12 de abril de 2012

Mi Cacique ¿dónde le llevo un bienmesabe divino?

Recientemente escribí sobre la jaladera que provoca el hecho que nuestras resultas petroleras le sean entregadas todas al cacique de turno... dizque para su siembra... ¿Será la jaladera una carga genética irreversible o manipulable? 
Al leerlo un amigo me indicó que el libro El pasajero de Truman, de Francisco Suniaga, describía muy bien: "la actitud pedigüeña" de quienes "encimándosele para pedirle cosas... portaban presentes, los más inesperados, desde acemas andinas y quesos curados hasta frutas y animales vivos, y se empeñaban a entregárselos en sus manos al doctor", o sea a quien visualizaban como el próximo presidente, en este caso particular, al Dr. Diógenes Escalante, en agosto y septiembre de 1945. 
¡Qué maravilla de libro! Les confieso haber sentido un nudo en la garganta al leer cuando los dos exsecretarios-asesores de Escalante (Hugo Orozco y Ramón J. Velásquez); sesenta años más tarde, cuando "las disyuntivas que alguna vez fueron motivos de angustia quedan atrás" terminan por contarse las experiencias que cada quien por su lado vivió en esos días fatídicos. 
Y otro nudo, casi hecho lágrima, cuando: "su figura... se iba convirtiendo en una nada, en un fantasma que se excluía de la historia del país... miró la montaña... como grabándose en la mente la tierra que más nunca volvería a ver...entró en la cabina y la Venezuela de Diógenes Escalante, la Venezuela buena que nunca fue, se quedó irremediablemente atrás". 
No siempre me consta quién me habla, el autor Suniaga o el embajador Escalante, pero el libro está lleno de perlas que desnuda nuestra pobre realidad, donde "la política, desde Bolívar al presente, era el resultante de una mala praxis continuada de la viveza criolla, de esa que, tanto nos jactábamos, formaba parte de nuestra condición humana". 
"1973... cuando los precios petroleros comenzaron a subir, la democracia venezolana, que con tan buen pie había recomenzado en 1958, se convirtió en una farsa...Un juicio al populismo en este país sigue pendiente". 
En lo que no estoy de acuerdo, con el embajador, o el autor, es cuando después de observar que "Ni el gobierno ni el trabajo en nuestro país tienen en nuestro país orígenes noble" nos ilusiona con un "Si estamos conscientes de esa falla de origen y de nuestra deficiencia institucional, acumulada desde la independencia hasta aquí, en cincuenta años, con diez buenos gobiernos, de cinco años cada uno, construimos un gran país". 
¡No...eso es imposible! En Venezuela, mientras estamos expuestos al cataclismo que representan las resultas petroleras centralizada en el gobierno, no hay absolutamente nada institucional que este país pueda lograr que no se derrumbe, con sólo unos pocos meses de bonanza petrolera. Sólo liberando para siempre al país de tal yugo, haciéndole llegar las resultas directamente a los ciudadanos, podremos lograrlo... y en tal caso, por cierto, con unos muy pocos días, bastará para notar una importante mejoría. 
Pero, mientras tanto, doctor Capriles Radonski, ¿dónde le llevo este bienmesabe divino que le preparó mi señora? 
PS. En estos días "El pasajero de Truman" resulta especialmente interesante con su "De ahora en adelante, todo lo que tenga que ver con el doctor Escalante [perdiendo la razón] es una cuestión de Estado y lo decidirá directamente el presidente Medina". También resulta difícil resistir la tentación de preguntarse, hipotéticamente... ¿será ahora un cubano quien tiene un avión a la disposición de otro pasajero venezolano?

22 de marzo de 2012

¡Fuera IVA!

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el BID y demás instituciones financieras multilaterales, las IFM, trabajan antes que nada para sus accionistas, los respectivos gobiernos de los países miembros. No hay nada mal con eso... es como es. Además por cuanto las IFM ayudan a los gobiernos a cumplir mejor sus funciones, nosotros los ciudadanos también con frecuencia nos beneficiamos de su labor. No obstante es importante que justamente como ciudadanos, nos recordemos que las IFM, al favorecer a sus accionistas, pueden a veces, sin quererlo, trabajar en contra de nuestros mejores intereses. 
La semana pasada en respuesta al artículo "Mi paraíso fiscal" recibí preguntas sobre los impuestos a la venta o al valor agregado, el IVA, por no haberlos mencionado. Sencillamente no los quiero en mi paraíso... y me hicieron recordar cuando durante los años 90 escribí artículos protestando el hecho que las IFM nos vendían la necesidad de impuestos como el IVA, sin considerar para nada el hecho que el gobierno ya se quedaba con nuestras resultas petroleras. 
Y ni hablar de eso a los actuales precios petroleros. Hoy, sólo la gasolina regalada, con la cual el actual gobierno que se dice revolucionario subsidia a quienes consumen gasolina, calculado a precios internacionales, representa de hecho un impuesto cobrado y gastado del casi 10 por ciento del PIB. 
Por supuesto, si yo fuese un político, un burócrata, disfrutando trabajando con reales ajenos, no tendría mucho en contra del IVA o impuestos sobre la venta... si así llueve que no escampe. Pero, como ciudadano, estos impuestos ni me gustan ni me convienen. 
No me gustan por cuanto son regresivos, lo cual, en un país donde ya el gobierno se queda con las resultas petroleras de los más pobres, equivalen a echarle sal a las heridas. 
No me convienen por cuanto la relación del pagador del impuesto y el ciudadano no queda establecida con claridad. Quien lo dude que me responda cuánto pagó el año pasado en IVA. 
Las IFM, entre otros, nos dicen que el IVA debe gustarnos, por cuanto es fácil para el fisco cobrarlos. No logro entender tal argumento por cuanto, intuitivamente, preferiría que al fisco le cueste cobrar los impuestos, en la esperanza que así los agradezcan y los cuiden más. 
Y el dinero es fungible. Si no le gusta como regalan nuestras resultas petroleras a otros países, considere que esos regalos igualito los puede usted estar pagando con el IVA. 
Así que: ¡Fuera los impuestos indirectos que no llevan impreso de manera precisa el nombre del contribuyente!... para que así nosotros los ciudadanos podamos reclamarle mejor al cacique y a sus caciquillos de turno, el buen uso de nuestros recursos. 
¿Y por qué el tema? Por la sencilla razón que necesitamos, y nos merecemos, darle un revolcón mucho más profundo a nuestro país que el que veo reflejado en los programas esbozados por la MUD. 
Si algo ha demostrado fehacientemente esta fallida revolución hecho teatro burlesco con altas y tristes posibilidades de ser novelado, es la necesidad de una verdadera revolución, una revolución que ponga al ciudadano al frente del país, y no una que se limite al cambio de caciques y baquianos. Las resultas petroleras, si verdaderamente son de los venezolanos, entonces que verdaderamente le lleguen a los venezolanos. Lo demás es cuento chimbo de quienes aspiran ser caciques adinerados... para así poder ayudar a su pueblo, tan bellos ellos. 
"Usted no paga impuestos - ellos agarran impuestos" Chris Rock 

15 de marzo de 2012

Mi paraíso fiscal

Mi paraíso fiscal no sería, como muchos podrían pensar, un país donde no se paga impuestos, sino un país con un sistema fiscal justo, transparente y eficiente; el cual, sin debilitar al ciudadano, logre generar los ingresos fiscales que permitan al Gobierno acometer lo que los ciudadanos consideren que debe acometer por cuenta de ellos... y más nada. 
Actualmente tal paraíso fiscal no existe en ninguna parte. De hecho, lo que predomina en el mundo son unos verdaderos infiernos fiscales kafkianos. Todo país que logre transformarse en un paraíso fiscal, tendrá todas las de ganar. 
Mi paraíso fiscal, se regiría por los siguientes dos principios: 
1. Toda persona tiene el derecho inalienable de contribuir con su país pagando impuestos, no importa cuán pobre sea. Además es inaceptable que la ciudadanía pueda ser odiosamente dividida, por políticos y burócratas interesados, en pagadores y no pagadores de impuestos. 
2. El Estado no debe percibir ingresos por concepto de cualquier otro impuesto que los pagados directamente por los ciudadanos en nombre propio. Es un derecho inalienable de los ciudadanos que sus gobiernos trabajen exclusivamente para ellos, sin que otros mecenas o interesados puedan introducir confusión en tal relación. 
En tal sentido, en ese paraíso fiscal, toda persona que recibe, así sea un solo bolívar en ingresos, por cualquier concepto, pagaría impuestos. El impuesto, por supuesto de índole progresivo, podría por ejemplo ubicarse entre el 10 y el 49 por ciento. Ni pensar que el Estado se quede con la mayor parte del ingreso de cualquier ciudadano, por adinerado que sea el contribuyente. 
Las empresas no serían gravadas con impuestos, por cuanto su función es la de crear trabajos y aumentar los ingresos gravables de los ciudadanos, algo que pueden lograr mejor sin distorsiones fiscales. Por supuesto, las empresas quedarían obligadas a enterar un impuesto por los dividendos pagados a quienes no se encuentren fiscalmente domiciliados en el país. 
Todo los demás ingresos que puedan ingresar al Estado, por ejemplo las provenientes de las resultas petroleras, aranceles netos y utilidades cambiarias, serán repartidos directamente entre los ciudadanos, en la medida que las realidades macroeconómicas así lo permitan, y formarán parte de sus correspondientes ingresos gravables. 
El ingreso fiscal recaudado por el Estado central sería automáticamente repartido según un situado constitucional bastante descentralizado, y el cual visualizo como en un 10 por ciento para las gobernaciones y un 40 por ciento a los municipios, distribuidos 90 por ciento en base de la población y 10 por ciento en base al territorio. Los municipios podrán además cobrar sus respectivos impuestos a las propiedades, residenciales. 
En casos de emergencia nacional, y contando con el voto favorable del 80 por ciento de los asambleístas, la Asamblea Nacional podrá igualmente decretar un impuesto sobre el valor de los activos financieros hasta por un máximo del 1 por ciento anual, hasta por períodos máximos de 3 años. 
¿Privatizaciones de servicios públicos? Por supuesto que sí, pero siempre adjudicándolos sobre la base de minimizar las tarifas para los usuarios y no, como suele ser, para maximizar el ingreso del Estado. 
¿Deuda pública? Ni un céntimo más que el 30 por ciento del PIB, y solo a largo plazo. 
Agradezco toda sugerencia que pueda hacer aún más paradisiaco mi paraíso fiscal.

8 de marzo de 2012

¿PDVSA II?

Las resultas petroleras entregadas directamente a los ciudadanos, en efectivo, en la medida que las realidades macroeconómicas del país así lo permita, aceitarían la economía. Hoy las resultas petroleras, entregadas en su totalidad al gobierno, sólo ahogan a la economía, al mismo tiempo que hacen de nuestra democracia una pobre y burda ficción. 
Se dio la noticia que Pdvsa le vendería a la Citic de la China un porcentaje de Petropiar, una de las empresas que operan en la Faja del Orinoco. Nada nuevo y extraño. Pero también se corrió el rumor que la Citic colocaría una parte de esas acciones en la bolsa de Hong Kong, lo que implicaría que cualquiera podría comprarlas... inclusive alguien de algún "malévolo" imperio. 
Por cuanto pocos han escrito tanto sobre el petróleo en Venezuela sin tener absolutamente nada que ver con ese sector, excepto como ciudadano de un país petrolero, mi bandeja comenzó a llenarse con preguntas ¿será privatizada Pdvsa?, algunas nerviosas y otras esperanzadas. 
Para evitar la confusión recordemos el artículo 12 de nuestra Constitución: "Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles". 
En tal sentido, a menos que se reforme la Constitución, algo nada probable, Pdvsa tiene que ver con el negocio de extraer y comercializar el petróleo extraído y poco, o más bien nada, con el valor del petróleo no extraído. 
Pero además, supónganse que Pdvsa quiebre y deje un mono gigantesco... ¿creen ustedes que no podríamos entonces extraer un solo barril y venderlo y destinar esos fondos para importar la comida, la medicina y los espejitos que necesitamos hoy más que nunca? A menos que seamos invadidos por fuerzas extranjeras, o exista un cerrado bloqueo internacional que nos lo impida, por supuesto que podríamos hacer tal cosa. 
Es más, al ratico sería probable que tuviéramos nuestra Pdvsa II, si no necesariamente para extraer, por lo menos para comercializar nuestro petróleo extraído... por aquello de la OPEP. ¿Que se nos complicaría la vida? ¡Por supuesto! ¿A quién no se le complican los asuntos si una empresa como Pdvsa fuese decretada maula? Pero también las complicaciones pueden traer productividad... y hay que ver cómo a Pdvsa I eso hoy le hace falta. 
El valor de Pdvsa I, enrojada y endeudada, no debe actualmente ser gran cosa, así que de ese lado no podemos esperar unos altos ingresos. No obstante, gracias a Dios, nuestro petróleo bajo tierra sigue siendo, por los momentos, valioso y a salvo. 
Lo que sí debemos cuidar es que el valor de nuestro petróleo bajo tierra y mar, no se nos escape vía unos contratos de extracción innecesariamente onerosos. Las empresas extractoras podrían entonces ser vendidas a precios altos. No se olviden que creativos y sofisticados adelantadores de resultas petroleras para el Estado, siempre pululan buscándole las mil maneras para violar la intención de nuestra Constitución. 
No obstante, lo que más nos hace falta, es lograr poner a salvo de nuestros gobiernos nuestras resultas del petróleo extraído. Bertolt Brecht sostenía con razón: "Pobre aquél país que necesita de héroes". Igual estoy seguro que de conocer nuestra realidad él hubiese opinado: "Pobre aquél país que necesite de un sabiondo para sembrar su petróleo". 
Las resultas petroleras entregadas directamente a los ciudadanos, en efectivo, en la medida que las realidades macroeconómicas del país así lo permita, aceitarían la economía. Hoy las resultas petroleras, entregadas en su totalidad al gobierno, sólo ahogan a la economía, al mismo tiempo que hacen de nuestra democracia una pobre y burda ficción.
El Universal

A partial translation:
PDVSA II?
To avoid confusion let us remember Article 12 of our Constitution: " Mineral and hydrocarbon deposits of any nature that exist within the territory of the nation, beneath the territorial sea bed, within the exclusive economic zone and on the continental shelf, are the property of the Republic, are of public domain, and therefore inalienable and not transferable". 
In this regard, unless the Constitution is reformed, something not likely, PDVSA has to do with the business of extracting and selling oil extracted and little, or rather nothing, with the value of the oil not extracted. 
In addition, suppose PDVSA goes belly up and leaves monstrous unpaid debts behind… Do you think we could not then extract a single barrel and sell it and allocate those funds to import food, medicine we now need more than ever? Unless we are invaded by foreign forces, or there is a closed international blockade to prevent us, of course we could do such a thing.
Moreover, shortly thereafter we would probably have our PDVSA II, if not necessarily to extract oil, at least to market our extracted oil. Would life become complicated? Of course! Would it not complicate matters if a company like PDVSA was declared a bad debtor? But complications can inspire productivity ... and you can see how much PDVSA I lacks that today. 
The actual value of the red-PDVSA I, also in red because of its debt, should not be that high and so we should not expect it to provide us with much income from its liquidation. However, thank God, our oil underground remains, for the moment, valuable and safe. 
What we must take care of though is that the value of our oil underground and sea does not escape us by means of some unnecessarily onerous extraction contracts. As new extraction companies could be sold at very high prices, let us not forget those who offer governments to advance oil income to them, are always on the lookout for thousands of creative and sophisticated ways to violate the intentions of our Constitution. 
However, what we most need, is to place the value of our extracted oil, safely out of the reach of our governments. Bertold Brecht rightly argued: "Pity the country that needs heroes." I am sure that if Brecht had known our realities he would equally have said: "Pity a country that needs smartasses to seed its oil." 
The net oil revenues, delivered directly to the citizens, in cash, to the extent that macroeconomic realities of the country so permits, would oil our economy. Today those net oil revenues, delivered in their entirety to our governments, only strangle our economy while making a poor and clumsy fiction out of our democracy.

1 de marzo de 2012

Deben exponer mucho más su pellejo

Cuando observo el uso tanto más efectivo que alcaldes y gobernadores de la oposición logran darle a los recursos que se le asignan, lo atribuyo, ante nada, al hecho que no les queda otra, y al hecho que, francamente, la competencia no es muy reñida. Quienes gozan de la simpatía del cacique y tienen acceso a mayores recursos, simplemente pierden más el tiempo en repartirlos y en asegurar mantener la simpatía del cacique. 
Un problema de los contratos públicos asignados a dedo, es que las "comisiones" son exigidas en el momento de los desembolsos, por adelantado, y no en el momento de concluirse las obras. De sólo lograr asegurar que las corruptas comisiones se pagasen una vez ejecutado el proyecto, las comisiones seguirían por supuesto siendo corruptas, pero por lo menos sería una corrupción más productiva. ¿Debe acaso la Ley contemplar: "La pena de cárcel por corrupción, cuando está relacionado con una obra se haya ejecutado en el tiempo y con el costo previsto, será reducida cuatro quintas partes."? 
Si los venezolanos hubiéremos recibido nuestras resultas petroleras en efectivo y las hubiésemos entregado a un administrador financiero con una capacidad de administrar recursos ingentes tan pobre como la que le hemos observado a nuestros gobiernos, desde la era del petróleo dorado iniciado en 1974, hace tiempo que le hubiésemos retirado el mandato de gestión, reservándonos además el derecho de demandarlos por desfalco. Francamente, nuestra costumbre de confiar al Estado el manejo de las nuestras resultas, sin cuestionar ese arreglo tan dudoso, es indicativo de que algún tornillo importante nos hace falta. 
Los países desarrollados atraviesan actualmente una gigantesca crisis bancaria que ha llevado a discutir sobre la importancia que bancos y banqueros expongan más de su propio pellejo. Y eso es algo sobre lo que también debemos pensar mucho más en Venezuela. No podemos permitirnos el lujo que nuestros burócratas sean unos fallidos administradores, y nada les pasa. ¿Cuándo vamos a inhabilitar un funcionario público por el sólo hecho de ser un mal funcionario público? En términos reales eso puede ser mucho más importante que inhabilitarlo por corrupto. 
Lo anterior requiere que nosotros, las víctimas, sepamos mantener una constante vigilancia crítica de las autoridades... lo que requiere abandonar nuestra boba costumbre de dejarnos alumbrar hasta la ceguera por la autoridad, tanto cuando esta se basa en colores políticos, como en méritos documentados, olvidándonos que el papel aguanta todo. 
Buscando explicarle a un grupo de profesionales escépticos lo idiota de las regulaciones financieras producidas por la inteligencia más meritoria del mundo, me sirvió mucho un libro de Edward Dolnick titulado "The forger´s spell" 2008, algo así como "El embrujo del falsificador" 
El libro que trata sobre como un falsificador logro engañar a todo el mundo con unos mediocres cuadros falsos de Johannes Vermeer, cita a Francis Fukuyama citando a Patrick Moynihan opinando "Hay algunos errores que requiere de un Ph.D. para hacer". Igual nos recuerda el comentario de George Orwell: "Uno debe pertenecer a la inteligencia para creer tales cosas: ningún hombre ordinario podría ser tan estúpido." 
Nosotros, los del poblado Venezuela que no logra ser país, bobamente caímos en las muy tristes circunstancias actuales. No permitamos ahora que, como unos neo-bobos, sólo nos den una vuelta y de nuevo nos lleven al mismísimo punto de salida. 

23 de febrero de 2012

¡Aristocracia roja-rojita temblad!

"Más nunca burgueses gobernarán Venezuela" oíamos al Luis XIV criollo del siglo XXI azuzar a su aristocracia roja-rojita. Con su L'état c'est moi, "El Estado soy yo", él es sin duda un claro representante del Estado absolutista. 
Y justamente de eso se trata. Estamos ante un conflicto abierto entre nosotros los burgos, quienes nos caracterizamos por no ser señores feudales ni siervos; y los aristócratas del petro-feudo con su subyugado campesinado. 
Como siempre, el que más sufre es el campesinado, ése que hoy incluye al campesinado urbano. Mientras más desee incorporarse a la burguesía exitosa más necesitan los señores feudales mantenerlo mísero y dependiente. 
Ahora bien cuando un burgués finalmente gana las elecciones presidenciales, como ocurrirá en Octubre, necesitamos se siga comportándose como un buen burgués. Hay que ver lo difícil que resulta eso. 
Cada vez que elegimos un presidente, más o menos burgués, éste, a cuenta de ese monstruoso error histórico de permitirle ponerle la mano a nuestras resultas petroleras, termina sintiéndose y actuando como un cacique dueño y señor de su feudo petrolero... un feudo que se diferencia de los tradicionales sólo en cuanto a que el poder no se deriva de lo que produce las tierras sino de lo que se extrae de ellas. 
Y el poder de ese Petro-Feudo es inmenso. La voz de la oposición burguesa generalmente se pierde en el ruido ensordecedor de las alabanzas de quienes con increíble desfachatez, se doblan en reverencias ante quienes puedan lanzarles algunos petro-dólares disfrazados de bolívares. 
Así que, para lograr una Venezuela repleta de burgueses, es indispensable acabar con el Petro-Feudo. Y eso sólo se logra asegurando que las resultas petroleras pasen primero por las manos de los ciudadanos antes de llegarle al Estado. Eso significa hacer de los ciudadanos los sembradores de las resultas petroleras y limitar al Estado a financiar sus actividades con parte de lo cosechado por los burgueses. 
Mientras logramos lo anterior busquemos por lo menos exponer a la burla social a quienes se desvivan en chuparle las medias al cacique de turno, por ejemplo con una lista de las 100 alabanzas más ridículas. Por supuesto que es de nuestro interés vital hacer lo mismo, desde temprano, con respecto a las alabanzas a quien se encuentre posicionado en cola de ser el próximo cacique. 
A tal fin necesitamos de un jurado compuesto por burgueses hasta los tuétanos, y de una metodología que nos permita escoger en el tsunami de alabanzas. No sólo se trata de la ridiculez de la alabanza, pero también de la importancia de quien la emite. Por ejemplo, un pequeño campesino necesitado de una medicina para su hijo enfermo, jamás debería estar en la lista, no importa lo sublimemente ridículo que pueda ser su alabanza, mientras que un profesor del IESA que diga estar seguro de la capacidad de un cacique y de su ministro de finanzas para manejar nuestras resultas petroleras, cuando éstas sean abundantes, podría fácilmente llegar a encabezarla. 
Al ser la burla social una de las armas más importantes en el arsenal de la burguesía pacífica, les invito alimentar con sus propuestas las listas de las alabanzas ridículas. Las armas que no se usan se oxidan. 
Y mientras: Con ustedes, los nobles de la aristocracia roja-rojita, por ahora, atrévanse a abrir el Registro Electoral al escrutinio de nosotros los burgueses. No sean tan cobardes, no mordemos. 
Un burgués.
Caracas, El Universal

16 de febrero de 2012

¡Más variedad para la unidad!

Ahora la oposición tiene un solo muy buen candidato. Tres millones de venezolanos fueron a retratarse en unas primarias que tenían un objetivo final claramente contrario al cacique de turno. Sin duda esa cifra supera amplísimamente al número de quienes estarían dispuestos a retratarse con el actual cacique de turno, en una primaria similar, de no sustentar éste el poder. La voluntad política real del país cambio. 
Ahora la responsabilidad de todos es la de ensanchar las bases de la unidad mucho más allá del 50% más un voto necesario para ganar en octubre. Eso no se logra minimizando las diferencias en la Unidad, sino demostrando que la oposición permite y mantiene un variado debate, en el cual las voces pequeñas también son escuchadas. 
En estas primarias, como había anunciado, deposité un quinto de mi voto en cada uno de los candidatos, y luego voté el quintico que salió sorteado... así que no tengo rollo con ninguno de ellos... aún cuando, de cierta manera, igual tengo un rollo con todos ellos. 
Lo digo por cuanto las próximas elecciones no deberían tratarse de que un grupo de venezolanos le gane a otro grupo, sino que todos, en conjunto, logremos derrotar a ese Petro-Estado que obviamente no funciona y que ha hecho de nosotros sus pobladores, unos pobres infantilizados pedigüeños. 
Y lo digo por cuanto eso no sólo tiene que ver con quien gane la presidencia. Cuando el Estado concentra una mayoría de recursos, el poblado no es capaz de ser país, aún teniendo gobiernos pulcros que se rehúsen a comprar conciencias... por cuanto la oferta de conciencias será excesiva. 
Desde la cuna hasta el originar la factura de la funeraria, consciente o inconscientemente, nosotros, los pobladores de esta tierra conocida como Venezuela, no hacemos otra cosa que contorsionarnos de mil maneras, para obtener algo o preferiblemente más de nuestra cuota parte de las resultas petroleras. Si se nos pagase esas cuotas partes el primer nano-segundo del mes, entonces todos tendríamos el resto del mes disponible para una vida y un trabajo normal. 
Desde 1974 el Petro-Estado nos ha prometido producir una inmensa cosecha con la siembra de nuestras resultas petroleras pero, igual como los invasores de fincas hacen parrillas con las vaquillas y se las comen, el Estado se las ha comido y defecado. Para mantener en jaque a sus defraudados, de vez en cuando nos lanza unos huesitos, por vías de gasolina regalada, cupos Cadivi, o misiones. ¡Ya basta! 
María Corina Machado esbozo algo de un "Capitalismo Popular", pero que no quedó dibujado con suficiente claridad... por cuanto es imposible que algo así pueda convivir con un Capitalismo de Estado, y el cuál, por definición, es antipopular. MCM, al no tener ya la responsabilidad directa sobre la batalla de octubre 2012, quizás pueda dedicarle más tiempo a esta guerra decisiva y vital. 
Por cierto, por enésima vez, no busco un reparto de acciones de Pdvsa. ¡NO! No quiero nada que ver con crear una situación que pueda dividir el país de nuestros nietos, entre los herederos de quienes compraron más acciones de Pdvsa y de quienes por ganas o simple necesidad las vendieron. 
Igualmente hay que ir preparando el terreno que permita gobernar y corregir, por lo cual, por ejemplo Pablo Medina, podría cumplir un importante papel explicándole al poblado sobre cómo el cacique de turno gasta muchísimo más de nuestras resultas petroleras en la "Misión Gasolina Regalada" de lo que gasta en todas las demás misiones juntas.

2 de febrero de 2012

¿Miami o La Habana?

Cuando vemos niñitos venezolanos armados con rifles, sentados frente a un mural con un Cristo armado, y se nos pasa por la cabeza que quizás sea mejor que los niños se queden con las armas y no las devuelvan a sus maestros cargados de resentimientos, odios y locuras... es difícil ignorar que nuestro poblado se nos está desbarrancando... por la mismas vías de una Cuba, o de otra similar tragedia primitivista. 
Pero cuando leemos noticias de La Habana sobre como un restaurante "nacionalizado" ha sido recuperado, restaurado y reabierto por el nieto del dueño original; y otro restaurante, El Chaplin, es manejado con espíritu emprendedor por un excanciller de Cuba y expresidente del ala juvenil del Partido Comunista... igualmente se nos pasa por la cabeza, un ojalá fuésemos por lo menos en la misma dirección que la Cuba actual 
Desde siempre, como radical del medio, como extremista del centro y ante nada como venezolano, he sostenido: "Ni Miami ni La Habana... ¡Caracas!". 
No obstante hay momentos donde hay que saber responder: ¿Si llegada una hora de las chiquitas, con quién debería estar Venezuela... con una Miami de Bush u Obama, o con La Habana de Fidel? ¿Si llegada la hora de tener que enviar un hijo al extranjero, de por siempre... a una Miami de Bush u Obama o a La Habana de Fidel? 
Y estoy convencido que la inmensa mayoría de los venezolanos responderían "¡Miami, ni loco pa' La Habana!"; por lo cual el cacique de turno, con su discurso tipo bocazas en pro de la Habana de Fidel y en contra de Miami, o sea, silbando en la oscuridad para insuflarse de valor, no representa el país. Ya quisiera verlo atreverse hacer el referéndum ... "¿Jóvenes, dentro de 40 años, en qué espejo se quieren ver, en un Estados Unidos de Bush u Obama, o en una Cuba de Fidel?".
Una de las principales razones por las cuales los pobladores perdonan al protagonista principal del gobierno hecho reality show, es por cuanto están convencidos que Estados Unidos, el día de mañana, no se lo habrá tomado tan a pecho como para tomar represalias en contra de un pueblo que en esencia sabe ser muy mayamero. Si así no lo creyesen... ¡Ay mamá! 
Parte de la fortaleza de la mentira cubana surge del mito de siempre encontrarse esperando un hombre nuevo. En Venezuela, no pasa lo mismo... aquí el hombre nuevo viene, y rapidito se va. En elecciones todos los candidatos se dicen hombres nuevos, para después de las elecciones argumentar, con caritas tan lavadas, que lo que pasa es que aún no les han llegado. 
Lo digo por cuanto no entiendo cómo candidatos puedan, o mentir tan descaradamente, o creer tan descaradamente, en que ellos ahora si saben como administrarle las resultas petroleras al pueblo venezolano, para que el pueblo venezolano se crezca, aún sin llegar el pueblo a saber cómo administrar sus propias resultas petroleras. 
¿Cuánta diferencia puede haber entre una y otra propuesta política en un país donde más del 95 por ciento del ingreso por exportaciones la recibe el cacique? Sólo la diferencia que puede haber entre un mejor y un peor gobierno comunista. 
PS.-1 El cacique de turno nos debe la lista Kalashnikovs. ¿Dónde está cada una de los 100.000? 
PS.-2 Debo expresar una gran satisfacción por la llegada del oro a Venezuela, por lo menos lo que llegó se salvó, por los momentos. Donde ése oro se encontraba podría fácilmente desaparecer, en un santiamén, con solo un cheque. ¿Y ahora qué esperan para repatriar el resto del oro... y el petróleo?

19 de enero de 2012

Mi ensalada

Uno. Exijo que las resultas petroleras, vía un fondo, se repartan entre los ciudadanos, por igual, en la medida que la economía esté en capacidad de absorber éstas sin causar desequilibrios macroeconómicos. 
Y se me responde: "Su idea es inviable porque culturalmente el venezolano no está preparado para esto y logísticamente habría tantas instancias para corromper el sistema. No solo eso sino las elites aventajadas culturalmente se aprovecharían de las asimetrías en su beneficio como siempre han hecho en este país. En alcohol, mujeres, tabaco y juego terminarían sus famosas regalías petroleras". 
En cuanto a lo de "corromper el sistema" el solo hecho de fijar los ojos de 30 millones de venezolanos en esa libreta de ahorros, produciría un manejo mucho más pulcro que toda la supervisión oficial de un Congreso y un Contralor General estrella. 
En cuanto a lo del "alcohol, mujeres, tabaco"... ¿No implica eso entonces que el voto de un venezolano, al elegir el cacique, estaría en función del alcohol, las mujeres y tabaco que se le ofrezca? ¿No es mejor que los venezolanos puedan consumir libremente sus vicios, con lo que les alcance su cuota parte de resultas, y no tengan que además prostituirse para eso, y con eso prostituirnos nuestra democracia? 
En cuanto a las "asimetrías", no me hagan reír. ¿Qué mayor fuente de asimetría que la de concentrar en un cacique, o como proponen algunos, en unos pocos caciquillos federales, todas nuestras resultas petroleras? 
Dos. A la diputada María Corina Machado hay que felicitarla por un excelente y oportuno llamado de atención al cacique, por su abusivo y largo auto-ensalzamiento de ego magullado. No obstante, no nos olvidemos que para muchos de nosotros, más abusivos que esos discursos, son las tantísimas promesas de los candidatos dirigidas a demostrar que ellos sí son capaces de administrar, para nuestro bien, nuestras resultas petroleras. Los primeros fastidian muchísimo, pero con las segundas, se declara la incompetencia del ciudadano. ¿Cuándo significará la oposición una verdadera nueva alternativa, en lugar de solo una muchísima mejor continuación? 
Tres. Como el héroe de una comiquita, de esas que con tanto gusto leíamos a escondidas en nuestra niñez, el mandatario nacional exclamó: "Ellos verán, pero nosotros no nos vamos a doblegar ante el imperialismo y sus tentáculos". El hecho que una expresión de esa naturaleza no cause mayor revuelo, refleja el ego inseguro de un poblado de individuos que han delegado el manejo del país en un héroe de comiquita. Sin duda, para pasar de ser un poblado tipo comiquitas a ser un país serio, necesitamos de la kriptonita de repartir a la ciudadanía sus resultas petroleras. 
Cuatro. Los fracasos de esta revolución en lo de la implementación, aún cuando suene increíble, superan hasta lo fracasado de sus fantasías ideológicas. Y por ello, el serrucho se les trancó. Llegado el momento de tener que abandonar el poder, de seguro que habrá unos cuantos muy interesados en que eso no ocurra, pero no tienen con qué impedirlo. Las fuerzas armadas venezolanas, no han ni remotamente llegado a esa locura de aceptar la idea de dispararles a compatriotas en masa, sólo para mantener algunos otros en el poder, tal como hemos visto ocurrir en países más retrasados. 
Cinco. ¿Quién controla la Lista Tascón? Lo digo por cuanto el precio que muchos camaleónicos oficialistas desearían pagar por el poder quedar incluidos en ella, sube día a día. Sólo véales los ojos. 

12 de enero de 2012

Propongo… ¡El rentismo!

En la revista Debates IESA, de Enero 1998, publiqué un ensayo titulado “El Rentismo: Un modelo viable para Venezuela”. Ahí sugerí la posibilidad que, contrario a lo que es la costumbre nacional de hablar mal sobre el rentismo petrolero, visualizásemos la posibilidad de convertir a los venezolanos en unos buenos rentistas. 
Un modelo rentista no tiene nada que ver con una actitud facilista o de vagabundo. Todo lo contrario. Un modelo rentista obliga tanto al ahorro como a la formación de un sólido carácter que sepa asumir de forma responsable el manejo de la riqueza en pro de futuras generaciones. El buen rentista vive de las rentas y no se come el capital, o el petróleo. 
Y ese artículo fue antes de este gobierno y esta bonanza… ¿Cuanto no podría hoy haber en una cuenta de capitalización individual de cada ciudadano venezolano si las resultas petroleras no hubiesen sido entregadas al cacique de turno? La cifra, dependiendo de la capitalización lograda, sería, o como para llorar, o para matar. 
¿Y de que viviríamos? De lo que vive un país normal, de su trabajo, entre los cuales, en nuestro caso, estaría también el de cuidar los capitales. 
Cierto, si bien ser un país petrolero dificulta ser competitivo en otras actividades económicas que compiten internacionalmente, especialmente cuando los precios petroleros son altos, eso no lo hace imposible. Por ejemplo, en lugar de buscar producir copias baratas de artesanías típicas con las cuales competir, hay que buscar darle un alto valor agregado a tales artesanías… y ejemplos de ese valor añadido que puede traspasar la barrera de una sobrevalorización cambiaria, hay muchos en nuestro país… sólo que aún no suficientes. 
Pero el buscar valor agregado significa escalar en el desarrollo y no bajar al primitivismo. Y eso jamás lo lograremos si continuamos aceptando el “agarrar algo aun cuando sea fallo”, sin querer darnos cuenta que eso sólo nos condena a quedar fallos de por siempre. 
Yo espero del próximo presidente muchas cosas… mejor dicho, espero que haga muy pocas cosas, pero bien hechas. 
Entre lo que espero se encuentra por supuesto que desde el primer momento apoye que las leyes se cumplan de manera legal, y que haga de todo para colaborar en lograr una básica seguridad ciudadana… y sin lo cual estamos todos condenados a terminar cloacalizados. 
E igual espero una información absolutamente precisa sobre el valor real de las resultas petroleras que extraemos del subsuelo, día a día, y per cápita. El ocultamiento de tales cifras solo es el resultado de una componenda entre quienes tienen interés en evitar tener que dar una rendición de cuentas. 
E igual espero que el gobierno y el cacique de turno se dejen de subsidiar el consumo de los capitales y se dejen de decidir en que hemos de despilfarrar o agarrar fallo. ¡Ni un litro de gasolina regalada mas, y ni un dólar preferencial, a nadie y para nada! A quienes queden demasiados afectados habrá que, por supuesto, darles un ingreso compensatorio. Simplemente no podemos seguir siendo el país de la gasolina gratis o del Bazar Recadi o del Bazar Cadivi. Claro que quizás el cacique no podría lograrlo eso para el día de ponerse el plumaje… pero por lo menos debería intentarlo. 
Repito, lo ético es no ser unos malos rentistas y botar los capitales para así terminar teniendo que trabajar con sólo las uñas y nuestro sudor de frente. Lo ético y lógico es buscar ser buenos rentistas... jamás aceptando que se nos entregue algo fallo. 
El Universal
PD. Perdóname... pero "rentismo", cuando de lo que se trata es de liquidar activos naturales no renovables, es un término equivocado

5 de enero de 2012

El poblado que rehúsa ser país


Sin duda que las resultas petroleras nos han embrutecido como pueblo. Digo esto por cuanto cuando sugiero que tales resultas sean entregadas directamente a los ciudadanos, para que sean estos quienes las siembren, con frecuencia oigo barbaridades como... ¿y entonces con qué se construye y se limpian las calles? Obviamente, como pueblo, sufrimos de algún trastorno mental.

Y, el trastorno mental de un pueblo, es algo infinitamente más serio y dañino que el trastorno mental de un "Amado Líder", por poco o muy amado, o poco o muy líder que sea.

Por ejemplo, es como para acostar a todos los venezolanos sobre el sofá del psicólogo, para buscar entender cómo puedan creer que el país esté mejor por el hecho de que unos 500.000 barriles de petróleo se regale en gasolina u otros derivados, en el mercado doméstico. En una sociedad civilizada, un país, tamaña locura jamás estaría ocurriendo. En fin, parecemos ser solo un primitivo poblado que se rehúsa ser país.

Y nada más triste que ver un país desbarrancándose a cuenta de algo que si bien puede que no sea malévolo en su intención, sí lo es en cuanto a sus consecuencias, y una oposición política que dice poco o nada al respecto; y que principalmente compite en el terreno de ofrecer distintos rellenos de piñata, sin tampoco requerir de las contraprestaciones necesarias.

Todos los candidatos, se vanaglorian de estar recorriendo el país para enterarse de las necesidades del pueblo, y verle los ojos a sus electores. Eso no significa absolutamente nada, si en esos encuentros no se discute lo importante ni se dicen las verdades. Si estuviese yo en ese plan, no perdería un solo momento en explicarle a mis compatriotas que el regalar a los que consumen gasolina unos 40 millones de dólares diarios, más de lo que se gasta en todo el presupuesto de educación y salud, 8 veces el gasto en todas las misiones, es algo que nadie que quiere a su país debe permitir.

Igualmente no dejaría de repetirles, día tras día, a todos los electores venezolanos, especialmente a los que favorecen al gobierno de turno, que más de una década sin ajustes en los precios de la gasolina, evidencian un patriotismo fraudulento y un engaño del pueblo, de gigantescas e históricas proporciones.

Por supuesto, aun cuando sea una madre de puntas de iceberg, no sugiero que el precio de la gasolina, sea nuestro único problema. Ni mucho menos sugiero que se aumente el precio de la gasolina para aumentarle el poder a un gobierno excesivamente empoderado. ¡No! Por cuanto la construcción de un país no se hace con gobiernos sino con ciudadanos, necesitamos arrebatarles a nuestros gobernantes todas nuestras resultas petroleras.

Por lo que sí ruego, es que nos dejemos de ser un poblado y tratemos de ser un país de verdad, asumiendo nuestras responsabilidades y abandonando ese vivapepismo del cual frecuentemente nos orgullecemos, hasta públicamente, cuán inmaduros adolescentes, llenos de un acné que causa pena ajena.

Claro que necesitamos educación, pero... ¿dónde están todos los maestros que les enseñarán a nuestros hijos lo que se debe y lo que no se debe hacer en un país? Para comenzar ni siquiera nuestros candidatos, de lado y lado, parece que lo aprendieron. La libertad no es gratuita, hay que defenderla, y no solamente ante el enemigo. La solidaridad comienza con la solidaridad con el país.

22 de diciembre de 2011

Detestables “Amado Líder”

"Este país no merece gobernar a unos ciudadanos tan excepcionales". Ese comentario, según el Financial Times de Londres, se hizo en la web sobre los habitantes del pueblo chino de Wukan, quienes andan rebelándose contra unas corruptas autoridades locales comunistas. 
Transcribiendo lo anterior a lo nuestro podríamos decir: "estos ciudadanos tan excepcionales, no merecen que sus resultas petroleras sean dilapidadas por sus 'Amado Líder'". 
En Navidad, si usted le entrega cien bolívares a alguien para que le compre un regalo de Navidad y luego ese alguien, arrogantemente creyéndose un San Nicolás, se lo entrega con un "Feliz Navidad, mira el regalo que te compré"... ¿Qué diría usted? 
Y si además ese San Nicolás chimbo le entrega un regalo que no costo ni siquiera diez bolívares... ¿No debería usted sentirse estafado? 
Y si además ese San Nicolás chimbo le regala algo que no es de su gusto o ni siquiera de su talla, pero le niega a usted su derecho a reclamar... ¿No debería usted sentirse atropellado? 
Y si además ese San Nicolás chimbo se publicita en vallas por todo el país, hablando sobre los fabulosos regalos que con tanto amor fabricó en sus propios talleres, para poder entregárselos a usted... ¿No debería usted sentir rabia? 
Y si luego les dicen que la delegación de la compra de sus regalos en un San Nicolás, es una delegación por naturaleza irrevocable, y que por lo tanto la única manera de remediar todo, es eligiendo a otro San Nicolás, en la esperanza de que éste resulte menos chimbo... ¿No le debería entrar a usted algo así como unas ganas de mandarlos a todos ellos bien lejos... a lavarse el paltó? 
En la Misión en Amor Mayor, nuestros viejitos deben doblegarse en agradecimiento a nuestro "amado líder" de turno criollo. ¡Qué vergüenza! Saquen la cuenta de lo que desde hace años, podrían estar recibiendo estos viejitos mensualmente, a cuenta de sus propias participaciones en las resultas petroleras. Más le regala ese San Nicolás chimbo a quienes solo llenan su tanque de gasolina. 
"El Reporte del Grupo de Estudio de Irak", escrito por miembros de ambos partidos del congreso de Estados Unidos, mencionó en 2006: "hay propuestas de redistribuir una parte de las resultas petroleras directamente a la población sobre la base de un per cápita. Estas propuestas presentan el potencial de darle a todos los iraquíes un interés directo en el principal recurso natural de su país". Lamentablemente el reporte, de ahí en adelante, exageró algunas dificultades para lograr aquello... y finalmente nada se logró. 
Hoy cuando Estados Unidos se retiran "triunfalmente" de Irak, ese triunfo será pírrico, por cuanto no se hizo nada para evitar la acumulación exagerada de poder en manos de un futuro "Amado Líder", quien potencialmente podría llegar a ser uno hasta peor... por lo menos las proyecciones parecerían indicar que podría tener a su plena disposición muchas más resultas petroleras que Saddam Hussein. 
En el 2013, nuestra primera tarea como ciudadanos, no importa quien gane las elecciones, debe ser la de asegurarnos el derecho a poder elegir presidentes, y no tener que seguir eligiendo a unos detestables "amado líder". Los usurpadores de nuestras resultas petroleras, descendientes todos en línea directa de la corona española, son usurpadores, y sin que para ello importe el si usurpen bien, usurpen regular, o usurpen mal. ¡Feliz Navidad!

8 de diciembre de 2011

¿Presidente o chulo?

En una democracia normal, donde el gobierno trabaja y realiza obras con los recursos que le entregan los ciudadanos con sus pagos de impuestos, se elige presidente. 
En una democracia normal, donde el gobierno trabaja y realiza obras con los recursos que le entregan los ciudadanos con sus pagos de impuestos, los candidatos a presidente, debaten políticas públicas 
En una democracia anormal, como la de Venezuela, donde el gobierno controla más del 95 por ciento de las exportaciones del país, se elige un chulo, ni más ni menos. 
En una democracia anormal, como la de Venezuela, donde el gobierno trabaja, realiza obras, despilfarra y regala con nuestras resultas petroleras retenidas por el Estado, los candidatos a ser el próximo chulo, debaten la manera de repartir la piñata. 
Y una cosa es oír debates entre candidatos a presidente, y otra, algo muy distinto, es el oír debates entre candidatos a reemplazar el chulo de turno… por muchísimo más respetuosos, educados y en general tanto mejores que tales reemplazos nos pueda parecer. 
¿Les estoy faltando el respeto a ustedes los votantes? Antes de responder, consideren primero cuanto pueden estar faltándose el respeto ustedes mismos. Por supuesto que no es fácil aceptar la dura y cruel realidad de lo que les expongo, y todo ser humano posee una inmensa capacidad de auto-engaño, cuando lo necesita, pero recuerden que un presidente trabaja para los ciudadanos, mientras que un chulo doblega al ciudadano con artimañas, poder, malacrianzas y dinerillos. 
¿Sienten ustedes que están dadas las circunstancias para que en el 2012 con seguridad elijamos un presidente y no sólo un neo-chulo? Si no tengo alternativas, como ser racional, por supuesto que votaré por quien al final ustedes decidan es el chulo más sensato… pero cuánto desearía poder votar con ustedes por un candidato que pudiere ser un presidente. 
¿Urgencia? ¡Por supuesto! Si no comenzamos a ofrecer las opciones que permitan corregir la falla fundamental de nuestra pseudo-democracia, las posibilidades de obtener un triunfo electoral, con aquellos márgenes incuestionables que callan todo, son pocas. Y, sin unos márgenes electorales amplios, nuestras posibilidades de lograr una transición pacífica serán muy reducidas, a cuenta de esa piñata petrolera que, con su “dale-dale”, azuza a venezolanos contra venezolanos. 
PS. Después de cada artículo relativo a este tema, siempre recibo muchos correos electrónicos con preguntas sobre la OPEP y PDVSA… así que: 
Estoy 100 por ciento de acuerdo con la OPEP y nuestra posición debe siempre ser la de buscar fortalecerla por cuanto si no, el petróleo, como le ocurre a todos los demás recursos naturales que no tienen una OPEP que los defiendan, se valorizará al costo marginal de extracción, sin respetarle valor alguno por el hecho de ser un recurso natural no renovable. 
En consecuencia, también estoy 100 por ciento a favor de una PDVSA 100 por ciento del Estado, por cuanto eso hace nuestra permanencia en la OPEP más sólida y creíble… además que de ser PDVSA privada, eso podría exponer a sus accionistas a ser acusados por actividades ilegales de cartel. 
Por supuesto, ni el hecho que el Estado posea las acciones de PDVSA, ni el hecho que Venezuela permanezca en la OPEP, impiden para nada la entrega de las resultas petroleras a los ciudadanos venezolanos, para que sean estos quienes las aprendan a sembrar y, con sus cosechas, paguen los impuestos que consideren merecen ser entregadas… a un Presidente.

1 de diciembre de 2011

¿Una mejor continuidad, o una oposición?

Si en algún país desarrollado uno de esos empresarios multi-millardarios hubiere legado un dividendo mensual a cada uno de sus compatriotas... ¿llamaríamos a estos últimos mendigos? 
Y si entonces un gobierno les anunciase a esos herederos que, por cuanto no saben administrar su dividendo, se los va a quitar a todos, ricos y pobres por igual,... ¿nos parecería bien? 
Y si luego ese mismo gobierno usando los dividendos confiscados, favorece a algunos ciudadanos mucho más que a otros... ¿nos parecería bien? 
Y si respondemos NO a las tres preguntas... ¿a cuenta de qué no protestamos la centralización de nuestras resultas petroleras... a cuenta de qué llamamos a quienes logran recuperar una partecita de su dividendo vía unas misiones unos mendigos... y a cuenta de qué nos negamos a calificar a quienes les toca una mayor tajada, vía por ejemplo la gasolina regalada o los dólares preferenciales capitalizados, como unos vulgares aprovechadores? 
Por supuesto, e igualito a quienes se mercadean como "oposición", me opongo vehemente a la falta de respeto a la Ley que impera en Venezuela, a la falta de seguridad personal y a las tantas estupideces, odiosidades e inmoralidades cometidas por tantos de este gobierno. 
No obstante, una "oposición" que ni siquiera debate la principal perversión en Venezuela, la centralización de sus resultas petroleras, y que convierte lo que nos legó la Providencia en un instrumento de opresión, no merece ser llamada "oposición", sino sólo otra alternativa de continuidad, así sea seguramente mucho mejor que lo actual. 
Si estuviésemos ante la elección de elegir una mediocridad para sustituir a otra... mis propuestas difícilmente tendrían eco... pero después de los últimos desastres, ya se nos agotó el derecho moral de no hacer lo posible por corregir lo que nos impide ser una nación viable. 
Si en los próximos debates los candidatos no tocan el tema del cómo los ubicados, o sea aquellos quienes se posicionan de una manera u otra para agarrar más de lo que le toca de las resultas petroleras, se aprovechan de manera vergonzosa de los desubicados, gobierno tras gobierno... se los echaré en cara, mientras pueda. 
Posdata 1: Vimos una parte de nuestro oro retornar a Venezuela. ¡Qué bien! En Venezuela les será menos fácil desaparecerlo vía transferencia electrónica. Ahora solo nos falta esperar que quienes lo trajeron al país sean consecuentes y vuelvan a enterrar todo ese oro en las minas venezolanas. 
La verdad es que mientras los ciudadanos venezolanos, los verdaderos propietarios del oro, no pueden darle un uso correcto, o por lo menos mientras no pueden ni siquiera estar aprendiendo sobre el cómo usarlo correctamente, nuestro oro jamás debería haber sido extraído. Qué tragedia, el que no podamos igualmente pedir el regreso físico a nuestra patria, de los cientos de millardos de barriles petroleros dilapidados. 
Posdata 2: Para que la esperanzadora Ley de Costos y Precios Justos pueda cumplir sus objetivos debe ser complementada con dos leyes. La primera, la Ley del Bolívar Fuerte, la que le prohíbe a los funcionarios del Gobierno o del Banco Central, so pena de cárcel, facilitar cualquier acto que debilite el valor adquisitivo del bolívar... y la segunda, la Ley de Compras a Precios Justos, la que le prohíba a todo venezolano, so pena de cárcel, adquirir un bien pagando una cantidad de bolívares por encima de su "Precio Justo". Bendita economía sommerza... allá vamos.

24 de noviembre de 2011

¿Cambio de carcelero… o libertad?

Somos prisioneros de una cárcel, donde los presos elegimos un carcelero mayor, quien, como consecuencia de una prerrogativa monárquica heredada de España, tendrá el acceso al gabinete que contiene las armas que representan nuestras resultas petroleras... y para que luego, supuestamente, haga algo bueno con éstas. 
Aquellos presos que consideren que el carcelero de turno está haciendo un trabajo aceptable, o son tratados con cariñitos especiales, o simplemente le tienen pavor a cualquier cambio de carcelero, preferirán reelegirlo; mientras quienes consideran que el carcelero actual no sabe lo que hace, o detestan sus atropellos, o simplemente otro les parece mejor, van a querer uno nuevo. 
La tragedia es que ambos grupos han sido condicionados a ignorar que no existe una verdadera razón por la cual deben estar presos, o por la cual las resultas petroleras no les sean directamente entregadas a ellos, por lo que no son capaces de ver la opción de una Venezuela que no sea cárcel. 
Y lo anterior representa nuestra actual paradoja. Justamente en los momentos en que más se ha evidenciado la vital necesidad de acabar para siempre con nuestra prisión petrolera, es también cuando, más urgente se le hace a quienes más se oponen al carcelero, el lograr esa aspirinita que representa un cambio de carcelero. Por lo que hoy, cuando sigo pidiendo que derrumbemos la prisión, hay quienes que hasta me acusan de traidor, por no concentrarme en apoyar su comprensible pero tan limitada causa. 
¡Y qué difícil es librarse! La semana pasada, en respuesta a otro artículo sobre el tema, uno de los prisioneros comentó: "¿Hasta cuándo lo de repartir las ganancias petroleras? A sus lectores nos gustaría que no escribiera siempre acerca de lo mismo". Como notarán, a ese prisionero le resulta imposible entender que es a quienes, década tras década, sólo escriben sobre lo que el carcelero de turno debe hacer, o recomiendan a alguien para tal cargo, a quienes deberían acusar de escribir siempre sobre lo mismo... ¿O será que no quiere que lo incomode recordándole lo que debería hacer? 
Y estamos tan acostumbrados a ser prisioneros, y a vivir sometidos a ciertas normas, que por ejemplo nadie de los candidatos a carceleros ni siquiera se atreve a cuestionar la prebenda de la gasolina regalada, que se ofrece sólo a los prisioneros motorizados. 
La ineficiencia e injusticia en la asignación de recursos que significa la gasolina regalada es sin duda alguna uno de los principales síntomas de la infección que agobia a Venezuela... el pus que brota, y el hecho de que esto no sea ni siquiera un tema de discusión, evidencia tanto la falta de liderazgo como el encarcelamiento mental que sufre el venezolano. 
Por supuesto no tengo dudas que, llegada las elecciones del 2012, y de no haberse logrado adelantar el derrumbe de la prisión, tendré que votar por un nuevo carcelero mayor; al cual, sin duda, habré de considerar mejor que el actual, aun a sabiendas que el día siguiente tendré que enlistar a otros presos para la Gran Fuga. Lo más triste de ganar la oposición es el perder tanto de la oposición que sigue siendo tan necesaria. 
¿Por qué no buscamos la libertad? ¿Será que no tenemos el coraje para ver qué es lo que hay allá afuera? ¿Será por cuanto en la cárcel siempre podemos echarle la culpa a los carceleros? 
Compatriotas, cantada por prisioneros que prefieren quedarse en cadenas, lo del "Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó" hasta parece de mal gusto.

17 de noviembre de 2011

El presidente que yo quiero

El presidente que yo quiero, convocaría de inmediato a una licitación pública, abierta a empresas venezolanas, para asignarle la responsabilidad de repartir las resultas petroleras entre todos los venezolanos, a la que, cumpliendo con ciertos requisitos técnicos, nos ofrezca cobrar el menor porcentaje por sus servicios. 
Ese contrato incluiría cláusulas penales, como el tener que cancelar 1.000 veces al perjudicado cualquiera resultas que no ha sido debidamente repartida por culpa de la empresa; y el tener que cancelar 10.000 veces, al fondo de resultas, el valor de las resultas que por culpa de la empresa hayan sido entregadas indebidamente. El presidente y los miembros de la junta directiva de tal empresa, serían solidariamente responsables hasta por el 10 por ciento de las multas. 
Una vez establecido el sistema de reparto de resultas, el presidente que yo quiero, incrementaría el precio de la gasolina a su valor internacional, y repartiría de inmediato todo lo recaudado a los ciudadanos, para que ellos puedan hacer lo que más les convenga con esos ingresos, sin tener que estar obligados a consumir gasolina para poder participar en el reparto. 
El presidente que yo quiero, inicia de inmediato, mediante un amplio proceso de consultas, la formulación de una reforma constitucional que habrá de imponer estrictas limitaciones a los ingresos provenientes de las resultas petroleras que puedan ser usados por el Estado, y obligar a que cualquier desembolso de resultas que exceda esos niveles, deba ser repartido, en efectivo, directamente a la ciudadanía. La reforma propuesta debe ir a un referéndum. 
El presidente que yo quiero, está profundamente convencido que el futuro de Venezuela está en manos de su pueblo y que su mayor responsabilidad, al ser elegido, así como la de todos sus funcionarios es, antes que la de ayudar, la de no molestar. 
El presidente que yo quiero sabe que antes de lograr hacer de Venezuela el país más seguro del mundo, en materia de seguridad ciudadana y seguridad jurídica, no tiene derecho a inventar más nada. 
El presidente que yo quiero sabe que está recibiendo un país dividido y que su responsabilidad es la de unirla caminando habilidosamente sobre esa peligrosa cuerda floja, colgada entre la importancia de evitar la impunidad y la importancia de evitar alimentar los odios. 
El presidente que yo quiero no convoca a cadenas, limita sus actuaciones públicas y prohíbe las cuñas destinadas a promover la idea de que está haciendo un grandioso trabajo. 
El presidente que yo quiero le dice chao pescado a todo lo cubano, y sus similares, y que hoy tienen invadido nuestro país. 
El pueblo que yo quiero sabe que sentarse en un debate entre candidatos a caciques, esperando oír para luego creer en sus respectivos ofrecimientos de lo que van a inventar hacer con sus resultas petroleras... es la mejor manera de garantizarse un futuro, bastante peor que mediocre. 
Finalmente, a los candidatos amigos, permítame citar a H.L. Mencken de su libro "La crestomatía de Mencken", de 1929: "Lo más triste de la vida es la de un aspirante político en democracia. Su fracaso es ignominioso y su éxito es una vergüenza". 
Candidatos, adelante... buena suerte... pero sepan que, por lo menos éste articulista, hará lo que pueda para vigilarlos... ya que eso de rodillas en tierra y arrodillados se presta a demasiada confusiones, y ya hemos aprendido demasiado para andarnos con tonterías y alabanzas cursis.

10 de noviembre de 2011

Nosotros los primitivos

Peter Bernstein, en “Contra los Dioses: La Historia del Riesgo” (1998) sostuvo que la verdadera frontera entre la antigüedad y los tiempos modernos, se ubica a mediados del siglo XVII; época cuando se inicia el verdadero desarrollo de las estadísticas o matemáticas probabilísticas, con las cuales el hombre pasa de considerar todo como definido por los dioses, a creer que puede y debe administrar riesgos. 
De esa misma manera estoy seguro que la frontera entre una Venezuela primitiva y una Venezuela moderna se ubicará en ese momento en que la ciudadanía decida sembrar sus propias resultas petroleras, en lugar de bobamente esperar por lo que el cacique de turno haga con ellas. 
Y francamente, si pudiésemos vernos en una película colocando nuestras billonadas de resultas petroleras en una bóveda para luego, sobre la base de unas bufas promesas electorales, elegir a uno de nosotros como nuestro cacique, para que nos las devuelva, de la manera que a él le plazca, no hay duda que sería más fácil vernos las caras de primitivos idiotas que llevamos. 
La semana pasado asome la posibilidad que un tercer candidato, sobre la base de una muy breve agenda, tendría grandes posibilidades de ganar la presidencia en el 2012. La agenda incluiría el limitar estrictamente las resultas petroleras que puedan ir directamente al Estado, el maximizar las resultas entregadas directamente a los ciudadanos para que sean estos quienes la siembren, y el concentrar toda la atención del Estado en hacer de Venezuela uno de los países con mayor seguridad ciudadana… en el mundo. 
Por supuesto, y aún cuando la idea recibió apoyo, mucho más de lo que yo esperaba, no faltaron quienes, desde AMBOS extremos políticos, me tildaron de ser un mercenario divisionista… al servicio del malvado agente extranjero correspondiente. 
¿Divisionista yo? Dividir una mayoría tiene significado… dividir una posible mayoría tiene significado siempre que la división no sea reversible… y dividir una minoría no significa nada… muy especialmente si es para construir una mayoría perdurable. En estos delicados momentos, en Venezuela no se trata sólo de conseguir el indispensable 51%, se trata también de conseguir ese margen de votos tanto mayor al 1% que permita manejar un triunfo. 
Se necesita de visión país para entender que de no querer que nuestro país se hunda aún más en los tan destructivos pantanos del odio, la oposición, aún triunfando con un gran margen, debe formar un gobierno de coalición que incluya a grandes partes del oficialismo... lo que, adelantándome a algunos típicos comentarios automáticos que he de recibir, por supuesto que no significa impunidad. En el oficialismo también se observa deseo de castigar a sus “traidores” quienes desperdiciaron sus resultas. 
Además tanto el candidato único del oficialismo como los varios candidatos de la oposición en vía de ser el único, deben recordar que una cosa es quedar electo como quien puede abrir la puerta a un futuro mucho mejor y otra cosa muy distinta, es quedar electo por el sólo hecho de haber indicado la ubicación de una puerta de escape… donde el votante, tratando de evitar que el pánico se cierne sobre él, no tenga otra alternativa que buscarla. 
En fin, quien crea que con librar al país de la actual infección alcanza, no tiene la menor idea de la enfermedad que nos agobia. Amigos, se los ruego, dejémonos de ser tan pero tan primitivos.

3 de noviembre de 2011

El tercer candidato

Un oficialismo que lleva demasiado tiempo gobernando se agota, pero también se agota una oposición que lleva demasiado tiempo oponiéndose... y a muchas caras nuevas les pasó como a Penélope, envejecieron esperando. 
Entre los oficialistas desilusionados que votarían por otro candidato, siempre y cuando no sea de la oposición; o los oficialistas que votarían por otro candidato, por cuanto temen aún más que una fracción opuesta del caciquismo-sin-cacique se imponga; y la cantidad de votos por la oposición que están ahí, solo por cuanto no tienen otro instrumento con que sacar al cacique de turno, existe una clara mayoría como para lanzar y elegir a un tercer candidato. 
Y esa es la oportunidad de oro que tenemos los ciudadanos para proponer una verdadera revolución antipolitiquería... y no una de esas fallas alternativas de cambio que ante nada buscan sacar a otros, pa-ponerse a sí mismos.
Y no es que esté en contra de los políticos, en absoluto, son indispensables... pero es que estoy tanto más a favor de mí mismo y de los demás ciudadanos... y estoy convencido que si no logramos controlar a los políticos, con unas riendas cortas y entregándoles una billetera con resultas petroleras más bien pobres, pues elección tras elección, década tras década, siglo tras siglo... nos comerán vivos. 
¿Qué rompo la necesaria unidad? ¡No! La unidad necesaria, es ante nada la del país y falta casi un año para las elecciones... y el país no aguanta una encerrona entre dos polos opuestos... el país necesita por donde respirar. 
No sé quién podría ser ese tercer candidato, pero hay unos cuantos que pudiesen cumplir la función de ejecutar una agenda perfectamente identificada... como la siguiente: 
Hacer pasar absolutamente todas las resultas petroleras por un Fondo Nacional (FN), desde el cual solo se podrá traspasar al gobierno central, gobernaciones, y alcaldías, un monto anual que no exceda por ejemplo, el 4% del PIB, o el 15% de las exportaciones de la nación, o el 25% de los impuestos que por cualquier vía se esté recaudando de la ciudadanía. 
Tal FN sería manejado por personas elegidas por el voto popular y quienes, de considerar que el país tenga la suficiente capacidad de absorción para recibir más recursos, sin generar inflación, podrán hacer traspasos adicionales de resultas petroleras, pero en tal caso, exclusivamente mediante pagos en efectivo y por igual, a cada uno de los venezolanos. 
Ese FN será establecido como un fideicomiso a favor de los venezolanos, como personas privadas, y al cual los acreedores de la nación no tendrán acceso, para que los gobiernos no se apropien de las resultas vía las deuda. Mientras el FN guarde sus activos en el exterior, como cualquier banco central, en esencia representará una fuga democrática de capitales, o sea de todos. 
Mientras se implementa la profunda transformación política de la nación que lo anterior implica, al Estado le debe quedar prohibido asumir funciones nuevas, muy especialmente mientras no se haya solucionado el inmenso problema de la inseguridad ciudadana. 
Amigos. No nos interesa mantener a Venezuela a flote en la cloaca de las resultas petroleras centralizadas, solo para que no se ahogue, sino que, por el bien de todos, necesitamos sacar a Venezuela de esa cloaca, por siempre... antes que esto degenere aún mas y tengamos que vernos hasta con unos Gadafis criollos, trapeados de azul, rojo o amarillo.

27 de octubre de 2011

Mesmerizados

La imagen de un enfermo, lentamente acercándose, acongojado y adolorido, un altar, en una inmensa carpa, donde lo espera un predicador, para minutos después soltar las muletas y exclamar a gritos "¡Milagro!"... y bailarnos un joropo, es una imagen portentosa que casi siempre nos deja con una mayor o menor espina del ¿será? 
Habiendo cursado estudios en un colegio evangelista, y el cual me dejo inmejorables recuerdos, no dudo de la buena fe y la bondad de la mayoría de los predicadores, pero ellos también conocen que, entre ellos, también hay muchos quienes cuecen habas. 
Y no estuviese escribiendo sobre esto, si nuestra Venezuela no me recordase tanto a una de esas carpas donde predicadores profesionales venden ilusiones, en nuestro caso ofreciéndonos multiplicarnos nuestro petróleo para nuestro bien... y por supuesto despotricando contra el diablo que nos hace dudar de sus habilidades multiplicadoras. 
Y si algo causa tristeza, es ver a nuestros pobres desesperados, amarrándose a las ilusiones y promesas novelescas que un mediáticamente habilidoso Petrolista Mayor les ofrece, para no simplemente no caer al vacío... puesto que ya agotaron todas sus reservas de esperanzas. 
Y si algo causa tristeza, es ver a la inmensa mayoría de nuestra supuesta élite, incapaces de visualizar una Venezuela donde nuestras resultas petroleras no son centralizadas en manos de un cacique o de unos cuantos pocos caciquillos. 
Y triste también es ver una oposición, en carpas más pobres, dedicados a recoger los votos de los desilusionados, los cuales probablemente alcanzarán para lograr una mayoría, pero incapaces de crear su propia mayoría de ilusionados. 
Como multiplicadores, todos los Petrolistas son malos. Puede que si no hay demasiadas resultas petroleras, logren administrar la escasez con cierta racionalidad, pero, en abundancia, a quienes no somos aprovechadores de profesión, solo lograrán devolvernos migajitas. 
Y lo peor de todo es que todos, ricos y pobres, nos encontramos en una de esas carpas, anonadados e incapaces de salirnos del trance en que hemos caído, hipnotizados por algún malvado para creer que solo el cacique de turno es el señalado para administrar lo nuestro. Alguien podría decirnos con razón: "Ustedes mesmos han sido mesmerizados". 
¡Pues no! Sacúdete Venezuela. El que en Venezuela, las elecciones presidenciales, hace décadas se reduzcan a decidir a quién nombrar como cacique de turno para entregarle la chequera con nuestras resultas petroleras, es un acto de completa y total locura. Supongan por un segundo que las resultas petroleras estuviesen ya entregadas a los ciudadanos, para su siembra, y de repente se aparece un candidato sugiriendo que de llegar él a ser presidente, habría que entregarle todas esas resultas, por cuanto él sí sabe sembrar mejor... ¿qué harían los electores?.. ¿tirarle trompetillas? por supuesto... ¿y entonces en que andamos? 
Y me repugna oír a los candidatos desvelarse por hablar sobre la gran capacidad de los venezolanos, "con ellos sin duda lograremos hacer país", al mismo tiempo que ni siquiera se les ocurre confiarle a los venezolanos mismos la siembra de sus propias resultas petroleras... como implicando que todos fuésemos como una bellas misses Venezuela, bellísimas pero tontas e inútiles. ¡Falsos predicadores todos! Lo que soy yo, voto por que Juan Bimba pueda sembrar sus propias resultas petroleras... así sea solo para que Juan Bimba aprenda.

20 de octubre de 2011

Maldito monopolio

La exposición de motivos de la "Ley de Costos y Precios Justos" establece:
"Los abusos flagrantes del poder monopólico en muchos sectores de la economía han originado que la base de acumulación de capital se materialice en los elevados márgenes de ganancia que implica el alza constante de precios sin ninguna razón más que la explotación directa e indirecta del pueblo.
Sabido es que las asimetrías de los agentes en la dinámica económica han derivado en precios altos y en daños incalculables a la economía de los consumidores.
El poder monopólico o monopsónico y la cartelización, se han constituido en la política aplicada, por los empresarios, para dominar el mercado, siendo ellos quienes fijan los precios y condiciones comerciales, que no se corresponde a referentes internacionales, ni obedecen a una estructura de costos justificable".
Y eso lo dicen los abusadores más flagrantes de lo que sin duda alguna es uno de los poderes más monopólicos que existe en país alguno... el control de una chequera repleta de resultas petroleras.
Y eso lo dicen quienes han ejercido el mayor poder asimétrico y causando daños incalculables a la economía de los consumidores actuales y futuros.
Y eso de cartelización lo dicen quienes usan a la OPEP para valorizar un recurso agotable que si obedeciesen a una estructura de costos de lo que ellos denominan justificable no valdría lo que hoy vale.
Y eso lo dicen quienes mediante sus políticas cambiarias y fiscales fijan los precios básicos y las condiciones comerciales en correspondencia con sus referentes ocurrencias.
A sabiendas que este tipo de leyes intervencionistas no funcionan, para nada, sólo empeoran todo, pregunto: ¿Cuánto cinismo, arrogancia o simple brutalidad es necesaria para decretarlas? ¿Quieren acabar con monopolios, como todos queremos? Entonces comiencen por donde hay que comenzar, lo cual es introduciendo severas limitaciones constitucionales a la cantidad de recursos distintos al de impuestos pagados por los ciudadanos, que pueda recibir y usar un gobierno.
Lo triste es que tampoco la oposición parece tener interés en liquidar el maldito monopolio que nos ahoga como nación, al solo parecer querer ejercerlo para sus propias mejores y más finas ocurrencias.
Después de todo artículo en el cual propongo que se le entregue las resultas del petróleo a los ciudadanos, para que sean estos quienes las siembren, recibo cientos de mensajes que comienzan con un "totalmente de acuerdo" y terminan con un "pero".
Y los "peros" son casi siempre relacionados con la importancia de construir la infraestructura necesaria para el país, o con la de brindarles una óptima educación a los venezolanos. Por supuesto estoy de acuerdo con ello... "pero", siempre que estén dadas las condiciones para que esto pueda ser aprovechado por el ciudadano. Mientras la infraestructura mental del venezolano sea producto de un monopolio malvado y disfuncional... no habrá infraestructura o educación en Venezuela que sirva.
Y, como siempre, quienes más sufrirán, son los pobres, a quienes los caciques de turno más les quitan, sin que se den cuenta.
El ministro Jorge Giordani declaró: "El presupuesto anual del país debe desvincularse del precio del petróleo... tienen que ser los ingresos, o sea, el valor agregado interno que produzca y que pague los impuestos". De acuerdo ministro, entréguenos entonces, YA, nuestras resultas petroleras. ¿O será que el ministro propone quedarse tanto con las perlas como con los espejitos?

13 de octubre de 2011

Cerebros lavaditos

Permítame comenzar con un párrafo del libro "La crestomatía de Mencken", de Henry Louis "H. L." Mencken, un gran periodista y ensayista americano, 1880-1956: 
"Aun cuando condene a los políticos de ser pícaros, vagabundos, fraudes y sinvergüenzas, a veces sospecho que, como los demás, espero demasiado de ellos. Aunque soy de naturaleza desconfiada, con frecuencia me encuentro considerándolos capaces, diligentes, sinceros e incluso honestos. Claramente eso es un pedido demasiado grande, especialmente considerando la forma en que llegan a ocupar los cargos públicos. Rara vez, excepto por casos verdaderamente milagrosos, llegan ahí por méritos propios, al menos en la democracia. Normalmente son elegidos por razones diferentes, la principal de ellas es simplemente su poder para impresionar y encantar a los intelectualmente menos favorecidos". 
Imagínense si a lo anterior le añadimos el hecho que además esperamos que el candidato a cacique tenga a su disposición una inmensa chequera con resultas petroleras con la cual respaldar sus promesas. Ya quisiera yo ver cómo H.L. Mencken hubiese definido, en un país con resultas petroleras centralizadas, a los "intelectualmente menos favorecidos". De repente ese calificativo tendría que abarcar hasta a un Dr. Arturo Uslar Pietri... puesto que ni ése sobre-dotado intelectual, planteó la posibilidad de una Venezuela donde fuesen los ciudadanos mismos los que efectuasen la siembra del petróleo que él mismo sugería. 
El que después de décadas de despilfarro de nuestras resultas petroleras, no exista un mayor reclamo por parte de toda la sociedad, muy en especial por parte de los pobres, para que éstas resultas les sean entregadas directamente a ellos, tiene que deberse a que básicamente toda la sociedad venezolana, se ha sometido a una especie de autolavado de cerebro. 
Después de más de cien artículos sugiriendo la entrega al ciudadano de las resultas petroleras no puedo sino quedar asombrado por la pobreza de los argumentos que esgrimen quienes me replican y apoyan la tesis que éstas deben seguir siendo administradas directamente por el gobierno. Según ellos, el problema se reduce a conseguirse un suficientemente buen gobierno... algo que, como ustedes entenderán, requiere de una impresionable impresionabilidad para poder creer ser algo que se pueda lograr. 
La semana pasada, en un comentario publicado a mi artículo "A la sexta va la vencida" se me interrogaba: "¿cómo cree usted que vamos a hacer, por ejemplo, las obras públicas necesarias para la vida colectiva, tales como hospitales, autopistas, puentes, colegios y universidades? En verdad, ¿cree usted que esa es la vía de progreso para una nación?". 
¿Cómo se le responde a alguien que, aún cuando el mundo está lleno de países no petroleros con hospitales, autopistas, puentes, colegios y universidades, no puede imaginarse a Venezuela lográndolo, sin entregarle nuestras resultas petroleras al cacique de turno? 
A cada rato me sugieren que todo tiene arreglo, si sólo las resultas petroleras se invierten en educación... y me pregunto... ¿Educación para un ciudadano sembrador del petróleo o educación para un ciudadano que espera recibir las cosechas de la siembra pública del petróleo? La diferencia entre esas dos carreras profesionales no podría ser más grande. 
¿Cómo se recompone un cerebro lavado? Quizás recordándole a cada venezolano que no fueron las resultas petroleras del cacique de turno las que se malgastaron, sino las suyas propias.

6 de octubre de 2011

¡A la Sexta va la vencida!

Cuenta la leyenda que en 1787 el mariscal duque Grigori Potemkin, para ganar puntos con la zarina Catalina la Grande, creó y pintó fachadas de idílicas aldeas, que desde lejos daban la impresión de un gran progreso y bienestar en la Crimea recién conquistada por él. Verdad o no, el hecho es que en nuestro país, abundan las fachadas Potemkin... y solo para comenzar, nuestra piñata petrolera pintada como democracia, es una de ellas. 
Necesitamos lograr que los venezolanos nos acerquemos a nuestras falsas fachadas y las toquemos para que entendamos una vez por todas, las mentiras en que hemos creído... todos nosotros, sin excepción. 
Una de las mejores maneras de lograr eso es repetir vez tras vez la pregunta que hace unas pocas semanas les sugerí hacerle a todo candidato que levante la mano con aspiraciones de convertirse en nuestro cacique de turno: 
"¿Quién cree usted que le puede dar un uso más adecuado a las resultas petroleras, cada venezolano usando 200 dólares mensuales, o usted usando 63.875.000.000 anuales? 
Si el aspirante a Gran Cacique responde: "¡Yo!", repregúntale... ¿Cómo es posible que usted menosprecie tanto al venezolano al mismo tiempo que le pide su voto de confianza? 
Si el aspirante a Gran Cacique responde: "¡Los ciudadanos!", repregúntale... ¿Entonces cómo es posible que no incluye usted en su propuesta de gobierno el darle al ciudadano venezolano el acceso directo a sus resultas petroleras? 
Amigos, periodistas venezolanos... ¿No les parece que la pregunta anterior se dirige al corazón de lo que es la esencia política de nuestro país? ¿Cuántas veces la han hecho? ¿Van a seguir permitiendo que los repartidores de las resultas petroleras, pobrecitos tan sacrificados ellos, se salgan con las suyas sin siquiera tener que responderla? 
Entre los de la Cuarta que están hartos de la Quinta repartiendo; los de la Cuarta que están temerosos que los de la Quinta puedan volver a ganar; los de la Quinta que están hartos del cómo la Quinta reparte de malo pero que se desviven por el que no regrese los de la Cuarta a repartir, y los que no quieren que ni la Quinta ni la Cuarta reparta, o sea los verdaderos Ni-Ni, se pueda construir una mayoría a favor de una Sexta donde las resultas petroleras le son entregadas al ciudadano, para que las siembre, como quiera, como necesite. 
Pregúntale a los de la Cuarta... ¿Por imposible que te parezca, si vuelve a ganar la Quinta, no preferirías votar antes a favor de que tu cuota parte de las resultas petroleras se te entregue directamente a ti, para que el cacique de turno de la Quinta no las despilfarre o, peor aún, las pueda usar en tu contra? 
Pregúntale a los de la Quinta... ¿Por imposible que te parezca, si la Cuarta regresa no preferirías votar antes a favor de que tu cuota parte de las resultas petroleras se te entregue directamente a ti, para que el cacique de turno de la Cuarta no las despilfarre o, peor aún, las pueda usar en tu contra? 
Pregúntale a los Ni-Ni... ¿Tú, a quien ni te gustó la Cuarta ni te gusta la Quinta, y que reconoces que quien quiera que triunfe se convertirá en un engreído e insoportable cacique a cuenta de sacarse el gordo de los gordos de la lotería de las resultas petroleras, no preferirías votar antes a favor de que se te entregue tu cuota parte de tales resultas, para así evitar que quien sea electo cacique de turno, o bien por la Cuarta o bien por la Quinta, o bien en nombre de una nueva utopía, no las despilfarre o, peor aún, las pueda usar en tu contra?