos, rojo-rojitos y los descolorados.
O acaso, cuando digo que las resultas deben ser nuestras ¿ustedes creen que vamos a conseguirlo nosotros solos? ¡Pues no! Necesitamos a todos, a los de Aporrea, a los de Noticiero Digital y a los despreocupados o desinteresados.
¿Por qué quiero que se nos entregue el dinero en efectivo? Por cuanto siento que ofrecer una cuenta en un fondo de capitalización, especialmente en épocas donde el concepto de la capitalización esta siendo sacudido en el mundo entero con la crisis financiera que se esta desarrollando, quizás no logre estimular la suficiente rabia colectiva que permita capturar lo nuestro de nuestro petróleo.
No se olviden que las fuerzas de los quítatetu-paraponermeyo son inmensas… ellos luchan para ponerle la mano a millones de dólares cada uno, mientras que nuestros ciudadanos-soldados, si bien lo hacen por la libertad, para ellos se trata solo de unos poquitos dólares mensuales para cada uno.
Hoy en términos macro-económicos nos resulta difícil entregarle las resultas a los ciudadanos por cuanto el espacio monetario y económico ha sido ocupado por el Estado. Entregue las resultas a los ciudadanos y que sea el Estado el que tenga que ajustarse al espacio monetario y económico ocupado por los ciudadanos.
En otras palabras el que el mismo día me hayan publicado el mismo artículo en El Universal, Noticiero Digital y Aporrea, lejos de ser una raya es un inmenso honor para quien sufre por tener un país tan desunido y tan lleno de amarguras y rencores.
El petróleo en manos de los caciques nos ha puesto a pelear el uno contra el otro. Repartámonos las resultas del petróleo entre los ciudadanos por igual y por lo menos así nos ahorramos esa nefasta, inútil y diaria pelea entre compatriotas que tiene carcomido el significado de ser Venezuela y que nos hace tan difícil conseguir un gobierno que gobierne para nosotros.
Gracias. ¿Quién en Aporrea se atrevió a dar un paso al frente para comenzar construir un puente?

http://www.aporrea.org/ideologia/a64501.html

En el minuto 2:55 mi mensaje

25 de septiembre de 2008

¡Guillo Ruperto!

Alí Primera por cuanto sus versos contienen tanto material explotable por la ideología que lo sedujo seguirá siendo el cantautor por excelencia de la izquierda venezolana. Pero Alí Primera igualmente se hace querer por todos quienes capaces de desligarse del color de sus palabras, oyen en él la expresión de lo que fue un sincero amor a Venezuela y a los venezolanos.
Alí Primera nos cantó que a Ruperto "se le enfermó su muchacho, el más pequeño de ellos y el más grande de sus sueños; que Ruperto bajó a la ciudad a buscarle algún remedio y se le murió en la cola, se le murieron sus sueños" y que luego, desesperado, alguien "lo vio buscando tablas, no pa' enterrar a un pequeño, sino pa' enterrar un viejo, pa' enterrar al capitalismo".
Lo interesante es que no obstante que Alí Primera sin duda creía que el capitalismo era el culpable y aúpa a Ruperto con su "¡échele bolas Ruperto!" también, como de contrabando, le oímos un "¡guillo Ruperto!". ¿Guillo?... ¿Guillo con qué Alí?
¿Acaso intuía algo Alí? Yo sí lo creo y como prueba de ello basta oír el profundo lamento que expresa en su "Ahora que el petróleo es nuestro" cuando nos canta que "izaron el pabellón, subieron las caraotas, las tajadas y el arroz, no hablo de carne mechada, porque así le queda al pueblo, en la manifestación".
Nunca tuve ocasión de conocer a Alí Primera y lamentablemente ya es tarde para ello pero cómo me hubiese gustado conversar con él sobre el significado de "el petróleo es nuestro". Dado que Alí Primera, antes que nada, demostró tener una inmensa confianza en sus compatriotas; estoy seguro que él estaría hoy muy de acuerdo en que aquello sólo puede llegar a ser cierto en la medida que se le entregue a Ruperto y a su hijo, a Alí y a Per, y a todos los demás venezolanos, su cuotaparte de las resultas petroleras, en efectivo.
Igualmente creo que de haber Alí Primera compuesto la canción de Ruperto hoy, en lugar de hablar de "construir su rancho con latas vacías de Pepsi-Cola con latas vacías de Mobil Esso", sin que le hubiese temblado su firme voz, nos hubiese cantando de las latas vacías de Pdvsa. Por lo menos Ruperto y su hijo, Alí y Per, y todos los demás venezolanos que conozco, somos hoy tan poco accionistas de Pdvsa como jamás lo fuimos de una Mobil Esso.
Y con la mano sobre el corazón, a qué manoseadores creen ustedes que se referiría hoy Ali Primera con ese salvaje "Sangueo para el regreso" con el que anunciaba que "Bolívar trae furia y coraje por dentro al ver que nos han quitado lo que él dejó siendo nuestro, dicen que viene caliente por nuestro comportamiento al dejar caer su espada y también su pensamiento… La patria es una mujer y el regreso para amarla contra los que se desvelan tan solo por disfrutarla y en vez de darle caricias, lo que hacen es manosearla".
Amigos "¡Vámonos pa' allá vamos a su encuentro, vámonos pa' allá vamos a su encuentro!". Rescatemos a nuestro capturado Bolívar y hagamos por primera vez verdaderamente nuestro al petróleo que nos legó la Providencia. ¡Sí, echémosle bolas Ruperto!
Posdata a los venezolanos con talento en música y letras. Por favor, busquen escribir la canción que crean que Ali Primera nos hubiese compuesto de haber estado vivo observando hoy cómo, con tantos Ruperto e hijos de Ruperto rondando desolados por nuestro país, aún así el cacique de turno le entrega setenta céntimos de dólar, lo que a la tasa oficial de cambio son unos 1.500 bolívares de los viejos y cansados (o muchos más a la tasa real de ese mercado "que no debe ser nombrado") por cada litro de esa "gasolina nuestra" que distribuye en las gasolineras de nuestro triste y cansado país, solo por cuanto perdió la credibilidad necesaria para gobernar. ¿Me la envían?

El Universal
Noticiero Digital
Aporrea



En el minuto 2:55 mi mensaje

¡Guillo Ruperto!

Un artículo publicado el mismo día en El UniversalNoticiero Digital y Aporrea

¡Guillo Ruperto!
Alí Primera por cuanto sus versos contienen tanto material explotable por la ideología que lo sedujo seguirá siendo el cantautor por excelencia de la izquierda venezolana. Pero Alí Primera igualmente se hace querer por todos quienes capaces de desligarse del color de sus palabras, oyen en él la expresión de lo que fue un sincero amor a Venezuela y a los venezolanos.
Alí Primera nos cantó que a Ruperto "se le enfermó su muchacho, el más pequeño de ellos y el más grande de sus sueños; que Ruperto bajó a la ciudad a buscarle algún remedio y se le murió en la cola, se le murieron sus sueños" y que luego, desesperado, alguien "lo vio buscando tablas, no pa' enterrar a un pequeño, sino pa' enterrar un viejo, pa' enterrar al capitalismo".
Lo interesante es que no obstante que Alí Primera sin duda creía que el capitalismo era el culpable y aúpa a Ruperto con su "¡échele bolas Ruperto!" también, como de contrabando, le oímos un "¡guillo Ruperto!". ¿Guillo? ¿Guillo con qué Alí?
¿Acaso intuía algo Alí? Yo sí lo creo y como prueba de ello basta oír el profundo lamento que expresa en su "Ahora que el petróleo es nuestro" cuando nos canta que "izaron el pabellón, subieron las caraotas, las tajadas y el arroz, no hablo de carne mechada, porque así le queda al pueblo, en la manifestación".
Nunca tuve ocasión de conocer a Alí Primera y lamentablemente ya es tarde para ello pero cómo me hubiese gustado conversar con él sobre el significado de "el petróleo es nuestro". Dado que Alí Primera, antes que nada, demostró tener una inmensa confianza en sus compatriotas; estoy seguro que él estaría hoy muy de acuerdo en que aquello sólo puede llegar a ser cierto en la medida que se le entregue a Ruperto y a su hijo, a Alí y a Per, y a todos los demás venezolanos, su cuotaparte de las resultas petroleras, en efectivo.
Igualmente creo que de haber Alí Primera compuesto la canción de Ruperto hoy, en lugar de hablar de "construir su rancho con latas vacías de Pepsi-Cola con latas vacías de Mobil Esso", sin que le hubiese temblado su firme voz, nos hubiese cantando de las latas vacías de Pdvsa. Por lo menos Ruperto y su hijo, Alí y Per, y todos los demás venezolanos que conozco, somos hoy tan poco accionistas de Pdvsa como jamás lo fuimos de una Mobil Esso.
Y con la mano sobre el corazón, a qué manoseadores creen ustedes que se referiría hoy Ali Primera con ese salvaje "Sangueo para el regreso" con el que anunciaba que "Bolívar trae furia y coraje por dentro al ver que nos han quitado lo que él dejó siendo nuestro, dicen que viene caliente por nuestro comportamiento al dejar caer su espada y también su pensamiento… La patria es una mujer y el regreso para amarla contra los que se desvelan tan solo por disfrutarla y en vez de darle caricias, lo que hacen es manosearla".
Amigos "¡Vámonos pa' allá vamos a su encuentro, vámonos pa' allá vamos a su encuentro!". Rescatemos a nuestro capturado Bolívar y hagamos por primera vez verdaderamente nuestro al petróleo que nos legó la Providencia. ¡Sí, echémosle bolas Ruperto!
Postdata: A los venezolanos con talento en música y letras. Por favor, busquen escribir la canción que crean que Ali Primera nos hubiese compuesto de haber estado vivo observando hoy cómo, con tantos Ruperto e hijos de Ruperto rondando desolados por nuestro país, aún así el cacique de turno le entrega setenta céntimos de dólar, lo que a la tasa oficial de cambio son unos 1.500 bolívares de los viejos y cansados (o muchos más a la tasa real de ese mercado "que no debe ser nombrado") por cada litro de esa "gasolina nuestra" que distribuye en las gasolineras de nuestro triste y cansado país, solo por cuanto perdió la credibilidad necesaria para gobernar. ¿Me la envían?


4 de septiembre de 2008

¡Se los dije!

Algunos de los monosilenciosos, esos quienes llevan décadas en un solo silencio sobre el tema de la concentración de las resultas petroleras en manos del cacique de turno, me acusan de monotemático por dedicar demasiado de mis últimos artículos a promover la distribución directa de las resultas petroleras al ciudadano; lo cual por supuesto incluye también eliminar la pésima e injusta distribución que se hace regalando la gasolina. Me importa un bledo, seré entonces un monotemático a mucha honra y por lo menos me cabe la tranquilidad que… ¡Se los dije!

En la revista Debates IESA, Vol.3 N° 3 Ene-Mar 1998 publiqué un articulo titulado "El Rentismo: un modelo viable para Venezuela" y del cual extraigo:

"Adoptar un modelo rentista significa darle un uso productivo a la renta, no dedicarse simplemente a disfrutarla sin desplegar esfuerzo alguno. Es un modelo con un elevado contenido moral y ético; implica desarrollar la capacidad del individuo para que, con agradecimiento y humildad, se responsabilice de la administración de la renta en pro de futuras generaciones.

¿De dónde habrá surgido esa extraña connotación peyorativa que tiene el ser rentista, cuando toda la humanidad lucha para convertirse en rentista?

Los únicos que pudiesen tener un interés directo en evitar la aplicación de un modelo rentista en Venezuela son quienes han logrado una participación mayor en el disfrute de una renta que no les corresponde… quienes argumentando la necesidad de salvar a la sociedad de caer en un nihilismo gozón, se han ofrecido de forma "sacrificada" para manejar los recursos.

Hoy no vendemos las perlas o el petróleo a cambio de espejitos, sino a cambio de muchos dólares; pero si esos dólares se utilizan para comprar espejitos, los resultados tienen que ser los mismos".

El artículo terminaba con la siguiente posdata.

"Leo en la prensa las siguientes declaraciones del ilustre Dr. Arturo Uslar Pietri: "No hemos crecido como país productor de riqueza sino como país rentista. No hay otro problema mayor y más amenazante en el futuro de Venezuela". Además, el Dr. Uslar advierte que a mediados del siglo próximo es posible que "el hidrógeno reemplace el petróleo". Por supuesto, no dudo de sus nobles intenciones, pero difiero absolutamente de él.

El momento no es para abandonar el rentismo sino, todo lo contrario, para exigir la adopción de un modelo rentista exitoso. Una convocatoria para celebrar el Día Nacional del Ingreso Petrolero que se inicie con una misa para agradecer a la Providencia (donde el evangelio sobre la parábola de los talentos sería una apropiada fuente de inspiración para el sermón), que siga con emotivos discursos de nuestros principales líderes (incluido el Dr. Uslar) sobre la responsabilidad moral que significa una renta y que finalice con una estimulante presentación sobre el verdadero potencial del país, tendría un impacto mayor, en cuanto a la generación de la presión necesaria para corregir el rumbo de Venezuela, que los llamados derrotistas y desagradecidos a que ignoremos la renta".

De 1997 acá el petróleo aumentó su precio de manera increíble y el país, por no saber manejar las riquezas, de nuevo, evidentemente, ha desperdiciado otra oportunidad. ¿Qué quieren? ¿Que sigamos en el monosilencio?

Reconozco que hemos pasado una desconcertante y surrealista etapa con el primitivismo del cacique de turno pero… ¿no deberían estos casi diez años ya haber sido suficientes para inspirar unas propuestas de reformas a fondo por parte de la oposición y no solo un discurso basado en regresar a Guatemala desde Guatepeor?

El Universal
Noticiero Digital

28 de agosto de 2008

De los reyes de España vía Bolívar a chávez

Venezuela Heroica de Eduardo Blanco, 1881, termina así: "Después de tres siglos de dominio absoluto sobre la vasta región del Nuevo Mundo, España no fue vencida sino por España. Las glorias castellanas no fueron empañadas; con la espada del Cid triunfó Bolívar; la histórica tizona blandíala un descendiente del héroe de Vivar".
¿Qué quería decir el autor? ¿Que Bolívar era solo un quítate-ReydeEspaña-pa-ponerme-yo? Que respondan los historiadores, yo, admirador de Bolívar, en esas aguas no me meto.
Pero con el petróleo, ese recurso no renovable respecto al cual un vendido publicista inventó esa cuña de "nuestro petróleo" y que de tanto haberse publicitado la mayoría se la cree, con eso sí me meto.
1. Las Ordenanzas de San Lorenzo, dictadas por Felipe II en 1584, que incorporaron al real patrimonio todas las minas, estuvieron vigentes en América hasta 1783 cuando fueron derogadas por las Ordenanzas de Minería para la Nueva España, promulgadas por el Rey Carlos III, que preceptuaba "Las minas [inclusive los bitúmenes o jugos de la tierra] son propias de mi Real Corona".
2. "En 1829, el Libertador promulgó en Quito un Decreto que establecía tácitamente que las minas pasaban de la Real Corona Española al dominio de la República….cuyo Gobierno las concede en propiedad y posesión a los ciudadanos que las pidan, bajo las condiciones expresadas en la Leyes y Ordenanzas de Minas, y con las demás que contiene este decreto". Como queriendo reafirmar su origen, el Congreso, en la Ley de 1832, resolvió: "con arreglo al Decreto de 24 de Octubre de 1829, la Ordenanza que debe servir de regla al Gobierno en lo relativo a minas, es la de Nueva España de 1783".
3. El primer Código de Minas de 1854 y que incorpora aspectos de la Ley de Minas Francesa de 1810, origina cierta confusión por cuanto si bien se indica que la propiedad le corresponde al Estado, también habla sobre la posibilidad de la propiedad perpetua de una mina… una propiedad transmisible sin necesidad de autorización del Poder Ejecutivo. Entre la Constitución de 1864, que establece el régimen federal, hasta 1909, leemos que la propiedad es de cada Estado Federal. Entre 1910 y 1925 parece que "nada se dijo de la propiedad de las minas".
4. Y en 1920 se dicta la primera Ley sobre Hidrocarburos y demás Minerales Combustibles y que hasta nuestros días establece que "el Estado puede explotar directamente… discutir libremente, al igual que un propietario particular, las condiciones de la cesión. No está obligado, sin embargo, a conceder la cesión de su derecho".
En la página sobre legislación minera de Pdvsa-Intevep, 1997, leo del Ordenamiento de Alcalá de 1348 donde el Rey Alfonso XI establece: "Todas las mineras de plata, oro, plomo y de otro cualquier metal, de cualquier clase que sea, pertenecen a Nos; por ende, ninguno sea osado de labrar sin nuestra especial licencia y mandato". Por lo que vemos, chávez es solo otro de una larga cadena de quítateReydeEspaña-paraponermeyos.
Si el Estado maneja el petróleo como si fuese un propietario privado, como sabemos que lo hace…. ¿qué rayos de nuestro tiene el petróleo? ¡Ya basta! ¡El petróleo sí debe ser nuestro! Desde 1348, o antes, hasta 2008… ¿y nos las seguimos calando?
Ahora el cacique de turno, en nuestro país que requiere desarrollo, usará las resultas petroleras para comprar… ¿estaciones de gasolina?
Nota: "chávez" con minúscula es a cuenta de una pequeñísima sanción social que le impuse cuando insultó a una buena parte de la juventud venezolana. La pena es por 10 años, pero puede ser extendida o reducida, de acuerdo al arrepentimiento que demuestre.

PS. Diciembre 2025: “La concentración total de la renta petrolera en manos del Estado generó incentivos perversos y le dio al poder gubernamental un control inmenso sobre la sociedad, que terminó traduciéndose en privilegios, clientelismo y corrupción.” Discurso en Oslo de María Corina Machado.

21 de agosto de 2008

Suciedad o sociedad

Nuestra nación es un sucio pantano y los ciudadanos formamos parte de él. La vida transcurre lentamente en el negociar con el cacique de turno la máxima cuota individual en las resultas petroleras. Tal es la ceguera y la amnesia que genera el vivir como pantanero petrolero que la mayoría de los ciudadanos pierden la noción sobre que es correcto y que no. Ejemplo de ello es que ante lo indescriptiblemente asocial que representa regalarle a quienes tienen carros algo así como un 10% del PIB, que es lo que ocurre al vender la gasolina al precio actual, no se dice nada.

Si profesores, maestros, profesionales, empresarios, políticos, curas, reporteros, artistas y todos los que tienen alguna responsabilidad en educar y formar sociedad callan sobre asuntos como la gasolina regalada, seguiremos siendo más suciedad que sociedad. Si no es para salir del pantano y mejorarnos como sociedad… ¿entonces para qué sirve la democracia?

¿Sienten que cada día se hunden más? Pues no debe sorprenderles por cuanto si ustedes compatriotas pensantes no colocan unas piedras firmes sobre los cuales todos puedan pisar para elevarse y salir del pantano, entonces le delegan esa función a los no pensantes, de cualquier color, quienes nos arrastraran cada vez más al fondo, a todos.

Por favor, oposición, ¿no se dan cuenta que el tema de la gasolina regalada les permite abrir un diálogo constructivo con quienes menos tienen y son quienes más se aferran a las promesas imposibles de cumplir del cacique de turno?

Por favor, socialistas, ¿no se dan cuenta que la cobardía mostrada por el cacique de turno en no atreverse a aumentar el precio de la gasolina los tienen embaucados en unas políticas públicas que no tienen nada que ver con un socialismo racional y moderno que pueda merecerse un calificativo siglo XXI?

Por favor, amantes del mercado, ¿no se dan cuenta que para tener el derecho de predicar sobre los beneficios del libre mercado existe la obligación de denunciar todas las faltas de libertad de mercado?

Imagínense el problema que tendrían los gobernadores y alcaldes de otros países si a su respectivo cacique de turno se le ocurre regalar la gasolina…un soberano caos en el transporte público y en el transporte privado. Eso es lo que tenemos en Venezuela. En tal sentido y buscando colocar una de esas piedras de las que les hablé, a continuación les hago un llamado a los 328 alcaldes y 22 gobernadores que resulten elegidos el próximo 23 de noviembre, para que firmen el siguiente manifiesto.

Excelentísimo Cacique de Turno. Habiendo tantas otras necesidades no podemos, debemos o queremos dedicarle más tiempo a buscarle aspirinas a los problemas viales y de transporte que azotan nuestras comunidades y que son imposibles de corregir mientras usted, todopoderoso y sabiondo, decide seguir regalándole la gasolina a todo venezolano con carro.

En tal sentido nosotros, los más recientes depositarios de la confianza del electorado, sin distingo de color político, le exigimos que aumente el precio de la gasolina y que nos transfiera todos los ingresos adicionales que se recojan, para nosotros buscar darle una solución real a nuestros problemas comunitarios de vialidad y transporte y así quedar bien con quienes nos honraron con su voto.

Un buen transporte público es un privilegio para todos, sean de clase baja, media o alta. En un país desarrollado, para la gran mayoría, el usar el carro debe ser una opción, no una obligación.

Por cierto, si quiere enviarle esos recursos directamente a los ciudadanos… no hay problema, nosotros hablaremos con ellos.
Noticiero Digital

14 de agosto de 2008

El ganar-ganar de una gasolina costosa

Nuestra mejor y quizás única posibilidad como nación para salirnos de lo que pareciese ser una eterna pubertad, está en que la responsabilidad por la siembra de las resultas petroleras pase del Estado al ciudadano y que se comprenda que la gasolina no puede regalarse… por lo que sigo con el tema.

Me preguntan: "Entendemos que aumentar el precio de la gasolina y al mismo tiempo lograr que los ingresos adicionales que se recauden sean devueltos íntegramente a los ciudadanos nos permite un ganar-ganar. Pero, si el Gobierno no devuelve esos ingresos, o los gasta a su manera… ¿puede haber un ganar-ganar?". Les respondo: "A largo plazo, definitivamente que sí. A corto plazo, es un ganar-y-no-perder-tanto-como-se-cree".

El valor de un regalo es en parte una función de su escasez. Si la gasolina fuese cara y regalada a una sola persona, sin duda que tal persona tiene un beneficio, pero si la gasolina se regala a muchos, ese beneficio, en términos relativos, se diluye y hasta puede llegar a ser un regalo oneroso para algunos receptores. De igual manera si la gasolina es regalada a una sola persona los que no obtienen el regalo sufren poco, pero, si se regala a muchos, el costo para quienes no la reciben se hace cada vez mayor.

Pocas cosas le han salido tan caro a los ciudadanos como la gasolina regalada y la cual pagamos con:

Un sistema de transporte costoso, ineficiente e insostenible, donde los únicos ganadores son los que nos venden los carros, los cauchos y los repuestos. Un fuerte aumento en el precio de la gasolina obligaría al Gobierno, so pena que lo saquen a patadas, a poner a la disposición del pueblo un transporte público decente.

Tiempo perdido en colas. Un fuerte aumento en el precio de la gasolina reduciría el tráfico. Según el valor que cada quien le asigne al tiempo ahorrado habrán tanto ganadores como perdedores, pero todos se beneficiarían del ahorro en el desgaste del vehículo y en la gasolina consumida.

Impuestos ineficientes. Un aumento en la gasolina ciertamente implicaría una inflación pero si tal aumento funcionase como un impuesto también recogería parte de ese exceso de liquidez monetaria que genera presiones inflacionarias en otros rubros y que el Gobierno recoge, o busca recoger, de otras maneras, algunas mucho menos efectivas. El creer que el Gobierno no nos quitará, por vía de la inflación, lo que no recibe por vía de la gasolina es ser iluso.

Distorsión de las señales económicas. Con razón nos podrán decir que el Gobierno no sabe gastar pero el gasto que efectúa la ciudadanía de la gasolina regalada tampoco es un gran ejemplo. Un precio real por la gasolina ayudaría a optimizar el gasto del ciudadano desde la perspectiva del interés nacional (y del ambiente) al mismo tiempo que le dificultaría al estado cometer sus desmanes, como el de regalar petróleo.

Una sociedad injusta. Venezuela tendrá gasolina barata, pero a cambio no tiene una sociedad justa y responsable. En una nación digna de llamarse nación, la defensa de los débiles es responsabilidad de los fuertes y nuestros débiles ya no aguantan más, ni este salvaje socialismo del siglo XXI, ni el que se siga favoreciendo con tanto a los ciudadanos que tienen carro.

Posdata. ¿Qué pasaría en un país si de repente le cae un meteoro que emite mensualmente 350 dólares mensuales por cada habitante del país? En nuestro país, donde ha caído uno, eso ni siquiera se discute por nuestros políticos, universidades, medios o ciudadanos? ¿Locos? ¡De perinola!

7 de agosto de 2008

¿Hoy que flota y que se hunde en el petróleo?

El ingreso proveniente de las resultas petroleras debería ayudar a elevar el país; y lo hace, cuando es modesto, pero cuando pasa a representar más de un cierto porcentaje del PIB, por ejemplo el 5%, comienza surgir una extraña transformación de sus características, que poco a poco lo lleva a flotar la ineptitud y el malandraje y hundir las capacidades y las buenas voluntades del país.

Acaba de fallecer Alexander Solzhenitsyn y quien en su Archipiélago Gulag resumió a su querida Rusia con un "Simplemente no amamos la libertad lo suficiente. Sencillamente merecimos todo lo que nos ocurrió después".

Siendo lo más importante de una libertad correctamente ejercitada el saber decirse las verdades, ante nada a los más cercanos, procedo:

Ustedes, candidatos de la oposición son una vergüenza. A ustedes, de quienes debemos tener el derecho de esperar algo mejor, no les hemos visto comentar, ni una sola vez, como grotesca la actual política pública de regalar la gasolina. Si no tienen la valentía para ello simplemente no son los candidatos que el país necesita sino solo otros de ese continuismo mediocre que tanto adora los quítatetu-paraponermeyo. ¿De que no voy a votar por ustedes? ¡Por supuesto que sí, no soy bruto! Pero a cambio no los voy a dejar tranquilos. ¡Atrévanse a poner una valla anunciando como suya una obra hecha con nuestros recursos!

¿De que no es políticamente oportuno hablar sobre los precios de la gasolina? Pues creo que no debe existir un mejor momento para ello, por cuanto solo desde unas alturas morales muy bien conquistadas y defendidas, se puede aspirar a enderezar lo torcido. ¿O acaso creen que eso de la gasolina regalada no representa algo muy torcido?

Ustedes los candidatos de la oposición son una vergüenza. Nada o muy poco le hemos oído hablar sobre la posible compra, con nuestros recursos, del Banco de Venezuela por parte del Estado. ¿Será por cuanto estiman eso pueda significar afectar unos intereses afiliados, o simplemente por cuanto como unos buenos quítatetu-paraponermeyo no quieren sentar unos precedentes que puedan diluir su gozo futuro de la chequera petrolera?

¿Indelicado meterse en una negociación entre privados y el Estado? ¡Jamás! Ustedes exigirían de quien les administra sus bienes una explicación muy clara sobre por qué le conviene al Estado venezolano comprar un banco y, si logra convencerlos de ello, sobre el por qué justamente el Banco de Venezuela y a qué precio. ¿Por qué no el Provincial? ¿Por qué no un banco de accionistas venezolanos?

Las anteriores son preguntas razonables que un ciudadano debe hacerle oportunamente a su gobierno, a menos que haya sido reducido a ser menos que un ciudadano. ¿Será que somos solo… unos burdos primitivos que cada seis años elegimos a nuestro cacique de turno, vestido con plumaje, taparrabo y medias cha-cha-cha, y al cual le entregamos como ofrendas todas nuestras resultas petroleras, solo para pasarnos los próximos años chupándole sus medias y agradeciéndole cualquier huesito que nos lance, por ejemplo la gasolina?

Finalizando y por cuanto frecuentemente me preguntan sobre por qué me refiero a las resultas del petróleo en lugar de a utilidades, ingresos, rentas u otro término, de nuevo les respondo. Uso "resultas" por cuanto me parece un término más adecuado para describir un dinero que proviene de la extracción y de la transformación en efectivo de un recurso no renovable… y por cuanto detesto darle alas a la infantil y arrogancia creencia que con el petróleo estamos inmersos en un proceso "productivo".

El Universal
Noticiero Digital